Disclaimer: Los personajes de no me pertenecen solo a su respectivo autor: Tite Kubo. La historia tampoco es mía pertenece a la autora: Paulinita Rahtbone quien me ha dado el permiso de adaptarla al Fandom de Bleach

Advertencias: Personajes Ooc.


_-La Chica de la Bufanda Roja-_

-19-

-Rukia

-El shock inicial ya había pasado, pensé que estaba preparada para enfrentarme a mi padre de nuevo pero al verlo me di cuenta que estaba equivocada. Ahora agradezco que tanto Yuzu como Ichigo hayan estado ahí para ayudarme, porque estaba segura de no estar ellos hubiera colapsado ahí mismo y solo dios sabe que hubiera hecho Rido conmigo.

Seguramente golpearme por haberme ido de su casa y provocar que Hisana y Kon lo dejaran, pero si era sincera no era mi culpa ellos se habían ido por voluntad propia, yo era la que había sido prácticamente obligada a irme por sus malos tratos.

Aunque algo me decía que él quería decirme algo, no sé qué, y no me importaba, él tuvo mucho tiempo para arreglar las cosas y no lo hizo ¿Por qué tendría que escucharlo?

Estaba metiendo las ultimas prendas a mis maletas, le había pedido a Yuzu y a Ichigo que llevaran lo último mientras terminaba de empacar, aun no me quitaba la pena de que ellos hayan visto mi blusa ensangrentada, no como les había dicho no era algo que esperaba que vieran mucho menos Yuzu que era un poco más sensible a estas cosas, Ichigo ya me había visto en ese mal estado así que no importaba mucho si la miraba, pero aun así.

Escuche pasos a mis espaldas, me voltee pensando que era Ichigo pero me tense al verlo a él. Lucia más delgado y cansado, tenía ojeras en sus ojos que los mapaches envidiarían por su color, su ropa estaba arrugada y desarreglada, por reflejo me hice hacia atrás, no quería que me volviera hacer daño.

—Rukia— dijo mi nombre, provoco escalofríos en mi piel puesto que nunca me había llamado de esa manera. —De verdad estas aquí.

— ¡Aléjate! —le advertí. —No te me acerques, por favor.

—No, no quiero hacerte daño. —dijo acercándose más. —Solo quiero hablar contigo.

— ¡Pero yo no quiero! —la histeria me estaba dominando, sabía que tenía que calmarme pero no podía, su sola presencia me ponía de nervios.

—Rukia, por favor, escúchame solo un momento.

— ¡No me digas Rukia! —le grite—Nunca me digas así, no lo mereces, te odio te odio. —conforme le gritaba me iba arrinconando más contra la pared, quería fundirme en ella, ser igual de dura con como ella, para no sentir sus golpes tan fría como ella, para no poder sentir lastima por él, por la forma tan adolorida como me miro cuando le dije que lo odiaba.

Su rostro seguía igual pero no me importaba, entonces llego Ichigo y me saco de ahí llevándome en sus brazos a la tranquilidad de su hogar.

De eso ya habían pasado dos días, como lo había intuido Hisana se puso como leona cuando le contamos que habíamos ido a la casa por mis cosas, me regaño diciendo que jamás lo vuelva hacer al menos que fuera ella o Kon, le dije que no había pasado nada que Ichigo jamás lo permitiría. Eso pareció tranquilizarla, omití la parte donde me encontré con Rido, eso la hubiese preocupado más y era lo que menos quería, aun no teníamos una buena relación pero poco a poco se iba ganando mi perdón con sus acciones estaba algo feliz de poder tener a mi madre de nuevo, Masaki se había portado como otra madre conmigo, pero sentía que no era lo mismo, una madre no se remplaza, una la debe querer con sus virtudes y defectos, son humanas y cometen errores algunas veces o al menos eso creía yo.

Mire la fotografía que estaba en la mesa de mi cuarto, era aquella que nos habían tomado en el baile hace algunas semanas, no podía creer que yo hubiese ido a un baile pero menos me podía creer que Ichigo hubiese sido mi pareja y que ahora el fuera más que mi amigo… mi novio. Sin pensarlo solté una risita como una niña pequeña, ¿yo con novio? Ni en un millón de años me hubiese creído que yo la niña rara y enferma consiguiese alguien que la amara realmente, pensé que siempre viviría sola con solo Kon como apoyo temporáneo puesto que algún día él encontraría a una mujer el cual amara incondicionalmente y se iría dejándome sola de nuevo.

