Lo hicimos… debo ser honesto, y creo que lo dije antes pero lo repito, de haber sabido que sería tan largo no creo que hubiera empezado nunca. Pero, para bien o para mal, otras personas me convencieron de lo contrario así que este es el resultado. Quisiera agradecerle a Isa/Akane mi primera lectora que me recomendó que siguiera escribiendo, a Aleksei cullos fics son sin duda más conocidos que este pero quien me ha dado muchas buenas reseñas, lo mismo Mizu, Kodashi, Babydoll y Michel. Un saludo especial a la gente de Mangateca, a la jefa, Neo y los demás. También le quiero dar gracias a Nura de Mithlond, quien sin ninguna obligación me dio unos buenos consejos y una reseña positiva. Y por último pero no menos importante gracias a todos mis lectores, tan numerosos como lleguen a ser, por darle una oportunidad a este fic.

En fin ha viaje largo y, espero, no tan tedioso así que sin más preámbulos les dejo con su bien merecido final.


XXI – Pulso Final

Isis apuntó correctamente y arrojó el hechizo sobre la puerta del elevador causando una fuerte explosión que abrió un hueco lo bastante grande como para poder pasar. La maga asintió complacida y se agachó para recoger a Stella, saltando por el hueco del elevador con la niña en brazos. La niña seguía inconsciente por el gas que había usado en ella pero al menos estaba respirando. Usando su magia Isis frenó su descenso en la planta que le indicó Perfy. Usando sus poderes volvió a volar la puerta y entró en la planta.

— ¿Estás seguro que es aquí?—preguntó Isis ni bien dio unos pasos dentro de aquel lugar.

La habitación era una especie de sala de control, con varias consolas y sillas todas mirando hacia un gran cristal. El problema era que la única luz provenía de una serie de lámparas de emergencia de un tono rojizo y no le permitían ver nada al otro lado del cristal. Isis se acercó a una de las sillas y depositó a Stella en ella, asegurándose de poner un anillo de atadura extra para sostenerla en su lugar. Casi le parecía innecesario tomar tantas precauciones con una niña tan pequeña pero lo último que quería era un ataque por la espalda.

Esta es el área donde te separaste de la Enforcer Fate. Ella tiene que estar aquí—respondió Perfy.

Isis asintió y caminó hasta el cristal tratando de mirar hacia el otro lado pero no pudo apreciar mucho más que sombras y algunos destellos brillantes que supuso serían las luces de la arena. Quitó el rostro del cristal y se puso a mirar a su alrededor. "Si esto es una sala de pruebas la ventana no se va a romper aunque use mis explosivos" pensó Isis "tiene que haber alguna otra manera de bajar". Comenzó a rebuscar por la habitación hasta que encontró lo que estaba buscando.

Una pequeña puerta lateral daba hacia unas escaleras internas que dejaban pasar a la arena de pruebas. Por suerte la cerradura en la puerta interna no era eléctrica y ésta se abrió sin problemas. Isis saltó hasta la última planta y volvió a usar sus explosivos para destruir la puerta que comunicaba al exterior. Caminó hacia afuera del recinto y ni bien sus ojos se adaptaron a la luz pudo apreciar lo que había pasado.

—Realmente destrozaron este lugar…—murmuró Isis.

Alzó vuelo para poder apreciar la magnitud del daño. Había numerosas marcas de explosiones y cráteres por el terreno rocoso que cubría la arena de pruebas. El techo también presentaba serios daños y en varias partes este había colapsado sobre sí mismo, casi presentando un derrumbe. El suelo estaba cubierto de escombros y algunas de las luces de emergencia parecían haber sido dañadas porque la iluminación era bastante irregular.

— ¿Cómo se supone que encuentre a alguien aquí?—masculló Isis mirando hacia abajo. No sabía usar hechizos de localización y Perfy no tenía escáneres para detectar vida. Intentó enviar un mensaje telepático pero no recibió respuesta ni tampoco cuando Perfy intentó contactar con el dispositivo de Fate. Tomó aire y decidió tratar una medida más directa— ¡Enforcer, soy Isis ¿Puede oírme?!

Podría estar inconsciente, de otra forma hubiera respondido a la telepatía—apuntó Perfy.

—Mejor bajemos, quizás podemos encontrarla entre los escombros.

Con cuidado Isis descendió hasta una de las pilas de rocas más grandes y se agachó para escarbar en ella. No notó nada extraño y se movió para buscar más abajo cuando le pareció oír un sonido a su espalda. Con un salto Isis llegó a la base de los escombros y se giró lista para encarar lo que fuera, pero una mano cayó sobre su hombro en ese momento y tiró de ella hacia atrás. Isis giró el cuerpo de inmediato, lista para arrojar un hechizo cuando se dio cuenta de quién estaba detrás de ella.


Fate abrió los ojos de golpe y de inmediato trató de ponerse de pie. Ni bien se movió todo su cuerpo se resintió por las heridas y la cabeza comenzó a darle vueltas por lo que volvió a recostarse mientras el mareo pasaba y ella intentaba descubrir que había ocurrido. Lo último que recordaba era haber usado su hechizo en Fortis Hückebein y luego todo se había vuelto negro cuando la explosión la había atrapado junto a su oponente. Con más cuidado Fate volvió a enderezarse hasta quedar sentada. Cada movimiento le provocaba alguna clase de dolor pero se las arregló para soportarlo.

Mirando a su alrededor notó que estaba en un pequeño cráter sin duda a causa del impacto al caer. Su Barrier Jacket estaba dañada en varias partes, tenía una serie de heridas menores y se sentía completamente agotada. Un pequeño destello dorado llamó su atención en medio de aquella luz rojiza que ahora iluminaba el área. El pequeño triángulo dorado de Bardiche estaba a un lado de ella, medio enterrado en la arena. Fate lo tomó del suelo y pudo notar que tenía varias grietas, sin duda producto del estrés de canalizar tal cantidad de magia con las modificaciones.

—Gracias Bardiche…—murmuró aferrando el dispositivo que emitió otro leve resplandor dorado.

Con un resoplido y mucho esfuerzo Fate se arrastró hasta una pila de escombros y los usó para ayudarse a ponerse de pie. Tratando de ignorar el dolor comenzó a dar unos pasos mientras pensaba en contactar a sus compañeras cuando notó otra presencia mágica en el lugar justo adelante. Fate dio la vuelta a la pila de escombros escuchando los ruidos que hacia la otra persona y casi se rio de alivio al ver a Isis delante de ella. Estiró la mano para llamar su atención pero perdió el pie y tuvo que apoyarse en Isis quien se giró ante el contacto haciéndola perder el equilibrio y caer de rodillas al suelo.

— ¡Enforcer!—la joven reaccionó sorprendida pero se recuperó rápido arrodillándose a su lado y tomando uno de los brazos de Fate sobre su hombro para ayudarla a ponerse de pie— ¿Se encuentra bien?

—Un poco adolorida, pero estoy bien—respondió Fate con una sonrisa débil—me alegro que estés bien ¿Alguna noticia de Signum?

—Sí, la capitana fue la que me envió a buscarla—dijo Isis—ella aún sigue en los niveles inferiores.

Fate asintió y reprimió un suspiro de alivio. Tanto Signum como Isis seguían con vida. Había estado muy preocupada por ellas, incluso mientras luchaba por su vida contra Fortis. Con la ayuda de Isis ambas llegaron hasta la puerta que daba acceso a la sala de control y subieron las escaleras. Una vez de regreso arriba Isis ayudó a Fate a sentarse mientras le curaba la heridas lo mejor que podía con un kit de emergencia que encontró por allí. Isis le contó lo que le había pasado desde que se separaron.

—Thoma dejó el edificio… quizás este luchando afuera ¿No hemos podido comunicarnos con la fuerza principal?—preguntó Fate cuando Isis terminó con su apresurado tratamiento.

—Lo intente pero no he conseguido nada y parece que la capitana tampoco—respondió Isis.

—No me gusta esto… deberíamos buscar a Fortis antes de ir a reunirnos con Signum.

—No tenemos tiempo, la capitana dijo que debíamos reunirnos y no creo que podamos ir cargando con otro prisionero.

Fate miró hacia un costado donde Stella seguía atrapada en los anillos mágicos de Isis. Sintió que un viejo sentimiento de rabia se apoderaba de ella. Nunca dejaba de enfermarle el ver a niños como Stella atrapados en situaciones como aquella. Fate inspiró profundamente, a pesar del dolor de sus costillas, y trató de calmarse. Sin refuerzos no era mucho lo que ella e Isis podían hacer, incluso si no se sintiera completamente agotada.

—En ese caso… mejor si nos movemos…—Fate se apoyó en la consola y se puso de pie, Isis se adelantó para darle una mano—no, tú sigue llevando a la niña… no quiero dejarla aquí…

—Pero no puede escapar con ese hechizo encima y sólo nos estorbaría—replicó Isis aunque con claras dudas—podemos venir a buscarla después.

—Tendremos que volver… por Fortis pero… no voy a dejar a una niña sola en esta base—respondió Fate mientras se terminaba de enderezar—yo puedo moverme perfectamente.

Isis dudó un segundo pero al final pareció rendirse y volvió a tomar a Stella en brazos para irse. Fate la siguió, ignorando sus heridas y agotamiento.


El estruendo de la batalla entre los magos y los Eclipse Drivers todavía resonaba por el cañón, rebotando en las paredes de roca. Aún así aquello parecía ocurrir a una tremenda distancia y apenas afectar lo que ocurría allí y ahora. Nanoha miró a Thoma a los ojos y no le sorprendió la mirada vacía que le recibió. Detrás del joven Karen sonreía con una mueca cruel, sus ojos negros destellando un odio intenso. Nanoha inspiró lentamente y dejó salir el aire de golpe. Aquello era para lo que se había preparado. Un ruido a su lado le recordó a Castle. Un aliado extraño pero un aliado al fin de cuentas o eso esperaba.

[Múltiples presencias hostiles detectadas. Iniciando eliminación de elementos hostiles]

La voz de la Cruz de Plata era fría y mecánica. Thoma dio un paso al frente con el tomo resplandeciendo a sus espaldas. Nanoha apuntó el Strike Cannon hacia él, los escudos de la Fortaleza flotando a su alrededor, listos para bloquear cualquier golpe. A su lado Punisher abrió la pistola en sus manos y el cartucho utilizado cayó al suelo, humeante, una nueva bala remplazó a la otra y la pistola se cerró con un chasquido metálico. Fue aquella la señal que estaban esperando.

En menos de un segundo Thoma cubrió la distancia que los separaba, moviendo el Divisor en un arco descendente apuntando directo a la cabeza de Nanoha. La Instructora retrocedió por instinto pero el escudo medio se interpuso en el camino bloqueando el ataque. El filo del Divisor se estrelló contra el escudo con la fuerza de un choque de trenes. El escudo se agrietó y finalmente cedió, partiéndose en pedazos y creando una onda de choque lo bastante fuerte para arrojar a Nanoha hacia atrás.

