¡Actualización después de dos meses! No hay nada mejor que dar una buena disculpa por tardarme taaaaanto por esta actualización, en verdad lo siento mucho . Sin más los dejo con la lectura, dejen reviews con su opinion acerca del capítulo y denle like a mi página de facebook (El cual se encuentra en mi perfil)
Gracias a todos por ser tan pacientes y a los reviews que ha estado recibiendo este fanfic (corazón)
Nos vemos en la siguiente actualización! owo7
PD: Advertencia, este capítulo contiene un poco de violencia.
Si este es nuestro destino, no quiero escucharlo.
Aina PDV
Cuando por fin todos los problemas parecían solucionados, uno más grande aparece, derrumbando la felicidad que por tanto habíamos luchado. Esa felicidad que se nos fue quitada gracias a las acciones egoístas de los adultos.
¿Por qué acabar con ella, sino hacíamos ningún daño a nadie?
Demasiadas preguntas y pocas respuestas recibía o a veces no obtenía nada, porque siempre hacía la misma pregunta, una y otra, y otra vez…
Padre, ¿Por qué lastimaste a la chica que amo?
Ella no ha hecho ningún mal, es lo contrario, ha sacrificado todo por el bien de sus seres queridos. No le importó si estaba cargando un gran peso en su corazón, lo ocultaba perfectamente para no preocupar a los demás.
Una digna persona que admirar y amar…
Él se ríe en burla y me dice que aún soy una niña tonta que todavía cree en los cuentos de hadas.
Puede que sea una niña, pero comprendo más que él, lo que realmente es el amor.
-Vete a tu cuarto, ahora. –Ordena y no tengo otra opción que obedecerle.
El camino a mi habitación se me ha hecho más largo y pesado de lo habitual, desde que llegué a este lugar se siente más.
Llevo en Inglaterra cuatro años y sigo despertando en lágrimas, anhelando sus tiernos brazos rodeando mi figura que tiembla del miedo.
-Yoshino… -Sollocé una vez más su nombre. –Yoshino…
La incertidumbre me está matando, no sé qué fue de ella…
No sé si está viva, no sé si está muerta…
Quiero creer que está bien y viviendo, pero toda la sangre que vi aquel día en el suelo, hace que mi esperanza esté muriendo con lentitud.
-Yoshino…
¿Qué haré de ahora en adelante?
No hay manera de escapar, la libertad que tenía antes, ya no está. Mis padres se encargaron de privarme de ella con una forma enfermiza. Vigilancia a las veinticuatro horas del día, ventanas enrejadas, siempre acompañada cuando salgo, escuela en casa, internet, dinero y pasaporte lejos de mi alcance.
-Enjaulada, así es como me siento en esta gran habitación. –Enterré mi rostro en mi almohada. –Vacía, sin ella a mi lado… -Las lágrimas comenzaron a salir de nueva cuenta.
Me acostumbré tanto a sus suaves manos apartar de mis mejillas aquellas traviesas lágrimas, que ahora dejo que estás se sequen por cuenta propia, si no son las manos de Yoshino, no quiero que otras ajenas me toquen el rostro.
-Si este es nuestro destino, no quiero escucharlo. –Empuñé mis manos.
Mi mente sigue torturándome, haciéndome recordar aquella traumática escena que viví en carne propia. Mi mundo se cayó a pedazos en solo cuestión de segundos, ese rayo de luz que entró a mi vida estaba desapareciendo delante de mí y yo no hice nada para evitarlo.
'Es mi turno de protegerte esta vez, Yoshino…'
-Mi luz… -Llevé mis manos a la cabeza. –La he perdido por mi culpa…
Por mis egoístas sentimientos ayudé a lastimar a Yoshino. El anhelar tanto su amor, el deseo de querer estar con ella para siempre, el rezar por un futuro junto a ella, provocó esta maldita desgracia.
-Yoshino…estoy tan desesperada llamando tu nombre…
Necesito tenerte a mi lado, necesito sentirte, te necesito para poder sentirme viva y llena de esperanza en esta caja que me mantiene cautiva.
¿Qué es lo que haré sin ti, mi amor?
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Nunca pensé que llegaría a odiar tanto mi cumpleaños, esta "fiesta" parecía toda una burla de mis padres. Esta casa usualmente oscura, estaba decorada de adornos muy coloridos, que por cierto me está revolviendo mi estomago de tan solo verlo.
