CLARKE POV
- Oye, Lex.
- ¿Qué pasa peque?
- ¿Me puedo quedar a dormir contigo hoy?
- Sí, no creo que a Anya le importe. Aunque seguramente tengamos que escuchar alguno de sus sermones también – me sonrió –
- Es que no quiero molestar a mi madre, ya que tiene el día libre y lo pasa con Marcus. – me encogí de hombros -
- Ah – comenzó a decir mientras me ponía el casco – pensé que querías dormir conmigo.
- Ey, sí que quiero dormir contigo, no seas tonta. – le dio un beso al casco antes de subirse a la moto, me subí detrás de ella y la abrace fuerte, me encantaba sentir su cuerpo tan cerca del mío y esa era la ventaja de la moto, aunque sigo prefiriendo usar un auto. –
Llegamos a la casa de Anya y ella estaba preparando la cena y Lexa tenía razón, nos dio un pequeño sermón, no tan graves como los que me sabe dar mi madre pero sermón al fin. Sigo sin entender los porque, creo que hacen de cuenta que no vivimos juntas desde hace casi un año, bueno supongo que sería igual o peor si yo fuese algún chico, mayormente ellos no saben auto controlarse, aunque últimamente mi autocontrol se está quedando dormido.
Mientras Anya cocinaba pude notar como el pequeño Nimbus no se despegaba de sus piernas y le ronroneaba a cada rato intentando llamar su atención, tanto Lexa como yo nos lo queríamos llevar pero en la universidad están prohibidos los animales, teníamos pensado meterlo de contrabando pero sabemos perfectamente que hay momentos en lo que no estamos en todo el día y para que este solo tanto tiempo preferimos que se lo quede ella que también está sola, no le vendría mal un poco de compañía felina y aparte esta encariñada con esa cosita gris.
- ¿A quién llamas? – me pregunto Lexa mientras me abrazaba
- A mamá.- Incline mi cabeza hacia un costado cuando Lexa comenzó a darme besos en el cuello, cerré los ojos dejándome llevar por ese momento –
- Hola Hija
- Hola mamá – carraspee la voz me había salido demasiado ronca y escuche como Lexa reía de fondo – cállate – le susurre –
- ¿Dónde estás?
- Acabamos de llegar a la casa de Anya – Lexa había dejado de besarme pero sus manos se habían metido debajo de mi camiseta acariciando suavemente mi abdomen –
- ¿Cómo la han pasado?
- Bien, la verdad que el lugar – carraspee – es muy lindo. – Lexa había retomado sus besos y sus manos ascendían sutilmente hasta el borde de mi sujetador –
- ¿Estás bien? ¿Te duele la garganta?
- ¿Uhmm? – suspire – No, no. Estoy bien – Intente alejarme de mi novia pero me lo impidió - Me voy a quedar aquí esta noche.
- Bueno ¿Anya está en casa?
- Sí, está cocinando en este momento. - Jadee y en ese instante quise matar a mi novia que me había mordido el lóbulo de la oreja y sus manos apretaban con cuidado mis pechos – Mamá, discúlpame un segundo – Tape el micrófono del móvil y me separe de Lexa quien levantaba sus manos en signo de rendición con una enorme sonrisa dibujada en su cara. – Basta, te lo digo enserio Woods – susurre, ella asintió. – Aquí estoy.
- ¿Qué ha pasado?
- Nada, Nimbus el gatito de Lexa estaba molestando. ¿Qué tal tu día?
- Bien, Marcus está cocinando. Tienes que probar las comidas que hace.
- Ya tendremos tiempo de eso – me reí – Bueno, mamá ya está la cena. ¿Hablamos mañana?
- Claro, pórtate bien. Te quiero, Clarke.
- Y yo a ti mamá. Adiós.
Anya se disculpo con nosotras ya que como ella trabajaba por la mañana cenamos demasiado temprano, hubiese sido descortés dejarla comiendo sola, así que mientras ella se fue a dormir con Lexa juntamos la mesa y lavamos los platos, hasta ese momento nunca me había gustado esa clase de tareas pero junto a ella todo era risas y besos robados, terminamos ensuciando más de lo que limpiamos. Después de eso nos acurrucamos en el sofá a mirar una película, Lexa quería ver una de terror y yo una de ciencia ficción, la discusión de la noche fue elegir la película y no se si fue termino medio o que pero terminamos viendo John Wick, demasiada sangre y violencia para mi gusto, aparte de que termine llorando como una magdalena cuando al pobre tipo le mataron a su perrito. Lexa se mufo de mi sentimentales lágrimas yo por mi parte en lo único que pensaba era en algún tipo de venganza pero nada, una mirada, una sonrisa o un beso bastaba para que todo el "mini" enojo desapareciera por completo, odio que pueda manipularme de esa manera, hay veces en la que me siento demasiado pequeña a su lado.
