Infierno
El hecho era simple…
Era un traidor en toda la expresión de la palabra.
Se había liado con el enemigo… lo metió en su cama…y luego en plena batalla cambió de bando, al levantar su espada en contra de sus compañeros (aunque en realidad lo único que intentaba era proteger, al de por si, maltrecho Grimm).
Pensaba en ello en su fría celda, sitio donde había sido confinado antes del juicio (el que, en su opinión, no tenia razón de ser pues de antemano sabia el veredicto y la sentencia).
Aún en su confinamiento podía escuchar los reproches de Renji y a veces uno que otro golpe furibundo contra la puerta… sentía el reiatsu de Rukia, y sentía que el silencio lo ensordecía… y además había visto las lágrimas confusas de Inoue cuando lo encerraron…
Las oleadas de culpa lo golpeaban intermitentemente, luego recordaba la mirada de Grimm antes de dejarse morir (porque no encontraba otra manera de describir su muerte) y la furia lo cegaba… de repente se sentía con las ganas de destruir todo el Sereitei , quemarlo hasta sus mismísimos cimientos… además podría asesinar a Byakuya… Hichigo se encargaría muy bien de ello…
Al final, el hastío se sobreponía a todo lo demás…
En el momento que había permitido que Grimm se metiera en su cama, en su vida… sabia que le vendía su alma al diablo…
Ahora pasaba la factura… y lo requería en el infierno…
Sabía que el precio por el tiempo robado era muy alto.
Y aún así no se arrepentía de nada.
