Rival de mi Rival; Aliado del Pasado
Desperté sobresaltado, bañado en sudor y con el pulso a mil palpitaciones por minuto. Desde que asistí al torneo no había vuelto a recordar en sueños, esta ocasión fue el del Ultraumbral en el Cielo y yo atravesándolo. Miré el reloj de mi habitación, marcaba las siete de la mañana. Me volví a acostar, sabiendo que tendría una hora más antes de que empezara mi batalla. Sería la primera de la última etapa de la fase de grupos, y con el resultado de hoy sabré si puedo seguir en torneo, o quedo fuera y pierdo cualquier oportunidad de seguir averiguando sobre mi pasado.
Claro que existe la opción de la ayuda de Sabrina, pero solo puedo contar con ello mientras esté en el torneo, acabando acá debo volver a Alola. Si lo hago sin la información, no debo levantar ninguna clase de alarma, sea de Aether, mi padre, o el Team Neo Plasma, sobre todo si se toma en cuenta que tengo en mi poder al Garchomp de uno de sus líderes. Eso me obliga a no perder mucho tiempo en el torneo, solo estando acá me arriesgo a ser descubierto.
Sin poder darme el lujo de perder más tiempo, me levanté de mi cama para así ducharme y alistarme velozmente. Al salir del baño, Raichu seguía dormido, por lo que decidí dejarlo ahí, en la habitación, lo que dura la batalla; eso es lo justo, sobre todo tomando en cuenta que él, especialmente, entrenó bastante duro anoche.
Después de comer me dirigí al estadio, donde, tras preparar a mi equipo en el camerino, salí listo para cualquier cosa que me deparara la batalla. Ya había estudiado bastante a Gary Oak, y tenía más o menos una idea de que Pokémon podía esperar. Lo que no sabía era que mega-evolución podría usar. Hasta el momento lo ha hecho con un Aerodactyl y un Gyarados, pero es bien sabido que de unos años acá se ha normalizado bastante el uso de mega-piedras, y es común ver a profesores e investigadores Pokémon con bastantes de estas.
Con todo eso en mente, salí al campo con la idea clara de salir victorioso, y al menos pasar como segundo de mi grupo. Al llegar a la plataforma donde permanecen los entrenadores, pude ver a Oak en donde le correspondía. Se notaba bastante nervioso, era algo muy claro, algo con lo que me puedo sentir identificado, la verdad.
Recordé que ese chico fue el primer rival de Ketchum, y me mentalicé en alguna manera de obtener información de él. No me veía capaz de hacerlo durante la batalla, pues sería una forma de distracción, no solo para mi contrincante, sino que también para mí, y eso me llevaría a cometer errores. Ya luego de la batalla pensaría en cómo hablarle y sacar el tema. Al posicionarme en mi lugar, pude escuchar que el chico me empezó a hablar.
–Pero si es el agente de la Policía Internacional engreído, te has tardado... He escuchado mucho de ti, ¿sabías? Y no son cosas buenas. Pero la verdad no te puedo criticar, yo era igual…de niño. –Me dijo el muy cabrón, estaba claro que deseaba molestarme con esos comentarios, pero solo logró que tuviera una extraña sensación de déjàvu.
–Yo actúo como me plazca. Así que enfóquese en dar una batalla decente. –Decidí dejar salir mi peor actitud para darle uso al aspecto psicológico, en un momento como ese era necesario jugar todas las cartas.
–Como sea. –Respondió, para luego desviar su mirada al público.
–Bienvenidos, damas y caballeros, a esta que es la última etapa de la fase de grupos. A partir de aquí se decidirá quienes pasarán a dieciseisavos de final, y quienes no podrán participar más. Dicho esto, denle un gran aplauso a Gary Oak y Jimmy Gold. –El público reaccionó ante lo escuchado, con una orquesta de aplausos. Además, se podían escuchar ovaciones para ambos lados, al parecer me había ganado una porción de fanáticos en las gradas. –Sin más tiempo que perder, que empiece la batalla.
El árbitro hizo lo que suele hacer, y yo tomé la Pokéball de Sceptile. La lancé mostrando por primera vez en el evento a mi tipo Planta. Él se plantó serio, con su típica ramilla en la boca, la cual escupió rápidamente… Ya le había dicho a él y a Krookodile, que lo mejor era no andar mostrando señales con las que nos pudieran reconocer; lo mejor sería que de vieran como cualquier otro Pokémon de su especie. En el caso del cocodrilo, no me quedó otra opción que aceptarlo, además, no es tan extraño ver tipos Siniestro con anteojos oscuros, es un objeto que ayuda a mejorar la potencia de los ataques de ese tipo.
