Capitulo 21: Inconsecuente.
Diciembre ya había llegado, y como consiguiente el más anhelado día del mes después de año nuevo se acercaba.
En Japón tenían la costumbre de pasar esa fiesta en pareja, era un día especial para ellos.
Desde que salió con Hinata no dejaba de pensar en cosas que antes le parecían estúpidas o fuera de lugar.
Se ilusionó apenas ver el número de Hinata llamarla.
—¿Aló? Satsuki —Escuchó desde la otra línea.
—¿Pasa algo?
—Solo quería saber cómo estabas —Sonrió viendo la nieve caer desde su ventana.
—Estoy bien ¿Siempre harás esto? —Apretó su blusa, aunque no iba a admitirlo amaba sus llamadas despreocupadas.
—¿Llamarte? Lamento decirte que sí —Sacó la lengua consiente que no podía verlo.
Ella mordió su labio inferior.
—Está haciendo frío —Cambió de tema esperando no ser tan obvia— pronto será navidad.
—¿Planeas salir? —Ella cubrió su boca emocionada— Que lastima deseaba verte.
Alto ¿Qué?
—¿Qué? —Se oyó como un quejido. Tocó el teléfono con las dos manos por instinto.
—Sí, yo paso navidad en familia, comemos un pavo y vamos a la parroquia, ya sabes siguiendo la tradición.
Ella bajó de golpe su cabeza.
Era cierto, la familia de Satsuki también lo hace.
—Es cierto, mi familia también.
Él parpadeó rápido y confundido pues ella siempre pensaba en todo antes de planear algo.
—Me cuentas que tan grande es tu pavo o de qué tamaño es su nacimiento y el árbol ¿Esta bien?
—Sí, lo mismo va para ti, ¿entiendes? —Nuevamente van sus órdenes.
—Lo hago, ¿te veo mañana?
—En el mismo lugar. —Y cortó su llamada.
Apretó el objeto decepcionada.
Después de todo, no todo es perfecto.
Todavía recuerda esta escena y la estúpida idea que se le ocurrió un mes después.
Se preguntó ¿Que había pasado con su sentido común?
Abrazó sus piernas, restregó las mangas de su suéter sobre su rostro.
Comparó esa tierna llamada con lo que en verdad sucedió en navidad, porque a Satsuki nunca le salen las cosas como las planea.
Itachi por alguna extraña razón después de la charla que tuvo con Hinata lo notaba más pensativo, en su mundo.
No quiso tomarle importancia.
Pero esa noche simplemente explotó.
La pelea con sus padres fue tan tensa que llegaron a los golpes, la madre de Satsuki la alejó del lugar y ella se encargó de calmarlos
Pero fue en vano al día siguiente Itachi se fue no sin antes dejarle una nota.
Entre esas palabras escritas de manera un poco torpes, como si le costara escribir, había un mensaje que no logró captar:
"No puedo seguir viviendo donde se me controla.
Lo lamento, la necesito.
Espero que lo puedas manejar mejor que yo, hermana menor..."
¿A qué se refería?
Lo peor de todo era que no había logrado ver a Hinata después del suceso, ya que luego de la huida de su hermano, como si se tratara que se había ido un simple empleado y no su propio hijo, ella fue preparada para ser la sucesora de sus empresas, tenían menos tiempo así que era más intenso.
Su padre estaba enfermo.
Únicamente veía a Hinata en la escuela no podía hablarle de esto afuera porque tenía estrictamente prohibido ir a otro lugar que no sea la empresa de su padre o su casa por las dichosas lecciones de cómo ser una líder y contarle en medio del salón le incomodaba.
Se lo contó a Naruko pues ella a veces la visitaba pero era a Hinata a quien deseaba decírselo.
Lo necesitaba.
Solo eran papeleos tras papeleos en su oficina.
Pero un día sus padres le anunciaron que iban a una boda en Tokio, lejos de donde se encontraban, el día de mañana.
Era la perfecta huida, un respiro fresco.
Se marcharon en la tarde de ese viernes, le dijeron que tenía que ir a la oficina a recibir sus "tutorías" y luego ir directamente a casa.
Era la perfecta huida, marcó el número de Hinata para encontrarse siquiera en la noche pero cuando estaba a punto de apretar el botón para llamar recordó que él le había dicho feliz que iba a visitar a su abuelo.
Era un balneario.
No lo llamó.
Al día siguiente su única ilusión fue el no tener las presiones de su padre siquiera esa noche.
—Estoy en casa. —Saludó teniendo en cuenta que no había nadie al llegar a su casa.
Revisó afuera de su casa en la ventana, ya se habían ido los guardaespaldas de su padre.
Suspiró cansada.
Pensó en Hinata, y el renombrado balneario de su abuelo, de pronto se levantó del sofá en donde tomaba una taza de té.
Ella conocía ese balneario.
Con el impulso de una típica adolescente fue a ese lugar sin pensar
No tardó en llegar, con una capucha entro con el sigilo de un gato. Sin dirección fue hacia las habitaciones tratando de adivinar el de Hinata.
Solo le tocaba llamar.
Escuchó una pisada, dos pisadas, levantó la cabeza y lo miró. Acababa de bañarse, las gotas caían de sus cabellos húmedos, una toalla estaba puesta encima de ellos.
Se miraron uno más asombrado que el otro.
—¿¡Qué haces aquí!? —Preguntó alterado arrastrándola hacia una habitación.
Era la suya.
Al parecer casi acertaba.
Ella no encontraba que contestar, la desaparecida vergüenza que la impulsó para llegar donde el chico regresó.
—¿Quería verte? —Respondió con pesar, consciente de lo tonto que sonaba su atrevimiento.
Pero le hacía falta su compañía.
