Capitulo 21: "El jardín de los Treeckos"
- ¡Prometiste que nos iba a decir como lo hiciste después de cenar!
- ¿Realmente lo hice? Sinceramente no lo recuerdo.
- ¡Lo hiciste!
- ¿Seguro?
- ¡May dile a tu nuevo novio que cumpla su palabra!
-No me metas en esto.
- ¡¿No quieres saber cómo lo hizo?!
- ¡Claro que sí! Pero sabes cómo le gusta jugar con nosotros. Si le rogamos, solo hacemos lo que quiere. No vale la pena.
- ¡Los dos son imposibles!
Ante la mirada exasperada de Gary, la pareja solo se largó a reír. Era de noche y la fiesta había terminado hacía rato ya, por lo que Gary Ash y May estaban en la habitación que les tocaba compartir en la mansión de Mickey y sus hermanas. La casa era tan grande que si, de haber querido, podrían haber conseguido cada uno de ellos una habitación propia pero las costumbres eran difíciles de romper y se sentían mucho más cómodos, por no decir seguros, cuando estaban todos juntos en la misma habitación durante la noche.
Ahora mismo los tres estaban sentados en el suelo, en el espacio entre las camas. Pikachu estaba acostado en el regazo de Ash, recibiendo cariños de su entrenador. May estaba sentada al lado de este, mucho más cerca de lo normal y Gary estaba enfrente de ambos con una enorme cara de enojo. Los dos otros entrenadores solo se reían ante la evidente cara de impaciencia de su amigo castaño.
Ash no podía negar que estaba disfrutando, con un placer perverso, de alargar la explicación solo ver a Gary sufrir aún más.
Luego de la sorprendente batalla que Ash había mantenido con las hermanas Evee, la multitud se había vuelto loca y no habían perdido en tiempo en acosar a Ash sobre cómo había logrado que su pokemon evolucionara sin usar las rocas evolutivas o cómo había hecho para que se mantuviera como un Evee por lo que ninguno de los amigos del moreno había tenido la posibilidad de interrogarlo sobre la locura que había hecho.
Una cosa digna de resaltar sobre el entrenador era que mientras Ash era acosado sin cesar por gente desconocida, tenía una enorme sonrisa de puro gozo a la par que May recibía las felicitaciones sarcásticas de su amigo Gary. Este estaba realmente feliz por ellos y se sentía aliviado de que no iba a tener que sufrir más la (más que obvia para cualquiera menos para los dos tontos) tensión sexual entre ellos. Sin mencionar que los dos parecían ser perfectos uno para el otro. May necesitaba alguien que la cuidara y la enseñara a divertirse mientras que Ash necesitaba desesperadamente alguien que lo controlara y lo mantuviera centrado. Aunque, probablemente, iba a estar llena de dolores de cabeza, especialmente para él. Pero dejando de lado los sentimientos románticos había otras cosas de que ocuparse.
Estaba el tema de que Mikey los iba a acompañar cuando se fueran de la ciudad y necesitaban hablar bien del tema con sus hermanas y con pequeño para fijar los detalles del viaje. Ya que los tres habían estado de acuerdo que, si Mikey iba a viajar con ellos, debía haber reglas y tenían que tener que una larga y seria conversación para explicarle todos los riegos que se podían enfrentar. Sin embargo, esa charla también iba tener que esperar hasta después de la fiesta porque los cuatros miembros familiares estaban entre el grupo de acosadores de Ash que no dejaban de atosigarlo con preguntas.
Para ser honestos, May y Gary se morían de ganas de saber cómo Ash había logrado que Evee hiciera eso, es más, estaban rayando el borde de la desesperación. Pero sabían bien que su amigo no iba a revelar sus secretos frente a un grupo de extraños. El moreno era bastante particular en ese sentido. Ash era el experto de decirte mucho y nada al mismo tiempo. Podías estar escuchando toda una tarde sobre cosas de su infancia para darte cuenta de que no decía nunca nada significativo, excepto que en su familia corría una obsesión por comer ramen y que eso se le había pegado incluso a sus pokemon.
Así que, cuando estaban por comer a la noche, los dos castaños lo habían apartado y amablemente le habían pedido que les explicará cómo había logrado ese milagro. Y por amablemente uno se entiende que Gary le había tomado por las ropas y le había exigido que se lo dijera mientras May deliberaba unas muy convincentes amenazas de castración y muerte que habían terminado por asustar y convencer a Ash de contarles todo a su amigo y nueva novia. Por lo que luego unas dudosas explicaciones y haber agarrado su cena para comerla en sus cuartos, los amigos más Pikachu se habían retirado a su cuarto.
Y así habían llegado a como se encontraban en donde estaban ahora.
May claramente estaba conteniendo su ansia por saber cómo Ash había desarrollado ese ataque, pero Gary ya no podía aguantar sus propias dudas. El entrenador castaño le estaba comenzando a recordar a una de sus hermanas cuando comían mucho azúcar. Sus manos le estaban temblando, apenas y se podía quedar quieto y estaba comenzando a desarrollar un tic en el ojo.
Ash, para ser sincero, estaba desviando las preguntas por varias razones, no solamente para molestarlos. La verdadera era que no sabía que decirles a sus amigos sin que estos pensaran que estaba loco. No quería mentirles, pero tampoco iban a poder entender los abstractos conceptos que al mismo le había costado casi toda su infancia aprender; cosas como sellos de liberación, puertas elementales y otras cosas.
Decididamente este no había sido uno de sus mejores planes. Cuando le había sugerido hacer esto a Evee lo había hecho más que nada con intención de hacer más fuerte a la pokemon. La pobre estaba deprimida ya que siempre la capturaban o la herían y sentía que no estaba a la altura de sus demás pokemon. Pensó que esto la iba a ayudar a ganar más confianza y a él le iba a dar una compañera mucho más fuerte y confiable. Solo que no había pensado muy bien que le iba a decir a los demás, como iba a explicar la nueva habilidad de su pokemon. En esa época, Ash aún tenía la misma forma de pensar que tenía en su mundo y no terminaba de apreciar que sus acciones tenían consecuencias.
Actuar antes de pensar, otra tradición Uzumaki.
Sin embargo, aun con sus cambios en su forma de pensar, Ash era, y siempre será en su corazón, un optimista y alguien a quien le gustaba improvisar y pensar sobre la marcha. Por lo que estaba seguro de que no iba a tener muchos problemas cubriendo sus rastros y había notado que a May y a Gary no les gustaba hacer muchas preguntas.
Habían formado una especie de acuerdo silencioso entre los tres. El moreno les contaba la verdad, dentro de sus limitaciones, y los dos castaños no hacían preguntas sabiendo que había cosas que su amigo no les podía contar. Sin embargo, Ash sabía que eso no iba a poder seguir durante mucho tiempo más porque las cosas cada vez se estaban complicando más; por lo que el momento de contarles toda la verdad se estaba acercando.
Pero, por el momento, había otras cosas de las que ocuparse. Así que lo mejor era empezar por algún lado.
Así que el moreno miro de frente a sus amigos y se dispuso a explicarles, dentro de lo que era posible, como había realizado ese milagro.
- ¿Recuerdan que les conté que hay, básicamente, dos tipos de energías en el cuerpo? - les preguntó Ash en tono serio a los dos.
Gary y May asintieron, emocionados de que por fin consiguieran respuestas. Pikachu se dio cuenta de lo importante de la conversación y se fue a dormir a una de las camas, dejando a su entrenador que se ocupara de esas cosas.
-El aura y el chakra-dijo Gary tomando la palabra a la par que recordaba lo que su amigo les había dicho una vez.
May y Gary siempre tenían una conversación luego de un evento importante o de que Ash hiciera algo sorprendente donde discutían lo que había ocurrido y la nueva pieza de información que su amigo les había dado y como iban a encajarla en el rompecabezas que era su amigo. Ash podía ser bueno a la hora de retener información, pero los dos castaños se estaban haciendo expertos en leer entre líneas y sacar conclusiones propias.
-Y que, gracias a una combinación de ambas, tú haces las cosas que puedes hacer-finalizó May en un tono de comprensión.
Ellos dos sabían que había algo especial en las habilidades de su amigo que estaba un poco lejos de su compresión. Algo que se morían de ganas por descubrir. Sin embargo, estaban dispuestos a esperar que Ash les dijera todo a su propio tiempo. El moreno se lo había ganado después de todo y, mientras tanto, era divertido jugar a los detectives. Por lo que ambos miraron al moreno de manera expectante y esperaron a que su amigo continuara con su explicación. Ash se rio internamente pensando en lo que diría su madre ante esa sobre simplificación de conceptos tan complejos y delicados que, a ella, y a él mismo, le había tomado varios años aprender y dominar.
-Muy bien, cada cuerpo posee esas dos energías. El Hadou o aura y el chakra- dijo Ash prestamente y levantando una de sus manos haciéndola brillar con una de esas energías a la vez que hablaba- Pero algo que no mencione la primera vez es la manipulación elemental.
Esa idea llamo la atención de May y Gary al instante, pero decidieron ser prudentes y ver que era lo que Ash les decía sobre el tema.
- ¿Manipulación elemental? - repitió un curioso Gary casi probando el concepto.
May no se perdía ni una palabra de lo que estaban diciendo y estaba anotándolo todo en su libreta mental para la discusión con su amigo luego de que Ash se fuera a dormir. La de esta noche prometía ser muy interesante.
-Es la habilidad de dotar al chakra de una fuerza elemental-respondió el moreno simplemente. Lo mejor era mantener los complicados detalles al mínimo. - Los pokemon lo hacen de manera natural, de ahí que puedan lanzar rayos o chorros de agua.
Ash se quedó en silencio un momento permitiendo que sus amigos absorbieran la información y la procesaran lentamente en sus cabezas. Total, pensaba el ninja, no les estaba diciendo nada muy fuera de lo común. Y tampoco estaba por entrar en detalles complicados como la manipulación de la luz y de la oscuridad.
-Interesante- fue todo lo que dijo Gary pensando detenidamente en esa posibilidad y agregándola a todo el resto que sabía sobre Ash y sus destrezas.
No parecía estarles mintiendo y todos los investigadores siempre habían teorizado sobre las energías que les daban a los pokemon sus poderes. La teoría del moreno no parecía estar muy alejada de lo que él había leído en los libros de su abuelo.
Pero May estaba más interesada en otra posibilidad que surgía de la explicación del moreno y miro perspicazmente a su novio.
- ¿Puedes hacerlo tú? - preguntó sin rodeos. A veces la mejor forma de sacarle algo a Ash era tomarlo por sorpresa.
Gary se sorprendió porque no había considerado esa posibilidad.
- ¿Disculpa? - Ash no se esperaba esa pregunta y no sabía muy bien que contestar.
May simplemente rodó sus ojos, exasperada. Cosa que Gary no tardo en imitar.
-Viendo todas las cosas que puedes hacer, no sería raro que también pudieras hacer algo así- aclaró May de manera inteligente.
-Te hemos visto caminar literalmente por las paredes, no sería raro verte disparar un rayo de la boca- aportó Gary.
El moreno pensó que lo mejor era esquivar el tema por el momento.
-Como dije es natural solamente para los pokemon- replicó Ash de manera natural y agregó de manera sincera- Si un humano quisiera hacer algo así, tendría mucho trabajo por delante.
Gary y May lo miraron detenidamente y el moreno les devolvió la mirada sin dudar. Los dos castaños percibieron de nuevo que era algo que Ash no les podía contar de manera abierta así que decidieron dejar el tema para hablarlo entre ellos cuando estuvieran solos.
- ¿Qué tiene que ver eso con Evee? - preguntó Gary, volviendo a encaminar el tema.
Ash saco de su mochila un extraño dibujo de la silueta de un Evee donde se podía ver líneas que atravesaban su cuerpo de distintos colores. El ninja lo estiro en el suelo para la vista de los castaños.
-La mayoría de los pokemon nacen con un tipo elemental o dos y solo pueden desarrollar esa energía elemental- explicó Ash detenidamente, señalando con sus dedos las distintas líneas en el dibujo- Pero Evee es único en el sentido que tiene la capacidad de poder desarrollar todos los tipos elementales, solo que tiene los caminos bloqueados y para eso sirven las piedras.
Diciendo eso, indico con sus dedos gruesos puntos que estaban en el camino de las líneas como ejemplo de lo que estaba diciendo. Tanto May como Gary miraron con detenimiento el dibujo a la par de que pensaban lo que estaba diciendo Ash.