Miré a la pantalla del estadio, al parecer ni las cámaras pudieron captar la rama en su boca, eso es bueno. Mi rival hizo lo propio y sacó un Arcanine. Maldije en mis adentros. Una de las reglas que venían en el correo que nos enviaron, indicaba que el primer Pokémon a utilizar debe ser registrado con un día de antelación, y que este solo puede ser cambiado una vez esté en el campo de batalla. Claro que podría cambiarlo, pero desordenaría la estrategia que tenía en mente. Al final me decidí en dejarlo, mi Sceptile no es un Pokémon que puedas derrotar solo con la ventaja de tipo, al fin y al cabo.
–Al parecer en papel tengo la ventaja. Veamos como resulta en la práctica. –Me dijo el castaño, mientras se quitaba un mechón de cabello de la frente. –Arcanine usa Velocidad Extrema para acorralarlo, apenas lo impactes, añade Terratemblor para desestabilizarlo.
–Sceptile, mantente atento, y prepárate para recibir la Velocidad Extrema. –Mi orden al parecer sorprendió a mi rival, o al menos eso me indicaba su cara. Supongo que, de poder escuchar mi voz, el estadio hubiera reaccionado de manera similar. En general las ordenes se suelen dar con un tono de voz lo suficientemente bajo para evitar que el contrincante escuche, pero en este caso, tenía algo en mente.
La Intimidación del tipo Fuego hizo efecto, bajando el ataque de Sceptile, mientras, el perro de fuego se acercó a una velocidad inverosímil a mi tipo Planta. Y fue cuando estaba a punto de golpearlo, que sucedió lo que tenía en mente. Su entrenador le ordenó no impactar, y utilizar Terratemblor a la distancia para así evitar cualquier respuesta de mi Sceptile. Pero ya esperaba eso, así que le ordené a mi lagarto verde que usara Tormenta de Hojas justo cuando el Arcanine golpeara el suelo. Fue en ese momento que le limitó la visión, a cambio de un bajón considerable del ataque especial. Aun así, por ser un poderoso ataque, logró dañar de forma importante al perro ígneo. Dándole uso al recurso creado por la Tormenta de Hojas, Sceptile atacó repetidamente a su rival con Pulso Dragón. Como era de esperar, no fue suficiente para derribar al Arcanine, que bastante lastimado salió del rango de ataque y se colocó frente a su entrenador.
–Debo admitir que esa estrategia fue fenomenal, y claro, yo como si fuera un novato caí en tu trampa. Pero no sucederá de nuevo. Arcanine, usa Velocidad Extrema.
–No era mi intención repetirlo. Sceptile, esta vez debes contraatacar, usa Tijera X.
Ambos Pokémon se envistieron, sin sorpresas, el golpe de Velocidad Extrema llegó antes, pero Sceptile rápidamente golpeó con sus brazos cruzados al perro de fuego. Como era de esperarse, el daño del ataque tipo Bicho fue poco, pero no inútil. El impacto fue aprovechado por el lagarto, para usar Pulso Dragón en la cara de su competencia.
El Arcanine se separó de mi Pokémon y reutilizando Velocidad Extrema, empezó a correr alrededor de mi compañero. La velocidad del perro era tal que rápidamente fue perdido de vista, eso lo aprovechó para combinar el ataque inicial junto con Bombardeo, el impacto fue tal que el fuego se propagó por todo el campo, haciéndome necesario cubrirme. Los gritos de dolor de Sceptile eran una muy mala señal, en ese momento saqué la mega-piedra de mi compañero, estaba considerando usarla.
Pero la devolví al ver que la habilidad de mi tipo Planta, Súpercrecimiento, se activó. Sceptile se puso de pie, pero inmediatamente recibió un Terratemblor que lo desestabilizó, para así recibir otro Bombardeo.
–Mierda, Sceptile, necesito que salgas de ahí. Salta y usa Pulso Dragón, al caer, responde a cualquier cosa que te mande con Tormenta de Hojas, la más fuerte.
Y así lo hizo el inicial de Hoenn, que antes de recibir otro Terratemblor, logró saltar y golpear en la cara con Pulso Dragón al perro, mal llamado legendario. Al caer, preparó la Tormenta de Hojas, Oak no esperó sentado, y ordenó un último Bombardeo a su agotado Pokémon. A pocos metros de recibir el golpe, Sceptile liberó una enorme cantidad de hojas sobre su rival, pero eso no bastó para detener el impulso que éste traía, golpeando al tipo Planta con una erupción de fuego que quemó todas las hojas que habían quedado alrededor. Al bajar las amplias llamaradas que se habían levantado, se mostró a mi inicial tipo Planta completamente fuera de combate. El Arcanine estaba de pie, pero no aguantó el daño de retroceso, por lo tanto, cayó al suelo de misma forma que mi Pokémon.