Pero ahora gracias a Ichigo tengo una familia que me quiere, las cosas con mi madre se están arreglando y me iré lejos a estudiar una carrera que me apasiona, algo que creí imposible).

— ¡Hey Ruki!— la cabeza de Yuzu se asomó desde la ranura de la puerta. — ¿Cómo estás?

Entro a mi cuarto y sentó junto a mí.

—Bien Yuzu, ¿porque no debería?

—Pues por lo que paso antier. —entendí a lo que se refería.

—La verdad me siento un poco abrumada, no pensé que Rido fuera a mi cuarto a verme, es más pensé que no iba a estar en casa pues a esa hora siempre estaba en el trabajo.

—Yo no lo alcance a ver, pero por lo que me dijo Ichigo, el hombre está hecho un desastre.

Ahora que lo pensaba era cierto, se veía totalmente destrozado, quite esos pensamientos de mi mente él se merecía todo lo que le pasara.

—Ese es su problema, todo eso se hubiese evitado si él hubieses sido un buen padre. —dije haciendo mis manos puños. — Aun no olvido lo que me hizo y creo que nunca lo olvidare, tampoco perdonare que haya amenazado a mi madre de esa manera, ahora entiendo un poco el porqué de su actitud, no la justifico porque ella debió haber luchado… pero no soy madre, no sé qué es lo que una es capaz por sus hijos, pero si eso lo hizo para protegerme de cierta manera de mi padre entonces puedo tratar de perdonarla. —a esa conclusión había llegado hace unos días, mi madre podría perdonarla, pero a mi padre nunca. —Sé que puede que suene muy rencorosa pero es lo que siento.

—Sí, eso creí Rukia—torció el gesto.

—Suéltalo Yuzu.

—Solo pienso que si él tratase de cambiar, no sé, que tratara de redimir sus errores de alguna manera ¿sería capaz de por lo menos perdonarlo?

—No. —conteste sin dudar. —No sé cómo explicarlo Yuzu, pero hay ciertas cosas que una persona no puede tolerar o perdonar, él tuvo más de dieciséis años para cambiar su forma de actuar pero no lo hizo, se dejó guiar por chismes y desconfió de mi mamá. —conteste. — ¿Por qué preguntas eso, estás pensando que debería perdonarlo? —pregunte con brusquedad.

—Claro que no, yo soy una de las personas que más están de tu parte. —levanto las manos en modo de defensa. — Era curiosidad eso es todo.

—Ah bueno. —conteste más clamada, pero aun con lago de duda.

—Entonces… ¿Lista para la gran aventura universitaria?

— ¡Wow! Ni me lo recuerdes, me dan muchos nervios. —dije con una sonrisa.

—Por eso debiste quedarte conmigo el próximo año. —me dio un empujón. — Pero no, querías seguir a mi hermano ¿eh? —me dijo alzando y bajando las cejas. — No creas que no me di cuenta del beso que se dieron en el baile y mucho menos que ahora andan muy acaramelados.

— ¿Ya lo saben todos? —pregunte asustada.

—Rukia, la única que no se daba cuenta eres tú. —me dio unas palmaditas en la cabeza. — ¿Ya son novios?

Asentí tímidamente. Yuzu soltó un chillido emocionado.

— ¿Cómo paso? ¿Qué te dijo? ¿Cuándo fue?— pregunto sin respirar.

—Fue unos días después del baile…

— ¿Desde ese día? —me grito. —Eso ya tiene mucho tiempo Rukia, y yo ni enterada.

— ¿No que todos ya lo sabían? —dije riendo. Ella entrecerró los ojos. —Ok, me invito al parque a caminar y pues solo se dio, estábamos sentados en una banca me compro un helado y cuando me di cuenta él estaba tomándome de las manos y preguntándome si quería ser su novia.

—Típico de mi hermano, nada romántico, yo hubiese preferido un restaurante a la luz de las velas, con música clásica rodeándonos que él se hincara y me lo pidiera.

—Yuzu, si no te va pedir matrimonio. —rodee los ojos. — Pero para mí fue perfecto.

—Me alegra mucho Rukia, te mereces todo lo bueno que te pase.

