—Bueno, no hay nada mas que hacer. —Se lavo las manos y se sentó en la silla, mientras se estiraba y bostezaba.— Definitivamente deberían darme un premio por esto.
— ¿Estás hablando solo?
— ¿Ya estas despierta? —Él se acercó hacia ella y le dio un beso en la frente.— Bueno, ya terminé con los quehaceres de la casa.
— ¿Porqué te diste la molestia?
— Porque tu mamá esta cansada, tu estas en ese estado y yo no estaba haciendo nada. —Se Levantó y se fue hacia la puerta.— Ya te hice la merienda.
—No se que haría sin ti. —Le dedicó una sonrisa y él se fue.
Bajo por las escaleras y fue hacía la cocina, abrió la heladera y de allí saco el jugo de naranja que había echo antes , ya frío. Lo dejo sobre la mesa y agarró vasos y las masitas que había ido a comprar. Las acomodó todas en la bandeja y luego colocó una flor. Con una media sonrisa en su rostro la sujetó y fue hacía la escalera para poder llevárselo... Pero alguien toco a la puerta.
— Que raro... No me dijeron que vendría alguien. —Dejó la bandeja en la mesa del comedor y fue a abrir la puerta. La abrió y se asombro al instante, cerrándola fuertemente.
La persona que estaba detrás de ella comenzó a golpearla fuertemente.
— ¡Déjame Pasar! —Se escuchaba los gritos detrás de ésta, mientras que Chris la cerraba con llave.
— ¡Fuera! ¡Nadie te quiere aquí!
— ¡Que seas algo de mi hija, no quiere decir que puedas hacer lo que te venga la gana en mi casa!
— ¡Dejo de ser tu casa hace bastante tiempo! —Dijo apoyado en la puerta.
Los golpes cesaron.
— Voy a volver. —Y no se escucho mas nada.
Chris se alejo de la puerta y se quedo viéndola, se llevo ambas manos al rostro y luego se dio unos leves golpes en las mejillas. Se dio la vuelta y fue a agarrar la bandeja, subió las escaleras y se fue con Jill de nuevo. La vio mirando el celular con los auriculares escuchando musica. Tenia una enorme sonrisa en su cara, por suerte no escucho la discusión. Ella volteo la vista y se saco los auriculares al ver a Chris.
— ¿Que andabas escuchando?
— AC/DC, Highway the hell.
— Ah bien... —Se acercó y le dejó la bandeja.— Ya puedes comer.
— ¿Qué hora es?
— Son las 19:30 —Dijo mientras la ayudaba a sentarse.
— Claire me mandó un mensaje hace un ratito que estaba por ir a una fiesta.
— Una fiesta... —Se sentó al lado de ella.— Ah claro, va con Piers.
— ¡Qué lindo! —Dijo elevando las manos y luego juntándolas con una enorme sonrisa en su rostro.
— Eh... Si más o menos. —Se encogió de hombros.— Con que la haga feliz... —Agarró una masita.— Por suerte me hizo caso en el tema de elegir de una vez por todas en ves de andar con ambos... ¡Ah! Y que se lo diga al otro.
— Esperemos que si. —Tomó un poco de café.
El teléfono de Chris comenzó a sonar y lo atendió mientras que le sacaba otra masita.
— Hola.
— ¡Hola Hijo! —Gritó la madre de Chris mientras que éste se alejaba del teléfono y después se lo volvía a poner a la oreja.
— Hola ma...
— Hace una semana que no te veo, ni me llamas. ¿Dónde estas? ¿Cómo estas? ¿Cómo esta Jill? ¿Esta mejor? ¿Se recuperó? ¡Te extraño!
— Muchas preguntas mamá. Además tienes a Claire.
— Contesta mis preguntas. —Dijo completamente seria.
— Estoy en lo de Jill, estoy bien, ella esta bien y si, se esta recuperando. —Dijo todo rápido.— Y te extraño también.
— Me ablandaste el corazón. —Se escucho un suspiro por el otro lado de la línea.— Bueno, ¿cuándo vienes?
— Por ahora me quedare por mas tiempo.
— Ah, bueno... —Se escuchaba desilusionada.
— Eso si ma, ¿podrías ir a buscar a mi perro y quedártelo hasta que Jill se recupere?
— ¿¡A ese perro!? ¡Es gigante!
— Es un Doberman... No te hará daño.
— ¡Son gigantes! Me comerá y creo que me odia.
— Te ama mamá. Bueno, te dejo... Dile a Claire si no que lo busque. Que le de la comida que esta en la bolsa de 5 Kilos, Llévale sus juguetes y nada mas. Ella se hará cargo de todo.
— Esta bien hijo...
— Gracias ma, sabría que entenderías.
— ¿Porque te quedas tanto tiempo? —Hubo un silencio de un minuto hasta que Chris decidió hablar.
— Él volvió. No pienso dejarla sola con ese. —Dijo decidido.
— Uh... Esta bien hijo, pero cuidado. Todavía no me olvido cuando te golpeó. Si te llega a tocar un pelo ahora si llamo a la policía, ¿entendiste?
— Si... Tranquila. —Camino unos pasos.— Te tengo que dejar.
—Bueno, adiós hijo.
—Adiós ma, nos vemos pronto.— Y cortó.
Se dio la vuelta y estaba Jill con una ceja alzada y cruzada de brazos.
— ¿Quién era?
— Mi mamá.
— ¿Y quién volvió? —Se hizo el silencio de vuelta, hasta que Chris habló de vuelta.
— Un amigo.
— ¿Un amigo? ¿Seguro? —Él asintió.— Esta bien.— Volvió a agarrar una masita.— Voy a salir a caminar mañana.
—¿Mañana? No creo que sea conveniente.
— Solo fue un disparo, nada grave.
— ¿Nada grave? ¿Estas loca?
— Quizás. —Se encogió de hombros.
— Bueno, pero vendrás conmigo.
— Esta bien.
— E iremos en auto a caminar a otro parque, ¿esta bien?
— ¿Porqué?
