¡Wuuuuu! Feliz casi fin de añoooooo :D
Espero que todo el mundo se encuentre muy bien TwT Vengo hoy a actualizarles este fic que prometo no he olvidado. Lento pero seguro x'D
Agradezco a quienes andan por ahí de regreso TwT -/corazóncorazóncorazóncorazóncorazón/-
Sin más, les dejo leer :3
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XX
"Juegos"
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Era tarde. Sin embargo, las calles se encontraban iluminadas por grandes anuncios y luces que invitaban a las personas que recorrían el lugar a entrar a los establecimientos, que, a pesar de ser las primeras horas de la madrugada, recibían y atendían grandes cantidades de gente. En uno de esos establecimientos, con luces de colores y música a todo volumen, un rincón del lugar se encontraba especialmente ruidoso, no por la música, sino por las risas y charlas de un grupo de chicos y chicas. Todos hablaban y reían hablando entre ellos ya desde hacía un buen rato. Todos menos una chica sentada en medio del resto, quien miraba molesta su teléfono sin hacer caso a las charlas a su alrededor, hasta que una de las chicas a su lado volteó y llamó su atención dándole leves golpecitos en su brazo.
-¡Ne, ne, Emi-chan! ¿Recuerdas esa vez? ¡No parábamos de reír!
Emi alzó la mirada y sonrió ocultando su molestia al verse interrumpida.
-¡Mhm! Fue muy divertido
La otra chica regresó a platicar con el resto, y Emi regresó su vista a su teléfono viendo la bandeja de entrada de mensajes con varios recibidos sin leer, pero ninguno de la persona que esperaba.
-¡¿Qué le pasa?!
Dejó su teléfono a un lado y tomó el vaso frente a ella, bebiendo todo el contenido. Esa noche, cuando había recibido la invitación para salir, no había tenido la más mínima intención de aceptar, sin embargo esas chicas eran demasiado persistentes y sería extraño que se negara tan rotundamente cuando siempre apreciaba una salida a divertirse. Después de resignarse, había esperado que la salida al menos le ayudara a olvidar un rato a cierto chico pelirrojo que no había atendido ni sus llamadas ni sus mensajes durante todo ese día, pero solamente se había frustrado mucho más ya que continuaba transcurriendo el tiempo sin recibir respuesta. Apenas unos días antes había hablado por teléfono con él, y aunque el chico le había dicho que estaba en el hospital no le dijo en dónde, argumentando que no era nada grave. En ese momento se había escuchado arrepentido y le había dicho que al querer salir no lo habían dejado y que no podría ir a verla aunque también quería hablar con ella, pero que saldría pronto y podrían encontrarse.
-… No es como si no haya pensado que estaba fingiendo… el día que lo vi con ese tal Kuroko no se veía nada feliz de encontrarse conmigo… que después quisiera hablar tan voluntariamente conmigo y ahora no conteste mis mensajes y llamadas… ¿qué sucede con él?... ―miró su teléfono― A menos… que algo haya sucedido ―frunció el ceño― les dije a esos idiotas que sólo debían intimidarlo… pero esas heridas… ―cerró los ojos suspirando― Al menos ya me encargué de ellos, no tendré que volver a preocuparme de que hagan algo estúpido
-¿Emi-chan?
-¿Eh?
Alzó la vista para encontrarse las miradas sobre ella.
-Tch ―sonrió como si estuviera avergonzada― Lo siento, ¿qué decían?
-Heee, Emi-chan, ¿te encuentras bien?
-Eh… ah, claro, ¿por qué-
-Has estado mirando tu teléfono todo el tiempo, ¿esperando un mensaje de tu novio?
-¡! ¡C-claro que no! ―movió su mano nerviosa― No es nadie
-Ohhh, nadie, ¿eh?
