Disclaimer: HP = JKR
Capítulo 20: Cynically Yours (Cínicamente Tuya)
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Hermione miró a su familia reunida en la sala de su casa, además claro de Lily, Alice, Remus y Sirius, siendo ellos los únicos que sabían de su secreto originalmente. Todos ellos portaban una expresión severa en sus rostros y ella se agitó incómoda en su lugar, la venda de su torso le picaba un poco y se sentía algo cansada.
Cuando despertó esa mañana en el cuarto de Aberforth creyó que lo peor había pasado pero el mago le dijo que sus dos amigas ya le habían informado a su familia sobre su locación actual, y entonces las cosas se complicaron. Su padre en persona fue por ella y la llevó a su mansión sin decir una palabra donde los demás esperan ya por su regreso, al parecer alguien los había convocado ahí.
- Puedes empezar a explicarte- le dijo Lily con un tono duro mientras Dorea asentía con aprobación, cada vez le agradaba más su futura nuera.
- ¿Soy yo o parece que siempre termino siendo interrogada?- trató de bromear para aligerar el ambiente pero nadie rio.
- Eso es porque siempre haces cosas a nuestras espaldas- esta vez fue Sirius quien le respondió y Charlus también asintió apoyando el comentario.
Ella suspiró, luego su expresión se tornó seria.
Cuando hacía las cosas nunca recordaba lo complicado que era dar explicaciones sobre las mismas, quizás ese era un hábito que había tomado de su Harry.
- Se suponía que no iba a ser peligroso, era una pequeña infiltración, pero las cosas se complicaron inesperadamente…- inició.
- ¿Fuiste a la boda de Cas?- le preguntó Alice con brusquedad.
Hermione la miró y asintió.
- ¿Estás loca? Los invitados seguramente eran fanáticos sangre pura, ¿quién te escoltó?- inquirió Sirius visiblemente alterado pero moderando su tono.
Eso sería engañoso de explicar pero trataría.
- Bueno, hace dos días Regulus le escribió a mamá pidiendo permiso para llevarme a la boda…
- ¿Mi hermano?- la interrumpió Sirius con incredulidad.
- Sí, tal parece que Rabastán se lo pidió en deferencia a Cas, y el caso es que intercepté la carta respondiéndole que sí; era una oportunidad perfecta para obtener información- explicó sin querer meter a su madre en problemas- No fue complicado engañar a Regulus, ni a Rabastán, o a los demás invitados, claro que Cas sabía la verdad pero no dijo nada…- agregó recordando los eventos del día anterior.
- ¿Por qué envió el patronus? ¿Hablaste con ella? ¿Quién te hirió?- increpó Lily deseosa de conocer los detalles específicos de lo sucedido.
- ¿Cas les envió un patronus?- le preguntó James a su novia sin conocer ese detalle.
- Se lo envió a Lily, supongo que lo consideró más prudente- declaró Alice encogiéndose de hombros, parecía molesta.
- Estaba en mis prácticas cuando su halcón llegó, me dijo que Hermione necesitaba ayuda y que fuera de inmediato a la Cabeza de Puerco. Claro que llevé a Alice conmigo- informó a pelirroja y la castaña no pudo más que admirar la tenacidad de su amiga al haber encontrado el tiempo para alertar a las otras de su situación.
- ¿El pub en Hogsmeade?- habló Remus por primera vez, le parecía extraño que mencionaran ese lugar.
- ¿Con Aberforth?- preguntó Charlus casi al mismo tiempo.
- Sí, hace poco tuve que tratar unos asuntos con él- le respondió su hija de inmediato.
- ¿Quién es Aberforth?- quiso saber James sin haber escuchado el nombre antes.
- El hermano menor de Albus- le dijo Dorea conociendo al hombre mencionado.
- ¿Dumbles tiene un hermano?- inquirió Sirius con sorpresa y empleando el apodo que Cas le había puesto al profesor desde pequeños.
- Sí, es el dueño de ese pub. Tenía entendido que no quería involucrarse en nada de la guerra- dijo Charlus con duda, aunque le agradecía al hombre por haber ayudado a su hija.
- Pues parece que cambió de opinión; de cualquier manera continuemos con la explicación- instó Dorea mirando a su hija, no quería desviarse del tema.
Hermione rodó sus ojos comprobando la tenacidad de su madre, y se preparó para proseguir con la historia.
- La tarde avanzó sin contratiempos y efectivamente hablé con Cas, pero fue por poco tiempo porque Narcisa llegó arrastrándonos con ella para saludar a los demás invitados- recitó sin deseos de repetir esa velada en específico- Lo que averigüé fue que Rodolphus arregló que se aprovechara la boda de su hermano para hacer una reunión con los mortífagos donde asistiría su jefe…
- ¿Viste a Voldemort en persona?- le preguntó Remus palideciendo al instante, ese mago era temido por su poder y crueldad.
- No era mi intención- se excusó ella- Pero no pude escabullirme y al parecer solicitó verme específicamente a mí, así que el bueno de Lucius se tomó la molestia de escoltarme ante él- recordó con amargura.
Charlus se removió incómodo en su lugar a lo que Dorea lo tomó de la mano, ninguno de los dos tenía buenos recuerdos de su último encuentro con ese mago.
- ¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo es que terminaste herida y cómo escapaste?- preguntó James con preocupación.
La castaña volvió a suspirar, si tan solo hubiese sido más cuidadosa…
- Voldemort decidió inspeccionar mi mente…- confesó con pesar- Su Legeremancia es sorprendentemente poderosa y creo que logró ver algo…por eso decidió amenazar con matarme, supongo que para despejar cualquier duda sobre mi estado mental- ahí su madre ahogó una exclamación y Sirius apretó sus puños- Claro que falló, y escapé gracias a mi traslador de emergencia pero por desgracia su hechizo me alcanzó al mismo tiempo- resumió rápidamente queriendo evitar el drama que seguía a esa confesión.
Lily la miró con sus ojos verdes repletos de incertidumbre.
- ¿Acaso estás demente?- le increpó finalmente.
- Eso he tratado de fingir estos últimos meses, aunque con lo recién sucedido ya no tiene caso seguirme ocultando- ella se encogió de hombros con desfachatez, como si lo sucedido no fuera de gran importancia.
- Esto es grave, definitivamente grave- musitó Charles procesando la historia en su totalidad y su hija supo lo que pasaba por su mente. Ahora que los mortífagos sabían de su verdadera condición, volverían a tratar de asesinarla junto a toda su familia.
Estaban en peligro.
- Nadie podrá entrar en la mansión- se adelantó James con una mirada de resolución, su apariencia aunque joven ya no era la de un niño- Y ustedes tres no saldrán de aquí, sería muy arriesgado- declaró mirando a sus padres y a su hermana.
- Sabes que no puedo hacer eso James, tengo cosas qué hacer…- dijo su melliza.
- ¡Cosas que no paran de poner a la familia en peligro!- bramó el pelinegro sin clemencia, le preocupaba la seguridad de los suyos como nunca antes.
Hermione lo miró fijamente, él tenía razón pero lo que hacía era precisamente para mantenerlos a salvo al final de todo. Dio un paso hacia el frente con actitud desafiante, por más que lo quisiera, su hermano no le diría qué hacer o qué no hacer.