La maga intentó frenarse clavando el escudo de su brazo derecho en el suelo y dejando un surco hasta que su magia y la fricción consiguieron detenerla. Thoma volvió a levantar el Divisor para atacar pero en ese momento Punisher apareció detrás de él apuntando su arma directamente a la Cruz de Plata. Thoma se giró y levantó la mano izquierda hacia Castle justo cuando este disparaba a quemarropa. Nanoha movió el escudo mayor de la Fortaleza para cubrirse de la explosión. La onda de choque hizo temblar su escudo y el ruido de la explosión la dejó momentáneamente sorda.

Nanoha apartó el escudo hacia un lado justo a tiempo para mirar que Thoma no había sufrido ninguna herida de la explosión, bloqueando el ataque con una sola mano. Punisher, sorprendido, volvió a abrir la pistola pero Thoma movió el Divisor hacia él forzándolo a usar su magia para alejarse de un salto, disparando varios proyectiles mágicos que se deshicieron en el aire antes de tocar al joven. Thoma atacó de nuevo con el Divisor mientras Castle tomaba su espada y bloqueaba el golpe, retrocediendo ante la acometida.

— ¡Castle-san!—Nanoha activó su magia y se dirigió hacia ellos pero un movimiento por el rabillo del ojo la hizo girar hacia la izquierda, cubriéndose con el escudo menor cuando una espada se estrelló contra éste explotando al impacto.

—Preocúpate más por ti misma—escupió Karen levantando su libro blanco con un extraño círculo mágico a sus pies— ¡Unlimited Swords!

Una serie de espadas tomaron forma junto a Karen y se arrojaron sobre Nanoha como lanzas. La maga puso su magia en el escudo menor y creó una barrera antes de que los proyectiles la alcanzaran. Las explosiones y la fuerza de los impactos la arrastraron hacia atrás pero la barrera soportó los golpes. Karen preparó una segunda ráfaga pero en ese momento el escudo mayor apareció a su lado para atacarla.

— ¡No esta vez!—Karen hizo aparecer una espada en su mano y la arrojó hacia el escudo, sacándolo de trayectoria—necesitas nuevos tru…

Karen se giró para mofarse pero su torso recibió el golpe del Strike Cannon. Nanoha puso toda su fuerza en el golpe, usando la unidad para reforzar la fuerza del impacto y arrojar a su oponente hacia un costado estrellándola contra las rocas. Siguiendo la inercia del movimiento Nanoha embistió a Karen, usando el escudo para golpearla en el plexo solar y libreando la energía de la cuchilla del escudo durante el impacto. La explosión las separó y Nanoha saltó varios metros hacia atrás. Una nueva explosión a su lado la hizo girarse. Punisher aterrizó cerca con un poco menos de elegancia pero por lo visto aún de una pieza.

Thoma apareció en ese momento para atacar pero Nanoha se movió e interpuso el escudo mayor, colocándose detrás del mismo y aplicando su mana en la barrera. Punisher se levantó de un salto y aprovechando que Thoma estaba ocupado con Nanoha se movió por el lado para atacar la Cruz de Plata nuevamente, esta vez con la espada. La hoja del dispositivo descendió sobre el libro pero Thoma movió la mano y atajó el golpe, deteniendo el filo de la espada con el guantelete metálico en su mano izquierda.

— ¿Pero qué…?—Frank intentó mover su arma pero el agarre de Thoma era increíblemente fuerte.

Por un segundo los tres se quedaron quietos hasta que la energía comenzó a concentrarse en Thoma. Con un simple movimiento apartó la hoja de Castle y antes de que éste pudiera moverse le disparó un rayo desde la punta de sus dedos, arrojándolo contra las rocas en una explosión rojiza. Nanoha sintió que la presión en el escudo se incrementaba y reforzó la barrera cuando Thoma se giró para concentrar su atención en ella. El Divisor brilló con un destello rojo y el joven movió la hoja hacia adelante. La barrera y el escudo de Nanoha cedieron con un crujido metálico. El Divisor cortó limpiamente el escudo mayor haciéndolo estallar cuando la magia en él se liberó de golpe.

Nanoha aterrizó a varios metros de la explosión habiendo dejado el escudo antes de que cediera y levantó el Strike Cannon para atacar pero Thoma apareció a través del humo, completamente ileso, y atacó nuevamente. Nanoha levantó el último escudo pero el Divisor destruyó este último con facilidad, dejándole el brazo derecho entumecido por la fuerza del impacto. La Instructora retrocedió para tener espacio y usar el Strike Cannon pero Thoma desvió la punta de éste hacia un lado usando su mano libre como una garra sobre la cabeza de Nanoha.

La fuerza del agarre era como el de una tenaza de acero. Nanoha intentó mover el brazo derecho para tratar de soltarse, pero ni siquiera pudo aflojar el agarre de Thoma quien la levantó como si no pesara nada y la arrojó con fuerza hacia un costado. Nanoha rodó por el piso, golpeándose varias veces contra la roca antes de detenerse. Con la cabeza aún adolorida y algo mareada la maga consiguió volver a ponerse de pie y preparar el Strike Cannon, poniendo todo su poder en el arma y buscando a Thoma con la mirada. El joven levantó su Divisor y le apuntó con éste, cargando un ataque propio.

¡Excellence Cannon FullBust!

El rayo de plasma del cañón se estrelló contra el ataque de Thoma y por un segundo ambos haces mantuvieron la misma fuerza pero en el último instante el de Thoma ganó más empuje y forzó el ataque de Nanoha de regreso hacia ella. La Instructora soltó el Strike Cannon y activó su magia elevándose y alejándose del mismo pero la fuerza de la explosión la atrapó antes de que pudiera volar lo bastante lejos. Nanoha se cubrió el rostro con las manos, usando la unidad de vuelo de la Fortaleza como último recurso para crear una barrera a su alrededor antes de ser tragada por la explosión.

Shot Breaker.

En el momento en que Thoma bajaba el Divisor Punisher apareció a unos metros a su izquierda apuntando la Contender hacia la Cruz de Plata y enviando todo el mana que pudo hacia el disparo. Ni bien apretó el gatillo, no obstante, Thoma apareció frente a él, colocando la mano justo en el extremo del arma mientras concentraba su propio ataque en su palma. Ambas fuerzas estallaron al contacto en una explosión de energía negra y roja.

La fuerza del último ataque había arrojado a Nanoha contra el suelo con bastante fuerza. La maga aterrizó de golpe a varios metros creando un pequeño cráter al darse contra el suelo. Nanoha se puso de rodillas ni bien notó el sabor de la tierra en la boca. Su Barrier Jacket estaba humeando y le dolía todo el cuerpo pero su barrera había resistido la explosión. Con un chasquido la unidad de vuelo de la Fortaleza se desprendió de su cintura y cayó al suelo con un golpe seco. Nanoha miró hacia abajo para confirmar que la unidad estaba completamente destruida. Una nueva explosión llamó su atención y levantó la vista para ver a Castle aparecer rodando por el suelo, estrellándose contra unas rocas.

—Castle-san… —Nanoha se puso de pie con cierto esfuerzo y camino hacia él, cojeando ligeramente— ¿Se encuentra bien?

—… Te dije… que no lo hiciéramos costumbre…—replicó el hombre intentando ponerse de pie. Nanoha le ofreció la mano y él la tomó luego de dudar solo un instante.

Ambos magos volvieron a mirar hacia la nube de humo donde había estado Thoma, los dos presintiendo que aún seguía activo.

—Es mucho más fuerte que antes…—dijo Nanoha—Y la otra sospechosa debería haberse recuperado ahora.

— ¿Quieres rendirte?

Por toda respuesta Nanoha tomó el pequeño collar que era Raising Heart y lo activó con un destello rosa.

Stand by ready.

—Eso pensé…—Punisher le sonrió de medio lado cuando su propio dispositivo volvió a aparecer en sus manos.


En el centro del combate la pelea con los restantes Eclipse Drivers estaba disminuyendo en intensidad. Los enemigos cada vez presentaban una lucha más descoordinada y los focos de resistencia disminuían rápidamente. Con unos pocos minutos más la lucha contra la fuerza de los infectados se resolvería. Todo eran buenas noticias pero Hayate no miraba con tanto detenimiento el combate de sus fuerzas como la otra batalla que se había desatado en uno de los extremos de cañón. Era como si al disminuir la resistencia en su lado se aumentara en el otro.

Una punzada de dolor hizo que Hayate desviara la mirada hacia su herida nuevamente. El dolor ahora se estaba volviendo menos intenso y su visión comenzaba a nublarse. Era la pérdida de sangre y el cansancio. Aunque estaba usando su propia energía mágica para mantener su cuerpo en pie el nivel de concentración y el estrés estaban cobrándose su precio. Hayate sacudió la cabeza y devolvió su atención a las pantallas, no podía permitirse distraerse o sentirse débil. No ahora.

—Capitán Lovhaug mueva su unidad al frente y apoye los últimos esfuerzos, quiero al enemigo derribado ahora—ordenó Hayate sin dejar que su voz flaqueara en lo más mínimo—El escuadrón de captura debe estar listo, quiero sacar a los prisioneros y heridos cuanto antes.

Una nueva pantalla apareció junto a su rostro. Hayate se sorprendió de ver que provenía del Decidido y no del Wolfram por lo que abrió la comunicación de inmediato.

Comandante Yagami, estamos recibiendo señales muy perturbadoras allí abajo—dijo la Almirante Becker ni bien apareció en la pantalla—Creo que es momento de que usemos el dispositivo…

—No—interrumpió Hayate—hemos arriesgado demasiado y usar el Arc-en-ciel ahora no ayudara en nada.

Entiendo sus sentimientos pero este es el momento de tomar acciones—insistió Alisha Becker—No podemos permitir que ellos escapen.

—Un ataque a gran escala solo creara caos. No podemos permitirnos esto ahora que estamos tan cerca.

¿No lo entiende? Comandante es ahora o nunca, no tendremos una segunda oportunidad. Ordene la evacuación y dispararemos.

—Me rehusó a erradicarlos de esta manera Almirante. Sus órdenes son proceder sólo si no somos capaces de continuar. Mientras mis subordinados estén aquí abajo luchando entonces pienso continuar con la misión. No se usará el Arc-en-ciel y es una orden.

La otra mujer se le quedó mirando fijamente por varios segundos. Herida, cansada y sintiendo que estaba a punto de caer Hayate soportó la mirada de la Almirante sin dudarlo. Por un instante llegó a temer que Alisha se rehusaría a obedecer pero la mujer finalmente suspiró y asintió.