— Porque a este ya lo tengo visto demasiado, es mejor conocer otros, ¿no crees? —ella agachó la mirada y se quedó en silencio.— ¿Qué pasa?
—Me encanta este parque... Es en el cual te conocí... No lo cambiaria por otro.
Chris suspiró y se le formó una sonrisa de costado, fue hacia ella, se sentó y la abrazó. Jill también lo abrazo y se quedo allí, entre sus grandes brazos en silencio.
— Esta bien... Haremos lo que tú quieras. —le dio un beso en la cabeza y la siguió abrazando.
Ya faltaba dos horas para que terminara la fiesta, Ada andaba en el otro extremo tratando de juntarse con Claire y contarle de lo que había hablado con Piers, la gente seguía saltando y alejándola hasta que llego a los brazos de alguien que la detuvo y la llevo hacia un costado.
— Bien, gracias... Me salvaste. Te debo una. —Se arreglo el escote y se acomodo el vestido.
— De nada Ada.
—Quedamos muy aislados de todos. —Se acomodo la mascara y se paro derecha con una mano en la cintura.— ¿Qué quieres?
— Hablar sobre Claire.
— Leon... No tienes cara.
— Por favor... —Ella suspiro y se saco la mascara, él hizo lo mismo.
— Esta bien... ¿Qué quieres?
— Volver con Claire.
— Nunca estuvieron.
— Lo que quiero decir... Es que quiero a Claire conmigo, no con Piers.
— Que buenos amigos, eh.
— Él arrebato al amor de mi vida, no puedo lidiar con eso.
—Pero tu estas con esa rubia. Por cierto, no me cae bien. —Sonrió de costado y miró hacia otro lado.— Si quieres a mi amiga, tendrás que deshacerte de la rubia.
— ¿Cómo? No puedo decirle "¿sabes que? Terminamos. ¿Porque? Porque apareció el amor de mi vida. Lo siento, suerte." Seria una persona horrible.
— Deja de hablar y ven para acá. —Lo acerco hacia ella sujetándolo del traje y le dio un beso en la comisura de los labios.
Luego de unos segundos ella se alejo de él y se dio la vuelta.
— ¿Pero que...? —Leon no entendía nada del porque repentinamente hizo eso.
— Ya sabrás porque, ya tienes el camino libre.— Miro sobre su hombro.— Si le cuentas a alguien te mato, ¿escuchaste? No tendré piedad. —Se puso la mascara y se fue caminando perdiéndose entre la multitud.
— Esa mujer es muy... Complicada. —Miro la mascara y negó con la cabeza. Levanto la mirada y se encontró con la rubia con los ojos llorosos, se acerco hacia él y le dio un cachetazo.
— Todos los hombres como tu son iguales... Te odio Leon. ¿Cómo pudiste besarla?
— Espera, Ashley no es lo que... —Ella lo empujo hacia atrás.
— ¡No digas mas mi nombre! —Y se fue corriendo en dirección a la salida.
Él se quedo mirando en aquella dirección.
Ahora entendía porque Ada le había besado... Era para que Ashley no estuviera mas con él y pudiera ir tras Claire.
— Ada, ahora entiendo todo. —Sonrió y se coloco la mascara.
En otra parte estaban Alex y Albert Wesker, los hermanos, hablando y viendo todo a su alrededor alejados de todos.
— ¿Cómo haré para tener información de su empresa y hacer que se vaya a la ruina? —Pregunto ella mientras que sonreía y saludaba a los que pasaban.
— Tendríamos que fijarnos bien, yo creo que seria bueno tener un infiltrado.
— ¿Pero quién?
—Me di cuenta que tu empleado Fisher, conoce a Redfield.
— ¿Quieres que le diga que fraternice para lograr acceso?
— ¿Ves hermanita? Puedes pensar.
—No eres nadie Albert, sin mi... —Él la interrumpió.
—Sin mi, no hubieras podido tener todo lo que tienes ahora. Gracias a mi, estas de mano derecha en mi empresa. —Ella se cruzo de brazos y bufo.
— ¿Entonces quieres que haga eso?
— Si, no tendríamos competencia. —Vino un señor y los saludo a ambos, luego se alejo.
— ¿Qué hay de tu futura esposa?
— Creo que a eso lo arreglare mas adelante.
— Sigo insistiendo que no deberías de haber salido con ella.
— El padre es un genio, ella salio igual a él. Tiene la capacidad que yo requeria para mi empresa... Pero ahora ya no me sirve.
— ¿Conseguiste a alguien mas?
— Puede ser.
— ¿Y porque te casaras con ella?
— Porque es un capricho.
— Entiendo... —Se cruzaron ambos de brazos y siguieron mirando a todos a su alrededor.
Mientras tanto Helena estaba junto a Rebecca y su hermana, Deborah.
— Entonces... Esta con otra. —Dijo mirando hacia el suelo.
— ¿Pero de que hablaron? —Pregunto Rebecca.
— Nada, nada... —Deborah miro hacia el otro costado y comenzó a jugar nerviosa con sus manos.
— Rebecca , ¿qué por allá no esta Billy? —Ella sonrió y se fue corriendo hacia donde estaba el chico.
— ¿Era Billy?
— No. —Contesto Helena. —Pero bueno, vamos a buscar algo para tomar. Tienes que contarme que sucedió con Piers.
— No quisiera hablar mucho pero... —A ella se le formo una sonrisa.— Seguiré luchando por él.
— Creo que deberías dejar de lado ese tema.
— Yo lo amo todavía.
— ¿Cómo puedes amar a alguien que te hizo llorar tanto?
— Tambien me hizo feliz. Y eso pesa mas. Piers no fue un error, jamas lo fue. Él solo esta confundido con ella, se que aún me ama...
— Como tu digas hermanita. —Miro a un costado y vio a Leon con la que estaba con Claire, bastante cariñosos.— ¿¡PERO QUE MIERDA!? —grito y luego se tapó la boca. La pelinegra se alejaba de él y luego Ashley llego y le pego una cachetada.
— ¿Estas bien Helena?-Preguntó intrigada Deborah al ver a su hermana pálida.
