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Una nueva entrega.
Espero les guste y gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
La observo jugando, era la capitana del equipo de tenis femenil de la Academia Hiotey, era una excelente jugadora pero al parecer hoy no era así porque no devolvía ninguna pelota y el que cayera lastimandose la muñeca lo aseguraba, la observo a punto de derramar lágrimas así que no le quedo de otra más que auxiliarla... si definitivamente el beso que le había dado la había calmado un poco
Beso
La observo prepararse para comenzar con las prácticas del día, miro a Oshitari y a los demás que caminaban con dirección a esas canchas y suspiro, al parecer Sakuno en verdad que era conocida por el estilo de tenis que poseía, camino al lado de Shishido que iba observando a su kohai - ¿Cuándo se lo dirás? - le pregunto con referencia al chico que observaba, escucho el leve respingo de su compañero y sonrió ladinamente al ver esa reacción - Lo hare cuando tú se lo digas a ella - observo irse a su amigo.
Gruño levemente para continuar con su camino, el gran Atobe Keigo tenía miedo de una pequeña niña, eso si era de dar pena, aumento el paso para detenerse y la observo detalladamente, ya no llevaba sus trenzas al contrario su cabello estaba rizado pero atado en una coleta alta, su figura se veía delineada por los Dioses, miro sus piernas bien torneadas y sonrió a pesar de ser dos años menor que él sin duda alguna era demasiado hermosa no por nada tenía decenas de admiradores.
La observo con la mirada pérdia, al instante se preocupo por ella pues siempre estaba concentrada - ¿Has visto a Ryoma-san? ¡Se veía muy lindo! - viro la vista observando a unas chicas que gritaban mientras saltaban, al menos ya sabía porque estaba mal la pequeña Sakuno, la observo jugar con sus compañeras pero no llegaba a las pelotas, sus compañeras la observaban algo preocupadas, comenzo un partido donde ella entrenaría con la sub capitana, solo esperaba que fuera capaz de regresar los tiros.
Ninguna cedía un punto aunque era claramente obvio que ella no estaba para nada concentrada, su compañera lanzo un globo y ella salto para devolver la pelota pero esta golpeo la red, miro la jugada cuando escucho su grito de inmediato la miro, estaba en el suelo con la mano en la muñeca derecha al parecer no había caído bien instintivamente dio un paso mientras sus compañeros reían suavemente, aunque casi no se hablaran él siempre se preocuparía por ella, eran buenos amigos pero siempre peleaban.
- ¡Sakuno-san! - sus compañeras corrieron de inmediato a auxiliarla pero él fue más rápido al correr como alma que lleva el diablo con dirección hacía ella, la tomo entre sus brazos mientras ella aguantaba el dolor, lo más seguro es que se hubiera roto un hueso o zafado su muñeca, todo mundo lo miro y desvío la mirada, odiaba llamar la atención lo cual era un tanto extraño porque después de todo era el gran Atobe-sama, ella se acomodo bien entre sus brazos y emprendio el camino con dirección a la enfermería.
La enfermera ya se había marchado, tan solo estaban los dos en la habitación, ella no lo miraba y él tan solo miraba por la ventana - Es raro que te hayas lastimado - comento él mientras escuchaba los gritos de las canchas, observo a sus compañeros jugando con las chicas, en verdad que eran demasiado coquetos con ellas - Siento darte problemas - sonrió un poco para cerrar la ventana y caminar a donde ella - ¿Problemas? ¿De qué hablas? - pregunto colocandose delante de ella.
- Nada - ella trato de levantarse pero él la detuvo suavemente por la mano - ¿A qué ha venido Echizen? - pregunto directo mientras ella desviaba la mirada - Por nada - aseguro Sakuno y Atobe gruño levemente, le molestaba que no confiara en él, eran amigos, los amigos se tenían confianza siempre pero al parecer ella no se la tenía y lo peor es que él la amaba con cada fibra de su cuerpo, desde aquella vez en que se perdio en la academia y con su ayuda logro llegar a su salón, desde ahí la amaba.
- ¿Piensas regresar con él? - fue directo al grano y ella de inmediato nego con la cabeza - Por eso ha venido pero mi respuesta sigue siendo no - contesto ella y él sonrió levemente, la jalo para abrazarla y tantear la pequeña cama, se dejo caer con ella encima y sonrió al sentir que ella se tensaba, siempre tendría esas razones y francamente a él le encantaban.
- ¿K-Keigo? - lo llamaba por su nombre es por eso que sus amigos la trataban como de la familia - No quiero que lo vuelvas a ver - se separo y la observo con una expresión incrédula en el rostro - ¿E-Eh? - se acerco poco a poco a sus labios pero desistio de esa idea para levantarse, primero tenía que averiguar a que más había venido Echizen porque la actitud de ella no era normal - ¿Paso algo más? - ella se levanto para caminar a la ventana y observar a ambos equipos de tenis riendo a grandes voces.
- Quiere que viaje con él a América, cuando le he dicho que no se ha puesto mal, me ha dolido verlo así - sabía que vendrían las lágrimas y no se equivoco al escucharla sollozar, se sento en la cama escuchando sus hipidos, al parecer en verdad Echizen la había dejado mal, sin embargo, bien sabía que ella era demasiado sensible en cualquier situación.
Habían pasado dos horas y ella seguía llorando pero esta vez tan solo sollozaba, estaba un poco cansado de esucharla sollozar así que se acerco y la tomo del mentón, observo sus ojos hinchados y sus mejillas igualmente, se acerco y poso sus labios sobre los de ella, ella de inmediato abrio los ojos asombrada porque era su primer beso y se lo estaba dando el gran Atobe Keigo, él se separo un poco y beso su frente - Al menos te has calmado - aseguro dandose la vuelta pero ella lo detuvo por la chamarra.
Sonrió al sentir ese contacto y dio la vuelta para que ella lo tomara del cuello de la camisa de tenis y juntara sus labios con los suyos, esta vez fue su turno de abrir los ojos por el beso, jamás había imaginado que Sakuno fuera alguien que tomaba la iniciativa cuando por lo general se sonrojaba con esas muestras de cariño o tartamudeaba cuando un tema así salía a la luz, ella al parecer era inexperta por lo que tomo las riendas presionando para que le permitiera colar su lengua.
Cuando ella le dio acceso se sintio completo, ese beso estaba cargado de sentimientos mutuos, estaba cargado de demasiadas cosas, amor, cariño pasión, ternura y demás, se separaron por falta de aire y sonrió para abrazarla recargando su mentón en el hueco de su cuello, se quedo allí un poco más para depositarla sobre la cama y acomodarse con ella en la cama correctamente, no eran necesarias las palabras y ambos lo sabían, ese beso había transmitido todo lo que sentían.
En ese beso ambos habían expresando que los sentimientos eran mutuos, ambos habían expresado que deseaban estar juntos costara lo que costara porque la familia de ella no era sencilla pero él se esforzaría porque la amaba y ella le había dicho en es beso que estaría siempre a su lado aunque para ello tuviera que hacerse más fuerte porque él valía la pena.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
