Capítulo 21: Cielos y Arcoíris/Mi último mensaje, gracias.
12 años después.
En lo profundo del bosque, durante la noche, el ambiente era tranquilo. Pero si uno escuchaba con cuidado, podía oírse las pistolas y gemidos de hombres. En algún lugar, esos hombres morían luego de que se escuchaba un disparo, y en otro lado otros eran cortados con algo filoso, como una espada.
Varios hombres corrían por los alrededores, huyendo, mientras otros los perseguían.
Del lado de los perseguidores había cuatro personas que sobresalían, como si pudieran capturar al enemigo fácilmente y matarlos. Aquellos que escapaban intentaban defenderse al disparar, pero una de esas cuatro personas quemó las balas.
Tenía una sorprendente Llama Naranja que rodeaba su mano. La Llama apareció en sus pies, haciéndolo acelerar hacia ellos, donde extendió las Llamas y los mató.
Sólo pocos quedaban, y los otros hombres se encargaron de ellos fácilmente, especialmente los otros tres. Después de que todo terminó, la Luna brilló sobre su ubicación, revelando a los hombres muertos en el campo de batalla y al grupo que sobrevivió.
La persona que tenía una Llama naranja en sus manos tenía cabello rubio y ojos azules. Los otros tres miembros sobresalientes caminaban hacia él. Un hombre tenía una Lanza como arma, la mujer que parecía de la misma edad que el hombre tenía pistolas plateadas, y otra mujer, más grande que esos dos, sostenía un rifle largo.
—Parece ser que la batalla terminó, Jefe de CEDEF, Sawada Ieyuji —dijo la mujer mayor.
El rubio, llamado Ieyuji, seguía en su Modo Híper Última Voluntad. Extinguió su Llama y los miró sonriendo.
—Eso parece, Lal-sensei —le dijo Ieyuji a la mujer, Lal. Ella sonrió de lado. El otro hombro extendió sus brazos.
—Ahh… La diversión se terminó… Estoy aburrido —dijo el hombre, que parecía querer seguir peleando. La chica a su lado suspiró.
—Necesito un baño.
—Lo tendrás en casa, Brina. Además, gracias por acompañarnos, Sadao —dijo Ieyuji.
Lal Mirch, el anterior Arcobaleno Fallido, ahora estaba en su forma original antes de la Maldición de los Arcobalenos, y casada con Colonello, el ex-Arcobaleno de la Lluvia, que también tenía su forma original.
Brina era el Guardián del Rayo de Ieyuji y miembro de la Oficina CEDEF de la Famiglia Vongola y mano derecha de Ieyuji.
El hombre junto a ellos, Kuromishi Sadao, era el Guardián de la Niebla de Ieyuji, además de subordinado de Mukuro, Medio Guardián de la Niebla del Vongola Décimo, y miembro de Vendicare.
Sawada Ieyuji, el hermano gemelo menor del Vongola Décimo, era el Jefe de CEDEF, habiendo heredado la posición de su padre con éxito.
Ahora mismo estaban en una misión para derrotar a cierta Famiglia que le había declarado la guerra a Vongola. Ellos estaban allí para juzgarlos y terminarlos. Su misión fue un completo éxito.
—Todos, aseguren el lugar y asegúrense de priorizar a nuestros camaradas heridos. Quienes puedan moverse y pelear, vigilen los alrededores por si queda algún enemigo escondido. Asegúrense de que ninguno escape, ¿entendido? —ordenó Ieyuji lo suficientemente fuerte para que todos lo escucharan.
—¡Sí, Jefe! —Todos comenzaron a moverse, a excepción de ellos cuatro.
Ieyuji suspiró y estiró su cuello, cansado de haber estado peleando por tres días seguidos.
—No sabía que ser Jefe de CEDEF fuera tan agotador —se quejó mientras se sentaba.
Lal se rió.
—¿De qué te quejas? ¿No era lo que querías?
Ieyuji se rió brevemente.
—Bueno, por lo menos no estoy haciendo montañas de papeleo. Ahora sé porqué Tsu-kun no quería volverse un Jefe de nuevo. —Recordaba esa vez cuando fue a visitar a su hermano gemelo, Tsunayoshi. Era sorprendente la cantidad de papeles que había en su oficina. Incluso era imposible verle o saber si seguía con vida.
—Heh, eso es verdad… Me uniré a los demás, buscaré si queda algún enemigo por el lugar. Descansar por ahora, Yuji —dijo Lal mientras se daba la vuelta y se iba.
—Gracias, Lal-sensei —dijo Ieyuji, tomándose un respiro.
Brina sonrió un poco y decidió descansar también. Sadao sonrió de lado y los imitó.
Viendo que ambos estaban relajándose, Ieyuji decidió charlar con sus Guardianes.
—Sadao, ¿cómo le va a Vendicare? Escuché que Hibari-sempai se volvió el Jefe en funciones junto a Rokudo-sempai.
Sadao se rió un poco antes de responder.
—No te olvides de mí, Yuji, pero te diré que lo estamos haciendo bien. Aunque es un trabajo más duro de lo que pensaba. Capturar a los objetivos, investigarlos y demás. —Suspiró. —Siento como si estuviera viviendo la vida de un detective o policía en lugar de un mafioso.
—Bueno, Vendicare es como una policía cuando se trata del mundo clandestino, la única diferencia es que los castigos son peores —dijo Brina mientras revisaba sus pistolas plateadas. Ieyuji sonrió.
—Entonces, ¿qué hay de Ken y Chikusa? —No se olvidaba de que esos dos eran miembros de Vindicare ahora, bajo el mando de Rokudo Mukuro.
—Heh, tu Guardián del Sol y de la Lluvia lo hacen bien. Son muy entusiastas cuando se trata de capturar a sus objetivos. Puedo decir que aman su trabajo —dijo Sadao mientras los recordaba. Pensando en ello, ahora todos se llevaban bien, especialmente con Ken.
—Pensando en ello, la otra Guardiana de la Niebla del Décimo Vongola, Dokuro Chrome, es quien revisa los casos de los prisioneros, ¿verdad? —preguntó Brina. Sadao sonrió de lado y asintió.
—Es cierto. Créelo o no, pero ella puede controlar a ambos, Rokudo y Hibari, cada vez que pelean entre sí.
—No es extraño que Tsu-kun decidiera juntarlos entonces —dijo Ieyuji, aliviado. —Bueno, es bueno que lo estén haciendo bien… Ahora que lo pienso, no escuché nada de I-pin.