Lamento mucho la intromisión, Comandante, permaneceremos en espera—la Almirante saludó y cortó la transmisión.

Hayate siguió observando sus pantallas y no pudo evitar preocuparse. Entendía porque la almirante quería atacar ahora. El poder que emanaba de la Cruz de Plata se podía sentir en la totalidad del lugar como una capa que lo cubriera todo con un aura densa y pesada. De hecho ese poder crecía conforme la resistencia de los Eclipse Drivers disminuía. Ya sólo unos 5 continuaban ofreciendo resistencia y ésta era más y más débil. "No puede ser" pensó Hayate "¿Cómo no me di cuenta antes?" Activó una pantalla nueva, esta vez llamando al Wolfram.

Comandante, aquí Griffith ¿Qué sucede?

—Necesito una confirmación de algo, escaneen el área a nuestro alrededor pero concéntrense en la emisiones de la Cruz de Plata—ordenó Hayate rápidamente.

A la orden…—Griffith esperó unos minutos para que el resultado se mostrara junto a él—Esto es… ¿Cómo pude ocurrir algo así?

—Porque ellos comparten una naturaleza similar—dijo Hayate—La Cruz de Plata está recolectando el poder disperso de los ataques de los Eclipse Drivers y ahora está tomando el poder de los propios infectados. Thoma-kun se está fortaleciendo a través de sus aliados.

Era algo que Hayate nunca había considerado. Ese poder era similar al de Nanoha, cuando ella misma tomaba la energía mágica de los alrededores para concentrarla en un ataque masivo. Thoma estaba haciendo lo mismo, según el scanner que podía detectar la frecuencia de energía de los Eclipse Drivers. Todo estaba concentrándose en la Cruz de Plata y su usuario. Aquello era demasiado peligroso pero daba una única oportunidad que antes no habían tenido.

Como siguiendo la idea los últimos Eclipse Drivers finalmente cayeron cuando la Cruz de Plata alcanzó su pico de poder sacudiendo todo a su alrededor. Las señales mágicas de Nanoha y Punisher, más pequeñas, apenas eran apreciables ante la abrumadora presencia de Thoma.

—A todas las unidades esta es la comandante. Empiecen a replegarse de regreso a Wolfram de inmediato—ordenó Hayate al resto de sus fuerzas—el 3er y el 4to escuadrón ofrecerán cobertura a los demás. Los Heridos tienen prioridad. Bajo ninguna circunstancia intenten intervenir en el conflicto aún en desarrollo. El NR2 se quedará como respaldo y sus miembros acudirán a mi posición ahora.

Hayate cerró la comunicación y miró su herida nuevamente. Podía usar su magia para no sentir el dolor pero solo sería una ilusión, cuando su poder fallara el daño que se había hecho regresaría para atormentarla. Pero no podía permitirse flaquear por algo así. Aplicando su mano sobre el vendaje ensangrentado sintió como el constante dolor de la herida se desvanecía y la sensación por poco la hizo suspirar de alivio. No obstante se mantuvo enfocada mientras abría su libro y buscaba el hechizo adecuado. En ese momento una nueva transmisión la sorprendió. Hayate miró la pantalla y esta vez sí sonrió cuando vio el nombre de Fate.


A pesar del dolor y el cansancio Fate se las había arreglado para seguir a Isis mientras las dos bajaban hasta el nivel inferior de la base. Isis caminaba delante con Stella en brazos aún inconsciente y atrapada en los anillos mágicos, Fate iba detrás apoyándose en las paredes de cuando en cuando. Finalmente ambas llegaron hasta una puerta metálica más grande que las demás. Era una pieza maciza de acero con varias alertas de materiales tóxicos pintadas a lo largo de la misma y un enorme agujero en el centro.

— ¿Signum, estas allí?—Fate se adelantó a Isis y cruzó la entrada.

—Ya era hora Testarossa, estaba aburriéndome.

Signum estaba apoyada contra una de las paredes de la sala. Su Barrier Jacket aún mostraba los signos de su lucha y estaba manchada de sangre seca. No obstante Signum parecía estar bien en líneas generales. A un lado de la guerrera estaba el cuerpo inerte de Cypha, atrapada en una serie de anillos mágicos.

—Me alegro que estés bien Signum—dijo Fate regresando su atención a la guerrera de la espada—Aunque esa herida se ve bastante mal, deberíamos…

—Luego Testarossa, ahora tenemos trabajo—interrumpió Signum alzando una mano.

Fate dudó, claramente queriendo preguntar más pero antes de que pudiera decir algo Isis entró detrás de ella.

— ¿Qué es este lugar?—preguntó la joven maga mirando más allá del pequeño grupo.

La sala era una gran habitación con un techo medianamente alto, cubierta casi en su totalidad de tubos de cristal rellenos de un líquido amarillento. Sorprendentemente la maquinaria aún funcionaba, y un proceso constante parecía estar llevándose a cabo mostrándose una serie de datos sobre varios paneles de control en una estación cerca de la puerta y en varias máquinas conectadas a los tanques directamente.

—Es donde guardan las muestras del virus—respondió Signum—el objetivo que la comandante nos envió a destruir.

— ¿Todo esto es el virus Eclipse?—Fate miró hacia uno de los tanques—Es posible que tengan más salas como ésta.

—No lo creo. Los esquemas de la base muestran que esta habitación es la más protegida de todas—dijo Signum desplegando una pantalla con los datos—tiene sentido que conserven sus muestras de esta forma. Si el virus se hubiera soltado en la base, éste habría matado a todos.

Fate asintió. Eso tenía bastante sentido considerando la clandestinidad de todo aquello. Lo último que hubiera querido nadie era que el virus Eclipse se liberara sin control por el planeta.

—Entonces ¿Qué hacemos ahora?—preguntó Isis—aún tenemos que encontrar a Thoma y regresar con el resto.

—Hay que destruir esto, asegurarnos de que no quede nada—respondió Fate— ¿Este lugar no tiene un sistema de incineración de emergencia?

—Sólo lo más básico sigue trabajando, el resto de los sistemas están muertos así que no sabría decirlo—dijo Signum—Y no creo que tenga suficiente magia para incinerarlo todo, al menos no como debería. Y ese virus se nutre de magia. No estoy segura de que un ataque mágico fuera a destruirlo.

—Yo puedo ayudar con eso—intervino Isis de nuevo—si uso mis explosivos podría hacer que el aire se convirtiera en fuego, destruiría cualquier cosa en esta área.

—En ese caso hazlo. Destruiremos esto y luego regresaremos—dijo Fate—estoy preocupada por los demás.

Isis asintió y dejó a Stella en el suelo. La joven se movió hacia el interior de la sala y comenzó a soltar el líquido atrapado en su dispositivo como un aerosol en el aire, llenando el lugar con un olor extraño y químico. Fate tosió al inhalar algo de aquello y se alejó hacia el pasillo para evitar más espasmos que atormentaran sus costillas. Signum se acercó para ver si estaba bien, poniéndole una mano en el hombro. Fate giró la cabeza para agradecerle cuando vio una sombra moverse por detrás de la guerrera.

El sonido de las ataduras mágicas al romperse fue lo último que Fate tuvo que oír para intentar apartar a Signum del camino pero la guerrera también escuchó el ruido y empujó a Fate tomando su lugar. Como un gato Cypha se alzó del suelo y atacó a Signum por la espalda, usando un tubo metálico, que había tomado del suelo, como una lanza para atravesarla. Signum intentó girarse pero Cypha chocó contra ella y la fuerza de su impulso hizo que ambas cayeran al piso.

— ¡Signum!—Fate intentó intervenir y se movió hacia ellas pero Cypha se levantó de un salto con una sonrisa de pura locura y arremetió contra Fate.

Demasiado cansada y sorprendida Fate no pudo esquivar a su atacante y ambas cayeron al suelo. Las manos de Cypha se dirigieron como garras hacia su garganta y apretaron con fuerza, cortando cualquier flujo de aire. Cypha sonreía con una mueca de pura locura, su único ojo destellaba odio y satisfacción mientras su agarre apretaba más y más. Fate intentó zafar pero Cypha era mucho más fuerte que ella, el dolor, el cansancio y la falta de aire le imposibilitaban usar sus poderes.

—Voy a matarte servidora pública y luego acabaré con la caballero y con esa niña inso... —una bota impacto a Cypha en el rostro antes de que pudiera continuar.

El impacto hizo que la Hückebein aflojara su agarre y permitió que Fate tomara una bocanada de aire. Cypha volvió su atención hacia Isis quien la había pateado pero Fate aprovechó el momento y, con un esfuerzo tan terrible que casi sintió una costilla partirse, se enderezó y golpeó a Cypha en el rostro poniendo un poco de su magia eléctrica en el impacto. El golpe atontó a la Eclipse Driver y una nueva patada por parte de Isis terminó de quitársela de encima a Fate.

— ¡Enforcer tenemos que irnos!—exclamó Isis ayudándola a levantarse con urgencia.

Antes de que pudieran moverse Cypha regresó al ataque. Con un movimiento rápido tomó a Isis por la garganta y la separó de Fate, dándole a esta última un rodillazo en el estómago que la envió contra la pared, sacándole el aire y dejándola atontada. Fate luchó por levantarse pero Signum se movió primero. La guerrera tomó su dispositivo y de un salto llegó hasta la Eclipse Driver y realizó un tajo descendente cortando la espalda de Cypha quien liberó a Isis y se alejó con un grito de dolor.

— ¡Las matare a todas!—Cypha se giró hacia las magas y levantó la mano mientras un círculo mágico aparecía a sus pies.

— ¡No, espera!—gritó Fate al darse cuenta de lo que la otra pretendía.

Signum soltó una maldición y se giró rápidamente, agarrando a Isis y arrojándola sin muchas ceremonias hacia Fate. Esta atrapó a la joven justo cuando Signum se agachaba para tomar a Stella del suelo y corría hacia ellas activando su propio círculo mágico. En el mismo instante que Signum las alcanzó Cypha disparó su magia y toda la sala se convirtió en un auténtico infierno.

Fate cerró los ojos esperando a sentir el impacto, demasiado cansada para poder utilizar algún hechizo defensivo, no obstante lo único que sentía era que se movían. Cuando abrió los ojos se sorprendió de ver como el metal daba paso a la roca mientras ella, Signum, Isis y Stella se movían a través de la base hacia el exterior. Antes de que se diera cuenta el aire gélido de las montañas la golpeó con un frío abrazo y el grupo entero cayó en la nieve con un golpe sordo. Rodando a consecuencia de la inercia de su movimiento Fate parpadeó cuando miró hacia el cielo azul justo sobre su cabeza. Le tomó dos segundos procesar lo que había pasado y se levantó, aunque esta vez con cuidado, para mirar a su alrededor.

— ¿Están todos bien?—preguntó mirando a las otras.

