POV Bella.

Cuanta conmigo –no sabía en qué me estaba metiendo– no dejare que ella robe mi "identidad", solo para conseguir un capricho – suficiente ya tenía con que me estuviera molestando solo por cosas sin importancias.

Entonces – Alice sonrió – ya se lo que vamos hacer.

¿Qué tienes en mente? – pregunto Rose.

Vamos a dejar que ella le diga a Edward que es Marie pero, no solo Edward lo sabrá, sino que también estarán atentos todos los que asistan al baile y es ahí cuando Bella entrara y dirá que ella es Marie y le explicara a Edward – no sé cómo Alice puede hablar tan rápido y sin cansarse.

No creo que sea buena idea, no me gustaría que todos escucharan lo que tengo que decirle a Edward – hice una mueca.

Pero ella quedaría en ridículo – dijo Rose.

Sí, pero no soy como ella, eso es algo que haría Tanya para que todos se burlaran de mí – ambas se quedaron pensando.

Bueno, antes de que planeemos que es lo que vamos hacer con Tanya, ¿Qué vas hacer con Edward? – Me tense – porque quieras o no él va a querer hablar contigo después de lo que sucedió – Alice estaba en lo correcto.

No lo sé, es que ¿Qué le puedo decir yo?, oye Edward siento mucho que te sientas culpable pero me siento más culpable yo – eso sonaba ilógico – no creo que sea una buena excusa – estoy tan confundida y no lo podre evitar en estos días – justo en ese momento se escuchó el timbre de mi casa.

¿Esperas a alguien? – me pregunto Rose.

No que yo sepa – las tres bajamos para saber de quien se trataba.

¿Y porque no abres? – Alice estaba disfrutando de las caras que estaba haciendo.

¿Crees que sea Edward? – Rose también se veía preocupada.

No lo creo, él no sabe en donde vivo – sin titubeos abrí la puerta para encontrarme con Jake – maldición – susurre – me has asustado.

¿Qué ocurre? – Pregunto con una enorme sonrisa plasmada en su rostro – me han dicho que soy feo pero no tanto como para dar miedo.

Muy gracioso – lo deje pasar – ¿Qué haces aquí?

Después de no vernos por mucho tiempo, ¿Es así como me recibes? – solo rodee los ojos.

Si no los conociera, creería que son una pareja – Alice se estaba retorciendo al ver nuestras caras.

Jacob y yo nos conocemos desde que éramos unos niños y al principio si había un sentimiento más allá de la amistad, lo intentamos pero no funciono, en vez de tratarnos como una pareja de novios lo único que hacíamos era seguir haciendo las mismas cosas que cuando éramos amigos, pensamos que nos íbamos a adaptar muy pronto al cambio, ya saben, tomarse de la mano y darse besos pero cada que lo hacíamos nos sentíamos incomodos, por suerte no duramos más que un mes así, al ver que no había un proceso decidimos dejarlo por la paz.

Pensé que estabas sola – ignoro las palabras de Alice – pero no importa, de todas maneras también quería hablar con ustedes.

¿Sobre qué? – pregunto Rose a la defensiva.

¿Qué se traen con esos chicos? – Las tres nos pusimos rojas – Emmett, Jasper y Edward si no mal recuerdo sus nombres.

Nada – respondimos las tres al unísono.

¿Cuándo será su cita? – esto era más vergonzoso que hablar con Charlie sobre sexo.

No tenemos ninguna cita con ellos – chillo Alice – no sé porque lo hicieron, pero si no aparecían en el momento indicado créeme que ahora no estaríamos aquí, ese maldito de Dimitri te juro que me las va a pagar.

Tranquila pequeño duende – Alice se puso verde del coraje.

No me digas así, además ¿Qué tanto interés tienes en saber eso? – Alice frunció el ceño.

Bueno, quería saber quién iba a robarles la inocencia a mis pequeñas – Rose le aventó el primer cojín que encontró – Ouch, ¿Por qué siempre de agresiva?, bueno, pensándolo bien creo que ustedes robaran la inocencia de ellos.

Créeme Jake ellos pueden ser todo, menos inocentes – y ni que pensar de cuantas chicas pasaron por la cama de Edward, justo en ese momento sentí un sentimiento lleno de odio y furia hacia todas y cada una de ellas.

