ADVERTENCIA: Los personajes de Candy Candy, son propiedad de Misuki e Igarashi, usados en este fic, sin fines de lucro.
Historia ficticia. Todos los personajes nuevos, son exclusiva invención de esta autora
Capítulo XX
Hablemos
A Terry todo lo sucedido lo sobrepasó a momentos, uno de ellos es este que vivía, encaramado en el árbol que estaba en la colina donde a diario se veía con Candy, el muchacho sostenía la carta sin poder explicarse la reacción de la rubia
-Si tú sabes pecosa de mi alma que yo solo te amo a ti… ¿Por qué te fuiste Candy?- no obtenía respuesta, el viento no se compadecía de él trayendo noticias de ella. El sabía que Candy también debía estar sufriendo a causa de lo que creyó ver y entender, pero no aceptaba su precipitada reacción.
El estreno de la obra seguiría en pie, pero sin Terry en el personaje de Petruchio, Annie, como si nada hubiese pasado no desistió del protagónico y se presentó como la radiante primera actriz de la puesta en escena escolar.
El duque y Albert, se habían reunido unos días después del desagradable ensayo general, en un elegante restaurante del centro de la ciudad
-George me dijo que había llegado minutos antes de que Terry y Annie se besaran en el escenario a vista y paciencia de todos los presentes, que Terry si había besado a Annie, pero que su hijo niega todo- decía un Albert muy molesto, a sus casi veintidós años tener que lidiar con ser padre no lo tenía de muy buen humor. Si bien es cierto que ahora Candy no era su protegida, su abuela que era la tutora legal de la rubia desde que esta había sido reconocida como una Parks, no estaba en condiciones ni manifestaba deseos de ir y hacer algo por que este problema que originó la salida de Candy del colegio en forma precipitada y que más encima la hacía sufrir horrores se solucionara, no porque no le interesara lo que sucedía, sino más bien porque no quería seguir siendo partícipe del dolor que manifestaba su nieta, y según ella, aclarar algo que no tenía vuelta no era una de sus prioridades.
-Yo entiendo perfectamente lo que dices Williams, también vi lo mismo que George y los demás, pero sé que Terry no mentiría…
-Quizás muy tarde se dio cuenta del error queriendo así hacer creer otra cosa- decía Albert muy molesto
-El está sufriendo Williams, por favor ponte en su lugar, la chica Britter lo ha perseguido desde que llegó al colegio, Candy misma lo puede corroborar, era solo cuestión de tiempo para que alguno de sus intentos por separar a los chicos diera resultado, y el ensayo fue su mejor carta- argumentaba el aristócrata
-No lo defienda Richard, lo que él le ha hecho a Candy no tiene nombre
-Por favor, sé que eres un hombre inteligente Williams, no por nada tú familia ha dejado en tus manos su futuro, debes pensar con la cabeza… entiendo tu molestia, ella es tu hermana
-Duele verla tan triste, ella era una persona llena de vida y energía para repartir al mundo, y si usted la viera…
-La vi en el mismo instante en que sucedió todo Williams, entendí que sufría por mi hijo, y realmente lo lamento, pero ella debe darle la oportunidad a Terius para que le explique- Albert solo lo observó, y el duque agregó- sé por Terry que Candy se fue del colegio…
-Sí, ella fue a la mansión y está con su abuela
-Entonces permite que Terry llegue hasta ella y puedan aclarar el asunto- rogaba el duque
-Eso no podrá ser
-¿Por qué?
- Candy y la abuela… están preparando viaje
-¿Cómo? ¿A dónde? ¿Por qué?
