Declaimer: Naruto y sus personajes no son mi idea propia sino que deMasashi Kishimoto. (Megumi si es creación mía)

Capitulo 21: Cortar por lo sano y seguir con la vida.

Una vez que Matsuri salió de la casa de Sasori, habiendo corrido ya unas cuantas cuadras, lo primero que hiso fue llamar a Gaara. Marcó su número en su celular, y se lo llevó al oído. No hubo tono. Al instante que comenzó la llamada una voz habló:

"EL NÚMERO CON EL QUE QUIERE COMUNICARSE SE HALLA MOMENTANEAMENTE FUERA DE SERVICIO"

Con el corazón latiéndole en la garganta, corrió a la estación más cercana de taxi y se pidió un coche. Le rogó al conductor que sea lo más rápido posible, y como si de un milagro se tratase, llegó a su casa en quince minutos habiendo una distancia de media hora de viaje de por medio. Sacó sus llaves, relajó un poco su estado de ánimo y aparentó a su madre que acababa de volver con sus amigas. Subió a su cuarto a estocadas, abrió la puerta y buscó entre sus cosas la maldita libreta telefónica. La encontró debajo de su cama (¿Cómo habrá llegado allí?) la abrió y buscó la letra "G".

-¡Aquí!—dijo al encontrar el número. Tomó su celular una vez mas y marcó lo más rápido que pudo. Había tono. Suspiró aliviada. El teléfono seguía sonando, nadie atendía. Matsuri estaba al borde de un colapso nervioso. Cada tonada le erizaba la piel de los nervios. Cuando estaba a punto de gritar de la desesperación, una voz respondió del otro lado.

-Residencia Sabaku No. – habló la voz. Era femenina, por lo que Matsuri captó que era Temari quien le atendió.

-Temari, soy Matsuri. —hablo rápidamente la castaña.

-¡Matsuri! ¿Dónde fuiste? ¿Estás bien? Te llamamos como diez veces pero no respondías. ¡Lo siento mucho…!- trataba de hablar la rubia pero Matsuri perdiendo la paciencia le interrumpió.

-Estoy bien Temari, necesito hablar con Gaara. Por favor. – pidió casi en tono suplicante. – Tengo que aclararle algunas cosas… -

-Claro—respondió algo extrañada Temari. Subió las escaleras a trote y tocó la puerta de la que es la pieza de Gaara. Matsuri oía cada paso que Temari realizó para subir las escaleras, incluso oyó el "TOC-TOC" del sonar de la madera. Cuando oyó la voz de Gaara decir "¿Quién es?" su corazón se paró. Quería cortar la llamada, estaba muy avergonzada por la actitud de Sasori, estaba por terminar todo cuando el grito de Temari la frenó.

-¡Gaara, ábreme! Tienes teléfono. – le ordenó la mayor de los hermanos. Matsuri oyó el crujir de la puerta cuando esta era abierta.

-¿Quien llama?—preguntó serio y malhumorado. Siendo honestos no tenía ganas ni de hablar con Naruto, quien aunque sea un idiota, siempre lograba sacarlo de sus malos días.

-Es Mats… Gaara… ¿Qué le sucedió a tu celular?—preguntó Temari, ya que cuando este le abrió la puerta ella intento pasar, y accidentalmente piso el aparato (o lo quedaba de él), que yacía en el suelo. Temari frunció el ceño mostrando molestia. Si el celular lo rompió él o fue un accidente, lo menos que Gaara podía hacer era levantarlo. Pero él se quedo parado, inmune a la expresión que su hermana le transmitía.

-No te importa—dijo tajante. Temari abrió los ojos por sorpresa. Ok, eso era nuevo. ¿Cuándo fue la última vez que Gaara le faltó el respeto? Nunca. -¿Quién llama?—insistió con un mirada fría hacia el teléfono que Temari sostenía.

