Capítulo 20. El secreto es revelado.
Cuando Lily abrió los ojos, lo primero que ella vio fue a Genzo. y era obvio que él no se encontraba bien, algo había sucedido que había hecho que su hija soltara nuevamente toda su energía y eso siempre provocaba un gran malestar en él y también en Lily; no por nada eran los padres de la niña. Su fuerza era tan potente que habían hecho a Lily reaccionar.
- ¿En dónde está Jazmín?.- Lily se incorporó.- Debo buscarla...
- No lo sé.- Genzo no intentó detener a su esposa, pero la ayudó a levantarse.
- Alguien ha muerto.- dijo Lily.- Alguien cruzó el umbral...
- ¿Crees que haya sido Jazmín?.- Genzo no lo creía posible, pero debía preguntar.
- No, no fue ella.- negó Lily.- Fue otra persona... Es como si...
No, debía ser imposible. Lily no había experimentado una sensación así desde que... Bueno, desde que Elliot murió... Pero obvio era que él no había podido regresar, ya había ocurrido una vez que un clon de él volvió pretendiendo ocupar su lugar, pero Anya había acabado con él...
- ¿Qué ocurre?.- Genzo vio esa sombra en los ojos de su esposa, esa sombra que siempre aparecía cada vez que ella pensaba en Elliot y que hacía mucho que no le veía.
- Nada, debemos ver qué es lo que pasa.- Lily se tambaleó un poco, pero consiguió mantenerse de pie.
- Quédate aquí.- pidió Genzo.- Yo iré a buscar a Jazmín.
- No puedo hacer eso y lo sabes.- replicó Lily.- Ella me necesita ahora, más que nunca, sabiendo que Jazmín puede heredar los poderes de la oscuridad... Si no es que los ha heredado ya...
Genzo no dijo nada, se dedicó simplemente a ayudar a su esposa. Sin embargo, él había sentido la fuerza que soltó Jazmín cuando Katie murió (aunque en ese momento Genzo no sabía quién había muerto) y sabía que una fuerza así no era de alguien que pudiera tener poderes oscuros...
Afuera, todo era un desastre. Sanae, Rika, Suien y Haydee ya estaban ahí para ayudar a sus hijas, las cuales habían conseguido derrotar momentáneamente a las Ánimas. Erick sostenía el cuerpo inerte de su pequeña hermana, con la cabeza gacha. Y una furiosa Jazmín, cuyas alas brillaban como si se trataran de dos potentes faros, intentaba acabar con el Demonio Negro, el cual sorprendentemente apenas podía contener los embates de la muchacha. Al parecer, el poder de las Ánimas debía de provenir del Demonio Negro, porque ellas se debilitaban cada vez que Jazmín atacaba. Ella amenazaba con perder el control, lanzaba ataques potentes y nada parecía hacerla reaccionar...
- Lo va a matar.- comentó Kazuki.- Es muy fuerte...
- Se lo merece.- dijo Tsubasa.- Si acaba con él, podríamos sentirnos todos mejor y todo esto podría terminar...
Karla, la cual había llegado junto con Kazuki y Armand, cayó en trance. Lily sintió que el alma de Katya le urgía para hablar con ella y entonces le prestó atención a la joven. Karla cerró los ojos y comenzó a hablar con la voz de timbres graves de Katya...
- Detén a tu hija, Ángel de la Esperanza.- dijo Katya.- No puedes dejar que mate al Demonio Negro... Sería un grave error...
- ¿Qué cosa?.- musitó Lily.
- Detén a tu hija.- repitió Katya.- La Hija de la Luz no debe acabar con el Demonio de la Oscuridad... No debe hacerlo... El equilibrio se rompería...
- ¿Otra vez con eso del equilibrio?.- Kazuki no lo pudo evitar e hizo un comentario, rompiendo así la conexión.
Karla se desmayó, pero Kazuki la sostuvo entre sus brazos. Lily no necesito de más, le hubiera gustado saber el por qué Katya le estaba ordenando que evitara que Jazmín matara al Demonio Negro, pero ya habría tiempo para explicaciones... Lily cerró sus ojos y entonces su par de alas blancas surgieron de sus espalda y su traje de pelea azul marino cubrió su cuerpo. Lily se elevó entonces y detuvo el ataque final que Jazmín había lanzado contra el Demonio Negro. La chica se sorprendió, no comprendía por qué su madre no la estaba ayudando...