-Son muchas preguntas Richard, solo te puedo decir que ella no quiere ver a Terry y desea poner mucha distancia entre los dos
-Entiendo que esté dolida, pero irse, eso no lo esperaba- el duque realmente se quedó de una pieza al oír que Candy quería poner tierra de por medio, pestañó rápidamente en varias oportunidades, pensando- cuando Terry se entere no sé como va a reaccionar, tienes que ayudarme, o mejor dicho ayudar a tu hermana para que pueda verse con Terry- exigió el duque en medio de su impotencia, él como padre estaba seguro de que esto para Terry sería muy doloroso y temía que el chico volviera a recluirse en su rebeldía y distanciamiento de todo y todos
-Aunque quisiera ayudarlos, no puedo, se lo prometí… prometí a Candy no hacer nada a favor de Terry- dijo el rubio muy dolido
-Pero los chicos se aman Williams, no puedes ayudarla a huir lejos, ellos necesitan hablar, dales esa oportunidad- rogó
-Hablaré con ella, pero no te prometo nada, ni siquiera puedo asegurar que me escuche- cedió Albert al ver el dolor por Terry que asomaba en las actitudes del duque, un hombre tan serio que a veces parecía insensible, pero que por su hijo estaba dispuesto a rogar
-Gracias…- dijo ofreciendo su mano en un apretón que decía que lo acordado se llevaría a cabo- confío en que si ellos hablan se aclararán esta situación que les ha provocado tanto dolor
-Eso espero, pero tienen otro problema…
-La chica Britter- cortó el duque- lo tengo más que claro, mañana tengo una reunión con sus padres en presencia de los chicos
-Espero logre convencerlos, Elliot Britter es un hombre de buenos sentimientos, él quiere mucho a Candy, pero Annie es su hija y siempre dará todo por ella, en cambio con Magdalena no tendrá tanta suerte, ella odia a Candy, nunca soportó que ella fuera huérfana
-Muchas veces pecamos de engreídos, arrogantes y faltos de humildad, orgullosos de lo que somos y de donde provenimos, y pasamos por alto lo que de verdad importa. Candy es una chica extraordinaria Albert, y es por eso que creo que sin ella mi hijo no volverá a ser feliz
-Le prometo hacer lo posible para que Candy acceda a ver a Terry antes de que partan- dijo dando por finalizado el encuentro- pero yo la veo destruida, ni siquiera cuando murió Anthony se veía tan triste
-Con Terius sucede lo mismo, nunca en todos los años de su rebeldía lo había visto tan abatido… Espero tu llamada- finalizó, ya que Albert se había levantado de su asiento para retirarse
-Adiós- Albert se despidió dejando al duque muy pensativo
El día tan esperado por Annie al fin llegaba, sus padres reunidos con el duque y tanto ella como Terry presentes para definir el futuro de los dos, estaba a la puerta de conseguir su sueño, quitarle el novio a Candy, porque ese era todo su afán, ver sufrir a la rubia al perder a Terry porque ella se lo arrebataba, igual que años atrás cuando le quitó a sus padres adoptivos…- jajajaja- pensaba Annie- que fácil fue manipularla y que ella desistiera de irse y dejarme sola en el hogar… "siempre fue tan buena" y ahora me quedaré con el mejor partido de Inglaterra en años, a costa de verte sufrir Candy White.
Annie y su envidia enfermiza hacia Candy era lo que la llevaba a actuar en contra de la pequeña rubia, la morena envidiaba la alegría innata en la rubia, el hecho de que cayera bien a donde quiera que iba, todo el que la conocía sucumbía a los pies de la simpatía, espontaneidad, energía y buenas actitudes de la que fuera su hermana, Annie todo lo contrario, era tímida, cobarde, casi no hablaba con los demás, nunca fue tan cercana a Tom, su hermano mayor en el hogar de Pony como lo fue Candy, según la chica, la rubia tenía todo el amor y la atención de las señoras que cuidaban a los pequeños en el hogar y ella que quería todas aquellas cosas, no podía logarlas gracias a que su personalidad era muy diferente de la menuda chica, es por eso que apenas pudo, quitó de en medio a la rubia siendo ella la adoptada y no Candy. A Annie le había molestado en gran manera que el señor Britter, ahora su padre, hubiese puesto los ojos en Candy para una posible adopción, siendo que las había conocido estando juntas, no soportó el hecho de que a ella ni siquiera la hubiesen considerado en esa tan importante decisión que el matrimonio estaba tomando, porque adoptar un niño no era cosa de todos los días, ella también quería tener padres, esa fue su oportunidad y ella la tomó, gracias al buen corazón de su "hermana".
