Vigésima Primera Misión
Yo puedo arreglarlo
-Rachel – miro a Santana cuando esta llamo su atención en un murmullo, la latina le apunto al final de la mesa en la que se encontraban comiendo y se lamento por hacerle caso y voltear, Quinn estaba a un lado de Britt con la peor cara que le había visto hasta ahora, no había tocado su plato y removía con desgana el interior de este. Volvió a mirar a la latina y trago saliva sin saber que decir – creo que… en verdad le duele Rach – susurro Santana poniendo una mano sobre la de su amiga.
-¿Crees que a mí no?
-No he dicho…
-Sé lo que quieres decir San, pero… - suspiro dejando de lado su tenedor, a ella tampoco le apetecía comer algo que no satisfacía su estado de ánimo – no entiendo por qué no confía en mí, no puedo dejar que se disculpe sin más y luego volvamos a lo mismo, tiene que aprender de una vez a respetar lo que tenemos.
-Lo sé Rach, soy la que más apoya tu decisión, pero, ha estado así desde ayer, no quiere comer, ¡Quinn no quiere comer!
-Eres su amiga también, tú podrías ayudarla…
-¿Crees que no lo sé? Por eso envié a Britt a hacerle compañía – respondió encogiéndose de hombros.
Rachel rodo los ojos – Muy madura San.
-Gracias – sonrió con suficiencia para hacer rabiar a Rachel y lo consiguió, por qué sintió un cubito de zanahoria dándole justo en el ojo – ¡Hey! Encima me preocupo de tu novia – espeto con enfado sacando asqueada lo que tenía en la mejilla.
-No sé qué hacer – soltó mirando a su amiga con seriedad – ¿debería seguirla? ¿Averiguar yo misma que está haciendo?
-¿Qué? ¿Estás loca? Estas pidiendo confianza y la quieres seguir…
-Ya, pero yo sé que me está ocultando algo, y ella sabe que yo lo sé – dijo con obviedad, ahora que lo pensaba no era del todo mala la idea.
-Mm, no creo que sea lo mejor, es la peor manera de comenzar una relación.
-Y que sabes tú – por la mirada que le envió la latina supo que había dado en la llaga.
-Como que qué se yo, tengo una novia desde los 15 años… y una esposa desde hace 4, así que no jodas Berry, soy la diosa de las relaciones – termino de decir señalándola y golpeando la mesa como si hubiera ganado un importante caso.
-No seas ridícula, solo has estado con una persona en tu vida, no sabes nada de relaciones – Santana la miro entre sorprendida y ofendida haciéndola reír por primera vez desde que discutió con Quinn.
Siguieron discutiendo y riendo lo que quedaba del almuerzo, al menos eso sirvió para que Rachel mantuviera su atención en cualquier cosa excepto Quinn.
Cuando acabaron con lo que les quedaba, Rachel se dirigió a buscar sus apuntes y encontrar por el almacén un cómodo lugar para estudiar, y Santana se tuvo que ir a la sala de reuniones con el mismo equipo de trabajo que a ella le había tocado antes.
Con todos sus papeles en mano, incluyendo documentaciones, subió las cajas metálicas que tanto trabajo le daban, demoró exactamente lo mismo que la vez pasada y llego exhausta a la cima, se dejo caer hacia atrás con todos los papeles a su alrededor para regular su respiración. Definitivamente necesitaba más ejercicio, el trabajo del robo era extenuante solo mentalmente, por qué se la tenía que pasar sentada repasando cosas, planeando algunas mas con Artie, tenía que ayudar a veces a Finn, aprender a usar la computadora para hacerle favores a Sam, todo el tiempo sentada, todo el tiempo sin mover casi las piernas.
Al menos a veces tenía el sexo, aunque estaba dudando ahora si podría llegar a hacerlo con Quinn pronto, debido a los últimos hechos ocurridos entre ellas, además no iba a ceder por algo tan carnal, no estaba desesperada.
Se fijo en la hora, 3:45. Hora perfecta para empezar a repasar todo lo que tenía en sus manos.
