–Bien, corte y terminamos. Cambio a cámara 5 y entra a comerciales.
Ese fue el grito final del director del programa matutino del domingo y los presentadores comenzaron a quitarse sus micrófonos y a acomodar algunos documentos que tenían sobre sus manos. Los camarógrafos comenzaban a alejar las cámaras y los invitados se ponían de pie y comenzaban a despedirse con apretones de mano y reverencias muy marcadas.
Los utileros entraban a quitar todo lo que no se iba a necesitar en los programas siguientes, como sillas, grandes pantallas y objetos varios.
Yo suspiré mirando todo desde detrás de las cámaras. Estaba sentada en un pequeño taburete con mis codos sobre las rodillas y mi cabeza en las manos. Decenas de personas pasaban a mi lado y me ignoraban olímpicamente pero no me importaba, solo buscaba a una de ellas y se encontraba recogiendo utilería al fondo del set.
Miré mi móvil. Esperaba respuesta de un mensaje que había escrito en la noche, pero al parecer, ella seguía molesta y no iba a contestarme. Lancé otro suspiro cansado y sentí un dedo en mi frente. Me asusté y resbalé del taburete golpeando mi trasero en el frío suelo. Suzuki comenzó a reírse a carcajadas.
–Perdona Yazawa-san, no pensé que ibas a reaccionar así.
–Estaba distraída Suzuki-senpai.
Me levanté acariciando mi colita y miré fijamente al joven frente a mí.
– ¿Qué estás haciendo aquí? Se supone que aún estás incapacitada –y señaló el vendaje de mi cabeza y de mi brazo.
–Necesito… necesito hablar contigo.
– ¿La súper Idol Yazawa-san necesita hablar conmigo? Esa si es una sorpresa.
Rio y eso me hizo reír. Le dijo algo a otro compañero de trabajo y luego me ofreció su brazo para salir del set. Lo tomé con una sonrisa y comenzamos a caminar. Cuando llegamos al pasillo miró el gran reloj que había en una de las paredes y asintió.
–Sé que vas a rechazar mi invitación, pero aun así, ¿te gustaría ir a desayunar conmigo?
Colocó las manos a manera de rezo frente a su cara e hizo una reverencia. Enarqué una ceja y sonreí despacio.
–Normalmente te diría que no, pero hoy si pienso aceptar. Necesito un lugar más… privado para hablar.
Él sonrió y nuevamente me ofreció su brazo. Esta vez negué despacio y comencé a caminar delante de él. Salimos del canal de televisión. Frente a la estación había una pequeña cafetería que servía unos platillos bastante deliciosos y no muy costosos así que caminamos hacia allá en silencio.
El lugar estaba casi lleno, y la mayoría eran trabajadores del canal de televisión. Hice un gesto con mi rostro pero Suzuki sonrió y de sorpresa tomó mi mano y me llevó al fondo del lugar.
– ¡Suzuki-senpai!
–Aquí hay un lugar.
Miré el lugar. La mesa estaba bastante alejada de la mayoría por lo que era un lugar más privado. Miré el resto de la cafetería y suspiré.
–Pues… parece que sí.
Hice a tomar la silla pero Suzuki se adelantó y como un caballero la sacó para que yo me sentara. Luego se sentó frente a mí y sonrió.
– ¿Qué quieres desayunar Yazawa-san?
–Bueno… ya que tú vas a invitar… –y comencé a pedir algunas cosas del menú. Suzuki sonrió y llamó a la mesera y realizó la orden.
Yo volví a consultar mi teléfono, pero seguía sin tener respuesta. Lo dejé a un lado sobre la mesa y miré a mi compañero.
–Suzuki-senpai… –él me miró expectante–. Necesito pedirte una cosa. Un favor.
–Tú dirás Yazawa-san.
–Necesito un espacio en el programa de espectáculos para cantar con mis amigas.
Suzuki levantó una ceja y su rostro reflejaba una expresión de confusión. Mis ojos pestañaron seis veces seguidas –una técnica secreta que hacía mi mirada más tierna– esperando la respuesta.
–Creo que no entendí… –dijo poniendo énfasis en la palabra "entendí".
– ¿Qué? Pero si te lo dije muy claro –le contesté ya algo molesta.
–Dijiste que… ¿podrías explicarte mejor Yazawa-san?
Lancé un suspiro molesto y entrelacé mis manos sobre la mesa. Había pensado en esto toda la noche ya que no había podido dormir y ahora necesitaba dejarlo claro. Recuperé mi sonrisa de Idol y comencé a hablar despacio.
–Recuerdas a las dos chicas que me vinieron a buscar hace unos días.