No obstante, una nueva mano la retuvo con gentileza, los ojos acerados de Sirius no la miraron pues estaban fijos en James.
- Creo que ha llegado la hora de 'separar' a la familia- declaró el ojigris con firmeza y James lo miró con interrogación, no sabía a qué se refería- Hermione y yo nos casaremos en una semana a partir de hoy, y nos iremos a vivir a otro lado- elaboró con el más firme de sus tonos.
Charlus frunció el ceño ante tal declaración mientras Dorea cerraba sus ojos con pesar.
- Eso es una locura, separarse no hará más que debilitarlos- objetó Lily siempre razonando las cosas pero Alice la tomó del hombro y movió la cabeza de un lado a otro.
La pelirroja calló comprendiendo que no debía intervenir.
Remus se mantuvo callado mirando cómo sus amigos se volvían finalmente hombres, al parecer el tiempo de las bromas se había acabado.
- Mi querida familia lo pensará dos veces antes de meterse con la nueva Lady Black- dijo Sirius enlazando su mano con la de su prometida con fuerza y ella lo miró con resolución.
Se amaban y uniendo sus Casas ostentarían un poder político mucho mayor, entonces ni siquiera los mortífagos podrían detener el cambio. Se escudarían en lo que representaban para la sociedad mágica, dos magos sangre pura de antiguos apellidos eran el epítome de todo lo que Voldemort predicaba y si osaba atacarlos abiertamente, sus fanáticos seguidores comenzarían a pensar un poco en sus propias convicciones.
Hermione, por primera vez en los muchos años que llevaba de conocer a Sirius- tanto en esa vida como en la otra- no vio a su juguetón novio, sino a Lord Black, el legítimo heredero de una de las familias sangre pura más poderosas del país.
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'Hermione Potter, Despierta y al Altar
En El Profeta tenemos la exclusiva acerca de la inesperada recuperación de la señorita Hermione Dorea Black, hija de Lord y Lady Potter.
En Junio del año pasado, la señorita Potter fue torturada hasta la locura por un presunto mortífago infiltrado en Hogwarts y los sanadores de San Mungo la declararon 'mentalmente incapaz' de continuar con una vida normal. La familia Potter, al igual que su prometido Sirius Orión Black, recibieron la noticia con pesar y se encargaron de su cuidado en la mansión Potter de donde la joven nunca salía.
Para gran sorpresa de todos, la señorita Potter se recuperó milagrosamente y su sanador personal declaró que nunca había visto algo similar. Lady Potter declaró haber visto signos de progreso en su hija pero no creyó que fuera realmente a recuperarse y por eso nunca lo comentó a nadie.
Los Potter nos concedieron una entrevista exclusiva para demostrar la recuperación de su querida hija. Me siento cansada y adolorida pero en perfectas condiciones mentales declaró la señorita Potter mostrando una apariencia bastante saludable y regalándonos una sonrisa alentadora. Es realmente un milagro, estamos felices de tenerla de vuelta con nosotros dijo Lord Potter mirando a la joven con evidente cariño. Nos comentan que esta recuperación les dio nuevas esperanzas de curar a la sociedad mágica tal como se curó su hija, porque si para ella no fue imposible, tampoco lo será para nosotros.
Asimismo, el señor Black nos informó que los dos han decidido poner fecha para su boda luego del tumultuoso tiempo que estuvieron comprometidos. Nos casaremos en una semana, esto nos ha hecho ver que nuestro tiempo no está garantizado y queremos aprovecharlo declaró el joven heredero al título de los Black. La ceremonia será privada pero compartiremos fotos y el anuncio desde luego agregó la señorita Potter enfatizando que les preocupaba la seguridad del evento dado su pasado ataque. En El Profeta sentimos no poder cubrir tan magnífico evento pero comprendemos su recelo ante posibles amenazas.
La unión de esta pareja decididamente será algo trascendental pues unirán también a dos de las familias mágicas más poderosas del país, los Black y los Potter, ganando un prestigio y fortuna mayor que cualquier otra familia. Los jóvenes adquirirán los títulos de Lord y Lady ya que el fallecido Lord Black dejó estipulado que así sería cuando su hijo mayor y heredero contrajera matrimonio, a pesar de la rumorada discordia de la señora Walburga Black y su hijo menor Regulus quien ostenta el título de Sir.
Tal parece que la sociedad mágica está cambiando lentamente pero de manera rotunda, esperamos con ansias la introducción de los nuevos Black a ella y les deseamos lo mejor.'
Cas leyó la noticia en primera plana con la foto de todos los Potter y Sirius junto a Hermione en el centro, sus rostros se adivinaban sonrientes aunque solemnes, además llevaban puestas túnicas de gala para dejar ver que la unión era tanto sentimental como política.
Se alegró por su amiga, por lo menos algo bueno había salido de su pequeña incursión a su propia boda. Además también le daba cierto alivio que por lo menos Lily hubiera hecho caso de su Patroni dada la situación actual, por unos segundos temió que la ignorara.
Tomó un sorbo de su té mirando su nuevo anillo de bodas, además de su anillo Meadows colocado en su dedo índice izquierdo ahora llevaba un elegante anillo con el escudo de armas de los Lestrange en su dedo anular también izquierdo. Acarició el que la identificaba como Meadows y se entristeció al recordar la negativa de sus padres de asistir a su boda, ellos no estuvieron de acuerdo en lo absoluto con su elección de marido además del precipitado compromiso y no le habían hablado desde que dicho evento salió a la luz. Parecía que todo el Clan le daba la espalda debido a sus elecciones.
- Desagradable noticia- declaró la fría voz de Bellatrix colocándose a un lado de la castaña sin reparos, su expresión era áspera aunque no asesina.
Cas sabía que su nueva cuñada seguramente era una mortífaga y que estaba demente.
- Creí que la unión de dos magos de sangre pura siempre era motivo de gozo- debatió mirando a la pelinegra con cautela, sabía que esa mujer no tenía escrúpulos y detestaba a su primo Sirius.
- Eso depende de qué tipo de sangre pura sean- escupió la otra mirándose las uñas con despreocupación mientras pensaba en cierta Hermione Potter, su Señor magnánimamente no la había castigado por dejarla viva (y aparentemente no demente como creían) diciendo que eso era prueba de la superioridad de la sangre. Aunque su Señor también le había confiado que la quería muerta, así que al final la situación le daba más risa que rabia, después de todo un día la mataría de verdad sin importar qué juegos quisiera jugar, ciertamente su próximo matrimonio había sido un movimiento muy astuto, muy slytherin.
- Es tu primo…- objetó la otra con testarudez.
- Es un traidor de la sangre- la cortó mirándola con sus ojos grises llenos de desagrado mientras salía de sus cavilaciones- No sé qué eras tú, pero ahora eres una Lestrange y te convendría comportante como tal- agregó de manera siniestra.
Cas no se dejó intimidar, podrían ser familia política pero no se tenían el más mínimo aprecio. Tanto Rodolphus como ella eran personas desagradables.
- Me casé con Rabastán, no con su familia- espetó la antigua ravenclaw a lo que la otra soltó una carcajada que le provocó un escalofrío.
El inmaculado rostro de Bellatrix no parecía amigable o risueño, solamente amenazante.
