Capítulo 21 – Por su cuenta
Gaara se recargó en la puerta con los ojos entrecerrados. Cruzó los brazos sobre el pecho y suspiró. Se enderezó y vio fuera de la ventana. El sol ya estaba en el cielo y no había nubes. Fukeru le había pedido encontrarlo en el lago, así que iría. Se preguntaba… si tenía algo que ver con la boda que era hoy. Mientras caminaba por la aldea, le sorprendió que todos estuvieran actuando… normal. Nadie parecía estar hablando de la boda o siquiera preocupado por ella. Frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando ahí?
Hinata había salido del hospital en la mañana, de acuerdo a Temari. Al parecer, Naruto y Neji habían despertado y habían recibido el peor regaño del mundo, cortesía de Tsunade. Kankuro admitió que estaba aterrorizado de estar en el mismo cuarto con ella. Gaara no había hablado con Hinata desde el día anterior; no se atrevía a hacerlo. Estaba sintiendo demasiadas cosas a la vez. Su corazón se movía terriblemente dentro de su pecho cuando pensaba en Hinata. Simplemente no sabía como ponerlo en palabras.
-Qué bueno que vino, Gaara-sama- dijo Fukeru, quien estaba parado junto a Tsunade en un callejón frente al que Gaara iba pasando. El pelirrojo se detuvo y los volteó a ver con el ceño fruncido. Fukeru sonrió. –Hemos tomado una decisión.-
-¿Cuál es?- preguntó Gaara.
Fukeru suspiró. –Hemos decidido… dejarte decidir.-
-¿A-a mí?-
-Así es.- dijo Fukeru asintiendo. –Consideré esto con el resto de los Ancianos del Consejo y al parecer tu hermana nos oyó y en verdad los dejó impresionados.-
-Eh…-
-Mencionó estar enamorada de un tal Nara Shikamaru. Después de una larga discusión, concordamos que si tú así lo uieres, la boda será cancelada y tú y Hyuuga Hinata no tendrán que casarse. Todo depende de si quieres que la boda pase o no.- Fukeru hizo una pausa. –Si tu decides cancelarla, entonces el consejo simplemente mantendrá vigilada a la arena y la hoja.-
Tsunade frunció el ceño, viendo a Gaara.
-Bien- dijo Fukeru. -¿Qué decides?-
Gaara bajó la mirada al suelo con los ojos entrecerrados. Ese extraño sentimiento en su pecho, el movimiento de su corazón, ¿qué significaba? Si cancelaba la boda, Naruto y Neji al fin dejarían de actuar como idiotas, y Hinata podría estar con Naruto. Entonces todo regresaría a la normalidad y eso era lo que quería. Pero… pero pensó en el beso accidental, cuando la había salvado de caer, como ella arriesgó su vida para que el Rasengan de Naruto no lo alcanzara. Si no cancelaba la boda… naruto y Neji nunca se lo perdonarían… pero ¿qué haría Hinata? Cerró los ojos.
Después de una larga pausa, Gaara abrió sus fríos ojos verdes.
-¿Ya decidiste?- preguntó Fukeru, Tsunade frunció el ceño.
-Sí…- dijo Gaara en voz baja.
-AxA-
-¡Q-qué dijiste!- jadeó Hinata.
-¡La boda ha sido cancelada!- dijo Sakura con los ojos verdes muy abiertos. –¡Al parecer, el Anciano Mayor le dejó la decisión a Gaara y él canceló la boda! Eso significa-
-Significa que no tendrás que casarte con él.- dijo Sai, viendo de reojo a Sakura. Ella asintió.
Hinata se les quedó viendo, con los plateados ojos llenos de sorpresa. ¿No casarse con Gaara? Pero anoche… ¡anoche se había dado cuenta de que lo amaba! Ahora, ahora ¿ya no se iba a casarse con él? Puso las manos sobre la boca, con los ojos llenos de lágrimas. –P-pero…- susurró.