–Rayos, ¿y esos son nuestros primeros Pokémon? Esta pinta para una batalla como pocas he vivido, había olvidado la sensación de una batalla igualada. Un combate capaz de llegar a las últimas consecuencias. ¡Genial! –Escuchar a mi rival fue un poco extraño, no habría pensado que lo estuviera disfrutando tanto, pero debía admitir que era la misma sensación que yo sentía, pero existía otra, una forma de sentirme, que mi cuerpo parecía recordar. Era la rivalidad, pero no cualquiera, ese tipo de rivalidad eterna que te lleva a querer esforzarte hasta dar todo de ti. –Muy bien, esta vez yo saldré victorioso. Electivire, es hora de manejar esta batalla.
–Podría decir que me siento similar… Pero basta de eso, ¡yo te elijo, Infernape! –El primate salió para toparse con el portentoso Pokémon Rayo. Ambos se vieron, manteniendo una porfía con sus pupilas, antes de empezar de nuevo el enfrentamiento. –Infernape, usa Lanzallamas.
–Electivire, no te esperes a recibir el ataque, usa Puño Trueno.
Infernape impactó a su rival con un enorme torrente de fuego, el tipo Eléctrico lo soportó, para así intentar golpearlo con su puño electrificado. Pero el primate respondería cambiando a Combate Cercano, empezando una especie de boxeo Pokémon. Cada golpe de Infernape provocaba ligeros cortos circuitos en el Electivire; cada golpe de éste provocaba que chispas de fuego saltaran, era una batalla encarnizada de dos luchadores natos. Pero algo parecía diferente en Infernape, era como si aquello fuera personal, algo extraño, tomando que nunca lo había usado contra un Electivire. Tampoco había reaccionado así contra otros Pokémon de tipo Eléctrico, sin mencionar que era mi primera batalla con Gary Oak, y ese Pokémon en concreto.
Pero fue en ese momento, en medio de la batalla, que me vi transportado por un recuerdo, a un estadio desconocido, uno donde se llevaba a cabo una intensa batalla, Infernape estaba perdiendo contra un Electivire, éste tapaba a su entrenador, pero al escuchar su voz, por mi cuerpo corrían millones de emociones, desde enojo hasta rivalidad, pasando por adrenalina y tensión. Infernape cayó y pude ver un chico de pelo morado, tenía una mirada fría, y podría jurar que lo he visto en algún lado. Infernape estaba casi derrotado, pero logró activar si habilidad y volver a la batalla, en ese momento, yo volví a la realidad.
Al volver, vi como, por suerte, la situación no había cambiado. Todo indicaba que estuve "fuera" muy poco tiempo, pues Oak seguía analizando la batalla, en búsqueda del momento para cambiar el curso de esta a su favor. Pero al final, yo logré verlo antes, así que le ordené a mi compañero agacharse y usar Bombardeo combinándolo con el Combate Cercano, el resultado fue que el tipo Eléctrico salió volando, para luego caer en el suelo.
–Demonios, lograste ver la apertura antes. Pero éste no es el fin… Electivire, usa Cola de Hierro en el suelo. –El suelo se rajó, desestabilizando a Infernape que fue víctima de un poderoso Puño Trueno, seguido de un Trueno y finalizado con otra Cola de Hierro en la cara. Mi primate cayó bastante lastimado. –Ese movimiento lo aprendí viendo a Ash luchar.
Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo al escuchar aquello, yo ya había pensado que me sonaba familiar ese movimiento; además, ya en el pasado lo había usado con Raichu. Era indudable, Ketchum fue mi rival, lo que no soy capaz de entender, es porque nadie parece haber escuchado mi nombre, como si jamás hubiera existido. Tal vez usé un nombre falso para evitar problemas, de todas formas, como miembro del Team Rocket, habría sido necesario.
