Días de ensueño
Una vez que ingreso a la sala común, me encuentro con James y Fred, que están compartiendo un vaso de quien sabe que sustancia, y por sus rostros parece que han estado toda la tarde haciendo lo mismo.
- Ves Rosie, perdimos contra esas malditas serpientes, rastreras y sucias. Cómo deje que ese idiota de Malfoy atrapara la snitch primero que yo, ahora debe estar feliz celebrando nuestra derrota, debí haberlo botado de su asquerosa escoba- comienza a decir hundido en el sofá y con voz de derrota.
No lo puedo creer todas mis sospechas si tenían fundamento, a este idiota si se le había pasado por la mente dañar a Scorpius. Cuantas ganas tengo de gritarle y golpearlo por osar pensar en hacer algo tan horrible como eso. Pero debo calmarme, porque eso no paso, pero si ahora se le ocurre hacer algo al enterarse que estamos juntos, no lo puedo permitir, a parte de preocuparme por mis problemas, debo hacerlo por la seguridad de Scorpius, de que forma podré estar tranquila y analizar lo que tengo que hacer si debo dármelas de guardaespaldas. Quizás si era buena idea dejar un poco oculto esto, especialmente ahora que los ánimos en mis primos no son los mejores.
- Por cierto… ¿Dónde estabas?- pregunta Fred, no en mejores condiciones que James.
- Tenía cosas que hacer- respondo lo más rápido que puedo- Pero lo importante es que ustedes no pueden estar así, miren la hora que es y se encuentran en estas condiciones- les digo en tono amenazador.
- Ya no te preocupes, sólo estamos pasando el trago amargo- comienza a cantar James.
- Aychh… son tan inmaduros- les digo.
- Miren quien habla, OH. Se me había olvidado que ahora eres todo un adulto ¿verdad?…- comienza a decir James en medio del ataque de risa que le ha bajado.
Creo que es mejor dejarlos solos con su tristeza, así me evito mayores comentarios, no estoy dispuesta a escuchar tonterías, hoy voy a estar tranquila disfrutando de la paz que he logrado. Además ya me imagino los planes e ideas que deben haber estado formulando para vengarse de sus rivales, porque hay algo que caracteriza a estos dos y es que no saben perder.
Pobre Scorpius ahora comprendo su temor de hacer público nuestro incipiente noviazgo, necesitare bastante energías para imponerme ante mis primos. Porque las cosas ya están hechas y no es posible negarlas, ya nos vieron algunos compañeros de otras casas de la mano y los rumores en este lugar son más rápidos que la peor pandemia de gripe, por lo que estoy segura que a la hora de la cena, ya media escuela nos estará mirando para ver como andamos.
Una vez que me he tendido en mi cama, ni siquiera puedo pensar en todo lo que ha ocurrido, mis pies parecen querer estallar, no puedo creer que ya empiece a tener estos problemas, creí que eso ocurriría más adelante, al final de todo esto, quizás debe ser por todo el ejercicio que hice yendo de un lado para el otro y el cambio drástico de emociones. Necesito considerar esto de ahora en adelante, especialmente si quiero que todo salga bien, debo estar en las mejores condiciones para los exámenes y ahí si que no podré evitar estresarme, tranquilidad ahora, para poder asegurar mis Timos y mi buen término del embarazo, nada de imprevistos o por lo menos no más en mi vida.
- Cuéntanos todo- un trío de voces irrumpe en mi descanso.
Abro mis ojos con total fastidio al reconocer las voces y por lo que quieren que les cuente, y no es porque no quiera, sino porque ansiaba estar en paz y sola un rato, pero eso es imposible, menos teniendo cerca a Violeta, Dom y Lily.
- ¿A dónde fuiste?- pregunta Violeta con gran emoción en su voz.
- ¿Por qué fuiste con Malfoy?- pregunta Dom, intrigada.
- ¿Fue lindo?- pregunta inocentemente Lily.
Esas y mil preguntas más tuve que responder, no unas pocas sino que cientos de veces. Repetir una y mil veces como me pregunto si quería ser su novia, agota, al principio es rememorar cada segundo, cada sensación, gesto y palabra, pero ya a la cuarta o quinta vez, hasta comienza a perder sentido. Mi voz es tan monótona, que parece que he encontrado el encendido automático a mis palabras.