-Si quieres hablar con él, te sugiero que te apresures.-
Los tres voltearon a ver para ver a Neji caminando por el pasillo. Se veía como si la batalla de la noche anterior nunca hubiera pasado. Su pierna estaba completamente curada, su cabello estaba cepillado y su piel estaba limpia de sangre y mugre. Cruzó los brazos. –Gaara y sus hermanos dejan la aldea pronto.- dijo en voz baja.
-Neji…- Hinata lo volteó a ver con el ceño fruncido.
Neji abrió los ojos. –Lo amas ¿no es así?-
Ella asintió.
Suspiró. –Entonces deberías de ir. Se irán pronto.-
Hinata asintió. Se puso de pie y rápidamente se acomodó los zapatos. –Gracias por decirme Sakura- añadió, antes de correr fuera de la mansión Hyuuga. Tenía que hablar con Gaara antes de que se fuera ¡tenía que!
Corrió por la aldea a toda velocidad, con su largo cabello violeta volando detrás de ella. Saltó sobre un grupo de cráteres y subió a un techo. ¡Rápido… rápido…! Su corazón latía salvajemente dentro de su pecho. Tenía que detenerlo… y…
Sintió lágrimas formarse en sus ojos. Amaba a Gaara y ¡debió de habérselo dicho antes! Si le hubiera dicho a él, Neji y Naruto que lo amaba entonces no se estaría yéndose y nada de esto hubiera pasado. Saltó del techo de regreso a la calle y se congeló al notar detrás de quien había caído.
Naruto se le quedó viendo a Hinata, con la sorpresa clara en sus ojos azules. –Hinata….-
-¡No tengo tiempo para ti!- dijo bruscamente, caminando alrededor de él.
-Hinata espera.- dijo Naruto, tomando su mano. Le dio la vuelta para encararla y frunció el ceño. –Necesito hablar contigo-
-¡Yo no quiero hablar conmigo!-
-¡Pero tienes que dejarme decirte algo!- dijo, apretando su mano. –Hinata… yo… yo lo siento.-
Ella parpadeó. –Naruto-kun….-
-He sido tan estúpido.- susurró. –Gaara es mi amigo y yo lo ataqué dos veces. Ni siquiera estaba pensando en le aldea. Sólo estaba pensando en protegerte.- No quiero que te cases con alguien a quien no ames.-
Hinata puso una mano en su rostro. –Naruto-kun… fue muy dulce lo que intentaste hacer, pero… pero sí amo a Gaara.- se le quedó viendo.
Él sonrió un poco. –Yo sé-
-¿Entonces entiendes?-
-Si-
Hinata sonrió y lo abrazó. –Naruto-kun… ¡gracias!-
Naruto la volteó a ver. –Lo mejor será que te apures. Vi a Temari y Kankuro caminando hacia las puertas de la aldea. Gaara no estaba con ellos pero seguro estaba cerca.-
Hinata se separó de él y asintió. – ¡Gracias otra vez, Naruto-kun!- dijo. Ella sonrió. Ya había arreglado las cosas con Neji y Naruto… ahora sólo necesitaba encontrar a Gaara antes de que se fuera de la aldea y decirle sus verdaderos sentimientos.
-¿Hinata?- dijo Naruto.
Ella levantó la vista. -¿Sí, Naruto-kun?-
Él sonrió. –Cuando lo alcances, dile que lo sitneo y… ¡y que le debo un gran tazón de ramen!-
Hinata sonrió y asintió. -¡Lo haré!- se dio la vuelta y se fue. Corrió por los tejados llena de una nueva alegría. Pronto todo estaría perfecto en su mundo.