Volví a la batalla, donde mi dañado Infernape intentaba volver a la altura del combate, y como en la batalla anterior con Sceptile, y en el combate de mi recuerdo, la habilidad Llamarada se activó. Normalmente, como con Sceptile, se aumentaría el poder de sus ataques de tipo principal, dígase Planta y Fuego; pero Infernape es especial, su habilidad lo lleva a extremos sin imaginar, algo que lo hace único en ese sentido
–Rayos, se activó la habilidad. Electivire, no nos podemos quedar atrás, usa Trueno en ti. –Fue en ese momento que pude presenciar una genialidad, solo visible entre los mejores entrenadores del mundo. Usar un ataque propio para activar el efecto de una habilidad, en este caso, Motor Fuerte, que es capaz de aumentar la velocidad al recibir ataques de tipo Eléctrico. –Eso lo aprendí de mi bien amigo Paul, el mejor entrenador en uso de habilidades que existe.
El nombre me sonaba. Claro, el tipo que es líder de la Batalla de la Frontera de Kanto, el semejante de Brandon… Debe ser un gran contrincante. Me vi en la necesidad de enfocarme en la batalla, para ordenarle a Infernape que atacara, con el aumento de velocidad sería inútil intentar esquivar. Ataque Centrado fue la elección, ambos movimientos impactaron, Puño Trueno dañó a mi compañero, que por suerte no había sido afectado por parálisis. Ese momento fue crucial, pues chispas empezaron a recorrer el cuerpo de mi primate, en el mejor ejemplo de un gafe.
Debía acabar con la batalla, y eso hice, un Lanzallamas seguido de un Bombardeo bastaron para acabar con el Electivire, aunque un Trueno al final logró alcanzar a Infernape, que a pesar de eso se mantuvo de pie, agotado, pero aun listo para seguir.
–Ya solo quedas tú, compañero de toda la vida. De ti depende nuestro futuro en la competencia. Te confío lo que queda de batalla, Blastoise. –Al lanzar su Pokéball, salió el inicial tipo Agua de Kanto, justamente lo que me temía. Al caer en el campo, liberó un poderoso rugido equivalente al de mi lagarto naranja. –Empezaremos a la defensiva, usa Refugio.
La tortuga se metió en su caparazón, obligándome a realizar un ataque, algo muy arriesgado por el estado de mi Pokémon. Aun así, tenía algo planeado. Lo ordené a Infernape acercase en zigzag al Pokémon Marisco y usar Combate Cercano en la base de su caparazón, para luego usar Lanzallamas y repetir la secuencia. Al paso de unos tres turnos estaba claro que la tortuga no aguantaría mucho más, solo era cuestión de esperar.
–Giratina, no podremos seguir mucho más tiempo así. Usa Pulso Dragón al salir.
La tortuga empezó a cargar el ataque en sus cañones, esa era la señal. Le ordené a mi primate prestar atención al agujero de la cabeza. Justo antes de liberar el ataque, el Blastoise salió de su forma defensiva, fue en ese momento que le ordené un Bombardeo final a Infernape. El impacto imbuido en fuego dio de lleno en la cabeza de la tortuga, que aun así logró darle a mi tipo Fuego/Lucha con el Pulso Dragón.
–Gran trabajo Infernape, te ganaste un merecido descanso. –Le dije al devolverlo, estaba claro que con su estado era inevitable que perdiera. Pero a pesar de eso, sonreí viendo que ahora la tortuga sufría una quemadura, con eso resultaría más sencillo aguantar sus ataques físicos y duraría menos en batalla, en pocas palabras, Oak no podría ir a la defensiva.
–Mierda, excelente jugada. Ahora no podremos defendernos como antes, debo decir que ese Infernape es increíble, me recuerda al de mi viejo amigo Ash. –Le agradecí con la cabeza, incómodo por sus palabras. Había bastantes probabilidades de que fuera el mismo Infernape.
–Muy bien, ahora solo somos nosotros, sé que esta batalla la has estado esperando bastante, conozco lo mucho que te gusta jugar en desventaja. Yo te elijo para acabar con la batalla, Charizard. –Como es típico en él, salió dando un espectáculo digno de una lucha a muerte, las llamas que escupió alcanzaron el techo, que por suerte se encontraba abierto. Tal acto de poder enmudeció al público, en claro silencio de admiración. El falso dragón me miró con orgullo y me mostró el pulgar, indicándome que todo estaba bajo su control. Yo suspiré derrotado por su actitud, y me dispuse a continuar con la batalla, que, de ganar, me aseguraría un puesto en la siguiente fase del torneo.
Charizard, continuando con su acto de despliegue de poder, se posó frente al Blastoise, y al hacerlo, una extraña atmosfera de tensión se adueñó del aire. Ambos se miraron cara a cara, y la misma sensación de déjà vu emergió, pero estaba seguro que no solo yo podía sentirla, tanto los dos Pokémon, como mi rival, daban muestras de sentirlo. Pensé que sufriría de otro recuerdo, pero no fue el caso. Pasado un rato, el árbitro indicó que debíamos continuar, y sin desperdiciar un segundo más, eso hicimos.