Años después, cuando Annie se encontró con Candy en la casa Leagan, se enteró de que era la sirvienta, y que vivía en un establo cuidando caballos, se alegró en gran manera desde lo más profundo de su negro corazón- es el lugar donde mereces estar- fue su pensamiento, luego se hizo la inocente y le dejó una cinta que llevaba en su pelo, pero su acto no era de cariño, sino más bien de cálculo, la morena se dio perfecta cuenta de cómo era que la rubia obtenía la atención de los chicos Andrew, y uno de ellos era el elegante Archie, joven en que Annie había puesto sus ojos en una fiesta de beneficencia unos meses atrás, y era obvio que si el chico no la tomaba en cuenta, recurriría a "santa Candy" para pedirle su infalible intervención.
La reunión entre los Grandchester y los Britter se llevaría a cabo en el privado de un fino restaurant de la ciudad, donde serían servidos como todos unos elegantes ciudadanos invitados por el respetado Sir Richard Grandchester. El lugar contaba con privados fuertemente resguardados de las miradas y los oídos de los curiosos, es más, el servicio que se prestaba era por personal capacitado para servir bajo confidencialidad ya que de cuando en cuando, entre servicio y servicio, escuchaban las conversaciones de los comensales.
Magdalena Britter, que ya estaba al tanto de la situación, sabía perfectamente con quien era que tenían que discutir tan delicado suceso, ella había sido puesta sobre aviso, por la misma Annie y las monjas sueltas de lengua que había en el colegio acerca de lo ocurrido en el escenario del salón del colegio. La mujer, para no desteñir en esa cita, ya que no cualquier persona era la que tenía en sus manos el poder de emparentar con la nobleza, se vistió de lujo, llevaba un muy elegante y entallado vestido en color marfil de dos piezas, ribeteado por bordados en color negro, con sus respectivos accesorios, no se podía negar, la mujer era hermosa y sabía sacar partido de esa ventaja.
El señor Britter, iba más bien algo receloso, él conocía a Annie aunque esta quisiera verse de forma distinta ante los demás, si bien la timidez de la chica que había nacido con ella era real en sus primeros años de vida, cuando pisó la adolescencia hace dos años, todo cambió, la muchachita se puso exigente y altanera, a tal grado que tuvieron que enviarla al colegio San Pablo, lugar que estaba destinado para los hijos de familias realmente ricas en el sentido monetario, y ellos no eran de ese estatus… sí, tenían sus recursos pero estos no podían pagar todos los caprichos de su hija, es más, los señores Britter, habían pensado en retirar a Annie de tan prestigioso colegio para cuando iniciaran las vacaciones de verano al final del curso, pero cuando comenzaron a recibir correspondencia de la chica en la que decía que tenía el protagónico de una obra, no quisieron opacar su felicidad y sacando cuentas lograron presupuesto para que Annie permaneciera en el colegio hasta la mitad del año académico y habían llegado hasta Londres para verla actuar y de paso llevársela con ellos de vuelta a América.
-Muy buen día señores Britter- saludó el duque al matrimonio y su hija
-Es un placer- respondió Elliot
-Tomen asiento por favor- ofreció Richard estando Terry a su lado derecho, la mesa al ser redonda albergaba a todos los comensales mirándose las caras, al lado de Terry se posicionó el señor Britter, cosa que Terry agradeció, luego la esposa y al lado de duque se sentó Annie, no muy contenta, pero no podía hacer nada, eran los asientos ofrecidos
-Muchas gracias- y haciendo su pedido, ya que era la hora del almuerzo, Magdalena no pudo con la ansiedad y dijo
-Nuestra hija nos ha hablado muy bien de su hijo señor Grandchester- al oír lo que la mujer dijo, Terry no pudo evitar fruncir el ceño, ¿Cómo que Annie le hubo hablado de él a sus padres?
