† OSCURIDAD †
Capitulo 21
Kikyou no hizo movimiento alguno, sentía miedo de ese sujeto que era un cínico y no entendía que era lo que le pasaba…
Inuyasha pensó todo el tiempo en aquel baile, hasta que por fin decidió ir a buscar a Kagome para decirle algo muy importante.
El día prácticamente llegaba a su fin, así que Inuyasha se apresuró en ir hasta el jardín, pues supuso que allí estaría, pero se decepcionó al ver que no estaba ella, en su lugar se encontraba Rin, quien veía a Inuyasha con una cara de alegría.
Rin: Inuyasha, te estaba esperando…
Inuyasha: ¿Para qué? Si se puede saber
Rin: Sesshoumaru te manda a llamar, quiere que vayas cuanto antes
Inuyasha: Pero, ah…espérame aquí ya vengo
Inuyasha salió corriendo antes de que Rin pudiera protestar, entró de nuevo al castillo y corrió por un pasillo hasta que chocó con alguien…
¿?: ¿Por qué tan apurado?
Inuyasha: Kagome…. –Tomando aire- Te estaba buscando –Volviendo a tomar aire- Ahora debo irme, mi hermano me ha mandado a llamar….pero antes de eso quería decirte que yo…. –Es interrumpido-
Kagome: Espera Inuyasha más despacio….no te estoy entendiendo nada…. ¿Tu hermano te mandó a llamar? ¿Para qué?...
Inuyasha: Kagome escúchame, si me voy no vuelvo a este castillo, mi hermano no lo permitirá….así que tengo algo que decirte… -De nuevo es interrumpido-
Kagome: Inuyasha perdona, pero ahora no es que disponga de mucho tiempo… Debo ir a la Tierra, yo iré a visitarte si es que no puedes volver al castillo, pero no te desesperes… -Siguiendo su camino, haciendo un ademán de despedida y dedicándole una sonrisa a él- Adiós…
Inuyasha la vio marcharse, estaba tan linda como siempre, con un vestido precioso, oscuro, como aquel mundo… Volvió donde Rin, pero esta vez lentamente, algo deprimido por no haber podido expresarle sus sentimientos a esa persona, pero supuso que ya habría tiempo para eso.
Rin comenzó a caminar cuando vio a Inuyasha regresar, pensó en regañarlo con distintas palabras, pero permaneció en silencio, pues la cara del joven bastaba para que el ambiente se entristeciera.
Mientras tanto, Kagome se dirigía al portal que sólo podía abrir con la llave que le había otorgado Naraku. Lo cruzó lenta y delicadamente y apareció en una carretera, al lado de una única casa, grande y linda.
Una brisa suave comenzó a hacerse presente, mientras Kagome paso a paso se dirigía hacía la puerta de esa casa, sin embargo, al llegar no tocó, sólo se sentó en la silla mecedora que se encontraba al lado.
En el interior de la casa se encontraba aquella chica que alguna vez fue su mejor amiga, pero no se encontraba sola.
La muchacha se encontraba con el cabello suelto, se dirigía hacía afuera para tomar un poco de aire, pero se quedó pasmada al ver aquella chica vestida de negro allí sentada….
Sango: Ka…Kagome –La miró con los ojos bien abiertos-
A pesar de que Sango pronunciara su nombre, Kagome no produjo respuesta alguna, siguió meciéndose en la silla tal y como lo había hecho desde el momento en que llegó.
En ese instante, salió el acompañante de Sango, el hombre que ahora se había convertido en su fiel pareja… Miroku.
El chico miró a la chica que se mecía lentamente en la silla y luego obligó a Sango a entrar en la casa.
Sango: Pero, ¿por qué? Debo hablar con ella, debo hacerle muchas preguntas… además quiero saber ¿dónde se encuentra Inuyasha?
Miroku: Por favor entra…. –Le dijo con los ojos llorosos-
Miroku se impresionó de que su, ahora prometida, aún no olvidara a Inuyasha, pero se recuperó al instante pues debía atender a la visita que se encontraba a su lado aún meciéndose.