Los chicos se rieron mientras las chicas la miraban soltando varias risitas. Sin poder evitarlo sintió sus mejillas sonrojándose, giró su rostro a un lado haciendo como si nada. Una de las chicas a su lado se rio e hizo una seña para calmar al resto.
-Decíamos que quizás deberíamos ir a otro lugar, aquí hay demasiada gente
-Como quieran
-Bien, vamos
Dicho eso cada uno se levantó retomando sus conversaciones y riendo mientras se dirigían a la salida. La chica los siguió sin decir nada, tratando de no darle mucha importancia a lo que acababa de suceder.
¿Novio? ¿En qué estaban pensando? De ninguna manera ese chico podría ser considerado su novio, ni siquiera era alguien importante. No era una persona especial o algo así. Únicamente se había interesado en él porque, tal como había notado esa noche, era otro de esos chicos que estaban "irremediablemente" enamorados de alguien. Pero era todo una mentira, y por eso se había acercado a él. Ella sabía que, como todos los demás, ese "irremediablemente" se rompería en pedazos una vez que estuviera con ella. Sabía que al final de la noche el nombre que diría sería el de ella.
-… ―apretó con fuerza el teléfono en su mano
Sólo que eso no había pasado.
Siempre, en todas las ocasiones que se acercaba a un chico con un conflicto de ese tipo, bastaba con que ella pasara un rato con ellos para que olvidaran a esas otras personas que supuestamente les importaban tanto. No pasaba mucho tiempo mientras mantenían relaciones para que dijeran su nombre… pero con el pelirrojo había sido completamente diferente. Ni un segundo, ni una sola vez el chico la había visto a ella. La forma en la que la sostenía, en la que le hablaba, era al pensar en el otro, no en ella… y jamás había dicho su nombre durante toda esa madrugada… Aunque el chico hubiera tratado no había podido ignorar los sentimientos tan fuertes que tenía hacia el dichoso peliceleste, ¿pero qué tenía de especial? Al verlo se veía completamente común y corriente, no sería extraño que tras unos cuantos empujones más el pelirrojo lo olvidara… o al menos eso creía antes, ahora no estaba tan segura y le molestaba demasiado. El peliceleste no parecía merecer la cantidad de sentimientos que tenía el otro por él. Si no notaba lo mucho que le importaba al pelirrojo entonces no merecía estar con él, y ella se los enseñaría, a ambos.
-¡!
Se sobresaltó y volteó al sentir que la sujetaban del brazo, sorprendiéndose al ver a una persona con una sudadera y una gorra agachando ligeramente la cabeza sin dejarle reconocer su rostro.
-Te encontré
-¿Q-quién-…
-¿? Emi-chan
-¿Está todo bien?
La chica iba a voltear pero en ese momento la persona alzó un poco la mirada, apenas lo suficiente para dejarle ver sólo a ella de quién se trataba.
-… ―volteó a ver a los demás sonriendo― Está bien, vayan. Es sólo un amigo, creo que ya es algo tarde para mí así que sólo hablaré un poco con él y me iré a casa
-¿Estas segura?
-¿Deberíamos ir contigo?
Emi cerró los ojos aun sonriendo mientras agitaba su mano frente a ella.
-No hace falta, le llamaré a Kato-san para que venga por mí
-… Está bien, si necesitas algo llámanos
-Mhm
Después de otras breves palabras los demás se alejaron mientras ella los despedía con la mano.
-Interesante obra la que inventaste ―la soltó― casi me creo tu acto de niña buena
-… ―volteó molesta― ¿Qué es lo que quieres, Kise Ryōta?... ―sonrió― No me digas que después de todo este tiempo ahora quieres juntarte conmigo
-No jodas, ¿quién querría hacer eso?
Emi frunció el ceño, si bien no le hacía nada de gracia la forma en la que el chico le hablaba, le extrañaba que se apareciera de la nada así que quería saber qué era lo que tramaba. No podía ser cualquier cosa si había aparecido así, y al encontrarse tan frustrada quizás podría sacar algo que la distrajera de todo lo que sucedía.