Violeta y Lily están felices, casi como si fueran ellas a las que les hubiera pasado, la primera vez que les conté llegaron a gritar, tanto así que un pitido se alojo en mi oído y aun permanece incomodándome, en cambio Dom, fue más mesurada, sé que él no es de todo su gusto, pero no se mostró en contra, sólo espera que todo salga bien, por mí, no quiere verme sufrir más y eso es lo que me da miedo, no puedo estar completamente tranquila, si tengo la sensación de que puedo terminar peor por todo esto.
Per a pesar de todo mis miedos ya tome un riesgo, una decisión y ahora deberé enfrentar lo que venga y debo luchar para que todo salga bien.
Al ver que la hora de la cena se acerca, el nerviosismo comienza a aparecer, ahora enfrentaremos a todos como una pareja, es tan extraño, ya que siendo amigos siempre nos saludábamos de lejos en el comedor, sólo en los pasillos nos acercábamos para conversar, pero ahora eso no seria apropiado, como vamos a mantener tal distancia, claramente cada uno deberá comer en su mesa, porque yo no podría sentarme al lado de idiotas como Blake, que no deja de mirarme con odio, o la misma Alexia que no lo hace menos intenso. Y para él no creo que le sea agradable compartir con mi familia, que tampoco lo tratan amablemente. Pero saludarnos al vernos, o incluso llegar juntos es algo que suele suceder con todos los que están emparejados.
Ya en la entrada del comedor, he preferido esperarlo, no sé ve en su mesa, por lo tanto significa que aún no ha salido de su mazmorra, sólo espero que este en buenas condiciones y no se le haya pasado la mano celebrando.
- ¿Cómo estas hermanita?- Dice Hugo colocándose a mi lado.
Justo a uno de los que quería ver, de sólo mirarlo la emoción me embarga, y no puedo evitar apretarlo en un fuerte abrazo, casi creo que me parezco a nana Molly en estos momentos.
- Ya basta, no ves que estamos haciendo el ridículo frente a todos- comienza a decir mientras palmotea suavemente mi espalda.
- Gracias, muchas gracias, por ayudarnos- le digo una vez que ha logrado zafarse de mis manos.
Él simplemente levanta las cejas y se cruza de brazos, tratando de parecer serio, pero sólo consigue que lo vea de manera más tierna, casi para derretirme.
- ¿Qué pasa entre tú y él?- pregunta en un susurro, para que nadie lo escuche, creo que teme que alguien se entere que nos ayudo y James se las cobre, pero que ni crea que puede hacer eso, Hugo y yo somos hermanos y debemos ayudarnos y apoyarnos, por lo menos eso nos enseñaron.
Debo decirle la verdad, él se lo merece, y debe ser el primero en saberlo, bueno no lo es técnicamente, pero de los hombres si lo es.
- Bueno… Scorpius y yo…- comienzo a decirle lentamente y de manera baja, casi como queriendo que nadie escuche.
- Somos novios- dice una voz fuerte atrás de mi hermano, haciendo que ambos saltemos de la impresión.
Scorpius se encuentra parado, con esa mirada seria, pero divertida, sus ojos brillan de manera especial, y yo simplemente comienzo a sonreírle.
- ¿Así?, Entonces creo que los dos tenemos una conversación pendiente- dice Hugo mientras se acerca a él.
- Cuando quieras- responde tranquilamente Scorpius.
- Esta bien, pero luego porque ahora me muero de hambre- comienza a decir para ingresar casi corriendo al salón.
Ambos reímos ante la actitud de este niño, pero inmediatamente volvemos a mirarnos, tratando de pensar que vamos a hacer, entrar de la mano, caminar juntos y compartir una mesa, hacer como siempre, realmente no lo sé y con todas las alternativas al imaginármelas se comienza a acelerar mi corazón.
- Vamos- menciono para que avancemos, y es que al igual que mi hermano ya estoy desfalleciendo de hambre.
