Cita Veintiuno - El Corazón Cautivo
Whirlwind se secó los ojos tratando de mantener la compostura, sus risas se intensificaban. "Y-y luego... el toro entro de nuevo en la habitación..." El semental se inclinó sobre la mesa, con miedo de mirar a Cheerilee. Él iba a estallar si hacia algo más que mirar hacia su plato. "... Pero esta vez, ¡tenía las chaparreras pegadas en sus cuernos!"
Cheerilee se echó a reír, pegando su pezuña debajo de su nariz ya que accidentalmente había resoplado un poco de su vino. "¡No lo hizo!"
Whirlwind asintió. Tenía la cara roja mientras jadeaba en busca de aire. "¡Te juro por Celestia que lo hizo!"
La maestra se derrumbó sobre su plato de estofado de pasto varilla, gritando. "¿Cómo?", Fue todo lo que pudo decir antes de que las risitas volvieran de nuevo.
"¡No sabemos! ¡Nunca pudimos averiguarlo!" El semental trató de servirse un poco más de vino, pero sus pezuñas temblaban tanto que fallo en darle a la copa por completo. Por un momento, ambos miraron en shock fijamente el charco antes de mirarse el uno al otro. A medida que sus ojos se encontraron de nuevo, toda restricción se perdió de nuevo.
Cheerilee presionó su pezuña en su costado adolorido, tratando de masajear el punto en el que se había establecido el dolor. "¡No más! ¡Por favor! ¡No puedo respirar!"
"Deberías haberlo visto..." la voz de Whirlwind decayó cuando miró por la ventana detrás de la yegua. "Sólo un momento", dijo levantándose y cerrando las costosas cortinas de terciopelo del comedor.
"¿Qué ocurre?", Preguntó Cheerilee, mirando por encima del hombro mientras el semental cerró la siguiente serie de cortinas con un gesto ostentoso.
Whirlwind giro los ojos antes de sonreír con tristeza. "Oh, sólo algunas cosas desagradables allá fuera. Yo había pensado que podría ocurrir esta noche. Nunca es una buena escena."
Cheerilee estiró el cuello, tratando de ver más allá del semental que se había vuelto inquieto con las amarras de las cortinas. "¿Qué es? ¿Qué está pasando?"
"Te lo explicaré todo en un momento, pero primero..." Whirlwind le guiñó un ojo, una pequeña sonrisa creciendo en su rostro. "…Tengo una sorpresa para ti. ¡Realmente creo que te va a gustar!"
La frente de Cheerilee se arrugo mientras miraba entre la cortina y Whirlwind. "¡No esta noche!", Dijo, levantándose de la silla. "¡Estoy cansada de que esto ocurra!"
Whirlwind frunció el ceño, parpadeando un par de veces mientras trataba de entender. "¿Perdón? Lo siento, pero creo que no te estoy siguiendo."
Cheerilee fue hacia las cortinas y tiró de los lazos, abriendo las cortinas de golpe. "Olvídalo. No sería capaz de explicarlo de todos modos. Sea lo que sea, sin embargo, voy a enviarlo - ¡¿Que en Equestria?!"
Varias docenas ponis policías estaban parados formando un anillo alrededor de la casa. Como se abrieron las cortinas, uno se adelantó y comenzó a ladrar en un megáfono.
"¡Sabemos que estás ahí, Whirlwind! ¡Sal con las pezuñas en alto!"
"¡Whirlwind, que est-ah!" Cheerilee se estrelló en el piso de madera cuando unas amarras de cuerda se ciñeron con fuerza alrededor de sus patas.
"¡Sorpresa!", Dijo Whirlwind con una sonrisa.
Cheerilee se movió furiosamente en el suelo. "¡¿Qué demonios crees que estás haciendo?!"
"Bueno, tenía la sensación de que podrían venir el día de hoy." Whirlwind le dio a la cuerda un tirón final y comenzó a atar un nudo intrincado. "Ellos han estado observando las salidas de Ponyville durante días. No hay manera de entrar o salir." Recogiendo a la maestra, él la depositó en su silla nuevamente. "¡Honestamente, yo había pensado que era mi fin, pero luego te conocí en Sugarcube Corner! Parecías ser una yegua tan dulce, y pensé que tal vez podríamos llegar a conocernos un poco mejor. Ya sabes, ¿algo de cenar? ¿Tal vez una tensa situación de rehenes? A mí, Whirlwind escapándose de la ley... ¿tal vez en un globo aerostático robado? Esa clase de cosas."
Cheerilee se agito, meciendo su silla hacia atrás y adelante mientras luchaba por liberarse. "¡¿Solo me invitaste aquí para ser un potencial rehén?!"