-¿A sí?- fue el comentario del duque- eso no se me hace posible, los chicos no tienen relación alguna- aseguro dando un sorbo a su vaso de vino
-No entiendo, Annie siempre nos ha hablado de su hijo, a través de la correspondencia que hemos mantenido con ella- el señor Britter muy seguro de lo que hablaba, ellos recibieron constante correo por parte de Annie donde la chica hablaba sobre Terry y su idilio amoroso siempre en crecimiento. El duque y Terry se miraron en forma conjunta preguntándose en silencio de que estaban hablando los Britter, Annie siempre muy tranquila se servía sus alimentos como si en frente de ella no se estuviera sosteniendo la conversación más importante en toda su vida que no solo la incluía a ella sino a dos familias y un corazón roto
-Eso es imposible, mi hijo tiene un compromiso con otra señorita…
-Después de lo ocurrido, no creo que ese "compromiso" del que usted habla tenga mucho futuro, además su hijo no ha cesado de tratar de llamar la atención de Annie desde que ella llegó al San Pablo- Magdalena Britter, no lograba entender de que iba todo esto, ella estaba segura de que el muchachito Grandchester estaba realmente interesado en su hija, no que estuviera comprometido con otra chica
-Aquí debe haber un error- se atrevió a intervenir Terry- yo nunca he mostrado interés en Annie, ya que cuando ella llegó al colegio yo estaba comprometido con la señorita Candice Andrew
-¿Con Candy? ¿La huérfana?... a ya entiendo, ese compromiso solo pudo haber sido una distracción para un joven como tú…
-No le permito señora que usted hable así de mi novia…
-Esto se nos está yendo de las manos señores, aquí ciertamente hay un error, Annie en sus cartas nos habló de un muchacho que estaba realmente interesado en ella y de no ser así, el día del ensayo su hijo, señor duque, le faltó el respeto a nuestra hija delante de todo el alumnado, profesorado, las religiosas y otros invitados en esa ocasión…
-¡Eso no es verdad! ¡Yo no la besé!- exclamó Terry ya casi fuera de sí, estaba al borde de tirársele encima a Annie y tomarla del cuello para que la chica que no se inmutaba ante nada, dijera la verdad
-Cálmate hijo, yo sé lo que tengo que hacer
-Eso espero padre, porque yo no entiendo que quiere Annie de mí
-Que respondas como el caballero que eres Terry- habló Annie- solo eso
-Annie, tú sabías de mi relación con Candy, ¿Por qué inventar tanta cosa falsa?
-No me diga Sir Richard que usted realmente aprobaba la relación entre su hijo y Candy White- habló en forma despectiva Magdalena, el señor Britter solo escuchaba y analizaba- esa chiquilla por mucho que se esfuerce, nunca llegará a estar a su nivel, ¿sabía usted que ella era sirvienta en América? Que cuidaba caballos… jajaja, no puedo creer la desfachatez de esa rubiecita
-Deje de hablar mal de Candy señora por favor, o no respondo de mí- Terry ya tratando de controlar su temperamento mediante algunos ejercicios de respiración que había aprendido durante la preparación de la obra
-Es que no logro entender… miren- dijo Magdalena colocando en la mesa un paquete de sobres rosas que Annie reconoció al instante, el detalle de las cartas se le había olvidado, nunca pensó que su madre las traería en el bolso de mano, pero no dejando ver sus descontroladas emociones en ese momento, se dedicó a observar y buscar el modo de arreglar lo que vendría después- estas son las cartas que Annie nos envió, y en ellas habla de usted Terius
Terry y su padre se dispusieron a leer las cartas, solo los fragmentos que los padres de Annie les señalaban:
Primera Carta
Papito, mamita
Conocí a un muchacho y les aseguro, es el más apuesto de todo el colegio, es encantador, su nombre es Terius…
Segunda Carta
¿Recuerdan que les conté que conocí a un joven llamado Terius? El ha estado tratando de acercarse a mí, pero como yo soy toda una dama gracias a ti mamita, no lo he dejado avanzar ni un solo paso, hasta no conocer algo más de él, uno nunca sabe quienes son las personas que nos rodean ni sus intenciones… pero debo confesarles que cuando me mira, me siento igual que una hoja en otoño a punto de desprenderse de la rama que la sostiene
Tercera Carta
Pasamos un verano maravilloso, Terius es hijo de un duque y tienen una villa en Escocia que es de ensueño. Saben papitos, yo dejé a Terius acercarse a mí, le daré una oportunidad él es un buen muchacho, muy caballeroso y detallista, quisiera que estuviesen aquí para que lo conocieran. Hace unos días me presentó a su padre, es un hombre muy galante y con porte aristocrático, claro… es un duque