- ¿Bloqueados? - preguntó May, no entendiendo bien del todo. Gary tenía la misma cara de confusión. Ambos estaban mirando el papel con tal intensidad que parecían que lo iban a encender.
Ash suspiró un poco frustrado.
¿Cómo explicar algo como los caminos de chakra a dos principiantes? Pensó un poco y finalmente se le ocurrió una metáfora con la cual ilustrar mejor su explicación.
-Piensen que Evee está en una sala con varias puertas y cada evolución vendría a ser una habitación y la piedra una llave- explicó con paciencia Ash, volviendo a pasar sus dedos por el dibujo- Cuando un entrenador decide evolucionar a su Evee con una piedra específica, abre una de esas puertas y la evolución sucede.
Los dos chicos se quedaron en silencio un momento, absorbiendo la información y procesándola de a poco. Lo que escucharon de la boca del moreno no sonaba ridículo y era una forma simple de explicar que era, básicamente, la evolución. Siguieron pensando un momento más hasta que Gary pudo captar que era lo que su amigo estaba intentando decirlos.
- ¿Así que, esencialmente, desbloqueaste todas las puertas de Evee y puede acceder a todas las formas de evolución? - preguntó de manera escéptica Gary.
-Básicamente.
- ¿Y cómo lograste hacer eso? - preguntó a su vez May, que también se había dado cuenta de que era lo que Ash había logrado hacer con su pokemon- No es algo que cualquiera puede lograr.
Eso era aún más difícil de explicar. ¿Cómo contarles de las técnicas de sellado y liberación que involucraban sangre, velas, símbolos extraños, mucha habilidad y todas las piedras disponibles? Sin mencionar el tiempo perfecto entre el día y la noche para conseguir los dos tipos de luces. Todo eso parecía salido de una película de terror.
-Con una mezcla de manipulación de chakra, aura y mucha buena suerte- explicó con una mueca Ash a la par que guardaba el dibujo en su mochila.
Su madre iba a felicitarlo y castigarlo al mismo tiempo cuando oyera la historia.
- ¿Y que fue toda esa chorrada sobre el entrenamiento de Evee? - inquirió duramente Gary, irritado por la simplicidad con la que el moreno estaba manejando el tema- ¡La mantuviste aislada por casi dos meses!
Ash se rascó el cabello, intimidado. Se había puesto un poco nervioso ya que no le gustaba que sus amigos pensaran que les mentía deliberadamente. Pero contarles toda la verdad implicaba enseñarles cosas que se dan por años en la academia y no solo que hay universos distintos. Tampoco querían que pensaran distinto sobre Evee ya que hablar del entrenamiento implicaba hablar sobre como la pokemon había tenido que ser sellada dentro de su pokebola para que pudiera aprender a contener los enormes niveles de energía y no dañar a los demás ni a ella misma. Ash no quería que Gary y May pensaran en Evee como una bomba a punto de estallar en todo momento.
-No todo el mérito es mío- contó el muchacho con humildad y buscando la mejor forma de encarar la verdad- Una vez que libere los canales, fue el trabajo de Evee controlarlos. Es gracias a su habilidad natural y su fortaleza mental que puede controlar todas las evoluciones y el poder de cada una. Y eso llevo tiempo. No es algo que se hace de un día para otro.
Luego de eso se quedó callado y sus amigos presintieron otro de los momentos donde Ash no podía decirles la verdad. Gary decidió dejar de lado ese detalle hasta que su amigo estuviera listo para revelarlo.
- ¿Es decir que es Evee la que puede elegir a que evoluciona? - preguntó de manera inteligente Gary.
Ash asintió, agradecido de poder alejarse de esa parte de la conversación.
-Ella básicamente posee el llavero por así decirlo. Mi orden es nada más que una sugerencia-confirmó el entrenador para luego explicar con absoluta seriedad- El único problema es que no puede permanecer mucho tiempo en alguna de sus formas porque si no la evolución se hará permanente.
Todos se quedaron callados. Los dos castaños estaban procesando la información que habían recibido por parte de su amigo. Lo que Ash había logrado era increíble y nadie lo hubiera creído de no haberlo visto con sus propios ojos. El moreno estaba considerando irse a dormir y poder descansar un poco, algo que realmente necesitaba.
Este viaje estaba resultando ser su misión más difícil. Siempre peleando contra los malos, sin aviso y consumiendo su energía mucho más de lo que había previsto al principio. Al menos sus pokemon se estaban haciendo cada vez más fuerte y ahora Gary y May estaban tomando más acción en las peleas. No estaban cerca de su equipo original, pero lo estaban intentando y el sentimiento lo compensaba.
Realmente era algo complicado, pero Ash siempre aterrizaba de pie así no iba a perder la esperanza ahora.
(…)
Poco tiempo después, el grupo de amigos que, ahora incluía a Mikey, estaban de nuevo en la ruta. Su destino era Ciudad Canela para que May pudiera ganar su séptima medalla necesaria para poder competir en la liga Pokemon. Pero cómo siempre, otros retos y desafíos se interponían en el camino de los entrenadores haciendo que sus días nunca fuesen aburridos o monótonos.
Y la inclusión del pequeño Mikey no había parecido cambiar eso. Aún habían tenido que ayudar a una ciudad a llevarse bien para abrir su propio gimnasio, ayudar al mago de un circo, entre otras cosas. Nada que pudiera considerarse inusual dentro de sus aventuras y no habían enfrentado nada que fuera muy peligro para el pequeño Mikey y por eso estaban agradecidos.
La presencia de Mikey en el grupo era extraña en el sentido que no se sentía extraña para nada. El niño se había adaptado a ellos como si hubiera estado viajando con ellos desde el principio. Los tres jóvenes lo habían adoptado como si fueran su propio hermano menor y se sentían súper protectores de él, cada uno por sus propias y personales razones. May y Ash porque veían a sus verdaderos hermanos menores en él y Gary porque adoraba tener a alguien que pensara en él cómo su propio héroe personal. Mikey estaba agradecido de poder comenzar su viaje pokemon con entrenadores tan experimentados y no dudaba en aprovechar para pedirles consejos y aprender de ellos tanto como pudiera.
Aun así, antes de que se uniera al grupo los tres jóvenes habían tenido una larga y seria charla con Mikey y sus hermanas (y una privada con el niño) para poner las cosas en claro sobre que implicaba que el niño viajara con ellos. Ash los había sorprendido de nuevo a todos (incluidos a May y a Gary) tomando la iniciativa a la hora de establecer reglas, niveles de responsabilidad por ambas partes, negociar la parte económica del viaje y proponer un periodo de prueba y un aproximado estimativo de tiempo sobre la duración de tiempo del viaje (con horarios destinados a llamadas para comprobar que todo iba bien).
El moreno llegó tan lejos como para redactar un contrato (en duplicado) para que ambas partes firmaran y no hubiera complicaciones después. Los dos castaños agregaron habilidades legales a la gran lista de talentos de Ash, pero este solo mencionó que solo era sentido común y no quería ser demandado después por poner en peligro a un menor, olvidándose de que el mismo era un menor, al menos en este mundo. Y así, luego de unos días de descanso para Ash y para que Mikey pudiera preparar sus cosas, el grupo partió con su nueva adquisición.
La presencia de Mikey cambio un poco las cosas, pero nada cambió realmente. Ash entrenaba todas las mañanas con sus pokemon hasta el cansancio para luego recibir el regaño de sus amigos. De la misma manera que Gary y Ash no dejaban de discutir por cosas idiotas o ambos provocaban a May por ser más "como uno de los muchachos" en vez de las dulces y femeninas mujeres que se encontraban en el camino. Los dos castaños aún entrenaban para ponerse a la altura de Ash, tanto en las peleas pokemon como las físicas, y Ash seguía siendo tirando inuendos y chistes sexuales como siempre.
Solo que ahora estaba Mikey uniéndose a las risas y los retos como si hubiera estado ahí desde el principio. Lo único que realmente le habían exigido al niño era que la hora de entrenamiento era algo que se iba a tener que tomar en serio y que, cuando hubiera una situación peligrosa, lo que le ordenaran hacer debía ser obedecido sin dudarlo. Sin mencionar que Ash le había dado un silbato para casos de emergencia y siempre hacia que Pikachu estuviera con él, en casos que el pequeño tuviera que ir solo a algún lado. Sin el conocimiento de Ash, los dos castaños tuvieron su propia conversación con el pequeño explicándole las medidas de seguridad que debían tener cómo compañeros de Ash "complejo de mártir/héroe" Uzumaki. Mickey también llevaba su propio botiquín de primeros auxilios y había sido instruido en lo básico sobre cómo usarlo. Y sobre cómo evitar a la gente que provocaba esa reacción especial en Ash que lo llevaba a actuar como un loco todo el tiempo.
Lo mismo se podía decir de la relación de Ash y May. Eran novios ahora pero aún mantenían su relación de amor/competencia/odio. La castaña aún se frustraba por la actitud descontrolada y súper relajada de Ash y este no paraba de predicar a May sobre los beneficios de ser el mejor amigo de los pokemon. Las discusiones no habían disminuido y Gary aun le dolía la cabeza casi todos los días.
Al menos Mikey lo encontraba divertido.
Su relación amorosa se notaba más en los pequeños detalles que solo alguien acostumbrado a verlos todos los días podía notar. Las tomadas de mano a la noche durante la cena en la fogata. O los pequeños gestos entre ellos como dejar el último bocado de comida, Ash dándole una flor a May como si no fuera la gran cosa o que Ash hubiera dejado de mirar a cualquier chica como si quisiera verla desnuda.
Pequeños y sutiles detalles.
Así que la vida de los entrenadores pokemon, más Mickey, seguía siendo la misma. Uno de los aspectos de esa existencia era la eterna meta de May en poder dominar la liga pokemon de Kanto y poder retar a Gary para convertirse en la nueva campeona de la región. La existente posibilidad de que ambos entrenadores tuvieran que enfrentarse en un posible futuro cercano no era un tema de discusión para los amigos, era casi un acuerdo tácito que iban a lidiar con ese problema cuando llegara la ocasión. Mientras tanto, los miembros masculinos del grupo estaban más que felices en ayudar a la única fémina en cumplir con sus objetivos.
Sin embargo, como siempre, había muchas cosas que los iba a distraer del camino. Cómo ahora, donde el moreno se estaba por enfrentar a un completo extraño, solo porque este durante la hora de descanso de su trabajo se había atrevido a hacer el inocente comentario de que sus pokemon eran los mejores y nunca habían sido derrotados por sus compañeros de trabajo (el extraño en cuestión era un leñador) en una distancia donde el moreno podía oír para tener, al segundo siguiente, a un sobre excitado Ash exigiéndole un combate pokemon.
(El extraño aceptó muy sorprendido, a pesar de la sugerencia de Gary de que era mejor llamar a la policía y acusar al moreno por acosador.)
Los compañeros del mencionado solo se resignaron, Mikey estaba realmente emocionado por ver a Ash pelear, ante el comportamiento de su amigo y se prepararon para ver la pelea. Ambos retadores estaban frente a frente, en medio del camino en el bosque, listos para pelear. El leñador se veía rudo pero Ash lucia más que confiado. En menos de un segundo, la pelea empezó.
- ¡Rhyhorn, te elijo a ti! - gritó el leñador, lanzando su pokebola al aire. El pokemon de roca apareció en medio del resplandor.
Tal como había presumido su entrenador, el pokemon lucia bien adiestrado y poderoso. Un difícil oponente que podía intimidar a cualquiera, solo que Ash no era cualquier oponente y solo lanzó una mueca antes de hacer su propia elección.
-¡Treecko, yo te elijo!- anunció, lanzando su pokebola y el mencionado pokemon apareció.
Ambos pokemon se midieron con los ojos y Ash notó algo bastante extraño en su propio pokemon, algo que se le había pasado desapercibido al entrenador hasta ese momento. De alguna manera, Treecko estaba mucho más serio y tenso de lo normal. Pero Ash no tuvo tiempo en pensar más sobre el tema, porque su rival decidió no perder tiempo en iniciar el combate.
-¡Embestida, ahora!- ordenó el leñador y su pokemon obedeció enseguida arrojándose con tanto poder y fuerza que el suelo comenzó a temblar.
-¡Vaya! ¡Se siente como terremoto! - exclamó un sorprendido Mikey al sentir la fuerza del ataque, todavía no acostumbrado del todo a la intensidad de las batallas.
Pikachu, que estaba en el suelo junto a él, subió a su hombro para tranquilizarlo. El niño sonrió ante el intento del pokemon y le dio una leve caricia en la cabeza.