— Nada, este corset me esta matando... —Sacudió las manos repetitivamente.— Me quedo sin aire. Tengo ganas de sacármelo y andar desnuda en esta fiesta para ponerle mas ánimos.
— Siempre tan indiscreta. —Ambas comenzaron a reír, pero Helena seguía intrigada por lo que había visto.
Algo raro había en todo esto que ella queria descubrir.
Claire seguía siendo alejada hasta que termino en donde estaban las bebidas alcohólicas.
— Me dejaron en un muy buen lugar. —Dijo con una sonrisa, se sirvió un poco de champagne y levanto la copa dándose la vuelta.
— ¿Entonces tambien tomas? Te acompañare en este trago. —Le acercó una copa y se la llenó.
— No soy de tomar, pero creo que en esta ocasión lo haré. —Dijo arrugando la nariz y sonriendo.
— Brindemos. —chocaron copas y tomaron de ella.
— Entonces... ¿Qué paso?
— Nada, un problema.
—Bueno, no preguntaré sobre tus problemas. Creo que seria lo mejor para que no te amargues y termines tomándote toda la botella. —Ambos rieron.— Pero bueno... ¿Hace cuanto trabajas con Kennedy?
— ¡Aja! Vas directo al punto... Bueno, hace una semana.
— ¿Tan poco? —Neil miro a un costado donde estaba Alex y luego volvió a mirarla.
— Si.
— Bueno... ¿Cómo lo llevas?
—Iba bien, hasta que descubrí que el jefe no me cae tan bien. —Tomó un sorbo.— Quizás renuncie y consiga otro empleo.
— ¡No! —A Claire le tomo por sorpresa.— Es decir, no te conviene... Ya sabes, en ese lugar se gana bien. —Tomo un sorbo largo y lo dejo en la mesa.— Deberías pensarlo.
— Lo estoy reconsiderando... Pero la verdad que no veo la manera de seguir allí.
— Mira Claire... Trabajos como el que has conseguido no se logran tan fácilmente. Has tenido demasiada suerte en verdad para que te contratasen. —Le dedico una sonrisa.— Es común que los empleados se lleven mal con sus jefes.
— ¿Alex te trata mal?
— La conoces...
—Es la hermana del novio de mi amiga, claro que la conozco. Conozco su carácter tambien y creo que la pasas horrible seguro con ella. —Ambos rieron y Neil asentía con la cabeza.
— Tienes mucha razón, pero lo controlo. Algún dia saldré de ahí e iré a otra empresa, quien sabe, quizás terminemos trabajando juntos. —Le guiño un ojo y largo una leve risa.— Pero hablando enserio, Piénsalo Claire. Los trabajos asi no caen del cielo.
— Tienes razón. —Un grito de mujer alerto a todos y luego un sonido de disparo, que impacto en una ventana haciendo que los pedazos caigan arriba de unas cuantas personas.
Neil sujeto a Claire de la mano y la comenzó a llevar hacia el balcón, alejándola de aquella zona.
— Tienes que irte.
— No. No me iré.— Neil se acerco a ella y la sujeto del brazo haciendo que se fijara en el balcón.
— Mira, hay una enredadera en la cual puedes bajar tranquilamente. Ve, pide ayuda.
— ¿Es una toma de rehenes?
— Es lo que quiero creer. —Hubo otro grito y luego un disparo. —Claire, ve. —Le ordeno.
— Quiero que te fijes como esta mi amiga, Ada.
— ¿Pero cómo...? — Claire levantó la pierna y se colgó de la enredadera.
— Ya sabrás quien es ella. —Dio un salto y lo miró.
— Tengo que irme para no levantar sospechas. —Se fue adentro y ella salio corriendo lo mas rápido que podía, dejando los zapatos en el camino.
Mientras tanto, Ada estaba observando toda la situación atentamente.
Estaba echada en el suelo con las manos en la cabeza. Miraba hacia un costado y mucha gente estaba asustada. Giro hacia la derecha y vio a los hombres que estaban atacando, sujetando armas mientras que hablaban y apuntaban a cada uno.
Trato de localizar a Claire pero le fue imposible.
— Deja de andar mirando tanto bonita. —Le dijo mirándola mientras que se agachaba y la miraba a los ojos. —Un momento, yo te conozco.
Ada sonrió y miró hacia el suelo.
— ¿Me conoces? —Echo una leve risa. — Por un momento pensé que un idiota como tú, no se acordaria.
— Como olvidar un bello rostro como el tuyo.— La levantó pero le ato las manos.
— Pero veo que aún no me tienes confianza.
— No desde la ultima vez.
— Oh vamos, Nicholai... —Uno de ellos se acerco y le pego en el estomago. Ella se quedo sin aire y cayo al suelo de rodillas.
— Deberías aprender a no decir los nombres. —Se acerco a el otro.— ¿Como vas a permitir que diga tu nombre? ¿¡Quieres que nos delate!?
— Tranquilo, Hunk. No lo hará. Sabe que no debe.
Todos miraban la situación sin entender muy bien el porque de todo.
Leon no podía creer como fue que lograron evadir a los custodios de la entrada. Y lo que mas le llamaba, era el porque Ada los conocía.
Los Wesker habían visto toda la situación y se escabulleron por una salida.
— Ada, que agradable encuentro. —Se acerca hacia ella un hombre con mascara.— La ultima vez que nos vimos no fue tan placentera la charla.
— Jamas lo va a ser.
— Y pensar que eras una nenita chiquita. —Se acerco a su rostro, Nicholai.— Menos mal que no te asesine. Hubiera sido un desperdicio. Digo, ¡vamos! Estas hermosa.
— Deja de hablar con ella.— Nicholai la tiro al piso.
— Hunk, ¿estas seguro que están todos?
— Lo estoy.— Camino en el centro de la pista y se quedo ahí parado con ambas manos hacia atrás.— Ustedes no nos conocen. Y si, esto es una toma de rehenes. Lo que queremos es que nos den todo lo que tengan. Ya sea: dinero, cheques, joyas, papeles importantes, ¿entienden? Pero si no nos dan lo que queremos, —Sujeto a Ada del cabello.— Se muere.