Cuarta Carta
En la carta anterior les dije que iban a representar una obra que se llama "La Fierecilla Domada", adivinen que… me dieron el papel principal, el de Catalina y mi Petruchio es nada más y nada menos que Terius, estoy feliz. El estreno será el 29 de noviembre, espero puedan estar presentes. Siento alegría y tristeza a la vez, estoy tan feliz porque seré Catalina pero mi tristeza radica en lo celosa que se ha puesto Candy, bueno ustedes saben como es ella, siempre se ha sentido tan poca cosa al lado mío, está loca por llamar la atención de Terius, pero pueden estar tranquilos, él solo tiene ojos para mí
Quinta Carta
Saben, Elisa se ha portado muy bien conmigo, me incluyó en su grupo de amigos y… no sé si contarles o no, pero… bueno, ustedes son mis padres y les debo confianza, resulta que Elisa al parecer se enamoró durante las vacaciones en Escocia, nadie conoce al caballero del que ella está prendada, solo hemos notado que sus actitudes han cambiado, se nota enamorada, yo sé que eso no tiene nada de malo, pero… ¿no que ella está comprometida en matrimonio? Si sus padres se llegaran a enterar, sería todo un escándalo… es todo, solo quería que lo supieran.
Cuando padre e hijo terminaron de leer las porciones de escritura de las cartas que Annie escribía para sus padres, no cabían del asombro. Tanto el duque como Terry, habían pasado por varias emociones mientras daban lectura a la sarta de mentiras que Annie contaba, pero no dejaron que los Britter se dieran cuenta de su perturbación, no esperaban que la chica hubiese sido tan previsora, era muy calculadora, tenía todo casi plenamente controlado.
-Bien, ¿Qué dicen acerca de lo que mi hija cuenta en sus cartas?- quiso saber Magdalena, quien era la más convencida de que su hija decía la verdad
-Que puedo decir…- habló el duque
-Que es muy buena contando cuentos- dijo Terry regalando a los asistentes una de sus sonrisas torcidas, el chico no sabía si estar molesto o morir de la risa, las fantasías de Annie eran el sueño de cualquier escritor, superando con creces la imaginación de cualquiera
-No entiendo cual sería la gracia- acotó el señor Britter, sabía que estaba sucediendo algo extraño con su hija y encima la incómoda situación que les traía a reunirse, pero de ahí a ser la burla de los Grandchester, era algo que él no toleraría
-Señor Britter, disculpe usted a mi hijo, pero debo respaldar su comentario
-¿Qué quiere decir?
-Señor, señora Britter, yo también tengo cartas que Annie me hizo llegar hace algunos meses atrás- dijo el duque mirando directamente hacia donde estaba Annie para ver su reacción. La morena se atragantó con el jugo que acababa de sorber - ¡Las cartas al duque!, las había olvidado- pensó la chicha Britter. Y sí, ella había hecho llegar dos cartas a las manos del duque hablando pestes de Candy y dando a entender que ella era mejor partido que la huérfana recogida por los Andrew, recordemos que Annie se creía una Britter de tomo y lomo
-No entiendo porque Annie le haría llegar correspondencia a usted Sir Richard- acotó Elliot- pero sería interesante saber de que se tratan
-Son solo cosas sin importancia padre- intervino Annie tratando de que el señor Britter no insistiera en querer leer esas dichosas cartas- fueron escritas en un momento de…
-Yo creo que sí las tienen que leer señorita Britter- dijo el duque con la mejor sonrisa de su repertorio colocando dos sobres idénticos a los que mostraron los padres de Annie, este detalle, echó por la borda cualquier argumento que ellos hubiesen formulado acerca de la veracidad de lo que decía el duque y la autenticidad de las cartas, aunque Annie ya había reconocido haber enviado esa correspondencia
-No es necesario- dijo Annie y se tiró encima de los sobres para tomarlos y romperlos, pero Terry fue más rápido que ella y los alcanzó a salvar
-Como dijo mi padre, yo también creo que sí, tus padres les deben dar lectura, y puedo decirles que las lean completas- Annie no sabía donde meterse cuando su padre alcanzó los sobres
Primera carta
Duque de Grandchester
Me permito escribir estas líneas para ponerlo al tanto de la situación que usted no alcanzó a escuchar cuando nos vimos junto a Terius afuera de la rectoría del colegio.