—Eso… eso creo—respondió Isis, aún algo impactada. Estaba a sólo un metro de Fate, sacudiéndose la nieve del pelo— ¿Qué pasó?

—Signum usó el cartucho y el programa del hechizo para atravesar sólidos y nos sacó de la base—respondió Fate girando la cabeza para ver a la guerrera en la nieve junto al cuerpo de Stella— ¿Signum? ¿Todo en orden?

Fate se arrastró hacia la caballero de la espada, esperando que ésta se levantara y reaccionara como siempre pero cuando se acercó, pudo ver que la nieve alrededor de ella estaba cubierta por una fresca capa de rojo. Con el corazón en un puño Fate alcanzó a Signum y le dio vuelta con delicadeza. Justo a la altura de los riñones la guerrera tenia incrustado el tubo metálico que Cypha había usado como arma durante su ataque sorpresa.

— ¿Capitana?—Isis se acercó a ellas y se llevó una mano a la boca cuando vio la sangre— ¿Está…?

Por un aterrador segundo Fate también temió lo peor pero Signum gruñó y se agitó cuando la movió para examinarla mejor.

—No, solo esta inconsciente—Fate suspiró con alivio pero un ligero temblor a sus pies y la súbita señal mágica que llegó hasta ella la hizo tomar conciencia de su situación—tenemos que movernos. Mira si la niña está bien.

Mientras Isis tomaba a Stella, Fate abrió una pantalla y trató de establecer comunicación. Para su alivio Hayate respondió casi de inmediato.

Fate, me alegro de tener noticias tuyas—el rostro de Hayate estaba pálido y Fate pudo notar que su amiga debía estar soportando un gran dolor ella misma pero no pudo preguntar porque Hayate asumió su tono de mando— ¿Cuál es su estado, Enforcer?

—Algunas heridas menores, nada demasiado grave. Isis se encuentra bien pero tenemos una prisionera y Signum está herida, necesita una evacuación de inmediato—respondió Fate en el mismo tono—logramos neutralizar a las fuerzas enemigas por este lado y el virus Eclipse ha sido destruido.

Entendido, tengo su localización, enviare un escuadrón en su dirección. Las tres quedan relevadas del servicio y…

—Hayate ¿Qué está pasando?—interrumpió Fate.

Thoma-kun ha aparecido junto con la líder de los Hückebein—respondió Hayate luego de un segundo—Nanoha-chan se encuentra luchando con ellos y Frank Castle también parece estar involucrado. Estoy retirando a nuestras fuerzas y planeado un ataque final, Fate regresa a la nave, ya has hecho bastante.

—Sabes que no puedo hacer eso, ni bien Signum e Isis estén con el escuadrón médico pienso seguir hasta su posición comandante—dijo Fate con firmeza.

Eres tan obstinada como siempre, Fate-chan pero supongo que está bien. Si aún puedes actuar hay algo que necesito que hagas.

Fate asintió mientras Hayate le explicaba su plan. A lo lejos las explosiones de la lucha llegaban apagadas pero intensas.


Castle apenas pudo seguir el movimiento del chico cuando este volvió a arrojarse sobre ellos con una liberación de energía que dispersó todo el humo a su alrededor. Por puro instinto alzó el brazo y un escudo mágico apareció frente a él pero sabía que un simple golpe con el divisor lo rompería. A su lado Nanoha activó su propia magia justo cuando Thoma los alcanzaba y hacia un barrido con su arma. Punisher apretó los dientes y cerró los ojos por un instante, preparándose para el golpe pero este no llegó como esperaba. El sonido de un fuerte impacto resonó en sus oídos y al abrir los ojos pudo ver lo que había pasado.

— ¿Pero qué diablos…?—masculló en voz alta. La hoja del Divisor había destrozado su escudo con facilidad pero una barrera de color rosa había bloqueado el filo parando el golpe en seco. La barrera había envuelto a ambos magos protegiéndoles del ataque. Punisher miró a Nanoha quien tenía una expresión concentrada y mantenía su dispositivo en alto— ¿Cómo lo haces?

La maga no pudo responder porque en ese instante Thoma volvió a atacarlos. Concentrado un nuevo ataque en el filo de su arma el chico realizó un tajo descendente contra la barrera sacudiéndola con fuerza y casi enterrándola en el suelo. La defensa mágica resistió pero Punisher pudo ver como Nanoha apretaba los dientes. Thoma volvió a intentarlo otras dos veces pero los golpes rebotaron sin romper el escudo. Castle apretó su agarre sobre Soulbreaker pero la barrera no tenía ningún agujero por el cual salirse y si rompía la concentración de Nanoha la defensa se haría trizas.

Thoma retrocedió a ver que su asalto frontal era inútil y comenzó a cargar un nuevo ataque. El extraño círculo mágico apareció a sus pies mientras un enorme poder comenzaba a concentrarse alrededor de él. Punisher miró a su alrededor cuando notó el movimiento de pequeñas partículas de energía que se desprendían a su alrededor y de todo el resto del campo de batalla.

—Está reuniendo todo el poder que los otros usaron—dijo Nanoha mirando a su alrededor—Eso explica su fuerza.

—Olvida eso, déjame salir. Hay que atacar antes de que…—Punisher agarró a la maga por el hombro como si fuera a hacerla un lado pero un movimiento captó su atención fuera de la barrera— ¡Cuidado!

Un rayo de energía blanca golpeó la barrera como ariete. El poder del impacto levantó a ambos magos en el aire en medio de una explosión. Nanoha consiguió mantener la barrera unida y a ambos intactos pero Thoma se arrojó sobre ellos en ese momento. El golpe que propino a la esfera fue tan fuerte que la lanzó contra una de las paredes de roca del cañón, quebrándola como si fuera de cristal. Nanoha soltó un pequeño quejido debido a la fuerza del golpe pero se recuperó antes del siguiente ataque

Los golpes del chico eran como cañonazos. La fuerza de los impactos sacudía la barrera a cada golpe y la arrojaban contra un nuevo objeto, intentando en vano romperla. Nanoha ponía su atención en la defensa e intentaba mantener junta la barrera pero algunas grietas comenzaban a apreciarse. Castle sólo podía mantenerse detrás de la Instructora y ver cómo eran arrojados de un lado al otro como una pelota. El campo dentro de la barrera les permitía mantener la vertical y les protegía de los golpes pero a cada impacto ésta parecía debilitarse más y más.

— ¡No podemos sólo defendernos Takamachi!—saltó Punisher finalmente cuando una grieta apareció en el borde, expandiéndose rápidamente.

— ¡Ya casi lo tengo solo necesito…!—replicó Nanoha pero un nuevo impacto la interrumpió.

— ¡Sí seguimos así va a matarnos!

Punisher aprovecho que el golpe los había arrojado contra una pared de piedra nuevamente y movió el brazo con la espada. El filo de Soulbreaker brilló con un resplandor mágico negro rojizo al impactar contra la grieta de la barrera. Nanoha, sorprendida, no pudo mantener la construcción de la defensa y esta comenzó a agrietarse. Por el rabillo del ojo Castle vio a Thoma acercarse a toda velocidad por lo que empujó a Nanoha hacia un lado mientras se impulsaba en la dirección contraria y aplicaba toda su fuerza en el golpe. La defensa se rompió con una poderosa explosión que alejó a los dos magos de Thoma quien recibió el impacto de lleno junto a una avalancha de rocas y sedimento que lo sepultó tapándolo de la vista.

Creando un escudo para amortiguar su caída Punisher aterrizó en el suelo con cierta elegancia. Nanoha descendió a su lado con mucha más gracia aunque con la respiración agitada.

—No puedes competir con él en fuerza—escupió Frank poniéndose de pie.

—Lo sé, esa no es mi intención—respondió Nanoha sin mirarlo—Sólo necesitaba tiempo para acostumbrarme pero esto es problemático… ya era difícil lidiar con él antes.

—Esta vez no dejará que destruyamos el libro…

—Entonces tendremos que encontrar otra forma.

Más sencillo decirlo que hacerlo, pensó Frank. Había perdido su mejor arma y gastado todas sus balas contra Thoma sin apenas arañarlo. Solo le quedaba Soulbreaker y sus otras armas pero su magia era completamente inútil. Nanoha por su parte había perdido las armas AEC pero de alguna forma había encontrado la manera de usar su magia de manera eficiente contra un Eclipse Driver. Aunque conveniente aquello distaba de ser una ventaja considerando el enorme poder que Thoma estaba desplegando. Una explosión alertó a los dos magos de que el chicho volvía por ellos. Thoma emergió de entre las rocas sin que pareciera estar herido en lo más mínimo. La Cruz de Plata flotaba detrás de él como un extraño y deforme pájaro, con sus páginas revoloteando aquí y allá.

Thoma dio un paso al frente y, como si se rompiera un espejo, unas 6 unidades Raptor aparecieron a su alrededor blandiendo Strike Cannons. Thoma reculó pero estaba completamente rodeado por los robots quienes atacaron todos al mismo tiempo disparando sus armas desde una corta distancia. Punisher y Nanoha se cubrieron detrás de sus escudos cuando la onda de choque los alcanzó.

Con un resplandor plateado la Cruz de Plata liberó una serie de hojas contra las unidades Raptor cortándolas en pedazos como si fueran una lluvia de navajas. Las unidades cayeron al suelo, completamente dañadas pero en ese momento una potente señal mágica apareció sobre la cabeza de los presentes y un círculo mágico se conjuró debajo de Thoma con un resplandor blanco. Castle alzó la cabeza y vio a la comandante de la fuerza militar flotando sobre ellos con su báculo dorado y el libro marrón en sus manos.

Atem des Eises—recitó la maga levantando el báculo.

Una serie de cubos blancos aparecieron junto a Thoma y dispararon un hechizo helador contra él a quemarropa. Una señal de la Cruz de Plata se activó y una honda de poder envolvió a Thoma, pero el hechizo estaba tan concentrado y era tan cercano que la fuerza de la magia pudo atravesar el efecto del Divisor y envolver a chico en un manto de hielo. La Cruz de Plata, algo alejada de él quedó fuera del casquete que se formó y en ese momento Punisher pudo sentir una nueva señal mágica, esta vez en tierra.

¡Sprite Zanber!

Con un resplandor dorado Fate se arrojó sobre la Cruz de Plata y embistió hacia ésta con toda su fuerza, usando una increíble cantidad de poder en el filo de la espada de Bardiche y apuntando directamente al libro, cuya barrera automática fue atravesada sin miramientos. El filo dorado se dirigió hacia el centro mismo del tomo y el impacto provocó una explosión de energía que rompió el casquete de hielo, liberando a Thoma pero segando a todos los demás.

— ¡Fate-chan!—Nanoha fue la primera en recuperarse y tratar de mirar. Punisher se descubrió el rostro y miró también. Con una ráfaga de viento el polvo se disipó a un lado.

