CAPITULO 17
"BUSCANDO LAS FUERZAS".
La mañana era hermosa en el hotel, el equipaje se amontonaba y la tía Eloy daba las instrucciones para que fueran llevados al puerto; Albert daba las últimas instrucciones a George y firmaba los últimos contratos que faltaban, una Candy terminaba de arreglarse para el viaje,
-Doroty sí que ha sido una mañana de locos verdad- mientras esta terminaba de peinarla.
-si Candy todos están muy apresurados para dejar todo listo para embarcar- afanándose en el peinado- y tu esta lista?
-sí creo que sí, pensé que iba hacer muy extraño volver a ver a Albert después de lo de anoche- sé que do pensativa- pero no la verdad que él se comportó de una forma muy natural verdad?
- si Candy, el sr William, es todo un caballero y buen mozo jijijijij- se sonrojo al haber pronunciado la última frase.
-hay Doroty, en eso no puedo discutirte es todo un caballero- recordando que Albert había cumplido su palabra y a pesar de todo su trato era el mismo, él estaba cumpliendo su palabra de no presionarla para que le diera su respuesta.
¿De pronto tocaron a la puerta, era el aviso para avisar que era hora de irse- Candy ya es hora? - dijo Doroty entusiasmada puesto que ella nunca había salido del país y menos había viajado en barco.
-si Doroty vámonos, - el tomo de la mano- veras que será muy divertido viajar. -
- si Candy- le dijo sonriendo.
Mientras Albert y la tía abuela la esperaban en el lobby del hotel, Candy hacia su aparición dejándolos impresionados, ya que bajaba de la mano de Doroty vestida con una falda recta en color café suave con adornos en negro al final, un saco abierto ajustado a su cuerpo que dejaba ver su cintura, con toque finos de negro en los bordes del mismo y una blusa blanca con holanes muy discretos que se dejaban ver, con camafeo era la única joya que llevaba, un sombrero café con un hermoso adorno de lado de flores y unas lindas botas en color negro que hacían que resaltara la figura de aquella mujer, pero lo más hermoso era una sonrisa que hacía mucho ninguno de los dos había visto, mientras se acercaba se iba acomodando los guantes con una sonrisa y una actitud más determinada llego a saludarlos.
-buenos días- dijo sin quitar la sonrisa, Albert se quedó sin palabras al verla hasta que la tía abuela le dio un codazo leve para que reaccionara.
-buenos días, Candy- le respondió con una sonrisa.
-hija es hora de irnos- dijo la tía abuela dándole la espalda y dirigiéndose a la entrada.
-permíteme- le extendió Albert- te acompañare al auto- Candy le regalo una sonrisa, Albert se acercó tímidamente a su oído y le susurro- disculpa, pero estas bellísima Candy- mientras ella se sonrojaba y comenzaban a caminar.
Tiempo después se encontraban bajando en el muelle para esperar abordar el barco, mientras Albert y George documentaban el equipaje la tía abuela se encontraba con Candy y Doroty esperado, de pronto una joven pasaba cerca de ellas, su vestido era muy hermoso en gris, pero se apreciaba que el corsé estaba muy justo.
¿Buenas tardes disculpen para documentar el equipaje? - preguntaba a las damas.
Si mire esta la oficina por allá- decía la tía abuela cuando de pronto la joven empezaba a agitarse mucho y se volvía pálida mientras hacía señas con las manos.
¿Señorita está bien? - decía Candy aproximándose a ella, pues se imaginaba el desenlace.
Yo oooo nnnnoooo pppuueedddo rrresspppirraar- mientras se desmayaba a lado de las damas.
Doroty llama a alguien que nos ayude con la señorita- decía la tía abuela mientras Candy se acercaba rápidamente para tomar su pulso; mientras por fortuna se acercaba un joven con una gorra y una bufanda, vestido en un pantalón café y un suéter negro.
Ayúdenos por favor- le decía Candy al joven, el joven a ver la situación se acercó de inmediato y cargo a la pobre mujer. Por azahares del destino pasaba un marinero que les indico que había los llevaría a un lugar para que atendieran a la joven, la tía abuela insistía que Doroty la acompañara, pero Candy se había ido muy rápido junto al caballero para atender a la muchacha.