¿Y entonces?, ¿Cuándo? – volvió a insistir.

Ya te dije que no tenemos ninguna cita con ellos – Rose parecía decepcionada.

¿Tú, Rosalie Hale, te vas a dar por vencida antes de que empieces a luchar? – Ella parpadeo un par de veces – si de verdad les gustan esos chicos, ¿Por qué tienen que esperar hasta que se decidan ellos para dar el primer paso?

Porque tradicionalmente así es, el hombre es quien da el primer paso – Jake solo soltó una carcajada.

Ya no estamos en los años de nuestros abuelos, no porque sean ustedes las que los inviten a salir quiere decir que se van a ir a la cama con ellos – como siempre, pasándose de franco – solo es una invitación, tampoco es que se vayan a casar.

Pero sería mejor que ellos fueran quienes nos invitaran – frunció el ceño Rose – además, ni siquiera sabemos si de verdad ellos quieren invitarnos a salir.

Rosalie Lilian Hale – cuando Jake empleaba su nombre completo era porque estaba hablando enserio – cuando un hombre no le interesa una chica, no las mira como ellos lo hacen y tampoco van a su auxilio, ni siquiera se conocen y eso que van en la misma escuela, ¿Cuántas personas harían lo que ellos hicieron?

Yo, no lo sé – se veía incomoda.

Ninguna, así sea la persona más solidaria del mundo, créeme que jamás se metería en un problema ajeno como el que ustedes tuvieron que pasar – hizo una pausa dramática – si no estuviera seguro de lo que vi en ese momento, créeme que no estaría aquí alentándolas en que vayan por lo que tanto quieren.

Es que no es tan fácil – se quejó Alice.

Nada en esta vida es fácil – contraataco Jacob – aprovechen que viene el festival el sábado, esa sería una buena oportunidad para acercárseles y puede que hasta les digan que ustedes son las chicas que les han estado escribiendo en estos últimos días.

¿Cómo sabes tú de eso? – Rose estaba más roja que nunca.

Eso es lo de menos, lo importante es que lo sé y punto – se cruzó de brazos.

Te lo dijo Bella – sentí que toda la sangre huyo de mi rostro.

No, no fue ella, cuando estaba en su escuela escuche a varios chicos hablando sobre el tema – no estaba segura que le fueran a creer.

Como sea – le restó importancia Alice – ¿Qué vamos hacer Rose?

"El que no arriesga no gana" – esas palabras salieron de mi boca.

Bueno, ya seremos las tres, y esta decidió Isabella tú no te vas a echar para atrás – mi decisión ya había sido tomada antes de que Jake se apareciera.

Me alegro de oír eso – se acercó a nosotras y nos dio un fuerte abrazo – ahora pequeñas, me tengo que ir solo estaba de pasada – una sonrisa radiante adornaba su rostro – tengo una cita.

Suerte – le dije antes de que saliera de mi casa.

Por cierto – se giró para mirarnos – ella me invito a salir la primera vez – las tres solo reímos mientras el reanudaba su paso.

Ahora tenemos que hacer más cosas – Alice se veía entusiasmada – mañana saliendo del instituto iremos al centro comercial y compraremos unos zapatos ideales para los vestidos que ya diseñe.

¿Cuándo? – pregunto Rose.

Hace unas semanas cuando fueron a mi casa – ahora recordaba porque nos había casi obligado a estarnos quietas para que nos sacara las medidas – y les aseguro que les van a encantar.

¿Podemos verlos? – Rose compartía el mismo entusiasmos que Alice cuando hablaban de ropa.

Aun no, eso es sorpresa – pareció decepcionada – pero les aseguro que les van a encantar, el miércoles iremos a la estética para arreglarnos, el jueves compraremos las cosas restantes para adornar el gimnasio, el viernes estarán en mi casa para que el sábado nos vayamos a primera hora al spa para que nos den un relajante masaje y no pueden decir que no porque ya hice las reservaciones, les juro que el sábado va a ser un gran día y estoy muy segura que no lo vamos a olvidar tan fácilmente.

Yo me encargare del peinado – se apuntó Rose.

Y yo del maquillaje – ambas empezaron a dar saltitos.

Yo, bueno, yo no sé nada de eso – me sentía mal al no poder ayudar en algo.

