Harry Potter y el Poder del Tiempo
Capítulo 20 – Repercusiones
El Sol de la mañana se levantaba sobre los aún dañados edificios del Callejón Diagon. En la distancia un reloj marcó la hora y un hombre encapuchado salió de la oscura callejuela en la que se había estado escondiendo.
Sin detenerse para saludar a los otros, ni pausando lo suficiente para dar a alguno de los Aurors algún problema, el hombre hizo su camino a través de las grandes puertas de Gringgots; Abierto los domingos, aunque por menos horas, Gringgots era su único destino en mente, y tenías muchos negocios que discutir.
"Trae al gerente, goblin," gruñó al empleado más cercano; normalmente, un goblin no toleraría un comportamiento tan insolente, pero este era un empleado bastante nuevo, y el ese hombre no era conocido por ser educado; provenía de una de las familias más antiguas y puras, y tenía una reputación de pura maldad, aunque nunca había sido atrapado.
Un minuto después, el hombre estaba sentado en una oficina privada, grande y lujosa para los goblins, pero nada en comparación a lo que él estaba acostumbrado. Del otro lado del escritorio se encontraba viejo y reputado goblin; uno de los siete gerentes del Gringgots del Callejón Diagon, bueno, era tan reputado como un goblin podía serlo. Cuando se trataba de dinero, no había muchas cosas que no estuviesen dispuestos a hacer; y como Gringgots no funcionaba bajo las leyes de los magos desde la Rebelión de 1723, eso era decir algo.
El gerente, que iba por el nombre Gliptrot, el más cercano a una posible traducción de su nombre en su lengua natal, tenía poca a nada de paciencia en las mañanas para magos arrogantes; aunque el pedido que había recibido de este hombre, de hecho, la primera palabra que había mencionado, había capturado su interés y había hecho que olvidase su disgusto por el hombre.
"Podría repetir eso?" Preguntó Gliptrot; quería asegurarse de haber oído bien antes de aprobar una transacción tan grande.
"Escuchaste bien, goblin. Quiero transferir todo los fondos de cada una de mis cuentas, dentro de la bóveda 833B; eso incluye todo el oro, las inversiones, todas las joyas y objetos mágicos, y cualquier otra cosa que encuentren. Puede que encuentre objetos de mérito cuestionable, pero confía en que eso no sea un problema del banco. Quiero la transferencia terminada para el final de hoy, y si para es tienes que aumentar el impuesto normal del banco, hágalo, siempre y cuando se haga hoy."
Gliptrot se reclinó en su silla y consideró la petición. Nunca, en la historia del banco, un mago había pedido transferir todos sus bienes personales, sin mencionar, el de toda su familia a otra. Y considerando el mago en cuestión, Gringgots haría una pequeña fortuna con las impuestos de semejante operación. Tenía que haber algo! Pero mientras sacaba los papeles que hombre debía firmar, no se le pudo ocurrir algo; pero cuando descubrió el nombre del dueño de la bóveda 833B el goblin volvió a preguntar.
"Está seguro? Si sabe que la bóveda 833B pertenece a…"
"No soy estúpido, criatura! Se perfectamente bien a quien pertenece la bóveda, y hablando de tu incompetencia, parece que aquí falta una bóveda; yo dije TODAS mis bóvedas, y es incluye la 14V."
Ante la mención de la línea de bóvedas V, el goblin se interesó aún más. No conocidas por el público, una persona podía abrir una bóveda V solo si era recomendado por un propietario de esa misma línea. Ese era el sistema que se había creado hacía cincuenta años, y así se había mantenido. De hecho, además de los dueños de las bóvedas, solo los gerentes y muy pocos goblins de seguridad conocían de su existencia. El grupo de cien bóvedas había sido colocado bajo la magia de los humanos, y era la misma magia la que mantenía la seguridad desde entonces. Excepto por los patrullajes de rutina, ningún goblin realizaba mantenimiento en la bóvedas V; ni siquiera estaban conectadas al sistema de túneles normales de Gringgots; trasladores especialmente diseñados era la única forma de acceso al área.
"Mis disculpas pero, como usted sabe, no tengo la libertad de discutir la bóvedas V a menos que un dueño lo haga primero. La agregaré al papeleo de inmediato."
El mago resopló y asintió como única respuesta; Tenía poca paciencia para cosas triviales, y tenía mucho que hacer hoy. El goblin siguió sacando más papeles para firmar, el hombre estuvo perfectamente quieto todo el tiempo, exceptuando las muchas firmas que tuvo que proveer, dejó su posición una sola vez; tuvo que rascar una picazón en su brazo izquierdo; poco sabía el goblin, aunque sería lo suficientemente sabio como para sospechar, acerca de la Marca Oscura tatuada en el brazo del hombre.
Veinte minutos más tarde todo el papeleo estuvo firmado y archivado, y ambas partes dejaron la oficina satisfechas; el mago porque había hecho lo que se proponía con muy pocos problemas, y Gliptrot porque había aprobado una transacción que le daría al banco miles de galleons en un solo día; y como gerente de una de las sedes más grandes del banco, él obtendría parte del oro.
Sin mirar como el goblin se iba, el hombre salió del lobby hacia las luminosas calles del Callejón Diagon; su túnica y capucha protegiéndolo no solo del Sol sino también de la atención, y tan pronto como apareció, el hombre se perdió en la multitud.
Diez minutos más tarde, otro hombre vestido de la misma manera entró en el lobby del banco. No era alto como su asociado, sino algo bajo y de hombros anchos, tuvo que esperar en una fila para pedir que lo dejaran hablar con uno de los gerentes; aunque no tan respetado como el primer hombre, este también tenía cierta reputación. Así que sin esperas, fue escoltado a la misma oficina para tener una reunión similar.
Gliptrot, quien acaba de terminar todo el papeleo de la mañana, estuvo sorprendido cuando el mago pidió que todos sus bienes fueran transferidos a la bóvedas 833B. No una fortuna tan grande como la anterior, pero para nada pequeña, el hombre pidió que la bóveda 34V fuese agregada a la lista también.
Sin saber quien decir, excepto por una verificación de la petición, Gliptrot sacó las formas requeridas, e hizo que el hombre bajo repitiese el mismo proceso que su predecesor; esta vez había menos bóvedas implicadas, y como ya era familiar con las acciones a seguir, el proceso terminó mucho más rápido.
Ni siquiera había pasado media hora desde que había entrado el banco, y el hombre estaba saliendo, ahora que había estado abierto por más de una hora, el lobby del banco estaba bastante ocupado, tan ocupado que nadie notó cuando el hombre rascó su brazo izquierdo antes de bajar las escaleras al mundo exterior.
Cuando un tercer mago fue escoltado a su oficina, Gliptrot no se sorprendió. Está vez se trataba de un hombre robusto, algo parecido al anterior; de hecho, habían sido mejores amigos todas sus vidas, al igual que lo eran sus hijos, y confundir el uno con el otro era una ocurrencia bastante común; no que el goblin conociese de esta información, o que siquiera le importase. No, él estaba muy ocupado sacando las formas; y pronto la misma extraña transferencia a la bóveda 833B fue terminado, incluyendo la bóveda 33V.
Y así el proceso se repitió; en el curso de 5 horas ese día, un mago vestido de negro seguido del otro, entrarían en la oficina del gerente, pedirían por el mismo tipo de transferencia a la misma bóveda, y se iría luego de firmar todas las formas pedidas. Había dos cosas similares en todos los hombres, una, todos tenían una bóveda V que quería vaciar; y dos, todos los hombres, aunque se rascasen o no, tenían la Marca Oscura tatuada en sus brazos izquierdos. No que a Gliptrot le importase, o que hubiese sabido. No, el estaba muy contento con el margen de ganancias del banco ese día; el día con menos negocios de la semana, y él tenía el margen de ganancias más grande desde el gran escándalo de los sickles del 1261; cuando cerca de la mitad de los sickles del mundo había sido falsificados por un grupo de Aurors; una rebelión había salido de eso, por supuesto, y sólo después de muchas muertes y sangre, se llegó a un nuevo acuerdo; todo el dinero robado sería pagado por completo, sumando los daños (de allí el record de ganancias) y, a cambio de que los Aurors culpables viviesen, los goblins tenían permiso de estar armados dentro de los confines del banco.
Pero la Rebelión de 1261, por interesante que fuese, no era lo que cruzaba la mente de Gliptrot mientras veía al último hombre dejar su oficina. No, en lugar de eso, pensó en el dueño de la bóveda 833B, y como ahora era uno de los hombres más ricos de toda Europa. Antes de la fecha, la bóveda no había tenido nada de importancia, pero ahora, el dueño tenía una cantidad de dinero importante a su disposición. Una casi se preguntaba; para que sería utilizado el dinero proveniente de tales hombres?
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UNA SEMANA ANTES
Cuando la realidad de la muerte de Amber finalmente cayó, Harry salió del Gran Salón con una tormenta de emociones; detrás de él, pudo sentir como Hermione y/o Ginny se levantó para seguirlo, pero fue detenida por Ron; alguien debió de haberle dicho acerca de la relación que Harry tenía con Amber, y aunque le molestaba que otra persona supiese, más tarde, Harry agradecería a su amigo por darle algo de tiempo para estar solo. Tenía muchas emociones dentro; culpa, miedo, pero más que nada, ira; había sido una suerte que Harry, estando tan dentro de si mismo, no hubiese escuchado las acalladas risas provenientes de la mesa Slytherin mientras se iba; si lo hubiese hecho, sin lugar a dudas, cierto prefecto rubio habría recibido una muestra gratis de esa ira, y habría sido más doloroso que golpear contra las paredes a causa de una simple broma.
Sin saber a donde ir, pero queriendo estar solo, los pies de Harry lo llevaron al Cuarto Multipropósito, y Harry entró sin pensar por que. Su mente estaba muy ocupada, pensando por qué su doble no le había advertido, por supuesto, no se le ocurrió hasta más tarde que era imposible. Eso ya había sucedido, y por eso no podía ser cambiado; si Harry hubiese tenido una idea de la muerte de Amber, seguramente no habría podido concentrarse en los Mortífagos. También tenía sentido que no había sido su doble quien había ido al Callejón esa noche, y había tomado su lugar en el banquete. Estar tan cerca de la acción, pero saber que no podía hacer nada para prevenir los eventos del futuro habría sido muy problemático para su futuro yo. Todos esos pensamientos golpearon a Harry como una horda de bludgers; una vez dentro del cuarto, se alegró de haber elegido el destino correcto. Harry tenía mucha enojo que quemar antes de que fuese seguro estar alrededor de los otros, y el cuatro parecía saber eso, ya que adentro había solo dos cosas, un bate de críquet y un cuarto lleno de figures de vidrio.
Dado que la última vez que había jugado había sido en la escuela primaria, y no mucho tampoco, gracias a Dudley, Harry no era tan familiar con el bate como otros chicos de su edad; ciertamente no era su deporte, pero aún así el bate se sentía muy a gusto en sus manos, el mango de cuero lo reconfortaba mientras preparaba su primer golpe. Sin siquiera practicar, Harry bajó el bate en un arco elegante con toda la fuese que pudo reunir. El primer blanco era una gran vasija de vidrio soplado, y con ese primer golpe la primer de muchas explosiones indicando el sonido de vidrio rompiéndose se escuchó en el cuarto.
En solo minutos, Harry había roto cada objeto de vidrio, y el cuarto ya estaba preparando más. La rutina continuó por otros diez minutos. Harry, parado en el centro del cuarto, girando en un círculo, destruyendo todo lo que veía. Ya ni siquiera usaba el típico golpe de críquet; en lugar de eso movía el pesado bate como un bateador lo haría en Quiddich, moviéndolo hacia cualquier lado que pudiese, de cualquier manera, siempre y cuando hiciese contacto con el objetivo. Una vez completado el ciclo, el cuarto proveería nuevos desafíos, y el ciclo comenzaría de nuevo.
Su mente divagó mientras él destruía todo lo que tenía a su alcance; divagó a la noche anterior cuando había llegó al dormitorio de una manera parecida a la de aquellos vidrios en el suelo; no que en verdad lo recordase; había colapsado mucho antes de llegar a Hogwarts; no, su doble le había dicho como se había visto más tarde, luego de que la mayoría del daño hubiese sido reparado.
