NdlT: Hello! Ya vuelvo a estar aquí. Sí, sé que he tardado un poquitín, pero bueno… lo bueno se hace de esperar, no? xDD
Os dejo con el capítulo, enviadme reviews con cualquier sugerencia, comentario o lo que sea, sabéis que me encantan! ^^
Disfrutad del capítulo!!! (yo sin duda lo he disfrutado traduciéndolo.. uff… me encantan tanto! lalala)
Lamentaciones de una ridícula soñadora
Confesiones de Auriga Sinistra
-Parte 20-
Jueves, 3 de diciembre 1991
Dormitorios
9.14 AM
ARGH. En serio, no sé porque la gente
Viernes, 6 de diciembre de 1991
Sala de profesores
6.20 PM
Si Trelawney vuelve a ofrecerme otra vez "dar voz a todos los aspectos bastante poco probables de mi futuro inmediato a través de la quiromancia", lo sentiré mucho pero
Domingo, 8 de diciembre de 1991
Torre de astronomía
1.40 AM
SÉ QUE LOS GEMELOS WEASLEY ESTÁN DETRÁS DE ESTO, Y CREÉME, LIBRETA, YO
Miércoles, 18 de diciembre de 1991
Dormitorios
11.12 AM
Parece que he roto mi adicción contigo. Soy completamente capaz de soportar y aceptar las pequeñas agonías de la vida sin tener que garabatear crónicas atormentadas de antemano. Soy… una mujer libre.
¡JAJ!
11.15 AM
… No es que no podamos ser amigos.
Jueves, 19 de diciembre de 1991
Gran comedor
8.08 AM
OH DIOS MÍO, NO.
8.10 AM
Te voy a explicar algo, pero antes, tienes que prometerme que no vas a juzgarme. Va a sonar muy horrible, pero de veras, después de todo lo que he escrito sobre Snape aquí, debería esperarme que ya hubieras desarrollado suficiente tolerancia para ser capaz de soportarlo. No tiene nada que ver con gente siendo empujada desde la torre de astronomía, ni con gente siendo colgada de sus uñas, ni incluso con horarios irregulares de ducha. Realmente, en comparación con todo esto, es bastante aceptable. Es solo…
Que odio la navidad.
Bueno. Eso suena un poquitín mal, ¿no? Como si tuviera que haberle seguido un vehemente "¡badabung!" y una masacre de gatitos, o algo por el estilo. ¡No es ni mucho menos así! Es solo que… todo este ambiente alegre a veces tiende a ser increíblemente estresante. Los estudiantes se comportan de un modo extrañamente rebelde, y los profesores parece como si solo pensaran en la gran obligación de tenerse que quedar en días festivos. Bueno, no es que tengamos que hacerlo, necesariamente, pero algunos niños se quedan cada año, y los profesores que se van, tienden a colocarse en la lista negra de sus colegas durante la primera mitad de enero. (Casualmente, Victoria se va a Paris este fin de semana. Hmf.)
De todas maneras, para esta aparentemente desesperada necesidad de vacaciones, la unidad y el placer han florecido en… La Facultad Secreta de Hogwarts de Intercambios de Regalos de Navidad.
Aunque se viene haciendo desde antes de que viniera a trabajar aquí, estoy totalmente segura de que Dumbledore es el ideólogo de todo esto. Y aunque en teoría, la idea de los regalos suena encantadora, la práctica es una cosa totalmente distinta. ¿Has intentado nunca comprar un regalo para Minerva McGonagall?, ¿O para Sibyl Trelawney?, ¿O quizás – para un hombre que piensa que eres loca de remate solo porque una vez paraste en su dormitorio cuando por casualidad iba sin camisa? (Desde entonces he aprendido que en esta situación particular, comprar un suéter irritante, para luego hacer la broma de a ver cuánto tarda en quitárselo, no es exactamente la manera más social de manejar este tipo de cosas.)