-Es Matsuri. – contestó ella tratando de no matarlo por como la trató. Le demostraría que quien manda de los tres hermanos era ella, y así lo sería hasta que muriera. Su papel como madre había sido impuesto en su persona cuando cumplió los catorce años, no lo dejaría porque su tonto hermano tuvo un mal día.

-No hablare con nadie. Córtale la llamada y que no moleste. – dijo volteándose para cerrar la puerta. Temari colocó un pie, bloqueando el paso y con la mano libre abrió el espacio restante, dejando la puerta como al principio. Se paró frente a él, ella era por unos centímetros más alta, pero él la estaba alcanzando.

-¡Gaara! Te mas respeto, ella te está escuchando. – le recrimino la rubia. Matsuri del otro lado oía la disputa de los hermanos Sabaku y sentía el sollozo venir de sus adentros. Lo estaba perdiendo y todo por culpa de un puto mensaje. Notó que la voz de Temari se relajó. – Si no quieres hablarle, díselo tu mismo. – propuso tendiéndole el aparato. Gaara lo miró, luego a su hermana. Se quedaron así por unos segundos. Ella, tendiéndole el teléfono con una mirada de reproche y enojo. El, mantenía los brazos a los costados y la miraba como siempre miraba a la gente… inexpresivamente. La respiración entrecortada de Matsuri del otro lado (no audible) quedó en el vacío que se había formado entre los dos jóvenes.

Gaara suspiró ya cansado de tanto drama, y alargo el teléfono para terminar con esto.

-Dámelo. – le dijo a Temari. Ella relajo el ceño y se lo pasó. Matsuri sintió su corazón pararse al oirá a Gaara tomar el teléfono. Estaba lista, lo diría todo de una. Gaara una vez teniendo el aparato frente a él, se volteó y lo acercó a su boca. –Te odio. – murmuró sin ser escuchado por Temari, pero muy audible para Matsuri. Cortó la llamada enseguida y le devolvió el teléfono a su hermana.

-¿Cómo pudiste? ¿Cómo te atreves a cortarle la llamada así?—le gritó ella. La puerta se cerró en su cara, pero antes de que pudiese abrirla, Gaara había puesto la traba. Temari maldijo por lo bajo, bajando a la sala. Miró el teléfono y se dispuso a llamar a Matsuri. Esta lo atendió tratando de aparentar una voz más o menos normal. -¿Matsuri? ¿Qué rayos sucedió?—le cuestionó confusa. Matsuri soltó varios sollozos, que luego se transformaron en un leve llanto. Así que, a paso lento le fue contando detalladamente el suceso que llevó a su separación con Gaara.

"DING-DONG" (timbre)

-¡Sakura-chan!—saludó alegre Megumi.

-Hola Megumi-chan. Lamento la tardanza. – se disculpó la peli rosa

-No hay problema. – dijo abriendo la puerta para dejar pasar a su amiga. Estaba cerrando pero algo, más bien alguien, le cortó el paso.

-¿a mí me piensas dejar a fuera?—preguntó algo molesto el obstáculo.

-¿Sasuke? – lo miró confundida, luego se dirigió hacia Sakura. -¿Por qué lo trajiste?—

-Yo no lo traje, vino por voluntad propia. Si no le decía a donde iba, me hubiese retenido en casa. – le explicó. Megumi suspiró y dejo pasar al azabache. Cerró la puerta y entraron a la casa, dirigiéndose a la cocina donde había una gran mesa con una libreta y lápices encima. Megumi tomó asiente, y Sasuke con Sakura se pusieron en frente.

-Bien Sakura – empezó la castaña abriendo la libreta – Cuéntame todo lo más detalladamente posible. – pidió lista para hacer las anotaciones.

