Capítulo 21

«Entonces, hermanita, ¿te fue bien anoche?» dijo David cruzando los brazos y apoyándose en la puerta de la cocina

«Bueno, hermanito, me va bien todos los días» Emma soltó una risita petulante «La cuestión es, ¿te fue bien a ti?»

«Eres un genio del mal, ¿sabías? Fue una gran idea invitarnos a quedarnos»

«¿Debo considerar eso como un sí?»

«Definitivamente»

«Me pregunto qué habrá pasado con Ruby y Belle» dijo Emma pensativa

«Espera…¿aquella buenorra de Belle y Ruby?»

«Sí, bueno, creo. Ruby tenía mucho miedo»

«¿Qué hay para tener miedo? ¡La chica es guapa!»

«Lo sé. Le dije eso a ella»

«¿Sobre qué estáis hablando?» dijo Regina entrando en la cocina con la mayor cara de sueño.

Los hermanos se miraron desconfiados

«Hum…que podríamos ir al club hoy. Brilla el sol y ya que estamos todos aquí, podíamos ir juntos» dijo David con prisas. Ni por asomo le iban a decir a Regina que estaban hablando de ella y de Mary.

«Hum…no sé, estoy algo cansada, ¿podemos dejarlo para el domingo que viene?» Regina cogió una taza de café «¿Dónde está Mary?»

«Todavía durmiendo»

«¿Y tú por qué estás aquí, idiota?» la morena alzó la ceja

«Porque le va a llevar el desayuno a la cama» dijo Emma defendiendo al hermano.

«¿Ah sí?»

«Claro que sí. No eres nada romántico, hermanito, ¿a qué no?»

«Aún estoy aprendiendo» replicó David

Emma y Regina prepararon la bandeja del desayuno y despacharon a David de regreso al cuarto.

«Hola, amor» dijo Emma toda melosa, como si acabase de ver a Regina

«Buenos días, mi niña» Regina atrajo a la muchacha para que se sentara en su regazo.

«¿Sabes lo que más me gusta de los domingos?»

«¿El qué?»

«Que puedo pasar el día entero pegadita a ti»

«¿Sabes lo que más me gusta de eso?»

«¿El qué?»

«Que vamos a pasar el resto de nuestros domingos así, pegaditas»

«Creo que no hay cosa mejor» Emma se inclinó y besó delicadamente los labios de su novia «Te amo» la miró directamente a los ojos «Te amo» repitió en un susurro.


Ruby apenas había despertado y ya tenía su móvil lleno de mensajes. Comenzado por un "buenos días" y terminando por una invitación para salir por la noche. Se sorprendió mirando la pantalla del móvil, no sabía si decirle que sí a Belle sería una buena idea.

Primero tecleó que iba a estar ocupada, pero lo borró. Cada momento de la noche pasada vino a su mente y el casi beso que se dieron fue su último recuerdo antes de cambiar de idea y teclear que sí, que quería salir con Belle.


David sonrió y entrelazó su mano con la de Mary.

«¿De verdad tienes que ir?»

«Ah, por favor no pongas esa carita. Sabes que tengo que ir»

«Sabes que voy a contar cada segundo hasta verte de nuevo, ¿verdad?»

«Prometo llamarte en cuento la reunión familiar acabe»

«¿No puedo ir contigo?»

«Hum…aún no he hablado con mis padres sobre ti. Son un poco conservadores, ¿sabes?»

«¿Crees que no les voy a gustar?»

«Mi madre te va a adorar, con seguridad, pero mi padre…»

«Nadie es lo suficientemente bueno para su niñita» supuso David

«Exactamente»

«Pero habla con ellos. Quiero conocerlos. Quiero hacer las cosas bien contigo. Y si estoy haciendo algo mal, por favor, dímelo, porque nunca antes he intentado hacer esto»

Mary tomó el rostro de su novio entre las manos

«Estás siendo perfecto, no te preocupes»

«¿No preocuparme? Es lo único que he hecho. Tengo miedo de hacer algo idiota y perderte»

«No me vas a perder…porque te amo. Sé que es todo nuevo para ti, lo entiendo…para mí también lo es. Nunca me había gustado alguien como me gustas tú, David. Y claro que da un poco de miedo, pero es miedo bueno, significa que estamos corriendo el riesgo de ser felices»

«Me encanta que siempre sepas lo que decir» David la agarró por la cintura y la besó, sin prisa, queriendo prolongar cada segundo al lado de la mujer que amaba.


«¿Será David de regreso?» rezongó Emma cuando el timbre sonó. Ella y Regina estaban echadas en el sofá, viendo una película cualquiera

«Ve a abrir»

«Ve tú»

«No, amor, ve tú»

«Vaga» dijo Emma mientras se dirigía a la puerta «¿Puedo ayudarla?» le dijo a la mujer pelirroja que tenía delante

La mujer miró a Emma de arriba abajo y esbozó una sonrisita de aprobación.

«¿Debo presumir que tú eres mi cuñada?»

«¿Zelena?» dijo Regina levantándose rápidamente del sofá.

«Hermanita» la pelirroja entró en el apartamento y las dos se saludaron dándose un beso en cada mejilla.

«¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?»