—¿No lo sabías, idiota? —preguntó Brina. —Trabaja en Vongola también, bajo diferentes circunstancias que los demás.
—¿En serio? —Ieyuji estaba sorprendido de aprender que I-pin se hubiera unido a la mafia siendo tan joven. Brina asintió y le contó.
—Esa chica ya no es una niña, así que el Décimo Vongola finalmente decidió dejarla hacer lo que quería, que es unirse y trabajar con nosotros. Ahora mismo, escuché que está con el Guardián del Rayo de Vongola.
—Rayo… Oh, Lambo. Ahora que lo pienso, esos dos ya no son niños… —dijo Ieyuji, dándose cuenta de que el tiempo volaba. —Espera, ¿junto a Lambo? Eso quiere decir que…
—Es cierto. El trabajo de ese niño, Lambo, es reunir información. Sin él, ambos Vendicare y Vongola no tendrían ni idea lo que las otras Famiglias están haciendo —dijo Brina, sorprendiendo a ambos.
—Pero escuché de Tsu-kun que no les dejaría tomar ningún trabajo hasta que no terminaran la Preparatoria —dijo Ieyuji. Sadao fue quien le respondió.
—Es verdad, pero puede hacer ambas cosas al mismo tiempo, al igual que I-pin. Además, escuché que ellos sólo reúnen información no muy lejos de dónde viven, especialmente de su escuela. En ese lugar la mayoría de las Famiglias tiene a sus niños, por alguna razón.
—Ahora que lo pienso, I-pin y Lambo son realmente impresionantes, aunque siguen siendo adolescentes —dijo Ieyuji. Sadao recordó a una cierta persona y preguntó.
—Brina, ¿cómo lo está haciendo ese Guardián de la Nube debilucho? ¿Cómo era su nombre?
—Mochida —respondió Ieyuji.
Brina los miró a ambos.
—¿Por qué me preguntan a mí sobre ese tipo?
—Bueno, ustedes parecen cercanos, así que podrías saber —respondió Sadao. Brina suspiró.
—¿Parecemos cercanos para ti?
—Como una pareja encantadora que le encanta pelear, Brina —dijo Sadao para molestarla, haciéndola irritar y provocando que le disparara. Por supuesto, él pudo evitar la bala. —No te enojes Brina.
—Tch, como si supiera, idiota. Si quieres saber, pregúntale a mi Jefe —le gritó Brina mientras señalaba a Ieyuji.
—Mochida está participando en un torneo de Kendo. Fue su deseo entrar y ganar, para perseguir su sueño. Me dijo que aunque esté siguiendo sus deseos, todavía quiere ayudarnos si lo necesitamos, que sólo tenemos que llamarle.
—Dile que se muera —dijo Brina, como si no se preocupara por él.
—No necesitamos una persona débil, así que puede seguir con sus sueños —añadió Sadao.
—No sean tan duros con él —dijo Ieyuji, lamentando que la forma en que sus compañeros y Guardianes le ven.
—Ahora que terminamos de hablar del debilucho, ¿cómo están los Guardianes del Décimo? El chico de la Tormenta, la Lluvia que se ríe y el ruidoso Sol.
—Gokudera es la mano derecha de Tsu-kun, como Brina es la mía —respondió Ieyuji. —Yamamoto es la mano izquierda de Tsu-kun y Sasagawa-sempai está con Varia. Escuché que hace alguna clase de trabajo, pero no tengo mucha información.
—Varia, huh… Ahora que lo pienso, el científico, Verde, que era llamado el Arcobaleno del Rayo, está contigo en Vendicare, ¿verdad? —preguntó Brina, queriendo confirmar la información que tenía. Sadao asintió.
—Es cierto, pero no solo él. Incluso el tío de Hibari, la ex Tormenta Arcobaleno, Fon, está con nosotros. Intenté pelear contra él, pero perdí.
—Arcobaleno, huh… En nuestro lado, Lal y Colonello están en CEDEF, Aria y su hija Uni de la Famiglia Giglio Nero son aliados de Vongola, y Reborn es el Consejero de Tsu-kun. Mammon sigue en Varia y… ¿Quién era el último? —Ieyuji se olvidó del otro.
—Skull, el ex Arcobaleno de la Nube. Escuché que sigue trabajando para la Famiglia que servía —le dijo Brina. Ieyuji hizo un ruido para mostrar que había escuchado. Brina se giró a Sadao y le preguntó: —Oi, escuché que reclutaron a un nuevo miembro. ¿Quién es?
—¿Del lado de Vendicare? Debes estar hablando sobre Fran. no sé mucho sobre él, pero Rokudo dijo que era su estudiante y que trabajará bajo sus órdenes —respondió Sadao.
—Un nuevo recluta, huh… Ahora que lo pienso, tenemos dos nuevos ingenieros que pronto se nos unirán. Todavía no se sus nombres —dijo Ieyuji mientras recordaba lo que le informaron hace algunas semanas.
—Heh, Vongola realmente se está volviendo fuerte después de que tu hermano tomó la posición, Yuji. Varias Famiglias se aliaron con nosotros. Volverse un Grupo Vigilante ya no es un sueño —comentó Brina.
Siempre había pensado que era un sueño que nunca se haría realidad, pero se equivocó.
Ieyuji sonrió mientras miraba al cielo nocturno.
—Tienes razón.
Al día siguiente, una vez que todo terminó, Ieyuji ordenó que todos volvieran a casa y descansaran.
Sadao se fue más tarde, diciendo que debía regresar a la Prisión Vendicare mientras Brina iría a entrenarse en lugar de descansar. Ieyuji estaba bien con ello, así que decidió visitar a su hermano mayor.
Caminando por los corredores de la mansión Vongola, Ieyuji sintió la calidez de volver a casa. Fue un día agotador, y decir que volvió también significaba que seguía vivo y que había cumplido con el deseo de su hermano. Mientras caminaba, vio a Yamamoto acercarse con una sonrisa.
—¡Bienvenido de regreso, Yuji! Estoy feliz de ver que estás bien —le saludó Yamamoto con felicidad. Ieyuji sonrió y asintió.
—Gracias Yamamoto. ¿Cómo está Tsu-kun? ¿Está aquí?
—¿Tsuna? En el lugar de siempre. Si Gokudera pregunta, se fue a una reunión —le dijo Yamamoto mientras se reía.
—¿R-Reborn? —preguntó con una vacilación.