Sabiendo exactamente lo que pasaría, el futuro Harry estaba preparado con Hedwig y los dos elfos cuando Harry usó el traslador para aparecer en el dormitorio. Era, simplemente, un desastre, con cortes en su cara, cuello, y brazos, un hombro dislocado, y, por lo menos, una costilla fisurada (su vestimenta lo protegía de hechizos y objetos filosos, no fuerza bruta).
Curar los cortes que Avery le había causado había sido el primer paso, para detener la pérdida de sangre: Harry ya había perdido demasiada, y lo que Madame Pomfrey usaría para remediar algo como eso, Harry no había encontrado en ninguno de sus libros; Las lágrimas de Hedwig no ayudarían con ese problema, y Harry no podía ser llevado a la Enfermería.
Al final, el futuro Harry utilizó un hechizo de transfusión bastante primitivo; no era tan efectivo como las pociones, pero como era su misma sangre la que se estaba usando funcionó mejor de lo esperado. El cuerpo de Harry no tuvo que asimilar la sangre y tampoco la rechazó, y esos eran los problemas más comunes.
Después de eso, Harry recobró la conciencia y el resto de las cosas salieron bien. Tener su hombro acomodado manualmente fue horrible, pero comparándolo con las prácticas con la Cruciatus no era mucho; su costilla (o costillas) lastimadas fueron arregladas con nos hechizos simples, y la única poción que Harry tuvo que tomar fue una para aliviar el dolor; desafortunadamente, actuaba como estimulante, por lo que Harry no podía dormir, pero eso no era importante. Hedwig usó el tiempo para bañar a Harry con sus lágrimas y aliviar cualquier dolor muscular que podría seguir teniendo, y su futuro yo le explicó lo que había sucedido la noche anterior, para que no quedara descolocado en caso de que sus amigos le preguntasen algo. Escuchar de la pelea con Draco en el Hall de Entrada hizo a Harry reír, cosa que no era muy brillante, por sus costillas. No podía esperar a volver en el tiempo para poder ver el mismo la cara del Slytherin cuando le tocase a él maldecirlo.
El doble de Harry se aseguró de que los cinco Mortífagos estuviesen en sus celdas, no le preocupaba que alguno despertara y causara algún problema, por experiencia propia; serían interrogados más tarde cuando Harry se sintiese mejor, pero por el momento, habían sido extirpados de cualquier objeto mágico, incluyendo sus varitas y pertenencias innecesarias, y revividos una vez dentro de sus celdas.
La mañana siguiente, Harry despertó solo, seguían cansado y dolorido, pero estaba, una vez más, funcional, de hecho le sorprendía que Dumbledore hubiese descubierto su disconformidad tan rápido, pero por lo menos se le había ocurrido una excusa creíble. Ahora, horas más tarde, después de todo el 'ejercicio' que había hecho, esos dolores volvieron a él.
Harry no sabía cuanto tiempo había estado allí dentro, pero era lo suficiente para que sus brazos se cansaran; de hecho, lo único de lo que estaba seguro era que, hacia el final, las figurillas que estaba destruyendo era gente que conocía; éstas última estaban hecho de vidrio sólido, no hueco como las otras, y Harry tuvo que pegarles más de una vez con el bate para que quedaran completamente destruidas. Una era un busto de Snape, Harry sabía; había también una imagen de Voldemort, ambos Malfoys, de Bellatrix Lestrange, y para sorpresa, aunque muy poca, de Harry, una del Profesor Dumbledore también.
Aunque Dumbledore no formara parte de ese grupo específico, pero en el momento, a Harry no le importaba. Solamente quería desquitarse con aquellos que lo habían lastimado, y aquellos a los que consideraba responsables por su dolor y sufrimiento. Fue la última ronda de figures que Harry destruyó las que lograron calmarlo para poder pensar acerca de lo que había pasado lógicamente. Una cosa buena, era que Harry no había reconocido a todos los de ese ultimo grupo, de otra manera nunca se habría calmado; ya que el Cuarto Multipropósito había sido guiado por el subconsciente de Harry y había agregado un busto de si mismo en el grupo; nunca había ido por ese camino, y éste no llevaba a un buen final.
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Remus Lupin no estaba sorprendido de que Harry hubiese perdido la reunión que le había prometido, ya que él también había leído el diario de esa mañana, y aunque no sabía de la relación que Harry tenía con Amber Starr, si sabía que Harry sentiría culpa y rabia de todos modos, sin importar quienes fueran las víctimas.
De hecho, tocando la puerta con confianza justo antes del almuerzo, Harry se presentó en su oficina mucho antes de lo que Remus había esperado.
"Entra, Harry." Sabía que era Harry por su olor; una de las ventajas de ser un hombre-lobo. Había algo extraño en el olor, y Remus supo qué en cuanto el hijo de uno de sus mejores amigos cruzó el umbral de la puerta.
"Dios mío, Harry! Que te pasó? Te vez casi peor que yo!" La última Luna llena había pasad hacía solo 5 días, y Remus aún se estaba recuperando.
Harry no sabía de qué estaba hablando Remus, pero viéndose en un espejo en la pared, vio que su cara y cuello aún tenía unos cortes y golpes, obviamente por el vidrio; lo que Remus había olido era la sangre. Era gracioso, Harry ni siquiera había notado habérselos hecho; su mente en otro lugar, y los restos de vidrio que podría haber tenido, desaparecieron en cuanto salió del Cuarto.
Harry simplemente suspiró y se dejó caer en una silla, y sacó su varita para curarse. Se encargaron de los pequeños cortes en segundos, y después de convencer a Remus de que no, no necesitaba ir a ver a Madame Pomfrey, finalmente comenzaron su conversación.
"Bueno, prometiste una explicación," demandó Remus. "Sigo sin saber como fue posible que estuviese en el Callejón Diagon; de acuerdo con el personal nunca dejaste el castillo, pero reconocería tu Patronus donde fuera, y aunque no me hubiese pedido que no dijera nada, lo habría hecho de todos modos. Además, siendo el único patronus dorado que he visto o escuchado hablar, la forma es muy reconocible también. Tienes suerte de que Dumbledore hubiera estado ocupado con los Mortífagos en ese momento, de otra manera, las cosas no habrían salido tan bien anoche."
"Que les dijiste? Estoy seguro de que todos notaron el color, sin mencionar que destruyó a los Dementores." Harry estaba en verdad interesado en la historia que Remus había inventado; había funcionado, aunque Dumbledore había mencionado algo acera de que las cosas no estaba del todo explicadas.
"Les dije que era mió," admitió Remus. "Nadie notó mi lobo ya que todos estaban admirando tu hermoso ciervo. Tiene sentido también, James era mi amigo. Además, te ayudé a aprender el patronus en tu tercer año, y dije que una de las memorias más felices que tenía era la de ayudar al hijo de mmi amigo. Básicamente, admití que mi patronus cambió de forma, y como nadie ha visto mi patronus desde antes de enseñarte, nadie sabe que estoy mintiendo."
Harry frunció el ceño; era creíble pensar que el patronus de Remus había cambiado forma; después de todo, James había pasado tres años aprendiendo como ser un Animagus por él, lo único sospechoso era que Harry tenía la misma forma, y Harry no estaba seguro de si eso era posible. Podían dos magos tener el mismo tótem animal como su Patronus? Por suerte, no importaba. Remus explicó que como la forma era dorada, no plateada, nadie hizo una conexión con Harry. Por qué lo harían? Quien pensarían que un chico de 16 años estaba en el ataque luchando contra magos oscuros?
"Pero… como explicaste el color?"
"Bueno," admitió Remus, "esa parte fui difícil; no podía pensar en una explicación posible, así que jugué la carta de la ignorancia. Después de todo, eso fue lo que te pasó a ti también. Cuando lo averigües déjame saber, tengo a Dumbledore y a Flitwick respirando fuego en mi nuca. Creo que Dumbledore sospecha, pero no puede discutir con lo que todos vieron. De que otra manera se puede explicar los cuerpos muertos de tantos dementores? Filius casi me hace repetir el hechizo para ver si los resultados eran los mismos. Incluso sin el color dorado, como pudo llegar a explicar otro cambio en la forma? Por suerte había cosas más importantes que arreglar, y prometí investigar y reportarles lo que sea que encuentre."
"Oh, bien pensado," dijo Harry. Las mentiras más creíbles eran las simples, y que Remus haya dicho la verdad (en parte) dejaba a todos confundidos con la habilidad. Bueno, no a todos, ahora que Harry sabía como era que el patronus dorado era causado. Rápidamente, Harry le informó a Remus acerca del tatuaje de Cornamenta y como esa era la razón.
"Así que tus tatuajes finalmente mostraron sus poderes, huh? Ya era tiempo. Estaba comenzando a pensar que no iban a funcionar." Remus estaba hablando más bien para sí; era el tipo de lluvia de ideas que Harry había comenzado a esperar en un amigo. "Supongo que eso quiere decir que otros magos no pueden producirlo, a menos que tengan un tatuaje como el tuyo. Pero, igualmente, cuales son las posibilidades de que tengan el mismo poder? Casi cero. Supongo que es otro talento especial con el que tendrás que vivir, Harry. Quizás podamos juntar a varios y después traerte para que los destruyas? No, el Ministerio no haría eso. Quizás la Orden, pero entonces tendríamos que decirles de nuestro pequeños secreto." Continuó murmurando Remus hasta que Harry lo trajo de nuevo a la realidad.
"Ah, Remus? Sigues ahí?"
"Que? Oh, lo siento Harry; me fui por un momento. De todos modos, no me explicaste que hacías en el Callejón anoche, y como lograste ir." Ahora tenía la mirada de curiosidad intelectual, y el tono en su voz se volvió más duro. Ahora estaba interrogando a Harry como una figura de autoridad, no un amigo.
Como no quería admitir el secreto de su uso con el gira- tiempo aún, Harry solamente admitió que había usado un traslador justo después de que el banquete terminara; y como Remus sólo estaba seguro de su presencia hacia el final de la batalla, eso tenía mucho sentido. Harry dijo haber tenido una visión acerca de los Dementores, y fue a la batalla porque sabía que podía ayudar. No había necesidad de preocupar al hombre con sus heridas, Remus tenía más que suficiente en su mente, y la única razón por la que Harry pudo zafar era, uno, porque Remus tenía un horario ocupado y dos, porque Harry probó ser de ayuda al aparecerse y atacar a los Dementores.
Remus hizo su parte dándole a Harry una descripción detallada de la batalla desde su perspectiva, junto con las repercusiones. Solamente después de haber vuelto de Azkaban, que Remus y el resto de la Orden comenzaron a arreglar los daños, y notaron las dos muertes. Peter Growkins, el hombre besado por un Dementor, porque el que lo había besado había escapado antes de que el patronus de Harry lo atacara. Y la otra; Amber. Remus no sabía acerca de ella y Harry, así que describió la muerte con la misma indiferencia; otra casualidad de guerra, no más ni menos especial que otras.
"La chica que encontramos bajo los escombros; un chico dijo que ella lo había empujado fuera del camino del escombro, murió como heroína. En el Ministerio se habla de darle una condecoración por sus acciones."
Harry solamente asintió mientras las lágrimas llegaban a sus ojos y susurró, "Si, Amber habría hecho algo así."
Ante el extraño comentario de Harry, Remus miró a su seudo-sobrino más de cerca; algo andaba mal. "Si, se llamaba Amber; Amber Starr creo. Como lo sabías, Harry?"
Harry ni siquiera consideró no contestar esa pregunta; normalmente lo haría, pero su mañana destruyendo cosas había funcionado. Ahora estaba dolido y triste; Harry creía que podría llegar a abrirse con Hermione o Ginny dado que ellas ya sabían de Amber, pero Harry no quería lástima; Remus no haría eso. El también había perdido personas, más que Harry; él entendería.