Ambos caminamos uno al lado del otro, pero sin ningún contacto físico, veo a mis primas y hermano, mirando que es lo que vamos a hacer, pero nada, simplemente caminamos como siempre, nada premeditado ni conversado, sólo lo que nos ha surgido del momento, hacer como siempre.
- Nos vemos de ahí- comienzo a decirle para acercarme a mi lugar en la mesa.
- Nos vemos de ahí- repite mientras él se dirige a la suya.
Creo que salió bien, pero no lo esperado, quizás es mejor de esta forma, no exhibir en exceso. Aunque en realidad fue demasiado frío incluso más que otras veces.
- ¿Qué paso?- pregunta Violeta al sentarme a su lado.
- ¿Por qué?- contra pregunto, llenando mi plato de comida.
- Cómo que por qué, pensé que se sentarían juntos o algo parecido- me mira intrigada.
- No creo que sea conveniente por lo menos hoy, en donde las cosas están tensas por el partido- comienzo a responderle.
- Déjate de tonterías, cuando se ha visto que un gryffindors sea una cobarde, y por una simpleza como esta- comienza a reprocharme.
- Oye, no soy cobarde, es sólo que no quiero armar otro espectáculo, ya he estado en boca de todos casi el año completo- respondo sentida y enojada a la vez por su discurso, muy amiga será, pero su deber es apoyarme no insultarme.
- Tú veras como llevas tu vida- responde Violeta para sumirse en silencio.
- Así es- sentenció sirviéndome un segundo vaso de zumo de calabaza.
Una vez terminada la cena, la cual se llevo en completo silencio, porque Violeta sólo se centró en comer y yo igual, he comenzado a sentirme mal por todo esto, en realidad ella tiene razón, ya había decidido no ser cobarde y no ocultar esto, pero es que no entiende que a veces uno quiere algo, pero el miedo es más poderoso. Además Scorpius no se vio realmente interesado en hacer algo distinto, él cree que es conveniente dejarlo así.
Quizás es mejor terminar el día aquí ya había salido casi todo bien como para darle oportunidades al tiempo para que comience a ladear la balanza con cosas negativas, creo que debo retirarme a descansar. Mañana con la cabeza despejada y sin sueño, pensaré mejor las cosas, ahora no, debo continuar mi camino, ir a mi torre, buscar mi cama y dormir. Dormir hasta tarde aprovechando que será domingo, y no tendremos que preocuparnos de las clases.
Me levanto discretamente para comenzar a salir del gran salón, pero mi nombre resuena por todos lados.
- Rose… Rose, espera- escucho decir a Scorpius.
Me detengo y volteo a ver que es lo que quiere. Ahí viene acercándose a mí con el ceño fruncido, qué le pasará, por qué estará enojado o preocupado, le habrá pasado algo.
- ¿A dónde vas?- pregunta al llegar a mi lado.
- A mi torre- respondo en voz baja.
- ¿Pasa algo?- cuestiona con preocupación.
- No, no es nada- respondo de manera plana.
- Y yo que pensaba estar un rato contigo antes del toque de queda- responde con voz de tristeza.
Él comienza a acercarse más a mí y coge mi mano, para acariciarla con sus dedos, mis mejillas vuelven a colorearse, y no puedo evitar sonreír ante su propuesta.
- Ven salgamos de aquí- me susurra al oído, mientras me percato que estamos en las puertas del gran salón con varios pares de ojos sobre nosotros.
Empezamos a caminar saliendo del castillo, la noche comienza a tomar su lugar, dando paso a un cielo completamente estrellado. Con el fervor de salir rápidamente para aprovechar el poco tiempo que nos queda para estar fuera, ni siquiera me puedo percatar de la brisa helada que recorre todo el lugar.
- Mañana quieres sentarme a desayunar conmigo- es lo primero que se me viene a la cabeza para preguntarle.
Esta simple pregunta hace que se detenga en su marcha, y se voltee a mirarme.
- Claro, por qué no- responde sentándose en el césped.
Yo lo imito, pero una vez ubicada no puedo evitar apoyar mi cabeza en sus piernas, él simplemente sonríe y comienza a jugar con unos mechones de mi pelo. Ahí recostada, sintiendo sus caricias en mi cabello y de fondo las estrellas, todo vuelve a parecer magnifico, todo lo que paso entre que llegamos de nuestra cita hasta ahora, se va borrando de mi mente. La perfección vuelve a hacerse presente, y es que cuando estoy con él las cosas no pueden dejar de ser de otra manera.