Lo observó más atenta, desprendía un dulce aroma a lavanda, y recién bañado la fragancia era más fuerte y más atrayente para la chica, portaba una yukata que comúnmente usaban después de bañarse.
Él sintió su penetrante mirada, entonces se dio cuenta que la había acorralado en la pared de su propio cuarto.
—¿Te sucede algo? —Le dijo suavemente, la atrajo hacia su cama para que se sintiera cómoda— Puedes contar conmigo —Esta frase un poco trillada fue una llave para que Satsuki lo abrazara.
Le contó todo, sus preocupaciones, sus deseos, sus preguntas.
—¿Por qué desapareció mi hermano? —fue una de ellas.
Hinata escuchaba mientras acariciaba paternalmente su espalda.
—Todo estará bien —Eran sus consuelos.
A veces desahogarse ayudaba a sacar el estrés que una persona acumulaba, eso y el suave perfume sumado con el cálido abrazo la ayudaron en gran medida.
Él era su consuelo.
Calmada por fin, Hinata le ofreció bañarse en su baño, la habitación tenía un lugar donde ducharse para después ir al balneario, esperaba que eso la terminara de tranquilizar.
Y así lo hizo.
Salió del baño y vio a Hinata acostado en la cama mirando a la nada, pensó que para entonces ya se hubiera cambiado, esa yukata le permitía ver su torso.
Satsuki se acercó a él también vestida de una yukata otorgada por el lugar de antemano.
El abuelo de Hinata debe de bañarse en dinero para manejar tanto un balneario como un lugar de reposo, pensó la joven chica.
Se acercó a él, impresionada por no ser notada, sus narices estaban a punto de rosar y lo besó.
Entonces reaccionó estando hasta el otro extremo de la cama.
—¿Qué? Nos hemos besado antes.
Su confusión fue disipada por el sonrojo de Hinata.
Él estaba avergonzado y de ella no se podía esperar menos, así que lo imitó.
Estaban en una habitación solos, en la oscuridad, ella llevaba esa hermosa yukata de fina tela, Hinata no quería verla atentamente pues esa sensación de mariposas en su estómago se iba a salir de control, traicionando su autocontrol.
Satsuki lo miraba decidida mientras incitaban a sucumbir.
El impulso encontrado en cualquier adolescente que no le dejaban pensar, ni buscar consecuencias, lo inundaron por completo.
Y la besó primero en besos castos, luego se profundizaban más, Hinata con sus dos manos sostenían su bello y delicado rostro, Satsuki lo empujaba lentamente hasta quedar encima del Hyuga.
—No sabía que se podía perder el tiempo con tan solo una mirada, hasta que te conocí.
Satsuki intento no reír ante esa frase que a su parecer sonó demasiado cursi, desprevenida no se dio cuenta como ni cuando Hinata ya la había tumbado en la cama y comenzó a besarle el cuello
Mientras se dejaba llevar por las sensaciones que Hinata le transmitía la chica mordía su labio inferior, ella abrazaba su espalda atrayéndolo hacia sí.
No lo quería dejar ir.
Hinata sintió un ligero aire seguido por el tacto delicado de unas manos en su pecho que lo terminaron por sucumbir.
Y entre besos y caricias, deseos y pasión, fantasías y despreocupaciones, sus cuerpos se unieron formando sólo uno, compartiendo una sola carne.
Ambos veían un futuro juntos, ellos se amaban.
Entre tanta emoción ambos acabaron rendidos, durmiendo plácidamente, sin embargo fue él quien no pudo dormir tanto, estaba preocupado.
No lo podían ver en una cama con ella, su abuelo lo mataría y de paso a su novia. No quedaba de otra, la iba a despertar.
La removió suavemente logrando su cometido.
—¡Cállate! —Volvió a cerrarlos ojos no sin antes tirarle en la cara una de las almohadas.
—Satsuki —Insistió una vez que se libró de la almohada—. ¿Estas segura que puedes pasar la noche fuera de casa?
Abrió los ojos de golpe, era cierto, escapó y probablemente los guardaespaldas de su padre la iban a ver apenas saliera el sol.
—Tienes razón.
Se levantó cansada y comenzó a vestirse, Hinata se dio la vuelta sonrojado para darle privacidad. La azabache ya vestida se pone en frente de él anunciándole de manera silenciosa que ya se iba pero los brazos de Hinata le impidieron continuar, le rodeaban la cintura y ella abrazó su cabeza.
—Te acompaño.
Aún estaba oscuro, Satsuki vivía una poca cerca de ahí pero no iba a dejarla sola, estando cerca de su hogar la despidió:
—Te hablo mañana... ¡Quiero decir hoy! ¡Ah, pero más tarde! —Rasco su nuca riendo nervioso— ¡B-bueno adiós!
Alzó la mano en forma de despedida dispuesto a irse pero sintió que algo jalaba la parte baja de la camisa, buscó la razón y notó que era Satsuki. Ella cabizbaja elevó su cabeza y frunció los labios, entendió lo que esperaba y se besaron lentamente, no deseaban separarse pero tenían qué.
Hinata se quedó mirando como ella entraba mientras suspiraba encantado e incrédulo de lo que sucedió en esa noche agitada.
Una noche tan irreal, tan inconsecuente que parecía una broma.
Una mentira.
Notas:
Si te gusta esta historia ¿que esperas en darle fav, follow y comentar? eso me haría muy feliz.
mero: ay que linda 3 muchas gracias :3 suerte con el trabajo de tu universidad, sé de experiencia que es pesado xd
Fran sanchez: si, ya casi, ah y "se va acabar" eso lo puse con doble intención significaba tanto se va a acabar el beso como su momento hahaha, besos!