No te preocupes Bella, para eso estamos nosotras, con que te dejes vestir por mí y también no protestes al momento de que te arreglemos no pasa nada – Alice me sonrió – eres mi muñequita favorita.

¡Oye! – me queje causando la risa de las dos y por supuesto, después me uní a ellas.

Vendrán a mi casa el viernes saliendo del instituto – Alice seguía planeando – y no te preocupes por tu papá Bella, él ya te dio permiso – Charlie siempre accedía ante las peticiones de Alice por eso nunca había problema cuando me iba a quedar a su casa, mi padre confiaba ciegamente en ella tal y como yo lo hacía, creo que eso es solo cosa de Alice.

POV Tanya.

Por desgracia ya era jueves y no tenía señales de Edward, cada que me acercaba a él, siempre salí corriendo, o llegaban sus amigos y se lo llevaban con cualquier pretexto, estaba harta de que siempre me interrumpieran en el momento indicado, lo único bueno de todo lo que estaba pasando es que Swan ya no estaba cerca de Edward, desconocía las razones pero eso era lo de menos. Estaba al término de mi última clase y por desgracia no coincidía con Edward, planeaba salirme cinco minutos antes para poder alcanzarlo fuera de su salón y así de una vez por todas hablar con él.

Jessica ya había tenido su cita con mi primo y al parecer había salido tal y como ella lo estaba esperando, mi primo llego con una horrible cara ese día que estaba segura, que si no hubiera sido tan desastroso como me lo conto, me hubiese reído a más no poder por la desgracia que tuvo que pasar y por ende, presenciar.

Flashback.

Estaba más que aburrida, hoy Jessica había salido con mi primo y eso ocasionaba que la casa se escuchara más sola que de costumbre, mis padres como siempre estaban de viaje, ya ni siquiera contaba con ellos para algo, siempre estaba sola en esta casa, el día en que llego Dimitri fue totalmente diferente, por fin había algo de ruido y sentía que la casa no estaba tan grande como para habitarla dos personas, planeaba salir para pasar el rato pero el sonido de los neumáticos chirriando en el pavimento me aviso que Dimitri ya estaba en casa.

Recuérdame porque salí con la loca de tu amiga – fue lo primero que dijo al entrar a la sala.

Porque nos dio la clave para separar Swan de Edward – mi voz se escuchó monótona.

Espero que todo salga bien, porque no tengo planeado volver a salir con ella – se acercó más a donde yo estaba – ¿Ya cenaste?

Aun no – solo sonrió.

Lo suponía, he traído pizza – éramos muy unidos.

¿Quieres contarme? – solo hizo una mueca.

Llegamos a ese restáurate en el que nos quedamos de ver y bueno, pensé que iba a ser insoportable, que no me podría quitar de encima – yo solo lo observaba detenidamente – pero no fue así, ese chico, al que le quería dar celos estaba presente ahí, como se había planeado, pero en vez que ella le tratara de darle celos, ya sabes; que empezara a comportarse de una manera como solo ella sabe, no lo hizo, se pasó la mayor parte del tiempo ignorándome.

¿Y qué hay de malo en ello? – pregunte al no encontrar algún motivo por el cual estuviera molesto.

Que a mí nadie me ignora, esa chiquilla insolente solo me utilizo para algo sin importancia, ni siquiera me había ido cuando ella se levantó y se fue con ese tal Mike – frunció el ceño.

Espera un momento, tú desde un principio me dijiste que no querías salir con ella – asintió – ¿Entonces porque te molestas? – estaba tratando de reprimir una carcajada.

Ya te lo dije, no me gusta que me ignoren y mucho menos que me utilicen y ella hizo las dos cosas en menos de un minuto – ya no pude resistir más y me reí de él, pero calle abruptamente al sentir que su cuerpo aplastaba al mío.

Oh Tanya, no es bueno que te rías de mi – susurro cerca de mi oído – eres una chica mala – sus manos eran traviesas al viajar por todo mi cuerpo – y creo que mereces un castigo – todo el sentido de razonamiento se esfumo – no tienes por qué preocuparte, no hay nadie en casa – como si fuera algún interruptor en mi cuerpo, accedí completamente a todas y cada una de las peticiones que me estaba pidiendo en ese momento – sé que lo deseas tanto como yo – solo logre asentir – querida prima, nunca había estado tan contento como ahora, por suerte eres adoptada – en otros momentos ese comentario me hubiese ofendido, pero no ahora.

