Y aquí está, de una vez, el segundo que acabo de hacer :D ¡Espero también les guste! Y recuerden... Reviews! :D
Abril
- Quién te viera.
- Cállate.
El trino de los pájaros llegaba hasta él, haciéndolo aún más feliz de lo que ya era.
Lily tenía el vestido. Lo había conseguido, se lo había informado tía Hermione…Es decir, Hermione Weasley. Ya no faltaba ningún detalle, gracias a la previsión y visión de la misma Hermione, de la madre de Lily, de su propia madre, y gracias al hermoso sueldo que tenía…Y sí, quizá gracias en parte al dinero de su padre.
Scorpius observó a Lily platicando con su madre. Había decidido ir de visita casi diario en las vacaciones de Semana Santa. Se veía hermosa, con el sol arrancando fulgores rojos a su cabello.
- En Hogwarts siempre tenías todo a última hora – siguió Zabini, risueño – Y ahora mira, aún faltan casi cuatro meses para tu boda y ya tienes todo… O casi todo.
Scorpius lo miró, espantado.
- No he dejado nada, Mael. Todo lo tengo cubierto. To-do.
- No es verdad – canturreó el moreno, sonriente. Scorpius lo miró con ojos entrecerrados.
- ¿Qué diablos…? Claro que… NO. No, Mael – sentenció terminantemente – NO quiero eso.
- ¡Vamos, Scorp! – rogó su amigo, mirándolo con reproche – Eres mi mejor amigo, eres como mi hermano…
- No, Mael.
- No me puedes negar ése honor, no me puedes quitar…
- Basta.
- …La oportunidad de mi vida.
- Ni hablar.
- …Será divertido, en Amsterdam…
- ¡Amsterdam! – bufó el rubio, después de vaciar su copa de whisky de fuego de un golpe – Santo cielo, Mael. Jamás.
- ¡Pero…! – chilló su amigo, mientras lo miraba con ojos de dolor – ¡Lo venimos planeando desde Hogwarts!
- Mael…
- ¡No puedes hacerme esto! – exclamó Mael Zabini, poniéndose de pie rápidamente – ¡Es lo peor…! ¡El peor insulto que he recibido! ¡Me has…! – el moreno lo miró aún con más dolor, y unas lágrimas se asomaron en sus ojos – ¡Me has…! ¡Roto el corazón!
- Ay ya, ya, basta… – rogó Scorpius, mirándolo entre exasperado y divertido.
- ¡Scorpius! – seguía berreando su amigo, cayendo de rodillas ante él y comenzando a retorcerse – …¡Scorpius Hyperion!
- ¡Mael!
- ¡Me derritoooo…!
- ¡Está bien! ¡Ya! – exclamó el rubio, soltando una carcajada. Su amigo era todo drama – Ya. Está bien.
- …¿De verdad? – cuestionó el chico, deteniéndose a plena convulsión.
- De verdad. De acuerdo. Pero sólo una noche, no una semana como habíamos dicho.
- Una noche.
- Una noche.
- Bien – Blaise sonrió mientras se limpiaba las lágrimas de cocodrilo de la cara y se levantaba para sacudirse el pantalón – Una noche es más que suficiente. ¡Noche de chicos! ¡Tu despedida de soltero! Es más, no será cualquier despedida, será la despedida de soltero, Scorp.
- Quiero estar vivo para mi boda, Mael Zabini. Es lo único que te pido.
El moreno le dedicó una esplendorosa sonrisa, mientras levantaba su copa de whisky.
- Todo saldrá perfectamente, Scorp. Confía en mí, es una fiesta, y yo… Soy un Zabini.
Scorpius suspiró.
Precisamente por eso sentía que debía comenzarse a preocupar. Dejarle a Lily algo en su testamento no se veía tan mala idea. Y pensando en testamentos y muertes accidentales…
Escuchó las risas de Lily y su madre, lejos, en el invernadero.
- Hay otra cosa que aún no tengo cubierta.
El rubio pudo sentir la sorprendida mirada de su amigo sobre él.
- Diablos, debe ser delicado.
- Ésa Weasley – susurró el rubio, clavando su mirada en un petirrojo que picaba el suelo a unos metros de él – Dominique Weasley. Es la única que falta de neutralizar.
- ¿Hasta Ronald Weasley…?
- Tengo a su mujer de mi lado. Ni él ni su hija, ésa Rose, harán nada. Estoy seguro. Igual que estoy seguro que mi suegra controlará a James. Además, también tengo a Albus ahí. Los demás ya no me preocupan. Hasta los abuelos de Lily me adoran.
- ¡Eres un pillín, Scorpy! – canturreó con voz chillona su amigo, mientras le jalaba una mejilla, haciéndolo escupir el whisky de la risa.
- ¡Idiota! – chilló el rubio, mientras Mael soltaba una carcajada – ¡Concéntrate! Esto es serio.
- La verdad sí – el moreno detuvo sus juegos, y después de llenar las copas de nuevo lo miró atentamente – ¿Tienes alguna mínima idea de qué hacer?
- No. De hecho, ni siquiera sé muy bien por qué siento a Dominique como una amenaza. Pero a ella no me la he podido ganar. La verdad, ni siquiera lo he intentado como debería. Ella… – la imagen de la chica de desafiantes ojos azules apareció frente a él –…Ella es condenadamente lista.
- Vaya.
Se quedaron en silencio, mirando al petirrojo que había logrado sacar un gusano del suelo y ya disfrutaba del festín.
- Hay que pensar algo rápido, Mael. No quiero que Dominique sea el petirrojo.
- Hay que ser pacientes, Scorp, no pierdas la cabeza – susurró su amigo – Hay que esperar el momento adecuado para acercarse a ella y dejar las cosas en claro. Hablar de frente en un momento sensible.
- Es arriesgado.
- Es lo único que te queda, Scorp.
- Lo haré…Antes de la boda – declaró Scorpius.
- Antes de la boda – confirmó su amigo – Y después de la despedida.
Scorpius lo miró con ojos entrecerrados. Mael sonrió pícaramente.
Y chocaron las copas.