"Además de por los diarios, la conocía." Explicó Harry, con una expresión casi limpia de emociones. "Me ayudó este verano cuando fui a compra túnicas; de hecho, eligió todo mi guardarropa casi. Pasamos casi dos horas juntos ese días, y me invitó a salir cuando me fui. No estaba muy seguro, siendo un blanco para los Mortífagos y todo, pero prometí salir con ella si volvía por el Callejón algún día. La vez que fui, salimos juntos al Londres muggle para almorzar; la mejor cita en la que he estado; no que eso sea mucho, solamente tuve dos. De todos modos, era muy fácil llevarse bien con Amber, e incluso me besó cuando terminó el día. No la he visto desde entonces, pero nos estábamos escribiendo una vez por semana desde que comenzó la escuela. Me iba a encontrar en Hogsmeade este fin de semana, pero tuvo que trabajar en el último momento; pero me prometió que vendría al próximo. Supongo que no va a pasar. Confía para que conozca a la única persona que murió en el ataque; siempre son personas que conozco las que tienen que sufrir."
Lágrimas recorrían las mejillas de Harry para cuando había terminado, no que su voz mostrase que había estado llorando. Secó sus lágrimas con la manga de su túnica y no dijo más; tampoco lo hizo Remus.
Remus no sabía que decir; era una especie de bomba que Harry hubiese admitido no sólo conocer a la víctima, sino que la conocía bien. Nunca había tenido hijos, y Remus no sabía como reconfortarlo; así que dijo nada. Por lo menos, nada era mejor que decir algo malo, y Remus sabía que Harry odiaba la compasión y simpatía. El resto del sermón que iba a darle por estar presente en la batalla había sido olvidado. Después de unos minutos de Silencio incómodo, donde Harry se calmó y Remus miró algunos papeles, Harry rompió el Silencio dirigiéndose a otro tema, para el agrado de Remus.
"Y…," comenzó Harry, "Que está pasando con la Orden? No he preguntado en un tiempo, pero quiero saber qué harán después del ataque."
Contento de tener un tema más sencillo, Remus le contó a Harry la mayor parte de las cosas que la Orden había estado haciendo. No podía ser específico, ya que Dumbledore se guardaba la mayor parte de los detalles, como había sido acordado, pero todavía sabía mucho acerca de sus planes.
Desde la conferencia de prensa, Kingsley y los otros Aurors habían sido sacados de la búsqueda de Sirius y asignado a la escuela, para protección, formando parte de los turnos. En sus tiempo, mantenían un ojo en el Ministerio para ver qué empleados podían ser confiados, y cuales no; Aunque la mayor parte del tiempo era invertido en ver que Fudge no causara problemas. Desde su humillación a manos de Harry, había logrado quedarse en la oficina, pero apenas. Culpó a sus empleados por sus errores, y los asignó a posiciones en los niveles más bajos, como le había pasado a Percy. Umbridge había desaparecido después de los artículos en el Profeta y el Quisquilloso, y Fudge usó eso como ventaje, diciendo que ella había estado pasando leyes a su nombre, sin su conocimiento; eran todas mentiras, eso lo sabían, pero nadie fuera de la Orden podía probarlo.
Bill y Charlie Weasley había regresado a sus trabajos después de la finalización del verano; se habían quedado lo suficiente como para ir a la conferencia de prensa de Harry, y luego partieron a Egipto y Rumania respectivamente. Bill volvía los fines de semana, pero Charlie iba a la mayor cantidad de reuniones de la Orden que podía; había sido encargado la tarea de entrenar a pequeños grupos de dragones como protección; nada así había sido hecho antes por magos, pero después de recordar los dragones que los goblins usaban en las bóvedas de máxima seguridad, Harry pensó que si alguien podía hacer el trabajo, ese era Charlie.
Remus, desde que estaba en Hogwarts tenía el trabajo de vigilar a los estudiantes con ataduras con los Mortífagos; mayormente eran los estudiantes de los grados altos de Slytherins, pero Harry no estaba sorprendido de saber que tenía a algunos Hufflepuffs y Ravenclaws en la mira. Remus se negó a darle nombres, como precaución, en caso de que Harry comenzara a actuar diferente con ellos, y finalmente, Harry accedió. Por lo menos no había nombres de Gryffindors en la lista; por lo menos que Remus le haya dicho.
Kingsley, Tonks, y algunos de los Aurors del Castillo que eran parte de la Orden, pasaban parte de la noche, vigilando a los estudiantes. Dumbledore les había dado las contraseñas de las Salas Comunes y los lugares de pasadizos secretos, para facilitarles el trabajo. Y como Harry sabía que tenían acceso a capas de invisibilidad, podía adivinar como hacían el espionaje. Harry pensó que tendrían que darle una mirada más de cerca al Mapa del Merodeador esa noche, y no solo cuando patrullaba.
Aparentemente Snape había tenido un buen susto mientras hablaba con algunos viejos amigos en el Callejón Knockturn en otoño, y apenas había logrado escapar. Había tenido que luchar contra dos Mortífagos antes de poder escapar, y regresar rápidamente a Hogwarts; desde entonces, Dumbledore no dejaba que el hombre saliera del Castillo solo, y solamente Mundungus Fletcher seguía espiando en el oscuro callejón. Era demasiado riesgoso para Snape ahora que Voldemort había vuelto públicamente, u cabeza tenía un precio muy alto.
"Además," bromeó Remus, "si atrapan a Severus, quien va a hacerme la Poción Mata- lobos? No podemos dejar que eso pase, o si?"
Aparte de eso, la Orden no estaba hacienda mucho; solamente trataban de escuchar posibles rumores acerca de los planes de Voldemort, continuaban asegurándose de que Fudge no continuara corrompiendo el Ministerio, y se aseguraban que siempre hubiese un buen número de magos entrenados patrullando la escuela, ya fueran miembros de la Orden o Aurors.
"Tengo entendido que vamos a ayudar al Ministerio para que hayan patrullajes similares en el Callejón Diagon. Casi todo el daño fue arreglado, pero Dumbledore piensa que asegurar que la población se sienta segura es lo más importante por ahora; dice que no podemos mostrar miedo, y que debemos aferrarnos al modo en que las cosas han sido siempre; así que desde ahora siempre va a haber 10 Aurors en el Callejón durante las horas pico, y unos menos durante el resto del día. Seguro que eso ya empezó hoy."
"Así que Dumbledore no hará nada para capturar a los Mortífagos escapados de Azkaban, para tratar de recapturarlos? Que hay del Ministerio? No pueden sentarse y no hacer nada, o si??" Harry no podía entender como Dumbledore y los otros podían no hacer nada y estar contentos jugando a la defensiva. Si nunca buscaban a los criminales activamente, entonces como creían que serían atrapados?
Remus suspiró. "No, no por ahora. La Orden no tiene el tiempo o los recursos para tomar ese tipo de responsabilidad. Con algo de suerte, las noticias acerca de Azkaban sacarán a Fudge de la oficina de una vez. Algunos de los miembros han estado trabajando en la política del Ministerio, sólo para esta ocasión; espero que podamos acumular el apoyo suficiente para cuando eso suceda sino, podríamos estar en más problemas que con Fudge en oficina. Imagina lo que pasaría si Lucius Malfoy se convierte en Ministro? Los rumores de que formó parte en el ataque en el Ministerio el verano pasado se han calmado, y sigue teniendo muchas conexiones y amigos en posiciones importantes; o aún peor, podría apoyar a un candidato que pareciese bueno, para transformarlo en una marioneta política. Es mucho más complicado de lo que parece Harry, y Dumbledore hace lo mejor que puede."
Los dos hablaron de cosas más placenteras durante el almuerzo, pero Harry no podía sacar de su cabeza lo que Remus le había dicho; no podía dejar de pensar que Dumbledore y la Orden estaban haciendo lo suficiente. Con todos los miembros y recursos que tenían, solamente se sentaban y esperaban, nunca actuando; Harry solo, sin la ayuda de nadie, había logrado capturar a Peter Pettigrew, Avery, Sean Hazelton, más los cuatro Mortífagos que había atrapado la noche anterior. Si, había tenido mucha suerte, y había salido lastimado. Si, trabajaba fuera de las leyes, y tomando muchos riesgos. Si, sabía que Dumbledore nunca tomaría el mismo tipo de acciones para neutralizar a algunos de los Mortífagos. 'Aún así,' pensó Harry, 'por lo menos son resultados tangibles, que es que lo que puedo decir por el trabajo de la Orden. No me importa quebrantes cien leyes y decretos del Ministerio, siempre y cuando siga mostrando progreso.' Y progreso era justo lo que Harry quería lograr.
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Resultó ser que Remus no estaba desacertado en, por lo menos, una de sus predicciones ese día; más tarde esa semana, El Profeta anunció al público que los ataques realizados por los Mortífagos había causado una reunión especial de todos los Jefes de Departamentos del Ministerio en la que se discutió la posición del Ministro Fudge.
Por ley, se necesitaba la mayoría del Wizengamot para destituir a un Ministro, y Fudge pensó que estaba a salvo porque controlaba a la mayor parte de la asamblea corrupta. Amelia Bones y Dumbledore eran aquellos que más públicamente estaba a favor de remover al Ministro Fudge, pero no era suficiente; Fudge se mantuvo como Ministro de Magia.
Pero, fue el Jefe de Departamento, Arthur Weasley, quién señaló que la decisión de Wizengamot podía ser invalidada por el voto de un tercio de los Jefes de Departamento; tal votación no sabía sucedido en más de cien años, y afortunadamente, esa era una de las leyes que Fudge no había logrado cambiar durante su mandato… Un error del cual se arrepentiría.
Había siete ramas principales en el Ministerio, y un número múltiples de jefes por cada una; 33 de 51 Jefes debían estar presentes para realizar un voto de no confianza, y afortunadamente, ese día había 47 jefes presentes; solamente se necesitaba que 31 votaran en contra de Fudge para invalidar al Wizengamot, y eso no era problema. Aparentemente Fudge no había gastado suficiente oro y tiempo ampliando su influencia con los Jefes de Departamento, y 39 de los 47 presentes decidieron elegir un nuevo Ministro; una que hiciera un buen trabajo para variar.
El periódico no reportaba la reacción de Fudge, pero Harry podía imaginarse el gritería y balbucea que se había sucedido. Algún día, Harry le pediría a Dumbledore la memoria de ese escena.
Había tomado otra reunión de seis horas para decidir una solución temporal, ya que un voto como ese no había sucedido en más de cien años y no había logrado su cometido en casi 300. Pero cuando el día llegó a su final ya había sido decidido; el voto público sucedería el próximo Septiembre, como había sido planeado anteriormente, y hasta ese momento Madam Amelia Bones había sido ascendida por sus compañeros para actuar como Ministro. Tener a un miembro de la Orden en una posición tan alta ciertamente hacía a Harry feliz, y cuando leyó los primeros decretos de la nueva Ministro, lo estuvo aún más.
Su primero acto como Ministro de la Magia había sido nombrar a Arthur Weasley (antiguo Jefe del departamento del Mal Uso de Artefactos Muggle), Amos Diggory (antiguamente del Departamento de Regulación de Criaturas Mágicas), y Arnold Peacegood (antiguo Jefe de los Obliviadores) como tres Sub- Ministros. Kingsley Shacklebolt la había reemplazado en su puesto, y Albus Dumbledore fue aprobado como Jefe Supremo del Wizengamont para investigar a todos los miembros de dicho órgano por posible corrupción. Dentro de todo, había sido un muy buen día para la Orden del Fénix.
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Los jueves siempre eran un día largo para Harry; primer tenía Defensa Contra las Artes Oscuras donde Rofordit ya se había quedado sin candidatos para tratar de ganarle. Harry, Hermione, y algunos otros aún no había tratado, pero muchos otros había tratado ya más de una vez de ganarle a la anciana bruja. Ron no podía entender por qué Harry no probaba, pero Harry simplemente sonreía y se negaba educadamente; estaba muy ocupado estudiando a su propio paso, y no quería tener que explicarle su nivel de hechizos a la profesora y al Director si llegaban a preguntar… Y Harry sabía que sería imposible ganarle usando hechizos de sexto año o menos, así que ni siquiera trataba.
