Disclaimer: Como siempre decimos, la historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama debonesbemmettlover, solo nos adjudicamos la traducción.


Mail Order Bride

By: bonesbemmettlover

Traducción: Yanina Barboza

Beta: Flor Carrizo


Capítulo 21

Bella se paró afuera del mismo edificio que ella había visto a Edward entrar hacía unos días. Mirando al costado, vio a Edward sonreírle. Bella sonrió ligeramente y se preparó mientras la puerta se abría.

—¡Edward! ¡Cariño, qué maravilloso verte! —prácticamente ronroneó una mujer alta y rubia. Ella se envolvió alrededor de Edward, provocando que los ojos de Bella se ampliaran con sorpresa. ¡Esta mujer era casi tan alta como Edward! Edward se rió y se alejó de su abrazo. Su brazo envuelto alrededor de Bella.

—Bella, este manojo de energía es Kate Denali. Kate, esta es Bella, mi esposa —dijo Edward, haciendo las presentaciones. Kate se adelantó y abrazó a Bella con fuerza. Bella se congeló, no esperando eso.

—Bella significa "hermosa" en francés. ¿Sabías eso, ma cheri? —dijo Kate, dirigiendo su pregunta a Edward.

—Sí, era consciente de eso. Está apropiadamente nombrada al menos —respondió Edward con una risita. Kate la observó de cerca. «Así que se ha enamorado de ella. Y apostaría a que ni siquiera se ha dado cuenta.»

—Entren, queridos niños. La fiesta está en su apogeo y la música es animada. ¡Vamos, vamos! —dijo Kate, agarrándolos a los dos. Una vez que estaban adentro, el mayordomo recibió sus abrigos. Bella nerviosamente se alisó el vestido. Había elegido usar un vestido azul de corte ligeramente bajo. Los ojos de Edward casi se habían salido de su cabeza cuando ella bajó las escaleras usándolo. Su boca se había aguado al ver su escote expuesto.

Ahora Kate miraba el mismo vestido.

—Mi querida, ¡luces exquisita! Ese color luce encantador en ti. Dios mío, imagino que Edward aquí debe sacarte a los hombres con un palo —habló Kate con entusiasmo.

Bella se sonrojó y miró hacia abajo. A su lado, Edward se jaló el cuello. Kate notó ambas reacciones.

—Ah, ma petit, te he avergonzado. Lo siento mucho. Por favor, perdóname. —Se veía tan sincera, que Bella no pudo evitar que le gustara esta mujer.

—Está bien. Gracias por el cumplido —le dijo Bella en voz baja. Edward sonrió y besó a Bella ligeramente en la frente.

—Le sigo diciendo que solo debería usar azul. El color le sienta —añadió Edward.

Oui, lo hace de hecho. Es un color hermoso y lo luces muy bien. —Kate le sonrió a Bella. Edward alejó a Bella de Kate y se dirigió hacia el centro de la habitación. La habitación estaba bastante llena de gente. Todos estaban hablando en voz alta y varios le sonrieron a Edward mientras pasaban. Él asintió y jaló a Bella más fuerte contra su costado. Un enorme caballero se atravesó en su camino.

—¡Edward! Dios mío, cuánto has crecido. Recuerdo cuando venías a la oficina con tu padre cuando eras un niño. Oh, tu madre se enojaba tanto con él —dijo el caballero.

—¡Señor Vulturi! Es agradable verlo de nuevo —regresó Edward, estrechando su mano.

—¡Por favor! Me haces sentir viejo ahora. Marcus, por favor. ¿Y quién es esta joven encantadora? —dijo Marcus, viendo a Bella por primera vez.

—Marcus, esta es mi esposa, Bella. Bella, este es Marcus Vulturi. Él y mi padre han trabajado juntos por más años de los que he estado vivo —le dijo Edward a Bella con una risa. Marcus le tomó la mano y se la llevó a los labios para besarla.

—Es una belleza. Edward, consérvala —comentó Marcus.