Cayó sobre el techo del departamento en el que los hermanos de la arena se habían estado quedando. Saltó al cuarto piso y miró por la ventana. No había nadie. Gruñó y corrió a otra dirección. Revisó el restaurante al que habían ido cuando habían salido juntos. Vio el canal en el que Gaara se sentaba a pensar. Finalmente, fue al lugar en el lago al que habían ido dos semanas antes. Ahí estaba el pelirrojo con una mochila sobre el hombro, viendo los reflejos del agua.
Hinata dejó salir un suspiro de alivio de que lo había alcanzado. -¡Gaara!- gritó, corriendo hacia él.
El Kazekage se dio la vuelta, con una mirada de sorpresa en el rostro. Había estado pensando profundamente cuando la oyó.
Hinata se detuvo frente a él, jadeando. -¡E-estoy t-tan f-feliz de haberte a-alcanzado!- dijo poniendo una mano sobre el pecho. Se estiró y le sonrió.
-No te vas a ir ¿verdad?- preguntó. -¡Estás bromeando!-
Gaara no tenía que contestar pero le dio la espalda. –Disculpa, pero me tengo que ir. He pasado demasiado tiempo lejos de mi aldea. Y yo no bromeo con las personas.-
Hinata parpadeó. –Pero Gaara— -
-¿No entiendes?- murmuró. –Cancelé la boda. Significa que ya no tenemos que hacerlo. Significa que todo puede regresar a la normalidad.- la miró sobre el hombro. –Ya puedes estar con Naruto.- su voz sonaba distante, como si decir eso no le dolía o lo lastimaba.
El corazón de Hinata, por otro lado, estaba gritando. Se apretó el pecho, viendolo fijamente, sin entender. –Yo…-
Él solo la bservó con gesto ausente.
Hinata lo observaba con la boca abierta. –P-pero eso… eso…- ella parpadeó cuando Gaara se acercó a ella. Puso una mano en su nuca y la acercó a él. Hinata sintió sus labios sobre su frente.
-En verdad eres una increíble kunoichi.- susurró. –Así que envidio al hombre con el que decidas casarte en el futuro.- se alejó de ella de nuevo con los ojos cerrados.
-Gaara…- susurró Hinata. Él se dio la vuelta para irse. -¡Gaara espera!- gritó. Se detuvo pero no la volteó a ver.
-No te vayas…- susurró. –Cancelaste la boda porque crees que yo no te amo… bueno…- cerró los ojos. -¡Bueno estás equivocado!-
Oyó como él soltaba un sonido que sonaba como un sorprendido jadeo y volteó a verla con los ojos muy abiertos. La arena en su calabaza se movió y empezó a sisear ligeramente, casi furiosamente.
-Sí te amo…- susurró. -¡Te amo más que a la vida misma!- Lágrimas bajaron por sus mejillas y hacia el pasto a sus pies. –Así que… por favor… quédate aquí… y dile a Fukeru-sama que reorganice la boda…-
Gaara suspiró. –Ya está decidido y todos los lords y Kages lo saben. Mi propia aldea sabe que voy a regresar a la aldea y no puedo simplemente retractarme. Además…-
-¡Pero te lo acabo de decir, te amo!- gritó Hinata. -¡Neji y Naruto están cuerdos otra vez, todo será perfecto!-
-¡Soy el Kazekage!- le dijo bruscamente, girando para verla a la cara. –No tengo tiempo para emociones egoístas como el amor.- frunció el ceño. –Mi padre se casó son mi madre y mira como terminó. Muerta.-
-P-pero t-tu…-
Gaara se dio la vuelta y empezó a caminar. –No me sigas.- dijo en voz baja. –Si lo haces, te haré regresar a tu aldea.- sacudió la cabeza. –Si es necesario, haré que Tsunade te ponga bajo vigilancia ANBU hasta que llegue a casa.-
-Te seguiré, tengo que— -
-¡Dije que no!- gruñó, con la arena girando violentamente. –Si tratas de seguirme, no dudaré en mata— - se detuvo de golpe, abriendo mucho los ojos.