Cuando no tenía duelos con los alumnos, Rofordit había probado ser una educadora capaz. Sus lecciones teóricas eran cortas y directas al grano, y su elección de materiales no eran inútiles o poco prácticos como mucho de lo que les habían enseñado algunos de los otros profesores. Con solamente dos meses y medio de escuela, Harry y sus compañeros había aprendido otro escudo aparte de Protego (para ser usado con ataques físicos, no mágicos), hechizos de depravación de sentidos, que dejaban al blanco temporalmente sin oído, vista o tacto, y un poco acerca de otras criaturas mágicas; esta vez era más avanzado que Hinkypunks y Gorros Rojos; hasta ese momento Harry ya había quedado fascinado con Núndus, Quimeras, y Banshees, y como defenderse de cada uno; no trataba mucho con las criaturas, ya que no quería meterse dentro del currículo Hagrid.
Acromántulas estaban en ese corta lista, y Ron y Harry compartieron una pequeña sonrisa; la Profesora Rofordit los había visto, pero pareció no importarle, de hecho, estaba fascinada con la historia de Aragog y su familia, e hizo que le contaran a la clase acerca de su experiencia en segundo año; Y como Ron ya había hecho una arte el contar la historia a través de los años, y su versión era más entretenida (y algo exagerada) que la de Harry, él le dejó quedarse con el escenario. A Ron le gustaba la atención, y Harry prefería quedarse fuera del foco, así que ambos estaban felices. De acuerdo con la historia de Ron, Harry había sido casi comido por una de la arañas pero Ron la atropelló con el auto de su familia, y realizó el hechizo para repeler al "la anormalidad de ocho patas." Claramente en ese punto Rofordit había dudado de la historia, y amablemente le pidió a Ron que se dirigiera al frente del salón para demostrar el hechizo. No hace falta decir que estuvo muy sorprendida al ver que era bastante capaz, y se dispuso a mostrarle a la clase. Ron le ganó a Gryffindor 10 puntos esa mañana, aún más que Hermione. Una muy buena clase, hecha aún mejor por todas las felicitaciones que recibía del resto del os alumnos por el ascenso de su padre.
Después de DCAO, y una sesión de entrenamiento con su doble en su baúl, estaba Transfiguración, donde seguía con la trabajo entre especias, ya que era muy difícil. A veces uno de los animales transfigurados se atacaría a si mismo, si el cambio no estaba hecho correctamente; eso le había pasado a Neville, cuando su ratón había sido transfigurado en un canario, había elegido canario por el dulce que los gemelos le habían dado a probar (aunque no supiera eso en el momento). Ahora que no tenía que ir a Pociones, Transfiguración se había convertido en la peor material de Neville, y aunque había completado el cambio físico, no había tenido tanto éxito con la mente del animal, un vez que el canario estuviese completo, se miró una vez y comenzó a convulsionar; aparentemente, explicó McGonagall después de que el animal se había picado hasta la muerte, la mente seguía siendo la de un ratón, y así entro en shock; no tenía la inteligencia para asimilar la transfiguración, así que se lastimó por miedo, dado que las aves son predadores naturales de los ratones. Neville se sintió mal al ver a la criatura muerta, pero como la Profesora McGonagall lo reprendió mucho más justamente que Snape, no dejó que el error lo molestara. Era obvio que n había sido el primer estudiante en cometer el error, y tampoco sería el último.
Harry y Hermione tuvieron más éxito que Neville. Los primeros dos en completar el ejercicio, Harry convirtió a su ratón en un cerdo, y Hermione transfiguró el de ella en un pequeño pavo real. Otros en la clase lograron el cambio, aunque no tan perfectamente. Terry Boot de Ravenclaw tenía un armadillo en su escritorio, pero todavía tenía cola de ratón; Draco Malfoy había cambiado al ratón por una serpiente, había logrado el proceso de cambio de la mente, viendo como el animal no se estaba atacando a si mismo, pero las escamas no eran lisas… tenían algo de pelo en ellas… claras muestras de que el animal solía ser un ratón.
Después de las vacaciones de invierno, McGonagall explicó que la clase pasaría a otro trabajo difícil. Transfiguración Humana sería explicada en teoría (para preparar a los estudiantes para el trabajo práctico que harían en 7º año), y transformación de grandes objetos y conjuración comenzarían; Harry ya había aprendido esas, había tenido que para poder amueblar la mayor parte de su casa. Aún así, lo de transfiguración humana parecía interesante; Harry seguía teniendo problemas en el departamento de Animagos, y la teoría extra podría ayudar.
La AD fue tan exitosa como siempre; los nuevos estudiantes ya habían aprendido la mitad del material que la AD original había cubierto todo el año anterior. Reuniones semanales, y tener a Remus y Cho ayudando en las lecciones ayudaron inmensamente. El grupo avanzado aún trabajaba en sus patronus, ya que Harry pensaba que era un encantamiento necesario; ahora que los Dementores estaban fuera de Azkaban y atacando al público, tenía más sentido que nunca y ninguno de los chicos se estaba quejando; ni siquiera Zacharias Smith. Harry también les mostró hechizos de ataduras para conjurar sogas, ilusiones pequeñas para usar mientras escondía, ya fuera a ellos mismos a un lugar, y algunos hechizos ofensivos también, aunque no eran nada comparados con la magia avanzada que él estaba practicando, pero era útil.
Hermione prefirió el hechizo 'Contendo Fabopera', que disparaba objetos semejantes a balines (1) desde la punta de la varita; no eran tan efectivos como los muggles originales, pero se disparaba lo suficientemente rápido como para causar algo de daño o, por lo menos, confundir al oponente, Y debido a que se trataba de objetos contundentes, no energía mágica, escudos simples como Protego no los bloquearía; Pero escudos barricada, como el que Voldemort había usado en el Ministerio el año anterior, o el que Snape había tratado de usar en la oficina de Dumbledore eran necesarios. Eventualmente, Harry les enseñaría algunos de esos también.
Ron prefirió algo del entrenamiento físico que Harry había comenzado a mostrarles, ya que se unía a Neville en algunas de sus sesiones en el gimnasio, a Ron le gustaba la idea de ir en contra de algunos de los chicos del grupo. Harry les había mostrado movimientos básicos de lucha libre, y explicó que no tenían permitido dar puñetazos o patadas, sino que estaban permitidos únicamente tomas y el tirar al oponente al piso. Al principio, Remus no estaba cómodo con dejar a los miembros pelear de esa manera, pero luego de una demostración en la que Harry tumbó a ambos Ernie y a Justin sin el uso de una varita, Remus lo permitió. Harry tuvo que jurarle que sabía lo que estaba haciendo y que, en caso de emergencia, la Enfermería siempre estaba abierta. Además, últimamente, Hedwig había tomado la costumbre de unirse al grupo cuando se encontraban, y sus lágrimas eran mejores que cualquier cosa que Madam Pomfrey pudiera ofrecer.
Ginny y Neville habían estado muy impresionados con algunas de las ilusiones y hechizo de confusión que Harry les había mostrado; no era necesario mucho poder o concentración para realizarse, así que podrían realizar más de uno a la vez. En lugar de poder y concentración requerían de creatividad en cuando ser usados, y Ginny y Neville tenían de sobra. Neville se había vuelto rápido en planear en el momento, ya que ayudaba mucho en su posición como bateador; necesitaba estar atento para cualquier cosa, y él había dicho que esperar a que un hechizo desconocido apareciese era muy similar notar una bludger sin mucha advertencia. Ginny estaba acostumbrada a la creatividad gracias a Fred y George, y muchas veces su serie de maldiciones y hechizos simples era más agotadora que mantener un hechizo o maldición, sin importar que tan poderoso fuese; también había mostrado al grupo su maldición Moco Murciélago más de una vez. Ni siquiera Harry había leído acerca de esa en sus muchos libros, y después de oír el efecto que había tenido en Draco Malfoy el año anterior, se aseguró de agregarla a su arsenal.
La práctica de Quidditch se llevó a cabo esa noche después de la cena, y el equipo se estaba preparando para su partido contra Hufflepuff; no tenían que preocuparse por juego sucio o ilegal como había tenido que hacer con Slytherin, pero Harry aún quería que el equipo trabajara en sus debilidades; Neville y Frank estaban pasando bastante tiempo en el gimnasio, y ya podían durar cerca del doble en el campo sin intervalos. Las tres cazadoras estaban mejorando también, aunque todavía tenían que usar las señales de manos; pero sus prácticas únicas y el pasar más tiempo juntas estaba ayudando más de lo que había esperado, y Harry pensaba que cuando jugaran contra Hufflepuff seguirían algo oxidados, pero para el tiempo en que Gryffindor fuera contra Ravenclaw, estarían mejor que nunca.
Y como si el día no fuese lo suficientemente largo, Harry tenía detención con Hagrid esa noche. La primera la noche del miércoles había sido fácil; Hagrid había mencionado querer tomar prestada a Hedwig para una de sus clases, y cuando Harry accedió (con el permiso de Hedwig, por supuesto), los dos habían pasado la noche en la cabaña de Hagrid armando los planes para las lecciones de esa semana. El jueves, Hagrid tenía otros planes en mente; deberían ir al Bosque Prohibido y tratar de acortar la distancia que se había formado entre los centauros. Harry pensaba que no era una idea muy buena el acompañar a Hagrid, debido a la pequeña aventura que Hermione y él había tenido el año anterior, pero Hagrid había dicho que era por eso que había esperado a Harry. Hagrid quería que Harry explicara sus acciones, para que la manada supiera que no era arrogante y que el incidente había sido un accidente. Simplemente había estado tratando de escapar de una profesora que había abusado de su posición, y no sabían que los centauros se enfadarían.
Cualquier cosa que tuviera que hacer, pensó Harry, era mejor que cualquier castigo que Snape pudiera haber pensado por haber tratado a Draco como un globo humano; cuando el profesor había escuchado de boca de Draco lo que Harry había hecho (solamente el hechizo de levitación, el leotardo había sido dejado fuera de la historia), había marchado hacia Harry el día siguiente en el desayuno, demandando saber qué estaba pensando. Harry no le había dirigido palabra a Snape en casi un mes, y no tuvo problema en mantener la calma y explicar que había contestado a uno de los típicos insultos de Malfoy. Harry admitió que había estado mal, notificó al Profesor Snape que ya había sido castigado, y volvió a resumir sus actividades.
Pero Snape no tuvo tanto éxito manteniendo la calma, y demandó que Harry sacara su atención de su comida y la devolviera a su conversación; después procedió a dar un sermón acerca de lo arrogante y malcriado que Harry era para pensar que podía salir sin castigo después de haber tratado a uno de sus estudiantes así. Snape había seguido sacando 50 puntos a Gryffindor por Harry, y otros 20 por sus amigos, que él sabía habían presenciado todo y no habían hecho nada para prevenirlo; Snape también le asignó una semana de detención con el y pensando que había ganado se giró para irse.
"Lo siento Profesor, pero eso no va a suceder." Esas eran las primeras palabras que Harry había dicho desde que Snape comenzó su discurso, y eran las que empujaron a Snape fuera del límite.
"Mocoso insolente! 20 puntos de Gryffindor tu insubordinación. Quien eres para decirme que pasará y que no?"
Colocando su cuchara de en el bowl de cereal, Harry se giró para enfrentar a su antiguo profesor por primera vez en un mes. Con calma, sabiendo que solamente se metería en más problemas I perdía la compostura e insultaba al hombre, Harry replicó,
"Pregunta quien soy? Muy bien, le diré. Soy el estudiante que ya ha sido castigado por el Director, y ya le había dicho que nunca jamás tendría una detención con usted, no queriendo formar parte de su obvio favoritismo. Soy el estudiante que piensa que es injusto que saque puntos por mis amigos quienes si lograron que dejara de maldecir a Malfoy, pero que no saque puntos de su propia casa ya que fueron ellos quienes comenzaron todo en primer lugar. Y más importante, soy el estudiante que está siendo interrumpido de su tiempo personal, interrumpido de una comida, por las acusaciones mezquinas e injustas que he comenzado a esperar de usted. Le sugiero, Profesor Snape, que si tiene un problema con mi participación en levitar a Draco, o mi castigo por hacerlo, lo lleve con el Director; viendo como ya le expliqué toda la situación y fue él quien dictó mis detenciones, es él realmente con el que debería ir a quejarse. Y como no tengo absolutamente nada más que decirle, le pediré, por favor, que se vaya para que pueda terminar con mi desayuna… Ese soy yo."
