Charlus Potter era el hombre tan atractivo que había realizado la pregunta de si podía leer.

-Por supuesto abuelo- le contestó Harry P.

Que lo dejaran leer sirvió para que él, fuera por el libro, lo tomara, volviera a su lugar (al lado de su esposa), se sentará, abriera el libro por el capítulo que iban a leer y dijera: Capítulo 21: Nicholas Flamel

-Lo encontraron- dijeron algunos con emoción por el hecho y Charlus continuó cuando se calmaron un poco como para prestar atención.

Dumbledore había convencido a Harry de que no buscara otra vez el espejo de Oesed, (-Por suerte- susurraron Dorea, Caro, Lily y Elizabeth.) y durante el resto de las vacacio nes de Navidad la capa invisible permaneció doblada en el fondo de su baúl. (-Estas desheredado- dijo bromeando Sirius al oído de su ahijado mientras le revolvía el pelo.) Harry deseaba poder olvidar lo que había visto en el espejo, pero no pudo. Comenzó a tener pesadillas. Una y otra vez, soñaba que sus padres desaparecían en un rayo de luz verde, mientras una voz aguda se reía.

Todos o la mayoría se encogieron de miedo mientras se imaginaban eso. Charlus sólo le sonrió a su nieto para calmarse y siguió.

¿Te das cuenta? Dumbledore tenía razón. Ese espejo te puede volver loco —dijo Ron, cuando Harry le contó sus sueños.

Hermione, que volvió el día anterior al comienzo de las clases, consideró las cosas de otra manera. Estaba dividida entre el horror de la idea de Harry vagando por el colegio tres noches seguidas («¡Si Filch te hubiera atrapado!») y desilusionada porque finalmente no hubieran descubierto quién era Nicolás Flamel.

-Ya la corrompieron- dijeron Sirius y Remus emocionados.

-No crean que siempre era la responsable- dijo Ron y agregó al ver las caras confusas- Segundo libro.

Charlus continuó leyendo luego de que el pelirrojo le hiciera una seña.

Ya casi habían abandonado la esperanza de descubrir a Flamel en un libro de la biblioteca, aunque Harry estaba seguro de haber leído el nombre en algún lado. Cuando em pezaron las clases, volvieron a buscar en los libros durante diez minutos durante los recreos. Harry tenía menos tiempo que ellos, porque los entrenamientos de quidditch habían co menzado también.

Wood los hacia trabajar más duramente que nunca. Ni siquiera la lluvia constante que había reemplazado a la nie ve podía doblegar su ánimo. Los Weasley se quejaban de que Wood se había convertido en un fanático, pero Harry esta ba de acuerdo con Wood. (Los del equipo lo miraron mal.) Si ganaban el próximo partido contra Hufflepuff, podrían alcanzar a Slytherin en el campeo nato de las casas, por primera vez en siete años. Además de que deseaba ganar; Harry descubrió que tenía menos pesadi llas cuando estaba cansado por el ejercicio. (Ahora lo miraron con compresión y de acuerdo con él.)

Entonces, durante un entrenamiento en un día especial mente húmedo y lleno de barro, Wood les dio una mala noti cia. Se había enfadado mucho con los Weasley, que se tiraban en picado y fingían caerse de las escobas.

¡Dejad de hacer tonterías! —gritó—. ¡Ésas son exacta mente las cosas que nos harán perder el partido! ¡Esta vez el árbitro será Snape, y buscará cualquier excusa para quitar puntos a Gryffindor!

-¿Qué?- preguntaron los del pasado mientras James además miraba con odio al profesor Snape.

-Lo que escucharon, algún problema- dijo Snape de malos modos.

-¡Es qué no se puede hacer eso!- exclamó Scorp.

-¿Por qué?- preguntó Harry.

-Está prohibido por normativa del colegio que un jefe de casa arbitre un partido- informó Rose.

-¿Albus no hiciste nada para impedirlo?- preguntó Charlus al director enfadado.