—Buen intento, servidora pública, ese último casi funciona—la voz de Karen era una especie de burla, acorde con su sonrisa lobuna.

El filo dorado de Bardiche había sido desviado por una katana que la líder de los Hückebein sostenía en sus manos. El arma se partió con un sonido metálico y cayó al suelo. Karen tenía el brazo, que había usado para sostener el arma, negro y quemado pero, detrás de ella, la Cruz de Plata flotó tranquilamente de regreso hasta su usuario. Por encima de ellos Hayate, quien había usado todo su poder, solo pudo mirar brevemente antes de que su magia fallara y se precipitara hacia el suelo. Aquella había sido su última carta y había fallado.

Nanoha alzó una mano y pudo crear un colchón con los escudos para atajar a su amiga antes de que se estrellara, depositándola suavemente en el suelo. Karen le dedicó una breve mirada a la comandante antes de regresar su atención a los otros magos. Thoma apareció entre los restos del hielo, algo alejado de Karen pero completamente ileso.

— ¿Cómo lo haz…?—Fate puso una rodilla en tierra, sus últimas reservas mágicas se había agotado también. Apoyó a Bardiche en el suelo y lo uso para levantarse, ignorando como sus rodillas se negaban a sostenerla—No te vi en ningún momento.

—Fue fácil. Sabía que intentarían algo estúpido como esto—Karen soltó una carcajada casi histérica—Jugárselo todo a un último recurso ¿No es eso lo más natural?

Una katana apareció en las manos de la líder de los Hückebein. Punisher apretó el mango de Soulbreaker, preparándose para intervenir. Karen avanzó hacia Fate, quien claramente estaba demasiado cansada para defenderse. La Enforcer intentó levantar su dispositivo pero se vio completamente incapaz. Castle dio un paso al frente pero por el rabillo del ojo vio a Thoma mover su Divisor y supo que era una trampa. Frank se detuvo justo cuando sintió que Nanoha se movía.

¡A.C.S Driver!

Con un repentino despliegue de magia Nanoha activó la forma de lanza de Raising Heart y se lanzó hacia adelante ni bien Karen levantó la katana.

— ¡Takamachi espe…!—Frank apenas tuvo tiempo de decir nada porque todo paso demasiado rápido.

Nanoha se arrojó contra Karen quien giró la cabeza un instante. Al mismo tiempo Thoma se arrojaba hacia Nanoha y Fate activaba un círculo mágico. Justo antes del impacto Nanoha cambió de dirección bruscamente, frenando en seco usando las alas en sus tobillos para compensar la inercia y apuntando su dispositivo directamente hacia Thoma. Un haz de energía golpeó al chico, arrojándolo hacia atrás. Fate creó un pequeño pero intenso relámpago, arrojándolo a los ojos de Karen quien, segada, falló con el filo de su espada y le permitió a Fate darle un golpe en las costillas abanicando su dispositivo y alejándose de Karen en el proceso.

Punisher bajó la mano que había extendido cuando se dio cuenta de lo que había pasado. Aquellas dos habían acordado ayudarse mutuamente y deshacerse de sus oponentes en un instante sin siquiera decirse una palabra. Su coordinación era increíble.

—Fate-chan ¿Estás bien?—Nanoha miró rápidamente a Fate quien había vuelto a caer de rodillas en el suelo, respirando agitadamente.

—Creo… creo que sí… Nanoha tenemos que…—empezó Fate intentando levantarse.

—Tienes que ayudar a Hayate-chan—interrumpió Nanoha regresando su atención hacia donde Thoma había desparecido—fue ella quien hizo todo eso ¿Verdad? Apenas puedo sentir su señal mágica o la tuya. No tengo tiempo para explicar pero tengo una idea para lidiar con Thoma.

—No pienso… dejarte sola aquí…

—No estoy sola Fate-chan—replicó Nanoha sin volverse—confía en mi ¿Ok? Además Castle-san cuidara mi espalda. Ayuda a Hayate-chan primero.

Fate se quedó quieta un segundo pero finalmente se puso de pie. Mirando fijamente a Nanoha.

—Entiendo… espera a que regrese entonces.

La Enforcer se alejó pero por un instante le dedicó una breve mirada a Frank con sus curiosos ojos carmesí. Punisher la vio alejarse cuando él llegó a la altura de Nanoha.

—Lo siento, Castle-san, tendré que pedirle que se ocupe de algo—dijo Nanoha dando un paso al frente. Sus alas volvieron a aparecer en los tobillos.

—Si de verdad puedes, ayúdalo o lo haré yo—respondió Punisher sin mirarla.

Nanoha asintió y se alejó con un destello mágico. Castle se giró, levantando a Soulbreaker y mirando a Karen directo a los ojos cuando ésta finalmente salió de entre las rocas para encararlo.


Karen avanzó hacia su objetivo con lentitud. Arrastraba algo pesado detrás de ella y Punisher notó que era el cuerpo, inerte, de la otra miembro de los Hückebein con una larga cabellera roja. Castle retornó sus ojos hacia Karen quien parecía completamente perdida. Tenía la mirada dura y vacía que él había visto en muchos otros a lo largo de los años. El aura de su poder se había desvanecido pero una extraña sensación de peligro parecía emanar de la Eclipse Driver, como una cobra lista para saltar. Punisher apretó la mano sobre la empuñadura de Soulbreaker. Había perdido la Contender con Thoma y su magia no podría tocar a Karen. Tendría que recurrir al cuerpo a cuerpo.

Castle tensó los músculos, preparándose para el ataque pero no se movió. Sus ojos captaron el pequeño libro blanco flotando detrás de Karen, quien seguía caminando lentamente hacia él. Si intentaba acercarse aquella cosa lo atacaría. No había más Eclipse Drivers cerca, los magos estaban en retirada, eran solo ellos dos. Punisher dio un paso atrás para mantener las distancias, era solo otro día para él. Karen finalmente se detuvo y soltó el cuerpo de la otra.

—Todo esto es culpa tuya…—dijo Karen de repente, mirando a Frank a los ojos—Tú… tú causaste todo. Pero eso es lo que haces ¿No? Destruyes todo lo que tocas. Comparados contigo incluso nosotros somos poca cosa—miró brevemente a la otra Eclipse Driver en el suelo—Aru tuvo que darle energía también, pero ya no importa. La Cruz de Plata lo barrera todo. Todo lo que teníamos está en esa cosa pero tú no vivirás para verlo, tendré el placer de llevarte conmigo.

Algo se movió detrás de Punisher. Se giró para mirar y demasiado tarde comprendió su error. Había estado enfocado en Karen, no había siquiera pensado la posibilidad de que hubiera más oponentes. Ella lo había engañado. Una figura lo atacó por la izquierda. Tenía un extraño traje azul y negro, además de un casco con forma de burbuja, sujetaba una de las armas que había visto usar a los magos antes. No obstante mientras se giraba para enfrentar este peligro algo más lo golpeó en la espalda con fuerza, haciéndole perder el equilibrio y precipitarse hacia adelante.

Punisher cayó al suelo y rodó sobre el mismo, tratando de parase nuevamente. Los dos atacantes volvieron a la carga y Castle pudo ver que ambos tenían un extraño brillo purpura alrededor de sus cabezas, con un círculo mágico que reconoció como el de los Eclipse Drivers. El que lo había golpeado levantó un martillo por sobre su cabeza y lo dejó caer con fuerza. Punisher levantó a Soulbreaker y bloqueó el golpe pero el ataque casi le dejó el brazo entumecido. El segundo atacante se precipitó hacia él con un Strike Cannon. Punisher levantó la otra mano y lo bloqueó con un escudo. Los dos atacantes continuaron empujando para llegar hasta él pero justo cuando el escudo cedió, liberó una honda de magia que los desestabilizó y les obligó a dar varios pasos hacia atrás.

Punisher dio un salto hacia adelante y abanicó con su dispositivo hacia la cabeza del atacante del martillo. El filo de la espada destrozó el casco y lo que había debajo con una pequeña lluvia de chispas. Castle retiró la espada de un tirón y se giró hacia el otro atravesándole la cabeza de parte a parte y empujándolo hacia atrás de una patada. Antes de que pudiera siquiera preguntarse dónde estaba Karen algo explotó a sus espaldas y la honda de impacto lo sacudió como un si lo hubiera embestido un toro. Frank perdió el pie y cayó de cara al suelo.

Mientras intentaba levantarse algo pateó a Punisher en las costillas. El golpe lo elevó unos metros y le sacó todo el aire. Castle levantó la mirada en el suelo al ver un destello descender hacia él y levantó su dispositivo como respuesta. La hoja de la katana se estrelló contra Soulbreaker con un fuerte golpe metálico. Punisher miró hacia arriba para encontrarse a Karen sobre él con una expresión asesina.

— ¡¿Por qué no te mueres de una maldita vez?!—Karen empujó la espada hacia abajo usando su fuerza y la gravedad para forzar la hoja hacia el rostro de Punisher.

—Soulbreaker ¡Ahora!

El filo del Divisor emitió un leve resplandor rojizo y el color de hoja paso de negro a plateado en un segundo. El filo de la katana comenzó a resquebrajarse y finalmente se partió en pedazos. Soulbreaker subió con un ataque hacia el cuello de Karen quien se levantó de un salto, pero el borde la espada le alcanzó en la base del cuello. Castle se puso de pie con una maldición mientras Karen retrocedía, llevándose una mano al corte, que no se cerraba.

— ¿Qué has hecho?—Karen miraba desconcertada la herida. En lugar de cerrarse y cicatrizar como cualquier otra esta seguía abierta y notaba un dolor punzante—Carbonadio… cubriste la espada con ese metal ¿Verdad?—Frank no respondió— ¿Crees que eso me detendrá? Ya te lo dije, te llevaré conmigo ¡Punisher!

Una explosión ocurrió detrás de Karen segando a Castle un momento. Cuando recuperó la vista vio a la líder de los Hückebein cargar hacia él como una bala. Con un resplandor mágico Karen alcanzó a Punisher, sacando una nueva espada en su mano y haciendo un tajo descendente hacia su oponente. Frank levantó la espada y concentró su poder mágico en su cuerpo, reforzando su postura y su fuerza cuando ambas hojas chocaron. La fuerza del golpe hizo que el suelo debajo de Castle se agrietara, pero de alguna forma logró soportar el golpe.

Karen soltó un gruñido y retiró la hoja solo para volver a golpear con toda su fuerza en un barrido lateral. Punisher bloqueó el segundo golpe y desvió la hoja pero cuando quiso aprovecharse para atacar, una segunda espada apareció en las manos de Karen y ésta pudo defenderse, iniciando una nueva serie de ataque sobre Castle, obligándole a retroceder. Por encima de ambos una serie de explosiones iluminaron el cielo cuando el otro combate comenzó a alterarse pero ninguno de ellos le prestó atención, enfocados en el contrincante como estaban.