- Pronto descubrirás que te casaste con el mismo Señor Tenebroso- rio nuevamente levantándose de su lugar para salir de la pequeña sala sin agregar otra cosa.
Semejante declaración le supo amarga a la otra, pero presintió que sería verdad eventualmente, Rabastán era un ferviente mortífago y ahora ella era su esposa. No lo delataría y no haría nada para ponerlo en peligro, lo cual inevitablemente significaría ayudar al lado obscuro y dejar a la luz definitivamente.
La idea le desagradaba, ¿sería acaso capaz de no elegir un lado completamente? ¿Podría ayudar tanto a su esposo como a sus amigas? ¿Podría soportarlo?
- Ama Lestrange- un elfo doméstico la sacó repentinamente de sus pensamientos.
Ella miró sus grandes ojos azules repletos de respeto y le sonrió amablemente.
- Te he dicho que me llames Cas, aquí hay muchos con el mismo apellido- dijo sin ganas de ser llamada como tal más de lo necesario.
La criatura pegó sus enormes orejas a su pequeño cráneo en señal de contrición.
- Lo lamento Ama Cas, Fin se olvida de sus instrucciones- se disculpó.
- ¿Qué pasa?- preguntó ella sabiendo que el elfo tenía algo que decirle.
- El Amo Rabastán me ordenó que le comunicara que hoy no vendrá a casa, tiene una junta importante y se disculpa- informó con rigidez.
La castaña frunció el ceño, las dichosas juntas de Rabastán generalmente significaban algo malo, apenas llevaban unos días de casados y ya comenzaba a sentirse abandonada. Qué patético se escuchaba eso, quién hubiera pensado que la que dijo que jamás caería en las redes del matrimonio, ahora añorara estar junto a su esposo más que otra cosa en el mundo.
- Gracias Fin- suspiró a lo que el elfo despareció con un 'pop' dejándola sola en la sala de la mansión Lestrange donde no tenía amigos y de donde no podía huir.
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- Despierta cariño- la suave voz de su madre la despertó ese 5 de marzo, el día de su boda- Tu baño está listo- agregó mirándola con una enorme sonrisa.
Hermione sabía que su madre estaba feliz de verla casarse, a pesar de las circunstancias su boda era motivo de dicha para su familia y amigos. La recepción iba a ser extremadamente privada pero aun así, se debían cuidar todos los rituales ancestrales y uno de ellos era darse un baño a primera hora que la dejase completamente pura.
Ambas mujeres Potter entraron al baño privado de la más joven donde la bañera estaba preparada, del agua salía humo indicando su alta temperatura y también emanaba una refrescante fragancia de jazmín y rosas.
Hermione no se movió mientras su madre le quitaba delicadamente sus prendas nocturnas hasta desnudarla por completo, luego procedía a meterla en la bañera y comenzaba a tararear una canción mientras la enjabonaba cuidadosamente.
El ritual de madre e hija consistente en que la madre bañase a la hija el día de la boda de esta última era tan antiguo como el mismo apellido Potter, la joven lo sabía y agradecía el gesto pues su madre le transmitía todo el amor que le tenía con cada caricia, con cada mirada. Esa estoica mujer la había traído al mundo sin nada más que una pelusa de cabello y ahora la iba a dejar ir para que formara su propia familia.
Estando completamente enjabonada, Dorea procedió a limpiarla con la dulce agua de la bañera, imprimiendo en cada gesto cariño, estaba orgullosa de su hija y esa sería la última vez que la contemplara como una mujer soltera, porque en unas horas se casaría abandonando el refugio de su familia de sangre.
Finalmente la menor salió de la bañera dejando que la mayor la envolviese en una suave bata para secarla por completo, sin dejar que una sola gota de agua quedara en su cuerpo. Movió sus manos hacia el largo cabello ondulado de su hija, secándolo solamente con la fricción de otra toalla.
Durante esa larga hora, ninguna de las dos pronunció palabra alguna, no debían contaminar el silencio con sus voces, no mientras toda su atención se centrase en purificar el cuerpo de la novia.
- Nosotras las mujeres tenemos la capacidad de asimilar los cambios mucho mejor que los hombres- fue lo primero que dijo Dorea una vez que salieron del baño y sentó a su hija frente al tocador para cepillarle el cabello- Durante nuestra vida nacemos con un apellido pero luego adoptamos otro nuevo- agregó en un tono repleto de sabiduría y la menor la escuchó con atención- Tu vida como solamente una Potter está a punto de terminar hija mía, dejarás de pertenecernos y pasarás a ser parte de una nueva familia, formarás tu propia familia. Pero siempre debes tener presente que nunca dejarás de ser nuestra hija, siempre serás bienvenida en esta casa aunque ya no puedas llamarla hogar, y siempre podrás contar con todo mi apoyo a pesar de que creas que ya no lo necesitas- declaró mirando a su hija en el espejo.
Las dos tenían sus idénticos ojos color avellana inundados de lágrimas contenidas, no debían llorar por más que lo quisiesen, la tradición prohibía que expresaran tristeza en ese momento porque la ocasión era algo para estar felices.
- Gracias mamá- habló la menor- Podré cambiar de apellido pero nunca dejaré de ser parte de ustedes, nunca dejaré de necesitarlos y quererlos con todo mi corazón. Tu lema familiar también lo llevaré conmigo: Familia, Deber y Honor- dijo con emoción contenida.
Dorea le sonrió y luego la otra se puso de pie poniéndose una delgada túnica color blanco, la cual no era aún parte de su atuendo matrimonial sino un paso más en su ritual premarital.
Las dos mujeres caminaron hacia el Salón de Duelos de los Potter donde tanto James como Charlus ya las esperaban, ambos llevaban puestas ligeras túnicas también color blanco y al verlas les sonrieron. Los cuatro se posicionaron en una especie de círculo compuesto por runas antiguas con el emblema familiar en el centro, no se tomaron de las manos pero cerraron sus ojos y se concentraron en su magia.
Hermione sabía de la importancia de ese ritual puesto que era la única oportunidad de ver y sentir la magia de su familia con tanta fuerza. Representaba su unión y su continuidad.
El salón vibró con el poder que los cuatro magos emanaban, la castaña menor comenzó percibir la cálida magia de su mellizo que era tan similar a la suya pero a la vez totalmente diferente, luego identificó la de su madre encontrándola fascinante aunque misteriosa, finamente la de su padre era cálida aunque imbatible, parecía que cada uno contaba con una especie de esencia característica, aunque no podía describir la suya, si acaso sería errática.
Sintió el amor que le profesaba su familia, cada una de las auras mágicas ajenas a la suya comenzaron a envolverla como si se tratase de una cobija, transmitiéndole su apoyo incondicional y todo lo que ellos eran hasta ese momento. Era vigorizante y sintió que su propia magia se fortalecía, sabía que la sensación no la abandonaría hasta el momento en el que se uniera a Sirius.
Ella fue la primera que abrió los ojos y, sin esperar a los demás, salió del salón encaminándose hacia una parte privada de los jardines de su madre. Era momento de su tiempo a solas.
Caminó sin prisa hasta una hermosa fuente de mármol negro perfectamente pulido donde el agua reflejaba la luz del sol con fuerza. Alrededor había una colección de rosas rojas que apenas estaban floreciendo luego del invierno, pero que parecieron cobrar vida con la simple presencia de la castaña.