Así que, sí. Y además de todas las agonías que inspiran esta tradición tan alegre, existe el hecho de que las Navidades tienden a hacerme sentir infeliz. Supongo que eso muestra que soy horrible, ya que, en vez de eso, debería estar abrumada por el nuevo sentido de gratitud de no ser una de esas personas que se pasan todo el tiempo en el Caldero Chorreante, emborrachándose y profesando su amor imperecedero a Tom, el camarero sin dientes. (No es que Tom el camarero sin dientes no merezca ningún amor, por supuesto, y no estoy en posición de juzgar a nadie. Reconozcámoslo, tengo dientes, pero no soy precisamente una opción demasiado buena.) Tengo un trabajo, y una casa – o algo así – y amigos – er, ex amigos y un elfo doméstico, al menos. Pero es que hay algo innegablemente solitario y triste cuando ves a la profesora McGonagall emborrachándose y coqueteando con Hagrid año tras año mientras Dumbledore se divierte demasiado con las sorpresas navideñas mágicas (ndlt: en inglés, crackers, es una especie de tubo que se estira por los dos lados y salen sorpresas, como caramelos, o confeti, o chocolatinas,…) y cuando se divierte aún más torturando a Snape con estos. (De acuerdo. Puede que esta parte sea la más divertida. Pero las perturbadoras gracias Hagrid-y-McGonagall lo cancelan de forma espectacular.) Es solo que… tiendo a sentarme y comer un montón enorme, tremendo y enteramente lamentable de montones, y nunca hago algo particularmente interesante, salvo cuando una vez a Snape le engatusaron para que llevara una boina de color rosa y reí tan fuerte que tiré accidentalmente todo el zumo de calabaza que tenía en la boca al profesor Flitwick. Cuando no estoy rociando las varias partes de mi comida a mis compañeros, parezco condenada a no ser interesante, e ignorada. Y, sí, técnicamente, es lo mismo que vengo sobrellevando durante todo el año, pero hay alguna cosa que lo hace particularmente deprimente en Navidad.
Y por si esto fuera poco, bueno…
Hay un trozo de pergamino al lado tuyo mientras escribo esto. No es particularmente amenazador, ya que el pergamino es bastante normal – blanco con un borde cutre rosa. Tampoco está encantado para que ataque mi cabeza al menor movimiento, o algo por el estilo. (No es que haya pasado. O si ha pasado, que se sepa que yo, teóricamente, no he perdido ni mi calma, ni casi todo el pelo. Ni he caídotan bajo como para jurar venganza eterna a esas mocosas furcias Slytherin teóricamente tan detestables. MALDITA SEAS, NARCISSA BLACK. Teóricamente.) Oh, no. Verás, es más lo que contiene esta escritura perfecta y llena de giros bonitos, lo que me atrae a mi incuestionable destrucción.
Ajem.
Cito:
"Querida Auriga,
Tu padre ha decidido acompañar a tu hermana estas navidades a Egipto para conocer a ese chico con el que está saliendo - ¡qué vida lleva Lyra! – pero debo admitir, que la idea de la arena no me seduce lo más mínimo. La Navidad es una época para ver como la nieve cae lentamente, y de chocolates calientes al lado de una chimenea. ¡Los camellos y las pirámides ciertamente no son ningún factor a la ecuación!
Pero más que nada, la Navidad es para estar en familia. Y como echaré tanto en falta a tu padre y a tu hermana, he pensado que lo más sensato sería mejorar esta situación tan desafortunada. He estado dándole vueltas a la idea durante unos días, y he concluido que sería encantador pasar la Navidad con mi querida niña. Después de todo, Auriga, no te he visto desde el verano, y tengo bastante curiosidad para saber qué es de tu vida. Seguro que te apresuras a contarme que no hay nada en particular, pero sé como apreciar las pequeñas cosas, y además, me gustaría conocer a ese Algernon con quien estabas tan entusiasmada la última vez que escribiste. Sin mencionar que ver Hogwarts otra vez será totalmente encantador – ¡Solía pasármelo tan bien con Minerva y el resto de la banda!
Tu padre y tu hermana se van el 23, así que supongo que haré lo mismo. Después de todo, las casas se quedan vacías cuando no está tu marido – ¡No estoy segura durante cuánto tiempo, una vieja y tonta ama de casa como yo, lo podrá soportar! Ah, aquí estoy, parloteando sobre algo que encontrarás desconcertante. Lo siento, querida. Puede que si tratases con más cuidado a este Señor Brightmann…
Pero, por supuesto, ¡tendremos todo el tiempo del mundo para discutirlo cuando te vea!