-De acuerdo—dijo Sakura tomando la mano de Sasuke, quien se la ofreció sin molestia, y dándole un apretón, algo fuerte. –Cuando me aleje de Sasuke-kun para ir al baño, me la encontré. Digo, ella entró luego de mí. Traía una tijera escondida, no sé de donde la habrá sacado. Traté de alejarme y evitarla, lo menos que quería era que me arruinara la noche, pero cuando crucé a su lado me tiró de los pelo así… - dijo demostrando de manera suave y lenta a Megumi, y tomando la cabeza de su novio como maniquí. Sasuke puso una cara de "¿WTF?" al ser tirado para atrás por su novia. – Me tapó la boca con una mano, soltando mí pelo y apoyó la tijera en mi brazo. – Sakura apenas notó, o serán cosas suyas,…que Sasuke acababa de apretarle la mano. "Sasuke" pensó ella. – le mordí la mano y me soltó. Salí disparada hacia la puerta, pero me volvió a sujetar del pelo y me tiró para atrás, y caí al suelo. En eso me amenaza con que me aleje de Sasuke. Yo estaba petrificada, no podía reaccionar y eso le molestaba. Me comenzó a cortar para que reaccione. Yo asentí, saliendo de mi trance. – Ahora si estaba segura a un cien por ciento. ¡Sasuke apretó su mano de una manera muy notoria! Se giró a penas para mirarlo y lo encontró serio (Más de lo usual), mirando el piso. Sakura continúo su relató. En el transcurso trató de relajarlo acariciando el dorso de su palma con su pulgar. Con el tiempo, el agarre de su novio se fue destensando.

-Y dime Sakura… ¿Estaba sola Karin?—preguntó alejando el lápiz del cuaderno la castaña.

-Pues… no vi a nadie. Karin estaba sola, pero siempre tiene a su par de tontas que le siguen. Aunque… hace semanas que no veo a Luna con ella, solo a Yuri. – Megumi solo asintió y tomó nota de todo lo que Sakura decía. Sasuke, confuso, habló por primera vez desde que llego.

-No entiendo ¿Qué es esto? ¿Detectives médicos?*- dijo él molesto, ganándose una risa de Megumi. Sasuke frunció el ceño aun más confundido que antes.

-Mas o menos. – contestó la castaña con cara de póker. "Esta chica es mas bipolar que Sakura" pensó Sasuke con un escalofrío recorriéndole la nuca. – Déjame explicártelo con palabras más simples… Me hare cargo del caso de Sakura. – Él aun sin comprender nada, miró a su novia buscando una respuesta concreta. La peli rosa le explicó todo con fino detalle: la universidad, el caso de Matsuri, el futuro de su amiga…

-¿Y… ayudaste en algún caso?—preguntó desconfiando de la habilidad de la joven.

-OH si… en varios de hecho. – dijo, pero Sasuke aun no se la creía. – Pero pedí que mi nombre se mantuviera anónimo ante la explicación de los casos. – Ambos jóvenes la miraron extrañados. – Cuestiones personales. – concluyó ella. Sasuke seguía sin creerle, Megumi lo notó así que ¿Por qué no darle una cucharada de su propia medicina?—Sasuke, denoto por tus expresiones faciales que no me crees. ¿Qué tal si te doy un ejemplo de los casos en que trabaje?—

-Adelante… inventa. – dijo él, ganándose una mirada severa de Sakura. Megumi hiso caso omiso a la burla y comenzó.

-A ver… ¿Te suena una personita llamada Obito Kawamura? ¿El mafioso más grande que hubo en todo el Japón?—preguntó juntando sus manos sobre la mesa y apoyando su barbilla en ellas, al estilo Tsunade. Sasuke se tensó ante la pregunta.

-¿Cómo rayos sabes eso? ¡Se supone que la policía lo mantendría en secreto!—le gritó. Megumi le miró como diciendo: "¿De dónde crees que lo saque entonces? – Sasuke recuerdo que casi te mudas de Japón por esta amenaza realizada a la empresa Uchiha. – relató como si de un cuento se tratase. –Tu padre dudó también cuando me vio en el caso. ¿Lo que es la genética, eh?—se burló. Ella y Sakura carcajearon mientras Sasuke fruncía el ceño molesto. –Pero bueno, por si aun dudas, ve y pregúntale a tu padre. – finalizó la castaña.

-Hmp —contestó rendido el Uchiha.