-Bueno, la embestida de Rhyhorn tiene la misma fuerza que ser arrollado por un tanque- explicó Gary, intentando mantener el equilibrio.
May estaba atenta a la pelea de su novio y no dijo nada.
Ash, por supuesto, no dejo que la fuerza de su oponente lo amedrentara y sin dudarlo, ordenó su propio ataque.
-¡Dangan shido, ahora!- le dijo a su pokemon. El moreno estaba convencido que tenían este combate ganado.
Pero para sorpresa de todos (especialmente Ash) Treecko no siguió con la orden de su entrenador.
En vez de lanzar sus balas semillas, el pokemon comenzó a correr a toda velocidad hacia enemigo, con la clara de idea de contraatacar con su propia embestida. Solo que esta estrategia no dio resultado ya que la diferencia de fuerzas y tamaños era muy grande y el pokemon tipo planta terminó en el suelo, golpeado y bastante lastimado. Al punto que le costó levantarse para seguir peleando.
-¡Treecko, no!- exclamó Ash al ver a su pokemon herido y preocupado porque no estaba siguiendo sus ordenes como de costumbre.- ¿Qué estás haciendo?
Los amigos del moreno también notaron eso y no sabían que pensar al respecto. Si estaban seguros de algo, era que los pokemon del moreno le eran fieles hasta la muerte y nunca habían visto alguno rebelarse de esa manera.
-¿Qué le pasara a Treecko?- preguntó preocupada May a Gary, mirando la situación con ojos muy atentos- Normalmente, los pokemon de Ash son asquerosamente fieles a él.
Su compañero no supo muy bien que decir. Incluso Pikachu estaba muy sorprendido al ver cómo uno de sus amigos desobedecía a Ash de esa manera.
-También me lo pregunto- dijo igual de confundido Gary, sin saber muy bien que esperar- Encima se nota que ese Rhyhorn es un pokemon de alto nivel, no es un buen momento para elegir rebelarse.
Ambos amigos intercambiaron miradas, claramente preocupados. Esta situación era bastante preocupante. La voz de su nuevo compañero de viajes los sacó de su estado de reflexión.
-No se preocupen, Ash podrá con él- aseguró Mikey de manera confiada, con los ojos con todo el compañerismo que solo un niño puede tener.
Pikachu, desde el hombre del menor, apoyó su afirmación con un gesto de su cola. Los dos castaños asintieron con una sonrisa ante la obvia admiración del menor pero no agregaron nada más por miedo de desalentar al pequeño, cuando era más que obvio que algo estaba fuera de lugar. Ash amaba a sus pokemon y los cuidaba a tal punto que rayaba la obsesión. Y era un buen estratega a la hora de pelear, es más, no habían visto a Ash perder una batalla pokemon. Así que Treecko no tenía razones para rebelarse contra su entrenador.
La pelea siguió con el Rhyhorn volviendo a lanzar una embestida y con Treecko volviendo a desobedecer a Ash e intentando enfrentarse cuerpo a cuerpo con su rival con el mismo resultado. Los amigos del entrenador siguieron alentando a su amigo a que no se rindiera. Por su lado, dicho entrenador estaba preocupado ante la rebeldía de su amigo.
- ¿Qué te ocurre, amigo? - le preguntó Ash a su pokemon, que estaba mucho más débil y lastimado que antes- Este no es un rival digno de perder. ¿Por qué no me escuchas?
Pero su pokemon parecía sordo a sus suplicas y seguía intentando sobrepasar en fuerza al pokemon roca. La situación crecía en tensión y el moreno no sabía muy bien que hacer ya que nunca se había encontrado en algo parecido. A cada momento, la preocupación estaba perdiendo contra el enojo y la irritación.
-¡Maldición! ¿Qué intentas hacer, Treecko?- gritó un frustrado Ash al ver un tercer intento y fracaso por parte de su pokemon.
Era solo gracias al intenso entrenamiento que todos los pokemon de Ash tenían que pasar, era que el pokemon verde estaba aún parado frente a su rival. Pero eso no iba a bastar si Treecko seguía comportándose de esa manera. Ash estaba enfurecido y frustrado porque no sabía porque su pokemon se estaba comportando así e intento llamarlo de nuevo a su pokebola pero Treecko solo esquivó el rayo y se plantó firmemente, sin dar muestras de rendirse.
Eso frustró aun más al entrenador.
Desde su lugar de observación, sus compañeros estaban dando su propia opinión de lo que estaba ocurriendo.
-Treecko parece muy decido a ganarle en fuerza a ese pokemon- comentó muy serio Gary a Ash desde donde estaba- Y no va a dejar que lo saques del combate, Ash.
Eso preocupó aun más al moreno, que seguía sin entender que era lo que estaba pasando y por lo tanto, no sabía cómo remediarlo. El moreno nunca se había encontrado en una situación así y no sabía qué hacer. El leñador aprovechó ese momento para intervenir.
-Debes ser un mal entrenador, si tu pokemon no te hace caso- dijo su rival burlonamente pero sin verdadera malicia ya que no era realmente un mal hombre- ¡Rhyhorn, terminemos con esto ahora! ¡Embestida!
El pokemon se lanzó sin dudarlo contra el tipo planta. Parecía que Treecko iba a hacer lo mismo de nuevo cuando Ash gritó algo, llevado por la frustración de la situación. Algo que nunca pensó que iba que tener que hacer.
-¡Treecko o me haces caso o te juro que haré que Pikachu te de una paliza en el siguiente entrenamiento!- lo amenazó con dureza. El pokemon eléctrico enfatizó la orden, desde el hombro de Mikey, cosa que Treecko no pudo evitar notar.- ¡Esquiva, ahora!
La amenaza pareció funcionar ya que Treecko siguió la orden de Ash y evitó, sin problemas, el ataque. Sin embargo, el pokemon planta estaba debilitado por todo lo ocurrido anteriormente y por eso, Ash sabía que si querían ganar debían hacerlo rápidamente.
- ¡Ahora, Dangan shido seguido de Jutsu Shukiren! - ordenó el entrenador rápidamente, no queriendo que todo lo que su pokemon hubiera sufrido haya sido en vano.
Treecko lanzo su primer ataque que confundió y lastimo al pokemon de roca lo suficiente para que el próximo ataque funcionara. Utilizando el impulso del ataque rápido, Treecko usó su cola para dar el ataque final e hizo que Rhyhorn cayera inconsciente.
El leñador corrió a auxiliar a su pokemon herido mientras que la banda de Ash festejaba la victoria. Por su parte, el moreno miraba seriamente a su pokemon que se acercaba con precaución a su entrenador, Treecko claramente sabía que estaba en problemas. Pero, para fortuna del pokemon, el leñador se acercó a felicitar a Ash y eso lo distrajo de retar a su pokemon.
-Me ganaste bien, niño- le dijo el leñador a Ash- Tu Treecko sí que es un pokemon fuerte.
-Muchas gracias, su Rhyhorn también es un rival sorprendente. – respondió cortésmente Ash, aun con la mente en su pokemon.
El entrenador estaba pensando la mejor forma de regañar a su pokemon por eso no estaba muy concentrado en escuchar lo que su oponente le decía.
-Sí que es obstinado también- comentó el leñador con humor. May y Gary decidieron intervenir para que la situación no se volviera incomoda.
-A ningún pokemon de Ash le gusta ser el segundo en nada- dijo Gary con una sonrisa educada.
-Son casi tan testarudos como el- aportó May con un pequeño guiño malicioso. Ash captó que era lo que sus amigos estaban intentando hacer y decidió seguir el juego, al menos por el momento.
-Así es la mejor forma de ganar- replicó con una mueca algo fingida. Estaba por agregar algo más pero un grito interrumpió la conversación.
-¡Ash/Pika!
Ash dirigió su mirada hacia la fuente del grito y vio como Mikey estaba en el suelo, socorriendo a un maltrecho Treecko con la ayuda de Pikachu. El pokemon vegetal estaba teniendo problemas para respirar y mantenerse de pie. El moreno no perdió tiempo y fue hasta donde estaba su pokemon. Comenzó a revisar las heridas de su pokemon pero ninguna era tan grave para ponerle en ese estado. Le estaba por preguntar que le ocurría cuando Treecko empezó a brillar levemente de color verde y prácticamente se desmayo en los brazos del niño y Pikachu.
Esta demás decir que eso terminó por alarmar a Ash.
(…)
El grupo había llegado hasta uno de los centros pokemon cercanos a la zona donde estaban, pero este estaba lejos y habían tardado la mayor parte del día y ya estaba oscuro cuando cruzaron sus puertas (con un frenético Ash a la cabeza). Habían llegado ahí gracias a las indicaciones del leñador y el moreno no perdió tiempo en poner a su Treecko al cuidado de la enfermera Joy del lugar.
El entrenador no sabía que le sucedía a su pokemon, cosa que le preocupaba al extremo. Cómo futuro medico en entrenamiento, el no poder determinar que le estaba afectando a su pokemon lo tenía al borde de las lágrimas. Por un momento, estuvo tentado a sacar su medallón para llamar a su madre y pedirle ayuda. Después de todo, Sakura era la mejor médica en su Aldea y tenía experiencia gracias a años de haber cuidado a Pichu cuando estaban todavía en Konoha. Por suerte, el sentido común y la lógica ganó y terminaron yendo al centro pokemon.
- ¡Algo anda muy mal con mi Treecko! - gritó Ash cuando puso a su pokemon enfrente de la enfermera- ¡Debe estar muy enfermo!
Era cierto que Treecko no tenía el mejor aspecto. Estaba lastimado, con cortes y moretones (el moreno estaba tan preocupado que no se detuvo a limpiar las heridas de la batalla como siempre hacia), se lo notaba cansado y deprimido. Sin mencionar el brillo de color verde que aún rodeaba su cuerpo.
-¡Por favor, tienes que hacer lo puedas para salvarlo, enfermera! ¡Solo sálvalo! - seguía gritando el moreno desesperadamente.
La enfermera solo tuvo que darle una mirada al pokemon y a la cara de su entrenador para darse cuenta de que la situación era seria por lo que, en menos de un minuto, se había llevado a Treecko a la sala de exanimación para ver qué era lo que ocurría, con la promesa de que iba a ser todo lo que podía para poder salvar al pokemon, dejando al grupo de entrenadores más Pikachu especulando que era lo que había pasado con el pokemon.
-Espero que este bien- suspiró un derrotado Ash, tirándose en uno de los sillones que estaba por ahí.
Sin perder tiempo, Mikey y Pikachu se acercaron para consolar al entrenador. El pokemon se subió a su hombro y se empezó a frotar contra la mejilla de Ash. Mickey se sentó junto al entrenador y le dio unas palmadas en la mano al moreno, dándole una sonrisa tentativa.
-¡No te preocupes, Ash!- dijo Mickey, intentando darle aliento a su amigo/ídolo- ¡Treecko va a estar bien!
- ¡Pika!
A pesar de lo preocupado que se sentía, Ash sonrío un poco ante el esfuerzo de sus amigos por consolarlo.
-Gracias amigos, aprecio su preocupación-les dijo a ambos, dándole una caricia a Pikachu y un apretón de manos a Mickey.
Gary y May se acercaron también pero no estaban muy seguros que hacer ya que era raro ver a Ash tan derrotado, tan perdido y sin saber qué hacer. El moreno siempre actuaba de manera confiada y segura que verlo así era desconcertante. Les recordó cuando tuvo su ataque de pánico unas semanas antes. Ash necesitaba poder encontrar su centro y ser algo más equilibrado ya solo se movía de un extremo a otro. Ambos se miraron mutuamente con un tácito acuerdo de no dejar que Ash se culpara por lo que estaba pasando.
-Treecko va a estar bien, lo has entrenado muy bien y es muy fuerte- dijo May seriamente, mirando a los ojos a su novio-Seguro que solo agarro un virus o algo así.
Con cuidado se agacho hasta estar a su altura y le dio un beso en la mejilla como símbolo de su apoyo. Ash le dio una leve sonrisa que le causo un sonrojo a la castaña, cosa que hizo que Mikey y el pokemon se rieran un poco. Gary solo puso su mano en el hombro de Ash y no dijo nada. El moreno entendió lo que quería decir sin necesidad de palabras.
- "Treecko va a estar bien, tiene que estarlo"- se dijo mentalmente.
Y así con el apoyo de sus amigos se dedico a esperar a que la enfermera le diera alguna respuesta.