- Sabes…- comienza a decir mientras con un dedo comienza a perfilar mi nariz.
Este simple contacto me deja maravillada.
- …estaba pensando…- cada frase la dice lentamente, como si estuviera procesando aún lo que me va a decir, pero no tengo miedo ni ansiedad, sólo ansío continuar escuchando su voz.
- …que debería hablar con tus primos…- continua diciendo, mientras yo simplemente percibo como mis ojos se salen de sus orbitas.
- Pero- es lo único que logro decir, porque su dedo ha descendido hasta mis labios, haciéndolos cerrar.
- Así estarás más tranquila y podremos estar en paz- concluye de manera serena.
- ¿Estas seguro?- le pregunto sentándome para poder hablar frente a frente.
- Sí, completamente, si queremos que esto funcione lo haré- responde con una de las voces más segura que le he escuchado.
Simplemente no puedo creerlo, va a enfrentarse directamente al batallón por mí y por lo nuestro, esto cada vez se pone mejor, si antes dudaba un poco de lo nuestro, ahora ya casi ni queda de eso.
Ahora simplemente me lanzó a sus brazos para fundir sus labios con los míos, estas horas lejos han sido una eternidad y no quiero olvidar como saben sus labios, ni como se comportan los míos cuando están en contacto directo con él. Es un beso lento y tierno, suave y dulce, sencillamente especial.
- Creo que debemos volver- comienza a decir entre mis labios, haciendo que se corte mi inspiración de continuar delineando el contorno de su boca.
- Sí no hay opción- respondo con pesimismo. Está vez si me comienza a constar trabajo levantarme del suelo, por lo que trato de afirmarme de lo que encuentre para hacerlo, sin embargo otra vez él saca a relucir su lado más caballero, y me tiende una mano, para afirmarme con la otra de la espalda.
- Gracias- le susurro una vez que estamos de pie.
- No me las des, es lo mínimo que debo hacer, yo también soy parte de esto- comienza a decir mientras me mira de perfil.
Por qué a veces me hace sentir que quiere participar tanto de esto, es cómo si estuviera realmente interesado e involucrado en todo lo que esto significa, aunque otras veces, como hoy en la mañana, pareciera como que no le importara, además se ha mostrado de acuerdo con lo que le he planteado de no quedárnoslo, aun recuerdo sus palabras "yo haré lo que tú decidas".
Sé que la única forma de saber que es lo que él quiere, es preguntárselo, pero me da tanto miedo hacerlo, en realidad es su respuesta me la que aterra, sea cual sea que me de, no me siento preparada para escucharla, tengo miedo de que su respuesta confirme lo que quiero hacer o me haga cambiar de parecer, aún cuando yo estoy tan insegura. Debo decidir yo primero, luego de eso, estando completamente segura de mi futuro, podré saber que es lo que quiere.
No sé si esto es egoísta de mi parte, aunque creo que sí, pero él no hace ningún intento de expresar su opinión por cuenta propia, y eso es algo que no me gusta de él, porque tengo que ver sus defectos también, eso es parte de la vida, no es bueno idealizar a las personas, y un defecto que en esta situación no es para nada favorable es su falta de iniciativa para decirme que es lo que realmente quiere hacer con mí bebé, con nuestro bebé, o con este bebé, como quiera que sea.
Teniendo la opinión de ambos sería más adecuado tomar una decisión porque como él lo ha dicho también es parte de esto, pero sigo pensando que en realidad quizás sólo la complique, porque la que se lleva el peor peso siempre es la mujer en todo lo que implica tener un hijo, así que debo ver primero que es lo que me conviene a mi y claro lo que le conviene al pequeño o pequeña.
- ¿En qué piensas?- pregunta Scorpius, deteniéndose en el cuadro de la dama gorda, ni siquiera me di cuenta de que ya habíamos llegado a la entrada de mi sala común.
- OH. Lo siento, estaba distraída- trato de justificar mi ausencia mental. Bajo la mirada, al ver sus que sus ojos tratan de comprender en que pensaba.
