Notas, Disclaimer y algo que decir:

Veamos como resolvemos esto.

( No es buena pero, yo iré a ver a los Avengers, específicamente a mi amado Thor)

Nos leemos el otro domingo :3

Juntos leeremos partituras que crearán hermosas y melódicas emociones


Partitura Veintiuno

El trato

-Pero estaba en su casa, joven Jaeger. ¡No puede negar que sabe que pasó!

-¡Le digo que no sé!

La policía observaba al chico con certeza de que aquel joven no pudo, bajo ningún concepto, cometer algún crimen . El ojos verdes parecía honesto en su confesión y, según acontecieron los hechos, su coartada tenía sentido.

-Lo estaremos llamando, señor Jaeger. El señor Kirschstein despertó hace poco y ha dicho lo mismo.

Esos tres días habían pasado con martirios y pesar. La madre de Jean cuidaba con esmero y preocupación a su hijo y Eren procuraba no despegarse del hospital. Por tanto, una vez al día, el ojos verdes volvía a su apartamento para poder cambiarse de ropa.

No está demás decir, y aunque es obvio, que el músico se sentía terriblemente culpable.

Seguramente en su desesperación, Jean había dado un mal paso o una esquivada. Lloraría, así que no vio la cera.

Incluso, Eren llegó a dudar sobre algún intento demente de de Jean por quitarse la vida.

Las ideas crean hipótesis, a su vez, destruyen esas ideas primeras que llegan a la mente.

-Gracias por estar con Jean, Eren- decía la madre del accidentado.

-No me lo agradezca- respondía, y lo decía enserio. En verdad quería gritar que era su culpa.

-Entra. Pregunta por ti. Yo iré por un café- comentó la madre guiñandole un ojo al chico.

Cuando la amable mujer se retiró, y con un nudo en la garganta, Jaeger caminó hacia la habitación de Jean. El chico ojos castaño tenía la pierna derecha y el brazo derecho enyesado y una gasa en la frente.

Los médicos aseguraron que, al caer, el joven se golpeó la cabeza con el asfalto. Justamente las lesiones disminuyeron el impacto craneal por la aquel impacto de caer.

Todos concordaron que pudo ser peor.

-Eren. Gracias por cuidarme. Mi madre me ha contado que tienes aquí tres días.-dijo Kirschstein, sonriendo al ver el semblante fresco de ojos verde.

-Si.. Lo siento.. No quiero que vuelva a pasar.

-¿Dé que hablas?

-No salgas corriendo así de mi casa sin ver a los lados, idiota- dijo Eren sentándose en la silla de visitas

-No lo hice, estaba caminando y no había ningún carro a mi alrededor.

Fue un silencio curioso, porque era más como una afirmación de "cuidate Eren" a un accidente de un rompimiento.

Y basándose en esa teoría, Eren pidió a Jean que le contara todo acerca del choque. Resultó que no era mucho en realidad: Solo salió, iba a cruzar la calle y dos luces lo dejaron sin sentido. Sin embargo, aquella poquita información terminó por hacer pensar a Eren que le querían apartar de Jean, como había pasado con Levi.

No importaba con quien estuviera, Eren debía permanecer solo.

¿Por qué? o mejor dicho ¿Quién?

"Ackerman es una familia muy poderosa"

-¿Pasa algo, Eren?- preguntó Jean víctima del sepulcral silencio.

-No. Cuidate que no vuelva a pasar.- dijo el chico observando el reloj. Pronto volvería la madre del convaleciente y no deseaba explicar cosas. Se puso de pie para darle una palmada a quien fuera su novio.

-Lo haré- sonrió Jean.

Eren se alejó, ya para salir de la habitación. Cuando tomó el pomo de la puerta dijo: Eres grandioso, lo sé porque estuviste conmigo.

Al cerrar la puerta, el ojos verdes descubrió que se había encariñado con Jean, fueron amigos antes de novios. Y aunque el ojos verdes sabía lo patético novio que fuere, cuidaría de Jean.