-No pierdas mi tiempo y dime por qué te atreves a aparecerte así. Creí haber dejado claro-
El chico suspiró molesto.
-¿Por qué no te callas por una vez en tu vida?
La chica se sobresaltó y lo miró enfadada.
-¡¿Quién te- ¡!
De pronto Kise la volvió a sujetar de un brazo con fuerza, llevándola hacia un callejón apartado de las personas.
-¡¿Q-qué crees que estás haciendo?! ―trató de irse― ¡Ni te atrevas a- ¡!
Kise sujetó la parte delantera de la blusa de la chica y la empujó contra la pared evitando que se fuera y dejándola sin palabras mientras lo miraba con los ojos muy abiertos.
-¡Sólo cállate y escúchame bien! No estoy para nada de humor así que no me hagas repetírtelo
-¿Q-qué-
-No vuelvas a acercarte a mis amigos
-¡¿De qué estás-
-¡De Kagami Taiga y Kuroko Tetsuya!
La chica se sorprendió, y momentos después Kise notó cómo forzaba una sonrisa de burla.
-¿Hah? Así que de eso se trata todo esto
-Hablo en serio, si vuelves a acercarte a ellos yo mismo me haré cargo de hacerte la vida imposible
-Lo mejor que podrías haber hecho es callarte y no intentar ser el héroe. NO sabes con quien tratas Ryōta. Ahora con mayor razón-
Sus palabras se atoraron en su garganta al ver la mirada que el chico le enviaba, y sintiendo como sujetaba su ropa con aún más fuerza.
-Te dije que no me hicieras repetirlo. Tuve la amabilidad de venir hasta aquí a advertírtelo, así que deberías estar agradecida porque lo que les has hecho no voy a perdonártelo nunca
-¿Perdonar? ―soltó una risa burlona― ¿A mí? ¿Con quién crees que hablas? No me importa en lo más mínimo lo que pienses
-Oh, debería
-No-me-importa, Kise Ryōta. Tú eres el que debería estar agradecido por no aplastarte cuando tuve la oportunidad. No te metas en esto o en verdad te arrepentirás. NO se trata de ti, esto es entre Kagami-kun, ese estúpido y yo, así que no te atrevas a-
Se calló cuando vio a Kise sorprenderse y soltarla ligeramente, lo cual aprovechó para apartar con fuerza la mano del rubio sonriendo satisfecha.
-¿Qué sucede? ¿De pronto te das cuenta de lo que estás haciendo? Más te vale no entrometerte, cuando todo esto termine me lo agradecerán, yo-
-¿Qué? No me digas… ―se rio― ¿En serio? ¿Tú?
-¿Qué estás-
Kise se giró y se rio con aún más fuerza, Emi lo miraba confundida y enfadada pero sin poder decir nada. Después de un momento y algo más calmado el rubio volteó.
-Pobre de ti, ¿en serio crees que tienes una oportunidad con Kagamicchi?
Emi se sobresaltó y Kise volvió a reírse.
-¿¡En serio?! ¿En qué estabas pensando? ¿En serio creías que Kagamicchi lo olvidaría y se juntaría contigo? ―se acercó a ella dejando de reírse― Tú viste lo mucho que le importa, en serio no creías que podías cambiar eso, ¿o sí? Quizás lo hayas logrado con alguien más pero no sucederá con Kagamicchi ―suspiró metiendo sus manos en los bolsillos de su chamarra― Y aunque haya funcionado con otras personas, eso también es una lástima para ti, porque jamás sabrás lo que es el ser verdaderamente importante para alguien, que se preocupen por ti y que estén contigo en los malos momentos… Puedes imaginarlo pero en verdad no sabes lo sola que estarás cuando la gente alrededor de ti se canse y simplemente te abandone ―le dio unas palmaditas en la cabeza― Es triste, ¿no?
