Capítulo 2.06 La Mente de un Asesino

Cuando me doy cuenta estoy en un pasillo. Camino y camino por el pasillo tenuemente iluminado. Me pregunto vagamente por qué Hisui no ha venido a levantarme hoy, pero la idea abandona rápidamente mi cabeza.

Después de seguir por el pasillo por largo rato, finalmente llego a una habitación iluminada. Allí esta Arcueid, que parece terriblemente cansada, aun así la cara se le ilumina al verme. Acuna a un bebe entre sus brazos, instintivamente sé que esa criatura es mi hija.

"¿Te hemos despertado? Se levantó con hambre hace más de media hora, pero no ha habido manera de hacerla callar."

Se acerca con la niña aún acunada en sus brazos y me golpea con un dedo en la frente… Puede que lo haga de broma, pero duele. Después de soltar una risita me besa.

"¿Puedes hacer un biberón mientras yo me quedo con la niña?"

Voy a la cocina, y empiezo a hervir el agua, añado los polvos, controlo la temperatura del biberón. Después de cinco minutos vuelvo a la habitación donde ellas me esperan.

"Déjame a mi darle el biberón. Tú vuelve a la cama a descansar."

Arcueid me da a la niña y la acuno entre mis brazos. Me siento en un sillón y me dedico únicamente a contemplarla. Parece que ha estado llorando, pero incluso así sus ojos son de un color azul profundo, los Jougan herencia de la familia Nanaya. Pero su cabello es de un color rubio y la sonrisa que ahora me dirige es idéntica a la de su madre.

"No importa. Esperaré a que acabes."

La niña no deja de agitarse en mis brazos, parece como si sus ansias de vivir fueran infinitas. Una vez acerco el biberón a su boca empieza a beber como si no hubiera nada más que hacer en este mundo.

Arcueid se sienta a mi lado, se apoya en mi hombro y comienza a restregarse. En este momento realmente parece un gato. Lentamente se va quedando dormida apoyada en mí.

Cuando la niña se acaba el biberón hago que suelte los gases. Y después la dejo en su carrito mientras lo muevo suavemente. No tardó mucho en quedarse dormida igual que su madre, se mueve incluso en sueños.

En ese momento me doy cuenta de que soy completamente feliz. Podría pasar el resto de mi vida simplemente observándolas. Simplemente mirándolas…

Lentamente caigo dormido.

Cuando abro los ojos soy consciente de que todo ha sido un sueño. Uno tan perfecto, puro e inalcanzable que lo único que ha podido dejar para mí es dolor.

Es una situación extraña en la que me encuentro. Puedo percibirme perfectamente, mi mente esta lúcida y clara, soy plenamente consciente de mí mismo. Incluso demasiado consciente, puedo percibir dentro de mis rincones que normalmente permanecen adormecidos.

El sueño en sí mismo parece estar formado por partes iguales de realidad e irrealidad. Puedo sentir perfectamente la textura del sillón en el que estoy sentado, puedo sentir el calor de Arcueid a mi lado y puedo oír el llanto de esta niña, mi hija.

Pero al mismo tiempo todo es irreal, mi pensamiento afecta a todo lo que está a mi alrededor y todo parece ser real sólo conforme a cuánto me concentro en ello. Algo tan básico como la percepción de la distancia está siempre en constante movimiento.

Durante largo rato espero simplemente, gozando de ese momento de soledad. Pero el tiempo, como todo lo demás en el ensueño no es verdadero.

Finalmente, dos preguntas se dibujan en mi mente.

"¿Por qué estoy aquí? ¿Qué es este lugar?"

"Esta es la barrera entre el sueño y la consciencia, realidad e irrealidad. El pequeño río que te conecta al gran océano del subconsciente. Este pequeño remanso representa tú-nuestro mayor deseo, tú-nuestra mayor debilidad. El deseo inalcanzable que sabes-sabemos que imposible, pero que no puedes-podemos dejar de perseguir. Cualquier viaje al interior del corazón de Shiki Tohno, debe comenzar aquí. Este es el inicio."

Es una voz conocida, pero el tono que utiliza es totalmente impropio de ella. Un acento extraño, antinatural con la extraña capacidad de usar un eco en las palabras, consiguiendo varios significados con el empleo de una sola.

Poco a poco se va materializando la forma acorde con esa voz. Una figura femenina bien proporcionada, de cabello pelirrojo corto a la altura del cuello, ojos de color de miel una pequeña sonrisa dibujada en la cara y vestida con un kimono tradicional.