—Fuera en un trabajo, pero volverá en una hora.
—Y-Ya veo… —Ieyuji parecía aliviado de ello. —Entonces, ¿qué hay de ti? ¿Te vas?
—¡Sip! Ahora que lo recuerdo, debo irme. Nos vemos, Yuji —Yamamoto se alejó mientras ondeaba su mano, despidiéndose.
Ieyuji le saludó de vuelta hasta que lo perdió de vista, y volvió a caminar hacia la oficina de su hermano.
Llegando al cuarto, Ieyuji se sintió nervioso por alguna razón. Siempre era de esa forma, pero reunió su coraje y tocó la puerta.
—Entre.
Dijo una voz familiar. Ieyuji entró al cuarto. Allí en el escritorio se encontraba Sawada Tsunayoshi, o mejor conocido como Vongola Décimo, actualmente el Jefe de la Famiglia más poderosa a la edad de 25 años.
Estaba leyendo el papeleo en su escritorio. Ieyuji se sintió aliviado porque no fuera mucho, o que no lo abandonara cuando nadie, especialmente su Consejero, no estaba presente.
Tsunayoshi se tomó unos momentos más para terminar el papel que tenía en la mano antes de mirar a la persona que llegó a verlo. Viendo a su hermano gemelo menor, le sonrió feliz.
—Bienvenido de regreso Yuji-kun. Estoy feliz de verte vivo y a salvo —le dijo Tsunayoshi realmente aliviado. Ieyuji se rió ligeramente.
Desde que comenzó el entrenamiento para volverse el candidato a Jefe del CEDEF, su hermano siempre estaba preocupado por él.
—Estoy bien Tsu-kun, y sabes que entrené duro para sobrevivir, ¿verdad? Ya crece y deja de preocuparte por mí.
—¿Olvidaste que ya soy un adulto? ¿Más que todos? —preguntó mientras se señalaba. Ieyuji suspiró, ¿cómo podría olvidarse? Era un adulto, pero su alma y mente era mucho más vieja que su actual edad física. Luego agregó: —Además, ¿está mal que me preocupe por mi hermano menor? Yuji-kun, no es como si no confíe en tu poder y habilidad, pero como tu familia y hermano no puedo evitar preocuparme.
—Lo sé, lo sé, siempre eres así Tsu-kun —dijo Ieyuji en derrota, haciendo a Tsunayoshi sonreír.
—¿Quieres algo de café? —le ofreció el mayor. Ieyuji asintió.
Tsunayoshi le sirvió un expreso y se hizo uno para sí. Ambos se sentaron, uno en la silla del Jefe y el otro enfrente. Tsunayoshi tomó un sorbo antes de continuar su trabajo mientras seguía hablando con su hermano.
—Lamento que no pueda darte mucha atención ahora mismo, Yuji-kun. Algunos se fueron y necesito terminar esto antes de que mi Consejero Espartano vuelva —dijo mientras firmaba el papel que tenía en la mano.
—Debe ser duro ser el Jefe, ¿huh, Tsu-kun? —rió Ieyuji.
—¿Ahora sabes por qué quería declinar la posición? —suspiró Tsuna. —En serio, desde que Bermuda me dio todos los derechos de Vendicare, mi papeleo se duplicó, no, ¿triplicó? ¿Cuadriplicó? ¿P-Puede que se multiplicara ocho veces?
Ieyuji estaba comenzando a palidecer.
—¿T-Tanto, Tsu-kun?
—S-Sí. Son sobre el daño que nuestros hombres hacen, incluyendo nuestros Guardianes, estados de Famiglias, cuentas, prisioneros de Vendicare, fondos, actividad del CEDEF y trabajos que deben hacerse, y más.
—No puedo creer que manejes incluso nuestro trabajo —dijo Ieyuji, pálido.
Tsuna no pudo evitar reírse por la cara de su hermano menor.
—Bueno, ustedes no pueden tomar ninguna acción sin mi consentimiento Yuji-kun, especialmente órdenes. Necesito mirarlos tanto como pueda antes de decidir el mejor curso de acción.
Ieyuji asintió ante la información.
—¿Todos ayudan con esos papeles?
—Gokudera-kun y Reborn ayudan con los papeles de Vongola. Son los únicos que pueden manejarlos, mientras que con los de Vendicare recibo ayuda de Hibari-san. Algunas veces incluso de Mukuro.
—¿Hibari-sempai puede hacer papeleo?
—¿Pensabas que el Comité de Disciplina no tenía? Hibari-san tiene más experiencia que yo, así que puedo confiar en su juicio, con Mukuro es igual.
—Ahora que lo recuerdo tienen el mismo trabajo… ¿Pelean cuando se trata de… ya sabes, castigar a una persona?
—No escuché que sucediera nunca —dijo Tsuna, sorprendiendo a Ieyuji.
—¿N-Nunca?
—Es lo que Chrome me dijo. Incluso Ken y Chikusa. Ambos parecen capaces de hablar sin problemas cuando se trata de eso. Además, mantén esto en secreto, pero en realidad esos dos se llevan mejor de lo que parece, aunque tengan una rivalidad.
—Y-Ya veo… Es un alivio.
—Entiendo a lo que te refieres, Yuji-kun.
Ambos hermanos se rieron mientras sentían la nostalgia invadirlos.
—¿Cuántos meses han pasado desde la última vez que hablamos? —preguntó Ieyuji. Tsuna sonrió feliz cuando respondió.
—Incluso yo no lo sé, Yuji-kun. —Tsuna respiró con profundidad pero seguía sonriendo. —Esto se siente nostálgico.
—Lo sé, me siento igual. —Ieyuji miró hacia fuera y preguntó: —Tsu-kun, ¿cómo le va a Kaa-san y a Tou-san?
—Siguen viviendo en Namimori, pero debo decirte, Kaa-san está realmente preocupada por ti. Tou-san estaba intentando convencerla de que estabas bien, pero le está haciendo pasar por un infierno —respondió Tsuna mientras ponía el papel en una pila a un lado y tomaba otro.
—Entonces, Kaa-san sigue sintiéndose resentida, huh… Creo que me da algo de lástima.
—¿De qué hablas Yuji-kun? Yo creo que están bien. Es su culpa por mantener el secreto.
—¿Tienes algún resentimiento contra Tou-san?
—No, ¿por qué preguntas?
—Bueno, no parece que te guste, por eso.