—Lo haré, Marcus. No temas —dijo Edward, dándole a Bella un suave apretón alrededor de la cintura.

—Señor Vulturi… Marcus. Es un placer conocerlo. —Bella le sonrió a Marcus. Justo cuando Marcus se despidió, otro hombre tomó su lugar.

—¡Edward Cullen! Caramba, ha pasado mucho tiempo. ¿Finalmente decidiste salir y socializar de nuevo? —preguntó él, la curiosidad fuerte en su tono.

—Sí, bueno, las fiestas de Kate definitivamente son el lugar para hacer eso. Bella, conoce a Alec Frank. Fuimos compañeros de escuela. Alec, mi esposa, Bella —dijo Edward. Alec evaluó a Bella con audacia.

—Qué suerte la mía. Tú siempre supiste cómo conseguir a las bonitas. Oh bueno. Mejor suerte la próxima vez —dijo Alec, antes de inclinarse ligeramente y desaparecer en la multitud. Edward se rió.

—Siempre supo cómo hacer una salida rápida.

—¿Edward? —preguntó Bella en voz baja. Él la enfrentó, preocupación en su rostro.

—¿Qué pasa, mi Bella? ¿Es demasiado? ¿Preferirías volver a casa? —le preguntó Edward, frotando las manos por sus hombros. Bella negó con la cabeza.

—No, no. No es eso. Estoy curiosa sobre Kate. ¿Está casada?

Edward casi se rió a carcajadas.

¿Kate? ¡Casada! No, no lo está. Perdió a sus padres hace seis años. Ellos le dejaron todo, incluyendo la casa y todo su dinero. Kate es extremadamente rica.

—Oh, ya veo. No quería ser entrometida. Perdóname —dijo Bella. Edward la atrajo hacia él. Le dio un beso apasionado. Bella se sentía lista para desmayarse cuando él finalmente se apartó.

—Nunca podrías ser entrometida. Kate y yo hemos sido amigos desde que éramos niños. Su padre y el mío habían sido amigos desde que eran niños. Así que, naturalmente, Alice y yo veníamos para citas de juego.

—Qué maravilloso. Suena como que tuviste una infancia encantadora —contestó Bella. Edward tenía una mirada distante en su rostro.

—Lo era y no lo era —respondió crípticamente.

Por el próximo par de horas, Bella conoció a más hombres y mujeres que conocían a Edward. Todos fueron muy acogedores y sinceros. Bella sintió que su malestar finalmente comenzaba a desaparecer. Edward había dejado a Bella sola por unos momentos. Un escalofrío de repente le atravesó la espalda. Girándose hacia la puerta, Bella vio a alguien que no había querido ver ahí.

—James…

.

.

Edward había estado regresando hacia Bella, cuando Kate lo agarró.

—¡Vamos a bailar, cariño! —exclamó. Edward se rió y la jaló hacia la pista de baile. Mientras hacían círculos en la pista, Kate le sonreía con complicidad a Edward.

—Así que, ¿qué sabe Bella sobre nosotros? ¿Ya le has dicho?

—¿Que tú y Tanya eran hermanas? No. Solo le dije que hemos sido amigos desde la infancia.

—¿Por qué no se lo dijiste? —preguntó Kate, confundida. Edward se encogió de hombros.

—No parecía tan importante —replicó Edward. Kate negó con la cabeza. «Hombres...»

—¿Cómo está mi querida sobrina? De verdad la debes traer alguna vez. No la he visto en mucho tiempo —se quejó Kate. Edward sonrió ante la mención de Nessie.

—Lo está haciendo muy bien. Bella ha hecho milagros, lo juro. Ella y Nessie son muy cercanas. Bella es una madre maravillosa para ella.

Kate ladeó la cabeza.

—¿Y tú? ¿También es una esposa maravillosa para ti?

—Sí, no tengo quejas —replicó Edward, casi con frialdad. Kate captó su tono.