-Yo cuidaré de ese tonto, Eren- dijo una voz amable. El ojos verdes, quien veía al suelo pensativo, detalló la maleta negra con un par de botas diseñadas para escalar.

Marco observaba con atención todo lo sucedido para poder entrar a escena

-¿Cuando has vuelto?

-Hoy. Cuando llamé a la madre de Jean y me dijo que tuvo un accidente.

-Entiendo eso, pero ¿qué haces aquí?

- Vine por él. Disculpa si me entrome..

-No. Cuida de él- dijo Eren, serio. Por su mente y por primera vez, pensó que Jean se había decepcionado bastante y que ya era hora que alguien lo quisiera.

A diez minutos para finalizar la hora de visita, el alto pelo negro ingresó a la sala de recuperación con la firme convicción de no salir de ella triunfante.

Esa noche, Jaeger durmió en el departamento de Levi o, para ser exactos, se sentó a leer concienzudamente aquella carta que su amado le había dejado. Aunque sus sueños eran aparentemente tranquilos, la noche tenía un movimiento interesante en los árboles debido por el viento.

Los Ackerman lo querían solo y además, atacarían a todo aquel que le rondase. ¿Qué quería ellos de él? No era parte de la familia, como lo era Levi, entonces ¿Qué?

Mejor que un Ackerman le explicase aquello.

Aunque la noticia del podio de ganadores afectó levemente la enorme reputación que se había ganado Franz Liszt con la participación de Eren en el Interescolar pasado, la academia encajaba en los tres primeros puestos.

Así, que cuando volvieron a clase, los rumores que acompañaban al estilo jovial de caminata de Eren era "El milagro de Franz Liszt debió ir este año"; el cabello castaño solo se sacudía un el cabello con la impresión de que ello le dispersaría el ego.

El solfeo musical era la última materia que vería ese día, pero lo que más le importaba al joven músico es hablar con la chica que era su amiga desde hace tanto.

-Mikasa. ¿Puedo hablarte luego de la clase?

-Nunca haces esa pregunta. Cuando hablas, lo haces y ya.

-Entonces te espero al salir para irnos juntos.

Aunque Eren no lo supiera, ese gesto tomado por él hacia Mikasa la ruborizó bastante, ya que toda la clase hasta que terminó no dejó de observar con atención al chico.

-¿Y bien?- dijo al salir. Eren cerraba el cuaderno de apuntes y lo guardaba en el estuche del violín.

-Si, vamos.

Al iniciar el camino, comenzó al mismo tiempo la mente de Eren a andar.

-¿Cómo están tus padres?

-De viaje. Últimamente hay movimiento en la familia.

"Si que lo ha habido"

-Sabes.. Hay un señor Ackerman que vino antes del accidente de Jean,parecía un representante musical. ¿Le conoces?- preguntó Eren sin ver a la asiática.

-Hay muchos, no sabría decirte cual de todos es el representante.

-Tu familia… ¿Qué es lo que hace?

-Mi familia es empresaria, están en muchos lugares del mundo.

-Conoces a Kenny Ackerman

-Sé que es parte de la familia, pero nunca le he visto

-¿Sabes dónde vive?

-Vino de viaje a reunirse con mis papás.

-Y de qué hablaron?

-Eren- dijo la chica, seriamente-¿Hay algo que quieres contarme?

El silencio del chico le causó gran curiosidad a al asiática. En efecto, todo el comportamiento de Eren era raro y exasperante para la joven.

-¿Qué son estas preguntas? ¿Desconfias de mi familia?- preguntó Mikasa con aquel comportamiento estoico característico.

-Lo siento… Solo que Jean y este señor Kenny…

La curiosa mirada de Mikasa detuvo la disculpa de Eren.

-Kenny se fue de viaje hace una semana, aproximadamente.

-¿A dónde?

-Estados Unidos. Según lo que dijo papá antes de irse.

Una vez, mientras Eren estudiaba frenéticamente para una prueba sobre ritmos y silencios, fue interceptado por Levi en la mesa. Rivaille se sentó en silencio y observó con atención lo encerrado que estaban los ojos verdes de su novio en las estructuras de la música. Levi sonrió un poco ya que lo que estudiaba Eren se lo sabía de memoria.