–¡Pulso Dragón!
–¡Lanzallamas!
Charizard alzó vuelo, mientras esquivaba los rayos de energía morada que le lanzaba el Blastoise. Entre disparo y disparo, mi Pokémon se acercaba lanzando su propio ataque, torrentes de fuego que hacían hervir el agua en la superficie de la tortuga. En medio del fuego cruzado, un Pulso Dragón logró derribar a mi tipo Fuego/Volador.
–¡Aprovecha el momento, Blastoise! ¡Usa Hidrocañón!
El poderoso ataque de tipo Agua logró dar de lleno en todo el abdomen de mi semidragón, que liberó un aullido de dolor. Ese ataque posee un nivel de poder enorme, con solo uno bastaba para dejarlo fuera de combate, pero mi Charizard, fiel a su orgullo, se levantó. Fue cuando vi la oportunidad.
–Charizard, ese ataque necesita tiempo de descanso. ¡Usa Rayo Solar!
La energía de los rayos del Sol se empezó a acumular en la boca de mi inicial de Kanto, que, con la mirada fija en su rival, se enfocaba en acabar antes que su periodo de descanso. Justo cuando parecía que Blastoise sería capaz de volver a moverse, Charizard lo impactó con un rayo de color verde, que siendo súper eficaz, lo dejó en la lona. Era el momento de aprovechar la debilidad de su degenerado cuerpo, causada por la quemadura, así que le ordené a mi compañero atacar sin descanso usando Cuchillada.
Pero Gary no vería a su Pokémon ser vapuleado, así que le indicó que usara de nuevo Refugio. Mi orgulloso amigo se dispuso a sacarlo a cuenta de Cuchillada, y a pesar de su mejorado estado de defensa, el daño se estaba notando. Los ataques cesaron cuando, de sorpresa, la tortuga usó Cabezazo en el pecho de mi pseudo dragón, haciéndolo perder el equilibrio, cosa que el tipo Agua aprovecho para atacar de nuevo con Pulso Dragón. Charizard recibió el poderoso ataque en la cara, pero aun con fuerzas de sobra, voló alejándose en mi dirección, para así replantear la estrategia.
–Giratinas, esta batalla resultó más complicada de lo esperado. –Dije al ver el estado de mi lagarto, que ya empezaba a notarse un poco cansado.
–Y que lo digas. –Respondió el profesor. –Esta batalla me está recordando mucho aquella vez que me enfrenté a Ash en una liga por última vez, fue esa ocasión que, al caer ante él, decidí que mi camino no eran las batallas.
–Eso fue muy cobarde.
–Puede ser. Pero esa ocasión, me había vuelto a ver superado en una competencia importante por mi rival. La primera vez que participé en una liga, a pesar de haber superado los gimnasios casi a la perfección, a pesar de haber sido mejor que Ash durante todo el viaje, yo quedé entre los treinta y dos mejores, y el avanzó hasta los dieciséis mejores. En esa época me seguían unas porristas, claro, solo eran una fachada para inflar mi ego; después de esa derrota me abandonaron, y yo seguí mi viaje solo, sintiéndome extraño, vacío. Perder contra Ash en Johto me enseñó muchas cosas, y una de ellas fue jamás rendirme, ser perseverante, y amar lo que haces. No me sentía lleno con las batallas, no me sentía pleno, y siguiendo los pasos de mi abuelo, encontré mi vocación. Podrás estarte preguntando a que viene todo esto. Y la respuesta es simple, esta extraña sensación de haber vivido esto solo es un recuerdo de esa crucial batalla, pero esta ocasión no perderé, pues la llama de la rivalidad vuelve a brillar en mí como nunca antes. ¡Blastoise, mega-evoluciona, rompe los límites de la naturaleza!
Y así, tras aquel discurso que generó en mí sensaciones, que no pensé que las palabras pudieran darme, la conocida luz provocada por el vínculo entre mega-piedra y piedra llave, cubrió mi línea de vista. Al mitigarse, Mega-Blastoise se mostraba poderoso e imponente, ahora con un cuerpo más robusto, acompañado por tres cañones.
–Debo admitir que esta batalla también ha avivado la llama de la rivalidad en mí, que no sabía, poseía. Así que tampoco permitiré que cobres una victoria sobre tu ex-rival, conmigo. Charizard, es hora de llevar tu poder al extremo. ¡Mega-evoluciona!