—Edward, mi hermana querría que seas feliz. Lo sabes. No querría que te aferraras a su recuerdo, manteniéndolo envuelto con tanta fuerza a tu alrededor, que nadie más pudiera entrar.

—Yo... me preocupo por Bella. Mucho. No la trato mal. No le falta nada. —«Casi nada.»

Kate chasqueó la lengua.

—Bella está enamorada de ti. ¿No lo has visto?

Edward se encogió de hombros de nuevo. Honestamente, no quería hablar sobre él y Bella. Especialmente con Kate, de todas las personas. Edward notó movimiento junto a la puerta y se le puso rígido el cuerpo.

—¿Qué está haciendo Hunterson aquí? —espetó Edward. Observó mientras James socializaba con varias personas, antes de que algo en el fondo de la habitación captara su atención. Edward no estaba en un buen ángulo para decir exactamente qué o quién había captado su atención.

—Ahora, Edward, sé que hay resentimiento entre ustedes dos, pero no podía no invitarlo. Eso sería grosero —le dijo Kate, tratando de calmar la irritación de Edward. Ella sabía lo que había pasado entre Edward y James. Tanya le había contado cosas, cosas que solo las hermanas podían compartir entre ellas.

Tanya y Edward se habían amado desde la infancia. Era inevitable que se casaran cuando crecieran. Solo una persona había arruinado ese amor. James Hunterson.

Él se había mudado a Chicago hacía quince años. La primera vez que puso los ojos en Tanya, quedó prendado. Trató repetidamente de ganar su atención, pero ella amaba a Edward con ferocidad, como él la amaba a ella. James aparentemente había tomado eso como una especie de desafío. Intentó de varias formas atraer a Tanya hacia él, pero su corazón permanecía fiel a Edward. Y continuó así por los próximos años.

La semana antes de la boda de Tanya y Edward, Tanya había entrado rápidamente a la casa, las lágrimas manchando su cara. Kate recordaba esa conversación demasiado bien...

¿Katie? Kate, ¡necesito hablar contigo! —exclamó Tanya. Kate bajó corriendo las escaleras. Cuando puso los ojos en su hermana, jadeó audiblemente.

¿Qué pasó? —El vestido de Tanya estaba rasgado en varios lugares y tenía algunos cortes pequeños en los brazos, casi como si hubiera estado corriendo a través del bosque, algo que no habían hecho desde la infancia.

Tanya jadeó, tratando de recuperar el aliento. Estaba temblando visiblemente y, por primera vez, Kate se dio cuenta que su labio estaba sangrando. Kate suavemente puso su pañuelo en el corte. Tanya asintió en agradecimiento. Después de unos minutos, Tanya comenzó su relato.

Estaba caminando por el borde del bosque, disfrutando del raro sol para esta época del año. De repente, sentí que ya no estaba sola. Me giré y James estaba parado ahí. Solo me miraba fijamente como siempre lo hace. Incluso cuando éramos niños, James siempre me ha asustado. Se acercó más a mí y estaba demasiado asustada para correr.

—Hola, hermosa dama. Tu protector no está contigo hoy, por lo que veo —dijo James, una sonrisita cruzando su rostro.

Tanya tragó con dificultad.

Le dije que Edward me iba a encontrar ahí en un momento. Se rió y dijo que lo dudaba mucho. Cuando le pregunté por qué creía eso, dijo que acababa de ver a Edward en su oficina y, basado en la cantidad de papeleo que tenía amontonado alrededor de él, no iba a salir pronto.

»Intenté ser educada e irme rápido, pero James me agarró. Me arrastró hacia el bosque, lejos de donde las personas nos podían ver. Cuando estuvimos lo suficientemente lejos para satisfacerlo, me atrajo hacia él con brusquedad. Peleé, pero era demasiado fuerte.

¿Te lastimó? —exclamó Kate. Tanya bajó los ojos.