Los entrenadores más Pikachu se quedaron todos en silencio en la sala de espera, esperando algún tipo de respuesta por parte de la enfermera. Pero nada pasaba y nadie les decía nada. Eso aumentaba la ansiedad de Ash pero Gary dijo que era algo bueno que se estuvieran tomando su tiempo para diagnosticar correctamente a Treecko. Además si fuera realmente grave la enfermera hubiese pedido más ayuda y habría un clima de urgencia pero todo estaba tranquilo.
Eso calmó un poco al moreno pero no lo suficiente.
Pasaron una hora sin recibir noticias. Pikachu se puso a jugar con Mickey para distraer al pequeño, May sacó su reproductor de música, Gary sacó un libro y se puso a leer. Ash no hizo mucho más que alternar su vista entre el vacio y el letrero rojo de emergencias a la espera de alguna noticia. Justo cuando Ash estaba a punto de perder de nuevo la paciencia, la luz de letrero y la enfermera salió de la sala de exanimación. Está demás decir que todos los entrenadores se levantaron de un salto de donde estaban y se dirigieron hacia donde estaba la enfermera.
La sonrisa que tenia Joyce le dijo a Ash que no había nada de que preocuparse.
-Me alegra decirte que no hay nada de qué preocuparse sobre tu pokemon, Ash- confirmó la mujer tan pronto tuvo al entrenador enfrente suyo.
Eso calmó de inmediato al moreno y, por extensión, a los demás. Pero eso solo genero aún más dudas en el futuro médico.
- ¿Entonces qué es lo que tiene? - quiso saber el entrenador.
Joyce le dedicó una brillante sonrisa al moreno.
-Solo se está preparando para evolucionar- respondió la feliz enfermera.
Eso tomó por sorpresa a todos que no se esperaban ese tipo de noticias. Aunque si se ponían a pensarlo no era algo extraño. Los pokemon de Ash eran muy fuertes y era algo natural que sus cuerpos cambiaran para poder adaptarse al poder que residía dentro de ellos. Pero solo May y Gary se alegraron por la noticia. Pikachu no era fan de la evolución, recordando su propia experiencia traumática con el tema. Mickey no se notaba muy feliz tampoco ya que aun tenia algunos problemas con la evolución, gracias al estrés que se había enfrentado con sus hermanas sobre el tema.
Extrañamente, Ash no dijo mucho.
-¿Evolucionar?- preguntó para seguro, no sabiendo muy bien que debería sentir al respecto- ¿Treecko va a evolucionar?
Su falta de emoción por algo tan importante momento, tomó por sorpresa a sus amigos castaños. No tanto al pequeño Mickey que recordaba las palabras que el moreno le había dicho sobre la evolución.
-No deberías sonar tan sorprendido- le recriminó Gary a su amigo- Todos tus rivales dicen que tus pokemon son fuertes.
Pero, aun así, el entrenador no lucía muy emocionado ante el prospecto.
-La evolución es una prueba de que hiciste un buen trabajo al criarlo, Ash- le recordó May- Son buenas noticias.
Viendo como su falta de reacción estaba preocupando de nuevo a sus amigos, el ninja decidió dejarles conocer lo que estaba pasando por su mente.
-Sí, si lo sé- replico Ash, ante las palabras de sus amigos y luego se puso algo incomodo- Solo que no me gusta mucho el cambio. Y supongo que la evolución aún me asusta un poco.
Pikachu y Mickey, que entendían sus sentimientos, corrieron a abrazarlo para mostrarle su apoyo al entrenador. May lo miro incrédula por unos momentos pero luego le dedicó una leve sonrisa. Su novio podía ser tan tierno y estúpido al mismo tiempo. Gary solo se mofó de él diciendo que solo Ash podía tenerle miedo a cosas normales porque estaba completamente loco. El moreno no le hizo caso a su amigo y se dirigió a la enfermera.
-¿Cuándo ocurrirá la evolución?- quiso saber, haciendo planes en su mente- Me gustaría estar preparado para eso.
Lo mejor iba ser hablarlo con Treecko lo antes posible. Sin olvidar que aún tenía que tocar el tema de su desobediencia y pensar en un castigo apropiado para el pokemon planta. También le convenía hablar con sus demás pokemon para que el cambio no los tomara por sorpresa y terminaran actuando diferente con Treecko.
Solo esperaba que esto no afectara, la de por si frágil dinámica de su equipo. Que era otro problema que aun tenía que resolver pero lo mejor ahora era hacer la transición lo más fácil para su pokemon, suponía que Pikachu y Charizard lo podían ayudar con eso. Evee era una buena opción también.
-Déjame pensar- replicó la enfermera y se alejó para ir hasta una pequeña maceta que tenía varios capullos sin florecer.
Los entrenadores encontraron esa actitud muy extraña y la siguieron. Ash le estaba por preguntar que tenía que ver las flores con el estado de su pokemon cuando le enfermera le hizo un gesto de silencio y señaló la maceta. Para sorpresa de todos, los capullos se abrieron por arte de magia y comenzaron a soltar polen. Eso mismo le pasó a todas las macetas y floreros que estaban en la sala.
- ¡Vaya, las flores florecieron de repente! - señaló estúpidamente Gary.
May no pudo evitarlo y rodo los ojos exasperada ante el comentario de su amigo.
-De nuevo señalas tu increíble talento para señalar lo obvio- replicó cortante.
Gary se puso algo rojo y los demás se rieron del pobre entrenador. Sin embargo eso no basto para distraer a Ash de su preocupación inicial ya que el moreno seguía sin entender que estaba pasando y cómo eso se relacionaba con su pokemon.
-Si bien me alegra reírme de Gary, aun no entiendo que tiene que ver esto con mi Treecko- punteo en un tono amable.
Eso hizo que los demás dejaran de reírse a las expensas del castaño y volvieran a centrar su atención en la enfermera Joyce para que les explicara qué era lo que estaba sucediendo. La mujer no se hizo esperar.
-Estamos en la época en que los pokemon de hierba se reúnen para poder evolucionar- les dijo con calma- No se sabe muy bien porque sucede eso. Solo que cada tanto, varios pokemon se reúnen en una especie de festival para hacerlo.
-Eso suena interesante- comentó Mickey con una sonrisa tierna.
-Yo dijo que suena algo arbitrario- opinó Gary, pensando en las misteriosas conductas de los pokemon y recordando sus deseos de convertirse en investigador como su abuelo cuando cumpliera su sueño de ser Maestro Pokemon.
-Para mi suena tonto- dio su opinión May que, como siempre, encontraba todo el asunto de los pokemon estúpido y muy cursi para su gusto.
-Parece que nos tropezamos con otro misterio, como de costumbre-dijo Ash, pensativo y luego se dirigió a la enfermera Joyce- ¿Dónde se reúnen los pokemon para evolucionar?
-En un lugar llamado el jardín misterioso- respondió prontamente la mujer- Porque ningún humano lo ha visto.
Eso llamó la atención de todos.
-Creo que a alguien le falta imaginación para darle un nombre tan estúpido- dijo en voz alta May, aburrida con el tema.
-No lo sé, suena algo romántico- replico Gary, sin estar muy convencido.
-Solo tú pensarías algo así- le dijo May con tono burlón, comenzando una discusión entre ellos.
Ash no les prestó mucha atención porque su mente estaba ocupada pensando en otra cosa, para variar. La idea de ver una reunión secreta entre varios pokemon y poder verlos evolucionar a todos al mismo tiempo, era algo que comenzaba a atraer al entrenador ninja. Después de todo, ver algo que nunca nadie más había visto y develar sus secretos era parte de lo que el moreno y su familia hacia para vivir.
-Me gustaría verlo- proclamó Ash, emocionándose un poco ante el prospecto.
Podía ver como se podía convertir en una nueva aventura de la familia Uzumaki. Se imaginaba a sus hermanas y a él mismo intentando encontrar el lugar. Su padre también estaría involucrado y su madre aparecería a último momento para regañarlos a todos. Eso lo hizo reír de manera sincera, por primera vez en todo el día desde que este incidente hubiera comenzado.
Sus emociones fueron secundadas por Mikey y Pikachu que estaban felices de ver a Ash volver a la normalidad. El sonido de la risa del moreno sirvió también para romper la discusión que Gary y May estaban teniendo sobre la cualidad de la originalidad sobre la practicidad y ellos también sonrieron, aliviados al ver a Ash relajarse.
Todos comenzaron a reírse sin saber que Treecko había escuchado la noticia y no estaba muy feliz con la idea.
(…)
Luego de las noticias y una rápida cena, los entrenadores se habían ido a dormir en una habitación que la enfermera les había ofrecido. Era grande y había camas para todos. May estaba feliz por tener una cama blanca y Gary siempre adoraba poder bañarse entre cuatro paredes. Incluso Mikey estaba feliz por tener un techo sobre su cabeza. El día había sido tan estresante por lo preocupados que habían estado por el pokemon y el entrenador que tan pronto se acostaron, la mayoría de ellos se durmieron instantáneamente sin siquiera cambiarse de ropa.
Solamente Ash no podía conciliar el sueño. La situación de Treecko no lo dejaba tranquilizarse lo suficiente para poder dormir. Había algo que no lo terminaba de convencer y no estaba seguro de que era. Estaba feliz por haber entrenado tan bien a su pokemon que este estuviera a punto de pasar de nivel. May y Gary tenían razón, eran buenas noticias. Bianca le había dicho lo mismo en su momento. Quizás eran las circunstancias lo que no le terminaban de convencer. No quería que su pokemon evolucionara solo porque los demás lo hacían o porque era parte de una tradición.
Como su historia lo indicaba, Ash no manejaba el asunto de las expectativas sociales muy bien.
Decidió que lo mejor era levantarse y caminar un poco ya que el sueño lo eludía. Quizás podía hablar un poco con Treecko, si estaba despierto, para saber su opinión sobre el tema. Con cuidado se levanto de la cama y se puso sus zapatos. No se puso el resto de sus ropas ni agarro el resto de sus cosas (entre ellas sus pokebolas) decidiendo que no era necesario llevarlas consigo ya que no esperaban que algo malo ocurriese. Sin hacer mucho ruido salió de la habitación. Casi pensó que se había escabullido con éxito cuando sintió como Pikachu saltaba a su hombro.
-¡Pika, Pika!- le preguntó preocupado su mejor amigo.
Ash solo le hizo unas señas y se alejo de la habitación para poder hablar sin miedo a despertar a los demás. Cuando la distancia fue segura comenzó a explicarle a su amigo de sus intenciones nocturnas.
-Solo quería despejarme un poco. Quizás hablar con Treecko.
-Pika
-Si tienes razón, el tema es complicado. Supongo que pensé que ya lo había superado.
-Chu
-Claro que puedes venir conmigo, amigo.
-Pika Pi
De esta manera, maestro y pokemon fueron juntos hasta donde estaba su compañero pokemon para poder tener una conversación más que necesaria. Avanzaron con cuidado, para evitar que alguien se despertara y causara alguna falsa alarma. Sin ningún inconveniente, llegaron a su destino.
Solo para encontrarse que Treecko no estaba ahí.
Ash estaba por causar un tremendo alboroto cuando Pikachu captó el aroma de su amigo pokemon y le indicó a su entrenador que podía encontrar al desaparecido sin causar tanto problema. Cuando el pánico dejo la mente de Ash, este se pudo dar cuenta que era probable que Treecko se hubiera ido por su cuenta en vez de ser víctima del secuestro que se estaba imaginando (realmente el estrés estaba haciendo estragos con su mente) y decidió seguir el consejo de Pikachu y buscarlo de manera más sutil.
La nariz de su amigo amarrillo los llevo a las afueras del Centro Pokemon, en una pequeña loma desde donde se podía ver las primeras luces del amanecer. Y efectivamente ahí estaba Treecko, sentado con sus patas cruzadas, mordiendo su rama como siempre pero con una actitud muy pensativa. No parecía estar herido físicamente así que había algo más que lo estaba molestando. Ash estaba preocupado, al igual que Pikachu, sobre qué era lo que le estaba pasando a su amigo de hierba así procedió a acercarse con cuidado al pokemon.
-¡Pika pi!- le llamo Pikachu cuando estuvieron detrás de Treecko. El pokemon amarillo salto del hombro de Ash para acercarse a su compañero, seguido del entrenador.
Al ver a ambos Treecko pareció ponerse triste y comenzó a mirar el suelo, abatido. Incluso dejo de masticar su rama. Cosa que preocupo aún más a Ash, que no perdió tiempo en sentarse al lado de su pokemon para ver qué era lo que tenía a su pokemon tan miserable.