Solo hazlo – gruñí.

Pero que impaciente estas – sus labios viajaban por todo mi cuello – te daré algo que ni siquiera el tal Cullen te va a dar.

Digamos que Swan tampoco lo ha hecho – mordió el lóbulo de mi oreja.

Claro, pero eso no importa ahora – y una vez más nos volvimos a unir, como hace mucho que lo hacíamos, a escondidas, lejos de los ojos de nuestras familias y de amigos, un deseo incontrolable y difícil de saciar.

Fin del Flashback.

Por suerte Dimitri y yo no somos de la misma sangre, no sería bien visto por nuestras familias si se enteraran de las cosas que hacíamos en su ausencia, normalmente siempre trato de controlar mi instinto pero me es imposible hacerlo cuando se comporta de esa manera. El día que me entere que era adoptada me sentí aliviada, no era bueno que una niña de quince años tuviera pensamientos indecorosos de su adorado primo. Como ya dije antes, trate de resistirme a todos y cada uno de sus encantos, pero al parecer yo no le era indiferente a mi primo. ¡JA!

¿En qué tanto piensas Tanya? – la voz de Jessica hizo que me sobresalta.

En Edward – mentí.

Estabas como perdida – me miro detenidamente – ¿Estas saliendo con alguien?

Tal vez – me encogí de hombros.

No creo que a Edward le agrade mucho la idea de verte con un chupetón – Dimitri no entendía de razones, le había dicho que no quería que me dejara un chupetón y el muy idiota me había ignorado, por fortuna él tampoco estaba libre.

Con un poco de maquillaje desaparecerá, eso no es problema para mí – ella solo asintió.

Quiero agradecerte – me desconcertó – tu primo fue de mucha ayuda – reprimí una sonrisa – no sabes lo celoso que estaba Mike al verme con él.

Dimitri me dijo otra cosa – se sorprendió – me dijo que lo estuviste ignorando toda la noche.

No me mal intérpretes, tu primo es guapo pero no lo suficiente como para tentarme – Oh, no sabes lo que dices.

No lo conoces, si estuviera interesado en alguien, créeme que hace lo que sea para que se vuelva loca por él, aunque no entiendo la extraña fijación que tiene por Swan – no eran celos, claro que no, él y yo solo nos manteníamos unidos por un mismo objetivo, y lo nuestro solo era algo pasajero, ninguna atadura que nos impidiera seguir adelante.

Pues para serte sincera, yo tampoco lo entiendo – deseche los pensamientos – pero bueno, si lo vez dile que se lo agradezco mucho.

No tienes que repetírmelo, creo que hasta él lo sabe, y por supuesto que yo también te lo agradezco – cuando regreso, en la noche se comportó de una manera diferente, ese lado suyo hasta el momento lo desconocía.

No te preocupes Tanya, Edward va a caer rendido a tus pies – mire mi reloj y me percaté de que ya era hora de irme.

Lo siento Jessica, me gustaría seguir platicando contigo y tu magnifica noche con Newton pero ahora tengo que buscar a Edward y hablar con él – ella solo asintió – en dado caso que no regrese, por favor te pido que te lleves mis cosas, más al rato pasare por tu casa a recogerlas.

Si, quieres yo puedo pasar a la tuya – se ofreció con una enorme sonrisa.

Oh, no, no vayas hacerlo – vi una nota de decepción en su rostro – no voy a estar, ya sabes, mis padres llegan y tendré que salir a comer con ellos.

Está bien – al parecer recupero su ánimo – te veo más al rato.

Nos vemos más al rato – me despedí de ella y salí del aula antes de que el profesor se diera cuenta, a decir verdad, si iba a estar en casa y mis padres aun no iban a llegar, solo que Dimitri y yo habíamos planeado pasar toda la tarde juntos, como últimamente hacíamos, y claro que no era para hacer cosas nuevas. Tenía en mente unos cuantos juegos y juguetes que quería estrenar hoy.