Estuvo durante dos horas estudiando, hace tanto tiempo que no lo hacía que ahora le costaba el doble aprenderse todo, pero lo estaba consiguiendo, solo hacían falta unas páginas más y estaría lista esa misma noche. Miro unos segundos el ambiente que se vivía en ese lugar, apenas alcanzaba a ver como los chicos terminaban la reunión de Santana y se dispersaban hacia todos lados, parecían hormigas desde donde ella estaba, no por la altura, más bien por la lejanía, y es que ese almacén era enorme.
Algo llamo por completo su atención, un punto moviéndose detrás de un pasillo de cajas metálicas, casi al principio del almacén, por la puerta de entrada.
Entrecerró los ojos para notar mejor quien era, por un momento creyó que era Quinn, pero el cabello rubio de su chica era muy llamativo, quizás era Finn… No, era más pequeño, cualquiera era más pequeño que Finn.
Rio para sus adentros y continúo observando, quizás era Santana, pero Santana estaba hablando con Artie, no, no podía ser su amiga
¿Blaine? Muy moreno para ser el, ¿Kurt? menos, esa persona se volvió a esconder entre las sombras y entonces su corazón se detuvo, Quinn salió por el mismo lugar que esa persona, pero… no eran la misma persona, a ella si la distinguía, sobretodo por qué reconocía su ropa.
No podía ser, no quería creerlo, se negaba a pensar que Quinn había sido tan irresponsable, no había que pensarlo mucho, era obvio que esa persona no pertenecía a su equipo, a sus amigos.
Bajo todo lo rápido que pudo, esto no se iba a quedar así, daba lo mismo que pensara Quinn de ella cuando la descubriera espiando, iba a desenterrar esto desde las raíces.
Apenas llego al piso se encontró con Finn, este le dijo algo que ella no alcanzo a oír, tampoco le importo demasiado, casi corrió por entre los pasillos y sintió que iba perdiendo fuerzas cada vez que se acercaba a ese lugar.
-Hey Rach, ven a ver esto – escuchó como Santana la llamaba, ella siguió caminando – ¡Rachel!
Santana la miro con el ceño fruncido, vio caminar a toda prisa a su mejor amiga mientras ella intentaba sin éxito mostrarle los documentos que le habían dado para hacerse pasar por una tal María Gonzales, un nombre latino tan poco original que había tenido que hablar seriamente con Artie, no consiguió nada por supuesto, pero al menos se había quitado las ganas de discutir.
-¡Rach! – lo intento otra vez, pero esta ya se había perdido en un pasillo, el que daba a la entrada del almacén, miro a todos lados y se dio cuenta de que Sam la miraba con la misma confusión que ella mostraba – Sam, cuídame esto, ahora vengo – El chico recibió en sus manos los papeles y sin poder decir nada vio a la latina salir con la misma rapidez con que había visto a Rachel.
Santana se interno en el pasillo, estaba desierto, pero aun así siguió avanzando hasta que se encontró en la entrada del almacén, ahí solo estaba Rachel mirando con confusión hacia todos lados.
-hey, enana, te estaba llamando, me asustaste, creí que te había pasado algo – le dijo a su amiga acercándose a ella.
- San, vi a alguien acá… - parecía una demente mirando a todos lados, incluso al techo, "no puede ser, por aquí había un pasillo…"
-¿Qué? A lo mejor fue Quinn, la vi caminar por el salón hace un rato, venia hacia acá – explico San sorprendida por la actitud de Rachel.
-No, no, es decir, ¡sí!, yo también la vi, pero estaba con alguien más – miro a su amiga y esta la miraba con inseguridad – no me mires así, se de lo que hablo, yo estaba allá – apunto hacia donde había estado, desde ahí se veía todo, no se podía haber equivocado tanto.
-Y que hay con eso, estabas allá, viste la sombra de Quinn, creíste que estaba con alguien…
-¡No! No, en verdad San, Dios… crees que estoy loca – se lamento pasando una mano por su cabello.
-Pffff, si me lo pones así, claro que lo creo - respondió con obviedad.
-Yo vi a alguien – soltó con seguridad.