Los silencios en la música, prácticamente, le otorgan el ritmo a las sinfonías. Rivaille observó entonces el precioso vitral que estaba en la pared del área de estudio.

El vitral era azul, rojo, blanco, verde, amarillo y verde oscuro. Era la representación de un magnifico bosque.

Para entonces, una suave brisa era poco delante de la sutil caricia que el instructor pelinegro le ofreció a Eren en su mejilla.

-No te presiones demasiado, Eren- dijo finalmente Levi.

El chico se sorprendió que el instructor estuviera ahí, sonrió amistosamente antes de cerrar el libro. El sonrojo por la caricia salió a relucir haciendo brillar más sus bonitos ojos.

-Un descanso me caerá bien. ¿Qué ves?

-Ese verde, que le da armonía a ese vitral, se parece al verde de tus ojos.

Eren recordaría la lección de ritmo y silencio. El ritmo que imprimía Rivaille a su vida y el silencio que causaba la ausencia de oxígeno cuando el chico le amaba.

Ese fue el ritmo y el silencio que Eren sintió al escuchar a dónde se había ido Kenny la semana pasada.

-¿Eren?- preguntó Mikasa, sujetando al chico por la manga

-Me iré de viaje.

-¿Qué?

-Ya dije que me ire de viaje.- dijo Eren deteniéndose. Es que sólo pensarlo no le llegaba mejor idea que aquella.

- No hasta que le autoricemos, señor Jaeger.

Los chicos voltearon ante la nueva voz, la cual pertenecía a uno de dos sobrios personajes que los habían estado siguiendo desde que salieron del instituto. Aquellos seres utilizaban trajes de vestir negro con gafas de sol oscuras.

-Señorita Ackerman. Señor Jaeger. Deben acompañarnos.

Sin necesidad de negarse, tanto Eren como Mikasa abordaron el lujoso vehículo gris plomo cuando le abrieron la puerta trasera. Era un espacio cómodo y con aquel distintivo Ackerman sello "Ackerman" por todos lados.

Las calles entonces se antojaron largas y escabrosas. Aquel trayecto entre donde estaban los chicos y el punto de encuentro fue torturante.

Podría decirse que la confiable familia de Mikasa era de fiar.

¿Realmente eran de fiar?

-Los hemos traído aquí porque desde hace un año para acá hay mucho movimiento alrededor del joven Jaeger. -Dijo un joven cabello largo con una coleta. En total eran cinco, sumando al de la coleta ,eran una mujer morena bastante bonita, un anciano con anteojos, un hombre de sin cabello con una tez severa y una mujer con una cebollita en el cabello. - Sólo queremos acabar con este asunto que se ha vuelto un menudo fastidio.

Eran las cinco representaciones de los Ackerman.

-No hay nadie de la familia, ¿por qué razón?-preguntó Mikasa detallando los rostros de cada uno de los presentes.

-Ocupaciones, señorita Ackerman. Pero si es necesaria la confirmación de su parte, tengo un escrito de sus padres. -respondió el representante, tendiéndole la carta de sus padres.

Una vez leída, la chica asintió mirando a Eren.

-Ya que ha leído la carta, es hora de una respuesta para sus padres.

-Pero es una locura- dijo Mikasa

-¿Qué?-preguntó Eren de una forma indiscreta

-El joven Jaeger no sabe nada- comentó el anciano ajustándose los lentes.-Mindy.

La morena se ajustó en el asiento y comenzó:

-Es un cuento algo largo, así que lo resumiré bastante. Debido a que el señor Jaeger es protegido de la familia Ackerman desde que sus padres fallecieron y estos han declarado tu persona como grata para la familia. Se decidió que será el próximo esposo de la señorita Ackerman. Como han crecido juntos, tampoco hay un problema afectivo emocional puesto que la señorita ha demostrado interés romántico en usted.

-Volveremos a usted en un segundo. Hablaremos con la señorita Ackerman. -dijo el anciano hablando sobre algún prometido nuevo a Mikasa mientras Eren procesaba aquella información.