Al llegar al estacionamiento me lleve una decepción al ver el auto de Edward salir, no me dio tiempo de llegar a él y ni siquiera sabía en donde vivía, era todo un misterio, las únicas personas que habían ido a su casa eran sus amigos y cada que dejaban hacer un trabajo en equipo, nunca permitía que fueran a su casa, él prefería ir a la casa de los demás o incluso proponía que se vieran en algún lugar público para realizarlo, me sentía más que impotente, ahora tendría que esperar pacientemente al día de mañana y ni pensar marcarle a su móvil, desde que amenazó con no volverme a dirigir la palabra no responde mis llamadas y estaba segura que si le mandaba un mensaje jamás lo iba a leer, podría asegurar que al ver que era mío lo iba a borrar de inmediato. Intente hablarle de otro teléfono pero tampoco contesto, últimamente estaba más serio que nunca.

POV Bella.

Estaba más que cansada, ir de compras con Alice no era nada bueno, lo que restaba de esta semana estuve más ocupada que cuando se acercaba el periodo de exámenes y ni siquiera me dio tiempo de poder hablar con Edward, cada que intentaba acercarme a él para ofrecerle una disculpa de mi comportamiento, siempre estaba con alguien, y a pesar de que ya le hablaba un poco más a Jasper me seguía sintiendo cohibida por la mirada que me dirigía.

Y para variar, cuando él se acercaba a mí, llegaba alguien y me llevaba a otro lugar, trataba de hablar con él pero por alguna extraña razón no podía, cuando estaba en clase con él tampoco podía, en primera porque en la clase que nos sentábamos juntos, cada que trataba de hablar con él, el profesor nos miraba de una manera reprobatoria y en las demás estaba compartiendo el lugar con alguien más.

¿Piensas en Edward? – la voz tímida de Ángela hizo que me sobresaltara.

¿Cómo sabes eso? – ella se sonrojo, Ángela era demasiado tímida y las veces que intercambiaba palabras con ella solo era para compartir nuestros conocimientos o para cualquier cosa, menos de chicos.

Lo siento Bella, no quería ser una entrometida – por alguna razón me sentí mal.

No te preocupes – le sonreí – no es tu culpa, creo que al vernos juntos unas cuantas veces era algo lógico que pensaras que había algo – recordé que Jake pensaba lo mismo.

Bueno, es que solo él te defendió en tu peor momento – su voz era un susurro – y últimamente en clase, él ha estado un poco distraído – escuche que ayer lo habían sacado de clase al no prestar atención, pero yo no tenía nada que ver con eso.

No te preocupes, y si, si estaba pensando en él – suspire, a pesar de que no nos juntáramos en los descansos, Ángela era una persona en la cual podías confiar y sentía esa extraña sensación de que tenía que ser honesta con ella.

Ya era viernes y hoy no lo había visto en todo el día, no sé qué es lo que le paso, solo me quedaba este día para poder hablar con él, ya que mañana por ser el día del amor y la amistad iba a estar muy ocupada ayudando a las chicas a adornar el gimnasio y para ir al spa, y no creo que en la noche estuviéramos tranquilos con tantos adolescentes con las hormonas alborotadas, dejando de lado, el sentimiento extraño de que quizás él ya no se presentara.

Esta con Jasper y Emmett – lo que me dijo Ángela hizo que la mirara extraño – fueron a ver qué tipo de traje iba a ocupar.

¿Qué? – susurre, no quería asustarla de nuevo.

Ayer estaba con Jasper haciendo un trabajo que nos dejaron en equipo y se acercó Edward con Emmett, estaban comentando algo sobre el baile de mañana y dijeron que tenían que ver sus trajes, algo como para impresionar a alguien – se encogió de hombros – dijeron que al ser viernes tenían que ir temprano y que por eso mismo hoy no se iban a presentar a clases – me sentí un poco avergonzada.

Gracias – quien podría imaginar que ella supiera esas cosas.

A Edward también le gustas, se ve en su mirada – me sonrió antes de que se girara a ver o que el profesor estaba anotando en el pizarrón.

El término de las clases por fin apareció, y no estaba más que feliz, no había podido ver a Edward y ni siquiera había hablado con él, no tenía su número para hablarle y aunque lo tuviera no creo que tuviese el valor como para marcarle.