-¿Qué ocurre, amigo?- quiso saber el entrenador, realmente ansioso por el estado de su pokemon.
Pero Treecko se mantuvo en obstinado silencio. Pikachu y Ash intercambiaron una mirada entre ellos y el entrenador instó a su amigo amarrillo a intentarlo.
-Pika, Pika- dijo Pikachu tentativamente.
Tampoco obtuvo un buen resultado. Pero Ash era una persona muy terca cuando quería y no iba a irse sin respuestas.
-Treecko, solo quiero ayudar pero no puedo hacerlo si no me dices que ocurre.- volvió a intentarlo el entrenador en tono conciliador- Lamento haberme enojado contigo, solo quiero saber que pasa.
-¡Chu!- apoyó Pikachu, acercándose y poniendo su pata en el hombro de su amigo en señal de apoyo.
Treecko pareció dudar un poco, pero la mirada de su querido entrenador y el apoyo de su amigo parecieron borrar su cautela y terminó por contar que era lo que estaba ocurriendo. Ash escuchó con atención lo que su pokemon le estaba diciendo y su corazón se enterneció cuando comprendió que era lo que estaba agobiando a su pokemon.
-Así que tienes miedo de los demás piensen que necesitaste evolucionar para volverte fuerte y que no lo hiciste por tus propios medios- resumió Ash cuando Treecko termino de contar sus problemas.
El pokemon tipo planta asintió derrotado. El entrenador suspiró resignadamente.
-No entiendo esta competencia que tiene entre ustedes por ser "el más valioso"- le dijo a su pokemon de manera seria- Yo creo que todos son valiosos y los quiero a todos por igual.
Treecko bufó indignado ante el comentario y señaló a Pikachu, cosa que tomó por sorpresa al pokemon ya que no sabía que sus amigos estaban celosos de la relación que había entre el entrenador y el mismo y pareció divertir al entrenador que lo llevaba sospechando desde hace un tiempo ya.
-¿Están celosos de Pikachu?- casi rió ante los evidentes celos de su pokemon, no quería ofenderlo pero realmente se veía tierno así- No puedo creerlo.
Treecko tuvo la decencia de ponerse colorado. Ash se rió un poco más ante la evidente vergüenza de su pokemon, su tipo planta realmente se veía cariñoso con sus mejillas rojas. Luego se puso serio y comenzó a explicar.
-Es cierto que estado con Pikachu casi mi vida entera y tengo un lazo muy especial con él- le dijo a su pokemon hierba, mirándolo atentamente para que Treecko entendiera el mensaje- Pero quiero tener el mismo lazo contigo y con todos los demás, pero no vamos a conseguirlo si están ocupados peleando entre ustedes.
Ash puso, entonces la mano en la cabeza de su pokemon y comenzó a acariciarla.
-Cuando digo que los quiero a todos por igual, lo digo en serio- le dijo cálidamente a Treecko- Cuando los atrapé o les ofrecí venir conmigo, lo hice con la intención de que sean mis amigos, no convertirlos en mis instrumentos de guerra. Podrían ser los más débiles del mundo y aun así yo los querría.
Terminó su pequeño con una enorme y radiante sonrisa (acompañada por la de su amigo amarrillo) que conmovió a Treecko de donde una forma que no estaba preparado. El pokemon de hierba tenía una reputación de ser uno de los más arrogante del grupo del moreno pero eso tenía mucho que ver con que no quería parecer débil y hacer que su entrenador intentara abandonarlo de nuevo, por algún otro pokemon supuestamente más fuerte que él. Y lo peor era que en el equipo de Ash había muchos pokemon así y el no se quería quedar atrás. Sabía que Ash no era como Daiman pero a veces las inseguridades son difíciles de olvidar.
Quizás es por eso que las palabras de su entrenador le calaron hondo y se lanzó a sus brazos, mucho más tranquilo de lo que había estado en estos últimos días. No solo estaba la competencia entre sus compañeros sino el estrés que el propio Ash estaba experimentando últimamente y que hiciera que sus pokemon estuvieran preocupados por él. De ahí también provenía esa desesperación por hacerse más fuertes para evitar que su amo recibiera más daño.
El moreno abrazó a su pokemon y continuó acariciándolo hasta que sintió que Treecko estaba mucho más tranquilo. Cuando eso pasó, el pokemon se bajo de su regazo y se sentó de nuevo en el suelo. Pikachu corrió a darle un abrazo el también cosa que embarazó al tipo de hierba pero igual lo aceptó porque sintió que se lo debía. Ash esperó hasta que el momento entre los dos pokemon terminara para poder hablar del otro tema que lo había estado molestando.
-Ahora que sabes que te quiero mucho y no me importa tu nivel de fuerza- dijo el entrenador para llamar la atención de su pokemon- Quiero saber cuál es tu problema con la evolución.
Treecko lo miro sorprendido y se hizo el desentendido. Ash bufó, nada impresionado por la actitud de su pokemon.
-No me vengas con que los demás te van a considerar débil- le advirtió su entrenador cuando Treecko quiso poner esa escusa- Se que todos estuvieron felices cuando Charizard evolucionó, y más de uno de ustedes dijo que si pudieran le gustaría aprender el truco de Evee, todos menos tu. Así repito ¿Cuál es tu problema con la evolución?
Treecko volvió a mostrarse evasivo y ambiguo pero Ash no se lo iba a permitir.
-Aún te puedo castigar por tu pequeña actuación en la batalla de hoy- le amenazó- Si me lo dices, lo dejaré pasar.
Treecko lo miró por unos momentos, intentando ver que tan en serio iba la amenaza. Una mirada a los ojos negros de Ash fue todo lo que necesito para saber que si no hablaba iba a terminar siendo sirviendo como la bolsa de golpes de cierto pokemon amarillo. Suspirando, resignado, el pokemon tuvo que abrir su alma nuevamente. Treecko tuvo que explicar cómo no era el cambio físico el que le daba miedo, sino que él fuera cambiar por dentro, que él se conocía bien ahora y temía perderse. Les contó como Charizard se había vuelvo más agresivo y competitivo con cada evolución que sufrió, comparándolo con su dócil y juguetón estado inicial y tenía miedo de que algo parecido le pasara a él.
Ash comprendió lo que Treecko le estaba diciendo, pero no supo que decir. Después de todo, el no tenía ese tipo de miedo porque no se suponía que los seres humanos evolucionaran como lo hacían los pokemon así no se sabía cómo se sentía. El entrenador le dio una mirada a Pikachu para él ratón eléctrico se ocupará de la situación ya que para Pikachu, la evolución había todo un trauma y tenía un miedo muy parecido al de Treecko, y Ash suponía que era mejor que los pokemon trataran el tema entre ellos. Lo mejor que pudo aportar el humano era prometerle a Treecko que no iba a forzar nunca a evolucionar y que dependía todo de él. Por supuesto Pikachu no tuvo problemas en hacerse cargo de la situación y se alejó un poco con Treecko para poder tener algo de privacidad.
Mientras veía cómo los dos pokemon hablaban entre ellos, Ash pensó en que debía hablar con el resto de sus pokemon sobre sus celos hacía Pikachu y sobre el tema de la evolución. Por suerte, mucho de sus pokemon ya habían alcanzado su estado final y solo iba a tener que hablar del tema con Totodile y Ponyta. El tema de los celos era otro asunto y uno que había estado ignorando por demasiado tiempo. Lo mejor era consultar con sus padres para que le dieran algún tipo de consejo sobre cómo tratar el tema y encontrar una solución para este problema. El entrenador suspiró frotándose las sienes con sus dedos, sintiéndose particularmente extenuado, se sentía como mantequilla untada en demasiado pan. Se ajustó sus guantes para relajarse un poco y vio cómo la charla de sus amigos había terminado en un apretón de manos y sus pokemon estaban regresando junto a él.
Ash estaba por sugerir que volvieran al centro pokemon cuando, de la nada, surgieron varios látigos cepas del bosque y atraparon a Treecko arrastrándolo hacia el bosque. Fue tan de golpe que Pikachu no pudo hacer nada, excepto mirar como su amigo era secuestrado. El entrenador se levantó rápidamente y corrió detrás de Treecko, uniéndose prontamente por Pikachu. Tan pronto alcanzaron al grupo, los dos pudieron ver cómo su amigo era sujetado por varios pokemon del tipo hierba. El grupo de secuestradores era variado, había varios Bayleef, Tangela,Weepinbell e Ivysaur. Todos hacían lo mejor posible para sujetar a Treecko, que luchaba con todas sus fuerzas pero el número de rivales era demasiado.
- ¡Resiste, Treecko, ahí vamos! -gritó Ash avanzando a donde estaba su pokemon con la intención de liberarlo, pero un segundo grupo de pokemon apareció de la nada y sirvió como barrera entre el entrenador y su pokemon.
El moreno notó nuevamente que todos eran pokemon del mismo tipo. Sin perder tiempo, este nuevo grupo los atacó con sus látigos cepas, sirviendo de distracción mientras el otro grupo huía rápidamente con Treecko. Ash quiso seguirlos pero no pudo, ocupado como estaba, al igual que Pikachu, esquivando los ataques. Cuando los pokemon notaron que no iba a bastar eso, decidieron mandar un ataque combinado directamente al pokemon eléctrico.
-¡Pikachu, no!- exclamó Ash, saltando hasta donde estaba su amigo y rescatándolo, recibiendo una porción de los ataques-¡Ahh!
-¡Pika pi!
Ash se recuperó con rapidez del daño pero notó que todos los pokemon habían huido, aprovechando la distracción de sus rivales. El entrenador no entendía porque una banda de pokemon había secuestrado a su Treecko pero sospechaba que tenía que ver con el dichoso festival. Latíos le había advertido sobre la importancia de seguir las tradiciones en el mundo pokemon.
- ¡A la mierda la tradición! - gritó Ash enojado, pero se calmó pensando en el mejor curso de acción.
No tenía sus armas ni sus pokebolas, estaba solo y no estaba completamente vestido. Por lo menos tenía su bastón en el compartimiento de sus guantes. No sabía dónde estaba Treecko pero tenía una forma de rastrearlo. Sin embargo si sus amigos se despertaban y no lo encontraban ni a él ni a Pikachu se iban a preocupar y armar un alboroto. Miró a Pikachu y decidió que lo mejor era dividir y conquistar.
-Vuelve al Centro y busca a los demás- le ordenó a su pokemon- Yo iré por Treecko y nos veremos ahí.
-Pika Pika.
-No te preocupes, puedo rastrearlo usando el sello que está grabado en su collar- explicó Ash a su pokemon- Cada dije tiene una porción de aura que me permite buscarlo más fácilmente.
Diciendo esto, tocó el sello del clan Uzumaki grabado en su guante izquierdo y este empezó a brillar igual que los ojos de Ash que se hicieron azules. Sin perder tiempo, se agachó y tocó el dije en el collar de Pikachu que empezó a brillar con el mismo color. Por suerte, su entrenamiento y del de sus pokemon en temas del aura se estaba haciendo cada vez más fuerte. Al punto que su unión les permitía tener una conexión mental que se iba a haciendo cada vez más fuerte. El entrenador no podía estar más feliz de contar con algo así en su arsenal.
Y pensaba aprovecharlo ahora.
-Con eso sabrás donde encontrarme- dijo Ash a su pokemon- ¡Ahora ve y no perdamos tiempo!
-¡Pi!
(…)
Ash estaba corriendo entre los árboles siguiendo el mar de polen que estaba en el aire. Al principio estaba siguiendo la marca de aura pero cuando vio que el polen seguía la misma dirección, decidió que era mejor guardar su aura para más tarde, en caso que lo necesitara. Se detuvo un momento para ver a sus alrededores. El boque estaba extrañamente en silencio y no había ningún pokemon a la vista. Un aire tenso se respiraba. A Ash no le gustaba en lo más mínimo.
Todo esto era muy raro.
Estaba por seguir corriendo cuando varias lianas y ramas salieron de los costados del sendero formando una gruesa pared que le impedía el paso. El moreno soltó una colorida gama de maldiciones hacia el bosque que estaba en evidente conspiración con los secuestradores.
-¡Ninguna rama estúpida me impedirá rescatar a mi Treecko!- le espetó a la pared.
Se estaba preparando para golpearla con todas sus fuerzas cuando escuchó las voces de sus amigos, gritando su nombre. Se dio la vuelta para ver como los dos castaños y Mikey estaban corriendo hacia donde estaba él. Pikachu estaba en el hombro de Gary. Sus amigos, al igual que él, apenas y estaban vestidos por lo que dudaba que trajeran sus pokebolas o sus mochilas.