Punisher tenía experiencia y, usando su magia sobre su cuerpo, podía mejorar su velocidad y la fuerza pero Karen era más joven, más rápida y más fuerte. La Eclipse Driver estaba completamente concentrada en matarlo y aunque aparentemente debilitada por el combate y lo que fuera que la Cruz de Plata hacía, estaba ganando. Castle apenas podía mantener el ritmo a pesar de no haber luchado tanto. Los golpes que había recibido aún le molestaban y comenzó a notar que aflojaba el ritmo.

Las espadas y Soulbreaker chocaron varias veces. Punisher rompió otras 3 espadas pero Karen solo hacía aparecer otras y continuaba el ataque como si nada. En un momento Frank rechazó ambas hojas y Karen reculó, dejando un hueco en su defensa. Punisher dio un paso al frente para aprovecharlo pero una serie de páginas del libro bloquearon a Soulbreaker. Castle retiró la hoja y dio un paso atrás para darse espacio pero un círculo mágico apareció en el escudo de papel y un proyectil mágico le dio de lleno en el pecho.

El ataque rompió la placa frontal de su Barrier Jacker, agrietando la calavera en el pecho y arrojándola contra las rocas con un golpe tan fuerte que le hizo temer el haberse roto la espalda. Castle se separó de la roca, pero sus piernas no parecían querer sostenerlo y se tambaleó hacia adelante. Una cadena se arrojó sobre él como una serpiente y le atrapó el brazo izquierdo, sacándolo brevemente de su aturdimiento. Punisher movió a Soulbreaker y cortó la cadena, pero otra se le enroscó en las piernas. Un nuevo tajo lo liberó pero en ese momento Karen lo alcanzó. Los filos de sus espadas resplandecieron con una potente luz mágica cuando ambos descendieron sobre Punisher.

Castle levantó a Soulbreaker para bloquear el ataque y las hojas chocaron con un fuerte golpe, pero esta vez el impulso del ataque más la carga fueron más fuertes. Con un chasquido metálico bastante fuerte, Soulbreaker se partió. La espada se agrietó hasta la mitad, reteniendo un momento más los filos de las katanas antes de que estas terminaran de partir el dispositivo y se quebraran también con una fuerte liberación de energía que separó a ambos luchadores.

Punisher cayó de espaldas, con los restos de Soulbreaker todavía en su mano, algunos de sus fragmentos cayendo frente a sus ojos antes de darse de bruces contra el piso. El brazo derecho estaba completamente entumido. El flujo de mana que le había estado impulsando se había cortado y Castle pudo sentir como su reserva de magia se estaba gastando. "Aún no, de pie soldado" pensó mientras intentaba alzarse. Había perdido sus armas, su magia, pero seguía respirando así que no había terminado la lucha. Karen fue más rápida que él.

Un filo atravesó su mano izquierda, clavándola en la tierra. Frank soltó un gruñido de dolor pero antes de que pudiera levantarse otros dos filos atravesaron sus piernas, a la altura del muslo. Estaba clavado en la tierra. Apretando los dientes Punisher soltó la empuñadura de Soulbreaker y trató de llevar la mano hasta una de las espadas pero una bota aplastó su brazo contra el suelo. La sombra de Karen cubrió su rostro y Castle movió sus ojos grises para toparse con los pozos negros de la líder de los Hückebein quien, sangrando por varias heridas, lo miraba con una expresión de total locura y odio.

—Estaba pensando en matarte deprisa, pero creo que mejor debería tomarme mi tiempo—siseó Karen, a una señal suya las espadas se retorcieron, haciendo que Castle se arqueara por el dolor pero no soltó más que un gruñido—eres rudo, eso es bueno Punisher. Así el juego dura más. Tú lo sabes bien ¿No? Es mucho mejor cuando la víctima siente como se muere, como la vida se le escapa…

—Apresúrate… no tengo… todo el día…—masculló Castle sin apartar sus ojos de los de ella.

Una sonrisa burlona apareció en el rosto de Karen cuando disparó un proyectil mágico al pecho de Frank. El ataque terminó de romper la calavera y la placa del pecho, Punisher casi maldijo cuando notó que 3 costillas cedían con un crujido.

—Ya te lo dije, hay que tomarse el tiempo. Y hacer que la víctima sienta el morir—dijo Karen despacio—Esto es por todo lo que nos has hecho, por todo lo que me has quitado, Castle. Y cuando termine, me suplicaras que te mate.

Punisher apretó los dientes. No había nada que hacer. No podía liberarse, estaba atrapado. El dolor no era nada, era solo una sensación más, solo había que aguantar. Era de esperarse que terminara así. Aquel lugar era tan bueno como cualquiera. Castle se maldijo por rendirse pero, en aquella situación no tenía mucho de donde escoger. Karen golpeó de nuevo, esta vez rompiéndole el brazo izquierdo. Era una aficionada, no debería durar demasiado a pesar de sus palabras. Al menos no tendría que escucharla por mucho más, la pérdida de sangre haría que se desmayara pronto.

Con un gesto cansado levantó la vista al cielo justo cuando un extraño resplandor comenzó a llenarlo todo. Karen también lo notó porque se detuvo y miró hacia arriba. Una intensa luz blanca, tan fuerte que oscurecía el sol más arriba, lanzaba una serie de destellos en todas direcciones. Una de las hondas de poder golpeó hacia abajo, sacudiéndolo todo como un terremoto. Se podía sentir un enorme poder atrapado en la luz, deseando salir y, por un instante, pareció que lo que sea que fuera aquello rompería su misteriosa prisión. El nuevo pulso que envió la luz fue tan intenso como inesperado.

—No… No puede…—Karen se atragantó con sus palabras cuando el pulso los golpeó.

Fue una sensación similar a la que habían experimentado en la cabaña. El Efecto Cero. Punisher sintió como si un enorme peso intentara aplastarlo y eliminarlo por completo, su visión parpadeo y por un aterrador segundo la oscuridad estuvo a punto de tragárselo. No obstante su vista recuperó la normalidad antes de lo que esperaba y notó como las espadas que lo atrapaban contra el piso perdían solidez y se deshacían en el aire. Era libre. A su lado Karen había caído de rodillas por la fuerza del pulso y ambos pudieron notar cómo se estaba preparando uno nuevo dentro de la luz.

— ¡No! Yo seré quien…—Karen se giró hacia Punisher y se arrojó sobre él, llevando las manos a la garganta para estrangularlo pero ni bien se inclinó sobre Punisher notó que todas sus restantes fuerzas le abandonaban— ¿Eh? ¿Qué…?

Karen miró hacia abajo y vio una empuñadura negra, con solo unos pocos palmos de hoja de un color grisáceo atorada en su pecho, justo a la altura del corazón. Su vista bajó por la mano que sostenía la espada hasta el hombre en el suelo. Castle, con la respiración trabajosa y el rostro en una mueca de dolor la miró sin decir una palabra. Karen tosió y notó el sabor de la sangre en su boca. Quiso decir algo, hacer algo, pero no tenía fuerzas. Su cuerpo se dejó caer sobre la espada y Punisher finalmente se la sacudió de encima arrojándola a un lado.

—… No… yo tenía… DeVille…—Karen miró hacia arriba y lo último que vio antes de que la oscuridad se llevara su consciencia fue aquella extraña luz blanca.


Nanoha tomó aire y lo soltó lentamente. Aquello había sido mucho más difícil de lo que había pensado. Un dolor agudo se expandió por su brazo derecho y no le sorprendió ver que sangraba, manchando su Barrier Jacket. El resto de su cuerpo se sentía igual, como si en lugar de sangre tuviera fuego en las venas. Era una sensación constante, casi agónica, muy diferente a lo que sentía cuando usaba su poder normalmente. Nanoha se apretó el brazo brevemente y se concentro en su respiración para ignorar el dolor mientras se elevaba.

Debajo el cañón mostraba toda una serie de cicatrices producto de la batalla. Nanoha sabía que se habían arriesgado muchas cosas para poder llegar hasta este momento. Era una única oportunidad, sin margen de error. Era algo que no había experimentado en un buen tiempo. Fracasar ahora ni siquiera era una opción. Nanoha suspiró y miró hacia Thoma quien ascendió hasta colocarse al mismo nivel seguido de la Cruz de Plata.

[Presencia hostil al frente. Fuente de poder desconocida]

La voz de la Cruz de Plata interrumpió el silencio.

—Hemos pasado por mucho ¿No es así Thoma-kun?—dijo Nanoha. Thoma volvió a mirarla con aquellos ojos rojo sangre—Lamento mucho el haberte fallado antes. Pero esta vez será diferente. Me lo juego todo a una sola carta. Una de una amiga muy importante para ti Thoma-kun.

Nanoha cerró los ojos un momento, aunque sin descuidar su guardia y dejó que su mente le enviara un mensaje a Thoma. La telepatía era una manera de comunicación muy directa y solo posible cuando ambos magos se conocían y podían enviarse pensamientos el uno al otro. Nanoha jamás se había unido a Thoma pero en este caso ella era solo un conducto. Thoma pareció darse cuenta de ello porque no atacó si no que se quedó quieto cuando la otra conciencia hizo contacto con la suya.

"Thoma… Ha pasado mucho tiempo" dijo Lily.

— ¿Quién…?—por primera vez Thoma pareció reaccionar. Su rostro reflejó su confusión— ¿Quién eres?

"Soy tú enlace, tu espiga de reacción. La Strosek que prometió que te salvaría" respondió Lily enviando el mensaje directo hacia la mente del joven "Nuestra unión puede ser debilitada, incluso bloqueada pero no cortada. Tú y yo somos uno sólo. Así como me ayudaste en el pasado, ahora pienso sacarte de este mundo de dolor y…"

"No" una nueva voz interrumpió. No fue un grito o un ataque, fue una simple negación. Una presencia apareció en el enlace y la mente de Thoma fue bloqueada de golpe, como si cerraran la puerta. Thoma se revolvió en el aire y se llevó las manos a la cabeza en un gesto de dolor.

—No puede ser…—Nanoha abrió los ojos de golpe—así fue como lo hicieron. Lo obligaron a fusionarse con otro Reactor, por eso apenas podía percibir su conciencia antes. Lo están forzando incluso ahora.

"No puedo romper su unión, Nanoha-san" dijo Lily dentro de ella "Están demasiado vinculados. Tengo que volver a formar el contrato, pero no sé si eso…"

—No importa. Ya lo dije, esta es nuestra última carta Lily-chan—interrumpió Nanoha—solo nos queda intentarlo. Igual que siempre hacemos lo mejor posible.