— Quizás no sepan quien es ella.— Hablo Nicholai acercándose a ella y apuntándola con un arma.—Es hija del Señor Wong, dueño de la empresa mas poderosa de Tokio y de esta ciudad. Es bastante poderosa... ¡Ah! Y tambien la prometida de el señor Wesker. Creo que a él lo conocen más.
— Ada...—Dijo Leon en el piso asombrado.
— Entonces, si se portan bien, los liberamos ¿nos darán todo?— La gente asintió.— ¡Perfecto! Nos entendemos perfectamente. Nadie quiere quedarse sin trabajo, ¿verdad?
Empujaron a Ada hacia el piso y Leon se acerco como pudo para sujetarla. Ella tenia la mejilla lastimada.
— Es todo mi culpa, perdón Ada...
— Tranquilo guapo. Lo único que quieren es la recompensa de mi padre. El dinero que hay aquí no es nada comparado a lo que ellos quieren.
— Dijeron que te conocen...
— Cuado era una niña asaltaron a mi familia. Yo me había escondido en el armario. Pero lo único que lograron era que disparan a mi madre y la hirieran de gravedad. Al menos lo apuñale en el vientre con una tijera.
— Bueno, diria que estoy para cuidarte...
— ¿Acaso eres un agente encubierto? ¿Piensas que puedes ayudarme? Estamos en la misma situación.
— Para situaciones como estas lo tengo todo controlado. —Él sonrió y ella no entendía el por qué.— Quiero que busques un aparato chico que esta en mi bolsillo. ¿Puedes agarrarlo?
— Claro que si. —Se incorporo como pudo y busco entre sus bolsillos.
— Bien, ni bien lo toques, presiona el botón.
— Esta bien. —Ella apretó el botón y luego se alejo de él.— Bueno, pareciera que estuviera en una película.
— Ese botón es para que entren los de seguridad. Ya sabia que algo como esto iba a pasar.
— Eres un genio...
— No. Se llama ser precavido. —Él miro hacia adelante y ella se le quedo mirando.
Mientras tanto Claire estaba a dos cuadras de la mansión. Había llamado a los policías y estaba esperando a que todo resultara bien. Que no hayan heridos ni nada por el estilo.
Sujeto su teléfono y se quedo mirando el numero que había puesto.
— Si lo llamo hara un escandalo. Se enojara con Piers por que no me ayudo... Ademas está cuidando a Jill. No puedo, solo me queda esperar.
Ella se quedo mirando hacia la dirección de donde había venido y entonces se fue corriendo mientras que escuchaba como las sirenas iban hacia la misma dirección que ella.
Piers miraba a lo lejos a su mejor amigo Leon quien estaba sosteniendo a Ada, la amiga de Claire.
— Que raro...
— Y que lo digas. Digo, lo que había visto antes no tiene nombre. —Piers miro a su costado y estaba Helena y Deborah a su lado. Él se acerco como pudo y se puso al lado de ambas.
— ¿Están bien?
— Si... —Contestó Deborah ante la pregunta.
— ¡Perfecto! Es mas, creo que ahora podría invitarlos a los secuestradores a tomar un té y hablar sobre la vida y el por que nos están tomando de rehenes. —Los dos miraron a Helena.— Que pregunta mas estupida por dios, Piers.
Ambos contuvieron la risa.
Neil se acerco hacia ambos, ya que vio a Piers con Claire.
— Piers, ¿no?
— Si, ¿quién eres?
— Amigo de Claire. Dime, ¿Ada es la chica a la que estaban maltratando?
— Si... Ella me matara al enterarse de esto. No la protegi. —Miró hacia donde estaba Ada.— Pero al menos mi jefe la esta cuidando.
— Ah, el jefe. Ya veo... —Neil miro a los secuestradores.— La conocen a ella.
— Eran los mismos que atacaron a su madre cuando era pequeña. Claire estuvo con ella en esos momentos.
— Comprendo.
— Creo que me toca a mi hacer las preguntas. ¿De donde conoces a Claire?
— Trabajo.
— Yo nunca te vi...
— Estaba repartiendo curriculums y nos conocimos. Yo trabajo para Alex Wesker.
— Wao...
— Si, bien... Le dije a Claire que escapara. Se fue por el balcón a pedir ayuda.
— Gracias a Dios está a salvo...
Deborah miraba todo con atención. Estaba enojada, ya que él estaba prestándole atención hasta que llego el otro y la dejo de lado por la pelirroja. Helena apoyo la mano en su hombro.
— Tranquila, ya va a pasar todo esto y será todo diferente. Lo sé, vi algo que cambiara todo.
— ¿Como estas tan segura?
— Solo lo sé. Ahora no pongas cara de nena caprichosa y prestemos atención a los secuestradores.
— Hermana... ¿Y si pasa algo?
— No sucederá nada.
Comienzan a escucharse las sirenas y los secuestradores, Nicholai y Hunk comienzan a alterarse.
— ¿Quién los llamo? —Todos estaban felices y hablando. Hunk apunto para arriba y disparo. — ¿Quién fue?
Todos estaban en silencio. Nicholai del enojo busco a Ada y la sujeto de los cabellos de nuevo alejándola de Leon. Éste enojado, se levanto y fue hacia ellos. Lo empujo con fuerza haciendo que Ada cayera a un costado y ambos cayeran en el piso.
— ¡No sales vivo de esta, rubio! — Se escucho un disparo, Hunk miró y habían disparado a Nicholai. Del enojo golpeo a Leon en la cabeza con el arma y luego comenzó a correr hacia la salida de la parte de atrás.
Ada como pudo se acerco a Leon y lo apoyo en su regazo.
— Ey... Guapo, no te desmayes. Vamos, solo fue un golpe, no sucede nada... — Miro sus manos y tenia un poco de sangre.— Mierda... Leon... Claire me asesinara si ve esto.
— ¡Ada! —Ella se da vuelta y aparece Claire con muchos policías detrás de ella. Se acerca y ve a Leon en el piso.— No... ¿¡Qué paso!?
— Lo golpearon con la culeta del arma. Solo un golpe, nada grave.