¡Besos!
Mamá."
8.18 AM
Puede que si soy muy, muy, muy amable con Snape, considerará tirarme por la Torre de Astronomía.
Dormitorio
9.44 PM
Estoy perdida.
Quiero decir, en serio. ¿Se supone que debo saber qué hacer en este punto? Le odio. Lo hago. Ha arruinado mi única relación que prometía algo que valía la pena para siempre – ¡y ni si quiera de forma mediocre o pasada de moda! Oh, no. Le rompió su espina dorsal. Cuando se trata de malevolencia y crueldad en general, Severus Snape es el único amo. Además, es muy, muy malo conmigo. Después de haber roto la espina dorsal de mi novio. ¿De dónde saca uno el derecho, te pregunto, de ir por la vida siendo totalmente antipático, y entonces hacer cosas como esas como si tuvieran el derecho? Solo porque es un ex mortífago con unas características faciales muy definidas no significa que tenga el derecho de ir y decir cosas despiadadamente sarcásticas y disminuir tu autoestima, y dar patadas a cachorritos. (Oh, de veras, no actúes como si te sorprendiera. Si Severus Snape nunca ha dado una patada a algún cachorrito alguna vez en su vida, entonces yo soy Celestina Warbeck.) Le odio.
Pero aún así.
Ya sabes, supongo que puedo atribuirlo todo al hecho de que siempre aparece cuando estoy especialmente emocionalmente trastornada. ¿Estoy casi fuera de mi mente debido a una falta de sueño y murmurando cosas (perfectamente inocentes y no-sexuales, de eso estoy segura) en medio de la biblioteca? Ahí está él. ¿Estoy bastante aterrorizada porque un trol gigantesco y sediento de sangre quiere apoderarse del castillo? Ahí está él. ¿Estoy angustiada por el hecho de que uno de mis estudiantes me sacaría más rápido de la cama, si Snape nunca hubiera dado una patada a un perrito? Ahí está él. (Posiblemente porque fui a verle yo en esta ocasión particular, pero esta no es la cuestión ahora.)
Este incidente es muy igual a los otros. Porque no fueron mi culpa, y parecen dar soporte a la posibilidad de que Snape me está acosando.
Iba yo dando un paseo por el castillo, como se supone que debo hacerlo, reflexionando en la inmensidad de mis desgracias. Porque si las noticias de mi madre comunicándome que esta sería la peor navidad de la historia fueran poco, esta tarde nos hemos repartido los nombres para el intercambio de regalos, y me ha tocado Slatero Quirrell. Sí, ese Slatero Quirrell. El que es malo. Conchabado con Quién-Tú-Ya-Sabes. Capaz de matarnos a todos en cualquier momento. ¿Qué se supone que tengo que regalarle a Slatero Quirrell? De alguna manera, no creo que sea del todo apropiado unos guantes de piel de de dragón. Ni siquiera puedo cruzarme con él por los pasillos sin caerme al suelo inconsciente. Y, bueno, con todo esto de que es malvado y que puede matarme y todo eso, hay un poco de presión.
Esto, más las imágenes que me vienen de cómo voy a explicarle a mi madre porqué no va a poder conocer a Algernon, me hicieron darme una vuelta llena de melancolía por los pasillos.
Que resultó cambiar rápidamente de melancólica a potencialmente perturbadora, cuando al doblar una esquina divisé a Christopher caminando hacia mi dirección desde el otro lado del pasillo. Parecía inmerso en una conversación con una chica de su curso, y no me vio, pero sabía demasiado bien que la chica no iba a captar su atención durante mucho tiempo. Y, de veras, en el estado en que estaba – con una enorme lista de problemas desquiciantes, sin novio, ni mejor amiga, y con un elfo doméstico cada vez más irritante, que sus interpretaciones de Barry White dejaban mucho que desear – Estaba bastante segura de que no habría manera de poder escaparme de una conversación con él sin que al menos hiciera una aparición un fuerte golpe en la cabeza. (Me siento casi obligada a sacar este tema a Dumbledore en la próxima reunión de profesores, ya que a veces, la violencia es la respuesta, incluso si hay un estudiante involucrado. De todos modos, no importa cuántas veces me lo repita, creo que no va a salir demasiado bien.)
