Razones y algo más.

Tal como había prometido al día siguiente a primera hora de la mañana, en el despacho del gran castillo del Oeste, se encontraban Lord Koga, Lord Sesshomaru y la Miko Kagome.

-Bueno, Kagome, aquí estamos. Tu dirás - la miko se mordió el labio un tanto incomoda.

-Cuida el modo en el que te diriges a ella, Okami.

-No sabía que estando aquí, con alguien a quien conozco mejor de lo que tu lo haces y desde mucho antes por cierto, tenía que estar con modales y etiquetas que son solo un capricho de los Ancianos.

-Tengo más tiempo de conocerla que tu.

-¡Claro! Olvidaba que intentar matar a alguien era una forma de conocer a las personas y convivir con ellas - soltó con sarcasmo.

-No tienes idea de nada - siseó el ambarino.

-¿Por qué no me lo explican entonces?

-Aún faltan algunos involucrados en esta conversación.

-¿Quienes? - preguntaron ambos azabaches confundidos.

-A quienes extrañas - respondió el ambarino acariciando la mejilla de la chica con dos de sus dedos. Antes de que alguno pudiera agregar algo se escucharon golpes del otro lado de la puerta.

-Déjalos pasar, Jaken.

Al abrirse la puerta se podía ver a un monje, una exterminadora, una Okami, un Kitsune y un mononoke que veían directamente a Kagome.

-¡Kagome! - gritaron todos al unísono mientras se acercaban a la chica para abrazarla.

-¡Chicos! - respondió ella y les devolvió el abrazo.

-Que alegría que estés bien, Kagome. Estábamos muy preocupados por ti, te hemos buscado por todas partes - Sango.

-¿Donde estuvo este tiempo, señorita? - Miroku.

-Hemos recorrido todos los bosques de Japón intentando encontrarte - Ayame.

-¿Ya no querías estar con nosotros? - preguntó Shippo con sus ojitos llenos de lagrimas entre sus brazos, mientras Kirara se frotaba con su mejilla sobre su hombro.

-¿Cómo preguntas eso, Shippo? Sabes lo mucho que adoraba estar con ustedes, es solo que necesitaba un tiempo a solas para entender algunas cosas.

-¿Y cómo encaja tu relación con Sesshomaru en todo esto? - solo hasta ese instante los recién llegados se fijaron en que Sesshomaru se encontraba en el mismo lugar que ellos, dedicándole una mirada molesta a Koga.

-Basta, Okami. Te lo advierto.

La miko futurista dejo a Shippo en brazos de Sango, al tiempo que Kirara subía al hombro del monje entendiendo la orden muda que le dieron, y luego la chica se acerco al ambarino. -Sessh, por favor - suplico mirándolo.

Todos estaban pasmados ante el diminutivo del nombre del Lord y más aún de que a este no parecía disgustarle.

-No tengo demasiada paciencia, Kagome - ella hizo una mueca sabiendo que el Lord estaba molesto por su tono.

-De acuerdo. Koga promete quedarse callado, ¿no es así? - preguntó mirando al susodicho.

-Pero yo... - más sin embargo un golpe en su nuca dado por la Okami pelirroja lo hizo callar y con un movimiento de sus manos indico que continuara.

-Muy bien, esto será algo largo - suspiró - ¿Quieren sentarse? - preguntó amablemente y observo como todos asentían y se sentaban esperando que ella continuara -. ¿Cómo crees que sería la mejor manera de comenzar con ellos? - le preguntó directamente al Inu que ya se encontraba sentado en su cómodo sillón detrás del escritorio.

El Inu la vio fijamente mientras ella miraba el resto de la estancia buscando donde sentarse -como si él fuera a permitir que se sentara lejos de él-, la tomó delicadamente de la muñeca y la hizo acercarse, para luego sentarla en su regazo - Ella es MÍA - dijo con voz firme hacia los amigos de su compañera quienes los miraban con asombro e incredulidad, menos Koga quien solo lo veía molesto.

-¡Sesshomaru! - gritó la chica sonrojada - No tenías porque decirlo así - le reclamó.

-Es la verdad, eres MÍA - dijo de nuevo con sus ojos brillando.