- ¿Qué te preocupa, dime?- comienza a decir dulcemente, acorralándome contra la pared, esta situación inevitablemente me hace recordar un evento pasado, en realidad el único encuentro que ha desencadenado todo esto.
- ¿Qué diablos pasa aquí?- la voz de Albus retumba a lo largo de todo el pasillo.
Ambos logramos separarnos y colocarnos uno al lado del otro, mientras yo busco su mano, para sentirme segura y demostrarle a mi entrometida familia, que deje de molestar. Lo que me extraña es que James permanece en silencio atrás de su hermano, ni siquiera ha comenzado a dar gritos y manotazos, cosa que espere de él. Algo debe estar tramando y eso puede ser peor a que se descargue inmediatamente.
- Nada que te importe- le respondo desafiante.
- ¿Cómo que nada? Continúa cuestionando el menor de los Potter
- Claro que pasa algo…- comienza a decir Scorpius de manera seria, enfrentándose a los dos muchachos- Rose y yo estamos saliendo- dice parándose lo más erguido que su cuerpo lo permite, haciendo que lo perciba más grande de lo que ya es.
Al simplemente se queda en silencio buscando con sus ojos que yo confirme o niegue lo que acaba de decir el slytherin. Yo sólo asiento lentamente a su lado.
- Déjalos Al, Rose sabrá lo que hace, ya esta grande ¿o no?- Responde James, que se ha atrevido a hablar. En sus palabras no percibo rabia, ni alegría simplemente indiferencia.
- Pero si la haces sufrir, olvidare que tienes algo que ver con ese niño y avísale a tus padres que compren flores para llevarte a la tumba- continua diciendo con el mismo tono, pero esta vez sus ojos brillan intensamente mirando los grises de mi acompañante.
- James…- comienzo a decir ante la amenaza, pero el simplemente mueve su mano e ingresa por el cuadro perdiéndose de vista, Albus en cambio se acerca aun más a nosotros.
- Escucha Malfoy- su voz es completamente amenazadora.
Yo estoy a punto de ponerme delante de Scorpius para evitar cualquier pelea o intento de agresión, pero el rostro de mi primo comienza a suavizarse, lo que hace que me detenga.
- Espero que la cuides bien- responde lanzándome una sonrisa, de esas que suele darme cuando realmente esta feliz por algo, y lo sé porque lo conozco desde que nacimos y ha sido mi mejor amigo durante toda mi vida.
- No te preocupes, tienes mi palabra- responde Scorpius ya menos tenso, pero igual de solemne que siempre.
***
Con mi familia de nuestra parte o por lo menos no en contra, todo ha ido mejor que nunca, aunque claro sino fuera por el estúpido castigo del otro día tendríamos más tiempo juntos, pero el que tenemos lo pasamos compartiendo miradas, besos, caricias y periodos de silencio y contemplación. Estoy viviendo el momento, sólo me he dedicado a eso, aprovechar cada segundo del ahora, nada de pasados y futuros, no por lo menos por estos días.
Ha sido no sólo mejor de lo que esperaba sino que también revitalizante, tengo muchas energías para hacer cosas, como salir al jardín a pasear y tomar los primeros rayos del sol primaveral, incluso puedo ir a ver los entrenamientos ya sin la angustia y lamentación de antes por no poder estar participando, en esos momentos nos dedicamos a conversar con Violeta o simplemente comienzo a elaborar tácticas y jugadas que luego comento con James, que ha mejorado de a poco su estado de ánimo y ha dejado de refunfuñar cuando estamos compartiendo mesa con Scorpius.
El único problema han sido algunos Slytherin, especialmente, una con cara de señorita perfecta y todo me da asco, llamada Alexia, esa sí que anda insoportable lanzando indirectas y comentarios insidiosos cuando tenemos clases juntos o simplemente tenemos la mala suerte de toparnos por algún lado de este enorme castillo. Por lo menos Scorpius me ha dicho que ha dejado de juntarse con ella, creo que se ha dado cuenta la clase de persona que es, lo que es un alivio para mí, porque no creo soportar que siguiera siendo amigo de ella después de todo lo que ha hecho y dicho y más encima se le nota que está muerta de celos por no haber conseguido lo que quería.