– ¿La chica hermosa de ojos azules y fuerte voz y la pequeña y preciosa gatita de excelente figura y gran condición física?
– ¿Rin con excelente figura? –dije inconscientemente. Suzuki rio.
–Si las recuerdo bien, ¿por qué?
–Bien, la… chica escandalosa de ojos azules es la líder del antiguo grupo de school idols en el que estuve cuando cursaba mi último año de secundaria.
– μ's –dijo sonriendo. Yo asentí.
–Ella… bueno, como decírtelo… ella quiere reunir de nuevo al grupo y que trabajemos de manera profesional. Ya estamos casi todas de nuevo…
–Esa es una gran noticia Yazawa-san. Pero no es tan fácil –y su expresión se puso seria.
–Sí, ya lo sabemos. Hemos buscado una agencia o un productor que nos represente pero sin éxito aún.
–El mercado de las Idols profesionales ya está muy saturado Yazawa-san. Entre las que forman grandes grupos como AKB48 o las que se lanzan como solistas, ya son demasiadas. Y las nuevas que han llegado apenas están triunfando como A-RISE.
Me reí amargamente al escuchar el nombre de A-RISE. Me sentía molesta de que esas chicas, que habían sido nuestras rivales y habían perdido contra nosotras en el Love Live, ahora eran un grupo muy famoso. Suspiré y miré a Suzuki.
–Eso también lo sé Suzuki-senpai. Estoy más enterada de las Idols de lo que imaginas.
Sé que mi respuesta sonó ruda, pero él no se molestó. Sonrió y entrelazó sus manos sobre la mesa. La mesera llegó con nuestro pedido y luego se alejó. Yo tomé mi taza de café y le di un sorbo.
–Ok, y entonces… –dijo él tomando una tostada y dándole un mordisco.
–Quiero que podamos salir en el programa del miércoles cantando unas canciones. Aunque sean dos, por favor.
–Yazawa-san… ¿por qué me pides esto a mí? Sabes que soy simplemente el jefe de utilería.
–Pero tienes buena amistad con la directora del programa. Así que pensé que podías hablarle y…
Volví a entrelazar mis manos y a pestañear seis veces. Él desvió la mirada y lanzó un suspiro ahogado.
–No es tan sencillo Yazawa-san. El que tenga una amistad con Kurokawa-san no significa que pueda hacerle esos pedidos. Además –me miró fijamente– a ese programa solo llegan los grupos más populares del momento.
Ensombrecí la mirada y golpeé la mesa levemente con los puños apretados. Él suspiró y tomó un poco de su café.
–Yazawa-san…
–Suzuki –quité el senpai y él lo notó– por favor, necesito que me ayudes con esto. Por favor… es necesario…
– ¿Puedo saber el porqué, Nico?
Sentí que ya se estaba molestando. Solo una vez me había llamado por mi nombre y fue cuando recién comenzaba a trabajar. Ese día, recibí el regaño más fuerte en toda mi corta existencia y quedó grabado en mi memoria.
–Bueno… es que… si cantamos en el programa, tal vez un buen productor o una agencia nos ve y entonces decide representarnos, Suzuki-senpai.
Bajé la mirada esperando la respuesta pero no llegó. Pude escuchar la taza de café golpear el plato en la que estaba.
–Yazawa-san… sé que desde hace mucho quieres ser Idol profesional, pero hacer las cosas así lo único que crea es una imagen de desesperación. Es una imagen patética para una Idol.
–Es que… necesitamos hacerlo… necesitamos el dinero… mucho…–dije en un susurro pero no agregué nada más. Suzuki tocó mi mano para llamar mi atención. Cuando lo miré, él sonreía levemente.
–Solo por esta vez, trataré de ayudarte con esto. Si Kurokawa-san dice que no, no insistiré así que no me lo pidas. ¿De acuerdo?
Sonreí, no con mi sonrisa de Idol, sino con mi sonrisa sincera. Sentí la necesidad de lanzarme sobre él y abrazarlo pero me mordí el labio y me contuve. Él sonrió y continué comiendo.
–Gracias Suzuki-senpai, no sabes lo mucho que significa para mí. Y mis amigas te lo van a agradecer mucho.
–Eso sí, espero por lo menos el 15% de las ganancias si firman un contrato luego del programa. Será mi parte por el arduo trabajo que tengo que hacer.
No pude contener la carcajada que llamó la atención de todas las personas en la cafetería. Me sonrojé y tapé mi boca con ambas manos. Mi teléfono comenzó a sonar con la canción "Trouble Busters" de manera fuerte. Rápidamente contesté la llamada, aunque las personas ya me estaban mirando con molestia.