Santana se le quedo mirando unos segundos, Rachel la seguía mirando, como pidiéndole comprensión. Volvió a mirar el punto en el que había estado la morena, era verdad que desde ahí se podía ver todo con facilidad, ya antes había subido a ese lugar y lo había comprobado.
-Supongamos que… es cierto que viste a alguien – dijo en un murmullo – y viste un lugar que al parecer no existe ahora que estamos acá… - continuo Santana alejándose un poco para observar alrededor – entonces deberíamos…volver… y, mejor vuelve tu, es mucho trabajo físico – Rachel le frunció las cejas con enfado – lo haces y vuelves a fijarte donde está el pasillo encantado.
-Está bien, pero, al menos espérame aquí, ¡no!, mejor ve las señas que te hago y…
-O mejor vamos por los Walkie Talkies al taller y así nos entendemos mejor – Vio la sonrisa de Rachel mirándola con ternura. Demonios, odiaba cuando hacia eso – hey, no te pongas sentimental, tienes una novia para eso– Sintió unos labios presionándose contra su mejilla y no pudo evitar abrazar instintivamente a su amiga.
-Eres la mejor – le susurro Rachel para volver a besarle la mejilla.
-Ya, ya, está bien, vamos a hacer…. eso… - se separo sonrojada pero con una sonrisa, era su hermana de toda la vida dándole un poco de cariño, no iba a ser indiferente ante esto.
Se dirigieron rápidamente a cada destino. Santana, saco sin dar explicaciones a nadie los Walkie Talkies y le entrego uno a Rachel que sin perder el tiempo tuvo que ascender otra vez hasta llegar al lugar exacto donde había estado antes.
Santana se encamino a la entrada del almacén y se detuvo donde había estado con Rachel, aprovecho de mirar un poco mas alrededor para ver si no habían notado algo, pero todo eran paredes, cajas y algunas que otras madera amontonada en un rincón.
Oyó el Walkie Talkie e instintivamente lo miro, no iba a servir de mucho por qué lo único que podía hacer era escuchar y presionar el botón que estaba justo debajo de su dedo.
Así lo hizo, y entonces se escucho la suave voz de Rachel.
-San, san, ¿me escuchas?
-Fuerte y claro enana.
-Ok, no te veo muy bien, acércate a la derecha…
-¿Derecha? – se movió un poco a la derecha avanzando de costado para no dejar de mirar el punto lejano donde debería estar Rachel.
-¡No! Derecha San.
-Sí, derecha.
-Ahgg, San, eres pésima en la orientación, estas yendo a la izquierda.
-Tú eres pésima dando instrucciones, tu derecha no es mi derecha, idiota.
-Ohhh, lo siento, a tu izquierda– se rio torpemente y escucho a Santana lanzarle insultos en español. La conocía desde tanto tiempo que sabía exactamente qué significaba cada palabra.
-Ya, ¿me vez ahora? – pregunto San.
-¡Sí!, ahora sí, pero… - volvió a mirar hacia el mismo sitio donde había visto a Quinn y su acompañante, ya no estaban ahí, pero claramente se podía ver el pasillo que existía entre Santana y ese lugar, desde donde estaba Santana parecía como si fueran solo cajas amontonadas, pero al parecer había un gran agujero entre esas casas formando un habitáculo, era perfecto para resguardar a un polizón.
-Pero… - espeto la latina cansada de ese juego.
-Hay una habitación, no, no, es un socavón, entremedio de todas las cajas, pareciera como si…. Hubiera un pasillo justo al lado tuyo…
-Pero aquí no hay nada Berry – insistía San acercándose a la pared que tenia a un lado, solo eran cajas.
-San, hay que escalar las cajas.
-¿Qué?
-¡Hay que escalarlas, la habitación está al otro lado, pero está escondida entre paredes de cajas! – cada vez estaba más entusiasmada, tanto que bajó de nuevo y corrió en los próximos minutos hasta llegar donde San, escucho en todo el camino como su amiga le gritaba por el aparato, pero no hizo caso, ya hablarían cuando estuviera ahí.