Entraban a un pequeño despacho que se encontraba cerca del muelle, por la ventana se podía ver a la tía abuela dando le instrucciones a Doroty, mientras Candy le decía al joven donde colocaran a la chica y ella se acercaba a tomar el pulso.
-muchas gracias vaya a buscar al doctor por favor- le decía al joven sin quitarle la vista a la joven.
De pronto la joven reacciono y le soltó una risa- Candy no te preocupes soy yo- quitándose el sombrero para que viera su cara- soy Karen¡-.
-Karen¡ pero qué haces aquí- estaba preocupada y se sentó en sus rodillas.
-Ayudando a un amigo para que hablara contigo preciosa- se levantó de la cama y dirigió su mirada- solo necesitábamos llamar tu atención-
Candy volteo y miro como el joven se quitaba la gorra y la bufanda que ocultaba su cara- Terry Granchester cómo pudiste- se levantó hacia el para darle unos golpes y ágilmente Terry le detuvo las manos, sin soltar una carcajada.
Candy lo siento, pero tu tía no te deja sola y necesitaba hablar contigo- dijo riendo y aun con las manos de Candy sostenidas por las de él.
-bueno chicos, yo me retiro misión cumplida- se acomodaba el sombrero mientras con una sonrisa y le cerraba un ojo- pórtense bien por favor- salía de la habitación.
-Terry te pasas casi muero del susto- lo miraba más calmada.
-Candy, si no montara este teatro tu tía no me hubiera dejado acercarme a ti- la miro de una forma muy tierna- discúlpame, podemos hablar de rápido-
- sí, pero casi voy a bordar el barco- dijo Candy viendo por la ventana a la tía abuela.
-Candy será rápido- dijo Terry invitándola asentarse en una silla que se encontraba en el fondo-solo necesito que me escuches por favor pecosa-
-Terry yo- por un momento no supo que decir- está bien que pasa?
-mira, entiendo muy bien la posición de tu tía abuela- dijo más tranquilo- Candy sé que en estos momentos tengo un compromiso que cualquiera que haya sido el motivo por el cual lo adquirí, pero tengo que decirte que en estos momentos ya Eleonor y yo estamos buscando una solución más adecuada para solucionar este embrollo- decía Terry sosteniendo las manos de Candy.
- un momento Terry no es problema y se llama Susana te recuerdo- con cara seria.
-si lo se Candy, pero para mí es una situación que debo de arreglar lo más pronto posible- dijo seriamente.
-Eleonor que tiene que ver en todo esto? - dijo Candy asombrada.
-mucho veraz, ayer que regreso del teatro fue a mi casa y le conté toda la verdad que aun te amo y que cometí una tontería al dejarte partir de mi vida, ella prometió ayudarme a solucionarla solo te pido que me des un poco de tiempo- Candy lo miro sorprendido-no me veas así pecosa, es la verdad, yo te amo, cometí un error y pienso solucionarlo porque me moriría si te pierdo de nuevo-
-Terry yo – de pronto unos toquido llamaron su atención.
-Srita. Candy todo está bien- dijo George preocupado.
-si George, en un momento salgo la señorita se encuentra mejor- Candy se apresuró a decirle- Terry tengo que irme- lo miraba angustiada- lo siento- antes de que se levantara de la silla.
-Candy espera por favor- busco en su bolsa y saco una carta- toma por favor. Leerla con calma y me contestas por favor, yo parto hoy a Londres en el Santa Lucia- le decía aun sosteniendo su mano.
-Señorita Candy, tenemos que abordar- decía George apresurándola- el Sr. William me mando por usted.
-Tengo que irme- de pronto Terry la jalo hacia él y le dio un beso en sus manos, Candy no pudo hacer nada para evitarlo, porque George aún estaba tocando la puerta con insistencia, ella se separó del beso y corrió abrir la puerta mientras que Terry la miraba como se alejaba y antes de cruzar la puerta le dijo- solo espérame por favor a que pueda solucionarlo todo y te buscare-