–Aló.
–Nico-chan, buenos días –me dijo una voz en tono muy serio. No fue difícil identificarla.
–Maki-chan –le contesté en tono alegre– Buenos días. Leíste mi…
–Solo te llamo para recordarte que hoy tienes que venir a quitarte los vendajes para revisar tus heridas. Adiós.
Me cortó la llamada sin darme tiempo a decir ni media palabra. Miré el teléfono como si él tuviera la culpa y Suzuki enarcó una ceja.
– ¿Qué pasó?
–Me cortó sin dejarme hablar… –dije aún sorprendida.
– ¿Quién?
–La tsundere esa de Maki-chan… –contesté más para mí que para él.
– ¿La enfermera del hospital Nishikino? –preguntó, sorprendiéndome un poco.
– ¿La conoces?
–La conocí el día que te llevamos de urgencias. He de decir que… no le caí muy bien del todo. Siento que estaba algo… –pero no dijo más y solo sonrió.
Miré mi móvil una vez más solo para ver la hora. Suspiré y terminé de comer mi desayuno con un poco de molestia.
Treinta minutos después ya estaba en la entrada del hospital Nishikino. Suzuki se había ofrecido acompañarme pero como solía hacer yo, lo rechacé. Miré el letrero sobre la entrada y luego miré hacia el lado izquierdo. La entrada a emergencias se encontraba a unos metros de ahí.
Me dirigí con paso lento y entré mirando hacia todos lados. La enfermera de la recepción me sonrió, por lo que me acerqué.
–Buenos días señorita, ¿en qué le podemos ayudar?
–Este… bueno. Me llamó la enfermera Nishikino porque ella debe quitarme las vendas y revisar mis heridas.
– ¿La enfermera Nishikino? –preguntó confusa–. Permíteme un momento.
La enfermera tomó el teléfono y marcó un número. Yo mientras esperaba, miraba el lugar. Era una sala de emergencias bastante lujosa, bien decorada y bastante limpia. Se notaba que era un hospital diferente a los públicos. Por los altavoces se escuchó un mensaje.
–"Enfermera Nishikino, por favor presentarse a Emergencias. Enfermera Nishikino, por favor presentarse a Emergencias"
–Si gusta, puede esperar en aquellas sillas –y me señaló la sala de espera.
No había muchas personas, pero todas tenían expresiones tristes en sus rostros. Lancé un suspiro y me senté alejadas de ellas. Comencé a revisar el móvil, y le escribí un mensaje a Eli comentándole lo que había conseguido. No me respondió inmediatamente por lo que supuse que estaba ocupada o aún no se había levantado.
–Enfermera, ¿Qué sucede?
Escuché la voz de Maki así que levanté la mirada. La enfermera de la recepción no le dijo nada, simplemente me señaló. La pequeña sonrisa que Maki traía en la cara se borró y sus ojos se ensombrecieron. Caminó hacia la puerta al fondo del pasillo y me miró.
–Por aquí –dijo en una voz seca y algo molesta.
Me puse de pie y comencé a seguirla. Al entrar pude ver un montón de camas, la mayoría vacías. Las pocas que estaban ocupadas tenían a alguna persona siendo revisados por un médico o una enfermera.
Maki continuó caminando y se metió por una puerta verde. Yo la seguí y al entrar noté que era un pequeño consultorio. Tenía una camilla en el centro y un montón de estantes con objetos médicos. Maki estaba de espaldas y sacaba unas tijeras muy grandes y algunas botellas de una gaveta.
–Siéntate –dijo sin girarse.
Me sentí algo intimidada, a pesar de que yo era mayor en edad, Maki tenía un aura muy poderosa y podía ponerme nerviosa con su voz. Me senté en la camilla y la miré.
–Acaso eres tonta –me dijo apenas se giró con las tijeras y las metió en el vendaje de mi brazo–. No tenías que venir a emergencias y buscarme a mí específicamente para que te quitaran las vendas, lo podía hacer cualquier enfermera en consulta general.
–Disculpa… –le dije en tono ya molesto por su actitud–. Por suerte tengo una excelente salud y no visito los hospitales muy a menudo, así que no sabía a donde debía ir.
Maki no contestó nada, se limitó a cortar los vendajes. A pesar de verse molesta, su forma de trabajar era muy cuidadosa. Cuando terminó de cortar el vendaje, ambas miramos la herida fijamente. Era un corte de unos treinta centímetros. Ella se acercó más y tomó una de las botellas.
–Te puede doler un poco –dijo y comenzó a rociar la herida con el contenido de la botella.