Hermione se sentó en una banca también hecha de mármol negro dejando que el aroma a naturaleza la embriagara y que el jardín reconociera su magia. Escuchó la sinfonía de la flora, la tranquilidad del momento y permitió que su mente vagara libremente.
Curiosamente sus pensamientos no fueron los usuales, sino que recordó cada uno de los momentos vividos con sus seres queridos, tanto presentes como todavía inexistentes, era como ver un mosaico de sus dos vidas compuesto de sus mejores y peores instantes; sin embargo todo se resumió a un solo rostro, el familiar rostro de Sirius mirándola con sus increíbles ojos color mercurio.
Él era su futuro junto con todo lo que eso conllevase, tanto penas como alegrías, todo lo que era y lo que sería estaría enlazando a ese hombre, se convertirían en uno solo.
Sus reflexiones duraron un tiempo incalculable pero cuando volvió a abrir los ojos, el sol ya estaba en lo alto del cielo y supo que era el momento de comenzar a arreglarse para la boda. Su boda.
Un pequeño ejército de elfos domésticos liderados por Tena, se apresuró a rodearla en cuanto puso un pie en su habitación y no la dejaron respirar hasta que terminaron de arreglarla a un grado que consideraron adecuado, mismo que duró bastante pero ella no se quejó.
Se paró frente a su espejo de cuerpo completo para observarse por vez primera y su boca formó una amplia sonrisa.
Su vestido era de una exquisita tela color marfil que se ajustaba perfectamente a sus curvas otorgándole una apariencia de suavidad y elegancia, pues sus mangas y cuello empezaban debajo de los hombros con un tejido color esmeralda bastante intrincado pero hermoso, dejando al descubierto buena parte de su piel; para resaltar su estrecha cintura, el vestido tenía una especie de delgado cinturón hecho de verdaderas esmeraldas que rodeaban su cuerpo; además sus mangas eran tan largas que casi tocaban el suelo pero estaban abiertas de un lado dejando que sus brazos salieran libres de la vaporosa tela también marfileña pero más transparente. Su cabello lo llevaba totalmente recogido en un peinado que había domando sus rizos dejándolos expuestos elegantemente sobre su cabeza, permitiendo además que su alto cuello luciera totalmente adornado por su emblemático relicario cubierto de esmeraldas que su padre le dio al cumplir los 17 años. En su muñeca izquierda llevaba su pulsera de la esmeralda y de la que sus amigas tenían unas hermanas, y en sus oídos colgaban dos hermosos aretes también de esmeraldas dando el toque final a su atuendo.
El maquillaje de su rostro era más marcado de lo que acostumbraba y sus labios rojos le daban un aire de sensualidad que no creía poseer.
- Estás hermosa- la voz de su madre la sacó de su contemplación mientras la mujer se colocaba atrás de ella mirándola en el espejo con arrobo- Más hermosa de lo que siempre has sido- aclaró conteniendo nuevas lágrimas de emoción.
- Gracias mamá- le dijo su hija sonriéndole suavemente.
- Llevas el corazón de los Potter contigo- le dijo mirando el relicario y abrazándola con fuerza- Ya no hay nada más que te pueda ofrecer querida hija- agregó.
Hermione estrechó a su madre de vuelta sabiendo que ese momento ameritaba el gesto pues la estaba dejando ir metafóricamente de sus brazos maternos.
Luego ambas mujeres de idénticos ojos color avellana se separaron para mirarse.
- Hay alguien que quiere verte antes de todo- le dijo su madre caminando hacia la puerta para dejar entrar a otra persona de larga cabellera color castaño obscuro.
- Hola Hermione- la saludó la mujer entrando a la habitación mientras Dorea salía.
- Andrómeda- la reconoció con cierta sorpresa, se suponía que nadie más que su familia sanguínea podía verla antes de la ceremonia.
La ojigris le regaló una cálida sonrisa, una que hacía toda la diferencia entre ella y su maniaca hermana Bellatrix.
-Sé que mi presencia es algo inusual pero quería asegurarme de que tuvieras algo de parte de la familia de Sirius antes de la boda- se explicó acercándose a la más joven mientras sacaba una caja de terciopelo negro, luego la abrió dejando ver un aro para la cabeza de un acabado exquisito, el color del metal era verdoso y brillaba con la luz, no tenía joya alguna montada pero el detalle de su diseño era suficiente.
- Es perfecta- le sonrió la joven dejando que la otra le colocara el aditamento sin atreverse a rechazarlo, era sabido que cualquier regalo ofrecido a los novios siempre debía ser aceptado.
- Sirius la extrajo de la bóveda familiar a petición mía- le informó mirándola sonriente- Está hecha de oro verde forjado por los goblins y ha estado en la familia Black desde hace generaciones, se dice que tiene propiedades mágicas pero nunca nadie las ha descubierto- agregó.
- Gracias- dijo Hermione tomándola de la mano con cariño, la tradición marcaba que la madre del novio debía obsequiar algo a la novia para simbolizar su aceptación pero evidentemente Walburga no iría al evento y nunca le obsequiaría nada que no fuera veneno.
Andrómeda Tonks le sonrió de vuelta, sabiendo perfectamente que pronto serían familia y no podía estar más contenta por eso, ya era hora de que su primo hiciera algo bueno.
Alguien dio un suave golpe en la puerta.
- Adelante- respondió Hermione dándose un último vistazo en el espejo, la hora de la boda estaba próxima.
Su padre, Charlus, entró a la habitación luciendo una elegante túnica color verde musgo con ribetes dorados y un pañuelo sostenido por una gran esmeralda en forma de rombo. Su cabello estaba tan despeinado como de costumbre y sus lentes circulares le seguían dando un aire de eterno intelectual.
Al ver a su hija, esbozó una melancólica sonrisa.
- Te ves preciosa cariño- declaró mientras Andrómeda se despedía mudamente y los dejaba solos.
- Papá- ella no pudo más que caminar los últimos pasos que los separaban para abrazarlo con fuerza, amaba a ese hombre con todo su ser y dejar de ser su niña le dolía más de lo esperado.
- Es hora mi vida, nada de lágrimas- le susurró al oído separándola del abrazo para ofrecerle un brazo.
Ella asintió y lo tomó con fuerza.
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Sirius estaba sumamente nervioso, lo más nervioso que había estado en toda su vida. Ni siquiera cuando plantó unas bombas malolientes en el cuarto de sus padres y la varita de Walburga lo señaló, tuvo tanto miedo.
Toda la mañana la había dedicado a seguir los ritos previos al matrimonio en compañía de su tío Alphard y su prima Andrómeda quienes habían fungido como sus únicos lazos sanguíneos y afectivos la mayor parte de su vida. Luego había sido adecuadamente arreglado poniéndole una elegante túnica de cuello alto color marfil con ribetes plateados que hacían resaltar el color de sus ojos, la caída de la prenda era recta pero la tela se cortaba a la altura de su cintura permitiendo entrever su túnica interior al igual que unos elegantes pantalones del mismo material aunque de color negro. No llevaba pañuelo sino una pesado collar de platino con el emblema familiar de los Black y, además de su anillo familiar, no portaba otra joya.
Su cabello había sido arreglado cuidadosamente dejando que apenas unos mechones cayeran en su frente, dándole un aire de descuidada elegancia.