Llego exhausta, hace mucho tiempo no corría así, se sintió viva por un momento y el enfado de su amiga no reprimió su estado de ánimo.
-Hay… que… escalar… - intento decir apoyándose en una pared para recuperar el aliento.
-Que… te… Jodan – dijo la latina de brazos cruzados – yo no escalo – sentencio.
-¡San! – Se sujeto el pecho y respiro profundamente para calmarse – Quinn esta… escondiendo a alguien, mi irresponsable novia tiene a un sujeto metido en el almacén – dijo desesperada – nos pueden descubrir San.
Santana refunfuño un rato y miro con enfado las cajas, luego a Rachel, y luego a las cajas otra vez.
-Esta es la última vez que me haces escalar algo en tu vida – la apunto amenazándola, Rachel sonrió a más no poder y asintió.
-Nunca, nunca más –prometió levantando dos dedos.
-Bien – dudosa rodeo las paredes de caja que resguardaban el habitáculo hasta que encontró un lugar más accesible para subir de manera segura. Le tomo tres minutos subir hasta que por fin llego a la cima, se quedo pasmada mirando lo que había allí.
San, que ves – Pregunto Rachel observando cómo su amiga se detenía de repente.
-Rachel – dijo con un hilo de voz – Mejor vienes a ver esto…
Rachel se asusto por el tono que utilizo su amiga y sin demora comenzó a subir, estaba llegando cuando sintió el brazo de Santana tomándola para que se apresurara.
-Auch… San, no me tires – se soltó del brazo de su amiga y se elevo un resto para observar lo mismo que Santana. De alguna manera no se sorprendió de lo que vio, ella ya había observado a lo lejos ese sitio, claro, los detalles no dejaban objeción alguna para encubrir el hecho de que allí vivía alguien, alguien que no era Quinn, alguien que era posiblemente Puck.
-Esto es grande – miro a su amiga y supo que se refería a la situación y no al lugar.
-Lo sé – menciono con un dejo de tristeza en la voz.
Si Quinn se lo hubiera dicho antes, si hubiera confiado en ella de la misma manera en que ella lo hacía con Quinn, quizás la hubiera ayudado para que su amigo no quedara a la deriva en Queens tal como la rubia lo había estado. Ella sabía lo que significaba no tener un lugar donde vivir, que comer, que vestir… por supuesto que lo hubiera ayudado. Puck no era de su completo agrado, pero solo lo había visto una vez y no quería caer en prejuicios, ella nunca lo hacía y Quinn debería saberlo, pero al parecer no lo hacía, no la conocía lo suficiente.
Quinn había conseguido que no solo una persona en esa relación sintiera desconfianza sino que ahora ambas lo hacían, ¿Cómo volver a creer en su chica? ¿Cuántas cosas más estaría ocultándole en ese momento? O peor aún, ¿cuántas cosas le había estado ocultando desde que se conocían?
-Creo que deberíamos irnos – dijo Rachel después de unos minutos observando como nadie aparecía en ese lugar.
-Al menos sabemos donde ha estado todo este tiempo.
-No es el mejor consuelo – respondió desanimada.
Bajó y esperó a que Santana hiciera lo mismo, pero la latina no se había movido de su lugar, miro hacia arriba preguntándose qué tanto hacia, la vio y noto el gesto de sorpresa que tenia mientras dirigía su mirada cada vez más cerca de donde estaba ella.
Entonces sintió un fuerte ruido justo a un lado de ella, era una caja, una caja moviéndose que la hizo temblar del miedo, las cajas no se movían solas. Esta sobresalía cada vez más, parecía estar acomodada para que al sacarla, las demás se mantuvieran en el mismo sitio.
-¡Santa virgen de Guadalupe! – Escucho a Santana exclamar por lo bajo asustada mientras se sujetaba con fuerza de la pared de cajas que temblaba bajo ella. En cualquier otro momento hubiera reído por escucharla y verla así, pero no ahora, ahora ella estaba tan o más asustada que su amiga.