-¡Ash! ¡Ash! - gritó Mickey, tirándose a sus brazos. Se notaba que el niño había estado muy preocupado por el moreno- ¿Qué ocurre?
May y Gary se unieron a la pregunta.
- ¡Es lo que nos gustaría saber a nosotros también! - gritó May, enojada por haber sido despertada tan temprano.
- ¡Pikachu nos despertó y nos hizo seguirlos! -exclamó Gary, igual de irritado- Tu no estabas por ningún lado.
-Treecko fue secuestrado por un grupo de pokemon planta que lo están obligando a participar a la fuerza del festival de evolución- les explicó el entrenador con voz seria.
Los tres lo miraron como si se hubiera vuelto loco.
- ¡Pika pi! - apoyó el pokemon.
May se llevó las manos a las sienes para masajeárselas, conteniendo el grito de frustración que amenazaba con salir. No era la estúpida situación lo que la enojaba, ya que por más idiota y retardada que sonaban las palabras de Ash; probablemente eran verdad, o el hecho que había despertada de un sueño placentero por un ataque eléctrico que la había dejado aturdida sino ¡El maldito hecho que su novio los había vuelto a arrastrar a un estúpido problema pokemon!
¡El retardado novio nunca podía hacer las cosas de la forma fácil!
Ash notó los niveles de enojo y le dio una sonrisa torpe cómo forma de disculpa. El no buscaba problemas, los problemas lo buscaban a él. Por suerte, Gary ya estaba acostumbrado a este tipo de situaciones (lo que era un problema en si mismo) y decidió que lo mejor era actuar y regañar a Ash por su estupidez después.
-Presumo que estamos cerca del jardín misterioso, entonces- dijo Gary, examinando la pared de ramas- Creo que ahora entiendo porque ningún humano no lo había encontrado hasta ahora.
-Si, la naturaleza quiere mantener esta fiesta privada- opinó con sarcasmo Ash- ¿Alguno trajo sus pokemon?
-Pikachu no nos dio tiempo- respondió simplemente Gary sabiendo lo que venía a continuación y dedicándole una sonrisa burlona a su amigo.
Ash solo suspiró y se puso en cuclillas. Realmente no estaba para seguir los juegos de su amigo en este momento.
-Solo suban.
Los demás podrían haber dicho algo s a estas alturas, pero notando lo irritado que estaba Ash, se dieron cuenta que lo mejor era no discutir con el entrenador y solo seguir sus instrucciones. Así que Ash cargó a cada uno de sus amigos, Mickey era ligero por lo menos, al otro lado de la pared. Una vez ahí, procedieron a correr hasta que llegaron al borde un pequeño precipicio que desembocaba en un enorme claro donde estaban todos los pokemon rodeando un enorme árbol seco con un gran hueco en el medio. Los presentes estaban cantando feliz mente y el mar de polen flotaba pacíficamente sobre sus cabezas, centrándose en el árbol seco, cuyas ramas poco a poco comenzaban a cargarse de hojas en sincronía con los cantos de los pokemon.
-Supongo que encontramos el bendito jardín- dijo May, no estando ni un poco impresionada por lo que estaba sucediendo. Es más, lo encontraba increíblemente cliché.
-Es hermoso- aportó Mickey impresionado, pero luego miro mejor el escenario y decidió aclarar- Aunque se ve algo cursi.
Eso hizo que May sonriera y le diera una palmada en la cabeza.
-Sabía que había una razón por la que me caías bien.
Ash no prestaba atención al espectáculo sino que estaba ocupado buscando a su pokemon. Con disimulo activó el aura de su guante e intento encontrar a Treecko por medio de su conexión. Tardó unos minutos pero pudo hacerlo. La conciencia de su pokemon entró en contacto con la suya y este pudo hacerle saber que estaba bien y no estaba lastimado, que sus captores lo habían soltado una vez que llegaron ahí. Ash le preguntó dónde estaba para ir a sacarlo de ahí y llevarlo a casa.
Pero Treecko se negó diciendo que podía hacer esto solo. Ash estaba por acusarlo de terco pero su pokemon le dijo que no era eso sino que esto era una cuestión de pokemon de planta y que podía encargarse él solo ya que si Ash o algunos de los humanos se involucraba solo iba causar problemas innecesarios. Treecko le pidió que confiara en el ya que sabía lo que estaba haciendo. El moreno dudó pero acepto diciendo que a la menor señal de peligro, iba a golpear a alguien.
-¿Cuál es el gran plan?- preguntó May a Ash.
El moreno miró a los pokemon que estaban ahí abajo y notó que no estaban hostiles sino felices y tranquilos y se sintió un poco de fuera de lugar. Quizás Treecko tenía razón y lo mejor era esperar a ver qué pasaba.
-Creo que esperar y disfrutar del espectáculo- dijo simplemente pero ante la mirada de May se explico mejor.- Hay demasiados pokemon, no tenemos los nuestros y yo estoy cansado de que los pokemon me ataquen, lo mejor es esperar.
Con mucha reticencia los demás tuvieron que aceptar que era el mejor plan. Mickey estaba, incluso, emocionado de ver el dichoso festival. May también pero no lo iba a admitir ni muerta. Gary solo quiso saber una cosa.
-¿Y Treecko?
-Por el momento no está en peligro y parece que quiere decirles que no quiere que lo obliguen a evolucionar- elaboró el entrenador sin dar muchas explicaciones.- Veremos qué pasa después de eso.
-Aja- dijo secamente May.
Los cuatro entrenadores se sentaron en el suelo, dispuestos a ver el espectáculo. May, Gary y Mickey se pusieron a buscar al Treecko de Ash hasta que el moreno les indico una dirección y ahí estaba el mencionado. Cuando le preguntaron como sabia eso, Ash solo respondió aura y eso zanjo las cosas. Todos se acomodaron mejor, intentando no hacer mucho ruido para no llamar la atención de los pokemon. Pikachu se subió al hombro de Ash para poder ver mejor.
El único que le quedaba alguna duda era al pequeño.
-¿Y qué pasa si las cosas luego se ponen peor?
-Se ponen peor- respondieron los tres entrenadores mayores al mismo tiempo.
Como si el destino les quisiera dar la razón a los amigos, los canticos se hicieron más fuerte y una figura salió del hueco del árbol, haciendo que los pokemon dejaran de cantar para rugir en bienvenida al recién llegado. Ash y sus amigos esperaban muchas cosas pero nada los preparó para ver la figura del legendario Virizion, uno de los espadachines místicos y legendario de Kalos, salir de ese árbol.
Los humanos se quedaron con la boca abierta.
El pokemon legendario caminó con elegancia hasta una pequeña plataforma hecha con el tronco de un árbol caído y dio un grito que fue correspondido por todos los demás pokemon del lugar.
-No puedo creer que estamos viendo un legendario tan cerca- exclamó un sorprendido Gary, Mickey solo puedo asentir sin palabras.
Ash se tuvo que morder los labios para no admitir que este no era el primer legendario que veía.
-Me pregunto que hará acá- quiso saber May, sorprendida y fascinada por la elegante presencia del pokemon.- Que yo sepa, su región es Kalos.
-Es uno de los pocos legendarios de tipo planta, con Celeby ocupado con sus viajes en el tiempo, me parece lógico que se encargue de estas cosas-dijo Ash, sacando su pokedex para ver qué información podía encontrar sobre el mítico pokemon. La voz mecánica de la computadora dio a conocer lo siguiente.
"Cuenta la leyenda que Virizion confunde a sus rivales con rápidos movimientos para proteger a otros Pokemon. Sus cuernos son hojas afiladas. Sacude a sus enemigos con sus relampagueantes movimientos y los reduce."
-Este festival se hizo diez veces mejor- opinó Ash.
Sus amigos le dieron la razón.
En el claro, en medio de todos los pokemon, Treecko se sentía aburrido y fuera de lugar. Ninguno de estos pokemon entendían sus sentimientos ya qué él no se sentía aún listo para evolucionar y no apreciaba que unos idiotas ocultistas lo presionaran en algo que no estaba listo. Gracias a su charla con su amo y compañero pokemon, había entendido que era mejor hacer las cosas a su propio ritmo y tomarse las cosas con calma.
¿Pero cómo explicar eso a los demás?
Sabía que Virizion tenía una reputación de un pokemon justiciero y decente, por lo que creía que no iba a tener problema con él, sino con sus seguidores que prácticamente lo habían secuestrado cuando no había respondido a la "llamada".
De pronto, sintió el cambio en el aire, cuando todos los pokemon se unieron en un solo grito y Treecko supo lo que iba a ocurrir y se preparó para evitarlo. Todos los demás pokemon comenzaron a brillar por turnos y sus formas comenzaron a cambiar a la de sus estados más avanzados. En menos de un instante, sintió cómo el cambio intentaba ocurrir en él y se opuso con otras sus fuerzas, aguantándose el dolor.
¡No iba a evolucionar hasta que estuviera listo y no lo podían obligar!
Desde la colina, los humanos veían lo que estaba pasando.
-Treecko es más obstinado que tú- le dijo May.
-Viene en la familia- comentó orgulloso Ash.
-Sí pero no creo que a los demás le guste mucho- señaló Gary.
Efectivamente los pokemon recién evolucionados notaban que el único que no había cambiado era Treecko y lo estaban comenzando a mirar muy mal. Esto llamó la atención de Virizion que se acercó hasta donde estaba el pokemon y comenzó a hablar con Treecko para saber que era lo que pasaba. Se hizo tanto silencio que los gruñidos de los pokemon llegaron hasta donde los humanos estaban.
- ¿Entiendes lo que dicen? - preguntó May a Ash que solo asintió y se puso a traducir.
-Virizion quiere saber qué ocurre, porque Treecko no está cambiando- dijo el moreno- Y Treecko le está diciendo que no se siente listo y que no lo pueden obligar.
-¿Qué opina el legendario?- quiso saber Gary.
-Que le gustaría saber porque pero Treecko dice que no es asunto suyo y que debe respetar su opinión.
-Tu pokemon es bastante irrespetuoso- le señaló May.
-Al menos no lo está insultando- se encogió de hombros Ash- Ahora están hablando de poder y las ventajas de evolucionar, pero a Treecko no le importa.
Los humanos siguieron esperando a ver que era lo que iba a suceder entre los pokemon para ver si era conveniente intervenir. Ash, especialmente, escuchaba como todos estaban discutiendo cosas que en su opinión no eran sus asuntos. Estaba tan concentrado que no notó como Mikey le preguntaba algo a los otros dos.
- ¿Ash siempre pude entender tan bien a los pokemon? - quiso saber el menor- ¿Especialmente a los que no son suyos?
Eso pareció tomar por sorpresa a los dos amigos. Las cosas que Ash podía hacer eran tantas y tan sorprendentes que esta pareció habérseles escapado. Ahora que lo pensaban mejor, el nivel en que su amigo podía entender a los pokemon realmente no tenía precedentes.
- Al principio solo eran los de su equipo, pero tienes razón Mikey- le respondió Gary en murmullos- Ash cada vez entiende mejor a los pokemon.
- Casi parecen que hablan el mismo idioma- aportó May a la conversación - No me había dado cuenta hasta ahora.
- ¿No es algo extraño? – preguntó de nuevo Mikey.
Sus dos amigos solo se encogieron de hombros sin tener una buena respuesta a eso.
Mientras tanto las cosas estaban subiendo de intensidad en el jardín misterioso. Los demás pokemon se estaban poniendo muy tensos al escuchar la conversación y la forma irrespetuosa en la que Treecko se estaba dirigiendo al legendario. De la nada un Venusaur se metió a la discusión y comenzó a insultar al pequeño pokemon, llamándolo cobarde y débil. El legendario intervino diciendo que no hablara así a su compañero, pero este no pareció haberle escuchado ya que siguió degradando a Treecko diciendo que era un estúpido y seguro que su amo no lo había entrenado bien y por eso era débil. El pokemon respondió al insulto diciendo que el inservible era el otro y se notaba que estaba ansioso por haber evolucionado porque no podía sobrevivir por su cuenta y ¡que se metiera su flor por donde no le llegaba la luz del sol!
Eso no hizo feliz al Venusaur.
- ¡Oh no! - exclamó Ash, levantándose enojado.
Eso no les dio buena espina a los demás entrenadores.
- ¿Qué ocurre? - tuvo miedo de preguntar May.
-¡Hora de intervenir!