-Es que…- empezó Albus P intentando encontrar una excusa para salvarse y que la familia de Harry no lo matara.

-Abuelo, eso pasó hace tiempo sólo tenemos que asegurarnos que no vuelva a pasar- dijo Harry y Charlus continuó aunque no muy convencido.

George Weasley, al oír esas palabras, casi se cayó de ver dad de su escoba.

¿Snape va a ser el árbitro? —Escupió un puñado de barro—. ¿Cuándo ha sido árbitro en un partido de quid ditch? No será imparcial, si nosotros podemos sobrepasar a Slytherin.

El resto del equipo se acercó a George para quejarse.

No es culpa mía —dijo Wood—. Lo que tenemos que hacer es estar seguros de jugar limpio, así no le daremos ex cusa a Snape para marcarnos faltas.

-Eso no va a servir de nada- dijo Carolina enojada y agregó- como te metas con mi sobrino y juegues sucio te retaré a un duelo de muerte.

Charlus siguió a regañadientes cuando el profesor lo miró suplicante.

Todo aquello estaba muy bien, pensó Harry; pero él tenía otra razón para no querer estar cerca de Snape mientras ju gaba a quidditch.

Los demás jugadores se quedaron, como siempre, para charlar entre ellos al finalizar el entrenamiento, pero Harry se dirigió directamente a la sala común de Gryffindor; donde encontró a Ron y Hermione jugando al ajedrez. El ajedrez era la única cosa a la que Hermione había perdido, algo que Harry y Ron consideraban muy beneficioso para ella. (-Cierto- murmuraron algunos.)

No me hables durante un momento —dijo Ron, cuan do Harry se sentó al lado—. Necesito concen... —vio el rostro de Harry—. ¿Qué te sucede? Tienes una cara terrible.

-¿Y lo concentrado, tío Ron?- preguntó Albus P.

-Mi amigo me necesitaba- respondió Ron.

-Eso es ser buen amigo, papá- dijo Rose con una sonrisa

La familia de Harry le agradeció sonriendole, Ron les devolvió el gesto y Charlus aliviado por los buenos amigos que tenìa su nieto siguió leyendo.

En tono bajo, para que nadie más los oyera, Harry les ex plicó el súbito y siniestro deseo de Snape de ser árbitro de quidditch.

No juegues —dijo de inmediato Hermione.

Diles que estás enfermo —añadió Ron.

Finge que se te ha roto una pierna —sugirió Hermione.

Rómpete una pierna de verdad —dijo Ron.

No puedo —dijo Harry—. No hay un buscador suplente. Si no juego, Gryffindor tampoco puede jugar.

-Que valiente- dijo asombrada Daphne por esto.

-Gracias- dijo Harry un poco rojo mientras Hermione miraba mal a la chica.

Charlus continuó un poco sonriente frente a la mirada de celos de la novia de su nieto.

En aquel momento Neville cayó en la sala común. Nadie se explicó cómo se las había arreglado para pasar por el agujero del retrato, porque sus piernas estaban pegadas jun tas, (-Fui saltando- murmuró Neville.) con lo que reconocieron de inmediato el Maleficio de las Piernas Unidas. Había tenido que ir saltando todo el camino hasta la torre Gryffindor.

-¿Quién se lo tiró?- preguntó enojado Flitwick.

-Ya se responde profesor- dijo Harry y Charlus para enterarse continuó la lectura.

Todos empezaron a reírse,

-Yo no me reí- dijo Harry a todos.

-20 puntos menos para Gryffindor por la falta de compañerismo- dijo Godric.

Charlus siguió para calmar la vergüenza de los leones.

salvo Hermione, que se puso de pie e hizo el contramaleficio. (-5 puntos para Gryffindor- informó Minerva.)

Las piernas de Neville se separaron y pudo ponerse de pie, temblando.

¿Qué ha sucedido? —preguntó Hermione, ayudándolo a sentarse junto a Harry y Ron.

Malfoy —

-Hijo discúlpate- dijo Narcissa.