La caja se siguió moviendo hasta que quedo por completo fuera de la pared, dejando al fin ver quien osaba causarles un pre-infarto.
-Ven más tarde princesa – escucharon desde adentro – a ver si ahora consigues unos chocolates, tus amigos solo saben comer verduras – un hombre se quejaba desde adentro mientras una cabeza rubia aparecía por el hueco que quedo en la pared.
Vio sorprendida como Quinn se arrastraba con una bolsa negra para la basura en la mano, tratando de salir de ese lugar.
Se quedo ahí mismo, a cada segundo sus emociones cambiaban, del miedo a la curiosidad, pasando al enfado, solo para volver a la curiosidad, y la rubia era tan despistada que ni cuenta se dio de cómo su chica la miraba unos metros más allá con los brazos cruzados, o como su amiga casi colgaba de la pared un poco más arriba.
-Nos vemos a las 10, no puedo venir antes por qué tengo que hablar con Rachel – vio a su rubia sentarse en el suelo para abrochar el cordón de su zapatilla y seguir hablándole a Puck – y no creo que tengamos chocolates – siguió diciendo mientras fruncía el ceño concentrándose en su tarea.
-¿Y que tienen?
-Mmm, hay barritas de cereal, pero esas son de Rachel.
-Esas me gustan.
-Pero son de Rachel – miro confundida hacia adentro, esas barritas eran de Rachel, no de él.
-Oh, vamos, ella puede comprar más, yo soy el que esta acá encerrado – respondió con frustración el chico.
-Solo unos días más… hasta que llegue Sugar – vio a Quinn acomodarse la ropa y pararse con dificultad.
-¿Entonces no hay barritas para mí? – Casi, casi causo algo de lastima en Rachel, nadie merecía estar en ese lugar, encerrado y probablemente con bichos y suciedad alrededor.
-Lo siento amigo – vio a la rubia dudar unos segundos y después despedirse con la mano del chico.
Ella no lo alcanzo a ver, y el mucho menos a ella, pero sabía que se trataba de Puck, reconocía su voz, solo que sonaba distinta cuando no estaba hablando en ese tono sarcástico y prepotente, hasta parecía un buen chico.
Quinn, con todo el esfuerzo de su cuerpo, volvió a mover la caja para acomodarla en el lugar que le correspondía y volteo luego para dejarse caer en el suelo por el esfuerzo que suponía mover la caja, miro hacia arriba como si el techo le fuera a dar un alivio a su agotamiento, pero lo que vio la hizo gritar del miedo.
-AHHHHH – se arrastro unos metros gateando y se encontró de frente con unas piernas, ella conocía esas piernas… Miro hacia arriba y se encontró con la seria cara de Rachel, la habían descubierto.
Ambas esperaban alguna reacción mientras escuchaban a Santana decir algo, pero ni una le hacía suficiente caso, solo se seguían mirando en la misma posición en la que se encontraron.
Rachel sabía que no iba a conseguir nada de Quinn, había sido suficiente por un día, y ella tenía que seguir estudiando, así que opto por romper ese incomodo momento por lo sano.
-Creo que… deberías ayudar a Santana, tiene algo de dificultad para bajar – observo a su amiga y volvió a mirar hacia abajo, donde Quinn parecía un cachorro siendo reprendido, y la posición de gateo no ayudaba mucho.
-Está bien – respondió apenas sin voz, se sentía sucia, por mentirle a Rachel, por mentirle a Santana y por mentirle a sus amigos, por exponerlos a todos, así que acepto sin quejas lo que le decía Rachel.
-Voy a volver a la habitación en un rato…
-¿Vas a volver? – pregunto Quinn esperanzada mientras se levantaba, estaba sucia. "Quizás por estar limpiando la casita de Puck" Pensó Rachel.
-No, no Quinn –a pesar de todo le dolía verla tan ilusionada – voy a ir a sacar mis cosas.
-¿P-pero por qué?
Se rio irónicamente – ¿De verdad no sabes por qué?
-Rachel… – ya empezaba de nuevo con el ataque de ansiedad – yo puedo arreglarlo.