- Detente, Jaz.- pidió Lily, interponiéndose entre ella y el Demonio Negro.- NO puedes matarlo.
- ¡Mató a Katie!.- exclamó Jazmín.- ¡Mató a Cassidy, a Daibu, al hermano de Chiaki! ¡Ha matado a muchos y si no lo detenemos, seguirá matando a más gente!
- ¡Pero ésta no es la manera!.- gritó Lily, chocando su espada contra el báculo de Jazmín.- ¡Hay otra salida!
- No, no la hay.- Jazmín estaba casi fuera de control.- ¡Debo matarlo!
Jazmín lanzó un ataque de luz, el más fuerte que había lanzado hasta entonces, pero entonces Lily lo desvió y comenzó a murmurar un conjuro en voz baja, el mismo conjuro que había usado Suien para quitarle sus poderes a Chiaki. El Demonio Negro no lo pensó dos veces y aprovechó para intentar escapar. Las demás Ángeles y Neo Ángeles no podían creer o que veían.
- ¿Qué está haciendo?.- exclamó Suien.- ¡Debería de dejar que Jazmín acabe con es demonio!
- No debe matarlo.- replicó Kazuki, recordando que ya una vez Katya le había impedido hacerlo.- El Demonio Negro no puede morir...
No tenía sentido, pero el demonio no se lo pensó dos veces, así que tomó su hacha y desapareció en una columna de fuego negro, y las Ánimas se marcharon con él, justo en el momento en que Lily terminaba el conjuro y Jazmín perdía su poderes de manera momentánea. Ella cayó, pero Lily la sostuvo y aterrizó con ella. La chica se separó entonces bruscamente de su madre, muy enojada.
- ¡De verdad que eres el demonio mismo!.- gritó Jazmín, enojada.- ¡Ayudaste a ese asesino a escapar! ¿Por qué lo hiciste?
- Porque así me lo encargó Katya.- respondió Lily, tratando de calmar a su hija.- Ella me dijo que no podía hacerlo y que tenía que evitar que tú lo hicieras.
- ¡Por tu culpa él volverá a matar!.- gritó Jazmín.- ¡Eres igual de asesina que él! ¡Te odio!
La chica salió corriendo en dirección a la Selva Negra. Lily ni siquiera intentó detenerla, su hija no comprendería sus motivos... Ella no conocía a Katya y no entendería el por qué siempre había que hacer caso de lo que ella decía... Además, Lily tampoco se sentía bien, aún no había recuperado sus fuerzas desde que Anya salió de ella y el conjuro que realizó para neutralizar a Jazmín fue muy poderoso y consumió la última de sus energías... Lily volvió a desmayarse y Genzo no supo a quién ayudar, si a su esposa o a su hija, pero entonces Erick apareció cargando el cuerpo inerte de su hermana, el cual depositó suavemente en el pasto.
- Yo iré a buscar a Jazmín.- dijo Erick, muy serio.- Es mi misión. Solo les pido que cuiden a mi hermana mientras voy por ella...
Sanae se acercó, agitando sus alas, y acarició el cabello negro de Katie.
- Yo la cuidaré.- dijo ella.
- Mejor cuiden de Lily.- dijo Genzo.- Yo iré a buscar a mi hija...
- No. El Ángel del Eterno Sol la necesita, señor.- replicó Erick.- Usted es su Protegido, solo usted puede curarla y cuidarla. Yo soy el que debe hacerse cargo del Ángel de la Luz Eterna, es mi deber y... Quiero hacerlo...
Genzo y Erick se miraron fijamente. Algo había en esos ojos grises que le recordaron algo a Wakabayashi, pero no pudo precisar qué... Sin embargo, el ex portero se dio cuenta de que él y el hijo de su antiguo compañero de equipo tenían la misma misión... Genzo asintió entonces con la cabeza y Erick se marchó, no sin antes darle un beso a su hermana en la frente.
- Lo lamento, Katie.- murmuró él.- Saliste perjudicada... Bien nos dijo nuestra madre que esto podría suceder...
Ahí otro misterio por resolver, pero Genzo decidió que primero se encargaría de mantener a salvo a su familia y ya después vería quién era en realidad Erick Levin...