-Bien, sigamos. —

-Y eso fue lo que sucedió—terminó de relatar Matsuri a Temari por teléfono.

-Oh dios… que problemática esta la situación. – dijo Temari tomándose la cabeza. Matsuri dio una leve carcajada del otro lado. La rubia arqueó una ceja confusa. -¿Qué? – preguntó.

-Sonaste como Shikamaru, acabaste de decir problemático. – sonaba algo más animada, pero aun estaba preocupada por lo que Gaara pensara de ella en este momento.

-Maldito vago. – murmuro Temari. –Matsuri—la llamó ella. –Esto es lo que haremos. Queda tan solo una semana antes de que nos vallamos, te prometo que hare lo posible por hacerlo entrar en razón. Entre tanto, no te acerques a él, déjale su espacio para que yo pueda explicarle todo, de lo contrario se irá el plan a la miércoles. – concluyó.

-¿Pero… dices acaso que no podre ni siquiera despedirme de él cuándo se valla?—preguntó asustada por la respuesta.

-A eso voy. Te pasare por mensaje la hora y la terminal en la que saldremos para que puedas venir a despedirte. – le dijo.

-De… acuerdo—dijo poco convencida.

-Descuida, si hay alguien a quien Gaara escuchara es a mí. – le aseguró Temari con certeza. Se despidieron y colgaron.

Temari dejó el teléfono sobre la mesa, y subió corriendo las escaleras hacia la pieza de Gaara. Tocó la puerta, esperó unos minutos hasta que su hermano se la abrió. No le dio importancia, sino hasta que lo miró a la cara.

-¿Qué desea Temari?—preguntó con la mirada semi gacha, obligando a su cabello a que le tapase los ojos. Aun con la cabeza en esa posición, Temari pudo notar que los ojos aguamarinas tan bellos de su hermano, y obviamente heredados, estaban húmedos y rojos.

"Gaara… ¿Acaso estuviste llorando?" pensó dolida por su hermano.

-Nada hermanito. – le dijo acariciando su cabeza. – Mejor lo hablamos mañana. – le dedicó una sonrisa cálida.

-Como desees. – contestó el pelirrojo. Cerró la puerta y apoyo su espalda contra esta, se dejó caer lentamente hasta quedar sentado. Dobló las piernas, para luego abrazárselas y ocultar su rostro entre ellas. Sospechaba, no SABIA, que su hermana había hablado con Matsuri. Y ahora venia para darle una "explicación" de lo sucedido, pensando que él se la tragaría solo porque viene de su hermana.

Tomó el celular destruido que yacía a su lado y lo miró con una mezcla de pena y enojo. Aunque no quisiera admitirlo, él tenía una pequeña esperanza. Pero era tan insignificante la misma, que no hacía mucho cambio en el completo odio que sentía en ese momento. Se refregó los ojos que le ardían por el llanto y se levantó del suelo para caminar a su cama. Se tiró en ella y se quedó dormido observando el techo con la mente en blanco a excepción de una gran mancha de ira y remordimiento.

En el primer día de su última semana de clases, prefirió no preocupar a sus amigos y dejar el engaño de Matsuri en un segundo plano. De lo único que se encargaría seria de ignorarla por completo. ¿No podía ser tan difícil, verdad? Llegó bastante temprano al colegio, lo que sorprendió a algunos compañeros. Se dirigió a su aula y tomó su asiento, el del fondo como siempre, y se colocó los auriculares para escuchar una canción que últimamente le traía rondando en la cabeza.

Cuando pasaron tan solo diez minutos, Gaara ve llegar a sus amigos. Al entrar saludan a sus respectivas novias con un beso (excepto Sasuke) y se sientan con ellas a charlar. Por un lado estaban Neji y Ten Ten sentados en un banco. Naruto y Hinata estaban al lado del pizarrón muy melosos. Y Shikamaru, Temari, Sai e Ino charlaban sobre lo que harían cuando Temari se valla. Reuniones, fiestas, salidas, etc. Sakura estaba con ellos y trataba con una fuerza sobrehumana no voltear hacia Sasuke, quien seguramente la estaba observando. Podía sentirle la mirada en su nuca.