Me besó. Forzó su lengua en mi boca. Intenté alejarme, pero me sostuvo con mucha fuerza. Katie... él... él me tocó. Me tocó los senos. Los jaló y apretó, y fue muy doloroso. Cuando traté de alejarme, me dio una bofetada.

Tanya, ¿te hizo algo más?

Su voz bajó drásticamente.

Intentó tocarme... abajo. Me levantó el vestido. Se rió y dijo que ya que sería una mujer casada en una semana, iba a tener una muestra de los bienes antes de que mi "esposo" pudiera.

¿Se forzó en ti? —Kate ahora estaba casi frenética. Tanya sacudió la cabeza vigorosamente.

¡No! Cuando se comenzó a desabrochar sus pantalones, lo pateé en la espinilla. Tan pronto como me liberó, corrí. Corrí tan rápido como podía.

Tanya, se lo tienes que contar a Edward. Él necesita saber —le imploró Kate a su hermana.

¡NO! Edward NUNCA puede descubrir esto. Me odiará si lo hace. Creerá que alenté a James.

Tú y yo sabemos que eso no es verdad. Edward te adora. Nunca te odiaría.

Por favor, Katie. Por favor... nunca le digas sobre esto —dijo Tanya, sollozando.

Resignada, Kate dijo:

Está bien. Nunca le diré.

Hasta el día de hoy, Kate había mantenido esa promesa. Mentalmente sacudiéndose, le sonrió a Edward.

—Ve a buscar a tu esposa, Edward. Estoy segura de que te extraña.

Edward miró alrededor de la habitación. No podía ver a Bella. Entonces, se dio cuenta de que la puerta del patio estaba abierta. «Probablemente ella salió por un poco de aire.» Edward le sonrió de regreso a Kate.

—Estoy seguro que está bien. La encontraré en unos minutos.

.

.

Bella observó mientras Edward y Kate bailaban, riéndose y sonriendo todo el tiempo. Su estómago se anudó. «¿Por qué él no puede ser así de libre conmigo?» Luchó para controlar sus celos. Incluso aunque tenía su apellido y usaba su anillo, todavía se sentía como una extraña en su mundo. Bella trató de reprimir las lágrimas que sentía en los ojos. Bella notó las puertas hacia el patio y rápidamente las abrió, saliendo al frío aire. Se frotó los brazos, deseando haber traído su abrigo. «Solo unos minutos.» Se apoyó en la barandilla, tomando respiraciones profundas y calmantes.

Bella sintió una presencia detrás de ella. Sin embargo no se giró, esperando que la persona simplemente la dejara sola. La persona, sin embargo, se acercó más. Sintió la presencia casi justo detrás de ella. Limpiándose los ojos y sin girarse, dijo:

—No quiero ser grosera, pero solo necesito unos minutos a solas.

La persona se rió y Bella se congeló. Conocía esa risa. Girándose con los ojos muy abiertos, vio a James parado demasiado cerca. Intentó alejarse, pero la barandilla estaba ahí, deteniéndola. Se quedó mirando a James, silenciosamente rogando que Edward la encontrara.

—Hola, hermosa dama. ¿Sola aquí afuera? —preguntó James, sonriéndole.

—Yo... yo estaba preparándome para volver a entrar. Discúlpeme, por favor —dijo ella, tratando de caminar alrededor de él. James dio un paso al costado, bloqueándole el camino.

—Ahora, ¿por qué querrías hacer eso? Vi a tu esposo ahí dentro, bailando con nuestra hermosa anfitriona. Ahora, ¿por qué estaría bailando con ella, cuando tiene a tan exquisita criatura como tú de su brazo? Es casi cruel.

—Sería grosero de su parte no bailar con ella. Es su fiesta, después de todo —dijo Bella, sus ojos desviándose repetidamente hacia la puerta. James captó su movimiento.

—Relájate, no muerdo.

—Realmente debería encontrar a Edward. Buenas noches, señor Hunterson. —Bella trató de nuevo de moverse alrededor de él. Una vez más, él bloqueó su movimiento, manteniéndose entre ella y la puerta.