Así que hice la única cosa que podía hacer –
Correr a la clase vacía más cercana y convenientemente localizada, y esconderme contra la pared hasta que le oí pasar.
Resultó que esa clase vacía que estaba convenientemente localizada, era la que guardaba el Espejo de Oesed.
Dumbledore nos informó que lo había planeado este año, pero de veras - ¿es que dejarlo en clases vacías con un montón de escritorios sin utilizar parece la manera más responsable de tratar con una cosa que planeas usar? Los motivos de este hombre me superan.
Y, en serio, tan pronto me di cuenta de lo que era, tuve la intención de marchar sin echarle ningún vistazo. No hace falta ser un genio para darse cuenta de que mi vida no es precisamente ideal en este momento, y de alguna manera sospeché que si le echaba un vistazo a mis deseos más desesperados sería idiota.
Me llevó exactamente cuatro pasos y medio para determinar que un pequeño vistazo no iba a doler.
(Nota para mí misma: Soy idiota. Un poco.)
Dolió. Quiero decir, no es que lo que vi fuera motivo de conmoción, o algo así; No descubrí ningún deseo apasionado de mi subconsciente. (Si estuviera hablando con Victoria, esto sería merecedor de un triunfante 'HAH!') Pero al mismo tiempo, bueno… no es todo tan bonito, ¿sabes? Tener que enfrentarte a todo lo que no vas a tener aunque nada sea difícil de conseguir, simplemente porque tienes un talento increíble para arruinar tu vida.
Ahí estaba yo, sonriéndome y con un semblante radiante, aunque no había rastros de maquillaje, con mi pelo rizado sin estar encrespado… mirarme al espejo y tener enfrente una versión atractiva de mi misma es bastante perturbador. Y entonces, por supuesto, la gente empezó a salir: Victoria sonriéndome de manera que sugería la gran amistad entre nosotras, en vez del tono burlón y de superioridad demasiado común en ella; mis padres a mi lado, sonriendo abiertamente y orgullosos de mi; Algernon con una rosa escondida bastante mal en su espalda; Snape vagamente situado casi fuera del espejo a mi izquierda, sin parecer particularmente simpático o algo así, pero solo… ahí. Para discutir, o tirarle cosas. Y por alguna razón, esa fue la gota que colmó el vaso. Estoy segura que des del primer momento estaba destinada a tener una crisis emocional, pero algo en Snape, siempre rondando por ahí como un murciélago enorme, fue lo que realmente me empujó a mis límites.
Así que ahí estaba, enfrente del espejo y avergonzándome horrores delante de una versión mucho más superior de mi misma; después de aproximadamente cuatro segundos de intentar luchar contra ello, me dejé llevar completamente, pensando que quizás me había merecido un buen llanto, después de todo lo que me había ocurrido recientemente. Además, me pareció el mejor lugar para hacerlo: ir por los pasillos llorando tiende a asustar a los niños, siempre hay la posibilidad de que un estudiante (posiblemente Hermione Granger o Christopher) se aparezca en la Torre de Astronomía, y de alguna manera me siento un poco mal cuando rompo a llorar si Wimmy está en el dormitorio. La pobre criatura intenta consolarme, pero como ya he escuchado tantas veces la versión suave de 'You sexy thing', no creo que vaya a tener el efecto calmante deseado, incluso puede hacerme llorar más fuerte.
Así pues una clase abandonada me pareció un lugar tan bueno como otro, de verdad, y de hecho, lloré con gusto sin ninguna interrupción durante puede que dos minutos antes de ser interrumpida bruscamente con un—
"Ah, sí. Me lo tendría que haber imaginado."
Automáticamente, mi mirada fue al reflejo de Snape, pero éste solo estaba ahí, callado y extrañamente atrayente. Lo cual, por supuesto, quería decir…
"¿Qué haces aquí?" demandé de manera que hubiera sonado bastante amenazadora si no fuera porque me interrumpí con un sollozo bastante pronunciado.
"Pasaba por el corredor cuando me detuve por unos sonidos que misteriosamente recordaban a los de un gato siendo lentamente torturado," respondió suavemente. "Si hubiera sabido su origen verdadero, hubiera continuado andando, te lo aseguro."