Era un rayo que caía en plena llanura.

El ojos verdes observó a Mikasa como si nunca la hubiera visto. ¿Era por ella que dos personas fueron arrebatadas de su lado? No.

-Un momento- interrumpió Eren- ¿Y a mi nadie me pregunta que me parece?

Mindy se exasperó un poco mientras observaba el reloj, al parecer los representantes tenían el tiempo contado.

-Señor Jaeger. Es voluntad de los Ackerman que así sea.-comentó Mindy con naturalidad, viendo como era una falta de respeto que interrumpiera así a los demás representantes

-Pero yo no soy una mercancía que compran y se lo regalan a Mikasa- dijo Eren, interrumpiendo otra vez.

Mikasa observaba esto con más atención de la que aparentaba. En verdad, observaba que el chico la pasaba mal.

-Oigan. Yo quiero mucho a Mikasa y a su familia. Siempre agradezco mucho que me hayan apoyado cuando lo necesité. Pero simplemente no puedo casarme con ella porque ustedes dicen.

-¿Por qué nosotros lo decimos o por su relación con Levi Ackerman lo dice?- inquirió la mujer de la cebolleta en el cabello.

Fue un golpe algo bajo, reconocía Eren, ya que no esperaba que sacaran a Levi en esa reunión, si así se le llamaba al compra-venta del que estaba siendo testigo.

-Quitaron a Levi de mi camino solo porque ustedes quisieron.¿Y a Jean? ¡¿Había necesidad de atropellarlo?!- exclamó Eren a punto de colocarse de pie por la rabia que poco a poco nacía de él.

-Ese joven solo estorbaba en nuestro camino. Entienda Jaeger, Levi es una de nuestras ramas y Jean, ni siquiera es algo que valga la pena mencionar - dijo Mandy con aún más naturalidad.

Aquello era el colmo. Personas como objetos alrededor de Eren, quien también poseía características de otro objeto adicional.

-¡No me casaré con Mikasa porque a ustedes les da la gana!- gritó finalmente poniéndose de pie- ¡Ustedes que saben de mi! ¡O de Mikasa! ¡Ella también debe obedecerlos ciegamente! ¡No lo permitiré!

Eren comenzó a caminar hacia la salida cuando el representante de la coleta lo interceptó con violencia, dándole un golpe en las costillas

-Los Ackerman deben entrenar artes marciales, como representantes debemos hacer lo mismo. Le sugiero que cuide esa expresión suya arrogante, señor Jaeger.

Eren, desde suelo, sentía el dolor en el costado derecho del cuerpo. ¿Tenía que matarse para no hacer lo que ellos querían?

¿Qué destino era ese?

-Basta- dijo Mikasa desde su posición inicial. La chica había visto y conocía bien a la familia de sus padres. - Aceptaré la propuesta de los Ackerman con tal que dejen en paz a Eren.

El anciano sonrió. Todos estuvieron de acuerdo mientras que el representante de la coleta arreglaba un mechón de su lacio cabello, que se había rodado de lugar.

Aquellas máscaras de los Ackerman dieron por terminada la reunión. Dentro de su alma, Mikasa sentía que hacía lo correcto por el bien de quien quería.

Ya era hora también para ella, de enmendar el daño que le hacía al chico.

-Mikasa. No quiero que te cases porque ellos te lo dicen- dijo Eren al salir de la vista de los representantes. Aunque estaba preocupado por ella, podía sentir como una carga sobre su espalda se aligeraba.

-No vayas a buscar a Levi, Eren- dijo la chica, quitándole importancia a su decisión.

-Sabes que iré

-Si. Así eres tú, solo ten presente que Levi aún está bajo vigilancia. No será sencillo para ti.

-Lo lograré. Mikasa, dime que no lo haces por mi culpa

-No tienes culpa de nada, Eren. Mañana te llevaré al aeropuerto para que cojas un vuelo.

Eren tomó la mano de su amiga. Claramente en sus ojos se observaba el odio que tenía.

Otra vez, ellos habían ganado.