- ¿Vamos a dormir? O ¿Vas a seguir llorando por el perro?
- ¿Vas a estar toda tu vida molestandome con eso?
- No, seguramente hagas alguna otra cosa como esa - se encogió de hombros - siempre voy a tener material nuevo contigo, Griffin - dijo soltando una risita -
- Que te den - le dije mostrando mi dedo del medio -
- Cuando quieras, mi amor. - gritó desde el baño -
Yo ya me encontraba recostada en la cama, tenía mucho sueño pero la quería esperar para dormir, en el silencio de la noche escuché como la lluvia de la ducha caía. Me levante de la cama y fui sigilosamente hasta el baño, abrí la puerta y me mordí el labio inferior al observar la silueta de mi novia a través de la cortina, lo único que deseaba en ese momento era ser lo suficientemente silenciosa para que ella no se diera cuenta cuando entraba a la ducha detrás de ella. Comencé a sacarme la ropa y dejarla en un costado, ya me había bañando pero no me importaba mojarme de nuevo.
-Nota mental: Esa frase suena muy mal, no hay que decirla en voz alta-
Corrí la cortina y pude observar a Lexa de espaldas justo como quería que este, se estaba enjuagando el pelo, entre con cuidado de no resbalarme, porque para caídas épicas solo existe un nombre y ese es el mio. Me acerque y me pegue a su espalda haciéndola asustar.
- ¡Joder, Clarke! - chilló -
- Mmm... si quiero que grites mi nombre - bese su hombro - pero debes ser silenciosa, recuerda que Anya esta en la casa.
- No juegues con fuego, pequeña.
- ¿O qué? ¿Me voy a quemar?
- Exacto - gimió cuando rose sus senos con la yema de mis dedos -
- Imposible que me queme. Estamos bajo el agua.
Hice que Lexa se apoyara contra los azulejos, su cuerpo tembló puede ser por la excitación o por lo frío de la pared, comencé a masajear sus pechos delicadamente con mis manos, mientras mi boca devoraba con hambre su cuello. Una de mis manos comenzó a descender por su vientre hasta llegar a sus rizos.
- Clarke... - jadeo -
- ¿Uhm? - mis dedos comenzaron a jugar con sus pliegues haciendo a Lexa gemir. Quizo girarse pero se lo impedí apretando más mi cuerpo al suyo. Mis dedos encontraron el camino exacto hasta su centro de placer, el cual estaba hinchado y húmedo. Hice pequeños y suaves movimientos circulares en el, Lexa arqueo la espalda, inclinó su cabeza hacia atrás apoyándola en mi hombro momento que aproveche a besar su cuello pero ella se giro en busca de mis labios quienes rápidamente respondieron a ese beso tan lleno de deseo, los movimientos sobre su clítoris se hicieron más rápidos, senti como mis dedos comenzaban a mojarse con sus fluidos.
- Cla-Clarke -
- Si, mi amor. Ese es mi nombre. - dije con voz ronca cerca de su oído. Mis dedos resbalaron en su interior haciéndola gritar. - Besame, Lex. - cuando nuestros labios se juntaron sus gemidos de apagaron dentro de mi boca.
Mis dedos la embestían una y otra vez haciendo un ruido tan excitante, me encantaba escucharlo. Su respiración era entrecortada. Lexa apoyo sus manos y su frente en la pared, sus caderas se movían al compás, sentí como poco a poco las paredes de su intimidad iban presionando mis dedos, moví mi pulgar hasta su centro realizando movimientos circulares, su espalda se arqueo y un ronco gemido inundó todo el lugar, cuando las contracciones en su interior cesaron, salí de ella lentamente haciéndola suspirar, la abracé, bese sus hombros, su espalda y así nos quedamos por unos minutos, me puse de puntillas para llegar a su oído y le susurre.
- Tendrás que bañarte de nuevo, mi amor - bese su mejilla y salí de la ducha -
- ¡Clarke!