-Perdón Longbottom- dijo Draco con vergüenza.

-Ok- dijo Neville luego de pensarlo un poco.

-5 puntos menos para Slytherin- dijo Flitwick

-Y un castigo conmigo- agregó Sprout.

Charlus siguió.

respondió Neville temblando—. Lo encontré fuera de la biblioteca. Dijo que estaba buscando a alguien para practicarlo.

¡Ve a hablar con la profesora McGonagall! —lo instó Hermione—. ¡Acúsalo!

Neville negó con la cabeza.

No quiero tener más problemas —murmuró.

¡Tienes que hacerle frente, Neville! —dijo Ron—. Está acostumbrado a llevarse a todo el mundo por delante, pero ésa no es una razón para echarse al suelo a su paso y hacerle las cosas más fáciles. (-Eso es cierto- murmuraron muchos.)

No es necesario que me digas que no soy lo bastante valiente para pertenecer a Gryffindor;

-Eso no es lo quise decir- dijo Ron a Neville.

-Lo sé, es sólo que malinterpreté tus palabras- dijo Neville y Charlus siguió.

eso ya me lo dice Mal foy —dijo Neville, atragantándose.

Harry buscó en los bolsillos de su túnica y sacó una rana de chocolate, la última de la caja que Hermione le había re galado para Navidad. Se la dio a Neville, que parecía estar a punto de llorar.

Tu vales por doce Malfoys —dijo Harry (-O más- dijo Alice W animando a su hijo mientras Frank le agradecía con la mirada a Harry.)

. ¿Acaso no te eligió para Gryffindor el Sombrero Seleccionador? ¿Y dónde está Malfoy? En la apestosa Slytherin.

-¡Eh!- dijeron algunos de la casa de la serpiente.

-Yo sólo intentaba animar a un amigo- dijo Harry y agregó dejando a algunos pensando- A parte de Nott, Zabini, Davis y las Greengass los demás me insultan o asienten a las estupideces de Draco sin pensar.

Los mencionados le sonrieron prometiendo hablar más con él y Charlus continuó sonriendo orgulloso frente a su nieto y su accionar.

Neville dejó escapar una débil sonrisa, mientras desen volvía el chocolate.

Gracias, Harry.. Creo que me voy a la cama... ¿Quie res el cromo? Tú los coleccionas, ¿no?

Mientras Neville se alejaba, Harry miró el cromo de los Magos Famosos.

Dumbledore otra vez —dijo— Él fue el primero que...

Bufó. Miró fijamente la parte de atrás de la tarjeta. Lue go levantó la vista hacia Ron y Hermione.

¡Lo encontré! —susurró—. ¡Encontré a Flamel! Os dije que había leído ese nombre antes. Lo leí en el tren, viniendo hacia aquí. Escuchad lo que dice: «El profesor Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald, en 1945, por el descubrimiento de las doce apli caciones de la sangre de dragón ¡y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel!». (En serio en un cromo pensaron todos.)

Hermione dio un salto. No estaba tan excitada desde que le dieron la nota de su primer trabajo.

¡Esperad aquí! —dijo, y se lanzó por la escalera hacia el dormitorio de las chicas. Harry y Ron casi no tuvieron tiempo de intercambiar una mirada de asombro y ya estaba allí de nuevo, con un enorme libro entre los brazos.

¡Nunca pensé en buscar aquí! —susurró excitada—. Lo saqué de la biblioteca hace semanas, para tener algo ligero para leer.

-Liviano, ¿eso?- dijo Sirius frente a la descripción del libro.

Cómo nadie dijo nada aunque la mayoría pensaba cosas parecidas, Charlus continuó.

¿Ligero? —dijo Ron,

(Algunos se rieron por la coincidencia mientras Molly pensaba tengo que separarlo de mi bebe, son los genes Black que hay en Arthur y en mí.)

pero Hermione le dijo que espera ra, que tenía que buscar algo y comenzó a dar la vuelta a las páginas, enloquecida, murmurando para sí misma.