-¿Ka-Kagome? - preguntó la pelirroja, quien entendía con exactitud que quería decir que un Yokai te reclamara como suya, y más uno de la clase de Sesshomaru.

-Si, bueno, es cierto. Soy la compañera de Sesshomaru... - pero antes de seguir hablando el Inu la interrumpió colocando una de sus manos en el hombro de la chica.

-Esto - refiriéndose al kimono - se queda aquí - la chica río al entender que se refería a la 'discusión' que tuvieron el día anterior.

-Tranquilo - le dijo aún sonriendo.

-¿Te hizo alguna herida grave? -gruño Koga.

-No, Koga. Sessh no me ha hecho nada malo - le dijo con el ceño fruncido -. Se supone que no hablarías - le reprendió, él hizo el mismo gesto de que continuara.

Y la miko procedió a contarles toda la historia -omitiendo ciertas partes claro-, como había conocido a Sesshomaru siendo un cachorro, sin decir nada que comprometiera a su compañero, sabía que él no se mostraba muy dispuesto a compartir sus vivencias con nadie -salvo con ella-, contó como se había ido al enterarse de lo que significaba la mordida y como Inu No Taisho casi la mata, también contó como quiso regresar con ellos pero al escuchar la conversación de Inuyasha decidió no hacerlo y entrenar junto a Sesshomaru para volverse más fuerte y dejar de ser solo una comparación con su antecesora.

-¿Y por que quería matar a Kagome en un principio, Lord Sesshomaru? - preguntó el monje.

-No sabía que era ella - respondió para sorpresa de todos -. Ella no tenía mi marca, creí que solo era una reencarnación de mi compañera.

-Eso le da un poco más de sentido a lo que siempre había pensado - asintió el monje.

El peliplata alzo una ceja pero fue la miko quien pregunto. -¿A que te refieres, Miroku?

-Para mi no tenía sentido que a pesar de las múltiples ocasiones que Lord Sesshomaru ha tenido para matarla, señorita Kagome, él simplemente no lo hizo - miro al peliplata que lo miraba fijamente -. Estuvo la vez en la que durante una pelea con Inuyasha le pidió que no se metiera, otro en su lugar solo la habría matado - argumentó -, también esta la vez en la que detuvo a Inuyasha sin dañarlo gravemente porque usted se interpuso. Aunque sin duda creo que sería la vez en la que luchamos con el clan de los NekoYokais lo que me hizo poner más atención, sabía que había algo más que no podía entender aún.

-Es increíble que a veces pienses, monje - se burlo Shippo.

-Ahora que lo menciona excelencia, tiene sentido lo que dice, yo también recuerdo algunas otras ocasiones - dijo la exterminadora.

El Inu dejo de mirarlos, estaba incomodo al saberse descubierto y eso lo notó cierta azabache, quien le dio un ligero beso en la mejilla logrando que este se volviera hacia ella. -Siempre estabas cuidándome - le sonrió y el corazón del Inu se acelero, algo que los Yokais ahí notaron y lo miraron para comprender que no era un truco todo aquello, al Inu realmente le importaba la miko.

-Siempre - le respondió él, porque era cierto, sin importar cuantas veces quiso matarla una parte de él nunca estuvo dispuesta hacerlo y daba gracias a Kami porque la única vez que realmente quiso dañarla, la primera vez que la vio, colmillo de acero la había protegido.

-¿Eso quiere decir que a ti fue a quien presentaron ayer, Kagome? - preguntó Sango, recibiendo un asentimiento de parte de la chica - ¿Qué pasara ahora? No es muy bien visto que un Lord tenga por compañera a una humana - inquirió mirando al peliplata.

-Estas son mis Tierras y en ellas se acatan mis ordenes, además puedo suponer que el Norte no atacara - miro al Okami que solo asintió -. El Este y el Sur no son estúpidos, saben perfectamente que el Oeste es muy poderoso y en unión con el Norte no representan un enemigo fácil para ellos.

-Parece que ha tenido mucho tiempo para pensar en todo esto, Lord Sesshomaru - comentó la pelirroja.

-Demasiado - murmuró mirando a su miko que reposaba su cabeza en el hueco de su cuello, estaba cansada, él lo sabía, por insistencia de ella habían pasado gran parte de la noche entrenando y ella podía ser muy poderosa pero seguía siendo humana y necesitaba más descanso.