En algún lado de mi mente lo del gato-siendo-torturado hizo clic (encaja con lo de golpear a cachorros), pero estaba demasiado afligida como para conectar las dos ideas. En vez de eso, murmuré un, "Bueno, pues ya te puedes ir."
"¿Y dejarte aquí lamentándote de las agonías supremas de tu existencia?" dijo en un tono un poco burlón. "No me parece demasiado cortés."
"Cállate," le ordené, intentando secarme las lágrimas con la manga con toda la rabia que pude.
"Mi querida señorita desdén" murmuró para sí mismo, suavemente y cruelmente entretenido, e irritante. Sacar Shakespeare en una conversación cuando uno de los participantes no es lo suficientemente coherente como para recitar con éxito el alfabeto, no es exactamente justo.
Y supongo, que le pega a Snape.
"¿Nunca dejas de ser un gilipollas?" inquirí, sintiéndome traicionada por descubrir que tantas horas empleadas en Mucho ruido y pocas nueces no había suficientes como para ayudarme a encontrar alguna respuesta rápida y mordazmente inteligente.
"Vaya, Auriga" dijo en voz baja, con sus ojos centelleando, "¿estamos encantadores esta noche, eh?"
"Vete a la mierda, Snape."
"Totalmente encantadores," determinó, sus labios se torcieron en una sonrisa. Estuvo ahí un momento, sonriéndose a sí mismo por mis desgracias, o algo de semejanza Snape-esca, mientras luchaba para parecer como si no hubiera llorado. Lo impedía el hecho de que aún estaba llorando.
"Ruego que me cuentes, Auriga" finalmente empezó, como si dejar un momento para disfrutar de mi miseria no hubiera sido suficiente para él, "¿qué te condujo a escoger este sitio en particular para lamentarte de tus incontables agonías?"
"Vete."
"Es que—"Cualquier cosa horrible que me iba a decir, se volvió en silencio ya que, finalmente, descubrió el espejo.
"Ah," dijo casi para sí mismo, después de un momento. Entonces calló, lo cual, considerando todas las cosas crueles que encuentra para decirme, incluso cuando no tiene tiempo ni para prepararse, no era un buen presagio. Supuse que yo también debía actuar de algún modo, a no ser que quisiera pasarme toda la noche llorando, siendo un inconsolable desastre.
"Ahórratelo," le instruí, rápidamente.
"¿Qué?"
"Ahórratelo" le repetí con más energía. "Lo que sea, no quiero oírlo."
Frunció el ceño. "Auriga—"
"Sí, mi vida es un desastre miserable." le solté. "Sí, y continua empeorando y empeorando. Perdóname si encuentro un poco sobrecogedor mirar al espejo y ver que todo está bien, cuando la realidad no se le parece en nada, ya que nada nunca volverá a estar bien. Ya sé que esto me hace merecedora de horas y horas de comentarios mordaces y sarcásticos de los tuyos – no importa que casi el noventa y cinco por ciento de lo que me ocurra sea culpa tuya, ¡de una forma u otra! Solo… ahórratelo."
Tan pronto como lo dije, supuse que había sido bastante estúpido por mi parte intentar hacer tal tipo de petición. ¿Severus Snape ahorrarse algunos comentarios crueles cuando los argumentos que se le presentan prácticamente suplicaban ser objeto de burla? También debí haber pedido un pelo liso, y el amor imperecedero de Gilderoy Lockhart.
Que quede dicho aquí y ahora, que este hombre debe derivar todas las alegrías de su vida para confundirme hasta el punto en que crea que mi cabeza va a estallar, o algo igual de espantoso. (Er, Snape, no Gilderoy. Creo que si hubiera sido al revés, él me hubiera comprendido perfectamente. Y hasta puede que me hubiera recomendado alguna poción para el pelo.)