La chica apartó con fuerza la mano de Kise y lo miró furiosa.
-¿Es todo? Tengo otros imbéciles con los que-
-Patética ―la miró― Tan patética y a pesar de todo lo que has hecho aun así me das algo de pena
-El que dará pena serás tú, cuando acabe contigo-
Kise suspiró y buscó dentro de su bolsillo, sacando su celular.
-Te equivocas. Sé perfectamente con quién estoy tratando. Por eso sabía que no me harías caso por las buenas, aunque quise darte la oportunidad porque soy así de amable y no puedo evitarlo
-Espero que hayas acabado de decir tonterías, porque sólo estás logrando enfadarme más. Que te quede muy claro que no te haré caso de NINGUNA forma, más te vale-
-"¿A quién le importa esa estúpida revista de baja calidad?"
La chica se sobresaltó y vio la pantalla del celular que Kise mostraba. Podía ver su reflejo en un espejo mientras estaba sentada en una silla con una de las mujeres que trabajaban para ella arreglando su cabello.
-"Aoyama-san, si dice eso-"
-"Es la verdad, la única razón por la que acepté este trabajo es por esos chicos. Puedo soportar una sesión de tercera en una revista para gente sin clase y con fotógrafos tontos y miserables con tal de conseguirme una buena noche con uno de esos modelos. Al menos deben servir para eso"
-"Aoyama-s-"
-"¡Ya basta! ― se levantó empujando la mesa y tirando las cosas encima de ella― Sólo cállate y haz tu trabajo, maldición. Deberías agradecer que trabajas para mí y no estar lloriqueando. Si vuelves a cuestionarme-"
Kise detuvo la grabación y sonrió. Emi tenía los ojos muy abiertos y no se movía sin quitar la vista de la pantalla del teléfono.
-¿Tengo tu atención? Sabes que sería una pena que esto llegara a las manos equivocadas, ¿no?... O a las correctas, eso depende de dónde lo veas ―guardó su teléfono― Oh y créeme, no es la única evidencia, y no es la única copia, así que no te molestes en tratar de quitármelo ―la miró― Estando así la situación, no te queda más que cambiar tu actitud y dejar en paz a mis amigos, Y al resto de la gente que tratas como basura, o esto llegará a todas partes, tu decisión ―se inclinó hacia ella sonriendo― ¿Verdad que soy muy amable? Incluso te dejaré escoger, uo
Kise alcanzó a sujetar la muñeca de la chica antes de que lograra golpearlo, sus ojos estaban cristalizados pero la mirada que tenía era de completa furia.
-Espero que esa no sea tu respuesta ―la soltó bruscamente y suspirando se alejó un poco― No puedes decir que no lo veías venir. Después de portarte como si fueras lo máximo y tratar al resto como si no valieran nada no podías esperar que continuara así. Aunque, debes saber que me sorprendió la cantidad de mensajes que contestaron a mi llamado ―se encogió de hombros― Ni siquiera terminé de ver todos los videos
-Mientes
El chico volvió a suspirar y volteó.
-Negación. Yo entiendo, debe ser difícil darte cuenta que todo tu acto está, literalmente, a un envío de derrumbarse. Y, a pesar de todo, sé que no eres tan tonta como para no saber lo que en verdad está en juego aquí ―la miró con seriedad― No te importa perder ese trabajo de modelo, después de todo tu familia es lo suficientemente rica para mantenerte el resto de tu patética vida, y en caso de que esto saliera al público podrían manejarlo sin problema, pero el dinero sería lo único que tendrías si eso sucede. Ya te lo dije y tú lo sabes, las personas sólo se juntan contigo por apariencia, y si se llega a descubrir tu mala actitud a ninguna en realidad le importaría dejar de hablarte, y las pocas que en verdad caen en tu juego de niña buena estarían demasiado decepcionadas para volver a buscarte… Te quedarías sola y… a juzgar por lo que querías hacer con Kagamicchi, ESO… es lo que en verdad te destrozaría
El chico se volvió a acercar, Emi no le quitó la vista de encima mientras apretaba los puños y trataba de deshacer el nudo en su garganta.