—Oh, eso es porque me recuerda a mi padre en mi casa, en el Mundo Paralelo. Ni siquiera sé cómo debería categorizarlo, ¿debería ser un idiota o un tonto?
—Y-Ya veo.
—En cualquier caso, lo que importa es que la están pasando bien y a salvo.
—¿No es por eso que me dijiste que lo hiciera volver a casa?
—Bueno, quería que Tou-san protegiera a Kaa-san mientras nosotros no estuvieramos, además de hacer sentir a Kaa-san feliz y a salvo —asintió Tsuna.
—Estoy de acuerdo con eso… Por cierto Tsu-kun, después de esos papeles, ¿qué planeas hacer?
—Descansaría si pudiera, pero creo que no puedo. Tengo que hacer una visita a Vendicare y ver cómo están yendo las cosas. Soy el Jefe de allá también.
—Parece un trabajo duro, Tsu-kun.
—Está bien, siempre y cuando todos estén bien yo no tengo problema con el trabajo.
Ieyuji se sintió aliviado de escuchar eso.
—Ya veo… ¿Alguien te acompañará?
—Nadie, ¿por qué preguntas? —pregunto Tsuna.
—Tsu-kun, ¿te olvidas que eres el Décimo Vongola? Si vas a salir, deberías llevar a alguien para que te acompañe.
—No soy un niño, Yuji-kun.
—Aún así, eres el Jefe, nuestro Cielo y Luz. No puedes ir por tu cuenta. —Ieyuji se rascó la cabeza frustrada. —Ahora que lo pienso, no tienes a nadie. Si es así, iré contigo, Tsu-kun.
—¿Conmigo? ¿Estás seguro? Quiero decir, acabas de regresar de tu misión y-
—Sin peros. ¡Prefiero la seguridad de mi hermano a la mía! —protestó Ieyuji, sorprendiendo a Tsunayoshi.
—¿Mi… seguridad?
—P-Por supuesto… Ahh —Ieyuji se dio cuenta de lo que estaba diciendo y se avergonzó, sentándose en el suelo para esconder la vergüenza. —B-Bueno, eres mi hermano y… y… y… q-quien me salvó d-de la Llama Eclipse y… y eres nuestro Jefe, y… ¡AHHHH! —Ieyuji salió de su ataque de pánico y se paró —¡No importa, tu seguridad es lo más importante que nada, Tsu-kun!
—O-Okay, Yuji-kun lo entiendo, vendrás y serás mi guardaespaldas, ¿verdad?
Mentalmente, Tsuna estaba sudando. ¿Cómo es que llegaron a eso?
Más tarde, ambos salieron de la Mansión Vongola en auto. Tsuna conducía con Ieyuji a su lado. Tsuna sonreía mientras manejaba y su hermano seguía avergonzado por lo de antes.
—Creo que realmente deberías aprender a manejar, Yuji-kun. Es una forma de sobrevivir en la mafia —le recordó a su gemelo, quien comenzaba a deprimirse por seguir apestando en el manejo a pesar de su edad.
Tsuna siguió sonriendo todo el camino.
En la Oficina del Jefe de la Prisión Vendicare, Mukuro y Hibari se miraban entre sí. La tensión entre ellos podía verse. A un lado se encontraba Chrome, Chikusa y Sadao, observándolos.
Chikusa suspiró mientras se subía los lentes.
—Chrome, ¿puedes hacer algo sobre ellos?
Ella sacudió su cabeza.
—Desafortunadamente, no puedo controlar su rivalidad. Puedo manejarlos cuando trabajan, pero cuando se trata de asuntos personales, es imposible.
Sadao suspiró, sin ningún interés.
—¿No está bien? No tenemos ningún objetivo y nada que hacer.
Chikusa miró a sus Jefes.
—Es verdad, pero…
—Ken y Fran están fuera reuniendo información sobre un criminal reciente. No tenemos nada que hacer hasta que obtengamos la nueva información, así que estamos libres por el momento.
—Qué aburrido —suspiró Sadao.
—Descansar no es malo, Sadao. ¿No acabas de salir a ayudar al Jefe del CEDEF y su equipo en su última misión cuando venías para acá? —dijo Chikusa. —Creo que deberías descansar.
—¿De qué estás hablando? Sigo- —Sadao sintió el dolor en su espalda cuando alguien le palmeó. Se giró y no vio a nadie.
—Chikusa tiene razón, necesitas descansar Sadao —dijo Chrome en un tono monótono. Por alguna razón, tenía su tridente en mano con algo de sangre en la punta.
Chikusa asintió, de acuerdo con ella.
—Estás herido, ve y cúrate.
—¡Si no fuera porque Chrome me apuñaló no estaría herido! —gritó Sadao.
—Ya veo, entonces… —Chrome le dio una mirada que podía compararse a la de una bruja. —¿Quieres que posea tu cuerpo?
Sadao temió por su vida y se fue del cuarto de inmediato. Chikusa suspiró antes de volver a mirar a los otros dos. Hibari y Mukuro estaban por levantarse de su asiento para cortar/golpear al otro. La atmósfera que los rodeaba empezaba a aumentar y a empeorar, haciendo que Chrome y Chikusa comenzaran a temer. Por suerte, alguien llegó a tiempo.
—¿Hibari-san? ¿Mukuro? ¿Dónde están? ¿Chrome? ¿Todos?
El ambiente alrededor de ambas bestias desapareció de inmediato.
—Esa voz… —comenzó Chikusa, sabiendo quién era.
La puerta se abrió, revelando a Tsunayoshi con Ieyuji detrás. Tsuna sonrió al ver a sus Guardianes.
—Hibari-san, Mukuro, Chrome, estaban aquí. Oh, hola Chikusa —les saludó Tsuna feliz, sin notar la atmósfera que había antes.
Chrome sonrió y se inclinó un poco.
—Bienvenido de regreso, Bossu.
—Kufufu, no se me informó de tu visita, Sawada Tsunayoshi —dijo Mukuro mientras sonreía. Hibari sólo dijo 'Hn' al mismo tiempo que cruzaba sus brazos y miraba hacia un costado.
Más tarde, todos se movieron hacia el Comedor de la Prisión Vendicare. Chrome les sirvió un café a todos, menos a Hibari que bebía un té verde, mientras comían chocolates y conversaban.
—Entonces, ¿cómo les está yendo a todos, Hibari-san? —preguntó Tsuna.
—Hn —fue la única respuesta del ex-Prefecto.