Al fin encontró lo que buscaba.

¡Lo sabía! ¡Lo sabía!

¿Podemos hablar ahora? —dijo Ron con malhumor. Hermione hizo caso omiso de él.

Nicolás Flamel —susurró con tono teatral— es el úni co descubridor conocido de la Piedra Filosofal.

Aquello no tuvo el efecto que ella esperaba.

¿La qué? —dijeron Harry y Ron.

¡Oh, no lo entiendo! ¿No sabéis leer? Mirad, leed aquí. Empujó el libro hacia ellos, y Harry y Ron leyeron:

El antiguo estudio de la alquimia está relacionado con el descubrimiento de la Piedra Filosofal, una sus tancia legendaria que tiene poderes asombrosos. La piedra puede transformar cualquier metal en oro puro. También produce el Elixir de la Vida, que hace inmortal al que lo bebe. (Es por eso que la quiere pensó Caro.)

Se ha hablado mucho de la Piedra Filosofal a tra vés de los siglos, pero la única Piedra que existe ac tualmente pertenece al señor Nicolás Flamel, el notable alquimista y amante de la ópera. El señor Flamel, que cumplió seiscientos sesenta y cinco años el año pasado, lleva una vida tranquila en Devon con su es posa Perenela (de seiscientos cincuenta y ocho años). (-¡Oh!- dijeron por lo bajo algunos por lo poderosa que es la piedra.)

¿Veis? —dijo Hermione, cuando Harry y Ron termina ron—. El perro debe de estar custodiando la Piedra Filosofal de Flamel. Seguro que le pidió a Dumbledore que se la guar dase, porque son amigos y porque debe de saber que alguien la busca. ¡Por eso quiso que sacaran la Piedra de Gringotts!

¡Una piedra que convierte en oro y hace que uno nunca muera! —dijo Harry—. ¡No es raro que Snape la busque! Cualquiera la querría.

Y no es raro que no pudiéramos encontrar a Flamel en ese Estudio del reciente desarrollo de la hechicería —dijo Ron—. Él no es exactamente reciente si tiene seiscientos se senta y cinco años, ¿verdad?

Con ese comentario se rieron un rato, Charlus continuó luego de que se calmara un poco y que el resto también lo hiciera.

A la mañana siguiente, en la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, mientras copiaban las diferentes formas de tratar las mordeduras de hombre lobo, (Todas ineficaces pensó Remus apesadumbrado.) Harry y Ron se guían discutiendo qué harían con la Piedra Filosofal si tuvie ran una. Hasta que Ron dijo que él se compraría su propio equipo de quidditch y Harry recordó el partido en que ten dría a Snape de árbitro.

Jugaré —informó a Ron y Hermione—. Si no lo hago, todos los Slytherins pensarán que tengo miedo de enfrentar me con Snape. Les voy a demostrar... les voy a borrar la son risa de la cara si ganamos.

Siempre y cuando no te borren a ti del terreno de juego —dijo Hermione. (-Mamá que optimismo- ironizó Lily P. por lo bajo mientras su madre que la habìa escuchado la miraba divertida.)

Sin embargo, a medida que se acercaba el día del partido, Harry se ponía más nervioso, pese a todo lo que le había di cho a sus amigos. El resto del equipo tampoco estaba dema siado tranquilo. La idea de alcanzar a Slytherin en el torneo de la casa era maravillosa, nadie lo había conseguido en sie te años, pero ¿podrían hacerlo con aquel árbitro tan parcial?

Harry no sabía si se lo imaginaba o no, pero veía a Snape por todas partes. (Es que se tiene que dar cuenta de todo pensó con asombro interno pero sin cambiar su expresión Snape.) Por momentos, hasta se preguntaba si Sna pe no lo estaría siguiendo para atraparlo. Las clases de Pociones se convirtieron en torturas semanales para Harry, por la forma en que lo trataba Snape. ¿Era posible que Snape su piera que ellos habían averiguado lo de la Piedra Filosofal? Harry no se imaginaba cómo podía saberlo... aunque algunas veces tenía la horrible sensación de que Snape podía leer los pensamientos. (Puedo pensó Snape con renovado asombro.)