-Tú decides… O dejas esa actitud prepotente y dejas en paz a mis amigos ―movió el celular frente a ella― o esto llegará a las cuentas de todas las personas que conoces, Y de la prensa ―se enderezó y comenzó a caminar hacia la salida del callejón― Yo que tú me andaría con cuidado de ahora en adelante. Ah ―se detuvo y volteó― sólo para que no haya rencores déjame darte un consejo. Si acaso no terminaste de entenderlo… ―le mostró el teléfono― no soy el único que tiene estos archivos, así que deja de entrometerte en las vidas de otros sólo porque la tuya está hecha pedazos, ¿entiendes?
Dicho eso salió del callejón. Emi se quedó recargada en la pared sin hacer nada. Aunque se encontraba a pocos metros, las luces y el ruido de los establecimientos y las personas apenas llegaban a sus oídos y a su vista. A pesar de sentir que un peso llenaba cada vez más su cuerpo notaba claramente que a su alrededor todo era liviano. Las personas continuaban pasándola bien, reían y parejas se abrazaban. Nada había cambiado, y, sin embargo, todo había cambiado para ella.
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...
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-¡!
El chico alzó la cabeza al escuchar a alguien acercándose. Al ver de quién se trataba se relajó y continuó mirando a esa persona hasta que se sentó junto a él en esa banca fuera de un establecimiento cerrado. Las calles estaban vacías pero podía ver a lo lejos la zona llena de luces y ruidos de donde había venido el otro chico.
-… ―habló ante el silencio del otro― ¿Terminaste?
-… ―asintió
-… ¿Vamos a tener que enterrar a alguien?
Kise soltó una risita y alzó la vista sonriéndole ligeramente a Kasamatsu.
-No me ayudarías con algo así senpai
Kasamatsu se encogió de hombros.
-Depende de por qué lo harías
El rubio se rio y miró al frente sin decir nada más. Su vista se perdió después de un par de segundos y sólo se quedó ahí sentado con las manos en los bolsillos de su chamarra. Una combinación de emociones se movía dentro de su cuerpo. Por un lado el cansancio se apoderaba poco a poco de él, pero también se sentía aliviado, ya que había logrado hacer lo que debía antes de que las energías que había sentido unas horas antes desaparecieran, pero al comenzar a irse esa energía, sentía cómo la desolación de antes regresaba en su lugar, haciéndolo sentir ligeramente perdido y sin saber qué hacer.
-…
Kasamatsu suspiró ligeramente y también miró al frente. A pesar de tratarse de Kise, le había parecido extraño su comportamiento. Unas horas antes, después de la llamada telefónica que habían tenido, había llegado al lugar donde el rubio le había dicho que estaba. El chico se encontraba sentado en las escaleras de un pequeño quiosco, resguardándose de la lluvia. Al darse cuenta de que estaba ahí lo notó queriendo dirigirle una sonrisa, la cual no tardó en quebrarse y pocos segundos después las lágrimas habían comenzado a resbalar por sus mejillas. No supo cuánto tiempo lo había abrazado mientras el otro lloraba, pero había sido lo suficiente para que la tormenta terminara y aun así permanecieran en la misma situación. Aunque después, de un momento a otro, el chico había dejado de llorar y se había separado bruscamente mientras se levantaba con una expresión decidida y molesta, diciendo que debía hacer algo.