—Kufufu, Alondra-kun es un Jefe realmente tímido —le molestó Mukuro. Hibari lo miró mal.
—Hibari-san, Mukuro, por favor no peleen —dijo Tsuna, temiendo que comenzaran a atacarse. Miró a Chrome y le preguntó: —¿Qué hay de ti, Chrome? Lamento haberte dado el trabajo de controlar a estos dos. Su rivalidad debe darte dolor de cabeza a veces, ¿verdad?
Chrome sacudió la cabeza.
—No tanto Bossu. Mukuro-sama y el Guardián de la Nube en realidad pueden trabajar juntos y no pelean cuando se trata de trabajo, especialmente los criminales. Cuando se trata de asuntos personales, pelean afuera, así que no hacen daños.
—Para mi alivio —dijo Tsuna, completamente agradecido.
Ieyuji bebía su café mientras miraba a su alrededor. Su hermano sonreía al hablar con sus Guardianes que hasta ahora algunas veces temía.
—No hay necesidad de temerles, Sawada Ieyuji. Eso no es digno del Jefe de CEDEF —dijo Chikusa mientras comía su porción de pastel. Ieyuji le dio una sonrisa pequeña.
—N-No puedo evitarlo… Quiero decir… Parecen aterradores para mí, y siguen siendo sobreprotectores hacia mi hermano.
—Es natural. Puedes ver cómo aprecian a su Cielo más que a sus propias vidas… incluso Mukuro-sama —dijo Chikusa mientras los observaba.
Ieyuji no pudo evitar asentir al mirar a su hermano y a su familia. Podía ver cómo cada Guardián brillaba cada vez que estaban con su Cielo, Tsunayoshi. Para ellos, era como su Tsuna fuera el brillo que iluminaba sobre sus vidas diarias.
Ieyuji sonrió ante esto, entendiendo cómo se sentían. Para él era igual.
—Parece que te estás divirtiendo, Dame-Tsuna —se escuchó la voz profunda de un hombre.
Tsuna se giró y le sonrió a una cierta persona que todos conocían muy bien.
—¡Reborn, bienvenido! —saludó Tsuna al hombre que vestía un traje y llevaba una fedora, Reborn.
Gracias a Tsuna, Reborn había regresado a su cuerpo original. Chrome le dio un café cuando se sentó con ellos. Él asintió como agradecimiento y le dio un sorbo.
—Reborn, ¿cómo sabías que estaba aquí? —preguntó Tsuna.
—Sólo lo sabía —respondió Reborn. Tsuna suspiró. Reborn era siempre el mismo, sin importar el mundo en que estuviera. Reborn miró al otro Sawada y sonrió de lado.
—Sigues vivo, Baka Yuji.
—Por favor no me mates tan rápido, Reborn —dijo Ieyuji. Reborn rió por lo bajo, de alguna forma podía ver cuánto había mejorado.
—Por cierto Dame Tsuna, Hayato acaba de llamarme diciendo que estabas perdido y que alguien te había secuestrado o algo —le informó Reborn mientras bebía su expreso.
—Gokudera-kun entra en pánico demasiado, será mejor que le llame —dijo Tsuna mientras sacaba su teléfono.
—Kufufu, Cabeza de Pulpo regresó del encuentro, huh. Me pregunto qué nos reportará… ¿cierto, Alondra?
—Hn, los juzgaré hasta la muerte.
—Mukuro, Hibari-san, por favor no sean tan duros con ellos —dijo Tsuna mientras sudaba. Estaba nervioso y se sentía triste por quien sea que terminara en las manos de esos dos.
Ieyuji sonrió. Parecía que Tsuna era amable incluso con los peores criminales.
"Ahora que lo pienso, entre la Sociedad Mafiosa, Vendicare es la organización más poderosa y aterradora. Incluso escuché rumores de que Vendicare aterroriza a cualquiera que escucha su nombre" Ieyuji se rió mentalmente. "Los aterradores policías de la Mafia, Vendicare, y su Jefe, mi hermano Tsunayoshi. Si lo supieran, todos estarían demasiado asustados para aceptarlo."
—Ah, antes de que lo olvide. —Todos miraron a Tsuna que tenía su celular en la mano mientras marcaba un cierto número. —¿Tienen su horario para la próxima semana libre?
—¿Próxima semana? —preguntó Ieyuji. Mukuro rió por lo bajo.
—Kufufu, por supuesto Tsunayoshi, nunca podremos olvidar ese día.
—¿De qué hablan? —le preguntó Ieyuji a su Guardián de la Lluvia. Chikusa sacudió su cabeza, diciéndole que no sabía. Reborn sonrió de lado y le respondió.
—Aria, la Jefa de la Famiglia Giglio Nero, planeaba una fiesta y nos invitó.
—¿Fiesta? ¿Por qué? —preguntó Ieyuji.
—Para que el Trinisette se lleve mejor. Tampoco sé la razón, pero todos los Arcobaleno y los Guardianes Vongola están invitados. También me pidió que les dijera de ir con tu Famiglia, así que ¿qué te parece, Yuji-kun? ¿Chikusa? —dijo Tsuna.
Chikusa se acomodó los lentes.
—No me importa.
Ieyuji sonrió y asintió.
—Seguro. Le informaré a Brina… Espera… ¿Eso significa que debo decirle a Mochida también?
—No es necesario traer al debilucho —dijo Hibari. Mukuro y Chikusa asintieron. Tsuna sudó.
—H-Hibari-san, Mukuro, ¿siguen odiándolo?
Hibari y Chikusa no respondieron, pero sus ojos decían que sí. Tsuna volvió a sudar, luego se giró hacia Ieyuji y le sonrió.
—Llámale también ya que está invitado.
Él no sabía si debía obedecer o no, viendo que las dos bestias Guardianas de Tsuna le estaban mirando. Tsuna no pareció notarlo.
Reborn sonrió de lado mientras bajaba la taza y Chrome se acercó a él.
—¿Quiere más? —preguntó.
—Sólo dame el reporte. —Chrome se inclinó un poco y se alejó. Reborn alejó la mirada de su estudiante, que estaba en el teléfono hablando con Gokudera.
—Oh, ha pasado tiempo Reborn.
Reborn miró a la persona que le habló y bajó su fedora.
—Ha pasado tiempo, Verde.
El antiguo Arcobaleno del Rayo y ahora uno de los científicos de Vendicare se sentó en el lugar libre. Todavía vestía su bata blanca y su cabello parecía un desastre.