Harry supo, cuando le desearon suerte en la puerta de los vestuarios, la tarde siguiente, que Ron y Hermione se pre guntaban si volverían a verlo con vida. Aquello no era lo que uno llamaría reconfortante. (-Para nada- murmuraron los del pasado y del futuro.) Harry casi no oyó las palabras de Wood, mientras se ponía la túnica de quidditch y cogía su Nimbus 2.000.

Ron y Hermione, entre tanto, encontraron un sitio en las gradas, cerca de Neville, que no podía entender por qué esta ban tan preocupados, ni por qué llevaban sus varitas al par tido.

-La varita no se deja nunca- dijo Caro.

Alastor asintió de acuerdo y sonrió a la chica. Ella le devolvió el gesto y Charlus asintiendo siguió.

Lo que Harry no sabía era que Ron y Hermione habían estado practicando en secreto el Maleficio de las Piernas Unidas. Se les ocurrió la idea cuando Malfoy lo utilizó con Neville, y estaban listos para utilizarlo con Snape, si daba al guna señal de querer hacer daño a Harry. (-Grandes amigos-murmuró agradecido Sirius.)

No te olvides, es locomotor mortis —murmuró Hermio ne, mientras Ron deslizaba su varita en la manga de la túnica.

Ya lo sé —respondió enfadado—. No me des la lata.

Mientras tanto, en el vestuario, Wood había llevado aparte a Harry

No quiero presionarte, Potter; pero si alguna vez nece sitamos que se capture en seguida la snitch, es ahora. Ne cesitamos terminar el partido antes de que Snape pueda fa vorecer demasiado a Hufflepuff.

-No servirá de mucho que lo presiones tanto- dijo Sirius un poco enojado, mientras recordaba las charlas de "ánimo" de su amigo cuando se trataba de Quidditch.

-Es cierto, no deberìas haberle dicho nada porque sino se iba a sentir mal en caso de que no lo logre- aportó Remus recordando que James era igual de pesado.

Charlus pensando lo mismo, siguiò

¡Todo el colegio está allí fuera! —dijo Fred Weasley, es piando a través de la puerta—. Hasta... ¡Vaya, Dumbledore ha venido al partido!

El corazón de Harry dio un brinco.

¿Dumbledore? —dijo, corriendo hasta la puerta para asegurarse. Fred tenía razón. Aquella barba plateada era in confundible.

Harry tenía ganas de reírse a carcajadas, del alivio que sentía. Estaba a salvo. No había forma de que Snape se ani mara a hacerle algo si Dumbledore estaba mirando.

-Gracias señor Potter por la confianza- dijo con sorpresa el director.

-De nada- dijo Harry.

Charlus continuó luego de este intercambio breve.

Tal vez por eso Snape parecía tan enfadado mientras los equipos desfilaban por el terreno de juego, algo que Ron tam bién notó.

Nunca vi a Snape con esa cara de malo —dijo a Her mione—. Mira, ya salen. ¡Eh!

Alguien había golpeado a Ron en la parte de atrás de la cabeza. Era Malfoy.

Oh, perdón, Weasley, no te había visto.

Malfoy sonrió burlonamente a Crabbe y Goyle.

Me pregunto cuánto tiempo durará Potter en su escoba esta vez.

-Que yo sepa hijo, él no se calló de la escoba- dijo Narcissa.

-Si tú hubieras estado en su lugar, si lo hubieras hecho papá. Dado que no eres de su nivel- dijo enojado Scorp, siendo un poco hiriente.

-Lo siento, sólo quería pelear- dijo Draco con vergüenza por lo leído y un poco herido por el comentario de su hijo.

Albus P y Rose calmaron un poco a su amigo y Charlus continuó.