Alrededor de Harry, todos los estudiantes estaban conteniendo la risa, no era una buena idea quedar en el lado malo de Snape. Todo el Salón se había callado para escuchar el discurso de Snape, y así también habían escuchado la respuesta de Harry también. De repente, alguien en la mesa de los Ravenclaw no pudo contenerse más y una carcajada escapó sus labios, y eso contagió a todos; las risas llegaban de todas direcciones, e incluso Harry comenzó a reír ante la cara estupefacta y horrorizada de Snape. Parecía no haberse dado cuenta de que todo el cuerpo estudiantil había estado escuchando. Aún peor, no podía sacar puntos porque la mayor parte de la escuela estaba riendo, incluyendo a los profesores y la mayor parte de su propia casa. Sólo Draco y sus dos gorilas compartían el sentimiento que Snape tenía hacia Harry antes de salir furioso del salón.
No hace falta decir que ningún punto fue sustraído de Gryffindor esa mañana, y Harry no tuvo que ir a las detenciones adicionales. Harry había estado caminando una fina línea con Snape esa mañana, pero como se había mantenido calmado, educado imparcial, no había lugar para otro castigo. El Profesor Dumbledore pasó un buen tiempo en su oficina convenciendo a Snape más tarde en una reunión privada, pero siendo el Director, lo logró.
Sacando los recuerdos de esa mañana fuera de su cabeza, Harry evitar tomar su daga al ver que Hagrid no solo llevaba su ballesta, sino también su lanza larga al bosque con él. Los miedos de Harry se disiparon cuando encontraron a la manada. Bane habló con ambos a regañadientes, y aceptó que el problema el año anterior había sido un accidente. Que Grawp ya no estuviera en el Bosque Prohibido ayudó mucho a la situación. Hagrid casi arruina la conversación cuando comenzó a hablar acerca de traer a su hermano ara las vacaciones, pero, sabiamente, Harry llevó el rumbo de la charla hacia otro rumbo.
Al final, los centauros accedieron a sus modos civilizados cuando trataran con el personal de Hogwarts, siempre y cuando los viajes al bosque fueran limitados, y ellos fueran dejados en paz. Si quisieran algún tipo de contacto, se dejarían conocer, y solo entonces; Firenze seguía teniendo prohibido regresar a la manada, o incluso al bosque, debido a que su posición no había cambiado. Harry trató de convencer a Bane de que el otro centauro no estaba sirviendo a los magos, sino que trabajaba con ellos como un igual, pero no fue notado. Y justo cuando Harry pensaba que podría llegar a convencer a uno de los centauros (algunos otros se habían unido a Bane para ese momento), sería interrumpido por otro que comentaba lo especialmente brillante que estaba Marte, o como la alianza de la 7º casa de Júpiter era fuerte esa noche; Y para cuando la conversación volviese a la Tierra, Harry había perdido cualquier ventaja que había logrado.
Exhausto, Harry regresó a la Torre Gryffindor tarde, incluso después de que el Segundo grupo de prefectos terminara su patrullaje. Hagrid había querido detenerse para saludar a Aragog, pero Harry había rogado no hacerlo, describiendo el horario que tenía el día siguiente. Afortunadamente, Hagrid accedió, y Harry no tuvo que decir que, en verdad, no quería mucho a Aragog; Harry no estaba seguro de si Hagrid había oído alguna vez de lo sucedido a Ron y a él con las arañas en su Segundo año, y no quería ser él quien le dijera a Hagrid que su 'amigo' había tratado de comerlo.
La mañana del viernes llegó rápido, y Harry decidió saltearse sus ejercicios matutinos, estaba muy cansado. Había logrado tener 5 horas de sueño, y eso no era suficiente; gracias Merlin tenía solo una clase ese día. Quizás tomara una siesta a la tarde, después de la práctica.
Una carta que le llegó durante el desayuno cambió todos sus planes. Una extraña lechuza le entregó un sobre grueso, que parecía tener un objeto voluminoso dentro. Harry estaba estudiando el extraño sello, cuando Hermione lo interrumpió.
"Harry! Viste los diarios? No son noticias increíbles?" Harry no tenía ni la mínima idea de lo que estaba hablando, así que preguntó.
"Es Sirius," explicó la chica, "Una historia en la página tres dice que la Ministro Bones finalmente lo exoneró, y explicó en detalle que nunca había sido culpable; Ahora que Fudge está fuera de oficina, lo hizo una de sus tareas primordiales, y aunque Colagusano escapó de Azkaban con el resto de los Mortífagos el fin de semana, ya había sido interrogado con Veritaserum, no es genial?"
Harry no pudo evitar sonreír y asentir; Aunque fuera más tarde para hacer una diferencia a algo, exceptuando la memoria de Sirius, se sentía bien poder hablar de su padrino sin tener que susurrar y procurar que nadie escuchara. Ahora todos sabían que Sirius nunca había traicionado a sus amigos, y eso significaba mucho.
"Y adivina qué?" continuo, "Generalmente, el Ministerio da una gran compensación por encarcelamientos equivocados; pero debido a que Sirius no está vivo, lo donaron todo a la caridad. 10 mil Galleons fueron donados a la Orden del Fénix, para 'asistir en sus esfuerzos combatiendo magos oscuros.' Supongo que tener un Ministro que sea parte de la Orden tiene sus ventajas, ahora pueden tener más personas trabajando con ellos; debe ser difícil tener tantos agentes trabajando en secreto, y no poder tener un trabajo normal debido a las circunstancias. Ahora la Orden puede pagar a sus miembros si fuera necesario."
De eso, Harry no estaba muy seguro. Hermione no sabía que tan limitados los agentes de la Orden eran en verdad, pero Harry si. Dudaba que les dieran 10 galleons por su tiempo; Más cercano a la realidad sería que, Dumbledore ganaría control del oro, y lo usaría como le pareciera mejor. Y, quien sabía como funcionaba la mente de ese hombre?
Devolviendo su atención a la carta, Harry vio una pequeña multitud juntándose en la mesa Hufflepuff. Un grupo de estudiantes se estaba empujando para sentarse junto a Susan Bones, sin duda gracias a su nueva popularidad por la sobrina de la nueva Ministro. Harry solamente podía reírse ante la ironía, y no logró contenerla. Sorprendidos por el sonido, muchos se giraron hacia él, y una de esas personas resultó ser Susan; se veía muy incómoda por toda la atención, y le envió una mirada enojada en broma por reírse de ella, él sonríe y dijo moviendo los labios
"Te entiendo," Y era verdad, ella simplemente suspiró y devolvió su mirada al desayuno. En ese momento un chico de Hufflepuff de 2º le estaba poniendo manteca a su tostada, antes de dársela, para molestia de la chica.
Habiendo abierto la carta, Harry vio el mismo extraño sello en el pergamino, y esta vez lo reconoció como el sello de Gringgots. Nunca había recibido una carta de los goblins, pero una mirada a la primera línea de la nota, le dejó saber todo lo que necesitaba.
Estimado Sr. Potter,
De acuerdo con sus deseos, le enviamos la llave de la Bóveda de la Familia
Black, ahora parte de su propiedad, como fue decidido por Sirius Black.
Como ya fue explicado a usted por el Sr. Albus Dumbledore, quien recibió
una carta semejante a esta el día después de la muerta del Sr. Black en Junio, todas
sus partencias y bienes le perteneces ahora, siguiendo las direcciones dejadas en el
Testamento del anteriormente mencionado Sr. Black.
Acepte nuestras más sinceras disculpas por enviarle el aviso con tal retraso, pero
Estamos obligados, en casos como este, a esperar a que un Ministro exonere al
Acusado. Fue decición del Sr. Black el que usted no estuviese involucrado hasta
que su inocencia fuese probada. Hasta ese entonces, él quería que todos los
asuntos legales fueran manejados por el Sr. Dumbledore.
Requeriremos su presencia en las Oficinas del Callejón Diagon dentro de las
siguientes dos semanas para finalizar el papeleo, no es necesario que arregle una
Cita. Simplemente, pida por uno de los siete gerentes, y por favor, permita dos h
Para revisar los contenidos de las bóvedas.
Saludos,
Urenthor
Jefe Gerente de Gringgots, Oficinas del Callejón Diagon
Huh? Al principio, Harry no sabía de qué estaban hablando. Seguramente, la bóveda familiar de Sirius y todas sus pertenencias fueron tomadas por el Ministerio cuando fue encarcelado? Entonces, Harry releyó la carta, y revisó la antigua, deslustrada, ornamentada llave también, y las cosas se volvieron más claras. Harry aún no sabía como era posible que la bóveda de Sirius continuara activo, pero si entendía el otro nombre mencionado en la carta. Albus Dumbledore, Sorpresa? No realmente. Harry había aprendido mucho acerca de su Director como para sorprenderse de que Dumbledore hubiese metido sus manos manipuladoras en la situación, y Harry juró encontrarse con los goblins lo más pronto posible para saber qué tan lejos se había involucrado Dumbledore.
El resto del desayuno pasó muy rápido, Harry estaba muy concentrado en las ramificaciones de lo que la carta significaba como para pensar en otra cosa. Por eso, Harry se confundió horriblemente en Aritmancia esa mañana, y, por primera vez, contestó la pregunta de la Profesora Vector incorrectamente. Incluso Ginny, sentada junto a Harry como siempre, parecía preocupada; Harry nunca había confundido una de las preguntas; le había confesado después de la primera semana que era porque ya había estudiado el material, sin saber que no podía tomar sexto año a menos que diera los TIMOs. Eso era suficientemente creíble, así que Ginny tomó el conocimiento de Harry como normal. Después de todo, si ella tuviese que repetir las clases de cuarto año, también sabría casi todas, o todas, las respuestas de las lecturas asignadas.
Después de su error, Harry logró concentrarse en clase, e hizo un gran avance en su hechizo aturdidor. Después de aprender el hechizo para crear Dementores de Seth, Harry había prácticamente olvidado su hechizo; tratar de encontrar una manera de detener a los Dementores era mucho más importante. Pero debido al ataque en el Callejón, cuando su hechizo pudiera haberlo ayudado, Harry decidió volver a centrarse en el hechizo y terminarlo antes de regresar a los Dementores.
"Sr. Potter, podría quedarse después de clase?' Preguntó la profesora Vector luego de que la clase terminara; Harry ya había comenzado su camino hacia la puerta junto a Ginny, y le tomó un momento registrarlo. Ginny ofreció esperarlo, pero como no sabía qué era lo que la Profesora quería, o cuanto tardaría, Harry le dijo que se adelantara, todavía le quedaba una clase más y él ya había terminado.
"Si, Profesora?" Preguntó Harry. No creía que las preguntas que las preguntas que había contestado mal fueran razón suficiente para pedirle que se quedara, especialmente considerando su perfecto comportamiento. Además, no tenía ningún una relación con la profesora Vector como la que tenía con el resto de los profesores. Remus, la Profesora McGonagall, incluso Snape, tenían razones para hablar con Harry acerca de temas personales, la profesora Vector no. Merlin, Harry ni siquiera le había dirigido palabra antes de empezar esa clase!
"Noté que su atención estaba algo dispersa al comienza de la clase, Sr. Potter," comenzó. "Y aunque fue un mínimo error en sus cálculos, me preguntaba si tenía algún tipo de problema?"
Harry pensó en como responder por un momento, pero decidió que la verdad no sería mala. "No en verdad, profesora. Es que esta mañana recibí una carta extraña, además no dormí muy bien anoche. Estuve en mi detención con Hagrid en el Bosque después de todo un día de clases, práctico de Quidditch y práctica con la AD, y estaba algo cansado. Lamento el error."
La Profesora asintió lentamente; estaba sorprendida que estuviera en detención siendo un estudiante modelo, pero por supuesto conocía el rencor que el Profesor Snape le tenía; sin duda él tenía algo que ver con una detención después de un día tan ocupado.
"No hay problema, Sr. Potter. Fue una sorpresa, eso es todo, considerando que nunca confundió una respuesta oral o escrita. De hecho, considerando que termina el trabajo de clase en minutos, y luego trabaja en sus propias ecuaciones, me sorprende que una noche sin dormir sea suficiente para causarlo."