Sentí que el brazo se me acalambró por completo. De la herida, comenzó a brotar un poco de espuma, y podía sentir un ardor. Maki sonrió con satisfacción.
– ¿Te divierte? –le dije molesta.
–No, simplemente veo que la herida sana bien.
Me quedé sorprendida. Maki limpió los residuos del líquido y en lugar de vendar nuevamente, tomó un parche y una gaza y cubrió la herida.
–Te vas a dejar eso tres días y luego te lo quitas tu sola.
Asentí pero sin decir nada. Maki volvió a coger las tijeras enormes y las dirigió al vendaje de la cabeza. Yo retrocedí un poco.
–Oye… –dijo molesta.
–Ten cuidado de no cortar mi cabello. Dura mucho para crecer.
Ella no dijo ni hizo nada, solo me miró fijamente con esos ojos rasgados purpura intenso. Suspiré y le acerqué la cabeza con algo de temor. Ella comenzó a trabajar en silencio. Cortaba de una forma más cuidadosa que con el primer vendaje, incluso apartó un mechón de cabello de mi frente con su suave mano y continuó trabajando. Yo sentí un leve sonrojo y moví la cabeza.
–Deja de moverte Nico-chan o voy a terminar lastimándote.
Suspiré y me quedé quedita. Ella terminó de quitar la venda y suspiró. Despacio se acercó a mi frente, cerca de la ceja izquierda y concentró su mirada en la herida. Yo levanté la vista, no podía ver sus ojos, pero podía ver sus labios, semi abiertos y que emanaban un aire caliente sobre mi rostro. Su aliento olía a fresas.
–Parece que está herida no está sanando bien. ¿Te has golpeado aquí o te has tocado la cabeza estos días?
No le conteste. Seguía mirando su rostro que me miraba con algo de preocupación. Ella enarcó una ceja y suspiró.
– ¿Me estás oyendo Nico-chan? –dijo otra vez en su tono molesto.
– ¿Qué? –y aparté mi mirada con algo de sonrojo.
– ¿Te pregunté que si te has golpeado la herida o tocado la cabeza?
–No, que yo recuerde.
Maki se cruzó de brazos y agarró su cabello. Miró las botellas y luego me volvió a mirar. Tomó una toalla y la roció con el mismo líquido que colocó en mi brazo.
–No me vas a poner eso en la cabeza, ¿o sí?
–Debo limpiar la herida –dijo pero dibujo una pequeña sonrisa malévola. Yo me asusté.
–Me va a doler. Y si por culpa de ese líquido se me comienza a caer el pelo y quedo calva.
Maki soltó una carcajada sonora, algo extraño en ella. Negó despacio y se acercó a la herida. Con cuidado, apartó mi cabello y colocó la toalla. Sentí el ardor, más fuerte, más intenso. Mis ojos se llenaron de lágrimas y la respiración se me comenzó a cortar debido al dolor. Pude sentir como bajaba la espuma por mi frente y cerré mis ojos dejando escapar el llanto. Luego de unos segundos, ella terminó de curar mi herida.
–Voy a tener que volver a vendar toda la cabeza Nico-chan.
No dije nada, ya que el nudo que tenía en la garganta me lo impedía. Limpié mis ojos para que ella no notara que estaba llorando. Maki tomó el vendaje y se acercó a mí.
–Necesito que me ayudes.
Asentí despacio. Ella colocó el principio del vendaje cerca de mi ceja derecha y yo lo sostuve. Luego ella comenzó a rodear mi cabeza con el vendaje.
– ¿Leíste mi mail? –le pregunté ya recobrando mi compostura.
–Sí –contestó secamente.
– ¿Y por qué no me contestaste?
–Pensé que no era necesario –dijo en el mismo tono.
– ¿Y cómo se supone que sabré si me has perdonado sino me contestas?
Continuó vendando mi cabeza despacio y en silencio. Cada vez que presionaba el vendaje para ajustarlo, yo soltaba un leve gemido. Ella se mordió el labio y terminó su labor. Bajé mi mano y levanté la mirada. Sus ojos estaban fijos en los míos.
–Creo que me pasé con el vendaje. Casi no se te ve el flequillo.
– ¿Es la primera vez que le vendas la cabeza a alguien? –le pregunte tratando de tocar mi frente. Ella agarró mi mano con fuerza.
–No te toques… vas a aflojar el vendaje.
Suspiré con molestia pero no solté su mano. Ella continuó mirándome, algo que hizo que me sintiera un poco incomoda. Se mordió el labio en gesto pensativo y suspiro.
–Mejor lo suelto y lo vuelvo a hacer.
Trató de levantar la mano pero yo se la detuve. Me miró sorprendida.