¿Alguien quiere apostar? ¿Qué me dices, Weasley?

Ron no le respondió: Snape acababa de pitar un penalti a favor de Hufflepuff, porque George Weasley le había tirado una bludger. Hermione, que tenía los dedos cruzados sobre la falda, observaba sin cesar a Harry, que circulaba sobre el juego como un halcón, buscando la snitch.

¿Sabéis por qué creo que eligen a la gente para la casa de Gryffindor? —dijo Malfoy (La profesora McGonagall lo miró mal.) en voz alta unos minutos más tarde, mientras Snape daba otro penalti a Hufflepuff, sin ningún motivo—.

-Snape está suspendido por un mes- dijo Salazar furioso.

-Pero…- empezó el docente sin poder creerlo.

-Pero nada- dijo Helga.

Charlus furioso respiró hondo para calmarse y siguió.

Es gente a la que le tienen lástima. Por ejemplo, está Potter; que no tiene padres, luego los Weasley, que no tienen dinero... Y tú, Longbottom, que no tienes cerebro.

-100 puntos menos para Slytherin- dijo Salazar furioso con un alumno de su casa que parecía que hablaba para lastimar a la gente.

-Y una semana de suspensión del colegio por calumnias a una casa- dijo Helga.

-Y cómo siga con esa actitud no le permitiremos la entrada- terminó Rowena mientras le sonreía a un decaído Godric.

Godric estaba dolido dado que él y tampoco sus alumnos decían algo así de ninguna casa o de sus alumnos salvo algún tema entre familias. Charlus que había sido un Gryffindor se calmó y siguió.

Neville se puso rojo y se volvió en su asiento para enca rarse con Malfoy

Yo valgo por doce como tú, Malfoy —tartamudeó.

-Así se habla Neville- dijo animando Arthur al pequeño que se sonrojo un poco.

Charlus sonrió y siguió.

Malfoy, Crabbe y Goyle estallaron en carcajadas, pero Ron, sin quitar los ojos del partido, intervino.

Así se habla, Neville.

Se rieron por la coincidencia entre padre e hijo. Arthur abrazó a Ron que estaba muy contento. Charlus siguiò cuando Arthur se lo indicò y la gente habìa parado de reirse.

Longbottom, si tu cerebro fuera de oro serías más pobre que Weasley, y con eso te digo todo.

La preocupación por Harry estaba a punto de acabar con los nervios de Ron.

Te prevengo, Malfoy... Una palabra más...

¡Ron! —dijo de pronto Hermione—. ¡Harry...!

¿Qué? ¿Dónde?

Harry había salido en un espectacular vuelo, que arran có gritos de asombro y vivas entre los espectadores. Hermio ne se puso de pie, con los dedos cruzados en la boca, mientras Harry se lanzaba velozmente hacia el campo, como una bala.

Tenéis suerte, Weasley, es evidente que Potter ha visto alguna moneda en el campo —dijo Malfoy

Ron estalló. Antes de que Malfoy supiera lo que estaba pasando, Ron estaba encima de él, tirándolo al suelo. Neville vaciló, pero luego se encaramó al respaldo de su silla para ayudar.

¡Vamos, Harry! —gritaba Hermione, subiéndose al asiento para ver bien a Harry, sin darse cuenta de que Mal foy y Ron rodaban bajo su asiento y sin oír los gritos y golpes de Neville, Crabbe y Goyle. (-Castigados- dijeron McGonagall, Sprout y Flitwick a los que se golpearon en ese partido mientras Neville, Draco, Vivent, Gregory y Ron bajaban la cabeza.)

En el aire, Snape puso en marcha su escoba justo a tiempo para ver algo escarlata que pasaba a su lado, y que no cho có con él por sólo unos centímetros. Al momento siguiente Harry subía con el brazo levantado en gesto de triunfo y la mano apretando la snitch.

Todo el mundo excepto los castigados festejaban por la victoria y la jugada. Lily sollozaba alegre mientras decía a su hermanita:

-Juega igual a ti.