"Este espejo no merece tus lágrimas, Auriga." dijo Snape, suave e intensamente, con sus ojos penetrándome de esa forma que hacía que mi espina dorsal sintiera una extraña sensación de hormigueo. (De forma mala, por supuesto. Aunque no de forma tan mala como la espina dorsal de Algernon, supongo.) "Sea lo que sea el reflejo que te haya mostrado, no tiene que tener ningún valor para ti. No importa lo desesperada que estés para que se cumplan tus deseos de cuento de hadas o tu perfecto amor, o tu belleza artificial, o sea lo que sea la cosa insubstancial que veas –" (de veras, incluso puede ser gilipollas cuando te está consolando – si eso es lo que estaba haciendo. Aún estoy confundida), "—no será real solo por mirarlo. Los verdaderos deseos son poco menos que un estorbo. Te iría bien recordarlo."
Y, bueno, ¿qué se suponía que debía responderle? Sí, de acuerdo, no era una situación del tipo "oooh, todo irá bien, queridito" más una buena taza de té, pero no estoy segura de que de hecho, Snape tenga plena consciencia del concepto de confortarme en primer lugar. Parecía hasta amable, especialmente si se considera el hecho de que hasta entonces, me había estado ignorando – excepto por unas cuantas sonrisas de suficiencia de tanto en cuando – durante todo el mes.
Aún entonces, una respuesta coherente era demasiado pedir para mí.
"Es fácil decirlo para ti" conseguí decir al final, pero tuve que hundirme en un escritorio mientras lo decía. Las lágrimas mezcladas con la espina dorsal con hormigueos, hacía que fuera difícil que consiguiera una postura adecuada. "Tú no tienes que hacerle un regalo a Slatero Quirrell."
Me miró durante un momento, con una expresión de total desconcierto haciendo entrada en su cara, antes de que la sonrisa de suficiencia volviera y cruzara sus brazos de manera bastante engreída.
"Sin duda, el peligro para acabar con todos los peligros," observó con ironía.
"Vete a la mierda."
Continuó sonriendo de manera perfectamente agilipollada. Supuse que ahí había acabado todo así que crucé mis brazos y lo miré, deseando que captara la indirecta y se marchara para que pudiera así salvar algún vestigio de mi dignidad.
Pero, oh no. Por supuesto que no podía hacer las cosas simples. En vez de eso ---
"Sibyl Trelawney" dijo en tono grave, y se apoyó en el escritorio en que estaba.
Me llevó unos momentos adivinar de lo que estaba hablando, pero cuando se me ocurrió, no pude evitar dejar ir una breve carcajada. Aún sonaba un poco como un sollozo – probablemente porque estaba esperando un castigo por reírme – pero aún así. Fue casi… agradable, estar ahí e imaginármelo intentando elegir un pañuelo lila vaporoso, o unos brazaletes.
Snape no sonreía, porque ya he determinado antes que esto es imposible a no ser que esté presenciando una gran demostración de sufrimiento, pero tampoco estaba sonriendo con suficiencia, ni moviéndose nerviosamente, ni haciendo ningún movimiento errático. Y entonces me encontré con su mirada y casi no le esbocé una sonrisa, y ahí estábamos, casi no esbozándonos una sonrisa el uno al otro. Reinaba una especie de paz, todo en silencio, a excepción de los sonidos apagados de Filch ahuyentando a los de primer año por tirar bolas de nieve.
"En serio, Auriga" me regañó Snape, pero muy suavemente y casi… no diré 'cariñosamente', porque el concepto en sí hace que mi cerebro duela. Dejémoslo en 'estraño' "Te pareces a la pobre de Ofelia."
"Oh, como si fueras perfecto para criticar apariencias," repliqué, pero sin embargo, me quité las gafas e intenté hacerme parecer menos como una rata ahogada. Parecía una acción muy inocente – una bastante normal, que bajo ningún concepto iba a conllevar a …
Excepto que entonces su mano se acercó y su pulgar rozó el lunar del lado de mi ojo derecho y mi pobre espina dorsal pareció estar a segundos de disolverse entera y todo era muy surrealista hasta el punto en que estoy considerando el hecho de que me lo haya inventado o puede que quizás él estuviera bajo la influencia de alguna maldición o puede que del alcohol porque a veces cuando hay alcohol de por medio tiende a tocarme accidentalmente pero no demasiado cuando está en sus cabales y por lo tanto era muy antinatural y esto es solo una frase no oh dios supongo que debe ser gramaticalmente muy incongruente pero es que fue muy extraño e incorrecto y desafiaba las leyes de todo lo que he conocido como por ejemplo una frase tan larga. Como esta.