Nanoha activó su magia, sintiendo nuevamente una oleada de dolor conforme la energía llenaba su cuerpo. Lily, encerrada dentro de ella, transformaba su mana en algo diferente, algo que los Divisores no podían destruir pero que su cuerpo apenas podía soportar. Nanoha sabía que aquel poder la estaba lastimando. Su visión se estaba volviendo borrosa y su cuerpo se sentía como si fuera de plomo. Cada minuto que pasaba hasta el acto de aspirar era como si se quemara por dentro. Pero eso era lo que había apostado.

Cuando Lily se lo había comentado antes de la batalla la joven había estado preocupada por la salud de Nanoha. Ambas habían concluido que era un plan arriesgado pero al final decidieron implementarlo. Todo por la pequeña oportunidad de acercarse a Thoma y liberarlo. Lily había tardado mucho tiempo en fusionarse propiamente con Nanoha sin infectarla con el Eclipse ni formar un contrato y su sincronización dejaba mucho que desear pero ambas estaban enfocadas en lo mismo y aquello las ayudaba a compensar sus diferencias. Nanoha pensó que sus amigas se enojarían por esto, Fate-chan incluso dejaría de hablarle por una temporada. Pero tenía que intentarlo o no podría vivir consigo misma.

Lily pensaba igual. Eso era lo único que podía hacer. Su poder de combate era muy escaso en el mejor de los casos, nunca sería tan buena como los miembros de la Sección Especial Seis. Pero ella era la unión con la Cruz de Plata. Lily sabía que aquello le causaba un gran dolor a Nanoha, poniendo un enorme estrés en su cuerpo que la maga apenas podía soportar y no obstante ella no se quejaba. Guiada por el ejemplo se tragó sus dudas y se concentró en lo que tenía que hacer.

—Zenryoku Zenkai—murmuró Nanoha, recordando la frase que solía decir cuando niña.

Thoma finalmente se detuvo y bajo las manos de su cabeza. Como un autómata levantó el Divisor y disparó hacia Nanoha. Esta elevó la mano y bloqueó el ataque con un escudo. Sin esperar a su oponente la maga movió a Raising Heart y disparó una serie de balas mágicas hacia Thoma. La Cruz de Plata se abrió de golpe y bloqueó todos los disparos, cargando un ataque a continuación y disparando una ráfaga mucho mayor de proyectiles mágicos de regreso.

Nanoha se movió en el aire y retrocedió a toda velocidad, volando en un patrón errático para evitar los disparos. Dando un giro muy amplio evitó la mayoría de los proyectiles y se dirigió hacia Thoma. El Eclipse Driver abanicó el arma hacia ella, arrojándole una media luna de color plateado en su dirección. Nanoha creó otro escudo pero el impacto rompió la defensa, cancelándose con el golpe pero desviándola en el aire.

"Nanoha-san la unión esta…" Lily sonaba preocupada.

—Me doy cuenta… —interrumpió Nanoha—no hay problema… solo continua.

"Pero…" Lily intentó protestar pero Thoma volvió a disparar contra ellas, captando su atención.

Un rayo de luz descendió hacia Nanoha pero se apartó a tiempo. Por reflejo intentó conjurar un ataque para cubrirse mientras ascendía pero su poder no respondió a tiempo, obligándola a desviarse cuando una lluvia de balas mágicas cayó sobre ella. Su reacción se estaba volviendo más lenta y su cuerpo se sentía cada vez más pesado. Nanoha apretó sus manos sobre Raising Heart. La unión entre Lily y ella se estaba debilitando, en respuesta al desgaste su cuerpo intentaba cancelar la fusión. "Me estoy debilitando y la Cruz de Plata se hace más fuerte" pensó la maga mirando hacia arriba "No puedo ganarle, es demasiado fuerte…".

Thoma volvió a levantar el Divisor y las hojas de la Cruz de Plata se expandieron alrededor de él como un enorme abanico, cubriendo el cielo con un siniestro resplandor rojizo. El chico volvía a tener la misma mirada vacía que antes, ni rastro de la confusión que Lily le había producido. Nanoha pudo sentir como el aire vibraba a causa de la concentración de poder.

—Sí… no puedo ganar por fuerza—dijo Nanoha en voz alta—pero había olvidado que no tengo que hacerlo.

"¿Nanoha-san?"

—Es una carrera, Lily, solo tengo que alcanzar a Thoma antes de que me quede sin poder—respondió la Instructora. Aferró aún más fuerte a Raising Heart y le apuntó a Thoma—A.C.S Driver.

Raising Heart emitió un leve resplandor rosa y varias alas se desplegaron a lo largo de su forma, con un círculo mágico apareciendo bajo los pies de Nanoha. Ella sonrió a pesar del dolor que se expandió por todo su cuerpo. Aquello era algo que podía hacer. Por encima de su cabeza Thoma se alzaba en medio de las páginas de la Cruz de Plata sin quitarle los ojos de encima. Con un último suspiro Nanoha concentró su magia y se elevó hacia su objetivo. Arriba, Thoma bajó el brazo y los proyectiles mágicos descendieron como una lluvia roja.

Nanoha ni siquiera pensó en detenerse o crear un escudo y se metió entre la lluvia de balas mágicas a toda velocidad. Esquivó los primeros proyectiles con facilidad pero entonces los demás comenzaron a desviarse y cambiar de dirección para atraparla. Dos vinieron desde abajo pero una sencilla pirueta hizo que se estrellaran entre si y la explosión atrapó a más balas mágicas, pero cientos más subieron o se desviaron, intentando interceptarla.

Unas cinco más se precipitaron desde arriba pero Nanoha se escabulló entre ellas y se arrojó hacia el costado cuando dos volvieron a subir de golpe. Otras dos explotaron cerca y tres aparecieron entre el humo fallando el blanco cuando Nanoha tomó un último impulso para acelerarse y continuar subiendo. A su alrededor las balas mágicas revoloteaban como abejas enojadas, algunas chocando contra las otras, obligándola a cambiar de dirección y maniobrar entre ellas pero siempre manteniendo una ruta ascendente hacia el centro de los disparos.

Nanoha se concentró solo en su objetivo y los obstáculos, ignorando como su cuerpo casi gritaba de dolor, como estaba a punto de estrellarse, incluso lo que Lily decía o que pasaba más allá de aquel campo minado en el cielo. No podía pararse, no debía parar. Siguió subiendo, desviándose y cambiando de ruta pero siempre hacia arriba. Thoma se había quedado donde estaba controlando las balas mágicas y tratando de detener aquel destello rosa que cortaba el aire debajo de él.

"Solo un poco más" pensó Nanoha esquivando otras dos balas mágicas que se estrellaron la una contra la otra y atraparon a las demás que la estaban siguiendo dejando a Thoma completamente vulnerable unos 50 metros por encima de su cabeza. Nanoha se precipitó hacia él de inmediato pero en ese momento Thoma apuntó con el Divisor y un aura extraña comenzó a rodearlo.

"¡Nanoha-san, cuidado es el Zero!" el grito de Lily si le llegó esta vez.

Casi como si todo fuera más lento Nanoha vio a Thoma cargar el ataque y prepararse para dispararlo. No podía esquivarlo, incluso si no le daba de lleno el efecto la desestabilizaría y la haría caer pero Nanoha sabía que no podía alcanzarlo antes de que él terminara. Apretó los dientes y se preparó para el golpe.

— ¡Black Perfume No.5: Rumbling Sparrow!

Isis apareció detrás de Thoma con una expresión decidida mientras su magia se activaba. Una bandada de aves negras saltó alrededor de Thoma y se estrelló contra él, haciéndolo detenerse por un instante y desviar el Divisor.

— ¡Ahora Nanoha-san!—gritó Isis.

Thoma giró el Divisor hacia ella empalándola en el estómago y activando el ataque nuevamente. Isis escupió algo de sangre cuando la hoja la atravesó pero le dedicó una sonrisa maliciosa a Thoma cuando este retiró la espada y activó su poder.

Divide…

Nanoha lo alcanzó en ese instante. Cuando el Divisor comenzó su descenso Nanoha finalmente pudo aferrar a Thoma y en ese momento todo explotó en un resplandor blanco cegador.

Como si le hubieran retirado todo el aire de golpe Nanoha sintió que sus fuerzas le fallaban y su cuerpo cedía ante el dolor y el cansancio. La conciencia de Lily se alejó de su mente y por un instante todo lo que pudo ver fue la luz blanca. Aquello le hizo perder el dolor y Nanoha sonrió, dejando que su conciencia se resbalara en la luz hacia la oscuridad. Estaba tan cansada. Dormir le parecía una idea tentadora. Pero mientras la luz blanca se alejaba algo comenzó a molestarle en los oídos, un ruido incesante y tedioso.

"Como viento…" pensó distraída. Por casualidad giró la cabeza y el cielo cambio de forma, ahora era blanco y gris "como las montañas…". Nanoha abrió los ojos de golpe al comprender que lo que oía era el viento silbando en sus oídos mientras se precipitaba a tierra. Miró a su alrededor y vio a Isis cayendo con ella. Sin pensarlo Nanoha extendió la mano y atrapó la de la joven, que había perdido la conciencia, y la atrajo hacia sí.

Con algo de desesperación intentó conjurar su magia para frenar la caída pero le costaba concentrarse y no sentía ningún poder dentro de ella. Lo había usado todo para llegar hasta Thoma. Nanoha cerró los ojos y abrazó a Isis contra su pecho, preparándose para el impactó. Pero en lugar de un golpe tremendo y seco sintió más bien como su velocidad se regulaba y finalmente paraba suavemente en la nieve. Nanoha finalmente abrió los ojos y se encontró con una mirada verde muy familiar.

— ¡Yuuno-kun!—Nanoha nunca había estado más feliz de ver a su amigo.

—Justo a tiempo, Nanoha—la sonrisa del bibliotecario desapareció cuando miró hacia arriba—O más bien con el tiempo justo…

Nanoha también alzó la vista hacia la intensa luz blanca que se alzaba sobre ellos.


Todo a su alrededor era oscuridad. Thoma no veía ni escuchaba nada, solo estaban él y un vacío sin sonido ni forma ¿O no estaba solo? Había algo más pero era demasiado esfuerzo es enfocarse en sus sentidos como para confirmarlo. No sabía decir cuánto tiempo llevaba allí. Bien pudieran ser días o meses. No importaba demasiado. De vez en cuando Thoma casi sentía algo, una extraña urgencia en el fondo de su mente, como un eco de algo que trataba de avisarle, de llamarlo, pero era sólo un murmullo suave y débil en el mejor de los casos. Todo era más tranquilo en el vacío.

"Solo déjate llevar. No hay nada más aquí"

Sí, eso era lo mejor. Pero otras veces era él mismo quien se inquietaba. Imágenes, palabras, rostros… memorias que lo asaltaban de golpe, pero no conseguía que le importaran. Tal vez en alguna parte él sabía lo que aquello significaba pero la voz siempre le recordaba lo que era importante. El silencio y la tranquilidad eran lo mejor.