-Tsk, mira esto Akane. –Por el rabillo del ojo, mire que mi padre extendía su camisa blanca hacia mi madre.
Madre no dijo nada como siempre, solo se acercó con miedo hacia ese hombre mal nacido. Ignorando la escena que estaba delante de mí, seguí haciendo papilla mi pastel de cumpleaños.
-La sangre de esa asquerosa lesbiana arruinó. –Exclamó en disgusto el hombre.
El tenedor que sostenía con tanta fuerza, terminó clavado en el comedor de la cocina.
-¿Qué has dicho? –Pregunté lentamente.
-Perdón, déjame arreglarlo. –Sonrió falsamente. –La sangre de esa asquerosa lesbiana muerta arruinó mi camisa favorita.
Esa furia que contuve hace cuatro años, era hora de que la utilizara de una buena forma contra este bastardo que alguna vez fue mi amado padre.
Tomé el vaso de vidrió que estuviera más cerca de mi alcance y lo lancé directamente a su rostro, sin importarme las consecuencias que conllevaría mi acción de odio.
-Maldito. –Sentí satisfacción al ver que sangraba de su repugnante rostro.
-Parece que Aina-chan busca ser castigada. –Sacó los vidrios que quedaron incrustados en su frente.
-No te tengo miedo. –Me coloqué de pie, con la cabeza en alto.
-Eso lo veremos mi niña. –Se levantó calmadamente de su asiento y se acercó a mí.
Solo un golpe a mi mejilla fue suficiente para que terminara en el frio suelo.
-Ugh… –Escupí la sangre que había salido de mi reciente herida.
-Mírate…–Agarró fuertemente mi cabello, a lo que ahogué un quejido de dolor. -¿Qué le ha pasado a mi dulce hija? –Soltó un suspiro de decepción.
-Conoció el verdadero monstruo que es su padre… -Murmuré entre dientes.
-Que halagador~ -Dejó libre mi cabello.
-Así que, hazme un favor y púdrete. –Dije. –Le harías un bien al mundo.
-Sí que no sabes quedarte callada –Masculló. –No me dejas otra opción que a enseñarte a respetarme. Akane, trae el bastón de madera. –Mi madre tembló.
-Pero cariño, Aina ha aprendido la lección. –Defendió.
-¿Qué está tratando de hacer mi madre? –Levanté mi mirada hacia ella.
-¿Me estás desobedeciendo? –Se acercó a mi madre.
-Y…Yo… -Ella cerró fuertemente los ojos al ver que él alzaba su mano derecha.
-¡Solo haz lo que te pida! –Grité desesperada.
Aun cuando mi madre me rechazó cruelmente, no permitiría que ese hombre le colocara una mano encima.
-A…Aina…
-Por favor, hazlo… -Escondí mi rostro en el suelo. –Quiero terminar esto rápido.
Ella asintió incapaz de articular otra palabra.
-Te lo dejaré pasar esta vez. –Él chasqueó su lengua. –Pero como nuestra hija es demasiado buena, ella con gusto recibirá tu castigo. –Madre mordió su labio inferior. –En lugar del bastón de madera, tráeme el de metal.
Sus pasos se alejaron de la sala, así que supuse que fue a buscar lo ordenado.
Ella no tardó mucho en volver con aquel bastón. Tragué saliva con anticipación, esperando el primer golpe.
-Esto me dolerá más a mí que a ti Aina… -Susurró antes de alzar el bastón.
El primer golpe de muchos ha sido dado e impactado en mi espalda.
-¿Duele? –Preguntó cínicamente.
Con el poco orgullo que tengo, guardé silencio mientras trataba de apaciguar el dolor.
-Volveré a preguntar –Otro golpe. – ¿Duele?
De nueva cuenta guardé silencio.
-Que terca eres Aina –Rió. –Al igual que esa chica… –Colocó sus dedos en su barbilla. – ¿Cuál era su nombre? ¿Yoshiko?
-¡Su nombre es Yoshino! –Exclamé. -¡La chica que amo!
-Gracioso, esa proclamación de amor fue su condena. –Mencionó divertido.
-Tú… -Fui interrumpida esta vez por un golpe en mis costillas. –Guh… -Gruñí por lo bajo.
-No puede haber amor entre chicas, Aina. –Me dio la espalda. –Recuérdalo muy bien. –Sin más se largó, dejándome atrás con el insoportable dolor.