Los ojos de Hinata se llenaron de lágrimas mientras lo veía con incredulidad.
Gaara sacudió la cabeza. Empezó a caminar hacia las puertas de la aldea de la hoja con la cabeza baja. Apretó las manos hasta sentir como las uñas se clavaban en su piel y tensó la mandíbula.
-Gaara…- susurró Hinata, cayendo de rodillas.
Él empezó a correr.
-¡GAARA!- Hinata gritó tan fuerte como pudo.
Él no se detuvo, no miró atrás. No dijo adiós.
Lo siento Hinata… pensó Gaara mientras corría. Cerró los ojos y los apretó intentando borrar la imagen de Hinata de su cabeza. Hago esto para protegerte. No sabes lo peligroso que es estar cerca de mi. Si me casara contigo, y un enemigo se enterara, estarías en peligro y no puedo hacer eso.
-AxA-
Hinata vio por la ventana y tristemente suspiró. –Todo esto está causando un gran desastre.- murmuró.
Jiraya se cruzó de brazos y la volteó a ver. –Es la decisión del chico, no puedes hacer nada Tsunade.- frunció el ceño.
-Ya sé…- susurró. –Pero me gustaría poder.-
Jiraya suspiró mentalmente. –Tiene algo de razón ¿sabes? Él es el Kazekage, y los Kages no tienen mucho tiempo para cosas como el amor. Aún si se hubieran casado, pudieron haber terminado como los padres de Gaara y Naruto.-
Tsunade pensó en el cuarto Kazekage y en el cuarto Hokage. Asintió lentamente. –Supongo que tienes razón.-
-¿Qué crees que hará Hinata?-
Ella sacudió la cabeza. –Sólo lo puedo imaginar Jiraya. Primero le rompieron el corazón cuando supo que nunca podría estar con Naruto. Luego se enamoró de Gaara y su corazón se curó de nuevo. Ahora se rompió de nuevo con Gaara yéndose.-
-Cierto, cierto…- dijo Jiraya asintiendo. -¿Cómo crees que reaccionará Naruto a todo esto?-
-Fuiste su mentor por tres años.- murmuró. –Tú dime.-
Jiraya se encogió de hombros. –Probablemente querrá matar a Gaara por lastimar a Hinata.-
-Sí, también estaba pensando en eso…- Tsunade levantó la vista y observó el sol cayendo a través de la ventana. –Piénsalo Jiraya… han pasado dos años desde nuestro último encuentro con Sasuke. Cuando dijo que se iba… y se fue al País del Rayo, pensamos que todo estaría calmado por un tiempo de nuevo.- suspiró. –Y ahora pasa esto.-
-Pero no es tan malo como cuando Sasuke se fue.- argumentó Jiraya. –Digo, Naruto y él casi se matan dos veces.- levantó dos dedos dramáticamente y frunció el ceño.
-Eres demasiado dramático.- murmuró Tsunade mientras servía dos copas de sake. –Claro que esto no es nada como lo de Sasuke pero…- tomó un sorbo de su sake. –Pero a Hinata le han roto el corazón demasiadas veces y me preocupa lo que pueda hacer.-
-Buen punto.- Jiraya aceptó la copa que se le ofrecía. -¿Tú que crees Kakashi?-
El jounin entró por la ventana a la oficina, sonriendo bajo su máscara. –Siempre me atrapan.- Dijo, mientras sacaba su libro.
-¿Te gusta la nueva edición?- preguntó Jiraya sonriendo pervertidamente.
-Me encanta.- susurró exageradamente.
Tsunade torció los ojos y tomó un trago de sake. –Así que, Kakashi ¿cuál es tu opinión sobre todo esto?-
Kakashi se detuvo a pensar. –Deja que las cosas sigan su curso.- dijo encogiéndose de hombros. –No tenemos ningún derecho a interferir. Déjalos resolverlo por su cuenta.-