Los ojos de Harry salieron del escritorio, donde había estado mirando, hacia la cara de la profesora; ella pareció encontrarlo gracioso y continuó.
"Honestamente, parece que le sorprenda que sepa. No pensaste que no lo notaría, o si? Después de casi tres meses de clase?"
Harry tuvo la conciencia de verse avergonzado, "Lo siento," se disculpó, "es que pensé que podría entrar a las clases de sexto año, y estudié mucho este verano para ponerme al día. No fue hasta el primer día de clases que la Profesora McGonagall me dijo que debería venir a las clases de quinto. En verdad, ya hice todas las lecturas y ecuaciones de este año; así que cuando termino antes, solamente trabajo en otras cosas."
"Entiendo, Sr. Potter. Minerva me informó de la situación antes de nuestra primera clase, y después del primer mes, ya sabía que usted conocía todo el material. De hecho, por el tiempo que le toma terminar el trabajo en clase, pienso que también ha hecho mucho del material de sexto año, o no?"
Harry asintió; se sentía en verdad incómodo, no porque había sido atrapado haciendo trabajo avanzado en clase, sino porque creía que la profesora no lo sabía.
"Como había esperado," continuo, "De hecho, me atrevo a adivinar que podría irle bien incluso en una clase de séptimo año. Sólo considero que tres estudiantes estén tan avanzados. Hermione Granger, su amiga si no me equivoco, y Terry Boot ambos son perfectamente capaces de seguir con material de séptimo año, y creo que usted también. El otro es un chico de Ravenclaw de tercer año que entró con un nivel de conocimiento digno de una O en los TIMOs, ninguna sorpresa, viendo como su madre trabaja como creadora de hechizos en el Ministerio. Y aunque podría ser capaz de hacer que el director los avanzara unos años, me temo que tu no puedes avanzar a las clases de sexto sin haber dado los TIMOs. Es por eso que permito que trabajes en tus propias ecuaciones siempre y cuando termines las tareas satisfactoriamente. Permitiré que continúes, siempre y cuando utilices el tiempo para tus estudios; aunque prefiero que trabajes en Aritmancia avanzada, reconozco que podrías llegar a aburrirte al trabajar con tanta Aritmancia. Siéntase libre de completas trabajos de otras materias si lo necesita. Solamente asegúrese de que sea trabajo relacionado con la escuela, y eso no incluye Quiddich, entendido?"
Harry estaba sonriendo; pensaba que estaba en problemas por haber estado hacienda trabajo propio, y resultó ser que no había ningún problema.
"Gracias, Profesora. De hecho, no he estado trabajando en otras materias, solamente Aritmancia. Empecé un proyecto a principios de verano y estoy por completarlo, y eso es en lo que he estado trabajando."
Eso pareció interés a la Profesora, y le preguntó que era en lo que había estado trabajando. Claramente, el hechizo contra los Dementores estaba fuera de cuestión, pero Harry no tenía problema en contarle acerca de su hechizo aturdidor. Incluso le dijo por qué había querido modificar el hechizo en primer lugar.
"Estoy muy impresionada, Harry. Está bien si te llamo así?" Harry asintió, prefería u primer nombre a "Sr. Potter." "Sr. Potter" sonaba casi tan mal como "Chico." Quizás tenía que ver con Snape usando solo su apellido; "Harry" era mucho más cómodo.
"Modificación de hechizos es novel de EXTASIS, y la modificación que estás creando, aunque potencialmente útil como ya has dicho, no tiene valor de mercado. Me sorprende que estés poniendo tanta energía en un hechizo que no puede ser vendido."
Harry ladeó su cabeza. Valor de mercado? "Profesor Vector, a que se refiere con vender en un hechizo? Solamente lo estoy creando para que nadie puede despertar a alguien que yo he aturdido."
"Bueno," explicó, "modificaciones personales de hechizos, aunque fáciles de tramar, no tienen demanda del Ministerio ya que solo funcionan para la persona que terminó el trabajo. Simple, una vez que termines, el hechizo solamente para ti; todos los cálculos, aunque no te des cuenta, son más individuales de lo que piensas. Aprenderás más acerca de eso en séptimo año; es por eso que es raro que un hechizo sea personalmente modificado, sólo funciona para el creador. Incluso después de que termines, el hechizo solamente te servirá a ti. Si yo tratara de usarlo, no funcionaría, seguro, podría usar tus notas para modificarlo yo misma, pero tomaría algo de tiempo. A eso me refería cuando dije que no tenía valor de mercado. El Ministerio les paga a los creadores por sus formulas completas, pero solamente si es posible que todo el público use el hechizo. Hechizos que funcionan solo para una porción del público, como un hechizo anti-conceptivo para mujeres, no valen mucho. Un hechizo completamente personal como el que estás hacienda, no se vendería por mucho, unos sickles quizás."
La mente de Harry no daba a basto con tanta información después de que salón de Aritmancia ese día. Después de la explicación del valor del aturdidor personal de Harry, Vector se dedicó a explicarle el valor de las diferentes clases de hechizos, y las guías y repercusiones del Ministerio por crear tales fórmulas; su hechizo, por ejemplo, podría ser considerado ilegal si no pensara revertirlo y no era un auror con licencia., porque naturalmente, aturdir a alguien en el medio de la calle, y que nadie fuese capaz de revivirlo, podría ser clasificado casi tan malo como la muerte. Que pasaría si Harry se hiriese, o muriese, o simplemente no quisiera revertir el hechizo? Si, demasiada información.
Harry había pasado todo su período libre discutiendo la creación de hechizos con la Profesora, así que el almuerzo empezaría en 10 minutos. Con el peso de la carta de Gringgots aún en su bolsillo, Harry se dirigió a la oficina de Remus; quería saber si el hombre, al igual que él, tenía la tarde libre, para así poder sacarse el viaje de encime. Además, tener a Remus a mano ser beneficioso, ya que discutirían los bienes de Sirius. Remus podría tener algo de información que ofrecer, y podría proveer algo de apoyo emocional si fuese necesario y Harry no tenía la más remota idea acerca de herencias, así que Remus podría ayudarlo con eso, en caso de que los goblins se aprovecharan. Y, aparte, Harry estaba seguro de que no le permitirían ir a Gringgots solo en horario escolar, por supuesto, podía escaparse, pero lo más probable era que alguien lo viese, y sería mejor que todo fuese legal.
"Remus," llamó Harry, entrando en la oficina si llamar; Un estudiante acababa de salir de su sesión de apoyo escolar para ir a almorzar sin duda, y Harry podía ver que no había nadie más en la oficina, "Tienes algo de tiempo libre esta tarde? Necesito ir al Callejón Diagon, y estoy seguro que a la Orden le encantaría darme un guardia."
Remus pensó que estaba bromeando, así que Harry tuvo que explicarle rápidamente acerca de la carta que había recibido de los goblins esa mañana, solicitando su presencia en el banco dentro de las siguientes dos semanas. Viendo como la reunión no podía ser pospuesta hasta las vacaciones de invierno, y que Harry tendría que dejar la escuela en algún punto, y dado que no tenía clases los viernes por la tarde, en verdad era el mejor momento.
"Bueno, tengo una sesión de estudios con una chica de Hufflepuff de tercer, pero supongo que podría moverla al lunes. Solamente quería repasar su trabajo de Historia antes de la clase que tiene que miércoles, así que no veo ningún problema, siempre y cuando estés autorizado; no formo parte del personal oficial de Hogwarts, así que no puedo darte permiso para dejar las terrenos. Tendrás que pedirle al Profesor Dumbledore o a McGonagall."
Harry asintió. "Voy a preguntar después del almuerzo, pero no creo que haya problemas. Está bien si nos reunimos aquí después de comer? La carta decía que podía llevar algo de tiempo y quiero volver lo más temprano posible.
Remus accedió y Harry hizo su camino hacia la Torre Gryffindor; no quería usar la túnica del colegio en la ciudad, así que colocó un par extra en su mochila y apenas hizo tiempo de llegar al almuerzo para encontrar un asiento decente.
Ginny le preguntó por qué había tenido que quedarse después de clase, yante la mención de Aritmancia, Hermione se unió a la conversación; Harry les explicó acerca del trabajo que había estado haciendo, y como la Profesora Vector le había dado permiso de continuarlo, y lo impresionada que estaba. Ginny no estaba muy entusiasmada con eso, pero Hermione estaba extasiada; ella, por supuesto, podía decirle todo acerca de la modificación personal de hechizos, y procedió a explicarle algunas de las categorías y teorías más populares que habían; Ron había comenzado a rodar sus ojos la perorata de su amiga, y Harry supo que tenía que callarla, y rápido, antes de que Ron lo hiciera por él, pero con mucho menos tacto.
"Hermione," interrumpió Harry, "sabías que la profesora Vector dijo que aparte de mi había solamente tres estudiantes de Aritmancia capaces de avanzar en sus estudios, y que uno de ellos eras tu? Dijo que tu y Terry eran los mejores de su clase, y que les iría bien en una clase de séptimo año."
Era una truco feo, pero funcionó, Hermione se sonrojó ante el elogio y olvidó lo que estaba diciendo acerca de las guías del Ministerio. Ron comenzó una conversación acerca de las pociones para teñir el cabello que había aprendido la semana anterior, y todos eran felices de nuevo.
Un pie rozó la pierna de Harry y al otro lado de la mesa pudo ver a Ginny sonriendo. "Buen trabajo," dijo. Harry contestó con una risa corta; Ron quiso saber que er tan gracioso, pero ninguno de los dos quiso decirle. Cuando Ron empezó a refunfuñar acerca de la indignante que la situación era, Harry y Ginny rieron aún más fuerte, y esa vez, Hermione tuvo que intervenir para calmar las cosas.
Justo después del almuerzo, Harry se dirigió al salón de Transfiguración con los terceros años de Slytherin y Hufflepuff; la clase no sabía lo que estaba haciendo allí, pero lo dejaron en paz; Harry notó con cierto humor que esa semana estaba convirtiendo ratas en copas.
"Sr. Potter" llamó la Profesora McGonagall desde el frente del salón, "Creo que está en la clase equivocada, a menos que quisiera repetir tercer año?"
Hubo unas risas entre los estudiantes, pero a Harry no le molestaba, era inusual que alguien interrumpiera una clase de la que no formaba parte, pero como el la clase no había empezado oficialmente, Harry no se sentía tan mal.
Acercándose al escritorio, Harry sacó la carta de Gringgots y se la mostró a la profesora; después de explicar la situación por completo, le pidió permiso para salir de los terrenos.
"Verá, el Sr. Lupin (no quería llamarlo Remus en frente de los terceros años) ya accedió a acompañarme, siempre y cuando me diera permiso, y solamente tengo dos semanas para contactarlos. Supuse que ahora era tan buen momento como cualquier otro, y como usted es mi Jefa de Casa, creí que le preguntaría a usted."
"Creo que esto es algo que debes consultar con el director, Harry. Me sentiría mucho más cómoda si el estuviese informado."
Harry había esperado esa respuesta, así que se había preparado; y señalando a la parte de la carta que decía 'Como, sin duda, fue explicado a usted por el Sr. Albus Dumbledore,' dijo, "Verá, el Profesor ya sabe, simplemente no quería hacer todo el camino hacia su oficina, ser obligado a comer un sorbete de limón, y discutir con un montón de retratos de directores y directoras antes de recordarle por qué había ido. Remus espera no perder ninguna de sus sesiones de apoyo, y yo quisiera regresar a la escuela lo más temprano posible; pensé que venir a usted sería más rápido."
La campana acababa de sonar, y McGonagall estaba arreglando unos papeles en su escritorio, sin prestarle toda su atención a Harry. "Bueno, si el director sabe, como dices, no veo ningún problema; pero espero que hayas regresado para la cena. No uses esto como excusa para escaparte a Londres muggle para comprar comida rápida, o quedarte de más e ir de compras. Directo a Gringgots y de vuelta, entendido?"