Miroku: Ahora si, dime ¿a qué debo el honor de tu visita? –Sin mirarla-
De inmediato el sonido casi molesto de la silla se detuvo y Kagome se paró para quedar al lado de Miroku.
Kagome: Tu modestia es fastidiosa –Pasándole una fotografía- Se que tú sabes donde se encuentra, solo dame su ubicación y te dejaré en paz
Miroku observó aquella fotografía con cuidado, la mujer que aparecía en esta era una conocida suya y sabía muy bien donde se ubicaba.
Miroku: Hmm… Hace mucho que no conversábamos Kagome… -Guardando la foto en su bolsillo- ¿Qué te parece si yo mismo te llevo hasta donde se encuentra ella?
Kagome: Sabes que no tengo tiempo para tus jueguitos Miroku. Así que dime donde vive y yo iré sola –Con una mirada decisiva-
Miroku la miró indiferente y comenzó a caminar hasta su auto, abrió la puerta del copiloto y le indicó a Kagome que entrara, quien lo miró de una manera aterradora.
Ya en el camino, mientras Miroku conducía, Kagome miraba siempre al frente. El silencio comenzaba a ser acogedor, pero Miroku lo irrumpió.
Miroku: El camino es largo…así que ¿por qué no hablamos un poco?
Kagome: No quiero hablar…
Miroku: ¿Por qué tan esquiva?
Kagome: Solo quiero llegar rápido donde esta esa mujer, es una orden que debo cumplir cuanto antes…
Miroku: Pero ya te lo he dicho, el camino es largo, ella vive al otro lado de la ciudad, por lo tanto tenemos tiempo de hablar…ahora…dime ¿por qué te has vuelto tan fría?
Kagome: Que contacte contigo cada vez que necesite la ubicación de alguien no quiere decir que pueda hablarte tan amigablemente
Miroku: Kagome, pero somos amigos ¿acaso no lo recuerdas? –Diciendo esto prácticamente en un susurro-
Kagome: ¿Amigos? –Mirándolo despavoridamente- Yo no he tenido amigos desde que tengo memoria…vivo con mi hermana y con Naraku, pero no tengo amigos…
Miroku: Kagome, tu vivías en este mundo, y eras amiga nuestra…tu y tu hermana lo eran…
Kagome: Yo nunca he vivido aquí Miroku, estas equivocado…
Miroku: Bien –Respirando profundamente- Y dime, ¿qué ha pasado con Inuyasha?
Kagome: No tienes derecho a saberlo –Creando una rosa negra en sus manos-
Miroku: Lo tengo, y lo sabes... Tengo cualquier derecho de saber el paradero de aquellas personas que te has llevado gracias a mi información…
Kagome: -Algo impresionada mientras en su mano la rosa se marchitaba- Pues él esta bien…. –Buscando algo para cambiar de tema- ¿Por qué haces esto? Me refiero a darme esta clase de información….Sabes que los van a Oscuridad no pueden salir…
Miroku: No pienses que lo disfruto mi querida Kagome. Tengo mis razones…en cuanto a lo que dices, sobre los que van a Oscuridad no salen, pues dentro de poco te darás cuenta de la equivocada que estas…
Kagome miró por la ventana algo pensativa y la conversación terminó. El resto del camino fue tranquilo. Después de una hora, el carro comenzó a andar más despacio, hasta que Miroku se estacionó fuera de un edificio, al parecer allí era donde la mujer vivía….
Miroku: Mi querida dama, hemos llegado… -Bajándose del auto y dando la vuelta para abrirle la puerta a Kagome-
Kagome se bajó y siguió a Miroku, quien entraba al edificio con una parsimonia impresionante, los dos llegaron al ascensor y entraron, mientras Miroku oprimía el piso número 29, notó los nervios que tenía Kagome, pues era un ascensor panorámico y el vértigo era inevitable.
Cuando por fin llegaron al piso deseado, Miroku la condujo hacia una puerta que se encontraba en la mitad de todo el piso y de inmediato alzó su mano formada en un puño para tocar….
ײַ Continuará ײַ
Lamento mucho la casi eterna tardanza -.-