"Solo duerme y olvídalo todo"

E incluso esa parte consiente de sí mismo podría entenderlo ¿No? Thoma no podía decirlo con certeza pero esto era mejor que aquellos recuerdos que intentaban despertarlo. Solo concentrarse en respirar y existir. Sin preocupaciones, sin dolor ni sufrimiento, solo paz. Tal vez por eso, incluso con aquella incomoda sensación en el fondo de su mente, esto se sentía correcto.

"Aquí solo estas tú. Aquí estarás bien. No necesitas nada más…"

"¡Thoma!"

La voz tranquila había sido cortada por otra voz. Thoma sintió que la nueva voz le resultaba familiar ¿Dónde la había escuchado antes? Quizás pudiera descubrirlo si abría los ojos para mirar o si se movía hacia aquella nueva presencia. Sabía que podía oírla pero se sentía lejos, como si estuviera a una gran distancia. Thoma decidió intentarlo pero descubrió que no se podía mover. Otra presencia, una más cercana, parecía retenerlo.

"No escuches. Aquí no hay nadie más. Duerme otra vez, solo…"

"¡Thoma! No lo hagas ¡Escucha mi voz y no la suya!"

Ambas voces eran ahora igual de demandantes. Thoma quería revolverse pero era difícil. La primera voz, la más cercana, seguía reteniéndole. La segunda voz, la más fuerte y lejana, parecía intentar alcanzarlo. Thoma sentía que conocía ambas voces, pero el tono de la segunda le parecía más intenso, si tan solo pudiera recordar…

"Los recuerdos son dolor, el olvido te dará paz, solo deja de escuchar y vuelve a dormir"

"¡No es cierto! ¡Thoma soy yo! ¡Soy Lily!"

¿Lily? El nombre resonó en la conciencia medio adormilada de Thoma. Era un bonito nombre. Incluso a Su-chan le hubiera gustado… ¿Su-chan? Thoma se dio cuenta de que la nueva voz estaba despertando los recuerdos. Normalmente la primera voz los hubiera acallado pero en esta ocasión, con las dos voces en conflicto, él supo que ahora dependía de su decisión.

"¡No!" la primera voz ahora tenía un tono angustiado "¡No lo hagas!"

"Thoma, he venido por ti, todos hemos venido" la segunda voz volvió a asaltarlo "Tienes que recordar"

Thoma sentía que más recuerdos comenzaban a aflorar hacia él. Por pura curiosidad, casi por inercia, los aceptó en lugar de rechazarlos. Fue como abrir las puertas de una represa. Como un torrente sus memorias regresaron de golpe, irrumpiendo en su adormilada mente y llenándola de nuevo con recuerdos. Thoma no sabía si podía pero gritó con todas sus fuerzas cuando su mente despertó del letargo que había estado sujetándolo.

Las imágenes de su infancia, el ataque en la villa, los demás años todo hasta culminar con su viaje y el descubrimiento al que este lo había llevado. Todos los rostros que antes eran solo sombras borrosas regresaron a él. Su-chan, sus hermanas, Steed, Isis, Nanoha-san, Castle-san, los Hückebein, Lily… Thoma se revolvió contra la presencia que sentía alrededor.

"¡Lily!" Thoma también gritó aunque no con su voz y trató desesperadamente de moverse hacia adelante, aunque no podía ver nada.

"¡No, no despiertes!"

"¡Thoma!"

Finalmente la resistencia en torno a si mismo desapareció y Thoma pudo lanzarse hacia adelante. Fue como saltar fuera del agua. Al instante sus sentidos regresaron y la información casi lo dejo mareado por la impresión que sintió cuando su mundo recuperó el color y el sonido de golpe. Thoma sintió como si se precipitara hacia abajo pero un cuerpo lo atajó y controló su descenso. Alzó la mirada y sus ojos se encontraron con otros que había estado deseando mirar desde hacía mucho.

—Lily…—a Thoma casi le sorprendió escuchar su propia voz. Lily solo asintió y su agarré se volvió un poco más fuerte.

"Bienvenido Thoma" las emociones que bullían dentro de ella se pasaron con su voz mental y Thoma le devolvió el abrazo en medio del aire.

A Thoma no le importaba el aire frío que silbaba a su alrededor, el olor a pólvora y fuegos ni ninguna otra cosa más que aquella otra persona. Lily parecía igual, solo concentrada en él mientras ambos parecían flotar ajenos al mundo. Y por aquel momento, hasta que ambos tocaron el suelo, Thoma sintió que eso era lo mejor.


Nanoha entrecerró los ojos cuando el último destello de luz de la Cruz de Plata resulto ser más fuerte que el resto. Volvió a mirar de inmediato pero apenas pudo dar crédito a sus ojos cuando notó que algo se desprendía de la masa de luz.

— ¡Son ellos!—A su lado Subaru, que había regresado con el equipo médico casi saltó para correr hacia las dos figuras que descendieron desde las alturas.

—Prepárense para atenderlos y alisten la evacuación de emergencia—Shamal, más centrada, se dirigió hacia los otros dos miembros de su equipo, siguiendo a Subaru a un ritmo más tranquilo.

Nanoha sintió el impulso de levantarse pero ni bien intento dar un paso fuera del hechizo sanador su cuerpo cayó al suelo. Aunque el dolor de las heridas estaba desapareciendo ella había gastado toda su reserva mágica y apenas podía tenerse de pie. Nanoha se sentó y miró hacia arriba. Claramente aquellos eran Thoma y Lily. Sintió un enorme alivio al comprobar que Thoma ya no tenía aquella armadura negra. Aquel plan había sido arriesgado pero parecía que daba sus frutos. La pareja aterrizó a unos pocos metros de donde Nanoha se encontraba a los cuidados de Yuuno y casi de inmediato se vieron rodeados.

Con lágrimas en los ojos Subaru fue la primera en alcanzarlos y prácticamente tacleó a Thoma cuando se arrojó sobre él para abrazarlo. Shamal y su equipo médico chequearon a Lily y aprovecharon la primera oportunidad que encontraron para tomar a Thoma de los brazos de Subaru, quien no parecía querer dejarlo ir.

— ¡Thoma, no sabes cómo me alegro de que estés bien!—Subaru finalmente lo soltó y se apartó de él enjugándose los ojos.

—… Yo… lamento mucho el… haberte preocupado Su-chan—Thoma sonrió tristemente a Subaru y luego miró hacia Nanoha— ¡Nanoha-san! Y-yo, quería decir que…

—No importa—Nanoha alzó una mano y le guiñó un ojo a Thoma, dándole una sonrisa tranquilizadora—Solo importa que estés bien ¿Entiendes? No hay nada más que discutir.

—Yo no estaría tan seguro…—dijo una voz grave y algo forzada.

Nanoha giró la cabeza y se sorprendió de ver de nuevo a Frank Castle. El hombre tenía bastantes heridas y parecía haberse arrastrado hacia ellos. Sus ojos se cruzaron brevemente con los de Nanoha antes de dirigirle una rápida mirada a Thoma y Lily, pero finalmente el hombre volvió a posar sus ojos en el cielo.

—Eso no se ve muy amistoso.

En el cielo, la esfera de luz de la Cruz de Plata parecía haber crecido de tamaño. Ya no emitía los pulsos pero se sentía como una enorme fuerza a punto de liberarse y arrasarlo todo. La luz de la esfera ya era tal que opacaba la del sol. Nanoha se vio obligada a apartar la mirada al cabo de unos segundos.

—No sé qué está pasando pero la energía de la Cruz de Plata no deja de aumentar—intervino Yuuno creando numerosas pantallas a su alrededor mientras intentaba analizar aquello—a este ritmo no tardara en colapsar.

"La Cruz de Plata ha perdido a su amo" intervino Lily mirando hacia el cielo "Dentro de unos minutos el campo de contención automático caerá y liberara todo el poder en su interior".

Y cuando pasara la explosión los destruiría. Nanoha podía sentir el tamaño de aquella fuerza, dudaba que incluso su Starlight Breaker pudiera compararse a aquello. Miró a Yuuno y Shamal quienes asintieron y de inmediato crearon un círculo mágico debajo del grupo. No obstante había un último problema que resolver.

—Sí se queda aquí morirá, Castle-san—Nanoha se giró hacia el mago negro.

—No necesito su ayuda esta vez—Punisher rebuscó en su bolsillo y sacó una pequeña tarjeta metálica. Nanoha reconoció el objeto como un dispositivo.

—… No podemos dejar que se valla. Esto tiene que acabar.

—Tal vez… pero hoy no—Punisher se puso de pie y dio un par de pasos hacia atrás.

Subaru y los otros escoltas parecieron dar un paso al frente pero Nanoha alzó la mano para detenerlos. Con la ayuda de Yuuno consiguió ponerse de pie y miró a Castle directamente a los ojos.

—Algún día, incluso si es por la fuerza, lo detendré, Castle-san.

—Siéntase libre de intentarlo—Punisher activó su dispositivo. En el último momento su vista se posó sobre Thoma y Lily—… Buena suerte.

Con un destello de luz el hombre desapareció. Nanoha suspiró aliviada cuando sintió que el hechizo de tele-transportación funcionó y ellos también desaparecieron. Lo último que Nanoha pudo ver antes de desaparecer fue cuando la esfera de energía colapsó y todo se volvió de un blanco cegador.

— ¡Nanoha!

La voz de Fate fue lo primero que la Instructora escuchó cuando el grupo se rematerializó en el hangar del Wolfram. Nanoha abrió la boca para responder pero Fate llegó hasta ella y la atrapó en un abrazo, casi arrancándola del agarre de Yuuno. Nanoha devolvió el abrazo y miró por sobre el hombro de Fate por un momento.

Thoma y Lily también eran recibidos por Ginga y el resto de la familia de Subaru. A Nanoha le alegró notar que incluso Isis se había recuperado lo suficiente como para saludar suavemente mientras los retiraban hacia la enfermería para atenderlos. Un pequeño movimiento le indicó que los motores de la nave se había activado y la voz de Griffith-kun resonó por los parlantes para explicar las nuevas instrucciones.

No obstante Nanoha ya no estaba prestando mucha atención. Era como si todo el cansancio de aquel día le hubiera bajado de golpe y apenas podía mantener los ojos abiertos. No protestó cuando Shamal llegó a recogerla a ella y a Fate-chan. Apenas notó como las llevaron a la enfermería y las dejaron en camas contiguas. Solo procuró seguir teniendo algún contacto con Fate antes de que el sueño la venciera y finalmente cerrara los ojos.


Este es final, damas y caballeros, si les he entretenido esa ha sido mi recompensa y si les he ofendido les pido perdón.