- Shhh... no grites hermosa. - le dije mientras secaba mi cuerpo.
- No puedes irte así - susurró -
- Oh, si que puedo. - le tire un beso, recogí mi ropa y la escuche maldecir por lo bajo antes de salir de ahí. -
Una vez en la habitación me volví a poner el pijama y me metí en la cama, los minutos que Lexa tardo en salir del baño me dieron el tiempo necesario para pensar, más que nada para intentar tener una respuesta a mi conflicto interior, mi cuerpo quería seguir ahí con Lexa, dejar que me haga el amor como aquella vez, quería que sus manos acariciaran cada mínima parte de mi piel, deseaba sentir sus labios recorrer con ansías mi cuerpo, la humedad que se situaba entre mis piernas no lo negaba pero mi mente me estaba jugando una mala pasada otra vez, como esa misma tarde en el jacuzzi donde no deje que hiciera nada por mi, mintiendole, diciendole que solo quería disfrutar de ella cuando no era así, yo también deseaba disfrutar, poder llegar al orgasmo junto a ella pero sabia a la perfección que no iba a poder o por lo menos eso era lo que creía y eso era lo que me impedía continuar.
Cuando la vi salir del baño noté que estaba enojada, el enojo es algo que se le dificulta ocultar, estaba seria y prácticamente ni centraba su mirada en mi. No quería que estuviera enojada, había disfrutado el momento de la ducha como para terminar peleadas o en alguna discusión por lo que paso después pero no podía hacer nada, no podía hacer que dejase de sentirse así si yo no me terminaba de entregar por completo a ella.
La habitación estaba inundada por un completo silencio, se termino de colocar el pijama, apagó las luces y se metió debajo de las sabanas, puso lod brazos detrás de su cabeza y se quedo así, mirando el techo, en completo silencio.
- ¿Estás enojada? - cuestione sin obtener respuesta. Me giré para poder mirarla, ni siquiera hizo el intento de hacerse la dormida, descanse mi cabeza en su hombro y la rodee con mi brazo esperando que me abrazara también pero no lo hizo. - ¿Me abrazas? - le pedí mientras me aferraba con más fuerza a su cintura y seguí sin obtener respuesta, ni física ni verbal. - Lex... abrázame, amor. - espere por unos minutos y seguí sin obtener respuesta alguna, suspiré bese su hombro y me di vuelta dándole la espalda - Buenas noches.
- No estoy enojada - susurró - es solo que me parece injusto - sentí como giraba en la cama para que su cuerpo quede pegado al mio, paso su mano por mi cintura y dejo un beso en mi omóplato - buenas noches.
Hacia mucho tiempo que no me pasaba esto de no poder dormir, estaba cansada y Lexa no dejo de abrazarme en ningún momento de la noche pero me costo horrores conciliar el sueño, mi cabeza no dejo de pensar ni siquiera en sueños.
Me senté algo frustrada en la cama, escuchando como Anya salia de la casa para irse a trabajar. Suspire y me refregué la cara con mis manos, me había despertado mucho más excitada de que cuando me dormí, es la culpa de mi deseo interior que se convierte en sueños húmedos cada vez que duermo. Indra me había explicado el porque de esos sueños, como si no lo supiera me dijo que se debían a la frustración sexual, los deseos reprimidos por el temor al rechazo, por miedo a fracasar y todas esas estúpidas verdades que me acompañan desde hace tiempo.
Mire a Lexa dormir, estaba boca arriba, su pelo todo revuelto en la almohada, su pecho subía y bajaba lentamente, de su piel solo me separaba una camiseta de tirantes y sus braguitas. Mordí mi labio inferior por el solo hecho de tener ese tipo de pensamiento tan temprano, parezco una embarazada que no controla sus hormonas, levante lentamente su camiseta hasta el comienzo de sus pechos, acaricie su plano abdomen con la yema de mis dedos, Lexa se movió entre sueños pero para mi suerte no se despertó. Quería que se despertara pero de otra manera, le saque la sabana que la cubría de la cintura para abajo y comencé a besar su abdomen, con cuidado me senté sobre su cadera termine de levantar su camiseta dejando sus pechos expuestos para mi, me moje los labios con la lengua, fui subiendo mis besos hasta llegar a sus senos y empecé a lamer sus pezones haciendola retorcer debajo de mi cuerpo, estimule uno y después el otro logrando que se pongan duros en cuestión de segundos.