Hoy no vi a Jasper – Alice ya estaba esperándome en su auto.

Ni yo a Emmett – las dos se veían un poco tristes, y creo que yo también compartía los mismos sentimientos que ellas.

Están con Edward – suspire.

¿Cómo lo sabes? – me cuestiono Alice, y les dije todo lo que me había dicho Ángela, sin mencionarla.

¿Quién te lo dijo? – frunció el ceño.

Eso es lo de menos, lo importante aquí, es que se van a presentar mañana – me cruce de brazos – y yo no pude hablar con Edward y no creo que mañana pueda hacerlo.

¿Por qué no? – me pregunto Rose.

Porque no vamos a tener tiempo y cuando yo este desocupada de seguro que él va a estar rodeado de muchas chicas – con el solo pensamiento de esa idea loca hizo que la sangre me hirviera de coraje.

¿Por qué no el llamas? – sugirió Alice.

Porque no tengo su número – la sonrisa que Alice me dio hizo que sintiera escalofríos por todo mi cuerpo.

¿Qué estas tramando? – no me quedo de otra que preguntarle.

Bella, ¿Y si te dijera que yo sé en donde vive Edward? – Ya estábamos rumbo a la casa de Alice, al ver que no respondía prosiguió – no sabemos a qué hora llegue a casa, pero te aseguro que regresara tarde – no entendía su punto – no te preocupes Bella, hoy hablaras con él, o me dejo de llamar Alice Brandon – no hice más preguntas porque estaba segura que no quería saber lo que planeaba ese pequeño duende.

Al llegar a su casa, lo primero que hicimos fue comer y ver unas películas juntas, como hace mucho que no lo hacía, por un momento me había olvidado de que tenía que hablar con Edward y sobre la extraña promesa que me hizo Alice. Al marcar las ocho de la noche, Alice hizo que tomara un baño, no me negué estaba muy cansada y acalorada por todo lo que habíamos hecho.

Dejo tu pijama en la cama – me aviso Alice antes de que saliera del baño.

El agua caía sobre mi cuerpo como un calmante, mis músculos lo estaban recibiendo muy bien, y no quería salirme del baño, pero tuve que hacerlo, el agua cada vez se estaba poniendo más tibia y mi cuerpo estaba reaccionando con un tiroteó y con mi piel arrugada. Al salir me envolví con una toalla para secarme y tener algo que calentara mi cuerpo entumecido, al llegar a su cama vi una pijama de color rosa que por supuesto no era la mía.

Alice, ¿En dónde está mi pijama? – grite un poco para que me escuchara en donde quiera que estuviera.

Esa es tu nueva pijama y no acepto un no por respuesta – ¿Qué había dicho que?, yo no podría ponerme eso, un diminuto short y una camisa de tirantes, eso no iba a mantener el calor de mi cuerpo – solo póntela Bella – date prisa que tenemos que pasar por unas cosas a la casa de Rose.

Yo las espero aquí – estaba segura que no me iba a dejar sola.

Apúrate Bella – esa era la voz inconfundible de Rose, no me quedo remedio que ponerme esa diminuta pijama, se sentía suave contra mi piel, después de todo no estaba tan mal y me gustaba como que quedaba. Al bajar me di cuenta de que ellas traían una pijama que consistía en un pans y una playera normal.

¿Por qué tengo que usar yo esto? – pregunte un poco irritada.

Porque tu pijama esta vieja y esa se te ve hermosa – Alice aplaudió.

Pero hace frio – sentía todo mi cuerpo helado.

Te prometo que no lo vas a sentir por mucho tiempo – no sé porque esas palabras me dieron miedo – ahora vámonos – antes de que pudiéramos salir de su casa me tendió una sudadera – no creas que soy tan mala como para que pasaras frio ahora.

Ni cuenta me di del camino que estábamos tomando, pero estaba segura que este no era el camino para la casa de Rose.

¿Oye Alice, y cuando regresan tus padres? – ella solo me miro por el espejo retrovisor.

Quizás el Domingo – se encogió de hombros – de todas maneras Bella, sabes que no estamos solas en casa – asentí.

¿En dónde estamos? – pregunte al ver que se estaciono frente a una casa de tres pisos, casa que no era de Rose.