-¡¿Cómo demonios lo vas a arreglar Quinn?! – exclamo haciendo que Quinn se sobresaltara.
-Chicas, necesito ayuda aquí – Santana intervenía un momento en la discusión, unos minutos mas y sus brazos ya no la iban a poder sostener.
-Ve a ayudar a San, yo me largo de aquí – fue lo último que escucho de Rachel y observo a la persona que mas quería en el mundo, justamente, largarse de allí.
Se sintió sola, mas sola que nunca, aunque al menos aun tenia a Santana.
Miro a la latina y se apresuro a rescatarla de un momento fatídico, no contaba que Santana le fuera a morder la mano cuando trato de sujetarla por haberle mentido a todos de esa manera…
-¡No tenias que morderla Santana! No somos animales – la regañaba Rachel mientras sobaba con delicadeza el dedo más dañado de la mano de Quinn.
-Solo fue un mordisquito, como iba a saber que tenia la piel tan sensible – se encogió de hombros y volteo a ver a su esposa que le envió una mirada de advertencia, haciéndola tragar saliva casi al instante.
-Da igual como tenga la mano, no la muerdas, ¡sin morder Sanny! – Ahora Britt demostraba su carácter.
-Ya amor, nunca más – agacho la cabeza arrepentida y así se quedo.
-No me dolió tanto – dijo Quinn feliz por tener a Rachel con ella, aunque fuera por unos minutos.
-Tú no tienes derecho a hablar – soltó Rachel con enfado mientras le seguía acariciando la mano, la rubia agachó la cabeza igual de arrepentida que Santana.
-Lo siento Rae…
-No basta con sentirlo Quinn, los chicos ni siquiera saben lo que ha pasado, cuando se enteren van a estar muy decepcionados de ti… No me quiero ni imaginar lo que dirá Sugar – suspiro lamentándose por lo que se venía.
-No podía dejarlo solo, ¡estaba viviendo en el peor albergue de la ciudad! – Se abrazo a la morena más pequeña y Rachel no pudo evitar reconfortarla un momento entre sus brazos – ustedes hicieron lo mismo por mí.
-Pero jamás le mentimos a nuestros amigos, ellos siempre supieron quien eras tú, incluso antes de conocerte – dijo Rachel ya ma calmada – ¿no te importo mentirnos?
Quinn asintió aun aferrada a ella.
-Lo siento Rae… - repitió igual de arrepentida.
-No lo sientas solo por mi – le susurro cerca del oído y Quinn capto el mansaje, por qué volteo a ver a sus amigas – Lo siento chicas, no quería hacer daño.
-Lo sabemos Quinnie, pero pudiste haber confiado más en nosotras, yo era tu mejor amiga – menciono una cabizbaja Britt.
-¡Lo eres Bee!, si eres mi mejor amiga.
Se levanto de la cama y se fue a abrazar a Britt que feliz la recibió entre sus brazos, la había extrañado en esas semanas, hubiera querido salir a disfrutar de la lluvia con su amiga.
-Para mi estas perdonada Quinnie – le beso la mejilla a la rubia más pequeña que con un gesto juguetón le devolvió el beso y la volvió a abrazar.
Se volteo a mirar más feliz a Rachel, quien las miraba enternecida por la escena, al igual que Santana.
-¿Tu me perdonas San?
-Pffff, no lo sé rubia, la fregaste en serio, pero supongo que con el mordisco estamos a mano – le sonrió a su amiga y extendió los brazos un poco para recibir el abrazo que no tardo en llegar.
Quinn rio bobamente cuando la latina le desordeno un tanto el cabello. Volteo a ver nuevamente a Rachel y esta le sonrió ligeramente, al menos ahora obtenía un par de sus sonrisas. Aunque de igual manera le gustaría recibir su perdón.
-¿Me perdonas Rae? – Todas se quedaron mirando a la morena mientras esta tornaba su rostro a una extraña seriedad. Britt y Santana se miraron entre ellas y supieron que era el momento perfecto para irse, este asunto era ahora entre las dos, ya hablarían con su amiga acerca de lo que harían con Puck.