Harry sonrió y si dirigió hacia la puerta, "Perfectamente, Profesora McGonagall. Será mejor que ya me vaya." Harry quería salir rápido antes de que Dumbledore se enterara de todo esto; el viejo nunca estaba mucho tiempo sin saber un secreto de algo que sucedía en su escuela. Pero, Harry pensó en algo, y no pudo resistir la tentación de bromear con su Jefa de Casa. Girándose para enfrentarla, teniendo la puerta abierta, Harry preguntó, "Oh, Profesora! Alguna vez probó esos Warheads que tiene el Profesor Dumbledore?"
McGonagall s congeló en su lugar ante la mención del dulce; lentamente levantando su cabeza para mirarlo, y Harry pudo ver una sonrisa pasar por sus labios antes de que su expresión regresara a la normalidad, dijo. "Sr. Potter, esas son las cosas más viles y asquerosas que me he visto forzada a probar por culpa del director. Si usted tuvo algo que ver con hacerlo familiar, o dándole los que tiene, le convendría no hacerlo más."
Harry pensó que podría haber dicho más, pero estaba a punto de estallar de risa, así que salió y cerró la puerta lo más rápido que pudo. Reír ante la incomodidad de McGonagall estría bien si estuviesen fuera de la escuela o en privado, pero no era apropiado en un aula llena de alumnos.
Una vez que consiguió el permiso, Harry se apuró para salir de la escuela; luego de encontrarse con Remus y de una corta parada en el baño para un cambio de ropa, los dos estaban cruzando las puertas de entrada a los terrenos. Sin necesidad de viajar ilegalmente, Harry sugirió que fueran a las Tres Escobas para usar el Floo; Remus sabía que Harry podía aparecerse, pero como no tenía una licencia, la red floo fue acordada.
Ni Urenthor, ni Gliptrot estaban trabajando ese día en el banco, pero un viejo goblin llamado (o Vlad, de sobrenombre) estaba disponible; él acompañó a Harry hasta su oficina y le pidió a Remus que los acompañara luego de que el chico insistiera. Normalmente, Harry no necesitaría un guardián, pero como Harry no sentía que debía ocultarle algo a Remus, el goblin no vio razón alguna para prohibirlo.
Tomó más de una hora el explicarle a Harry todo el papeleo, y lo que todo significaba; básicamente Sirius lo había nombrado el principal beneficiario. Esto era todo explicado en la carta que Dumbledore había recibido el día después de la muerte de Sirius; simplemente porque Sirius creía que Dumbledore sería el guardián temporal de Harry en ese momento. Creía completamente que el director le explicaría la situación a su ahijado, junto con la herencia, hasta que un guardián permanente fuese nombrado; le sorprendía al goblin, pero no a Harry o a Remus, que Dumbledore nunca hubiese mencionado la carta.
El testamentote un mago no era muy parecido al de un muggle, aprendió Harry. No había ninguna declaración del fallecido, o una reunión de los beneficiarios para oír los deseos del fallecido; en lugar de eso el banco, o un abogado, era dejado con una serie de instrucciones a seguir. En el caso de Sirius, había dejado las instrucciones en Gringgots, ya que no tenía por qué estar exonerado cuando las escribía; la leyes de los goblins eran notablemente más diferentes que las de los magos, notó Harry.
Esa era la razón por la que las bóvedas de Sirius no habían sido tomadas por el Ministerio, porque como resultado de su última Rebelión, los goblins habían quedado a cargo de todos los bancos mágicos, y estos funcionaban ahora bajo las leyes de los goblins; Por eso, el encarcelamiento de 12 años de Sirius no había tenido consecuencias en sus finanzas. De hecho, debido a que la mayoría de los fondos habían quedado sin tocar en las inversiones a largo plazo, a Sirius le había ido bastante bien; ahora el hecho de que Sirius pudiera haberle comprado una Saeta de Fuego, sólo meses después de haber escapado, tenía más sentido; después de todo si sus cuentas hubiesen estado congeladas, cómo habría podido pagar por semejante escoba? Aunque había un lado malo de las leyes, y ese era que Sirius no era el único que podían beneficiarse de ellas, que pasaba con los verdaderos criminales que habían sido capturados? Hmmm, Harry tendría que pensar acerca de eso más tarde.
El viaje a la bóveda (nivel bajo, número 73) era simplemente una formalidad para colocar la llave en la puerta, y entrar la magia de Harry al círculo de seguridad. La llave permanecería en la puerta de la bóveda hasta el momento de su muerte, o cuando quisiese transferir la bóveda a nombre de otro. Fue en la oficina, después de haber concluido el viaje, que Harry se enteró de todas las cosas interesantes.
Una, además de los contenidos de la bóveda, Harry poseía también una residencia en Grimmauld Place (y todo lo que este contenía), y una villa vacacional en un pequeña isla en el Mediterráneo. Dos, aunque, técnicamente, Harry heredaba todo, Sirius había dejado instrucciones para repartir algo del oro, como Sirius hubiese querido; Sirius sabía que Remus era muy orgulloso como para aceptar dinero para túnicas nuevas, o que los Weasleys eran muy tercos como para aceptar una pequeña ayuda por ser tan Buenos con Harry, así que les pidió a los goblins que avisaran a Harry que hiciera todas esas cosas a su nombre. Viendo como Harry tenía más que suficiente en sus propias bóvedas, no veía como repartir un poco de lo que había en las de Sirius fuese un problema. Y tres, y lo mejor de todo , Sirius ya había firmado el permiso para que Harry gastase las contenidos de las bóvedas en lo que quisiese; siendo menor de edad, no podría hacer eso, pero como Sirius era su guardián legal, y había firmado el documento antes de su muerte, seguía vigente, por eso, Harry, contrario con lo que le sucedía en su propia bóveda, tenía acceso ilimitado a las bóvedas de la Familia Black.
No le llevó mucho firmar todos los papeles una vez que la situación fuese explicada por complete; la bóveda estaba llena de oro y algunas rarezas, igual que la de los Potter, y Harry fue animado a regresar para inspeccionar los contenidos más detalladamente. Inversiones, acciones de compañías, y "objetos de interés cuestionable" todos necesitaban su atención, o eso le había dicho Vlad. Harry sabía por su viaje, que casi no había lugar para separar los objetos, y le preguntó al goblin si se podía hacer algo acerca de eso. La bóveda quedaría sin tocar por el momento, pero Harry prometió regresar durante las vacaciones para revisar los negocios que el goblin había mencionado, pero, para eso, necesitaba más espacio.
"Bueno," dijo Vlad, "Sugiero que abra una nueva cuanta para ese propósito. Tenemos una línea de bóvedas para ofrecer más espacio, sin tanto prestigio o exclusividad como las de el nivel bajo. Son perfectamente seguras y están bien mantenidas, y como sería una cuenta temporal hasta que logre acomodar las contenidos de la bóveda de los Blacks, creo que tengo la solución."
Con la ayuda de Remus, para saber que no lo estaban embaucando, Harry accedió a la bóveda; su única pregunta siendo su los elfos domésticos tenían acceso propio. No era un pedido normal, pero siempre y cuando Harry diera permiso, y los goblins estuviesen presentes en cada visita, no habría problema. Como Harry había pensado pedirle a Dobby que se encargara de comenzar con el trabajo en las bóvedas mientras él estaba en la escuela, Harry dio su permiso, para ambos elfos, solamente por si acaso. Harry también pidió que Griphook estuviese a cargo de las visitas de los elfos o Harry, si surgiera algún problema; Harry ya estaba cómodo con el goblin, y ahora que no tenía que llevar a magos en los carros, pensaba que a Griphook le gustaría el agregado. Era parte de los impuestos de las bóvedas el darle un bonus al goblin encargado, y Harry pensó que Griphook apreciaría el gesto, incluso si la tarea consistía en lidiar con un súper feliz Dobby de vez en cuando.
Después de firma y guardar otra ronda de papeles, Vlad le dio a Harry su nueva llave; era diferente a las otras, mucho más grande, y Harry preguntó.
"Oh, verá, esta línea de bóvedas es tan vieja como estas paredes, simplemente que han sido accesibles a los magos por solo 200 años. Antes eran usadas para trolls o gigantes, de allí su tamaño. Ahora, con los gigantes dejando el Reino Unido, y los trolls volviéndose más tontos debido a endogamia, no tenemos mucho uso para estas bóvedas y han quedado desocupadas. La suya, por ejemplo, es solamente las 833 en la línea B de casi tres mil."
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Harry trató de convencer a Remus de pasar la tarde comprando sus túnicas nuevas, pero cuando se negó, ambos regresaron a Hogwarts momentos antes de que comenzara la cena. Harry tuvo tiempo suficiente para recoger su mochila de la oficina de Remus, correr a su dormitorio para dejarla, y cambiarse a su uniforme antes de que sus amigos lo arrastraran bajando la escalera.
La cena fue tensa, no que Harry no hubiese disfrutado la comida, sino porque Remus, la Profesora McGonagall, y Dumbledore le estaban dirigiendo miradas enojadas. Aparentemente habían descubierto que Dumbledore no sabía acerca del viaje, sin importar lo que la carta decía; pero a Harry no le importaba, "Se lo merece," masculló entre mordidas. "El viejo debió haberme dicho hace meses, cuando recibió la carta; además, tenía que ir, si o si."
Después de cenar, antes de que pudiera escapar al santuario que era su Sala Común, o mejor aún, su baúl, la Profesora McGonagall se acercó y le informó que era esperado en la oficina del Director. Ninguna sorpresa, pero Harry estaba cansado; pensaba que por lo menos pospondrían la conversación hasta la mañana siguiente, pero no fue así. Enfurruñado, Harry hizo su camino hacia la ya tan conocida gárgola.
Dumbledore estaba solo, y desde el principio expresó su decepción en Harry.
"Harry, por que dejaste que la Profesora McGonagall creyese que aprobé el que fueras l Callejón Diagon hoy? Yo no hice tal cosa, y lo que es más, deberías haber sabido que no lo aprobaría."
Harry no iba a quedarse callado, no había hecho nada malo, y Dumbledore solamente estaba molesto por que Harry había descubierto otra cosa que él había tratado de ocultarle.
"Debería haberme dicho que esto pasaría hacía meses, cuando recibió la carta. Sabe que el gerente estaba incluso sorprendido de que yo no tuviera la más mínima idea de lo que estaba pasando? Y se necesita mucho para sorprender a un goblin; me sentí como un idiota, estando tan poco preparado. No tenía derecho de ocultarme esto! Sirius me dejó sus bienes, no que lo quisiera y tengo que enterarme por una maldita lechuza que usted ya sabía de esto desde hacía meses!"
Pretendiendo no notar el tono de voz de Harry, Dumbledore replicó. "La razón por la que no discutí la carta contigo antes, es porque contiene información que no deberías saber, información de la Orden. Entonces, cuando desapareciste, me convencí de que no tenías la madurez para tener acceso a semejante cantidad de dinero. Diciendo la verdad, aún no estoy seguro, ya que sigues negándote a compartir información de donde has estado. Puedo imaginarme que quisieras pasar el año entrante en una isla del Mediterráneo, donde nadie es capaz de cuidarte; por lo menos en Grimmauld Place hay agentes de la Orden todo el tiempo, junto con los Weasleys."
"No voy a volver a ese lugar!" dijo fervientemente Harry. "Ya se lo he dicho; de hecho, como ahora es mío puedo hacer con él lo que yo quiera. Quizás le de un vistazo a esa villa; ya sabe, broncearme, conocer algunas chicas; cosas que hacen los adolescentes normales. Me encerraría como un prisionero junto a Buckbeak!"
"Harry," suspiró Dumbledore, "discutiremos donde pasarás el verano más tarde, cuando hayas podido pensar más acerca de tu seguridad. Este no es momento de hacer semejantes decisiones, estás claramente agitado. Quizás fue un error pasar estas semanas pretendiendo que nuestros problemas se han resuelto, cuando no es así."
"No hay manera de que lo entienda, o si?" preguntó Harry; ya se había calmado un poco, pero aún iba a hacer que Dumbledore entendiera. "No vamos a discutir nada; ya se donde voy a pasar mi verano. Y desde mi visita a Gringgots hoy, estoy en complete control de todos los bienes materiales de Sirius. La única manera en la que va a averiguar algo de mis planes es que me deje de tratar como un niño indefenso, y reconocer que estamos hablando de mi vida aquí, y no se decide por voto de la mayoría. Hay solamente un voto, y es mío. Así que esta que acepte eso, no tengo nada más que decirle; viendo como obtuve permiso de visitar Gringgots de mis Jefa de Casa y necesitaba ir en dos semanas como muy tarde, y fue acompañado, no creo que tenga razón de castigarme. Y con eso dicho, no tenemos nada que discutir."