Ahora estaba en las puertas principales de la mansión Potter donde encontraría a su prima y juntos comenzarían la procesión hasta el altar, colocado en el corazón del magnífico jardín.
- Es hora- le dijo Andrómeda llegando a su lado con una gentil sonrisa.
- ¿La viste? ¿Cómo está?- le preguntó él refiriéndose a su futura esposa.
- Ya la verás tú mismo, sé paciente- rio ella tomando su brazo para iniciar la marcha.
Los dos ojigrises salieron al jardín caminando suavemente en dirección a la congregación ahí reunida por un pasillo marcado por rojos pétalos de rosa.
La ceremonia era un evento muy privado pero había bastantes invitados, en sus lugares colocados en semicírculo al altar estaba toda la familia Weasley, es decir, Molly con Arthur y sus cuatro hijos; los mellizos Prewett, Albus y Aberforth Dumbledore; Minerva McGonagall con su severo atuendo escocés, la enorme figura de Rubeus Hagrid, Artemisa y Desmond Meadows; más adelante estaba Lily sentada a un lado de Remus, Alice, Frank y Peter; los padres de Alice y la señora Augusta Longbottom; y finalmente estaba, su tío Alphard junto a Ted Tonks y su hija Nymphadora.
Estaban las personas casi indispensables y Sirius los miró con agradecimiento en su camino al altar donde su prima le besó la mejilla y lo dejó solo.
Atrás, llegó James escoltando a su madre Dorea; ambos Potter llevaban túnicas de gala color verde musgo y se colocaron en sus lugares del frente con una estudiada elegancia.
La música se intensificó y Sirius supo que solamente faltaba ella.
La vio, era una aparición color marfil y parecía que flotaba hacia él del brazo de su padre.
No estuvo seguro cuándo dejó de respirar pero, en el instante en el que la mujer de ojos color avellana llegó a su lado, sintió que le faltaba el aire.
Charlus colocó ceremonialmente la mano de su hija sobre la del ojigris y se colocó junto a su esposa dejando que los novios ocuparan el altar por completo.
Ambos parecían hechizados el uno con el otro hasta que el ministro que oficiaría el enlace apareció frente a ellos.
Hermione miró a su futuro esposo con adoración, no creía haber visto a un hombre más guapo y deseaba besarlo con todas sus fuerzas pero no era momento, aún.
- Dos personas han decidido unir sus vidas el día de hoy, pero no es solamente su esencia la que está presente, sino la de aquellos que los precedieron. Si mirasen profundamente en las palmas de sus manos, verían a sus padres y a todas las generaciones de sus antepasados; todos ellos viven en este momento, cada uno está presente en sus cuerpos; ustedes son la continuación de cada una de esas personas- recitó el ministro con solemnidad, luego miró a la novia- ¿Quién es la mujer que desea unirse a este hombre?- inquirió.
- Soy yo, Hermione Dorea Potter- declaró la castaña fuerte y claro.
Su magia se agitó mientras el ministro movía su varita para hacer un hechizo desconocido que pareció convocar una especie de aura mágica alrededor de la joven mujer. El aura era dorada e hizo una explosión de luz que se transformó en su árbol genealógico mostrando cada uno de los nombres de sus antepasados en el aire.
- ¿Quién es el hombre que desea unirse a esta mujer?- preguntó ahora mirando al novio.
- Soy yo, Sirius Orión Black- respondió él sin el más mínimo titubeo.
Lo mismo pasó con la magia del hombre aunque su aura tenía un color plateado, además su árbol genealógico era tan largo como el de ella aunque solamente le importaran ciertos nombres.
- ¿Quién apoya esta unión?- preguntó al público.
Charlus y Dorea se levantaron tomados de la mano.
- La Noble y Ancestral Casa de los Potter apoya la unión y la bendice- declaró Charlus en su calidad de patriarca.
La magia dorada se intensificó arriba de la novia.
Luego Alphard Black y Andrómeda Tonks née Black se pusieron de pie de la misma manera.
- La Noble y Ancestral Casa de los Black apoya la unión y la bendice- declaró Alphard con su voz firme.
La magia plateada también se intensificó arriba del novio.
- ¿Cómo justifican esta unión?- el ministro ahora miró a los novios de vuelta.
- Justifico esta unión bajo un único argumento- inició Hermione mirando a Sirius fijamente- Te amo, por eso te ofrezco mi templanza y pido tu entrega- fueron las palabras que dijo con tal seguridad que el corazón del hombre saltó de gozo, el que lo amara de una manera tan incondicional y certera era algo que había soñado por muchos años.
- Justifico esta unión bajo el argumento más honesto que tengo- dijo Sirius con emoción- También te amo, por eso te ofrezco mi pasión y pido tu templanza- declaró en el mismo tono que no daba lugar a duda alguna.
Sus magias volvieron a vibrar con fuerza y comenzaron a luchar por mezclarse. Dorado y plateado.
- Por el poder de la Magia y la voluntad de los magos, yo uno sus vidas como marido y mujer- habló el ministro levantando su varita.
Las dos magias hicieron coalición comenzando a entrelazarse con velocidad, en segundos ya no existieron separadas sino como una sola mientras los novios acercaban sus rostros y sellaban la magia con un beso para que sus auras mágicas explotaran en una hermosa lluvia plateada que roció a todos los invitados llenándolos de calidez.
- Les presento a Lord y Lady Black- agregó el ministro sonriendo a la pareja quien se separó del beso para mirarse nuevamente al tiempo que una ola de aplausos inundó el jardín de los Potter.
Ahora ya no era Hermione Potter, por tercera y última vez había cambiado su apellido, ahora era Hermione Black, y le gustaba.
Pronto, la feliz pareja se vio separa por la tradicional ronda de abrazos de parte de su familia y amigos. Hermione dejó que la tormenta pelirroja que era Lily la estrechara con mucha fuerza mientras Alice hacía lo propio aunque con mucha más delicadeza.
- Muchas felicidades Hermione- le dijo la ojiverde con sinceridad- La ceremonia ha sido lo más hermoso que he visto nunca, y tú estás preciosa, como una princesa- agregó admirando su atuendo con aprobación.
- Gracias, Sirius y yo escogimos una ceremonia tradicional- respondió la aludida.
- ¿Acaso no todas las bodas mágicas son así?- inquirió la pelirroja sin haberse cultivado en esa parte de la sociedad mágica.
- No, cada familia tiene sus tradiciones y los novios escogen cuáles seguir- informó Alice sonriente- Supongo que tú elegiste la de auras- agregó mirando a la castaña.
- La más pura posible- asintió feliz de que su amiga rubia hubiera identificado ese detalle, y es que la ceremonia de auras era la que le había permitido sentir la magia de su familia y mezclar la propia con la de su ahora esposo, gracias a ese ritual su lazo era más perdurable y además era la que sus propios padres había escogido también en su momento.
- ¡Felicidades querida!- se adelantó la cada vez más regordeta figura de Molly Weasley llevando en un brazo a uno de los gemelos que el mes entrante cumpliría un año, tras ella iban Bill junto con Charlie, y Arthur con el otro gemelo en brazos y Percy agarrado de la mano.
