No podía no escribir de los precious babies de mi OTP.
:)
Ah, si ven algún error, me avisan, que no tengo beta.
Disclaimer: Lo usual.
21. De Colores
(#2 – anciano vendiendo caramelos, HikariCaelum)
Haruko (y Aki)
Haruko apoyó sus brazos sobre el marco de la ventana, mirando fijamente la calle donde la gente y los autos pasaban sin parar. A su lado, su hermano tarareaba una familiar melodía mientras se entretenía con su libro para colorear.
Suspiró y sus ojos azules se deslizaron hacia las alturas, más allá de las nubes, como si esperara ver algo.
O a alguien.
Cuando volvió a mirar hacia la calle, notó algo que había ignorado antes; era un anciano, sentado en la vereda al otro lado de la calle, y frente a él había una pequeña manta que contenía varias cosas. Haruko inclinó su cabeza a un lado y luego sonrió, porque como todos los niños alrededor del mundo, ella supo inmediatamente que una de esas muchas cosas, eran dulces.
—Oye, Aki —llamó, sin despegar la vista del anciano—. ¿Quieres dulces?
—¿Tienes dulces?
—No —dijo, al fin volteando a darle una sonrisa traviesa—. Pero se dónde encontrarlos.
Aki frunció el ceño y luego, cuidadosamente, guardó sus lápices y su libro de colorear antes de ponerse de pie y asomarse por la ventana. O, mejor dicho, se puso de puntillas para alcanzar a ver algo. Haruko giró los ojos.
—¿Y? —preguntó ella.
—¿Qué?
—¿Quieres dulces o no?
—Ah, sí —dijo el pequeño pelirrojo, tratando de ver lo que su hermana veía—. ¿Pero dónde los encontrarás?
—Secreto —dijo Haruko, con la misma sonrisa traviesa—. Pero, necesito que hagas algo por mí.
—Bueno… —Aki la miraba con sospecha, obviamente intuyendo que ella planeaba algo que podía meterla en problemas, pero aun así acepto a ayudarla.
Rápidamente, Haruko le explicó a su hermano lo que tenía que hacer, y como esperaba, el niño le dio una mirada de reproche pero aun así hizo lo que le pidió. Cuando Aki logró captar la atención de la profesora que cuidaba de los niños aun esperando a ser recogido por sus padres, actuó. Buscó en su mochila hasta encontrar unas monedas que su papá le había dado y lentamente salió del salón.
.
—Oiga, abuelo…
El anciano parpadeó un par de veces, y luego enfocó su cansada mirada en la pequeña niña agachada frente a él. Le sonreía alegremente, sus ojos azules brillaban con esa dicha que solo un niño feliz podía emanar. Arqueó una ceja ante la peculiar forma en que su cabello se presentaba.
Se preguntó brevemente si los padres de la niña le permitían usar algún gel para dejar su cabello así, uno nunca sabía lo que los padres de hoy en día le permitían a sus niños, pero su rubio cabello no parecía tener nada, menos por la forma natural en la que se mecía ante el viento.
—Qué lindo cabello —dijo amablemente.
Inmediatamente, sus pequeñas manos fueron a su rebelde cabello, tratando de aplastarlo en su cabeza. El anciano sonrió al ver su intento fallido, y la pequeña de devolvió el gesto con sus mejillas sonrosadas.
—¿Cuántos caramelos puedo comprar con esto? —su pregunta fue dicha con algo de timidez, y el anciano rio para si al saber que había logrado sorprender a la pequeña que había llegado a su lado tan avasalladora.
Movió los ojos a su mano extendida, encontrando tres monedas; las miró fijamente y por largos momentos, y después alzó la vista, dándole otra sonrisa a la niña.
—Para ti, todos estos —dijo, metiendo un puñado de caramelos, todos de diferentes colores en una pequeña bolsa—. Aquí tienes.
—¡Gracias, abuelo! —exclamó sonriente, y luego de tomar la bolsa hizo una leve reverencia y se fue.
El anciano observó como la niña corría a la esquina y esperaba a que el Oficial de tránsito le indicara que era seguro cruzar la calle, y la siguió hasta que entró a la escuela de enfrente. Luego, bajó su vista a las monedas en su mano que, si no se equivocada, eran americanas y no ameritaban ni a un dólar. Aun así, con su vista fija en su mano, sonrió. Es por eso que no vio a su nuevo cliente acercarse, hasta que este se agacho frente a él también.
Cuando lo vio, sin embargo, se congeló por un segundo, y luego se largó a reír.
Porque esos ojos azules y ese cabello rubio, ya habían pasado por ahí.
Fin.
So. ¿Les gustó?
Aren't they precious? :D