— No puede pasar otra vez. No... — Desato a su amiga. — Ayuda a los demás. Yo me quedare con Leon.
— Pero, y Piers...
— Tendrá que entender. — Ella asintió y fue a ayudar a los demás.
— Claire... — Ella lo miró y le sonrió.
— Dios, casi nos da un infarto.
—Jajaja... Hey, yo... —Se llevo una mano a la cabeza.— Te recuerdo. No eres la chica de mi sueños, eres mi amiga de la infancia... Junto a Jill y tu hermano Chris.
— ¡No puedo creerlo! ¡Lo recuerdas todo!
— Escucha, yo siempre quise decir... Que aunque era un niño, siempre me gustaste...
— No es un buen momento, Leon.— Dijo ella con lagrimas en los ojos.
— Yo te amo Claire...— Se llevo un brazo a la cara tapándose los ojos.
— ¡Leon! —Piers se había acercado. Claire se limpio las lagrimas y se alejo de él ya que habían venido enfermeros a llevarse a Leon.
— Hey niña, yo tambien estoy herida. —Le dijo Ada mostrándole los golpes que tenía.
— Jajajaja —Ambas rieron.
— Él volvió a recordar todo.
— ¿Cómo es eso de que volvió a recordar?. —Las dos se dieron vuelta y miraron a Piers.
— Sabia que tarde o temprano lo ibas a saber. El chico del que siempre te conté, era Leon.
— No puedo creerlo...
— Siempre estuve enamorada de él.
— Eran chicos. No creo que ustedes...
— Volví a verlo y volví a sentirme bien conmigo misma. Era esa persona que alegraba siempre mis días. Era esa persona que me había salvado cuando era chica. Siempre le estuve agradecida y siempre me atrajo.
— ¿Por qué me dices todo esto Claire?
— Solo quiero que entiendas como serán las cosas a partir de ahora.
— Espera... ¿Estas cortando conmigo?
— Yo... Iré a ver como esta Leon. — Dijo Ada y se fue hacia donde estaba él que le estaban pasando algodón.
— Ada, en serio... ¿Había quedado en coma? No fue un sueño...
— Según lo que me contaron Claire y Jill, no, no era un sueño, eran memorias lo que te ocurría. Realmente paso. Casi pierdes la vida por Claire al pelear contra un chico mas grande que ustedes.
— Mierda...— Hizo una mueca de dolor al sentir el alcohol en la zona afectada.
— Y ahora... Creo que tendrás un problema con tu amigo.
— Oh, no... No quería que esto pasara.
— Bueno, paso. ¿Acaso no la querías?
— Pero no quería que haga sufrir a mi mejor amigo.
— A veces se gana y a veces se pierde. Por cierto, gracias.— Le dio un beso en la mejilla y luego se fue perdiéndose entre la multitud de gente alborotada.
— Yo no quería decírtelo, no quería que pelearan ustedes. Son mejores amigos y no por una estupidez como esta van a...
— Ya no es más mi mejor amigo. —Se puso demasiado serio.— Quisiera no volverte a ver, Claire. Pero trabajas en la misma empresa. Lo único que puedo pedir, es que no me hables.
— Yo quisiera que vuelvas a ser mi amigo... Como lo eramos antes.
— Antes era tu amigo, luego fui tu novio. No puedo ser amigo tuyo y ocultar mis sentimientos hacia ti, aparte de verte con mi mejor amigo salir. Sinceramente no puedo. Solo, no me hables.
— Pensé que podríamos haber actuado de manera civilizada.
— Estoy tratando de controlarme de no ir y golpear a mi amigo. Porque sé que él no recordaba nada. Pero tú si.
— Yo no sabia que era tú mejor amigo.
— Y si lo hubieras sabido, ¿me lo habrías dicho?— Se quedó en silencio.— No. Ahórrate el discurso.
Ella se quedo callada y miro hacia el suelo. No podía hacer nada. Él entendió todo y decidió alejarse por la enorme puerta, por que se dio cuenta que era inevitable. Que en cualquier momento, este momento, llegaría. Estaba dolido, pero no enojado. El dolor era por que ella ya era de otra persona y no estaba enojado, por que él sabia que todo iba a pasar.
Claire se dio la vuelta y vio a Leon negando con la cabeza a una enfermera que seguro le estaba haciendo preguntas sobre el golpe.
— ¿Seguro que no siente mareos u otro tipo de dolor?
— No. Lo único es esto que me arde,— se toco la cabeza.— pero después nada.
— Leon, ¿estas mejor?
— Si, por suerte si, Claire.— Él vio como su mirada reflejaba tristeza.— No estas bien.
— ¿Eh? Estoy bien. —Ella apoyo su mano en la mano de él.— A ver, dime, ¿ya podemos irnos?
— Si, solo fue un golpe y además puedo sanar rápido. No es nada del otro mundo.
— Me alegro mucho. —Ella sonríe.— Am, tu novia...
— Oh, Ashley. Hubo un problema y ahora se convirtió en mi ex.
— Entonces...
— Solo de nuevo.— Se encogió de hombros.— ¿Tú?
— Igual.
— Se que sonará demasiado raro, pero necesito un abrazo tuyo. Hace mucho que no lo siento. Y te digo la verdad, estoy un poco "asustado"— Dijo entre comillas.— Por este hecho.
— Leon Scott Kennedy, ¿asustado? — Ella comenzó a reír.— Nunca pensé que tuvieras miedo.
— Solo lo digo para que me abrases.— Le dijo en un susurro, le guiño un ojo y ella se acercó a él y lo abrazo.
El quedo en su pecho sintiendo el aroma de su perfume y la rodeaba con sus brazos, mientras que ella apoyo su menton en su cabeza y jugaba con su cabello. Ambos quedaron asi por unos cuantos minutos recordando los momentos juntos en los que eran chicos, cuando corrían, saltaban, jugaban y se divertían juntos.
— ¡Kennedy! — Se sobresaltaron ante ese grito y se soltaron.— ¡Oh gracias al cielo estas perfecto!
— ¿Gracias?