Había estado muy cerca. Poco faltó para que la Hija de la Luz acabara con el Demonio Negro, y eso evidentemente ocasionaría funestas consecuencias... Katya estaba preocupada, había algo que le impedía hablar con el Ángel de la Esperanza para poder decirle toda la verdad, siempre que deseaba ponerse en contacto con ella, algo sucedía que Karla quedaba imposibilitada para pasar su mensaje, o era Lily la que quedaba inconsciente...
Kazuki seguía sin comprender, aunque trataba de atar cabos. Supuestamente, si el Demonio Negro moría, se rompería el equilibrio y el mundo sufriría sus terribles consecuencias... Quizás por eso Katya se empeñaba en impedir que él cruzara el umbral, aunque la cuestión estaba en quién era en realidad el Demonio Negro y de dónde había salido...
Claro, Genzo tenía otra teoría. Cuando Ellis (el clon de Elliot) murió, Anya se convirtió en el Demonio de la Guerra gracias al dolor que Lily experimentó. Así pues, quizás si Jazmín hubiese matado al Demonio Negro, el dolor que causaba el quitarle la vida a alguien podría hacer que el Caos se desatara y que ella terminara por convertirse en la Heredera de la Oscuridad...
Sea como fuere, quizás la incógnita más grande en ese momento era el saber quién era el Demonio Negro y qué estaba planeando para las Alas Guerreras...
Daisuke estaba preocupado por su madre y por su hermana. Él estaba dormido cuando todo sucedió, y ahí se demostraba cuán pesado tenía el sueño ya que el muchacho no despertó ni con los más potentes ataques... Sin embargo, no tardó en enterarse de que su madre estaba inconsciente y su hermana estaba perdida en la Selva Negra...
- Es desesperante ser un completo inútil.- comentó Daisuke a Eichiro.- ¿Por qué no puedo ayudar a mi familia?
- Yo tampoco puedo hacer nada por mi madre ni por Ingrid.- replicó Eichiro.- Solo puedo darles ánimos.
- Al menos tú haces eso, yo siempre estoy en la baba o dormido cuando ellas están en peligro.- suspiró Daisuke.
- Es mejor así.- replicó Akiko.- Si estuvieras presente, podría pasarte lo que le pasó a Daibu...
- ¿Y qué tendría eso de malo?.- replicó Daisuke.- Él murió protegiendo a los que amaba, no que yo ni eso puedo hacer...
Nadie dijo nada. Hayate miraba por la ventana, obvio era que estaba preocupado por Jazmín pero no podía hacer nada... Sus padres le habían prohibido salir y además, ya había ido un príncipe en su búsqueda...
Daisuke no sabía qué hacer. Él siempre había sentido que era un completo inútil, alguien que no debió haber nacido. Él recordó que fue prematuro, con muchos problemas y sobrevivió de milagro. Sin embargo, Daisuke no entendía el motivo, mejor era morir. Jazmín había heredado los poderes de la Luz, él no era ni siquiera un Elegido, como había sido su padre...
Claro, Daisuke se equivocaba, aunque él no lo sabía. Sí era un Elegido, pero faltaría aun algo de tiempo para que pudiera descubrirlo...
Armand suspiró. Todo estaba resultando más complicado de lo esperado. A él lo único que le había interesado en un principio no era tanto ayudar a Kazuki y a Karla, sino más bien el saber qué había pasado con sus padres. Incluso, aun quería saberlo, pero ahora se le estaban presentando situaciones que no estaba considerando y que no sabía qué hacer con ellas...
Una de ellas era el que esas personas en verdad estaban sufriendo. Se suponía que todos eran Ángeles y sus Protegidos, Ángeles que no habían perdido sus poderes y que se los habían heredado a sus hijas, pero a pesar de eso, ninguno se veía feliz... Armand siempre había creído que las Ángeles que no habían dejado de serlo tendrían una vida de ensueño, llena de recuerdos memorables, pero en vez de eso parecía una vida de pesadilla que iba a conducirlas a todas al caos y la destrucción...