-¿Sucede algo, señorita? - la miko sonrió a su amigo y negó con su cabeza, lo que molesto al Inu.

-Vamos a la habitación - dijo el ambarino levantándose con la chica en brazos, que solo se acomodo más en estos y se dejo hacer.

Ninguno quiso comentar nada al respecto pero era palpable su preocupación, Sesshomaru lo ignoro deliberadamente, él no tenía porque darle a ninguno explicaciones sobre lo que hacía o no en sus momentos privados con Kagome.

-Si desean quedarse, pueden hacerlo - dijo deteniéndose en la puerta -. Jaken se encargará de asignarles habitaciones en la disposición que ustedes prefieran - se dispuso a salir pero recordó algo más que sabía su compañera querría -. Kitsune - le llamó y el pequeño se giro a él mirándolo con cierto temor -, Rin se encuentra en el jardín, Jaken te llevará - tras decir eso se retiró.

Camino a paso lento hasta su habitación, no quería perturbar a la miko que se encontraba dormida entre sus brazos, le fascinaba saber que el nivel de confianza de ella pudiese llegar tan lejos como para abandonarse a los sueños solo con sentirlo cerca. Una vez en la habitación el Inu deposito suavemente a la chica en su futon entre las cómodas pieles y sabanas que habían en este, se dispuso a dejarla descansar mientras él iba a encargarse de otro asunto importante, la dichosa prueba de su madre.

-Sessh no te vayas - le pidió antes de que él abriera la puerta.

-Descansa, volveré pronto.

-Esta bien - dijo ella haciendo un puchero que al Inu se le antojo adorable y pese a que sabía que debía hacer otras cosas regreso a su lado.

-Te prometo que solo será un momento - dijo arrodillado a su lado para poder estar a la altura de su cara.

-Solo espera a que me duerma - le pidió con voz bajita, algo que le hizo imposible negarse por lo cual se acomodo a su lado en el futon, los ojos de la miko brillaron cuando sus ojos se encontraron y la sintió estremecerse cuando su mano recorrió su mejilla finalizando en su barbilla para elevarla un poco más y besarla.

Era solo un roce lo que él pretendía, sin embargo con sus labios una vez juntos lo prolongo un poco más, cuando él había decidido alejarse la chica le rozó los labios con su lengua en una clara petición, petición que él gustoso concedió. Era algo indescriptible para ambos la sensación que les proporcionaba ese contacto entre ellos, esa cercanía. Segundos más tarde, de aquel beso inocente y lleno de ternura no quedaba nada, se había convertido en uno necesitado y lleno de pasión, en un momento dado el ambarino termino sobre la chica devorando su boca como si de un manjar se tratara, sin ser realmente conscientes ninguno, la ropa comenzó a dejar de estar en orden, el kimono de la miko estaba completamente abierto mientras el Inu recorría con sus labios su piel y la miko disfrutaba de las caricias mientras proporcionaba otras a su compañero quien ya no tenía puesto su haori.

La chica, en un ataque de pasión logro quedar ella sobre el ambarino, se desprendió totalmente de su kimono y se dispuso a besar todo el torso, pecho y cuello de su compañero, no fue sino hasta el momento en el cual ella, presa de sus instintos, bajo el hakama del Inu cuando este reaccionó y la giro para estar sobre ella sujetando sus muñecas, con la respiración acelerada y sus ojos bañados en rojo sangre.

-Kagome, debes descansar - su voz se escuchaba deformada y ronca, producto de la excitación del momento y de la presencia de Yako con él.

-Quiero seguir - fue su respuesta con sus ojos fijos en los contrarios.

-Tengo que saber que esto es lo que en verdad deseas porque no creo poder detenerme, no de nuevo.

-Te deseo, deseo que esto pase contigo, solo contigo - le susurró llena de seguridad.