- Molly, qué gusto que viniste- le regresó el abrazo sintiendo la conocida calidez de la que fue casi su suegra en otra vida.
- Nunca faltaríamos, luego de tu milagrosa recuperación teníamos que verte- dijo la pelirroja realmente feliz por la más joven.
- Felicidades Mione- le dijo Bill con su impecable sonrisa de 9 años, era un niño tan adorable que jamás sospecharían que era el más travieso de los niños, eso claro hasta que los gemelos tuvieran edad para hacer bromas.
- Gracias Bill, eres muy amable- le sonrió ella dándole un beso en su mejilla que el niño recibió con estoicismo, no le sorprendía que Fleur hubiera sido la mujer ideal para él.
Charlie, de 7 años poseía una cabellera rizada que le llegaba al hombro y había escuchado se negaba a cortarse, sus ojos de un color azul brillante la miraban con arrobo.
- Felicidades- declaró en un tono mucho más tímido pero con una buena dicción.
La castaña le sonrió y también lo besó en la mejilla provocándole un enorme sonrojo.
- Gracias Charlie- le dijo, luego miró a Percy sabiéndolo renuente a hablar a sus 3 años- ¿Te gusta el pastel Percy?- le preguntó gentilmente.
El niño de notorias pecas y ojos azules la miró con duda.
- Sí- musitó haciendo que sus padres sonrieran.
- Pues habrá mucho en esta fiestas, así que diviértete- rio la castaña acariciando su pequeña mejilla.
Arthur la miró acercándose para abrazarla mientras Molly tomaba a Percy de la mano en su lugar.
- Espero que sean muy felices juntos- le deseó con sinceridad y mirándola con los ojos de Ron que le provocaron una gran sonrisa, dentro de un año su amigo habría nacido.
- Gracias Arthur, espero que seamos tan felices como ustedes- le respondió terminando con el abrazo.
- ¡Hermione!- Fabián, el del arete en su oído izquierdo, la abrazó sin pudor alguno.
- ¡Que alegría verte!- la abrazó Gideon al mismo tiempo.
- ¡Estás radiante…!
- ¡…espectacular!
- Si quisieras experimentar cosas luego de tu noche de bodas…
- …nosotros ofrecemos ménage a trois- declararon completando sus frases como de costumbre.
La castaña abrió sus ojos con inmensa sorpresa, no podía creer el descaro de esos dos al proponerle semejante cosa, ¡un ménage a trois!
- Manos fuera de la nueva Black- dijo la voz de un hombre de ojos metálicos a lo que los gemelos la soltaron riendo, el hombre de cabellera grisácea con apenas un mechón negro se acercó a la novia- ¡Felicidades por aceptar el reto de unirte a esta familia!- le dijo abrazándola con fuerza.
- Ahora sí puedo decirte tío Alphard legítimamente- rio ella alegre al tener a ese hombre como nueva familia.
El otro también soltó una carcajada.
- Será muy divertido ver la cara de mi 'adorable' hermana cuando te presentes como la nueva Lady Black- soltó el hombre realmente divertido ante ese prospecto.
- Quizás le dé un infarto de la impresión- declaró la castaña.
Alphard le dedicó una sonrisita ladeada, apreciando su comentario.
- Toda una slytherin- murmuró dejando que el siguiente en la línea avanzara.
La barba plateada de su antiguo director de colegio, la hizo sonreír porque la llevaba trenzada y su túnica del día era de un color verde fluorescente que no dejara que la vieras directamente.
- ¿Aberforth aceptó acompañarte vestido así?- fue lo primero que le preguntó al verlo.
El anciano mago le regaló una de sus sonrisitas.
- Tuve que amenazarlo con comprarle una igual si no lo hacía- confesó sin pena mientras la abrazaba suavemente- Felicidades por tu boda- le dijo.
- Gracias Albus, realmente estoy muy feliz- confesó soltándose del abrazo para mirarlo.
- Debemos aprovechar la felicidad que nos rodea siempre que podamos- dijo asintiendo.
- Sí, sí, ahora déjame abrazar a la novia- lo apartó su hermano con su barba corta perfectamente limpia y llevando una túnica color café neutro, muy seria- Felicidades niña, ya era hora de acabar con tu jueguito- declaró con su usual brusquedad mientras la abrazaba rápidamente, no era muy sentimental.
- Gracias Aberforth, al final la verdad siempre sale a la luz- asintió.
Atrás, la siempre severa figura de Minerva McGonagall se adelantó hacia la joven novia y la miró con sus verdes ojos llenos de alegría.
- Parece que ya no podré llamarla señorita Potter- declaró la profesora de Transformaciones.
La otra le regaló una espléndida sonrisa.
- Podría llamarme Hermione- sugirió cálidamente.
- Solamente si me llamas Minerva- asintió abrazando a la otra con sincera alegría- Muchas felicidades, sólo espero que soportes el vivir con un león- bromeó refiriéndose a Sirius.
- No se preocupe, estoy acostumbrada- dijo la otra separándose del abrazo con alegría.
- Y háblame de tú- agregó dejando pasar al otro en la fila.
La enorme figura de Hagrid la envolvió entre sus brazos y la elevó del suelo como si se tratase de una muñeca de trapo, eso no le molestó era como recordar viejos tiempos.
- ¡Felicidades Hermione!- bramó el semigigante con emoción.
- Gracias Hagrid- sonrió la castaña dejando que el hombretón llorara de la emoción y terminara con su abrazo.
Después de un rato, finalmente la dejó nuevamente en el suelo y permitió que los demás siguieran deseándole felicidad.
Una pareja de rubios bastante conocida se acercó a ella con semblantes entre dichosos y melancólicos, eran los padres de Cas.
- Hermione…- la voz de Artemisa se rompió antes de poder decir algo más y la castaña le sonrió tomándola gentilmente de la mano mientras Desmond abrazaba a su esposa.
- Muchas gracias por haber venido, no saben lo mucho que significa para mí- dijo Hermione sabiendo la pena de esa pareja al asistir a su boda pero no a la de su propia hija.
- Supimos que fuiste a la boda de Cas- declaró Desmond con pesar en su voz y cierto resentimiento.
- Así es- asintió.
- ¿Cómo está ella?- preguntó Artemisa con lágrimas contenidas en sus azules ojos.
- Feliz- fue lo único que pudo decirles, no quiso mencionar lo sucedido aquel día ni la prisión en donde Cas se había encerrado por voluntad propia. Sabía que un consuelo para los padres de su amiga era saberla feliz estuviese con quien estuviese.
Ambos Meadows la abrazaron con gentileza y, sin agregar otra palabra, la soltaron yéndose a otro lado.
La felicitó Frank junto a su madre Augusta quien le dijo que esperaba verla pronto en el Wizengamot para ayudarla a lidiar con magos decrépitos.
Ted y la pequeña Nymphadora la abrazaron con fuerza deseándole lo mejor mientras Andrómeda sonreía ante la efusividad de su pequeña familia.
Sus padres volvieron a felicitarla mientras su hermano se dedicó a tratar de asfixiarla con su poderoso agarre, y no se despegó de ella hasta que los padres de Alice se abrieron paso para felicitar a la novia.