—¿Arruinaste el sujeto de prueba, Verde? —le molestó Reborn. Verde le miró mal y apartó la mirada.
—Cállate Reborn… Entonces, ¿cómo le va a Vongola?
—Bien, todavía puedo molestar a mi tonto estudiante —respondió Reborn con una sonrisa de lado. Verde le devolvió la sonrisa, sabiendo que sus palabras en realidad significaban que disfrutaba de estar con su estudiante para poder seguir observando las maravillas que provocaba.
Después de la llamada de Tsuna, él se giró hacia ellos y se les unió. Ieyuji podía sentir la calidez de la familia, y estaba feliz de poder merecerla.
Más tarde, las conversaciones escalaron un nuevo nivel cuando el caos apareció. Todo comenzó con dos Nubes y una Niebla. Los demás no pudieron evitar involucrarse, incluso Ieyuji no pudo escapar.
Los únicos que no se metieron fueron Tsuna y Reborn, que observaban desde un lado.
—¿Estás seguro de que no debes detenerlos? —preguntó Reborn, sin importarle el caos aunque quería saber lo que su estudiante y Jefe pensaba. Tsuna sonrió.
—No me importa. Hice un trato con Hibari-san y Mukuro que si comenzaban una pelea, ellos pagarían por los daños y harían el papeleo. A ninguno pareció importarle porque podrían moverse con libertad… aún así…
—Hay veces en que lo no tienes otra opción más que involucrarte —terminó Reborn. Tsuna soltó una carcajada. Eso ya había sucedido y después les dio un infierno, esperando que pensaran antes de destruir cosas la próxima vez.
—Realmente hiciste una loca Famiglia —comentó Reborn, haciendo reír a Tsuna.
—¿De qué estás hablando? Es por tu culpa que nos volvimos así… Oh, debería decir por tu otro yo, Reborn.
Él tarareó por unos segundos antes de hacer su próxima pregunta.
—Dame Tsuna, ¿echas de menos tu mundo?
Tsuna se quedó en silencio mientras recordaba el tiempo con sus amigos y familia en ese entonces. Sonrió antes de responder.
—Lo hago Reborn, pero sé que lo están haciendo bien. Sé que se enfrentarán con dificultades, pero les enseñé a creer en ellos y en los demás. Así que de alguna forma, no siento ganas de volver.
Reborn sonrió, viendo en sus ojos que decía la verdad. Luego se giró hacia el caos.
—El daño va a ser enorme. —Tsuna se giró hacia los demás y se rió.
—Lo sé… Umm… Reborn, esto puede sonar repentino, pero… Gracias… Por estar para mí.
Tsuna miró a Reborn para ver su reacción. Seguía como siempre, pero pudo ver una sonrisa en su rostro, haciéndole sonreír también. Ambos se giraron hacia el caos y decidieron dejarlos, por ahora.
La semana siguiente, todos acudieron a la fiesta de Aria. Byakuran ya estaba allí con sus Coronas Fúnebres. Aria y Yuni hacían los preparativos, como arreglar la comida.
Actualmente estaban alejados de la Mansión, con una linda vista del bosque y una brisa tranquila. Era un lugar perfecto para relajarse.
Justo al terminar con los preparativos, los Arcobalenos con la Famiglia Vongola llegó.
Yuni, que tenía seis años, estaba corriendo por alrededor feliz mientras abrazaba al recién llegado Décimo Vongola, Sawada Tsunayoshi. Lo quería mucho como compañero de juegos y amigo, ya que cada vez que venía a visitar siempre jugaba con ella, aunque fuera por poco tiempo. Tsunayoshi estaba feliz de que Yuni se encontrara bien. Aria se acercó a saludarlos.
Pronto, la fiesta comenzó. Todos disfrutaban, aunque algunos estuvieran discutiendo, como Gokudera y Ryohei. Tsuna y Reborn se encontraban alejados, relajándose mientras bebían su expreso. Yuni se acercó a Tsuna y le pidió jugar con él.
—Lo haré si puedes hacer que este chico venga también, Yuni-chan —dijo Tsuna mientras señalaba a Reborn, que levantó una ceja. Yuni fue hacia su tío e intentó persuadirlo, aunque por supuesto él no iba a aceptar tan fácilmente.
—Tsu-kun —Tsuna se giró y le sonrió a Ieyuji, que caminó y se sentó a su lado.
—¿Qué sucede, Yuji-kun? ¿No deberías estar con Mochida? —le preguntó. Ieyuji largó una carcajada.
—Bueno, quería que se acostumbrara a tener a todos alrededor, así que lo dejé allí. —Ieyuji señaló hacia Mochida, que estaba con Hibari y Mukuro. Tsuna no pudo evitar sudar cuando lo vió, pobre Mochida.
—Ahora que lo pienso… Aunque estás ocupado, puedes aceptar una invitación como esta y venir a una fiesta como esta —comentó Ieyuji mientras miraba a los presentes.
—Porque para nosotros, Yuji-kun, es más importante tener tiempo con amigos y familia que el trabajo —se rió Tsuna. —Así que sin importar la ocasión, si nos hace reunirnos, lo aceptaré y lo disfrutaré.
—Excepto una invitación a una fiesta mafiosa —dijo Ieyuji, haciendo a su hermano sonreír por haber dicho la verdad. Volvió a mirar a los demás y continuó: —Ahora que lo pienso, aunque tengas tanto papeleo puedes balancear entre tu tiempo de trabajo y la familia. Realmente eres increíble, Tsu-kun.
—No soy tan impresionante. Sólo quiero asegurarme de que puedo balancear ambos… a diferencia de nuestro padre, ¿verdad? —dijo Tsuna, haciendo que Ieyuji riera después de pensar un poco.
—Es verdad.
Ieyuji miró hacia el cielo despejado mientras una brisa soplaba. Por alguna razón, sonrió.
Alejado de los hermanos, Yuni y Reborn los observaban en silencio. Ieyuji bajó la mirada, pensando en algo que seguía doliéndole.
—Me pregunto si Tsu-kun ya me perdonó —murmuró, pero Tsuna, Yuni y Reborn le escucharon con claridad. Tsuna le palmeó la espalda, animándolo. Sabía que hablaba de su contraparte, su verdadero hermano gemelo.
—Ya lo hizo, Yuji-kun. Estoy seguro, porque fuiste salvado de la Llama Eclipse.
Ieyuji sonrió ante sus palabras.