Cuando reinó el silencio Charlus continuó.

Las tribunas bullían. Aquello era un récord, nadie recordaba que se hubiera atrapado tan rápido la snitch.

¡Ron! ¡Ron! ¿Dónde estás? ¡El partido ha terminado! ¡Hemos ganado! ¡Gryffindor es el primero! —Hermione bai laba en su asiento y se abrazaba con Parvati Patil, de la fila de delante.

Harry saltó de su escoba, a centímetros del suelo. No po día creerlo. Lo había conseguido... El partido había termina do y apenas había durado cinco minutos.

-Harry, Harry, mi hijo, es él mejor- dijeron entusiasmados James y Lily.

-Potter presidente de la escoba- dijeron Canuto, Peter, y Lunático

-Harry el mejor- dijo Oliver contento por el buscador que tenía.

Harry con la cara escarlata estaba emocionado porque no solo lo felicitaban los de Gryffindor y sus familiares sino que las demás casas incluso Slytherin lo estaba aplaudiendo de pie. Luego de unos minutos, se calmaron para continuar con la historia.

Mientras los de Gryffindor se acercaban al terreno de juego, vio que Snape aterrizaba cerca, con el rostro blanco y los labios tirantes. Entonces Harry sintió una mano en su hombro y, al darse la vuelta, se encontró con el rostro sonriente de Dumbledore.

Bien hecho —dijo Dumbledore en voz baja, para que sólo Harry lo oyera—. Muy bueno que no buscaras ese espe jo... que te mantuvieras ocupado... excelente...

Snape escupió con amargura en el suelo.

Un rato después, Harry salió del vestuario para dejar su Nim bus 2.000 en la escobera. No recordaba haberse sentido tan contento. Había hecho algo de lo que podía sentirse orgullo so. Ya nadie podría decir que era sólo un nombre célebre. (Algunos lo miraron con vergüenza porque pensaban que era así.)

El aire del anochecer nunca había sido tan dulce. Anduvo por la hierba húmeda, reviviendo la última hora en su mente, en una feliz nebulosa: los Gryffindors corriendo para llevarlo en andas, Ron y Hermione en la distancia, saltando como lo cos, Ron vitoreando en medio de una gran hemorragia nasal...

Harry llegó a la cabaña. Se apoyó contra la puerta de madera y miró hacia Hogwarts, cuyas ventanas despedían un brillo rojizo en la puesta del sol. Gryffindor a la cabeza. Él lo había hecho, le había demostrado a Snape...

-Lástima que no se dio cuenta y siguió molestándolo- dijo Hermione con enojo.

-Señorita Granger cállese- dijo Snape descaradamente sin creérselo.

-Usted, profesor no le hable así- dijo Lily P. enojada por como ese señor estaba tratando a sus padre.

Charlus continuó leyendo antes de que mataran al profesor aunque a él ganas no le faltaban.

Y hablando de Snape.

Una figura encapuchada bajó sigilosamente los escalo nes delanteros del castillo. Era evidente que no quería ser visto dirigiéndose a toda prisa hacia el bosque prohibido. La victoria se apagó en la mente de Harry mientras observaba. Reconoció a la figura que se alejaba. Era Snape, escabullén dose en el bosque, mientras todos estaban en la cena... ¿Qué sucedía?

Harry saltó sobre su Nimbus 2.000 y se elevó. Deslizán dose silenciosamente sobre el castillo, vio a Snape entrando en el bosque. Lo siguió. (-Buenos instintos- murmuraron Caro y Alastor.)

Los árboles eran tan espesos que no podía ver adónde había ido Snape. Voló en círculos, cada vez más bajos, rozan do las copas de los árboles, hasta que oyó voces. Se deslizó hacia allí y se detuvo sin ruido, sobre un haya. (Kingsley lo miró asombrado por su proceder mientras pensaba éste va a ser un buen auror.)

Con cuidado se detuvo en una rama, sujetando su escoba y tratando de ver a través de las hojas.