—Sabes, también conocí a la primera esposa de Edward. Ahora, ella era una hermosura. Los hombres la codiciaban. Ella podría batear sus ojos y veinte hombres caerían a sus pies. Pero ella solo tenía ojos para uno. Muy a mi pesar.

—Realmente lamento escuchar eso. Debe ser una sensación horrible amar a alguien que no corresponde esos sentimientos —dijo Bella. Ella entendía demasiado bien cómo se sentía.

—Bueno, debe alegrar a tu corazón tener a un hombre como Edward que te ama con tanta fiereza, entonces. —Cuando Bella no respondió, James le echó un vistazo. «Ah... así que es así. Edward todavía estaba enamorado de Tanya.»

»Lo sabes, ¿verdad?, ¿que Edward se enamoró de Tanya cuando todavía eran niños? Un amor como ese... apuesto a que es difícil de superar. Pero, obviamente lo hizo. Se casó contigo, así que debe amarte. —James jugó con sus inseguridades. Mientras hablaba, sutilmente la había estado guiando más profundo en el patio, lejos de la puerta y de ojos entrometidos. Bella estaba demasiado perdida en sus pensamientos para darse cuenta—. Quiero decir, una belleza como tú. Con razón llamaste la atención de Edward. Por supuesto, siempre creí que él iba más por las rubias.

Las palabras de James comenzaron a tener un efecto en Bella. Él tenía razón. La única razón por la que Edward se había casado con ella era para que sea una madre para Nessie. La intimidad que compartieron era siempre iniciada por Edward. Sin embargo, él nunca lo llevaba lo suficientemente lejos para hacerlo un matrimonio real. Pero, Tanya... él había estado enamorado de Tanya cuando se casaron. Según James, Edward siempre había amado a Tanya. ¿Cómo, honestamente,podría competir con ese tipo de amor y devoción?

La respuesta corta era... no podía.

—Edward con certeza es un hombre afortunado. ¿Con qué frecuencia tenemos el amor de dos mujeres en nuestras vidas? Una lástima que él no lo pueda ver —dijo James. Bella lo miró boquiabierta—. Sí, querida Bella. He adivinado tu secreto.

Bella estaba sorprendida. James era más perspicaz de lo que ella había notado. James utilizó su silencio para su ventaja.

—Apostaría a que ni siquiera te ha hecho su esposa.

—Eso no es de su incumbencia —soltó Bella, pero su cara carmesí la delató. Los ojos de James se ampliaron.

—No lo ha hecho, ¿verdad? —James se rió en voz alta—. ¡Oh, Dios mío! Esto es demasiado. San Edward. Todavía tan enamorado de su primera esposa muerta, ¡que no puede levantar su pene para follar a la segunda! —Bella se enfureció ante su lenguaje vulgar. De repente, James tenía un brillo en sus ojos. Bella retrocedió, asustada por lo que vio en su cara.

»Bueno, mi querida. No podemos permitir que no experimentes eso, ahora podemos. —Antes de que ella pudiera reaccionar, James la había jalado con fuerza contra él. Golpeó sus labios en los de ella y forzó su lengua en su boca. Bruscamente, su mano apretó su pecho y Bella lucho aún más duro. Sin embargo, James era mucho más grande y fuerte. Sus esfuerzos tenían poco efecto. Justo cuando ella estaba completamente segura de que James se forzaría en ella, escuchó su salvación.

¿Qué demonios está sucediendo aquí? —rugió Edward.


Y al final parece que James está cumpliendo con su venganza... ¿Qué creen que pasará ahora? ¿Cómo reaccionará Edward?

¿Y qué les ha parecido Kate? Algunas le tenian un poco de miedo, ¿no?

Esperamos que nos cuenten todas sus opiniones en los comentarios, solo quedan cuatro capítulos de esta historia ¡así que nos haría muy felices saber sus opiniones!

¡Hasta el próximo capítulo!