—Gracias, Tsu-kun… Seguiré pagando por mi pecado, porque es lo único que puedo hacer por él… y por mí mismo.
Tsuna decidió permanecer en silencio y miró hacia el cielo.
—Sólo asegúrate de regresar a salvo. Se enojará si te unes a él tan rápido y tan temprano, Yuji-kun —le recordó Tsuna, haciéndolo reír un poco, dándole la razón,.
—¡Yuni! ¡Tsunayoshi-kun! ¡Reborn! ¡Ieyuji-kun! Vengan a unirse —Les llamó Aria.
Tsuna sonrió y se paró.
—¿Deberíamos ir, chicos? —les preguntó. Los otros tres se pararon y se unieron a los demás.
—¡Tsunayoshi-kun! —le llamó Byakuran con felicidad. Tsuna le sonrió como saludo.
—Ha pasado tiempo Byakuran.
Él asintió feliz.
—Entonces, ¿cómo es la vida aquí, Tsunayoshi-kun? Escuché que conociste a tu futura esposa. Entonces, ¿cómo es ella?
—Igual a como la recuerdo —replicó Tsuna. —Bueno, podría ser un nuevo inicio entre nosotros.
Byakuran tarareó en respuesta. Tsuna tomó la oportunidad para preguntarle algo.
—Tu contraparte en nuestro mundo… ¿él…?
Byakuran asintió.
—Murió después de que llegaran aquí. Su último trabajo fue enviarte tus lentes de contacto y tus Auriculares-X. Ya sabes, ¿lo que te entregué antes de que el Conflicto del Anillo del Cielo comenzara?
—Lo sé… —asintió Tsuna. —Aún así… si puedes comunicarte con él después de morir, mándale mis gracias.
—Lo haré, Tsunayoshi-kun.
Tsuna sonrió.
—Y gracias a ti también, Byakuran. No estoy muy seguro de porqué debería agradecerte… pero siento que tengo que hacerlo.
—Tsunayoshi-kun es tan dulce. Me hubiera enamorado de ti si hubiera sido una chica —dijo Byakuran. Tsuna quiso golpearlo en la cara, pero se contuvo. Es el mismo viejo Byakuran, molestándolo por sus acciones y su altura.
—¡Juudaime! —Gokudera se acercó a Tsuna. —¿Este bastardo dijo algo para que su vena sobresaliera? No se preocupe, yo-
Antes de que pudiera agarrar su dinamita, Tsuna le detuvo.
—No te preocupes Gokudera-kun, no dijo nada raro, ¿sí?
Gokudera se calmó de alguna forma.
—Si lo dice, Juudaime.
—¡Bueno, será mejor que me vaya a jugar con Bluebell-chan! —dijo Byakuran y se alejó. Los otros dos no pudieron evitar sudar.
—¿Así es como actúa en verdad, Juudaime? —preguntó Byakuran, recordando a su otra parte.
—Si recuerdo bien, no.
—Oh, por cierto Juudaime, encontré algo realmente interesante cuando estaba en la reunión con una Famiglia aliada. Si tiene tiempo, ¿podría revisarlo más tarde, Juudaime? —preguntó Gokudera. Parecía que estrellas brillaban a su espalda. Debe tratarse sobre UMAs para que esté actuando de esa forma.
Tsuna asintió mientras sonreía.
—De acuerdo. Intentaré abrir algo de tiempo para nosotros, Gokudera-kun.
Gokudera estaba más que feliz al escuchar esto. Esta vez, Yamamoto se acercó.
—Tsuna, Gokudera, ¿de qué hablan?
—Nada, Loco del Béisbol —replicó Gokudera con un gruñido, haciendo que Yamamoto riera. Tsuna sonrió.
—Yamamoto, escuché que este mes había un partido de Béisbol. ¿Irás a mirarlo?
—¿Oh, eso? Eso quería, pero los equipos no me gustan mucho así que no iré. ¿Estabas interesados en ellos, Tsuna? —preguntó Yamamoto. Tsuna sacudió su cabeza.
—No, sólo estaba curioso, porque si es trata de béisbol nunca fallas en verlo.
Yamamoto se rió.
—Supongo.
—¡Tsuna-nii! —Lambo se acercó corriendo y tomó su mano. —¿Tienes caramelos de uva?
—Lambo, te comiste ocho caramelos mientras veníamos. no me digas que quieres más con toda la comida que hay por aquí —dijo Tsuna, haciendo que Lambo hiciera un puchero.
—Pero quiero los caramelos de uva de Tsuna-nii.
—Vaca Estúpida, estás actuando como un niño de nuevo —dijo Gokudera, haciendo a Lambo saltar cuando se dio cuenta de sus acciones. Tsuna se rió.
—Está bien Gokudera-kun, no puedes negar que todos nosotros nos sentimos de ese modo por nuestra edad en este mundo.
Gokudera no pudo evitar sonrojarse por la vergüenza y apartar la mirada.
—Es cierto Cabeza de Pulpo —se acercó Ryohei, quien puso su brazo derecho en el cuello de Gokudera. —¡Podemos sentir la juventud dentro nuestro EXTREMADAMENTE!
—Cabeza de Césped, eres ruidoso —dijo Gokudera mientras intentaba alejarlo.
—Kufufu, pero debo decir que de todos nosotros, sólo la Vaca lo parece más —dijo Mukuro con Chrome a su lado, mientras se unían.
—De nuevo estás molestándome, Mukuro-nii —dijo Lambo con un puchero.
—Kufufu, ¿de qué estás hablando? Todo lo que digo es verdad, ¿cierto, querida Chrome? —dijo Mukuro inclinándose hacia ella, quien asintió con una sonrisa.
—Lo lamento Lambo, pero tendré que acordar con Mukuro-sama en este asunto.
El puchero de Lambo aumentó.
—Todos son tan malos.
Tsuna y Yamamoto no pudieron evitar reír y animar a su Guardián más joven. Ryohei apartó la mirada y gritó.
—¡Oi, Hibari! ¡Ven a unirte!
Hibari estaba alejado de ellos porque no le gustaban las multitudes. Miró hacia otro lado, sin aceptar.
—Hahaha, Hibari realmente odia los lugares con mucha gente —dijo Yamamoto, haciendo que Mukuro riera por lo bajo y Tsuna asintiera.
«Hahahaha»
Todos escucharon la voz de un niño. Tsuna y sus Guardianes se giraron y se sorprendieron. Frente a ellos, se vieron a sí mismos, no, a la versión de ellos de niños.