— Cuando vi ese golpe casi me muero. Sentí que el alma se me caía hasta el inframundo.
— Un poco exagerada.— El sonreía. Claire se tapó la boca ocultando la risa.
— Esto de ser secuestrada es algo horrible. —Ella miro a Claire y arqueo una ceja. — Un momento, ¿qué hacían abrazados? ¿Donde esta la rubia subida al pony? Donde esta...— Se calló. —Bueno, respóndeme esas preguntas.
— Abrazados por que la amo y sentía la necesidad de abrazarla. Ashley termino conmigo. Y la ultima pregunta no la completaste.
— No hace falta. —Ella movia las manos de un lado al otro.— Asi que la amas. ¡Oh! ¡Qué hermosa noticia! Por fin este idiota ya se enamoro de alguien. Espero que esto sea duradero.
— Helena... —Claire asentía con la cabeza.
— Me siento en una novela. No es por nada, pero vi la otra situación Claire...
— Ah, Piers. Yo... —Ella no encontraba las palabras exactas.
— Se fue, pero mi hermana ya fue con él.
— Yo creo que esta bien. Ellos debían estar juntos. Piers estaba confundido, y a la que siempre amo fue a Deborah.— comentó Leon.
— Pero...
—Pero nada. Deja de mortificarte. —sujeto su mano— Hay que preocuparnos por nosotros ahora.
— Y eso que es el amigo, su mano derecha su...— Le decia en un susurro a Claire, Helena mientras que la codeaba.
— Helena...
— Me callé. —Ella miro hacia todos lados.— Es más, creo que me llaman.—Vio a lo lejos a Rebecca y a Billy hablando junto a otros empleados. —¡BECCA! Querida, esto que paso fue tan horrible.
Claire y Leon vieron a Helena corriendo hacia los dos.
— De nuevo solos. —Dijo Claire.
— ¿Te llevo a tu casa?
— Si por favor... Si quieres puedes quedarte a comer. La fiesta ha terminado temprano y aun ni comimos.
— La fiesta termino echa un desastre. He quedado en vergüenza para las demás empresas.
— No, ósea, estuvo muy buena. Lastima el secuestro, pero lo demás perfecto.
— Me alegro que haya sido así. Aunque creo que ya no podré hacer fiestas como estas. — tomó de la mano a Claire.— ¿Vamos?
— ¿No tienes que despedir a los invitados o cerciorar que este todo bien?
— No.
— ¿Se van así sin mas?
— Si.
— Bueno, entonces vámonos.
Ada caminaba enojada por la calle, se había rasgado el vestido para caminar mejor. ¿La razón? Albert Wesker. Se había largado de ahí y no se preocupo en ella, la había dejado a la deriva a merced de aquellos secuestradores.
— No puedo creer lo hijo de perra que fue... —Pisaba cada vez mas fuerte.— Lo odio. Ésta no se la pienso dejar pasar.
— ¡Hey! —Ella siguió caminando.— ¡Espera, Ada!
— ¿Qué quieres? —Él apuro el paso y quedo al lado suyo.
— Si quieres te llevo. Deje el auto a un par de cuadras.
— ¿Tan lejos?— Sonrió de costado. — ¿Qué estas planeando, Neil?
— Nada en particular. Solo estoy ayudándote. Veo que tu futuro esposo te dejó y se fue con su hermana.
— Con la arpía esa. Seguro le lleno la cabeza con algo...
— No lo escuchaste de mi, pero, Wesker solo te esta usando.
— ¿Qué? —Ella se detuvo, y lo miro extrañada.
— Eres la hija del empresario millonario mas famoso de Tokio. Trabaja con tu padre, y se afianzo más todo por que te convertiste en su prometida. —Ella frunció el entrecejo.— Tu padre esta muy viejo, y el sucesor será él cuando muera.
— ¿Cómo puedes decir algo como eso? Es todo mentira. Sé como trabaja Alex. Trata de infiltrarse en cualquier compañía y no me sorprende que te mande a ti conmigo para poder tener algo que conversar y luego ir por Claire. Si, lo sé. No hay que ser idiota, la conozco demasiado a esa víbora.
— No. Mirá, quizás lo último que dijiste sea cierto. Pero a esto te lo digo por que ya nos conocemos y tenemos bastante confianza. No se si recuerdas lo que paso...
—Si, okey, ya entendí.
— Entonces, ¿Qué dices?
— Creo, que te creo. —Ella suspiro.— Vamos, llévame a casa.
— Como gustes señorita Wong. — Ella sujeto su brazo y ambos caminaron hacia el auto.—Por cierto, tengo un botiquín de primeros auxilios en el auto. Te curare las heridas en el rostro.
— ¿Eres medico ahora?
— Tome unas pequeñas clases de medicina. —Abrió la puerta del auto.
— Que bello auto... Me encanta el color.
—Un Ferrari rojo. Sabia que te iba a gustar.
— Como siempre recordando viejos momentos.— Ella cerró la puerta y él fue al otro lado.
— Bueno, en la guantera está el botiquín, ¿me lo pasas?
—Aquí tienes.
— Bien, no te mueras.
— Solo son un par de raspones.— ambos comenzaron a reír, él la miro y comenzó a curarla con un algodón.
— Bueno, ahora lo único que falta es ponerte un par de curitas. Que lastima que te lastimen de esta manera, teniendo una piel de porcelana, tan frágil...
— Bueno, cállate y conduce. Tus palabras me van a dar diabetes.
— Jajaja, volvió nuestra querida Ada Wong.
— Albert Wesker jurara no haber nacido luego de lo que le haré.
— Espero que Alex tambien tenga su merecido.
— ¿Alex?
— No me agrada estar a su control, además ya me prometió varias cosas y aún no las cumple. Pero claro, ella quiere que haga esto y aquello. A veces creo que esta loca.
— Cada vez me caes mucho mejor.
— Bien. Bueno, te llevare.
— ¿Podrías hacer una parada en una casa primero?
— ¿La casa de...?
— Una amiga. Quiero saber como está, luego iré a mi casa.
— ¿Le paso algo?
— Le dispararon en la pierna.