Sasuke siguió de largo, sin sacarle la mirada de encima a Sakura. Le importaba un comino lo que Karin dijo, ella era su novia y la miraría cuantas veces se le dé la gana. Cuando se sentó en su banco, soltó el bolso que cayó en el suelo, y saludó a Gaara quien estaba muy metido con la música para notar su presencia. Aprovecharon que los otros dos estaban ocupados, sobretodo Naruto, y comenzaron a discutir sobre la banda. ¿Qué pasará cuando Gaara se valla? ¿Todo terminará? ¿Tantos años de esfuerzo van a ser tirados a la mierda por una mudanza? Entre otras cuestiones….

En medio de la discusión, Matsuri entra a la clase. Tenía la mirada baja, se sentía triste. Quería correr hacia él y llevárselo a un cuarto aparte para contarle todo en detalle, pero Temari le había asegurado que ella arreglaría todo. Debía confiar, después de todo era una de sus mejores amigas. Matsuri se sentó donde siempre solía, abrió su bolso y saco una libreta en la cual comenzó a escribir. De vez en cuando sentía un escalofrío recorrerle la medula. Sentía una mirada penetrante que le inquietaba.

Se volteo nerviosa e incómoda y notó que era él. Gaara era quien la estaba mirando. Cuando vio que ella se volteó, la encaró con tanto odio en sus ojos que ella se estremeció. Rápido, se volvió y encaró su cuaderno. Miraba los versos escritos en el cuaderno pero no los leía. Una gota traicionera cayó encima del escrito. Matsuri parpadeó varias veces sorprendida, logrando que más gotas caigan sobre la hoja. Se limpió con la manga del buzo y realizó unas respiraciones para calmar su herido corazón.

Esa mirada por nada en el mundo la olvidaría.

Gaara la observaba y una opresión se realizo en la altura de su corazón. Con voluntad y mucho esfuerzo, trato de ignorar la molestia emocional y reemplazarla con más odio.

Esa mañana transcurrió como siempre. Kakashi-sensei que llega tarde y pone las escusas más trilladas que a una persona pudiese ocurrírsele. Al llegar el recreo, Gaara trató de alcanzar a Matsuri para decirle que todo se había terminado. Pero justo cuando estaba a pasos de ella, entro al baño, y conociéndola como solo él sabía… se pasaría el recreo completo mirándose al espejo.

"maldición." Pensó.

Esa misma noche, hubo reunión en la casa de Naruto para despedir a Gaara y Temari. La música sonaba muy fuerte, algunos bailaban otros se quedaban sentados charlando o intercambiando saliva, como Sasuke y Sakura en la esquina de la sala (a esta fiesta solo habían venido todos los del club de música, incluyendo a Lee, Chouji y Shino). Gaara estaba tomando una cerveza, cuando sentada en una silla la vio. Estaba abrazando sus brazos, y los frotaba. Parecía que tuviese frio. ¿Debería darle un chaleco?

¡Pero qué piensa! Ese era su oportunidad de ir y cortar de una vez por todas con todo. Dejo el vaso y avanzo a paso firme hacia ella. Matsuri lo vio venir y con rapidez se levanto y se metió entre la gente para perderse de Gaara. Con agilidad logro salir al patio donde nadie la vería, y se quedo gran parte de la noche llorando en silencio y admirando las estrellas.

El martes la situación no fue tan diferente. Cada vez que Gaara deseaba acercársele, ella salía disparada hacia el baño o se escondía por allí. Otras veces su camino se veía interrumpido por la molesta de Yuri, quien solía venir y saludarlo. Ya eran unas veces que se le había acercado y lo besado la mejilla. Pero siendo franco, Gaara no quería saber nada más de ninguna mujer en toda su maldita vida. Por eso varias veces le volteaba el rostro y seguía con su camino.