- Clarke - gimió y su respiración comenzó a acelerarse -
Sonreí y seguí centrada en estimular sus pechos sentí como comenzó a mover sus caderas aun media dormida, su placer iba creciendo tanto como el mío. Mordí despacio uno de sus pezones haciéndola gemir más fuerte y por fin abrió sus hermosos ojos verdes que me miraron un poco confundidos.
- ¿Clarke? - volvió a gemir. Aproveche que tenia su boca entreabierta para comenzar a besarla de manera intensa, beso que correspondió inmediatamente, lleve mis manos hasta el borde de su camiseta y termine de quitársela, volví a besarla profundizando más el beso con mi lengua acariciando cada mínimo rincón de su boca.
Me separe de sus labios para bajar besándole el cuello y sentir sus rápidos latidos en mis labios, seguí descendiendo y volví a centrarme en sus pechos mientras sus dedos se perdían en mi pelo indicándome que siguiera, que le gustaba, seguí bajando dejando besos en su abdomen lo único que me detuvo en ese momento fueron sus braguitas las cuales no tarde en sacarlas, me tome un minuto en admirar su desnudez a la luz del sol que entraba por la ventana.
- Eres hermosa - susurré y retomé el sendero de besos que había dejado minutos atrás.
Bese su monte de venus y sentí el calor que desprendía esa zona, su aroma embriagador que me excitaba en niveles que desconocía, deseaba sentir su sabor en mi boca, deseaba que se corriera en mi boca así que continúe descendiendo, besando sus pliegues escuchandola gemir, sintiendo como se removia en la cama.
- Clarke ... Clarke, por favor. - jadeo -
Con la ayuda de mis dedos separe sus labios inferiores y pase mi lengua por su hinchado clítoris, gemí junto a ella al saborear por primera vez su intimidad, levante la mirada y pude ver esos ojos verdes mirándome con intensidad, en ese momento la vergüenza que me caracterizaba se había esfumado por completo, así que sin romper el contacto visual comencé a lamer y succionar su parte más íntima, saber que estaba gimiendo gracias a mi hizo que la adrenalina se esparciera por todo mi cuerpo, quería y necesitaba que se deshaga en mi boca, lamí su clítoris de forma corta y repetida haciéndola gritar, seguí con esos movimientos hasta que sentí como sus piernas se tensaban en ese momento introduci dos dedos en su interior realizando embestidas rápidas y profundas, Lexa no tardo mucho más en llegar al orgasmo, arqueando su espalda y agarrándose con fuerza de las sabanas.
Que se haya corrido en mi boca fue una de las sensaciones más placenteras que experimente en mi corta vida, fue mucho mejor de lo que me imaginaba pero el punto más excitante fue escucharla gritar mi nombre entremedio de jadeos y gemidos. Retomé el sendero de besos hasta llegar a su boca, Lexa gimió al sentir su saber en mi boca y me beso con fuerza, con pasión pero sobre todo con amor.
- Buenos días - le dije mientras mordía mi labio inferior -
- ¡Dios! Y que buenos días - dijo entre risas - me habrán escuchado todos los vecinos, Clarke.
- Bueno, al menos espere que Anya se fuera a trabajar - le sonreí -
Lexa se incorporó para volver a besarme, un beso más suave y más calmado, nuestros labios se acariciaban con paciencia y nuestras lenguas jugaban entre si. Las manos de Lexa comenzaron a acariciar mis muslos, subiendo por mis caderas hasta el borde de mi camiseta.
- Para, Lex. - dije mientras tomaba sus manos -
- No otra vez, Clarke. - me miro como esperando que le dijera algo pero mis labios se movían mas ni una palabra salia de mi boca - Olvídalo - intentó separarse de mi, ya que yo seguía sentada sobre su cadera, pero se lo impedí -
- Espera, amor. - acaricié su mejilla - lento, por favor. - mi voz tembló y me odie por eso. Lexa me miraba no muy convencida, apoye mis manos en sus hombros obligandola a recostarse de nuevo.