-Chicas, nosotras tenemos cosas que hacer – empezó a decir una incómoda Santana.
-Sí, tenemos que… hacer… cosas – dijo Britt con los ojos muy abiertos, Santana rodo los ojos por la poca complicidad de su esposa y se la llevo casi a rastras hacia afuera.
-Adiós chicas – se despidió Quinn con suavidad agitando la mano.
Solo vio a Britt devolverle el gesto. Cuando salieron volvió a mirar a Rachel, que mantenía su vista fija en algún lugar de la cama. Se fue a instalar a su lado y tuvo el impulso de abrazarla, pero Rachel la detuvo con una mano para que no lo hiciera.
-¿Creíste que, no te iba a ayudar?
Quinn la miro unos segundos sin comprender.
-Con Puck, Quinn, ¿creíste que no te iba a ayudar a buscarle un lugar mejor a Puck?
Quinn negó ligeramente – Yo quería decirles, yo lo iba a hacer, pero Puck no quiso que las metiera en este lio, eso dijo el "no las metas en este lio".
-El no nos conoce Quinn – dijo con un tono severo.
-Ya lo sé… pero creí que él no te agradaba.
-¡Ni siquiera lo conozco!
-Pero el dijo que quizás el no te agradaba.
Se exaspero llevando sus manos a su rostro, no era posible que Quinn le hiciera caso en todo a ese sujeto, claro, tenía razón, Puck no le agradaba del todo, pero era por ese tipo de cosas, porque le decía un sinfín de tonterías a su chica y esta terminaba creyéndole todo. Todos ahí sabían que Quinn era demasiado inocente e ingenua como para creer en todo lo que le decían los demás.
-Como rayos va a saber eso Quinn, como podría saber algo así si nunca ha hablado conmigo.
-No me hables así…
-No sé de qué otro modo hablarte ya, no puedo mirarte y ver a la misma Quinn que antes – se le hizo un nudo en la garganta – yo te quiero bebe…
-Yo también te quiero.
-Te quiero pero, las mentiras tienen consecuencias, y que prefieras creerle a tu amigo antes que a tu novia es… me hace sentir mal – termino de decir con un sollozo.
Se quedo en shock viendo a Rachel sollozar, ¿ella la había hecho llorar? Se le quedo mirando sin saber qué hacer, hasta que reacciono y se acerco aun mas a la morena y la atrajo hacia si para después hacerla caer hacia atrás recostándola a su lado. Así se quedaron varios minutos, el tiempo preciso para que Quinn se arrepintiera por completo por hacerle eso a su chica, y el tiempo preciso para que Rachel se desahogara por el mal rato que había tenido que pasar.
-Por favor no te vayas – Rachel elevo su rostro para observar los ojos verdes de Quinn, era hermosa.
Acaricio su mejilla sonrosada y bajo su mano para seguir acariciando más abajo, por su cuello, sus hombros, sus brazos, todo en Quinn parecía perfecto. Quinn cerró los ojos disfrutando de las caricias, hace tantos días no sentía las manos de Rachel acariciarla, que se estremecía hasta con el más ligero tacto.
-No me excluyas Quinn, no me vuelvas a mentir.
-No lo hare, lo prometo.
-Y si Puck te dice cualquier cosa de mi, solo piensa en lo que yo haría – le siguió diciendo a la rubia mientras acercaba mas su cuerpo para rodearle la cintura.
-Lo que tu harías – repitió asintiendo.
Le sonrió a Quinn sintiéndose un poco mejor, las cosas no podían terminar tan mal si hablaban antes de actuar, y Quinn parecía comprenderlo.
-Ahora tenemos que pensar en qué le vamos a decir a Sugar…
N/A
Hola
Ufff, estoy un poco atareada por planificar un pequeño viaje, así que, estoy escribiendo un poco menos, claro que el siguiente capítulo lo tengo casi casi listo, así que la próxima actualización no debería demorar en salir del horno. Ñami.
Gracias por todos esos bellos Rws y genial por quienes acertaron, creí que serian mas xDD.
Saludos mis queridos Visitors.