—Y todo gracias a ustedes. —sin pensarlo la abrace, ella me devolvió el abrazo, quería mucho a Yuzu ella como la hermana que nunca tuve.

Yuzu me sostuvo unos momentos antes de separarse de mí y darme una sonrisa, no me pasó desapercibido que sus ojos tenían unas pocas lágrimas.

—Bueno ya basta de sentimentalismos. —su voz se oía rara. — Hay que hablar de otra cosa, ¿Cuánto tiempo te iras con tu mamá y Kon?

—No lo sé, supongo que un fin de semana porque tengo muchas cosas que arreglar antes de irme a la universidad y supongo que Kon también. —ella sonrió tristemente. — ¡Ey! Se seguirán viendo aun después de que él se vaya, sabes que no te dejara tan fácilmente.

—Lo sé, él me ha dicho lo mismo pero no puedo evitar extrañarlo mucho. —hizo un puchero que me dio mucha ternura. — Bueno, eso me pasa por no querer hacer la prueba pero ¡no! soy un poco contradictoria ¿verdad?

—Algo.

—Gracias amiga, me encanta tu apoyo. —me dio un puñetazo juguetón en el brazo.

—Lo siento.

Yuzu me ayudo a revisar que cosas dejaría en la casa por si llegase a visitarlo y cuales me llevaría a la universidad, Ichigo y yo habíamos quedado en que nos quedaríamos en las habitaciones destinadas para los alumnos, no era porque no quisiera vivir con él, sabía que aún era muy pronto para dar ese paso tan grande también era el hecho de que no tenía dinero, mi madre se había ofrecido a pagarme un buen departamento, me negué, quería tener mi propio dinero para comprarme mis cosas, ya era mucho que los padres de Ichigo me hayan pagado la inscripción, sé que era algo tonto de mi parte o tal vez era mi orgullo, la verdad es que ya estaba cansada de depender de las demás personas.

—Aún sigo sin entender porque no quieres vivir con mi hermano.

—Ya lo discutimos un millón de veces Yuzu, siento que es muy pronto para dar ese paso.

— ¿Muy pronto? —pregunto levantando la voz. —Rukia, has vivido con él las últimas semanas ¿Y ahora dices que es muy pronto?

—Pero no es lo mismo vivir con él y su familia, que solamente nosotros dos solos.

— ¡Ah! —extendió la palabra. —Entonces ese es tu miedo. —no era una pregunta. — Quedarte sola con Ichigo ¿eso te asusta?

—No lo sé. —baje la mirada apenada. — Tengo miedo de que quizás no le guste estar conmigo, que se aburra y todo eso.

— ¡Ay Rukia! Ichigo está enamorado de ti, no entiendo cómo puedes pensar que se aburrirá de ti.

—La costumbre supongo.

—A veces eres tan tonta Rukia, créeme mi hermano se amputaría un brazo antes de dejarte. —me dijo riendo, no pude evitar unírmele a veces Yuzu decía cada ocurrencia.

Tocaron de nuevo la puerta callando nuestras risas, por la puerta se asomó Ichigo con una sonrisa.

— ¿Interrumpo algo? —dijo entrando.

—No, nada. —conteste, él se acercó y me dio un beso en los labios. No pude evitar sonrojarme.

A lado mío escuche la risa de Yuzu pero decidí ignorarla.

—Vengo a interrumpirlas porque haya abajo están Kon y Hisana, vienen de visita supongo. —a Ichigo aún no le agradaba mucho mi madre, pero por mi trataba de cambiar su forma de pensar y pareciese que su actitud estaba cambiando poco a poco pero según sus palabras debía estar con la guardia en alto.

—Oh, vamos.

El me tomo de la mano y salimos de mi cuarto, donde una muy emocionada Yuzu se nos adelantó, supongo que la visita de mi hermano no era exclusivamente para mí.

La sala, junto con Masaki e Isshin, sentados estaban mi hermano y mi madre la cual al verme se levantó para abrazarme. Así era desde que habíamos quedado en darnos una oportunidad, cada vez que me veía me abrazaba y me besaba como si fuera la última vez que lo hiciera al menos eso me ponía contenta a mí, eso significaba que en verdad mi mamá quería arreglar las cosas conmigo de uno u otra manera.

— ¿Cómo estas, hija? —me pregunto cuando nos separamos.

—Bien, no me quejo mamá.