Sé que Terius está muy interesado en Candice Andrew o mejor dicho Candy White, que es como yo la conozco.
No sé si usted estará al tanto de que la joven en cuestión es adoptada por la prestigiosa familia Andrew, claro está las adopción es mero capricho del anciano patriarca de la familia el señor Williams Andrew, y la señora Elroy Andrew y sus cercanos no están para nada de acuerdo con esta situación, es decir, Candy es rechazada por la familia en pleno, no es una niña a la que quieran cerca.
Candy era sirvienta en casa de mi buen amiga Elisa Leagan, ella me contó que la muchacha fue despedida de su casa por ladrona.
Me atrevo a contarle estas cosas ya que veo a su hijo muy interesado en esa chica hija de padres desconocidos.
Annie Britter
Segunda Carta
Sir Richard
Sé que usted ama a su hijo y por eso me preocupo por él enviando esta información a sus manos.
Hace un tiempo atrás se vio a Candy salir con un joven unos años mayor que ella, fue una amiga del colegio quien los vio en un restaurante donde luego llegó otro hombre mucho mayor que ella y el otro joven. Nadie sabe de quienes se trataba y tampoco que era lo que hacía o harían más tarde.
Espero no molestarlo con mi insistencia, pero, no me arrepiento de estar poniéndolo al tanto de lo que esa chiquilla hace. Ella no es buena para su hijo. Yo que soy una dama, educada por la mejor en Chicago, puedo decirle con franca libertad que en el colegio hay chicas de mejores familias, educadas para ser una dama, preparadas para llevar una casa y tener familia digna, con apellidos de renombre, ayude a su hijo a salir de ese enamoramiento, Candy no es digna de él.
Annie Britter.
El padre de Annie no encontraba donde esconder su vergüenza por las palabras escritas de puño y letra de su hija, se evidenciaba que la morena había mentido acerca de su relación con Terius y que la relación con Candy era verdadera. Elliot, que conocía el noble corazón de la pequeña rubia, se dolía por ella en las crueles letras que había recién terminado de leer, y entendió que en la segunda carta, lo más probable era que se referían al día en que él mismo se encontró con la chica y ella estaba junto a su tío el Señor Brown y el joven amigo de este.
-Se da cuenta señor duque, las palabras de mi hija dejan más que claro la procedencia de esa muchachita que a todas luces quiere atrapar a su hijo…- comenzó a decir Magdalena
-¡Cállate mujer!- exclamó Elliot
-Pero ¿Por qué? Todo lo que Annie le escribió al duque es en directo beneficio de su hijo y sus intereses, yo no entiendo…
-Se nota que usted no entiende señora- se permitió decir el duque ya que percibió que Elliot Britter si había caído en la cuenta de que su hija solo lo estaba haciendo pasar el bochorno de su vida- lo que su hija dice son solo injurias en desmedro de la mujer que mi hijo a elegido como su futuro, y por si ustedes no lo saben, pero su hija sí está al tanto- dijo mirando fijamente a Annie- la señorita Candice Andrew, ahora lleva el nombre de Candice Parks Russo, ya que encontró sus raíces y es descendiente directa de una familia escocesa y los Andrew, Candy, es nieta de la señora Elroy Parks, más conocida por usted como Elroy Andrew- el padre de Annie no decía absolutamente nada, solo se limitaba a mirar y analizar el comportamiento de Annie, arrepintiéndose desde hace mucho de no haber adoptado a la péqueña rubia, aún si esta mojaba la cama y era un desastre como futura señorita- Ahora bien, como ustedes no dicen nada, yo sí tengo que agregar algo… Si su hija insiste en molestar a mi hijo con sus insinuaciones, yo como padre lo defenderé y su hermosa relación con Candy
-Ella ya lo dejó- dijo Annie ya furiosa, había sido desenmascarada delante de sus padres- además él debe responderme, me humilló delante de todo el colegio
-¡Mentira!- volvió a exclamar Terry
-Señorita Britter- volvió a hablar el duque al momento en que tomaba el brazo de su hijo para infundirle tranquilidad, Richard tenía todo controlado- entiendo que usted quiera que esto termine a favor suyo, pero lamento decirle que no será así… ¿usted insiste en que mi hijo la besó descaradamente delante de todo el estudiantado?