Puse mis manos a los costados de su cabeza para no dejar caer todo mi peso sobre ella, me incliné en busca de sus labios, fue un beso largo y lento, sentía que a medida que iban pasando los minutos mi concentración se iba perdiendo y ese es el gran problema, hacer el amor no es concentrarte para que pase o para excitarte, solo debía dejarme llevar por lo que sentía, por lo que mi cuerpo deseaba y eso fue lo que hice, me separe de sus labios incorporandome quedando de nuevo sentada, lleve mis manos al borde de mi camiseta y me la quite bajo la atenta mirada de Lexa, baje de la cama para poder quitarme la última prenda de ropa y volví a subirme a horcajadas de ella, suspiramos cuando nuestros sexos se rozaron. Los ojos de Lexa iban de mis pechos a mis ojos, una y otra vez.
- Tocalos - le pedí, puso sus manos casi temblorosas sobre ellos masajeandolos despacio al tiempo que con sus dedos pulgar e indice apretaba sutilmente mis pezones -
- Son perfectos - jadeo con voz ronca - el tamaño perfecto para mis manos - sonrió divertida y ahí comprendí que solo estábamos ella y yo, eramos tan solo nosotras quienes estábamos aprendiendo a conocernos mejor, experimentando las nuevas sensaciones y deseos que ambas sentíamos.
Lentamente comencé a mover mis caderas haciendo que nuestros sexos se rocen entre sí, los cuales comenzaron a mojarse con nuestros fluidos haciendo que la fricción sea mucho más placentera, Lexa se medio incorporo para poder alcanzar mis pechos con su boca comenzando a juguetear con mis pezones, haciendo círculos con la lengua. Sus besos fueron subiendo pasando por mi cuello hasta llegar al lóbulo de mi oreja.
- Déjame intentar algo - dijo entre jadeos, yo solo asentí.
Se incorporo completamente quedando sentada en la cama y yo aún sentada sobre sus caderas, subió una de sus piernas sobre la mía pegandola a mi cintura, gemí fuertemente cuando senti como nuestros sexos quedaban completamente unidos. Comenzamos a mover nuestras caderas rítmicamente, sintiendo el roce perfecto sobre nuestros centros, creando una fricción más que placentera. Mis jadeos se mezclaban con los suyos llenando completamente la habitación, los movimientos eran perfectos y la sensación del roce entre ambas era algo tan inexplicable, nos besamos hasta casi quedarnos sin aire, ahogando gemidos en la boca de la otra, mientras los movimientos no cesaban sino que aumentaban de velocidad, Lexa arqueo la espalda, inclinando su cabeza hacia atrás dejando su cuello completamente expuesto para mi, no tarde en comenzar a besarlo, morderlo y lamerlo sin ningún tipo de piedad, mi cuerpo comenzó a tensarse.
- Lex, mí-mírame - jadee - por favor, mírame. - y así lo hizo, apenas nuestras miradas se conectaron ambas soltamos un gutural y sonoro gemido en el momento que nos corrimos a la vez.
Me abrace con fuerza a ella enterrando mi rostro en su cuello, intentando normalizar mi agitada respiración. Lexa acarició mi espalda mientras yo le dejaba pequeños besos en su cuello.
- Eres perfecta, Clarke. - me incorpore un poco para poder mirarla -
- Te quiero. - susurré -
- Te quiero, mi amor - beso mis labios suavemente.
Nos dejamos caer en la cama una al lado de la otra, Lexa no tardo en recostarse en mi pecho, acurrucandose intentando pegarse lo más posible a mi. Sentí que mis parpados comenzaban a pesar, sabía que el sueño me estaba ganando y no hice nada para impedirlo.
LEXAPOV
Las pequeñas vacaciones habían llegado a su fin, si bien tuvimos unos cuantos problemillas en el medio, pudimos disfrutarlas mucho, descansar y sobre todas las cosas tuvimos un avance en nuestra relación, un gran y hermoso avance.
Hacer el amor con Clarke es lo más hermoso que me pudo pasar, sentir como de a poco se va entregando a mi, como va perdiendo el miedo y va tomando más confianza, es maravilloso. Pensé que con lo que había pasado con Finn iba a hacer que retrocediera lo poco que había avanzado, pero cuando finalmente se dio cuenta de que yo solo quiero algo bueno para ella, para mi, para nosotras comenzó a dejar sus miedos de lado. Igual, con el tema del sexo no quiero presionarla demasiado, se que a veces me besa o me acaricia de forma sugerente pero no lo hace intencionalmente o por lo menos es eso lo que me dice, así que mi autocontrol está a prueba cada vez que Clarke se acerca a besarme.