El Inu soltó las muñecas de la chica y volvió a besarla, extasiado por su respuesta, porque ella quisiera pertenecerle a él, tanto como él le pertenecía a ella. Siguió besándola mientras sus traviesas mano bajaron hasta sus pechos eliminando rápidamente la molesta tela que los cubría de él, bajo lentamente, sin dejar de besar la piel a su paso, concentrado solo en estimularla y darle placer, masajeo, lamió, chupo y mordió lentamente sus pechos escuchando atentamente sus gemidos de placer. Sus manos descendieron nuevamente para retirar la última prenda de ropa que quedaba entre ellos, colocado en el medio de sus piernas se aparto y la observo sin perder detalle de su cuerpo, la chica estaba completamente ruborizada observando su imponente figura.

-Eres perfecta - le dijo al oído -. Kami me bendijo con lo mejor de este mundo - el corazón de la chica estaba rebosante de felicidad, el Inu no perdía momento para hacerle saber cuanto la adoraba y cuanto la necesitaba en su vida, y eso era algo que ella amaba, él no tenía temor de enfrentar sus sentimientos delante de quien fuera, ni mucho menos tenía confusiones a la hora defenderlos.

-Kami me bendijo a mi contigo, Sessh - le dijo entre besos.

-Quiero que seas mía por todas las leyes y formas, Kagome.

-Lo seré, lo soy - le respondía.

-Muérdeme. Pon tu marca en mi.

-Pero yo...

-No es común que la hembra lo haga - la interrumpió -, los machos somos más... machos - concluyo al no encontrar otra palabra que lo definiera mejor -. Yo quiero que al igual que todos sabrán con olerte y ver mi marca que eres mía, que al olerme y ver tu marca todos sepan que yo soy tuyo.

Los ojos de la miko se llenaron de lagrimas, lagrimas de felicidad por toda la seguridad que el Inu infundía en ella, sin embargo todo eso quedo en el olvido siendo intercambiado por el placer cuando una de sus manos se frotaba suavemente con su intimidad, la chica libero un gemido lleno de placer y echó su cabeza hacia atrás dándole oportunidad al peliplata de pasar sus colmillos y lengua suavemente por su marca otorgándole aún más placer. La miko, queriendo retribuir un poco del placer recibido bajo su mano hasta posarla sobre su hombría y recorrerla de arriba a abajo en suaves estímulos que hicieron al Inu brotar un par de gruñidos. Una vez el Inu considero que ella ya estaba lista, se posicionó en su entrada y dando aún caricias y besos, se adentro a ella de una sola estocada, haciéndola jadear con fuerza y que bajaran un par de lagrimas por sus mejillas cuando el olor a sangre se sintió en el lugar -la miko ahora le pertenecía en cuerpo y alma-, Sesshomaru lamió tiernamente sus lagrimas mientras se quedaba quieto en su posición esperando a que ella se acostumbrara a la invasión en su interior, la beso distrayendola del dolor que sabía ella sentía y no fue hasta que ella comenzó a responderle cuando comenzó a moverse dentro de ella, primero lentamente haciendo que ella se acostumbrara y cuando sus gemidos de placer se volvieron más constantes el ritmo subió, ambos se miraban a los ojos diciéndose mil cosas y a la vez nada, comunicándose a un nivel tan intimo y profundo que pocos entenderían. Con sus cuerpos perlados de sudor siguieron con el vaivén soltando pequeños gemidos hasta que en un punto determinado el Inu mordió nuevamente su marca, indicándole a la miko que era su turno, sin saber muy bien que hacer y con su mente nublada por el placer dejo que sus instintos la guiaran y mordió fuertemente el cuello del Inu, encajo sus dientes con la fuerza suficiente para hacerlo sangrar por dicha herida, ambos bebieron la sangre que brotaba de sus compañeros siendo llenados por un placer indescriptible, eso sumado a las rápidas y certeras embestidas del Inu los hizo llegar a ambos a un maravilloso clímax siendo liberado un fuerte grito de placer por parte de la miko y un gruñido, también de placer, por parte del peliplata que resonó por todos y cada uno de los rincones del castillo.

Ambos estando totalmente exhaustos cayeron suavemente entre las sabanas aún siendo uno solo mientras tiernos besos eran repartidos entre ellos.

#####K&S#####

Muy bien, lo prometido es deuda.

Díganme, ¿quien me ama mucho mucho por haber hecho lo que tanto me pidieron?

Déjenme saber que tal les pareció el cap y esa parte en particular.

Mil gracias por leer y por sus hermosos comentarios.

¡Son lo máximo! Los quiere, Maohagany.