"¿Kohaku…-san?"

La chica que parecía Kohaku-san se examina brevemente. Después mirando a través de mí vuelve a hablar con esa voz extrañamente resonante.

"Sí-no, soy ella, Kohaku, la triste mujer sin tan siquiera un apellido. Soy su imagen dentro de Tohno Shiki. Soy el fracaso, el mayor error, el camino equivocado. Soy lo que es abandonado y no merece la pena rescatar. Soy lo que tú-todos quieren que sea."

No he entendido nada de lo que ha dicho.

O eso me gustaría poder decir. El discurso no me ha tocado tanto como su aura, sólo que esta casi-Kohaku-san esté aquí con esa mirada me dice mucho más que esas palabras.

"¿Qué hacemos entonces los dos aquí?"

Es extraño que la expresión que acaba de poner esa entidad sea tan parecida a la que pone Kohaku-san cuando intenta poner una excusa por haber roto algo mientras limpiaba la mansión.

"Navegas-navegamos a diferentes lugares, te encuentras-nos encontramos con tus-nuestras debilidades. Decidimos un camino."

Miro con añoranza todo lo que estoy a punto de perder. Sus rostros calmados y dormidos, el calor que transmiten va desapareciendo rápidamente.

"Entonces, ¿tenemos que salir de aquí?"

Ella sonríe con indulgencia.

"Sólo si quieres-queremos. ¿Te vas-nos vamos a rendir ya?"

Ella me ofrece su mano. La tomo. Esta fría, anormalmente fría.

El escenario a nuestro alrededor cambia, pero no es exactamente lo mismo que cuando caminas de un lugar a otro. Se parece más a una inmersión como si al mismo tiempo que nosotros nos introducimos en el nuevo sueño, éste nos envolviera.

Nada más ser consciente del nuevo entorno, lo primero que me invade es el familiar canto incesante de las cigarras y el calor del verano.

*Cri, cri.*

*Cri, cri.*

No necesito más para saber donde me encuentro ahora. Sigo soñando a menudo con esto.

Akiha llora, llora desconsoladamente. Parece que su pequeño cuerpo no va a ser capaz de soportar esos terribles espasmos. Está tendida sobre mi cuerpo, vacío y sin vida con una enorme herida abierta en el pecho.

Sobre nosotros esta SHIKI, con una sonrisa inhumana en los labios. Mira sus manos cubiertas de mi sangre, no creyendo que fueran realmente las suyas propias.

*Cri, cri.*

*Cri, cri.*

Sí, el mismo viejo recuerdo de siempre.

Miro a mi acompañante interrogativamente, esperando que exponga la razón para haberme traído aquí.

"Este es el momento de ruptura, el momento en que Shiki Nanaya murió y nació Shiki Tohno."

Camina rodeando la escena hasta colocarse justo delante de Akiha. Con un gesto me pide que la acompañe.

*Cri,cri*

*Cri,cri*

El rostro de Akiha está surcado por lágrimas y retorcido en agonía. Golpeada contra una pena que no tenía forma de refrenar. Sé que es algo del pasado lejano, pero incluso así mi corazón no soporta verla de esta manera.

"Fue el amor de Akiha Tohno, lo que creó a Shiki Tohno. Su amor hacia ese niño tendido en el suelo, el amor que compartió en los grandes jardines de la mansión, junto a SHIKI Tohno y Hisui."

Su cara se gira para mirarme directamente a mí. Es una mirada acusadora. Su cara está envuelta en una extraña forma que transforma sus rasgos.

"Tú no eres Shiki Nanaya. Él-nosotros murió-morimos en este lugar y ha-hemos caído tanto en tu subconsciente que puedo asegurarte que no volverá-volveremos. No… donde hubo uno ahora hay dos. Y tu existencia depreda la suya. Lo que hizo Shiki Nanaya por Akiha Tohno, el amor que creció en ella y que le hizo aceptar el sacrificio para corresponderle-correspondernos…Nada de eso tiene que ver con Shiki Tohno. No eres más que una alimaña alimentándose de otros para conservar una existencia rota e injustificada. Este es mi-tu propio juicio."

Su mirada no se aparta de mí, esperando una respuesta, sabiendo que no va a conseguirla. Me ha atacado con mis propias palabras, está demasiado dentro de mí como para poder contestarle con una verdad a medias. El silencio cae sobre nosotros.

Finalmente vuelve a ofrecerme su brazo.

"¿Sigues queriendo continuar?"

Vuelvo a coger su mano.