De nuevo la luz violeta hizo su aparición, uniendo mis sentimientos, deseos y sensaciones con mi querido Pokémon. El ardor de la victoria se plasmó en nuestro pecho, al sentir como el poder de Charizard aumentaba de manera estrepitosa. Al final del proceso, Charizard se alzó como una bestia de las leyendas, su tercer cuerno y alas rasgadas eran muestra de ello. El torrente de fuego que se elevó al cielo desde su boca, fue lanzado buscando demostrar la diferencia en comparación al primero. Al cesar la llamarada, el Sol empezó a quemar como si ese mismísimo chorro de poder lo hubiera sobrecalentado. Con la habilidad de Mega-Charizard Y, estaba claro que la batalla se me facilitaría enormemente.
Las quemaduras en Blastoise eran bastante notorias, resultado de un excelente trabajo de Infernape; era imposible que aguantara mucho más. La tortuga mega-evolucionada atacó con un Cabezazo, que sorprendentemente Charizard casi no logra esquivar, pero era una trampa. Ahora alineado con los cañones, mi pseudo dragón fue víctima de un poderoso Pulso Dragón, uno que logró dañar bastante a mi Pokémon, efecto de la habilidad de Mega-Blastoise, Megalanzador. Aunque eso jamás bastaría para vencer a mi orgulloso inicial de fuego, que soltó un Lanzallamas en la cara de su rival, por la cólera.
Con el efecto de la quemadura volviendo a afectarlo, Blastoise estaba en sus últimas, y Gary Oak lo sabía. Así que, en un movimiento desesperado, le ordenó que usara su más poderoso Hidrocañón, uno con todo su poder restante. Yo, sabiendo que ese ataque, en parte por el efecto de la Sequía, no acabaría jamás con Charizard, lo dejé dar su muestra de poder.
–¡Blassstooooiiissee!
–¿Dejaras que tu Charizard reciba el ataque sin responder? Eso es muy arriesgado.
–Mi compañero sabe lo que hace.
Un rugido inundó el estadio, cuando el poderoso ataque Tipo Agua golpeó a mi lagarto volador. El silencio se hizo presente, a la expectativa de ver que ocultaba la nube de vapor que se levantó al momento del impacto. Sonreí al ver a mi tipo Fuego/Volador ileso. La reacción del público no se hizo esperar.
–¡Es sorprendente, presentes y televidentes! Ese Charizard aguantó dos Hidrocañones, y varios ataques, y sigue como si la batalla hubiera recién empezado. –Dijo la voz femenina de la narradora, a la cual suelo ignorar durante las batallas por parecerme molesta.
–Charizard, la batalla estuvo intensa, pero es hora de acabar con esto. ¡Rayo Solar!
Gary intentó responder ordenando un Pulso Dragón, pero la falta de la necesidad de carga hizo todo más fácil. El rayo verde atravesó al pulso morado, que se desvaneció en el aire, y siguió recto, hasta golpear al Mega-Blastoise en todo su abdomen. La táctica especial contra los Pokémon de tipo Agua volvió a dar resultado, ahora con una mega-evolución como víctima. La tortuga cayó al suelo desmayada, perdiendo así su estado. Charizard volvió a rugir dejando claro su liderato, para luego acercárseme. Como es un Pokémon en extremo orgulloso, se limitó a aceptar un pulgar en alto, para luego perder su mega estado y volver a la Pokéball.
–Tienes todo un caso de Pokémon ahí. –Me dijo el castaño de Kanto, al acercárseme tras haber guardado a su inicial de agua.
–Y que lo digas…
–Sé que perdí, y eso significa que quedé eliminado de la competencia sin importar los demás resultados. Pero igual quiero agradecerte la batalla, fue increíble, y realmente volví a sentirme como aquel chiquillo que viajaba por las regiones peleando en los gimnasios. Después de tantos años encerrado en laboratorios llenos de huesos, o en invernaderos llenos de Pokémon fósiles, debo decir que éste respiro me ha ayudado, y ahora podré retomar mi trabajo recargado. ¡Gracias! –Me dijo mientras me acercaba su mano.
–No creo haber hecho nada. Pero… de nada.
–No tienes que ser tan modesto. A partir de ahora, todos hablarán de la gran revelación, el agente de la Policía Internacional del que nadie esperaba nada, que avanza con grandes batallas como exhibición de su estatus. Además, ese Charizard es cosa seria, su poder es enorme, algo anormal, estoy seguro. Me recuerda tanto al Charizard de Ash, tenía la misma actitud y capacidad de despliegue de energía. Pobre Blastoise, ya no querrá volver a ver a uno en su vida.