***
Ahora lo relevante y temido, ya he pasado los seis meses hace una semana, ahora si que siento que cada vez falta menos, se mueve más que antes, ya no me queda dudas de que esta aquí, pero no lo hace seguido, sólo cuando yo quiero dormir, es tan considerado de su parte. Por lo menos con eso sé que esta bien, pero no puedo decir lo mismo de mi hígado, riñón o pulmón, que ya han comenzado a ser utilizado de práctica no sé si de patadas o manotazos, sólo espero que al término de los nueve meses mis órganos estén en condiciones de seguir funcionando.
Mamá me ha mandado una poción fantástica para hacerme masajes en la piel, dice que es para evitar que salgan marcas producto del estiramiento que ahora estoy sufriendo, ojala que si funcione, sería el colmo de los males quedar a mí edad toda desfigurada. Pero no fue para lo único que me escribió, si los rumores traspasan estas paredes ancestrales de Hogwarts. En su carta también hace mención a mi "relación" con Scorpius, como lo describe en su pergamino, ella espera que considere todos los factores y consecuencias que esto puede traer. Realmente no se que mayores consecuencias podría tener, si ya las tengo, encuentro ilógico su planteamiento.
Tampoco se esta oponiendo, simplemente como es tan característico de ella, me recuerda pensar bien las cosas, como si yo no lo hiciera, eso es lo que hago casi todo el día, cuestionarme que es lo que estoy haciendo, es más si estuviera un segundo en mi mente debería estar orgullosa de ella misma, ha logrado que hasta piense si es conveniente dormir apoyada del lado derecho o del izquierdo. Bueno no siempre reflexiono antes de actuar sino mi vida no sería así ahora, pero desde ese momento, si que lo hago.
Pero ahora tengo otras cosas también en que pensar, porque mañana es un día muy especial, y es que Scorpius estará de cumpleaños, y cumplirá la gran suma de dieciséis años, debo pensar en el mejor regalo que puedo hacerle, como buena novia que soy, debo darle algo fantástico, sorprendente, único y que recuerde por el resto de su vida.
Si quiero comprarle algo debe ser hoy mismo, para que alcance a llegar antes de mañana al desayuno, pero este catalogo de artículos masculinos están común, no hay nada que sea diferente, que pueda expresar lo que siento, y que demuestre que busqué algo especial para él, no para cualquier persona.
Es mejor tirar esta revista, ha sido una perdida de tiempo, y el reloj no deja de avanzar y realmente no sé que voy a hacer, estoy a último momento, pero no porque haya querido, sino porque pensé que aún faltaba más tiempo, los días se han pasado tan rápido que dos semanas verdaderamente han parecido dos días.
Estoy completamente frustrada por no encontrar lo que quiero, esta revista es inservible y lo único que puedo hacer para descargar mi rabia es lanzarla lo más lejos que pueda, total aun no hay nadie en la sala común.
- Hey, cuidado- escucho decir a alguien en la dirección que he lanzado ese trozo de papel.
Me volteo para ver a Tony que se encuentra con la revista en la cabeza, no puedo evitar sentirme apenada, pero de todas formas unas incontenibles ganas de reír se apoderan de mí. Trato de permanecer en silencio hasta poder reprimirme y pedirle disculpas.
- Lo siento- es único que puedo decirle, ya más repuesta.
- ¿Qué te hizo esto?- pregunta quitándose la revista de la cabeza para ojearla.
- Nada, eso es lo que hizo, no sirve para nada- le respondo ya de pie.
- ¿Necesitas ayuda para comprar algo?- vuelve a preguntar.
Pedirle ayuda a Tony para comprarle algo a Scorpius, eso si que es chistoso, si me dio risa verlo con la revista puesta de sombrero, esto ya es delirante, jamás podría hacer eso y de seguro tampoco aceptaría o haría esa propuesta si supiera las verdaderas intenciones que tenía con ese catalogo. Sería como imaginarme a Alexia aconsejando a Scorpius para que me regale algo, lo más probable que me entregue alguna cobra venenosa o cualquier sustancia que me elimine del camino.