El Gokudera Niño discutía con Ryohei Niño mientras Yamamoto Niño se interponía, intentando detenerlos con Niño Tsuna. Alejado de los cuatro, Chrome Niña miraba al Niño Lambo junto a Niño Mukuro, quien tenía una sonrisa de lado. Alejado de ellos estaba Hibari Niño.
Los Guardianes estaban demasiado sorprendidos al verlos. Podían sentir que no eran una ilusión y que sólo ellos podían verlos ya que los demás, incluído Reborn, siguieron conversando sin mirarlos.
El Tsuna Niño se dio la vuelta y sonrió, haciendo que Tsuna abriera los ojos aún más. El pequeño corrió, haciendo que los demás niños dejaran de discutir y llorar. Todos lo miraron correr hacia Ieyuji, quien estaba charlando con Mochida.
Tampoco Ieyuji parecía ver al niño.
Tsuna le sonrió a su otra versión.
—¿Eres mi contraparte? —le susurró Tsuna, pero sus Guardianes pudieron escucharlo.
El Tsuna Niño sonrió aún más, como si dijera que sí. Los otros Guardianes también sonrieron mientras miraban a sus contrapartes a quienes estaban suplantando pero que murieron por la tragedia.
—Por alguna razón, es difícil creer que pude conocerte aquí —dijo Yamamoto, haciendo que su contraparte riera.
—Yo, finalmente nos conocemos mocoso —dijo Gokudera. Aunque sus palabras parecieran duras, su voz era gentil. Su contraparte sonrió de lado.
—¿Te sientes mejor al extremo allí, otro yo? —El niño replicó con una sonrisa como diciendo que sí.
Lambo se sentó en el suelo y sonrió.
—Finalmente conozco a mi yo vaca —Su contraparte lo miró fijamente y sonrió.
—Hola —dijo Chrome a su contraparte, haciéndola sonreír y asentir en saludo.
—Kufufu —Mukuro sólo rió, haciendo que su otro yo sonriera de lado.
Hibari miró fijamente al niño que hacía lo mismo con él.
Sus otros yo abrieron la boca al mismo tiempo para dar su último mensaje antes de desaparecer con el viento.
Los Guardianes tomaron su mensaje y sonrieron.
El único que quedaba era la contraparte de Tsuna, que seguía observando a su hermano menor hablar con alguien más. El niño miró a su contraparte otra vez y sonrió con todos los dientes mientras le daba su último mensaje. Luego desapareció como los otros.
Tsuna sonrió al escuchar sus últimas palabras.
Ieyuji dejó de hablar con Mochida de repente y comenzó a llorar.
—¡O-Oi, Yuji! ¿Q-Qué sucedió tan de repente? —preguntó Mochida, confundido.
—N-No lo sé… pero… —Ieyuji se quitó las lágrimas con su brazo. —Me sentí… nostálgico por alguna razón… Yo… Yo, me pregunto por qué… —dijo Ieyuji mientras seguía secándose las lágrimas. Mochida seguía confundido, pero decidió consolar a su amigo.
Tsuna sonrió al ver a su hermano menor llorar y se giró a ver el cielo junto a los demás.
«¡Enorgullece a Oyaji!» fue el mensaje que recibió Yamamoto. Él se rió y asintió varias veces, asegurándole que lo haría.
«¡Disfruta la vida que yo no tuve, bastardo!» fue el mensaje del otro Gokudera. Él chasqueó la lengua, diciéndole en silencio que permanecería al lado de su Juudaime.
«¡Protege a nuestra hermana menor EXTREMADAMENTE sin importar qué!» fue el mensaje de la contraparte de Ryohei. La sonrisa del Sol Vongola aumentó y lanzó un puñetazo en el aire, diciéndole que definitivamente lo haría.
«¡No seas un mocoso como yo, idiota!» fue el mensaje que recibió Lambo. Él no pudo evitar reírse.
«Por favor, ten una mejor vida que yo… ¿sí?» fue el mensaje de Chrome. Ella asintió con una sonrisa mientras lágrimas salían de sus ojos. "Eso haré, pero no solo por mí… sino por tu bien también" replicó en silencio.
«No sé qué clase de vida tendrás, pero… buena suerte» fue el mensaje del otro yo de Mukuro. Esto le hizo reír por lo bajo. "No necesitas decirme eso, es lo que haré."
«Sé el más fuerte de todos» fue el mensaje de Hibari. El ex Prefecto no pudo evitar sonreír, pensando que ambos pensaban igual.
«Gracias por salvar a mi hermano, por favor cuidad de él, Otro Yo». El mensaje que Tsunayoshi recibió de su contraparte le hizo sonreír. De esa forma, le dijo que cuidaría de su hermano gemelo, no el hermano de ambos, sin fallar.
Desde lejos, Reborn observó a Tsuna y a sus Guardianes. No pudo ver a los espíritus de sus contrapartes, pero algo le decía que los habían conocido. Los otros ex Arcobalenos supusieron lo mismo. Una vez, sus contrapartes les habían hablado a través del Pacificador vacío. No pudieron verlos, pero los sintieron.
Ese fue uno de los motivos por la reunión que Aria organizó. La otra era que quería que se relajaran y disfrutaran del día, pero además, quería que se encontraran con los espíritus de sus contrapartes.
—Lo logramos, Reborn —le susurró Aria al ex-Arcobaleno del Sol. Reborn sonrió de lado y bajó su fedora. En efecto, lo habían hecho.
Tsuna se giró al igual que sus Guardianes y se unieron a los demás.
Este fue el día donde el tiempo comenzó a fluir efectivamente, no como sus contrapartes, sino como ellos mismos en este nuevo mundo.
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Fin
(Escuchen el OST: Requiem [Instrumental] de TOXA)
Nota de Assassin-san:
Katekyo Hitman Reborn no me pertenece.
Su autor hizo una continuación de la historia que nunca planeó hacer pero que hizo de todos modos. Para decirles la verdad, leí el Fanfic y me di cuenta de que no escribí mucho sobre el lado de Ieyuji, así que hice un epílogo sobre él, Tsuna y sus Guardianes.
¿Entonces qué les parece? Sobre los errores gramaticales, me disculpo.
Su autor espera que les haya gustado a todos. Gracias a todos los lectores, quienes dejaron su favorito, seguidores y comentarios. Nunca había esperado tantos favoritos y seguidores por esta historia.
Gracias a todos de nuevo… Chaos.