-¡Por supuesto!... todos lo vieron, incluso Candy- dijo con una sonrisa de satisfacción que asqueó a Terry
-El día del último ensayo, la dirección del evento congregó a todos los estudiantes que tenían una labor en la obra, incluso tramoyas, costureras y fotógrafos
-Sí, eso es verdad, el salón estaba lleno, a tal grado que usted mismo vió lo que sucedió
-Estoy de acuerdo con eso, yo también creí ver que mi hijo la besaba
-¿Entonces?- dijo la chica con autosuficiencia, el mismo duque estaba reconociendo que ella había sido besada por Terius
-Uno de los chicos que era el encargado de fotografía, es muy amigo de Ivo Sagnier…
-¿Qué tiene que ver Ivo en todo esto?
-Pues el chico llamado Malcom Harris, tomó una secuencia de fotografías que evidencian que quien inició el beso fue usted señorita Britter, y el rechazo de mi hijo hacia su proceder- concluyó dejando encima de la mesa las fotos mencionadas. Elliot y Magdalena no pudieron más que reconocer que las tomas decían la verdad, Annie prácticamente se colgaba del chico mientras este trataba de sacársela de encima, pero al estar sentados ella tapaba los intentos de Terry por zafarse del agarre de la chica, es por eso que todos creyeron ver que el castaño sí besaba de buena gana a la chica Britter
-Eso no significa nada… son solo fotografías y mi honra sigue en juego… ¡él tiene que responder!- miraba furiosa a Terry- Exijo matrimonio…- gritó la chica ya fuera de sus cabales
-Usted señorita no puede exigir nada- el duque hasta ese momento se había mantenido más bien tranquilo pero la chiquilla lo estaba sacando de sus casillas- usted señorita decía que mi hijo no podía casarse con la señorita Candy porque ella no lo merecía, porque era una huérfana que no conocía a sus padres, que no se sabía de donde provenían sus raíces, bueno ahora ella tiene familia y muy respetable
-¿Y ustedes no hacen ni dicen nada?- dijo Annie mirando a sus padres que ahora permanecían con un semblante muy triste que Annie en su enojo no notaba
-Ellos ya entendieron que no pueden exigir nada señorita Britter
-Yo haré un escándalo de proporciones- amenazó levantándose de su silla- y comenzaré ahora mismo
-Ni lo intente señorita- el duque habló con grave voz que daba miedo - yo no quería tener que utilizar otro de los recursos que tengo preparado en el caso de sus padres se pusieran difíciles con la situación, pero…
-No tiene nada que haga que yo desista de casarme con su hijo señor duque de Grandchester- dijo la chica con autosuficiencia
-Lo siento señorita Britter- dijo en medio de un suspiro que denotaba cansancio- si usted continúa con su terquedad, el mundo entero se enterará de que usted hasta los seis años no tenía apellido alguno- remató
Annie y sus padres miraron al duque con entendimiento, él sabía que Annie era Britter desde que había sido adoptada a los seis años… ¿Cómo se enteró?... no lo sabían, pero Annie tenía su teoría
-¡Candy!- susurró Annie
-No señorita Britter, no fue Candy quien nos lo hizo saber
-Entonces…
-Soy duque señorita, eso me da alguna que otra concesión por así decirlo en poder, soy muy respetado en el medio en el que me muevo y muchos me deben algún mínimo favor, tengo mis métodos para hacer que las cosas siempre, y escúcheme muy bien, siempre se giren a mi favor- y mirando al matrimonio agregó- creo que hasta aquí llega nuestra conversación, pueden terminar de almorzar tranquilos, la cuenta está cubierta- y levantándose de su silla junto a su hijo, se dieron la media vuelta y salieron del lugar.
Continuará
Notitas: Dejen sus mensajes, es de mi real interés saber como están llevando esta hiostoria.
Bienvenidas a todos los nuevos lectores de Amor Adolescente.
Nos leemos, si Dios así lo dispone.