Hemos llegado – me ignoro – Bella – se giró hacia a mí – ¿Recuerdas que querías hablar con Edward? – Yo solo asentí – bueno, pues ya estamos aquí – trague pesadamente.

No pienso salir así de tu auto – sentí que mis mejillas ardían – ¿Qué van a pensar sus padres? – pregunto un poco cohibida.

No te preocupes, ellos aún no llegan de su trabajo – lo dijo tan tranquila que me quería dar un golpe contra la ventana.

Pero no pienso salir así – chillé – no voy a tocar su timbre en estas condiciones.

No, claro que no lo harás – estuvo de acuerdo Alice – Edward ahora ya está dormido.

¿Cómo lo sabes? – pregunte.

Porque todas las luces de su casa están apagadas – dijo como si fuera lo más lógico – y ahí está su auto, sabes que Edward no va a ningún lugar sin su querido volvo, esta solo – continuo.

Si ya está dormido, ¿Cómo planeas que vaya a hablar con él? – estaba segura que me iba a terminar convenciendo, como siempre lo hacía, pero solo quería pensar que por primera vez le iba a ganar en algo.

Porque subirás por esa escalera que esta por ahí – enfoque mi vista para vislumbrar el lugar que me decía Alice – y como podrás ver, Edward tiene la ventana abierta – trague saliva pesadamente.

Pero lo voy a asustar – trate de que cambiara de opinión – creo que prefiero tocar el timbre.

No te va a oír – en todo este tiempo la voz de Rose se mantuvo en silencio.

Mary Alice Brandon, Rosalie Lilian Hale – ellas me miraron – les juro que si salgo libre de todo esto, me las van a pagar – al salir del auto sentí que mis piernas se doblaban, no podría decir si era por el frio o por el temor de subir por esa escalera, que sabrá Dios porque estaba ahí.

Sé que nos lo vas a agradecer – no me di cuenta de que Alice ya estaba a mi lado – solo vamos a asegurarnos de que no te caigas o llames la atención para que no nos atrapen.

¿Qué hace esa escalera ahí? – pregunte.

No lo sé, pero estas de acuerdo de que ahora nos sirve de mucho – las tres comenzamos a caminar rumbo a su ventana, solo esperaba no caerme – recuerda, es la habitación que tiene la ventana abierta – solo asentí – ten cuidado Bella.

¿Cómo sabes que esa es su habitación? – ella solo sonrió.

Yo lo sé todo Bella, no sé de qué te sorprendes – negué lentamente.

Cuando salga de esto te juro que no se va a quedar así – la amenace.

Si, como digas, ahora sube – lentamente fui subiendo, sentí como mi corazón iba latiendo más rápido, por suerte mis pies no se trabaron y eso fue bueno, al llegar a su ventana me sentía bien, había subido sin ninguna dificultad, creo que eso se debía a la adrenalina que estaba sintiendo, solo espero que después de esto no ponga una demanda de restricción en mi contra.

Sentía todo mi cuerpo frio, por suerte aun llevaba la sudadera puesta, al entrar en su habitación todo fue diferente, no hacia tanto frio como afuera, a pesar de que tenía la ventana abierta no era incomodo, vislumbre a Edward en su cama, durmiendo tranquilamente, se veía tan hermoso así que resistí la tentación de pasar mi mano por ese desordenado cabello, no m atrevía a despertarlo, quizás pudiera bajar y decirle a Alice que él no despertaba, pero una parte de mí no se quería ir.

Edward – susurre – Edward – repetí y esta vez se removió un poco – Edward – lo empuje y esto hizo que se sobresaltara.

¿Quién eres? – la manera en que se levantó hizo que me sobresaltara.

Soy Bella – le dije antes de que pasara algo más.

¿Bella? – parecía desconcertado, y no lo puedo culpar, ¿Quién en su sano juicio va a la casa de alguien a plena hora de la noche y trepa por la ventana solo porque quiere hablar con él? – ¿Eres tú? – resistí la tentación de rodar los ojos.

Si, Edward, soy yo, Bella – su cuarto estaba en completa oscuridad, pero a pesar de eso, podía ver claramente todos sus movimientos, y ahora mismo estaba observándome de arriba abajo.

¿Qué haces aquí? – su voz se escucha ronca, sentí un extraño cosquilleo en mi estomago.