-Estás muy equivocado… -Susurré a nadie en especial.
'Ya no estás sola, me aseguraré de que eso no suceda más'
-Lo que ella y yo tenemos es amor… -Cerré mis ojos.
Perdí la consciencia a causa del dolor…
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Cuando abrí mis ojos, noté que estaba en mi habitación, algo que me extraño por completo. Intenté sentarme, pero un agudo dolor en mi espalda me lo impidió.
-No te levantes tan deprisa. –La voz de mi madre resonó por mi habitación.
-Debiste decírmelo antes… -Farfullé, acomodándome de tal manera que mi espalda no hiciera contacto con mi cama. –Espera… –Parpadee en confusión al verla ahí. – ¿Qué haces aquí…?
-He vendado tus heridas. –Miré por sobre su hombro los instrumentos que fueron utilizados, descansando en mi escritorio.
-¿Por qué?
-Por que eres mi hija. –Respondió.
-Que yo recuerde, dijiste que no aceptarías a una desviada como hija. –Enterré mi rostro en mi almohada. –En conclusión, no soy más tu hija.
-Aina, sé que dije cosas hirientes… -La interrumpí.
-Me trajiste a este lugar… –Agregué. –Este lugar donde no pertenezco. ¿Era mucho pedir que me dejaran ser feliz? –Ella abrió la boca para refutar, sin embargo no la dejé. –Por favor, no quiero oír el "arderás en el infierno" otra vez. –Suspiré. –Dejando de lado el tema, ¿Qué tan mal están las heridas?
-No muy bien.
-Ahora entiendo el dolor que sentí con tan solo tocar las sabanas… -Gruñí. –Me duele las costillas, ¿es normal? –Pregunté dudosa.
Ella negó con su cabeza, mordiendo su labio inferior en el proceso.
-Trata de no moverte mucho.
-Bien. –Mis ojos comenzaron a picar.
Sabía lo que se venía a continuación y me negaba a soltar mis lágrimas en frente de ella.
-Deberías irte. –Solté en seco. –No querrás que tu amado esposo te descubra aquí, ¿No? –Ella abría y cerraba su boca, sin saber que decir. –Eso pensé.
-Vendré mañana a cambiarte las vendas. –Retrocedió unos pasos.
-Haz lo que quieras.
Cuando escuché la puerta cerrarse, liberé la tormenta en la que se habían convertido mis sentimientos.
Esa noche no solo llore por el dolor físico, sino también por la humillación en la que fui sometida por ese hombre.
Una vez más desee que Yoshino estuviera aquí conmigo y secara con sus dulces labios esas lágrimas amargas que estaba dejando caer con tanta libertad.
-Pero sé que ya no será posible, ya no más… -Me aferré a la almohada que mantenía oculto mi rostro.
Si tan solo pudiera sentir una vez más sus tiernos brazos, aquellos que me brindaban una calidez tan embriagante y pura; sería la persona más feliz del mundo.
Dios, si estás ahí…
Dame una nueva esperanza a la cual aferrarme fuertemente.
Porque la única esperanza que sostenía, acaba de morir…
Junto a mi rota persona…
~CONTINUARÁ~
Si has llegado hasta aquí y estás confundid acerca del supuesto cumpleaños de Kussun, debo decirte que Kussun, en este capítulo cuenta con 21 años. Sip, han pasado cuatro años desde que fue separada de Nan-chan.
En fin, hora de responder a las personas que dejaron review en el anterior capítulo!
Susycullen: No lo sé, tendrás que esperar para el veredicto final (¿Nan-chan está en coma?) Espera la actualización xD y gracias por tu review! uwur
: Me alegro que te haya gustado mi fanfic dramatico n.n y acerca del final, pronto lo sabrás, solo faltan tres capítulas para el final ;)
377owo: Nuestra Nan-chan ya ha dado un cierre a su pasado (':
Nozomisenpaii: Me alegro que te gustara mi fanfic (corazón) y no te preocupes solo espera el final de este fanfic (;
Kali9105: Exacto, Nan-chan tiene que quedarse con Kussun. Y a mi también me gusta el drama, demasiado xD
DaliaGremory: Espero no haberte hecho esperar con la actualización o haberte hecho perder el interes en el fanfic xD
Ahora si, nos vemos en la siguiente actualización. n.n9