Bueno, por suerte, los dos nos dimos cuenta aproximadamente en una décima de segundo que estaba sucediendo algo muy, muy malo. Yo hice un movimiento y le di un revés a su mano – mecanismo de defensa – lo que le obligó a meterme el dedo en el ojo, lo que me obligó a dar un grito y darle un golpe a su brazo otra vez. Mientras, había conseguido de alguna manera pasar de fruncir el ceño a una sonrisa de suficiencia, pasando por un tic en el ojo, de una sola vez; Los tres trabajaban en un unísono bastante horrible, como un ejercicio de natación sincronizada del infierno.
"¿Qué estás ha—"
"¡Vete!"
"¿Que yo me vaya? ¡Estaba aquí primero! Por qué –"
"Haz el favor de marcharte ahora, Sinistra, o no me haré responsable de mis acciones –"
"¿Es que ha sido mi culpa? Has sido tú el que –"
"¿Se ha apiadado de ti? Estabas desesperada por alguna muestra de compasión; si no hubiese aparentado interés, ese Goldstein sin duda hubiera caído presa de tu insaciable voracidad por atención masculina –"
"¿Cómo te atreves siquiera a sugerir tal cosa, pedazo hijo de la gran – "
"¡Ha! Sabía que estabas detrás de algo, mi querida – ah. ¡Profesores!"
Y entonces apareció Filch apretando a la Señora Norris de una manera demasiado-posesiva-para-ser-del-todo-apropiada que muchos de los profesores parecen asumir en respecto a sus mascotas, y nos miraba de forma que un hombre que llama a su gato 'mi querida' no se debería serle permitido mirar a nadie, muchas gracias.
"Argus" respondió Snape con rapidez, y me empujó – ¡me empujó! – fuera de su camino mientras se acercaba a Filch. "Te estaba buscando."
"Por supuesto eso es lo que hacíais, profesores," dijo Filch, mirándome de manera muy sospechosa que casi parecía antinatural. No es como si estuviera tirando bombas fétidas por el castillo.
"Me gustaría hablar contigo" Continuó Snape, con toda la compostura del mundo, "sobre la cuestión que hemos hablado antes."
"Claro," dijo Filch todavía a mirándome. La señora Norris dejó ir un maullido bastante demoníaco y me miró. No tengo ni idea de dónde sacó ese gato, pero no puedo evitar sospechar en un grupo de Satánicos o una cosa similar.
"Ahora, si no te importa" Snape continuó, con un poco de desesperación en su tono. "No tengo toda la noche."
"De acuerdo" dijo Filch, todavía mirándome, como si fuera lo más normal del mundo.
"Buenas noches, profesora Sinistra" dijo Snape, con demasiada malicia.
"¿Aún esperas que me vaya?" demandé.
Respondió con una sonrisa de suficiencia que por un momento me empujó a perder toda la fe en la humanidad, por dios, incluso en Moria K. Mockridge. Y entonces, con toda la dignidad que pude reunir, me marché. (Pero no sin "accidentalmente" pisarle el pie mientras salía. Me metió el dedo en el ojo. Me sentí con el derecho de hacerlo.)
Así que aquí estoy.
En serio. ¿Se supone que… debo saber qué hacer con todo esto? ¡Secar las lágrimas de alguien suele ser un gesto bastante romántico! Y aún así, consiguió ponerlo al nivel de caballerosidad de levantar la tapa del váter. Estoy casi convencida que se equivocó y su dedo dio por casualidad con mi cara.
Me duele el ojo.
Echo de menos a Algernon. Nunca me hubiera metido el dedo en el ojo. Ni siquiera después de que mis acciones indirectamente acabaran por convertirlo en el objeto de un ataque brutal de un colérico profesor de pociones.
¿Qué he hecho yo para merecer esto, Libreta?
10.22 PM
Libreta.
10.23 PM
Maldición.
10.24 PM
Ya sabes, puede que no sea en absoluto una muestra de debilidad. Al contrario, me gusta pensar que me… completas.
Sí.
Será eso.
10.25 PM
… Pero no de forma Filch-y-Señora-Norris.
Eso sería perturbador.