Reí, nervioso al escuchar aquello. Pensar en que fuera el mismo Charizard, el mismo Infernape, el mismo Sceptile, el mismo equipo, resulta en algo bastante probable. Así que decidí cambiar de tema, ojalá así, lograr sacarle algo de información.
–Es gracioso, porque tu equipo posee, curiosamente, a todos los que fueron en el pasado los mejores Pokémon de Ash. Un Krookodile que fue su mejor Pokémon de Unova, con la misma costumbre de usar anteojos inclusive, un Greninja, aunque hasta donde escuché, el de Ash tenía una trasformación rara que solo el de él lograba, un Charizard de actitud similar, un Infernape, aunque diría que el tuyo es bastante más poderoso, un Sceptile, aunque el suyo nunca andaba sin una rama en la boca. Y la única diferencia, un Pikachu, tú tienes un Raichu, y de no ser por eso hasta pensaría que tienes sus Pokémon, Ash jamás habría evolucionado al suyo.
El castaño se quedó pensativo. Para ese punto ambos ya habíamos empezado a salir del campo de batalla, yo decidí acompañarlo pues no había dejado nada en mi camerino, y necesitaba sacarle algo más de información, lo que fuera. A pesar de que deseaba evitar ese tema, escuchar al ex-rival de Ketchum decir ello, logró confirmarme que mis Pokémon sí fueron los suyos, y que el día que perdí la memoria, también estuve con Ash Ketchum. Con ello resuelto, ahora necesitaba saber que pasó el día del suceso, tal vez algo importante sucedió, y me uní al él, puede ser que incluso recibiera sus Pokémon en vez de haberlos robado, necesito saber qué lugar en la historia de Ketchum tenía yo, para así desvelar a través de él mi propio pasado.
Al llegar al camerino, el rival de mi rival empezó a alistar varias cosas, mientras, yo me quedé sentado en una banca del lugar. Ya le había mencionado que deseaba hablar con él de Ketchum. Al poco tiempo, el castaño salió de la bañera totalmente listo, momento que aproveché para empezar el interrogatorio.
–¿Entonces me dices que viniste, no solo para participar en torneo, sino que estás investigando la muerte de Ash?
–El caso se sigue manejando como desaparición. Y sí, eso mismo. Lo que ocurre es que lo estoy manejando de manera cuidadosa, por envolver a una niña y una joven. –Le dije mientras le daba campo para que sentara en la banca.
–Entiendo a la perfección, y sí, es lo mejor. No tengo la menor idea de cuánto daño podría provocarle a Serena remover el pasado. Por cierto, antes de seguir con eso, escuché por parte de Brock, un amigo en común con Ash, que eres un agente problemático, y que desconfía de ti. Además, corre el rumor de que atacaste a Gladio Aether, y no hay que olvidar que no le agradas a Serena. –Solté un suspiro de resignación al escuchar al castaño, era momento de jugar bien mis cartas.
–Eso es fácil de explicar, lo de problemático es por mi actitud. No es un secreto que puedo ser un poco orgulloso y un gran hijo de Vulpix, pero así nací, es a lo que uno se acostumbra al lidiar con basura todo el tiempo, al trabajar en cubierto. Además, eso en parte fue porque la morena de Unova no me creyó que conocí a Ketchum en esa región, ¿qué culpa tengo yo que él no les contara sobre nuestro encuentro? Respecto a ello, sucedió porque ya tuve problemas con los Aether en el pasado, nada de mucha importancia, la verdad; se podría decir que ya lo arreglamos... Y lo de Serena empezó con la desconfianza de esos chicos de Unova, yo le conté que conocí a su hija en una investigación en la escuela de Santalune. Esa investigación de la que hablo, trataba sobre Ketchum, pero como ya quedó claro, no puedo hablar de ello, así que le di mi cuartada, pero salió mal, supongo.
–Comprendo, es bueno escuchar ambos lados de una historia, como profesor es algo que uno aprende con los años. Y sí, es normal que Iris se comporte de esa forma… Bueno, ya aclarado eso. ¿Qué necesita saber? –Sonreí satisfecho, estaba claro que sin Serena de por medio, mentir se me hace mil veces más fácil.
–Simple, necesito información de Red Sakaki, según mis fuentes puede tener algo que ver con la desaparición de Ketchum. Y, en caso de poseerlos, detalles de cómo desapareció. Por último, información del Team Rocket, y si alguno de los rivales del chico tenía relación con esa organización.