Abajo, en un espacio despejado y sombrío, vio a Snape. Pero no estaba solo. Quirrell también estaba allí. Harry no podía verle la cara, pero tartamudeaba como nunca. Harry se esforzó por oír lo que decían.

... n-no sé p-por qué querías ver-verme j-justo a-aquí, de entre t-todos los l-lugares, Severus...

Oh, pensé que íbamos a mantener esto en privado —dijo Snape con voz gélida—. Después de todo, los alumnos no deben saber nada sobre la Piedra Filosofal.

Harry se inclinó hacia delante. Quirrell tartamudeaba algo y Snape lo interrumpió.

¿Ya has averiguado cómo burlar a esa bestia de Ha grid? (Mi Fluffy no es una bestia, es una pequeña cachorrita pensaba Hagrid mientras miraba mala a Snape.)

P-p-pero Severus, y-yo...

Tú no querrás que yo sea tu enemigo, Quirrell —dijo Snape, dando un paso hacia él.

Y-yo no s-sé qué...

Tú sabes perfectamente bien lo que quiero decir.

Una lechuza dejó escapar un grito y Harry casi se cae del árbol. Se enderezó a tiempo para oír a Snape decir:

... tu pequeña parte del abracadabra. Estoy esperando.

P-pero y-yo no...

Muy bien —lo interrumpió Snape—. Vamos a tener otra pequeña charla muy pronto, cuando hayas tenido tiem po de pensar y decidir dónde están tus lealtades.

Se echó la capa sobre la cabeza y se alejó del claro. Ya es taba casi oscuro, pero Harry pudo ver a Quirrell inmóvil, como si estuviera petrificado.

-Eso es muy raro- dijo Caro.

-¿Por qué?- preguntó James, mientras esperaba con todo su ser que a la chica no se le diera por defender a Snape.

-Snape no acudiría a ese tipejo en primer lugar, segundo está acá de profesor y eso pasó hace dos años y tercero y más importante ese tartamudeo ya es ridículo- dijo Caro

-A parte ante la mención de Quirrell, el trío de detectives gruñe por lo bajo- aportó Hugo E.

Charlus los miró pensando tienen razón y siguió.

¿Harry, dónde estabas? —preguntó Hermione con voz aguda.

¡Ganamos! ¡Ganamos! ¡Ganamos! —gritaba Ron al tiempo que daba palmadas a Harry en la espalda—. ¡Y yo le puse un ojo negro a Malfoy y Neville trató de vencer a Crabbe y Goyle él solo! Todavía está inconsciente, pero la señora Pomfrey dice que se pondrá bien. Todos te están esperando en la sala común, vamos a celebrar una fiesta, Fred y George robaron unos pasteles y otras cosas de la cocina...

Ahora eso no importa —dijo Harry sin aliento—. Va mos a buscar una habitación vacía, ya veréis cuando oigáis esto...

Se aseguró de que Peeves no estuviera dentro antes de cerrar la puerta, y entonces les contó lo que había visto y oído.

Así que teníamos razón, es la Piedra Filosofal y Snape trata de obligar a Quirrell a que lo ayude a conseguirla. Le preguntó si sabía cómo pasar ante Fluffy y dijo algo sobre el «abracadabra» de Quirrell... Eso significa que hay otras co sas custodiando la Piedra, además de Fluffy, probablemente cantidades de hechizos, y Quirrell puede haber hecho algu nos encantamientos anti-Artes Oscuras que Snape necesita romper...

¿Quieres decir que la Piedra estará segura mientras Quirrell se oponga a Snape? —preguntó alarmada Hermione.

En ese caso no durará mucho —dijo Ron.

-Y no duró nada- dijo Ron misteriosamente.

Nadie dijo nada pero empezaron a pensar.

-Fin del capítulo- dijo Charlus dejando con un expulso el libro en la mesa de los profesores sabiendo muy poco del tema.

-Bueno ahora, ¿Lee tú?- dijo Harry señalando a alguien.