- No gracias, no te preocupes- comienzo a decirle volviendo a contener una carcajada, porque de seguro si me ve riendo por nada va pensar que estoy loca, o más loca de lo que algunos creen que estoy.
- Bueno, cuídate nos vemos en el comedor- dice caminado a la salida.
Dejo que se vaya, yo tengo mil cosas que pensar, bueno es una, pero con mil respuestas y sólo una es la indicada. Tengo ver qué le gusta, debo recordar… podría regalarle una maquina de hacer algodones de azúcar, pero eso es muy costoso y no tengo idea de donde podré encontrar algo así, primera idea desechada.
Un libro, demasiado común; una cadena, demasiado femenino; un reloj, ya tiene uno demasiado costoso para competir con algo que pueda comprar; una pluma, no hay nada especial en eso; una escoba, sólo si fuera la última que ha salido y ni en mil años podré pagarla; un implemento deportivo, tiene los suficientes; un suéter, demasiado nana Molly. En definitiva nada logra aparecer en mis posibilidades, he quedado seca de ideas.
¡No puedo creerlo!- grito ahogándome con mis manos, mientas quedo sentada en mi cama, acabo de despertar y hoy es el cumpleaños y yo ni siquiera tengo una pequeña idea de que hacer, no puedo llegar a verlo con las manos vacías, sería tan feo, tan desconsiderado.
Debo pensar.
-Podrías ayudarme en vez de moverte tanto- comienzo a decirle a mi vientre, ya que el bebé no deja de agitarse. Estoy desesperándome, falta menos de una hora para que nos encontremos en la entrada del gran salón para el desayuno.
Un momento ya lo tengo, no hace frío, el día parece estar despejado, hemos desayunado en el comedor durante todas estas semanas que hemos estado juntos, pero hoy es un día especial tengo que hacer algo diferente. Aunque eso significaría tener que actuar en este momento, pero sería una forma de celebrarlo, y me da tiempo durante el día para buscar un presente que darle.
Debo correr a la cocina, los elfos siempre están dispuestos a ayudar así que no habrá problemas en eso. Y el lugar elegido nada más y nada menos que al lado del árbol y del lago negro, lugar en donde iniciamos nuestra amistad, ahora debo apresurarme para encontrarlo en la puerta.
No puedo creerlo ya está un tanto retrasado, él siempre es demasiado puntual para mi gusto, pero no lo ha sido en esta ocasión, quizás sus compañeros lo han retrasado saludándolo, total que son cinco o diez minutos más esperando.
Ya estoy demasiado impaciente, ahora que miro hacia su mesa, la mayoría de sus compañeros están sentados desayunando, donde se habrá metido, las cosas se van a estropear, y casi ni tendremos tiempo para disfrutar, debo ir a buscarlo.
Comienzo a caminar hacia las mazmorras, lugar en donde se encuentra su casa y por ende en donde debería estar él. Este lugar nunca ha sido de mi agrado es demasiado frío, oscuro y encerrado, pero debo reconocer que es más tranquilo que la parte en donde se encuentra mi torre. Un par de vueltas más y podré llevarlo corriendo si es posible hasta el lugar de mi sorpresa.
Por fin sólo unos metros y unos cuantos pasos más y llego a la entrada de su casa, pero ya no es necesario porque antes de acercarme lo suficiente, Scorpius aparece saliendo de un cuadro, que es la entrada a slytherin, que alivio siento, pero no quiero correr aún prefiero que él me vea para acercarme, sin embargo me quedo paralizada ante lo que está ocurriendo frente a mí, mi estómago se retuerce de manera dolorosa, mis corazón da un gran salto para comenzar a latir de manera insospechadamente acelerada, y algo que no había aparecido en mí durante semanas vuelve a hacer acto de presencia en mis ojos, las indeseadas lágrimas. Y todo porque ahí detrás de él aparece mi peor pesadilla, esa estúpida, arrastrada y maldita chica, quién corre a su encuentro y…..
***
(chachan un nuevo cap... k les parece? comenten plis y así pondré el cap que sigue... ahh mil y un gracias los review que dejan, cuando los leo comienzo a escribir… son una gran fuente de energía para mi inspiración) review plis....