Sin decir nada más, Ash comenzó a correr hacia donde estaba su pokemon siendo seguido por sus amigos y Pikachu. Su intuición fue correcta porque el Venusaur sacó sus enormes látigos cepas y los dirigió hacia Treecko con la clara intención de causar daño.
-¡Déjalo en paz!- gritó Ash, poniéndose enfrente de su pokemon y recibiendo el fuerte impacto en sus hombros.
Si Ash no hubiese sido Ash, ya habría tenido el cuerpo roto. Sus dos pokemon corrieron rápidamente hasta donde estaba él para ver que estuviera bien y les sonrió para mostrarle que no estaba muy lastimado, increíblemente adolorido pero no en peligro mortal. Los demás llegaron un segundo después y se pusieron detrás de Ash. Gary y May no dudaron en ponerse enfrente de Mickey, en caso de que algo más pasara. Cosa que probó ser correcta ya que todos los pokemon los empezaron a mirar mal y a gruñirlos.
- ¿Creen que estarán enojados por haber interrumpido su festival? - preguntó Mikey a sus dos amigos.
-No se ven muy felices- le respondió Gary sin mirarlo, preocupado por la situación- ¡Quédate entre nosotros y no digas nada!
Ash solo miraba a Virizion, que no había adoptado ninguna actitud hostil, sino que los miraba incrédulo.
-Perdón por interrumpir pero me llamo Ash Uzumaki y este Treecko es mío- se presentó el entrenador.
Virizion cerró sus ojos y una luz comenzó a brillar. De un momento a otro, en vez del pokemon estaba un hombre de cabello enrulado de color verde claro, vestido con ropas medievales de distintos grados de verde y marrón. Los tres castaños se sorprendieron de este poder pero Ash ni siquiera pestañeo.
-Al fin nos conocemos, Ash Uzumaki- dijo Virizion con una voz clara y potente- Hemos escuchado muchas cosas sobre ti. Nuestros superiores están muy interesados en tu persona.
Ash solo levantó una ceja.
-No sabía que era tan popular para que uno los caballeros místicos, supiera mi nombre- respondió el entrenador. - Me siento honrado.
-Me gustaría poder decir lo mismo pero tengo problemas para entender bajo qué motivos cuatro humanos interrumpen un ritual tan sagrado e importante como lo están haciendo ustedes ahora- dijo el pokemon manteniendo la compostura pero dejando de ver que no estaba complacido con la situación.
May, Gary y Mickey entendieron la velada amenaza que estaba bajo las palabras del pokemon y se sintieron un poco asustados y no dijeron nada. Cierto moreno no dudo en exponer sus razones.
-Bajo los cargos que tus subordinados no solo secuestraron a mi pokemon pero parecen creer que tiene el derecho de poder lastimarlo también.- contó Ash, sin titubear.- Legendario o no, nadie puede obligarlo a hacer algo que no quiere.
Eso descolocó un poco a Virizion y les dirigió una mirada a los demás pokemon. Su reacción le dijo que el humano estaba diciendo la verdad.
-Nadie puede obligar a nadie hacer nada-asintió el pokemon legendario casi a regañadientes- Sin embargo, entrar a donde uno no está invitado y los insultos no son muestra de una buena educación.
El moreno rodó sus ojos, pero, a regañadientes también hizo que Treecko se disculpara con el Venusaur.
-Solo promete que podemos irnos en paz y nos marcharemos en seguida para que puedan seguir con su festival- dijo Ash.
Virizion estaba por decir algo cuando se escuchó una voz desde el cielo.
- ¡¿Dejando la fiesta antes de que empiece la mejor parte?!
Seguidamente se escuchó una explosión y Virizion volvió a su forma pokemon en medio de un grito de dolor. Los entrenadores no sabían que pasaban, May agarró a Mickey entre sus brazos mientras que Gary se ponía delante de ellos, actuando como posible escudo. Ash vio impotente como Virizion caía enfrente de él. El pokemon legendario terminó en el suelo con un charlo de su propia sangre que no dejaba de emanar de la enorme herida de una sus patas traseras. El moreno corrió a auxiliarlo, examinando su herida sin perder tiempo. Los demás pokemon se pusieron en guardia, buscando la fuente de peligro. Una risa satisfecha se hizo oír y el moreno levantó su mirada hacia el cielo.
Ahí flotando, usando uno de los ya conocidos globos aerostáticos, estaba Lectro sosteniendo casualmente un rifle de asalto del que todavía salía un poco de humo. Era obvio que lo había usado para lastimar al pokemon legendario. Ash no veía a Flannery por ningún lado pero si notaba la gran máquina que colgaba de la canasta del globo que el rubio planeaba usar para robar a los pokemon. La sonrisa que tenía el enemigo no anticipaba nada bueno y el moreno decidió que era mejor prevenir que lamentar.
-¡Pikachu, protege a May, Gary y Mickey!- ordenó el entrenador a su amigo mientras que en un movimiento fluido sacaba su bastón de entre sus guantes. Luego se dirigió a Treecko- ¡Te quedas a cargo de Virizion! ¡No me decepcionen!
Los dos pokemon no perdieron tiempo en hacer lo que le pedían y se pusieron guardia enfrente de sus protegidos. Los dos humanos mayores se aseguraron de que Mickey estuviera en medio de ellos por si pasaba algo, lamentando no tener a sus pokemon a mano. Lo único que quedaba, como siempre, era confiar en Ash. Al menos era solamente Lectro y debían preocuparse por la pelirroja.
-Miren al niñito haciéndose cargo de la situación y fingiendo ser un adulto- se burlo Lectro desde su posición y luego le pregunto cruelmente- ¿No te cansas de jugar al héroe?
Pero el moreno no se dejo intimidar.
-¿No te cansas de perder?
Lectro solo se río del entrenador.
-Eso habría sonado mucho más intimidante sino hubiera barrido el suelo contigo la última vez que nos vimos- le dijo de forma sádica.
-¡Eso fue antes! ¡Ahora soy más fuerte! - le espetó- ¡Baja y pelea como hombre!
Pero el rubio negó divertido y sacó un control remoto.
-Prefiero robar todos tus preciados pokemon.
Dicho eso, apretó un botón y la poderosa aspiradora se activó. La boca de la maquina comenzó a aspirar con mucha fuerza, levantando a todos los pokemon hacia su bolsa, estos intentaron defenderse, pero estaban sorprendidos por lo que estaba pasando y la succión simplemente era muy fuerte. La aspiradora tuvo algunos problemas con los pokemon más grandes pero en pocos minutos, la mayoría de los pokemon estaban dentro de su bolsa. Con la excepción de Pikachu, Treecko y Virizion que habían recibido ayuda de los humanos para evitar ser tragados por la maquina.
Este último, miraba impotente cómo sus amados compañeros eran succionados por el aparato y él, no podía levantarse por el dolor. Intento hacerlo pero Treecko no lo dejo, diciendo que confiara en su amo y en él para protegerlo. No lo quedaba de otra. Suponía que iba a ver, en primera fila, de lo que Ash estaba hecho. Si sobrevivían a esto, cierto pelirrojo iba a recibir un informe muy detallado.
Cuando todos los pokemon estaban atrapados, Lectro apagó la maquina.
- ¿Qué piensas de eso? - le preguntó a Ash, muy seguro de sí mismo.
-Que no servirá de nada porque los rescatare muy pronto- respondió el moreno a su rival.
Lectro no estaba muy impresionado por las palabras del entrenador y le dedico su mejor mirada condescendiente, sabiendo lo mucho que iba a enojar al moreno.
-No dirás eso cuando estés de rodillas, derrotado en el suelo- replicó el rubio de forma cruel- Cómo una pequeña perra.
Ash no tardó en responder el insulto.
-Aja. ¿Y se supone que tu harás eso?
Para sorpresa de todos, el moreno solo rio.
-No, yo soy la carnada- le dijo con una brillante sonrisa.
De pronto se escucharon como unos pasos se acercaron a toda prisa.
-¿Eh…? ¡AHHHHH!-gritó Ash cuando sintió como algo le atravesaba su costado.
El entrenador cayó de rodillas sujetando su báculo con las dos manos a modo de bastón.
-¡Ash/Pika/Tree!- exclamaron todos cuando vieron que era lo que estaba pasando, no creyendo del todo lo que sus ojos veían.
Detrás de él, estaba Flannery que estaba clavando una lanza de metal en el costado de Ash a la par que reía como loca. Solo por placer, retorció el arma, causando más dolor en el moreno antes de darle una fuerte patada en la espalda al entrenador y sacar su arma. Como medida de precaución, le dio un fuerte pisotón a Ash en la herida que lo hizo aullar de dolor. Con una sonrisa sádica, se acercó al entrenador y le susurro con crueldad.
-¿Qué se siente ser el penetrado por una vez?
A lo que Ash respondió con un gruñido salvaje.
Viendo su trabajo completo, la pelirroja no perdió tiempo y se dirigió hacia su compañero que le bajaba una escalera para que se subiera a la cesta, feliz de haber cobrado su venganza contra el individuo que la había dejado en tal mal estado la última vez que habían peleado. El gusto de la venganza se sentía entre sus labios. Lástima que su felicidad se vio interrumpida por la voz de Ash.
-Si eso es lo mejor que pueden hacer- dijo desde su posición en el suelo- No me imagino como debe ser su peor intento.
Con el eco de la risa de la pelirroja en sus oídos, el ninja hizo un esfuerzo supremo para levantarse, usando el báculo como apoyo. Sus piernas temblaban y tuvo que apretar los dientes para suprimir el dolor, pero pudo hacerlo. Con odio puro en sus ojos, se puso en posición de combate con su bastón (que se había transformado en el proceso) y se plantó firme, retando a sus enemigos.
Sus amigos y sus pokemon quisieron ir hasta él pero les hizo un gesto con su mano y todos se detuvieron en seco.
- ¡Mis órdenes aún se mantienen! - les dijo serio a sus amigos sin voltearse a verlos- ¡Yo me encargare de estos malditos!
No iba a dejar que ellos intervinieran cuando la situación se había puesto tan seria y tan pelirroja de repente. Ninguno de ellos podía ayudar realmente y el moreno no estaba dispuesto a dejar que ellos murieran para salvarlo.
Ese era su trabajo.
Los castaños se miraron entre si y luego vieron la herida en el costado de Ash que no había dejado de sangrar.
Si no la atendían pronto Ash podía…iba a…
Pero el moreno no estaba pensando en eso, estaba pensando en proteger a sus amigos y salvar a los pokemon secuestrados, su propia seguridad era lo último en su mente.
-¡Eres un cobarde Lectro, un cobarde! ¿Acaso te da miedo ensuciarte las manos que mandas a una mujer a hacer tu trabajo sucio? - le escupió con desprecio al rubio- ¡Lo mismo tu Flannery! ¿Tanto miedo me tienes que debes atacarme por la espalda para poder ganarme?
Sus insultos hicieron que Flannery se pusiera del color de su cabezo, Lectro estaba molesto también pero no le iba a dar el lujo a su enemigo de ver que lo había afectado.
-Humíllanos todo lo que quieras, pero no puedes negar el resultado- le espetó la pelirroja- Así insúltanos, no nos importa.
Ash planeaba hacer eso ya que le permitía ganar tiempo para poder curar su herida. En medio de toda actuación para molestar a su enemigo, su mano derecha se había ido disimuladamente a su costado para curar su herida. Cosa que le estaba costando debido a que el dolor le estaba nublando la mente y afectando sus destrezas, sin mencionar que no podía bajar la guardia frente a sus enemigos.
Si solo podía ganar un poco más de tiempo, aun iba a poder salvar el día.
-¡Baja y pelea Lectro!
Solo que Lectro no planeaba ponérselo fácil. Ni siquiera un poco.
-Para que bajar, si tengo esto- dijo regodeándose, sacando una bazuca de la canasta del globo- ¿Te gusta mi lindo juguete?
Todos gritaron asustados ante la visión del arma de fuego.
Ash abrió los ojos como platos y dejo de curarse al instante. Las cosas se estaban por ir al demonio en menos de un minuto. Mientras Lectro cargaba el arma y lo apuntaba, la mente del moreno iba a mil por segundo, pensando en que hacer. De pronto se le vino una idea y rogó a todos los dioses que existieran que funcionara.
- ¡Todos agáchense! - ordenó tomando su báculo entre las manos y haciéndolo girar.
-¡¿Qué planeas hacer?!- quiso saber Gary, haciendo caso a la orden de su amigo.
-¡Algo increíblemente estúpido!