Whirlwind negó con la cabeza, mirando al suelo durante un minuto mientras se tranquilizaba. "Sabes, eso es bastante hiriente", dijo, frunciendo el ceño. "Sólo estoy tratando de hacer una conexión aquí. ¿Acaso no fue la cena, agradable? Pensé que la estabas pasando bien."
"¡Lo estaba!" gritó Cheerilee, dejando al descubierto sus dientes mientras miraba al semental mientras este cruzaba sus patas con fuerza sobre su pecho y miraba hacia otro lado. "¡Justo hasta la parte donde me ataste para usarme como un escudo equino!"
"¡Última oportunidad! ¡No nos hagas entrar ahí y atraparte!"
Whirlwind levantó una pezuña. "Discúlpame por un momento." Saltando de su silla de nuevo, trotó hacia la ventana. El semental le dio a Cheerilee un guiño mientras se agachó y abrió de golpe la ventana. "Realmente me gustaría pasar de esto, pero tengo que encargarme de estos oficiales primero. Simplemente quédate quieta." Tratando de mantenerse por debajo de la ventana, el semental estiró su pezuña, arrastrando la silla de Cheerilee a la vista. "¡No se hagan ilusiones!" Gritó. "¡Tengo un rehén aquí y no va a salir con vida si veo a alguno de ustedes acercarse una pulgada hacia esta casa!"
Mirando hacia afuera, Cheerilee podía ver a varios de los oficiales preocupados amontonándose. "¡Vengan aquí y ayúdenme!" Les gritó a ellos.
"¡Cheerilee, por favor, no seas así!", dijo Whirlwind con un suspiro. "No quiero tener que amordazarte. Vamos a tratar de pasar un buen rato con el resto de nuestra noche. No hay razón para esto cambie las cosas entre nosotros."
Cheerilee miró enojada a su cita. "¿Has perdido totalmente la cabeza?"
"Mira, ¿es por lo de 'le hare algo si es que se acercan'?", Le preguntó, trotando hacia la cocina. "Eso es sólo dialogo de rehenes. Yo realmente no quiero matarte."
"Oh, eso es muy tranquilizador", le dijo Cheerilee. Después de tirar contra las cuerdas un par de veces más, finalmente se dio por vencida. "Casi no puedo esperar para nuestra próxima cita. ¡Lo puedo ver ahora! Tu: ¡Huyendo de la ley, metiéndote en arbustos y escondiéndote en vagones para escapar por la frontera! Yo: ¡Con los cascos atados, tropezando, muerta de hambre, pero locamente enamorada mientras soy llevada lejos en una aventura llena de terror! ¿Qué más podría una yegua pedir?"
"¡Oh, gracias a Celestia!" respondió Whirlwind, trotando de nuevo en el comedor con un cuchillo carnicero grande. "Tenía tanto miedo de que te lo estuvieras tomando mal, pero-"
"¡Lo estoy, idiota!"
"Oh", dijo Whirlwind, bajando la cabeza. "Sabes, podrías ser un poco más comprensiva. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo. ¿Por cierto, necesitas algo?" Él sonrió, alzando un casco antes de que pudiera responder. "Lo sé, lo sé. ¡Libertad!" Él giro los ojos. "Alguna otra cosa aparte de eso. ¿Agua? ¿Un masaje en la espalda?"
Ambos ponis miraron hacia otro lado cuando la sala se llenó repentinamente con una la luz cegadora. "Estamos enviando a un negociador", el oficial gritó desde algún lugar cercano a un gran foco. "¡No hagas nada precipitado!"
Whirlwind saco el cuchillo para que lo vieran los oficiales, agitándolo amenazadoramente cerca del cuello de Cheerilee. "¡No me tienten! ¡Juro que lo haré si veo a alguno de ustedes acercarse a esta casa! "Inclinándose, Whirlwind le susurró al oído de Cheerilee. "No es que quiera. Pareces un gran yegua, y creo que una vez que hablemos de esto por un tiempo, vamos a estar riéndonos al respecto, como lo estábamos hace un rato. Sólo tenemos que pasar por todo este asunto de negociación y escape primero."
Cheerilee suspiró, cambiando su posición como mejor pudo y deseando poder rascarse los persistentes picores que la plagaban en este momento. "¿Y cuánto tiempo es eso, por lo general?"
El semental se encogió de hombros. "Eh, por lo general unas pocas horas. A veces, un par de días. Realmente depende de la comisaría." El Trotó hacia su silla, la tomo y la colocó cerca. Sentado de nuevo, le dio a la maestra una sonrisa esperanzada. "¡Pero ahora vamos a tener montones y montones de tiempo para compartir el uno con el otro! Ya sabes, para realmente conocernos."
Cheerilee se reclinó en la silla. Mirando hacia el techo, se preguntó qué es lo que ella alguna vez habría hecho para que el universo la odiara tanto. "Casi no puedo esperar", respondió ella finalmente.