La semana así pasó. El viernes llegó tan rápido que nadie lo noto. Gaara estaba tan jodido que hasta tenía un aura que lo delataba. En toda la semana no pudo tener el más mínimo contacto con Matsuri. Los cuatro días restantes de la semana habían hecho más reuniones para todos, pero luego de la fiesta del lunes, Matsuri no se presentó en ninguna de ellas.

Temari también quería que charlase con ella sobre lo ocurrido el fin de semana pasado, pero Gaara no quería ni oír sobre ello. La herida aun estaba abierta y el que Temari quisiera que lo hablasen era igual que meter el dedo en la yaga. Muchas veces la dejaba con la palabra en la boca y la oía suspirar al alejarse.

En la tarde del viernes, Gaara se dirigía al club para su última clase. Ella de seguro estaría en el lugar, no se perdería por nada en el mundo una clase. Caminaba por los pasillos con las manos en los bolsillos, serio. En medio del silencio un chillido desgarrador sonó. Gaara conocía perfectamente la dueña de esa voz. Inconscientemente sus pies se movieron hacia el lugar de origen del grito, corrió todo lo que pudo, cuando al doblar en una esquina la halló. Matsuri estaba sentada en el piso, petrificada, lagrimas caían de sus ojos. Además podía visualizar dos pelotas de pelo negras que estaban sentadas en su regazo. Se acerco lo suficiente para notar que el pelo en movimiento eran dos gordas ratas.

Con cara de repugnancia, las tomo por la cola y las arrojo por la ventana. Matsuri seguía quieta, parecía que no había caído en que no tenía más a los repugnantes bichos encima. Al volverse, pisó varias hojas en el suelo, que habían caído del locker. Las juntó y las guardó. Cuando se acercó a la puerta del locker una notita estaba pegada en su interior, la cual decía:

Aléjate de Gaara-kun mocosa!"

La arrancó y la tiró al suelo. Gaara se agachó a su altura y le tomó las manos para ayudarla a levantarse. En el momento en que Gaara tocó su piel, la mente de la joven volvió a tierra. Al verlo enfrente se sonrojó de sobremanera, y cuando se hubo levantado separó las manos rápidamente ocultándolas en su espalda. Matsuri notó que estaba por hablar. "No aquí va de nuevo" pensó desesperada. Las piernas actuaron por inercia y la llevaron a un lugar lejos de él.

Gaara arqueo una ceja confundido, "¿Por qué habrá salido corriendo?" se preguntó, "Tan solo quería saber si estaba bien…" alzó los hombros en modo de indiferencia y continuó su recorrido hacia el salón.

Pasó por los baños y entró al de hombres. Se miró al espejo y se mojó el rostro. Entre ambos baños había una pequeña abertura pegada al techo que permitía a los muchachos escuchar conversaciones de las chicas. Por aquel espacio salía un sollozo débil y apagado.

Si, era Matsuri.

Él trato de hacer lo imposible para ignorarla. Habiéndolo logrado salió del baño tratando de sacar ese sonido cortante y letal de su mente. A paso lento y cortado se alejo del lugar, con una mirada baja.

Mientras tanto, Matsuri le rogaba al cielo que Temari hablase con Gaara. Y que sea lo antes posible, ya que solo quedaban dos días.

Oki doki! Si lo sé, lo siento, de verdad.

Es que entre las pruebas de fin de trimestre y el querer descansar uno pierde tiempo. Además estaba agotada, y otras veces no tenía muchas ganas de entrar a la compu a escribir. Jeje vagancia….

Este es el capiii.

¿Les gusto? ¿Estuvo feíto? ¡Díganmelo con un Review!

Bueno, agradezco a quienes siguen la historia (si es que todavía hay) y a aquellos que pusieron esta historia como favorita, alerta etc. Gracias a todos y nos vemos en el siguiente capítulo.

*Detectives médicos: programa de Universal, sobre delitos y asesinatos reales contados por las víctimas, policías y forenses. (Muy bueno, deberían verlo aquellos a los que les gusten los programas de "Law and Order")