—Bueno, como estoy viendo últimamente, creo que la inseguridad o cada vez es mas alta o tenemos muy mala suerte nosotros.
— El entorno esta medio turbio.
— Veo.
Piers se había sentado en el parque completamente desanimado, estiró los brazos hacia atrás y los llevo detrás de su nuca. Cerró los ojos y comenzó a pensar.
— Te vi salir muy enojado... —Él seguía con los ojos cerrados.— Me duele verte tan triste, tan mal por culpa de alguien que no te merece y nunca te mereció.
— Debora, no digas nada. Solo, siéntate al lado mio y no digas nada. — Ella le hizo caso y se sentó a su lado. Apoyo la cabeza en su brazo y dio un suspiro largo. — Es cierto lo que dices. Nunca me mereció. Y creo que lo que haces es tenerme compasión.
— Jamás Piers. Yo te amo, y jamás te tendría compasión. Te dije que te iba a esperar y lo hice. Sabia que eso nunca iba a durar. Sabia que solo era un capricho tuyo y te ibas a equivocar. Pero aquí estoy yo.
— No. Siento que te estoy usando, no quiero que digan otras cosas.
— No me importa lo que digan los demás. No me dejo llevar por lo que diga la otra gente.
Ella se sujeto al brazo de él. Comenzaron a caminar hasta el auto de Leon.
— Bueno, conoceré a tu madre. Eso es algo bueno, ¿no?
— Si.
— Tu hermano, ¿Chris? ¿Él estará ?
— No creo. Esta con Jill cuidándola.
— Ah claro, tengo que ir a visitarla después. — Llegaron hasta su auto y le abrió la puerta.— Señorita.
— Me siento un poco mal con respecto a Piers. No quise hacerle eso...
— Él lo comprenderá mas adelante.
— Me refiero a que se dejo tocar por todas.—Pregunto divertido.
— Es que tiene un culo bastante perfecto por el gimnasio. Entonces Ada y Jill se lo tocaron. —Leon asentía con la cabeza y se iba del lado del conductor.
— ¿Andan tocando a los hombres? Que pervertidas, digo, casi lo violan.
— Era algo de no creer. Queríamos verificar si no estaba operado.
—Están locas...— Negaba con la cabeza.— Quiero hacerte una pregunta cuando llegue allá.
— ¿Tengo que esperar? —Se cruzó de brazos.
— Si, tendrás que esperar. —Puso el coche en marcha para ir hacia la casa de ella.
Chris y Jill estaban acostados mirando una película mientras que esperaban a que venga la madre de Jill, Johanna.
— ¿Sabes algo? Tuve una sensación fea en mi pecho. Como que algo malo estaba pasando, aunque ya no siento mas eso.
— ¿Por eso las caras de sufrimiento que hacías?
— ¿Hice caras?
— No te das cuenta de las caras que haces?
— No... —Ella se apoyo sobre el pecho de él.
— Sos tan comodo...
— Gracias, ya lo sabia.-Ella comenzó a reír.
— Que raro que aun no viene mi madre...
— ¿Quiéres que te alcance el celular?
— Si, por favor. —Chris se estiró hacia la mesita de luz, agarro el celular y luego se lo dio a Jill.
— Le mandare un mensaje, quizás siga en el trabajo.
— Iré a buscar un vaso de agua, ya vuelvo. —Chris se levanto y fue hacia la cocina. Saco el celular de su bolsillo y marco a su hermana.
— Hermanito, que ...
— ¿Estas bien? ¿Te hicieron algo? ¿Dónde estas? ¿Con quién estas? ¿Piers esta contigo? ¿Él no te hizo nada, verdad? ¿Cuánto dura esa fiesta?
— Chris, si estoy bien. No me hicieron nada por suerte, estoy en un auto, con Leon. Piers no esta conmigo, no me hizo nada y la fiesta termino y rápido.
— ¿Por qué a todo? Me da fatiga preguntar por cada cosa.
— Jajajaja, por que... Se cancelo. Solo eso. Y estoy con Leon por que... Amm, cuando te vea hablamos del tema. Me gustaría hablarlo cara a cara.
— Tienes suerte de que este con Jill cuidándola. Por que las actitudes que tienes... —Ella la interrumpió.
— Soy mayor. Basta ¿okey? Estoy con quien quiero. Yo no te dije de elegir a Jill o a Jessica en su momento. Asi que por favor, sigue cuidando a mi bella cuñada y mejor amiga. Deja de preocuparte por mi.
— Soy tu hermano. Mi deber es protegerte y cuidarte. Te amo un montón y enserio no me lo perdonaría si te pasara algo. Tu y mamá son las mujeres mas importantes de mi vida, las principales, aparte de Jill, claro. Solo trato de ser buen hermano.
— Y lo eres Chris. Eres el mejor hermano del mundo y te estoy eternamente agradecida, en serio. Ahora debes preocuparte por mi querida Jill. Nosotras estaremos bien, no te preocupes.
— Esta bien... Cuando llegue a la casa, hablamos.
— Perfecto. Te amo hermano.
— Yo te amo mas, hermanita.
Él corto y se fue al lavamanos para pasarse agua en la cara. El presentía que algo había pasado y lo tenia inquieto.
Se seco con la toalla y fue hacia la habitación.
— Hablaste con Claire, ¿no?
— A veces no se como es que lo sabes.
— Tu rostro muestra preocupación. Es algo que fui aprendiendo con el tiempo, tus rostros.
— Oh... —Se sentó en la cama con ella y la rodeo con los brazos.— Ella esta con Leon.
— ¡Qué bien!
—No que mal.
— ¿Por qué?
—Si se fue con Piers, por que esta ahora con ese? O por que se cancelo tan rápido la fiesta? No estaría entendiendo.
—Quizás por fin tu hermana se dio cuenta con quien debe estar.
—Ay dios, me saldrán canas.
—Mm, creo que te verías bien con canas.
— ¿Tu dices?
—Si, no te veo tiñéndote el pelo. —Él miro a la tele y nego con la cabeza.
—Que horror.
Ambos comenzaron a reír un montón al imaginarse ambos comprando la tintura y luego Jill tiñéndolo.