—Me da mucho gusto escucharlo, Rukia. —ambas nos hicimos paso hasta la sala donde nos sentamos juntas, Ichigo se sentó a lado mío quedando yo en medio de mi madre y él. — Masaki me estaba diciendo que estabas preparando tus cosas para irte a la universidad.

—Sí, de hecho Yuzu me estaba ayudando a empacar que y que cosas voy a dejar, ¿Verdad Yuzu…?—voltee donde se supone que estaba con mi hermano, pero los asientos estaban vacíos. — ¿Y Yuzu?

—Se fue hace como cinco segundos de aquí con tu hermano. —contesto Ichigo, no se veía muy contento pero que puedo decir yo.

—Oh. —fue mi brillante respuesta. —Pues como les decía ya falta poco menos de una semana para que nos vayamos.

— ¡Ay hija! Sabes que bien yo te hubiera comprado un departamento cerca. —dijo mi madre.

—No mamá, esto es algo que quiero hacer yo por mi misma, Ichigo también tuvo esa idea pero no quiero que solamente él pague gastos que nos competen a ambos.

Tanto como Ichigo como Hisana se miraron, su mirada era algo así: "Rukia es una completa y total testaruda" yo me cruce de brazos ofendida porque se unían solamente para hacerme sentir una niña.

—Es bueno que Rukia-chan quiera contribuir en los gastos. —Isshin salió a mi defensa. — Deberíamos estar orgullosos de ella, no muchos chicos, y menos a su edad, les interesa en aportar algo.

—Gracias Isshin-san, me alegra que por lo menos alguien esté de acuerdo con mi forma de pensar. —dije mirando mal a mi madre y novio.

—No era eso amor, solo nos preocupamos por ti. —Ichigo me dio un beso en la sien, eso me hizo sonrojar provocando la risa de mi madre, yo le di un leve golpe en el pecho por su osadía. — ¡Ey! No me maltrates, no ves que como yo no vas a encontrar otro.

—Si así fuera seria toda una tragedia. —le conteste.

— ¿Ya ves Hisana? —me señalo. —Tu hija me maltrata con bullying psicológico.

— ¡No seas nenita!

—Muy bien chicos, ya dejen de pelear—dijo Masaki al rescate. —Ambos no podrían vivir uno sin el otro.

A eso ambos asentimos.

—La verdad, no. —me paso el brazo por los hombros y me atrajo más a él. — Para mí la enana es única.

—Gracias. —le dije con una sonrisa, él se acercó para darme un pequeño beso, a lo cual escuche un suspiro que venía de mi madre.

—Se ven tan lindos chicos, sinceramente…—el sonido de un celular interrumpió su frase, mi madre busco en su bolso al parecer era el suyo, saco el aparato, frunció el ceño cuando vio la pantalla. — No conozco el número, discúlpenme. — se levantó y salió de la habitación para contestar.

— ¿Y cuándo piensan partir, chicos? —pregunto Masaki.

—La próxima semana. —conteste yo. —Había quedado de ir con mi madre y hermano a un fin de semana de vacaciones antes de partir a la universidad.

—Sí, así nos dará tiempo acomodarnos bien en las habitaciones antes de que las clases comiencen. — Ichigo continúo.

—Los voy a extrañar chicos. —Masaki dijo. — No creo que me acostumbre a no tenerlos aquí todos los días.

—Masaki, sabes que estas cosas pasan. —Isshin le dio un apretón en el hombro. — Los chicos crecen y deben dejar el nido para poder cumplir sus propios sueños, además estarán aquí para navidad y año nuevo.

—Si mamá por eso no se preocupen. —dijo mi novio, unos pasos se oían en la otra habitación supongo que la llamada había acabado.

Mi madre entro a la habitación, pero su semblante no me gusto, estaba blanca como papel y tenía la mirada perdida, sostenía su teléfono en su mano y parecía que lo apretaba demasiado.

— ¿Mamá? —me levante rápidamente para unirme a ella. — ¡Mamá! —la moví un poco.

Ella miro hacia mí, parpadeo varias veces antes de que sus ojos se llenaran de lágrimas.

— ¿Qué pasa?

—R-Rido. —tartamudeo. — E-el…

— ¡Mamá dime! —no me importaba mi padre, pero si mamá estaba así es que era algo grave. — ¿Qué hizo él esta vez?

—E-está en el h-hospital. — seguía sin entender. — Esta muy grave.