–No lo toques –le dije–. Lo vas a aflojar. Yo creo que quedó perfecto.
Sonreí, y ella se sonrojo. Sacudió su mano para soltar la mía y se giró dándome la espalda. Comenzó a guardar todo lo que había usado. Yo me toqué la frente, era verdad, no podía sentir mi flequillo. En lugar de enojarme, sentí cierta lastima. Maki estaba haciendo todo lo posible por soportar el tener que trabajar como enfermera para complacer a su padre.
–Nico-chan… –dijo en un susurro. Yo la miré pero ella seguía de espaldas.
– ¿Maki-chan?
–Puedo pedirte un favor. Si no quieres hacerlo no te preocupes, no es algo que me sorprenda de todos modos, pero…
–Si no me dices que es, no puedo rechazarlo, así que deja de quejarte.
Maki se giró. Su expresión era diferente, menos tensa, menos molesta. Se mordió el labio y se recostó en el mueble.
–Mañana… tengo una cena con mi familia y… pensaba hablar con mi padre y quisiera que tú me acompañaras.
– ¿Hablar con tu padre? ¿Lo de Umi-chan?
Maki asintió levemente. Sentí un leve temor en mi pecho, una opresión en mi corazón. Me apresuré a responderle.
–Maki-chan, pensé que ayer habías dicho que no lo ibas a hacer. Es más, Eli-chan y las demás decidimos no presionarte, es por eso que me disculpé en el mail que te mandé.
–Anoche, no pude dormir pensando en Umi-chan. Ella ha sufrido mucho estos años y ahora que… tiene una oportunidad para sobrevivir… yo se la estoy quitando.
–Maki-chan…
–No espero que mi padre acepte, de hecho, no sé siquiera si me escuchará, pero si alguien me acompaña, no solo hará que él se muestre más receptivo, sino que… me dará un poco más de confianza a mí.
– ¿Y por qué yo? –le pregunté un poco confusa–. ¿No sería mejor Eli-chan que es más madura o Honoka-chan que es la líder del grupo?
Maki no contesto. Esquivó mi mirada y se mordió el labio.
–Incluso Hanayo-chan seria... no espera, Hanayo-chan no sería de mucha ayuda. Incluso Nozomi sería mejor compañía que yo.
–Si no quieres acompañarme solo dilo –dijo entre dientes pero sin mirarme. Pude notar que una lágrima le bajaba por la mejilla. Eso me quebró. Instintivamente me abalancé sobre ella y la abracé con fuerza.
–Voy a ir –dije en un susurro. Ella estaba tensa en mi abrazo–. Voy a ir solo porque tú me lo estás pidiendo.
–Gracias Nico-chan –dijo entre leves sollozos.
La solté y ella rápidamente se secó las lágrimas. Tenía un leve sonrojo en sus mejillas. Yo me alejé y evité su mirada. Suspiré y comencé a hablar despacio.
–Voy a ir al hospital a ver a Umi-chan. ¿Quieres venir?
–Por el estado de salud de Umi-chan, no creo que le quiten los sedantes aún, así que no nos van a dejar entrar y no van a poder verla. Además tengo que terminar mí…
– Si no quieres acompañarme solo dilo –dije pero con una sonrisa. La miré y ella sonrió levemente. Miró su reloj y lanzó un suspiro.
–Iré a pedir permiso. Eso me costará unas horas más de trabajo por hoy, pero no importa. Voy solo porque me lo estás pidiendo.
Sonrió un poco más y yo negué despacio. Ella sacó una paleta del mueble más alto y se acercó a mí. Me la ofreció.
– ¿Para mí? –pregunté confusa. Ella asintió.
–Por ser una buena niña y portarse bien con la enfermera que la atendió.
Tomé la paleta, pero no me esperaba lo siguiente. Maki se acercó y me dio un beso en la cabeza. Cuando se alejó noté su rostro sonrojado. Abrí la boca pero ella habló antes.
–Te lo debía… de la última vez –dijo en su habitual tono molesto.
Salió del consultorio dejándome completamente sorprendida. Suspiré con una sonrisa y me metí la paleta a la boca. Salí a la recepción y comencé a esperarla, pensando en la cena que tendría al día siguiente.
Un poco de NicoMaki hoy. Estas chicas deben de ponerse de acuerdo ¿no? Honoka por un lado, Nico por otro, Eli por otro... están haciendo un revoltijo... jajaja.
Ya en serio. Espero que les guste el capitulo de hoy, y que dejen sus comentarios. ¿Que pasará en esa cena? (¿Y porqué Tsubasa no habló con Honoka hoy?)