Después llegó Peter, su túnica de gala color marrón se veía de excelente calidad pero su rostro no expresaba otra cosa que una forzada sonrisa para enmascarar su nerviosismo. Se le veía bastante incómodo y cuando felicitó a la novia, ella no pudo más que abreviar su encuentro sabiendo que ese regordete joven era ya un mortífago, no había hecho nada para tratar de impedirle cumplir con su destino pero al parecer él tampoco.
Entre la multitud de personas, vio a su nuevo esposo mirándola desde el otro lado del jardín siendo felicitado también por los invitados. Sus ojos grisáceos la miraron fijamente y luego se movieron hacia otra parte del lugar, ella siguió su mirada encontrándose con un meditabundo Remus Lupin.
Su amigo no había ido a abrazarla como todos los demás, solamente se mantenía apartado de la gente mirando hacia ningún punto en particular.
Hermione inspiró profundamente y caminó hacia su dirección dejando que Sirius acaparara la atención de sus invitados, cosa que no le debía costa mucho trabajo considerando que era un experto distractor.
La castaña se paró justo a un lado del licántropo mirando al mismo punto que él, es decir, hacia la nada.
- No creo tener la palabra correcta para describir cómo te ves el día de hoy- le dijo Remus aún sin mirarla. Sabía que era ella, claro que lo sabía.
- No necesito palabras- dijo ella en el mismo tono.
El ojimiel frunció el ceño y volteó su cabeza para mirarla finalmente, en sus ojos había alegría y tristeza por igual. Dos emociones tan opuestas que parecía improbable verlas mezcladas.
- Lo he intentado, de verdad lo he intentado…he pasado noches enteras en vela y días sin comer, busqué hechizos y pociones, hasta traté de distanciarme un poco, pero…- ahora su mirada mostraba dolor- …simplemente no puedo arrancarme el corazón- confesó con fatalidad.
La castaña también volteó a verlo y sintió su sufrimiento, quería ayudarlo pero lo único que podía aliviarlo era lo único que no era suyo para dar.
Eso no debió pasar, Remus no debió de haberse enamorado de ella porque ahora él tenía el corazón roto porque no era correspondido. Del futuro donde ella venía, eso no había sucedido…
- Encontrarás a la persona indicada Remus y el dolor terminará, lo que sientes ahora no es más que una sombra de lo que sentirás por ella…- le dijo visualizando a la pequeña Nymph como toda una mujer.
El chico le regaló una amarga sonrisa.
- Es una sombra más grande que todo mi ser- declaró- No puedo evitar ponerme a pensar qué hubiera pasado si yo te hubiese conocido primero, si no hubiese sido tan tímido, si Sirius no fuera mi amigo, si te hubiera besado…quizás así hubiera tenido una oportunidad, y el día de hoy yo fuera el feliz novio en lugar de mi mejor amigo- confesó con pesar.
Remus poseía un alma noble que le impedía traicionar a sus amigos, así que Hermione supo que sus palabras eran solamente pensamientos, divagaciones, nada que realmente pudiera hacer.
- Remus…- iba a responder ella.
- Te amo- la interrumpió el chico de cabello color arena, esa era la primera vez que se lo decía de frente, y sus palabras eran tan pesadas como un yunque- Pero por esa misma razón, te deseo toda la felicidad del mundo junto a Sirius. Si no supiera lo mucho que ese perro te ama, lucharía por ti…si no quisiera tanto a Sirius, lucharía por ti…en otra vida, lucharía por ti- agregó con otra de sus irónicas sonrisitas.
La joven mujer le sonrió de vuelta y lo abrazó con fuerza. No podía hacer otra cosa al saber del amor tan puro que ese hombre le profesaba, tal que sacrificaba su propia felicidad por la de ella. Se sentía agradecida pero también se detestaba a sí misma.
La parte negativa de ir al pasado, era precisamente la de tener que romper ese corazón porque en su otra vida Remus nunca se había enamorado hasta que llegó Tonks.
Cuando se separaron, Sirius llegó a su lado y le sonrió a uno de sus mejores amigos, sin rencor solamente con su más sincero afecto.
- Nos necesitan para partir el pastel- le dijo el pelinegro ofreciéndole su mano a la castaña.
- Vamos entonces- ella aceptó la mano y le dedicó una última mirada al ojimiel antes de dirigirse al centro de la fiesta nuevamente.
Remus se quedó ahí mirándolos partir, dejando que encontraran juntos la felicidad que tanto merecían.
…
Luego de partir el enorme pastel que los elfos domésticos les prepararon, los novios compartieron su tradicional primera pieza de baile como marido y mujer.
La música era una sinfonía lenta que hizo que Sirius tomara a Hermione de la cintura con ambas manos y ella a cambio lo tomara del cuello, parecía que embonaban a la perfección en cualquier postura y eso les encantaba.
- ¿Todo en orden?- le preguntó el joven hombre sin borrar su sonrisa.
- Lo estará- asintió ella también mirándolo con una dicha indescriptible.
- Algunas veces creo que estoy soñando y que pronto despertaré en mi cama escuchando los gritos de mi 'adorable' madre- confesó el ojigris con un tinte de temor en su tono.
Ella sonrió, ese temor era uno que ella misma compartía aunque se veía a sí misma despertando en medio de otra guerra, sin esperanza alguna de ganar…
- Si este es un sueño, debo confesar que tienes muy buen gusto- le respondió imprimiéndole humor a la conversación.
Al parecer lo logró puesto que el pelinegro soltó una leve risita que reverberó gravemente por su pecho.
- Eso no puedo negarlo- asintió acercándose a darle un pequeño beso en sus labios- Tal parece que fui afortunado en que me eligieras, después de todo no te faltan pretendientes- agregó divertido.
La castaña no se dignó a hacer gesto alguno, Remus era el único que había mostrado sincero interés en ella y, aunque fuera un espléndido hombre, su corazón era de Sirius, para bien o para mal.
- Pues también yo podría mencionar a todas las chicas de Hogwarts que dejaste con el corazón destrozado- le respondió sabiendo muy bien que su nuevo esposo siempre había arrancado suspiros femeninos por donde pasara, una de las desventajas de que se viera tan endemoniadamente atractivo.
- Nunca tuvieron una oportunidad conmigo- dijo el ojigris- Te dije que mi corazón es tuyo, y creo que desde el primer momento en que te vi lo fue- confesó recordando aquel 'casual' encuentro en el compartimiento del expreso de Hogwarts cuando aún eran unos niños.
- ¿Acaso el gran Sirius Black cree en el amor a primera vista?- le sonrió ella recordando también esa escena, cuando le había dicho al pequeño Sirius que sus elecciones, no su familia, lo definirían.
- ¿Acaso la extraordinaria Hermione Black no?- preguntó de vuelta mirándola con diversión.
Antes de que la castaña pudiera responder, otra persona interrumpió su baile y amena conversación.
- La pieza acabó Canuto, es mi turno de estar con mi hermana- dijo James tomando la mano de la aludida mientras el otro la soltaba lentamente.
- Bien Cornamenta, te presto a mi esposa durante unos minutos- bromeó al saber de los celos de su mejor amigo quien soltó un bufido.
Hermione se acomodó fácilmente a los brazos de su mellizo estando acostumbrada a él, y se contuvo a rodar sus ojos ante las declaraciones de ambos magos sobre su aparente posesión. Ese día lo dejaría pasar, después de todo estaba demasiado feliz como para regañar a alguien.