-… ―volteó a ver al pelinegro
Le debía una explicación. Claro que le debía una explicación pero no quería involucrarlo en esa situación en particular, más de lo que ya estaba. Al ver a Kasamatsu horas antes, y al sentir el frío chocando contra él, entumeciendo su rostro, salió de la especie de adormecimiento en el que se encontraba, confirmándole que todo había sido real, que no hacía mucho había hablado con Aomine, y que todo lo que el otro había dicho no era una alucinación. En ese momento, una ola de desolación había atravesado su cuerpo haciendo que agachara la cabeza comenzando a sollozar con fuerza. Kasamatsu no había dicho nada, únicamente se había sentado junto a él y lo había abrazado mientras su llanto incrementaba. Su mente se había llenado de miles de pensamientos y preguntas, provocando fuertes sensaciones en su pecho, y justo cuando sintió un ardor casi insoportable supo que era el momento. Le había insistido al pelinegro que regresara a casa, pero en todo momento el chico se mantuvo firme diciéndole que lo acompañaría a donde fuera, y ahora que había acabado…
-¿? ―volteó al notar que Kise lo observaba― ¿Qué pasa?
-… ―bajó la vista
Aunque se había preocupado, no había podido evitar sentirse feliz al escuchar a Kasamatsu decirle que no se iría a ningún lado sin él. Quizás no debería extrañarle ya que el chico le había dejado claro todo ese tiempo que estaría ahí para apoyarlo… pero al haber tenido ese momento de energía, no había pensado que eso no le dejaría tiempo de hablar con Kasamatsu, y ahora era ya muy tarde y el chico debía regresar a su casa, no podía pedirle que se quedara más… aunque al estar algo perdido aún no sabía qué era lo que iba a hacer una vez que el otro se fuera, pero eso no podía ser una excusa para mantenerlo más tiempo ahí.
-... Siento haberte traído hasta aquí senpai… después de que te pedí vernos…
-Yo fui el que quiso acompañarte, aunque no me hayas dicho a qué venías
Kise forzó una risita. Seguramente había confundido mucho al otro, después de todo había estado llorando y de la nada estaba muy determinado, al punto de detener por completo sus lágrimas.
-Sólo… debía arreglar algo
-Ajá
-Es verdad… hoy… Nunca habría estado tan listo para hacerlo como en ese momento
-…
-Y ahora que todo pasó… ―soltó una risa cansada apenas logrando sacar las palabras de su boca― No tengo fuerzas para más… Lo siento senpai… no quiero meterte en problemas… por eso…
Kasamatsu revolvió su cabello.
-Está bien. No dudo que necesitaras hacer… lo que sea que viniste a hacer… No tienes que decirme qué es, confío en ti, ¿está bien? Y si en algún momento quieres hablar de ello tampoco será un problema ―se levantó― así que si ya acabaste todo lo que debías hacer, vamos a casa
Kise se sobresaltó y miró sorprendido a Kasamatsu.
-¿Qué?
-… ¿Que qué?
El rubio separó sus labios pero no pudo decir nada. Kasamatsu lo miraba confundido sin entender qué era lo que pasaba… Sin darse cuenta de lo que había dicho.
-…
O tal vez sí lo sabía pero no se le hacía extraño.
-… ¡! ―se acercó y se inclinó ligeramente hacia el otro― Oe, ¿ahora por qué lloras?
Kise soltó una risita sin detener el par de lágrimas que escaparon de sus ojos. Segundos después volteó a ver al otro con una sonrisa que no tuvo que forzar.
-Mhm… Vamos
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Yo sé, yo sé. Mil años y una mini actualización °A°!
PERO, fue con razón fundada xD Lo único que tengo que hacer con el siguiente capítulo es darle la última revisión, pero en verdad quería subir algo hoy antes de salir por encargos TeT
Estando así las cosas, la siguiente actualización será todavía en diciembre (* _ *)/ para cerrar bien el año TwT
Una vez más, muchas muchas muchas muchas gracias por darse la vuelta por este empolvado fic TAT quienes a pesar de la fecha de última actualización han entrado a leerlo ;w;
-/corazóncorazóncorazóncorazóncorazóncorazón/-