–Sinceramente nunca he escuchado nada sobre un Red Sakaki, menos que se relacionara con Ash. Se dé un tal Red que fue Campeón de Kanto por un corto periodo de tiempo, pero pasó hace más de década y media. Sobre su desaparición no se mucho, solo Serena y un par de chicos de Alola, estaban con él ese día. Creo que eran Gladio, Lillie y Serena, ahora que recuerdo. Salieron a hacer una misión de rescate, según se, habían tomado un Pokémon de Ash y se lo llevaron a través de un Ultraumbral. Ash decidió ir solo, así que fue con la poca gente que sabía del robo, atravesó el portal del Altar del Sol en Ula-Ula, y tras una explosión que cerró el umbral, no volvió. Eso es todo lo que sé y como tiene mala relación con los que estuvieron presentes, dudo que sea fácil que obtenga algo más, sobre todo porque ni siquiera a amigos cercanos les han dado los detalles. Y sobre el Team Rocket, no hay mucho que decir, Ash tuvo conflicto con ellos desde que empezó su viaje, pero solo era con unos agentes inútiles que a nadie en la organización les importaban. De vez en cuando, aparecía una pareja que parecía ser más preparada, pero la diferencia tampoco era la gran cosa, intentaron asaltar el Rancho de mi abuelo un par de veces, y deshacerse de ellos no fue tan difícil. Eso es todo lo que sé.
Le agradecí al profesor por su visita, y en completo silencio, me quedé en la misma banca. Por más que analizaba la información, no la amoldaba a lo que sabía. Lo único que podía afirmar, es que lo que mi padre me dijo, era en parte mentira. Tal vez Mewtwo era de Ketchum, y por eso fue por él. No sé, todo resulta muy confuso, enredado y extraño.
Mientras pensaba en ello, un hilo de recuerdos me empezó a alejar de la realidad, pero no eran los típicos flash-back, era una mescla de imágenes, todas sin sonido, casi como ver una película muda. Primero estaba recibiendo a Pikachu, me electrocutó, no podía apreciar quien me lo daba, luego estaba batallando contra un hombre, una mujer y un Meowth, no podía apreciar los Pokémon que los acompañaban, era casi como si no fueran algo estable. Ahora estaba peleando contra miles de entrenadores, la secuencia acabó llevándome frente a un Mega-Charizard X.
Estoy en un aeropuerto, siento mi corazón acelerarse, siento dolor, nostalgia, un beso me causa taquicardia. De nuevo estoy en la playa, siento la arena, el aliento de mi amada, cambia la escena, estoy comiendo un postre, lo recuerdo por las visitas a Kalos, es un macaron. Por último, tengo el Ultraumbral frente a mí, recibo un beso, no logro ver a nadie más en el lugar, es muy extraño, la voz de la chica vuelve a sonar, ahora es más clara que la última vez que la oí; "Vuelve a mí, por favor. No lo olvides, no te rindas hasta el final… ¡Te amo!"
Me siento vacío de nuevo, igual que como me sentía tras despertar del coma, como me sentía al perder a Plumeria, como me sentí al encontrar aquella casa en Pueblo Vaniville, como me siento todos los días desde entonces. Una voz me saca del ensimismamiento, es Sabrina.
–Parece que encontraste el camino a lo que buscas, ahora solo falta recórrelo. –Intenté responder, pero no me dejó. –Hablamos luego, tengo que ir a mi última batalla. Tendremos mucho tiempo para hablar… De todas formas, ya quedé fuera matemáticamente del torneo, no importa los resultados de la batalla.
–Lo siento… –Le dije apenado, yo la dejé sin oportunidad de luchar por su continuidad en el torneo.
–No hace falta. Lo primero que se aprende en las batallas, es que los resultados, aunque son importantes, no son lo más importante. Y este evento tenía como objetivo mostrar eso, ya que está hecho en honor a alguien que nunca ganó una liga, pero que se esforzó hasta final y nunca se rindió. Bueno, ya no tengo tiempo, adiós.
Sin dame oportunidad de decir nada, la chica desapareció de mi vista, al cruzar la puerta que lleva al campo de batalla. "Esas palabras", pensé al recordar lo que me dijo la psíquica. "¿No te rindas hasta el final? No lo haré, y aunque no te recuerde, te encontraré".
–Gracias, Gary. –Dije a la nada, mientras salía del camerino en dirección al comedor. Después de comer, tendría muchas estrategias que planear, entrenamientos que cumplir y cosas por recordar.