En el globo, Lectro estaba listo para acabar con la vida de los niños que tantos problemas le habían causado. A la par que disparaba, Ash clavó su bastón con fuerza en el suelo a la mar que murmuraba unas palabras que había leído en un libro, una noche antes de irse a dormir. El disparo del arma se escuchó y el ataque salió dirigido sin piedad hacia su objetivo. Los dos jóvenes miraron como la explosión ocurría y una gran nube de polvo se levantaba.
Tanto Lectro como Flannery esperaron ansiosos que la nube bajara para poder ver la destrucción de sus enemigos y poder probar que habían acabado con una de las grandes amenazas contra su organización. Solo que se decepcionaron cuando el polvo bajo y en vez de ver el prado en ruinas; vieron un escudo de energía azul que se había erguido en el campo protegiendo a Ash y los demás.
-¿Qué es esto?- preguntó May sorprendida de que no hubieran muerto por la explosión.
En vez de eso, estaban rodeados en una especie de burbuja azul cuya fuente parecía ser bastón de Ash, que brillaba con una luz azul desde su posición en las manos del moreno. Los otros no estaban en posición de responder a la pregunta de la castaña y Virizion estaba sorprendido de ver el poder de moreno.
Para sorpresa de todos, fue Lectro el que respondió.
- ¡Un escudo de Aura! - exclamó sorprendido y luego señaló a Ash, indignado- ¡Eres un Guardián del Aura!
Ash le dedico su mejor sonrisa, aun manteniendo el escudo.
- ¿Sorprendido?
Flannery quería saber que era lo que estaba pasando, pero el rubio solo la ignoró.
-¡No me había cruzado con uno de los de tu clase desde que me enfrente a Riley!- respondió Lectro iracundo, levantando y cargando de nuevo su arma- ¡Veamos cuanto puedes resistir!
Y disparó una segunda vez. Por suerte la barrera resistió
- ¿Qué haremos? - preguntó May, abrazando a Mickey de pura desesperación- ¡Ash no podrá resistir por siempre!
Gary no tenía respuesta. Pikachu tampoco.
No muy lejos de donde estaban, Treecko miraba lo que estaba pasando y preguntándose qué podía hacer para ayudar a su entrenador. Ash estaba enfrente de todos, desangrándose y poniendo cada gramo de su Aura para mantener la barrera pero pokemon sabía que si esto seguía así su amo iba a morir.
¿Pero qué podía hacer? ¡Pikachu estaba ocupado protegiendo a los demás y Virizion estaba herido! ¡Si hubieran estado los demás podían haber formado alguna especie de contraataque! ¡Si solo tuvieran más ayuda! De pronto Treecko recordó a los demás pokemon, atrapados en la maquina del rubio que estaba distraído atacando a su amo. Si podía liberarlos, todos podían atacar a los malos y salvar el día.
¿Pero cómo?
Ninguno de sus ataques tenía la suficiente fuerza o alcance para llegar hasta la bolsa donde estaban atrapados. No podía hacer nada, a menos que… pensó el pokemon de hierba. Aún tenía una opción pero…
¿Estaba listo? Una vez que lo hiciera no había vuelta atrás. Una mirada a Ash le dijo que valía la pena hacerlo.
Decidido llamó la atención del pokemon legendario y le contó su plan. Sin dudarlo se arrancó el collar del cuello y le dio el dije al legendario. Virizion estuvo de acuerdo y concentró su energía para conectar con el aura de Ash y transmitirle el plan por medio de la conexión. Por suerte, no fue difícil para el pokemon legendario y el moreno estuvo más que feliz de hacer su parte ya que dudaba que pudiera mantener la barrera por más tiempo.
Con todos sabiendo que hacer, Treecko salió a correr sin que los demás se dieran cuenta a la par que comenzaba a brillar. Al mismo tiempo, Ash deshizo la barrera de Aura y solo se mantuvo de pie gracias al apoyo de su báculo. Los demás humanos no podían creer que era lo que estaba pasando. Los dos enemigos se largaron a reír.
- ¿Te rindes? - quiso saber Lectro muy complacido.
Desde hacía tiempo lo único que quería hacer era aplastar al pequeño bastardo que se había atrevido a arruinar sus planes, lastimar a su compañera y hacerlo quedar al enfrente de todos los demás. Se esperaba muchas cosas de Ash en este momento, suplicas, insultos, pero lo que vio a continuación. El moreno sonriendo como si tuviera ganada la batalla.
-Nunca- respondió Ash desde donde estaba.
Como si no estuviera desangrándose, como si no estuviera por matarlo a él y a sus amigos en pocos minutos. Como si todo estuviera bien en el mundo.
Lectro no podía soportarlo.
- ¡Estás loco! ¡Definitivamente estás loco! - exclamó Flannery sin reparos. Su compañero pensaba igual que él.
Ash no pareció sorprendido ni afectado.
-Nunca dije que estuviera cuerdo.- fue todo lo que entrenador dijo en su defensa.
Los amigos de Ash estaban igual de confundidos pero Pikachu les hizo una seña con su cola y comprendieron que todo esto era parte de un plan. ¿Cuál era? ¿Cómo Pikachu lo sabía? ¡Que importaba! Los humanos solo podían confiar en su amigo. Mientras tanto los villanos seguían gritando insultos hacia el moreno.
-Acabaremos contigo- le prometió Lectro rojo de ira.
-No dirás eso cuando estés de rodillas, derrotado en el suelo- replicó Ash usando las mismas palabras que Lectro había usado antes- Cómo una pequeña perra.
-Aja. ¿Y se supone que tú harás eso?
Para sorpresa de todos, el moreno solo rio.
-No, yo soy la carnada- le dijo con una brillante sonrisa.
De pronto el globo tembló cuando la maquina fue destruida por el impacto del rayo solar que un pokemon había disparado, dejando caer la bolsa que contenía a los pokemon cautivos. Los dos villanos vieron hacia abajo para ver a un Grovyle debajo de ellos. Sin perder tiempo, el pokemon salto e hizo brillar sus hojas navajas, cortando la bolsa y liberando a los pokemon que cayeron al suelo, muy enojados por haber pasado los últimos minutos en cautiverio.
Rápidamente Virizion ordenó a los pokemon que atacaran el globo. Todos ellos comenzaron a cargar sus rayos solares y lo apuntaron a Lectro y a Flannery.
- ¡Que la pasen bien en el infierno! - gritó Ash burlonamente a la par que miles de rayos eran disparados hacia el dúo.
El impacto hizo que el globo volará muy lejos antes de estallar. Dejando el destino de esos incierto.
Sin embargo, no hubo tiempo para poder festejar, ya que Ash cayó rendido al suelo pero por alguna extraña razón no perdió el conocimiento. Los pokemon hicieron un círculo rodeando a uno de sus salvadores, para ver que ocurría a continuación. Virizion hizo que uno de los pokemon lo acercara hasta donde estaba el moreno.
Sus amigos más sus dos pokemon corrieron hasta donde estaba él y comenzaron a discutir sobre qué hacer con respecto a su estado. Ambos castaños querían llevarlo al hospital pero no tenían los medios para hacerlo y dudaban que tuvieran el tiempo. El estrés de la pelea había hecho que su herida sangrara aun más, empeorando la situación. Sin que se dieran cuenta May y Gary comenzaron gritarse y a desperdiciar valioso tiempo y logrando desesperar a Mickey al punto de las lagrimas.
Gracias a dios, el médico en entrenamiento aún estaba consciente.
- ¡Tranquilícense! - ordenó a sus dos amigos, aunque el esfuerzo le hizo toser y salió sangre de su boca lo que hizo que los castaños se asustaran más, lo que hizo que Mickey se largará a llorar más fuerte y todo se convirtió en un griterío sin control.
Ash, sabiendo que estaba perdiendo tiempo valioso (literalmente) ordenó a Pikachu que lanzara un ataque al aire para silenciar a todos, cosa que el ratón eléctrico hizo causando el efecto deseado.
-Si me escuchan un poco, puedo decirles que hacer para salvar mi vida- dijo a sus amigos, con dificultad.
Grovyle corrió a su lado para ayudar a levantarlo. Pikachu empujó una roca hasta donde estaba Ash para que la usara de almohada. Estando más cómodo, pudo hablar mejor para dar sus instrucciones. Sin embargo, Gary y May no sabían que pensar sobre esa afirmación. El cerebro de los dos entrenadores estaba agotado más allá de la comprensión humana y no estaban procesando bien la información.
Lo que acababan de enfrentar no se comparaba a ninguna de sus aventuras hasta el momento.
-¿En serio lo sabes?- preguntó una escéptica May no queriendo matar a su novio por accidente.
Ash solo rodo los ojos. Lo que le causo aun más dolor.
-Cariño camino por los techos y acabo de crear una esfera azul de la nada. Ten un poco de fe en mí.
Gary no estaba dispuesto a perder más tiempo en discusiones inútiles.
-Está bien, dinos que hacer- rogó Gary. El entrenador solo quería despertar de la pesadilla y estaba dispuesto a todo para conseguirlo.
Ash les hablo seriamente.
-Necesito que presten atención y hagan lo que les diga- dijo- Deben dejar las preguntas para después.
Todos asintieron. Ash dejo escapar un largo suspiro y decidió concentrarse en lo que tenía que hacer. Sin perder tiempo, se dirigió a su amigo amarillo.
-Pikachu, si eres tan amable. - levantando sus guantes.
Pikachu tardo unos segundos en comprender que era lo que su mejor quería de él, pero Ash le dio una mirada significante y el pokemon eléctrico comprendió que era lo que debía hacer. El pokemon hizo brillar la punta de sus patitas y tocó los sellos de los guantes de Ash. De ellos salieron dos cajas blancas de distintos tamaños. Los humanos vieron sorprendidos la acción pero sabían que debían preguntar después.
-Gary toma la caja más grande y usa lo de adentro para limpiar la herida- indicó el joven hacia una de las cajas.
Gary hizo lo que le pidieron sin dudarlo.
-May toma la otra y ábrela-dijo Ash a su novia- Adentro habrá píldoras de distintos colores, agarra dos rojas y cuando Gary termine, pásamelas.
La castaña asintió.
-Mikey, lamento esto, pero necesito que me saques los guantes- le dijo al niño- También los zapatos y que me remangues los pantalones.
El niño hizo lo que le ordenaron. Ash esperó hasta que Gary terminara de atender su herida (cosa que paso en tiempo record), cuando eso estuvo listo, el entrenador le pidió a su novia las píldoras y se las tragó de un solo golpe. Esas dos píldoras le dieron el golpe de energía que necesitaba para poder hacer los siguientes pasos. Con ayuda de su pokemon, se puso de pie y, ante la atenta mirada de sus amigos, junto sus manos.
-Ahora necesito que no entren en pánico- les dijo a sus amigos. – Lo que van a ver a continuación va a ser algo sumamente extraño-
Comenzó a concentrar su chakra y los inhibidores de sus brazos y sus piernas empezaron a brillar. Con un simple gesto, los liberó.
Sus amigos y los demás pokemon lo miraron con la boca abierta. Ash estaba demasiado ocupado aprovechando lo que tenia de energía para darse cuenta de lo que su espectáculo estaba causando en sus amigos y el resto de la audiencia.
-Paso uno completo- dijo a sus amigos con algo de dificultad. Se sentía cada vez más débil y sentía como el sudor corría por todo su cuerpo además de la sangre- Ahora viene lo difícil.
- ¿Lo difícil? - atino Gary a decir. Estaba demás decir que ninguno de los presentes, excepto los pokemon de Ash podía encontrar su voz.
-Si, solo demos gracias a Kami que se me ocurrió aprender esta técnica ahora- dijo el moreno intentando sonar confiando para luego cerrar sus ojos y volviendo a concentrar su recién liberado chakra.
Este comenzó a brillar por todo su cuerpo y un pequeño diamante de color dorado apareció en un rincón de su cuello.
- ¡Ninpō Sōzō Saisei: Byakugō no Jutsu!
Ash libero la famosa técnica de su madre y abuela. Las líneas de la técnica se hicieron presente y rodearon el cuello del ninja y extendieron hacia debajo de su cuerpo. El moreno se concentro aun más y una energía roja comenzó a emitir de su cuerpo y la herida de su costado (y cualquier otra que tuviera en el cuerpo) comenzó a curarse. Pero a la par de que su cuerpo comenzaba a curarse, podía sentir como la energía se escapaba de su cuerpo. Pronto, estar de pie se volvió muy difícil.
-Advertencia, cuando termine esto, caeré inconsciente- avisó Ash antes de cancelar la técnica y que todo se volviera negro.
Continuara.