Dumbledore volvía a parecer viejo. Harry había mejorado en mantener la calma y discutir con un niño emocional rompiendo muebles e instrumentos mágicos, era mucho más fácil que lidiar con un igual calmado y racional.
"Harry, porque no nos damos algo de espacio y tiempo para pensar acerca de todo esto por ahora? Entonces, al comienzo del próximo verano, te llevaremos a Grimmauld Place para discutir tu vivienda; por lo menos así no tendrías que volver con los Dursleys. Creo que eso debe mostrar que no soy completamente irracional; espero que para ese entonces te hayas calmado y podamos hablar razonablemente."
Harry rió, expresando su frustración; sin importar lo que hiciera, o lo que dijera, Dumbledore no entendía; bueno, por lo menos había tratado; Ahora, ya no le importaba. 'Y se,' pensó Harry, 'quizás esto le abra los ojos, estoy seguro de que Sirius no le importaría, y no es un inconveniente para nadie.'
Harry se levantó, "Profesor Dumbledore, mi posición ha sido la misma por meses; ninguna cantidad de tiempo me va a hacer cambiar de parecer. Así que no, no iré a Grimmauld Place el próximo verano, porque ni siquiera será mío; estoy planeando en vender la propiedad ante la primera oportunidad que tenga. Dejaré que la Orden la use hasta las vacaciones de invierno, después de eso me temo que tendrán que irse. Necesitaré que saque el Encantamiento Fidelius para entonces; Con algo de suerte la venderé a un buen precio, y nunca más tender que poner un pie en esa casa del infierno. Estoy seguro de que Sirius se sentiría igual, viendo como la casa le traía tantas malas memorias; estoy seguro de que podrá encontrar otro lugar para las reuniones de la Orden. Si no, quizás pueda usar esos 10 mil galleons que le dio la Ministro 'como compensación' a trabajar. Ahora, si me disculpa, quisiera irme a dormir temprano esta noche, he tenido una larga semana."
Mientras se iba, Harry escuchó a Dumbledore suspirar en sus manos, pero a Harry no le importaba; trató de expresar sus opiniones al viejo, y no obtuvo nada a cambio, excepto más mentiras. Si tenía que vender Grimmauld Place para que entendiera que Harry era capaz de hacer sus propias decisiones, entonces lo haría. Harry solamente esperaba que Ron lo perdonara por vender el lugar que él había limpiado de doxies.
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Hubo otra práctica de Quiddich temprano la mañana del domingo, y Harry dejó a Ginny dirigirla por complete, mientras el se quedó sentado en las gradas; no estaba de humor para divertirse, tenía mucho que lidiar con su frustración. Aceptando eso, Harry decidió qué hacer, después de todo, que mejor cosa que hacer para sentirte mejor que interrogar a un montón de Mortífagos?
Sean Hazelton había estado muy callado desde su interrogatorio; Harry lo había ido a vigilar por lo menos una vez al día, aparte de los elfos, aunque Sean no sabía eso. Harry solamente esperaba que los otros siguieran su ejemplo pronto.
Avery era el más ruidoso y vocal de los magos; sus tendones no había curado por complete y ahora cojeaba siempre. El primer hombre que Harry había capturado en el Callejón, al que había golpeado en la cara, no era uno de sus conocidos; había tenido su nariz rota, y tampoco había sanado muy bien. A Harry no le importaba si el hombre estaba desfigurado o no, siempre y cuando siguiera vivo, era más misericordia que la que ellos les daban a sus víctimas.
Había otro hombre desconocido, y otros dos que Harry reconoció: Crabbe y Goyle padre. La cara de Goyle había sido quemada horriblemente, pero la nueva ya estaba naciendo. Crabbe y el otro hombre no estaban lastimados, aunque eran los dos que tomaban el aislamiento peor. Avery, Goyle, y el primer hombre gritaban y demandaban ser vistos cada vez que eran alimentados, pero los otros dos se habían detenido había días; al principio habían gritado como los otros, después llorado y ahora había silencio.
Teniendo todo el día para si, Harry pasó mucho tiempo interrogando a cada hombre; los encadenó a todos antes de entrar, como lo había hecho con Hazelton, pero estos hombres no fueron ofrecidos una comida o lástima; habían hecho más que simplemente su iniciación, eran verdaderos monstruos. Harry ya hecho una tanda de Veritaserum buena para entonces, y decidió usarla; los hombres ni siquiera sabían que estaban bajo los efectos de la poción. Harry había aturdido a cada uno antes de entrar a las celdas, para encadenarlos y antes de revivirlos colocaba tres gotas del líquido en sus bocas. Los hombres podía adivinar por qué estaban diciendo la verdad, pero mientras no viesen la administración, no había manera de que pudiesen testificar contra Harry en un futuro.
Los dos hombres que Harry no conocía no sabían mucho; eran nuevos en los rangos de Voldemort, eran muy jóvenes para estar bajo su mando durante su primer reinado, pero seguían siendo seguidores. Conocían a la mayoría de los Mortífagos de su clase, y a algunos del círculo interno, pero no mucho más, eran simplemente los Mortífagos que hacían el trabajo, no dignos de mantener los secretos de Voldemort.
Crabbe y Goyle sabían un poco más; más inteligentes que sus hijos, dijeron los nombres de algunos de sus compañeros y de aquellos estudiantes en Hogwarts que sus hijos debían vigilar. Era una lista de posibles iniciados, le habían dicho; Harry reconoció algunos de los nombres, e incluso estuvo sorprendido por algunos, anotando los nombres, Harry prometió pedirle a Remus comparar la lista con la suya.
Avery por supuesto, era el que más información pudo dar; podía nombrar a cada miembro del círculo interno, junto con direcciones de cada uno; también conocía la localización de dos de las bases operativas de Voldemort; ambas imposibles de encontrar en un mapa, y solamente los Mortífagos podían aparecerse, y sólo cuando eran llamados, pero Avery sabía que se guardaba un traslador de emergencia por si el círculo debía encontrarse en caso de que Voldemort fuese capturado o asesinado. Voldemort no consideraba esto una posibilidad, pero había sido derrotado una vez, así que aunque no conocía de la existencia del traslador, algunos de los miembros sí sabían; Lucius Malfoy y Walden Macnair lo habían creado.
Había muchos secretos más, y pasaron horas antes de que Harry agotara su lista de preguntas. Solamente se detuvo para comer algo y una corta práctica con su doble, y después continuó con el interrogatorio. A las cuatro de la tarde, cuando los efectos del Veritaserum desaparecieron del ultimo prisionero, Harry aturdió a los seis; liberándolos de las ataduras, lo único que hizo fue sacar algunos cabellos de sus cabezas.
Si, era Harry disfrazado con la poción Multijugos quien entró a Gringgots el día siguiente, después de usar un traslador al bosque prohibido y aparecerse al Callejón sin ser detectado. Avery fue el primero en quien se transformó, y el sabor de esa cosa no había mejorado nada en los cuatro años que habían pasado desde la último vez que la había tomado; Multijugos era una de las pociones de las que Harry mantenía por lo menos una dosis, y tenía lo suficiente para cada uno de los Mortífagos.
Fue la explicación del testamento de Sirius lo que lo había hecho pensar; si los Mortífagos, incluso los encarcelados, aún tienen acceso a sus bóvedas, qué los detenía para escaparse o seguir viviendo normalmente? Pero si no tenían los fondos, haría las cosas mucho más difíciles.
Así que Harry cuestionó a cada Mortífago acerca de sus finanzas; además de las bóvedas familiares normales, la mayoría tenían bóvedas aparte para sus esposas y sus hijos, Avery incluso tenía algunas bóvedas secretas de las que su familia no sabía nada; y todos ellos, excluyendo a Sean Hazelton, tenían una bóveda V.
La línea de bóvedas V, como cualquier gerente de Gringgots podría explicar, era una serie de bóvedas exclusivas, creada unos 50 años atrás por un poderoso joven llamado Tom Riddle. En ese momento, los goblins no sabían a qué se refería la letra V, pero con el tiempo, habían adivinado. Pero, debían honrar el acuerdo original, y no podían hacer nada para impedir que los seguidores de Voldemort tuviesen acceso a las bóvedas V. Cada Mortífago con suficiente importancia tenía una, y era una cuenta privada, con una excepción; Tom Riddle tenía acceso a todas ellas, y podía retirar tanto y cuanto dinero quisiese. Durante los últimos dos años había habido grandes extracciones, pero lo que le prometía a sus seguidores en el futuro era suficiente justificación por lo que tomaba. Las bóvedas V eran el sustento de Voldemort; el oro del que vivía; Una vez que Harry se enteró de eso, sabía que no podía dejar ese dinero a uso de su enemigo, fue entonces cuando Harry formuló su plan.
Así que portándose como un imbécil frente a los goblin, como él imaginaba Avery lo hacía, Harry ordenó que se transfirieran todos los fondos que Avery poseía a la bóveda 833B. No era lo que tenía originalmente en mente para su nueva bóveda, pero serviría, y Harry no se sentía mal por la familia de Avery tampoco. Su esposa e hijos se habían sumado a todo esto hacía años, y tenían suficientes posesiones materiales para seguir viviendo. Quizás su nueva pobreza les enseñaría algo de humildad?
Crabbe fue el siguiente, no cinco minutos después de que Avery dejase el banco, solamente tuvo que transfigurar sus túnicas para que se acomodaran a su nuevo cuerpo, y esperó unos minutos antes de repetir el proceso.
Después de ver lo sorprendido que estaba el gerente, Harry esperó más tiempo la siguiente vez, antes de volver como Goyle. Se pasó una hora caminando por las calles, pensando en cual sería la reacción de Voldemort cuando descubriese a sus Mortífagos desaparecidos, junto con su dinero. Pensaría que se había fugado? O sabría que había sido capturados, pero no por quien? Harry solo podía adivinar.
Y así que proceso se repitió durante las siguientes horas. Harry entraría al banco con la forma de uno de los magos que había capturado, usaría la información que había acumulado en los interrogatorios para vaciar las bóvedas de los magos, y luego bebería otra dosis de Poción Multijugos. Cuando Harry regresó al Salón Multipropósito, no pudo evitar sentirse orgulloso de si mismo.
Volviendo a la Torre Gryffindor para alistarse antes de viajar en el tiempo, Harry encontró a sus amigos en su lugar de siempre, cerca del fuego. Lo había dejado relativamente solo el fin de semana, cuando su aparente mal humor comenzó a mostrarse la mañana del viernes. Le habían preguntado por la carta esa noche, y después de repetir su conversación con Dumbledore, le habían dado espacio todo el sábado y el domingo. Pero ahora, parecía tener más ánimo, y Ginny lo saludó al tiempo que él se dejaba caer en una silla vacía.
"Hola Harry, listo para el patrullaje esta noche? Cami dijo que encontró un nuevo armario que parece ser está 'de moda'. Listo para una investigación más tarde?"
Harry sonrió, "Mientras no encuentra a algún Slytherin o Ravenclaw adentro, por mi está bien."
Ginny río al mismo tiempo que se sonrojó, y Ron escupió el jugo de calabaza que había estado tomando. "Que te dije acerca de mencionar eso de nuevo, Harry?" demandó. "No quiero que lo vuelvas a decir, jamás. Supongo que te estás sintiendo mejor, viendo como ya no estás malhumorado?"
Harry asintió, "Bueno Ron, tuve un día muy interesante, eso seguro, creo que las cosas están mejorando."
(1) Balines: No se como los llamarán en otros países, pero acá se refiere a esas balas de plástico que se usan en las pistolas que práctica... cuando uno va a golpear latas en el patio de atrás y digo por experiencia personal, si pegan en la cara duelen mucho
MIL GRACIAS POR TODOS LOS REVIEWS!!!
De verdad son lo que me hacen querer terminar los capítulos más rápidos, bueno, eso y la culpa que siento a veces por haberme tardado mucho con el anterior. :P