Hacia ya dos semanas que habíamos llegado a la universidad, extrañaba a Nimbus pero sabía mejor que nadie que con Anya iba a estar más que bien y mucho mejor cuidado que acá con nosotras que a veces no estábamos en todo el día.
Me encontraba corrigiendo un trabajo práctico, mientras esperaba que Clarke llegue cuando mi celular comenzó a sonar, el nombre de Costiaapareció en la pantalla, suspiré antes de leer el mensaje, desde aquella vez no habíamos vuelto a hablar.
Cos: HolaLex. ¿Cómo estás?
Yo: Bien ¿y tú?
Cos: Bien... Oye,Lex... quiero pedirte disculpas por lo que paso la otra vez. Estuve hablando mucho con Jasper y Maya. Ellos me hicieron ver la realidad, la realidad que yo no quería ver ni admitir que existía.
Yo: Esta bien, no te preocupes. Te quiero Cos y sabes que odiaría perderte.
Cos: Yo tampoco quiero perderte ni que dejes de formar parte de mi vida, quisiera también disculparme con Clarke. Seguramente no quiera ni verme así que te pido que se las hagas llegar.
Yo: No creo que no quiera verte. Solo déjame que lo hable con ella. ¿Si?
-Ni yo me creí lo que acabo de escribir-
Cos: ¿Eres feliz?
Yo: Mucho.
Cos: Eso es lo que más me importa.
Yo: También quiero que tú seas feliz. De verdad.
Cos: Algún día llegara esa persona especial para mí. Lo sé. Espero verte pronto. Te quiero muchoLex. Un beso.
Yo: Espero que si. También te quiero Cos. Un beso enorme.
Me quede pensando en la posibilidad de que Clarke quisiera ver a Costia para comprobar con sus propios ojos de que no era una mala persona pero sabía que eso iba a ser algo completamente imposible.
- Hola, mi amor - Clarke me sorprendió con un beso en la mejilla, no la había escuchado entrar.
- Hola. - le sonreí - ¿Qué tal te fue?
- Bien, como siempre.
- ¿Como te encontró Indra? - le dije mientras arqueaba mis cejas -
- Bien, mucho mejor que la última vez que la vi. Bah, que la llame.
- ¿La llamaste? - asintió - ¿Cuándo, amor? - tome sus manos haciendo que se sentara a mi lado -
- Cuando paso lo de Finn en la casa de mamá.
- Oh - hice una mueca - me habrá odiado.
- Hey, nadie te odió ni te odia. - me dio un beso - solo necesitaba hablar con alguien que me entendiera.
- Pero no conmigo - creí que lo había pensando pero no - lo siento.
- Tienes razón pero sabes que yo ... - puse un dedo en sus labios -
- No tienes que explicarme de nuevo eso, Clarke. - le sonreí - asintió
- Oye amor... se que ya lo habíamos hablado pero... - se mordió el labio inferior -
- ¿Pero...?
- Indra quiere que vayas a la próxima sesión - me sonrió como si con eso me convenciera -
- Clarke, sabes que apoyo que vayas. Porque se que s ti te hace bien pero ¿Por qué tengo que ir yo?
- Porque eres mi novia y es contigo con quien avanzó día a día. Por fa, amor.
- Es que... - suspire -
- ¿Por qué no quieres ir?
- Porque no, Clarke. Ella me va a echar la culpa de todo. Los maridos... bueno en este caso las novias siempre tienen la culpa de lo que les pasa y entonces va a decir. "Debes separarte de ella" - Clarke comenzó a reírse y yo la mire con el ceño fruncido. - ¿Realmente te estas riendo de mi punto de vista,Griffin?
- Lo siento - dijo intentando calmarse - mi amor - acarició mi mejilla y puso un mechón de pelo detrás de mi oreja - la única persona que puede separarme de ti eres tú.
- Esta bien - Suspiré -
- ¿Irás?
- Sí. Pero sabe que esto te va a costar muy caro.
- Ah ¿Si? - beso mi cuello - ¿Qué tan caro?
- Lo pensaré. -
Desde que mis padres fallecieron, Anya intento mandarme a un terapeuta para ver si podía sacarme de mi burbuja de soledad, nunca me gustaron, siento que pierdo mi tiempo pero ¿Cómo decirle que no cuando me mira con esos ojos de perrito regañado? A veces extraño la Lexa que era antes.