— Tengo que irme a mi departamento.—Dijo alejándose de él.
— Esta bien. —Neil paso su brazo por debajo de su cabeza mientras que miraba el techo de la habitación. Ada se tapó con las sabanas y comenzo a caminar hacia el armario.
— ¿Aún tienes algunas ropas mias?
— Si, tienes una camisa negra y el Jean azul. Las botas están mas atrás del armario.
— Perfecto.
— Por que el apuro en irte.
— Tengo que ir al departamento a buscar mis cosas y luego iré a la casa de mi madre.
— Podrías quedarte conmigo. —Ella se dio la vuelta y enarco una ceja.
— Obvio que no.—Agarro la camisa y dejo caer la sabana.—No tengo las ganas suficientes como para quedarme.
— Como quieras. —Él la miraba mientras se vestia.-Hace mucho no la paso tan bien... En realidad, hace mucho no estoy contigo.
— No te acostumbres. —Se puso el Jean y luego las botas.— No es algo que hare seguido. Solo se dio el momento.
— Sigue mintiéndote a ti misma. —Ella lo miro de mala manera.— Me encanta cuando te enojas. Pero mas en la cama.
— Que ganas de hablar estupideces.
— No lo son. —Dijo él con una sonrisa.
— Puedo decir que te extrañe, un poco. —Decia Ada encogiendose de hombros.
— Aun no entiendo por que decidiste estar con él.
— Albert era inteligente, apuesto, todo lo que una mujer quería.
— ¿Yo no?
—Tu también, pero él trabajaba para mi padre. Y desde que se declaró, bueno, se afianzo mas la relación.
—Si tan solo hubiera hablado en su momento...
Ella abrió la puerta y le dedico una sonrisa.
— Podría haber pasado otra cosa. Adiós Neil.
— Adiós Ada.
Al no poder lograr tomar un autobús, Ada tomo un taxi y fue directamente hacia allá. Ella entro a el departamento y fue directamente al baño a darse una ducha. Necesitaba recapacitar todo lo que había pasado en el día.
Lo que paso con su ahora ex prometido y con Neil.
La pelinegra entro a la bañadera y cerro los ojos.
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Ella salió de la tienda, tras haberse comprado mucha ropa y se quedo mirando el celular.
— ¡Ey, Ada! —Ella levanto la vista y sonrió.
— ¿Qué haces aquí?
— Caminaba, daba un paseo. No pensé que te encontraría por acá. —La abrazo.
— También te extrañe. Pero suéltame.
— Siempre tan dulce... —Él sujeto con una mano su barbilla y le dio un corto beso.— ¿Estas libre hoy?
— Tengo que ir a trabajar con el empleado de mi padre. Dice que necesita que le lleve unos papeles y esas cosas.
— Ese tipo hace que no puedas pasar tiempo conmigo. —Ella sonrió.
— Neil, ya va a pasar. Tengo igual el fin de semana todo libre para ti.
— Pero en un mes te iras de viaje con él.
— Lo sé...
— Te tendré mucho mas lejos. —Él suspiro.— Bueno, como ahora te encuentro te quería contar que conseguí trabajo.
— ¡Qué bien! ¡Me alegro mucho! —Lo abraza y le da un beso en la mejilla.
— Quizás ahora tu padre me acepte.
— No importa lo que diga él.
— Yo sigo pensando que lo hace todo a propósito. Te lleva justo a Estados Unidos con ese... No sé, es muy raro todo.
— Quizás tengas razón, pero yo solo te quiero a ti.
— Quisiera creerte. —Él agarro las bolsas de ella.— Ven, vamos en mi auto. No, hoy no traje tu Ferrari rojo.
— Jajajaja yo no dije nada.
— Es que tu papá no estaría contento si te llevo en un auto cualquiera.
— Ya compraras un Ferrari.
—Es una promesa.
/~~~~~/
— Mierda, por que lo deje... —Ella fue bajando hasta quedar bajo el agua. Se quedo ahí relajada mientras que abría los ojos y se tranquilizaba. Se levanto de golpe y se seco con ambas manos. — ¿Por qué estuvo con Claire?
Salió de la tina y se envolvió en la toalla. Abrió la puerta encontrándose de golpe con Albert. Ella frunció el entrecejo y lo empujo de su camino.
— Pero mira que trajo el viento.
— ¿En donde estabas?
— ¡Oh! Ahora te interesa. Ah no pero que bien... Estuve en el suelo del salón, siendo golpeada por uno de ellos. ¿Ves estos golpes?— Se señalaba la cara.— Bueno, eso me hicieron mientras que tú te ibas con la víbora de tu hermanita de ahí para estar a salvo.— Comenzó a vestirse, se puso un pantalón de gamuza negro y una camisa roja, las botas negras y busco el bolso.
— No pensé que te iban a hacer eso...
— Eso es lo que pasa contigo, nunca sabes nada.— Puso todas sus pertenencias en el bolso y lo cerro.— Por cierto, esto es tuyo.— Se saco el anillo y se lo tiro a la cara.— No me casare contigo, ¿Por qué? ¡Por que terminamos!
Ella levanto el bolso y camino hacia la puerta. Se dio la vuelta y Wesker seguía en su posición.
— ¿Sabes que es lo peor de todo esto? Que encima no haces nada para detenerme.— Abrió la puerta, salió del departamento y cerro la puerta con fuerza.
Salió a la calle y tomo un taxi con destino a la casa de su madre.
Adivinen quien volvio? Yoooooo! bueh ya nadie se acuerda de mi. Como sea, les traje un nuevo cap que deberia haberles dejado hace meses ¿Me equivoco?
No dire las razones por las cuales no pude escribir mas (Mepusedenoviayluegolodeje,malditoamordemierda) pero nada hizo que me olvidara de HEROE!
sin mas que decir, no me maten, asesinen ni nada, echenle la culpa al idiota de mi ex ;)
besos y abrazos! Me veran seguido por aca de nuevo y se viene los capitulos de GRAN UMBRELLA.
Ahora si, de nuevo , besos y abrazos!