La otra cosa con la que Armand no estaba preparado para pelear era Ingrid. Claro, él jamás esperó conocerla ahí, jamás se imaginó incluso que pudiera haber una mujer en el planeta que lo hicieran sentirse como un tarado con solo verla, ni que hubiera alguien que pareciera poder leerle el alma con solo mirarlo a los ojos... Pero Ingrid le despertaba todo eso y mucho más, y Armand no sabía qué hacer al respecto... Ja, si su padre se enterara que estaba interesado en la hija de Taro Misaki muy seguramente pondría el grito en el cielo, aunque bueno, al menos no se trataba de la hija de Genzo Wakabayashi...
Sea como fuere, Armand estaba alejándose de lo importante, él debía descubrir qué había pasado con sus padres y después de eso, se marcharía. No le importaba lo que pudiera ocurrir con las Alas Guerreras, él había cumplido con ayudar a Kazuki y a Karla y lo menos que se podía esperar a cambio es que ella pudiera ayudarlo...
Sin embargo, habría que esperar. Karla estaba inconsciente otra vez y no podría decirle nada a Armand. Sin embargo, él recordó que ambos eran básicamente lo mismo, portavoces de un ángel (o un ex ángel) y Armand se preguntó si no podría también él hablar con Katya... Lo intentó muchas veces, el muchacho llamó al Ángel de la Vida y la Muerte en muchas formas y en muchas ocasiones pero no obtuvo respuesta. Katya se negó de plano a hablar con él. Ni modo, Armand tendría que esperar a que Karla despertara...
Jazmín no supo cuánto tiempo corrió, ni cuanto se alejó de la cabaña. Después de mucho rato, tras un buen llanto y varios gritos de rabia, la chica se calmó y entonces se sentó en una piedra, en medio de un grupo de árboles muy altos...
Estaba furiosa. Su madre le había vuelto a fallar, primero le ocultó la verdad y después le salvaba la vida a ese demonio que había matado a Cassie, a Daibu, a Ryou y a tants otros más y que ahora había matado a Katie...
Pobre Katie. Ella era una niña muy dulce y muy tierna, ¿por qué tuvo que morir? Y más por su culpa... Erick debía estar muy enojado...
¡Erick! Vaya, en su furia, Jazmín se había olvidado de él... El muchacho debía de estar muy triste y ella estaba llorando porque su madre no la había apoyado...
- Ay no, Erick.- musitó Jazmín.- He sido una idiota... ¿Cómo he podido dejarte solo?
- No te preocupes por mí.- respondió el rubio en esos momentos, detrás de ella.- Yo estaré bien, ¿pero qué hay de ti?
- ¿Yo? Yo ni sé ni quien soy en estos momentos.- murmuró Jazmín.- No sé que hago aquí, cuál es mi destino...
- Vas a descubrirlo.- murmuró Erick.- No pierdas la esperanza... Vas a hacerlo bien, solo tienes que creer en ti misma y en tu madre...
Erick tomó las manos de Jazmín, y ella lo miró, sorprendida. ¿Quién era ese ángel que aun en sus momentos de dolor le daba apoyo a ella? No tenía ninguna lógica...
En esos momentos, se escuchó una carcajada malévola y Erick y Jazmín miraron hacia el lugar de donde provenía. A pocos metros de ellos, Anya volaba y los miraba con cierto sarcasmo en su mirada de hielo.
- Por favor, no te puedes creer esas patrañas.- dijo Anya, con voz glacial.- Tú estás destinada a muchas cosas, es cierto, pero ninguna de ellas va a ser buena. Tienes en tu sangre el poder del Caos.
- ¿Quién es usted en verdad?.- exigió saber Jazmín.- ¿De dónde vino? ¿Por qué atacó a mi madre?
- No ataqué a tu madre, corazón, no podría hacerlo.- Anya soltó una risilla malévola.- No puedo lastimar a Lily, porque si lo hago, me estaría lastimando a mí misma...
- Una cosa es que no pueda lastimar a su gemela y otra muy diferente, que no quiera.- replicó Jazmín.
Anya rió aun más fuerte y agitó sus poderosas alas negras. Jazmín se hizo instintivamente hacia atrás. Erick la sujetó de las manos con más fuerza.
- Ya es hora de que lo sepas, corazón.- dijo Anya.- Yo no soy la gemela de tu madre. Soy ella misma.
- ¿Qué dices?.- Jazmín se quedó sin voz.
- Que tu madre y yo somos una misma.- repitió Anya, con aire triunfal.- Lily y yo somos la misma persona...
No era posible... No podía ser verdad... Pero Jazmín sabía que sí lo era...