- No puedo creer que realmente vayas a separarte de mi lado- le dijo el pelinegro a su hermana con sincera alegría combinada con marcada tristeza y la otra lo comprendió. Ella reflejaba ese mismo sentimiento puesto que 'realmente' ambos habían llegado juntos a ese mundo, habían vivido 19 años juntos y ahora ella se estaba yendo para iniciar su propia familia, algo inevitable claro pero aun así difícil.
- Siempre estaré a una aparición de distancia- le respondió ella- Además no es como si tú no fueras a casarte también muy pronto- agregó mirando a Lily que estaba tratando de convencer a Remus de que bailara con ella.
James también miró a su novia sintiendo ese conocido ritmo en su pecho, el latido de su corazón incrementaba simplemente al pensar en ella.
- Me alegro que ambos tengamos a la persona indicada- asintió el chico de lentes- Sirius te hará muy feliz o yo me encargaré de hechizarlo tan fuerte que no recordará su propio nombre- añadió medio en broma.
- No puedo prometerte lo mismo con Lily porque sé que ella te hará feliz, pero si tú no haces lo mismo, yo te hechizaré a ti- sonrió la castaña sabiendo de sobra que ese par se amaba con locura y ninguno arruinaría las cosas intencionalmente.
- ¿Cuánto tiempo planean irse de luna de miel?- preguntó cambiando un poco de tema.
- No mucho, en tres días regresaremos a la normalidad…
- ¿Normalidad?
Ella sonrió con ironía.
- Sirius regresará a su entrenamiento de auror, y yo me dedicaré a estudiar Leyes en el Ministerio- le explicó sin darle demasiada importancia al asunto.
- ¿Realmente estudiarás eso? Creí que con todo lo que pasó preferirías, mmm, no sé, quedarte en casa y…- inició su hermano algo dubitativo.
La mirada que Hermione le dedicó fue de incredulidad y evidente indignación.
- ¿Creíste que sería una dama de sociedad de tiempo completo?- no esperó una respuesta- Sabes muy bien que no lo soportaría, además el Ministerio necesita de personas capaces que puedan mantenerlo a la vanguardia lo más posible. Por otro lado, hay un cierto mago obscuro del que debemos preocuparnos…
El pelinegro la miró con dureza, sabía que no podía proteger a su hermana aislándola del mundo pero no podía concebirla en peligro, simplemente no le gustaba la idea.
- ¿Dónde vivirán? Sabes bien que la mansión es segura, quizás pudieran reconsiderar quedarse más tiempo- sugirió pensando en la protección de las guardias Potter. Nadie podría romperlas.
- No, no podemos quedarnos aquí si queremos reforzar nuestra posición, es menos probable que nos ataquen de esa forma- dijo sabiendo que Voldemort sí analizaba el panorama político y no sólo el sádico, porque ahora que estaba casada y con Sirius como Jefe de los Black, pondría a muchas familias de sangre pura en su contra si los atacaba, y Riddle quería convencerlos de unirse a él no eliminarlos- Ocuparemos la Mansión Black ubicada en Wiltshire, después de todo Walburga y Regulus siguen en Grimmauld Place- agregó.
- ¿Wiltshire? ¿Estás loca? Ahí tienen sus mansiones varios mortífagos incluyendo a los Malfoy- le reprendió James mirándola con preocupación pero sin perder el ritmo de sus pasos.
- Precisamente hermano, siempre es bueno estar cerca del enemigo. Además pondré las guardias de la familia en cuanto lleguemos, y nos mantendremos convenientemente cerca- declaró sin estresar su voz, había pensado en todo eso hacía poco pero sonaba bien en su cabeza- Ahora dejemos eso de lado, es mi boda y quiero ser ciegamente feliz- rio mientras daba una vuelta al ritmo de la música.
El otro soltó un suspiro pero asintió decidiendo que por ese día nada más que la felicidad de su hermana importaba.
La fiesta fue maravillosa, los invitados compensaron su número con la cantidad de ajetreo que armaron, especialmente los gemelos Prewett cuando tomaron demasiado whisky de fuego y Alphard les 'facilitó' mucho más de su reserva personal.
Sirius no volvió a despegarse del lado de Hermione desde que James se la regresó y ella adoraba esa sensación de protección que sentía junto a su nuevo esposo, no era porque se sintiera indefensa per se pero el simple hecho de saberlo ahí era suficiente para hacerla sonreír.
La tarde se convirtió en noche y llegó el momento en el que los novios dejarían la fiesta para ir a su luna de miel, todos les desearon lo mejor entre gritos y aplausos.
El ojigris abrazó a la castaña dejando que un elfo doméstico los apareciera hacia su lugar de destino de donde no saldrían hasta tres días después para enfrentar de nuevo la realidad. Una realidad donde la guerra estaba a la vuelta de la esquina, su familia corría mucho peligro, y parecía que siempre había una sorpresa esperándolos.
Como sea, ahora que estaban juntos no se detendrían hasta que pudieran permanecer así muchos años más.
…
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A/N: Pues hubo boda ¿se lo esperaban? El capítulo fue básicamente sobre la felicidad y la melancolía ¿qué opinan?
FLOX: Hola! Tranquila, ¿quién me comentaría en tu nombre si algo te pasa? XD Pues sí, Hermione dejó la farsa y se ha casado. Gracias por tus comentarios siempre interesantes, entonces esperaré el siguiente. Saludos!
Athefrod: Hola! No te preocupes, lo importante es que regresas y que equilibres todo lo que tengas que hacer. Así es, pasaron bastantes cosas desde que Hermione salió del Colegio y no se detiene porque ahora es la nueva Lady Black; Cas sencillamente tenía que reconciliarse con Hermione y recuerda que se casó con Rabastán (Rodolphus es el esposo de Bella hehe), ella será una pieza clave para lo que viene. La Profecía…no sé, la verdad no puedo aclarar muchas cosas aunque hay partes creo delatoras y tú vas por un camino revelador…no diré más! Hahaha, qué bueno que te gustase esa escena, la verdad pensé bastante en cómo hacerla creíble e interesante, Hermione claramente lo retó, pero ya veremos qué pasa; hasta la próxima y muchas gracias por tus comentarios y apreciación!
aleamerica: Hola, muchas gracias. James, sí también lo pensé, ero es que todavía no sabemos qué le dijo a Lily…pero lo sabremos! Cas definitivamente está en un nido de serpientes y Regulus ya veremos qué sucedió con él porque falta esa parte. Hermione enfureció a Voldemort aunque Bella parece bastante tranquila ¿no crees? El mortífago misterioso, pues sí vas por buen camino pues es alguno de esos dos pero lo revelaré próximamente, no te preocupes. Veremos más de Voldemort y su séquito en el siguiente cap, hasta entonces!
WALIXELA: Creo que Cas se ha dado cuenta de eso y más, sobre todo de la primera lealtad de su nuevo esposo pero veremos qué pasa con su matrimonio ¿será más fuerte el amor? Se quedó la intriga de la reacción de Voldemort, pero la veremos en el siguiente capítulo, hasta entonces gracias por tus comentarios.
Como siempre espero leer sus impresiones, quejas o sugerencias.
Hasta el siguiente capítulo y feliz día del niño para quien aplique (para todos!)