«Ah, llamé a David, me dijo cómo encontrarte. Y vine para traerte una oferta de mamá»

«Entonces es mejor que nos sentemos» dijo Regina desanimada y entonces se dio cuenta de Emma, de pie a su lado «Emma, amor, como ya debes haber deducido, esta es mi hermana Zelena»

«Es un placer conocer a la muchacha que ha agitado tanto la vida de nuestra familia» dijo Zelena sonriendo. Emma se dio cuenta de que las hermanas no podían ser más diferentes, mientras que Regina era una profesional respetada y sería, la hermana parecía una de esas mujeres burguesas que no hacen nada aparte de ir de compras.

«El placer es mío» Emma forzó una sonrisa, todo lo que venía de la familia de Regina la dejaba con la mosca tras la oreja.

«Entonces, ¿qué es lo que quiere ella?»

«Vaya, estás rabiosa con mamá, ¿eh?»

«Claro que lo estoy, se metió con lo más importante de mi vida»

«Mira, yo no quiero saber lo que pasó. Solo estoy aquí como mensajera y solo porque estaba en la ciudad y decidí venir a ver cómo estaba mi hermanita»

«¿Cuál es el recado, Zel? No espero nada bueno de mamá desde hace tiempo»

«¿Sabes que el Tribunal de Nueva York tiene una nueva juez, verdad?»

«Supe que estaban buscando a alguien nuevo, porque el juez Watson iba a jubilarse»

«Pues eso, mamá quería el cargo para ti. Peeero, ya tenían a otra candidata»

«¿Y?»

«Y sabes cómo es nuestra madre, no se rinde tan fácilmente. Y sabes que es amiga del alcalde»

«Amiga claro» dijo Regina con evidente desdén. Conocía muy bien el sórdido romance de su madre con el alcalde.

«Entonces, ella quiere que tú seas la fiscal, porque la nueva juez decidió renovar a todo el personal. Hay tres puestos disponibles. Uno de ellos es tuyo si sales bien de la entrevista»

Regina intercambió una mirada con Emma, aquella era una oportunidad única, pero no quería hacer nada que destruyese la relación de ellas en aquel momento.

«¿Tú qué piensas?»

«Creo que es una oferta de paz generosa. Y…no quiero que estés peleada con tu madre por mi causa»

«Entonces, ya que tu novia te ha dejado, ¿vas a aceptar?»

«Mi novia no ha dejado nada, Zelena, yo solo pregunté su opinión, la decisión es enteramente mía»

«Claro» dijo Zelena con una sonrisita en la comisura de los labios «Antes de que decidas, hay una cosa más»

«¿El qué?»

«Mamá dice que quiere pedirle disculpas a Emma»

«¿Qué?» exclamaron a la vez Regina y Emma

«Esa también fue mi reacción. Pero creo que Cora haría cualquier cosa para tener a su queridita de vuelta»

«No necesito que me pida disculpas» intervino Emma «Por mí está todo bien»

«Se lo haré saber»

«Entonces, dile que haré la entrevista»

«Genial» dijo Zelena con aprobación

«Zel, ¿quieres beber algo?» ofreció Regina como muestra de buna voluntad

«Champán estaría bien»

Regina se levantó para coger la bebida, dejando a Emma y a Zelena a solas.

«¿Sabes, Emma? Me has gustado. Irritas a mi madre como Regina y yo nunca pudimos»

Emma no puedo evitar sonreír

«¿Por qué te gusta irritar a tu madre?»

«¿Por qué? También te gustaría molestar a alguien que intenta controlar tu vida en todos los aspectos. ¿Y quieres un consejo de cuñada?»

«Bueno, sí»

«No creas ni por un segundo en esa historia de petición de disculpas»

«Ya me lo imaginaba»

Zelena sonrió.

«Pero has hecho bien en fingir delante de Regina, porque ella puede sentir rabia, pero quiere a nuestra madre más que a cualquier cosa. ¿Por qué crees que nunca consiguió liberarse totalmente de ella? Regina se deja controlar por nuestra madre muy fácilmente, si tú no hubieras aparecido en su vida, ahora estaría casada con David, no tengo ninguna duda»

Emma no sabía qué decir sobre eso y se sintió feliz al ver a Regina regresando a la sala. Zelena bebió de su copa de champán muy rápido y enseguida se despidió de Regina

«¿Por qué siempre te quedas tan poco en la ciudad?»

«Porque este es un lugar idóneo para que me corten las alas y ya me conoces, adoro volar»


«¿Por qué pareces más nerviosa que ayer?» dijo Belle sonriéndole a Ruby. Estaban en una mesa reservada en un restaurante japonés.

«Porque te quedas mirándome de esa manera»

«¿De qué manera?»

«No sé explicar»

«De la manera en que se mira a una hermosa mujer. Esa es la manera en la que te miro»

«Y encima dices esas cosas…me pongo más nerviosa aún»

Belle, que estaba al otro lado de la mesa, se levantó y se sentó en el puf al lado de Ruby.

«Está bien saber que te pongo nerviosa, quiere decir que te hago sentir algo»

Ruby se removió, sorprendida ante la proximidad de la otra mujer.

«¿Qué te contó Emma de mí?» preguntó, decidiendo que aquel era un camino seguro

«Me contó que eres su mejor amiga, me dijo que eres una de las mejores alumnas de la facultad, que eres divertida, que haces de todo para ayudarla a ella y a Regina a estar juntas. Lo que me lleva a la conclusión de que eres una adepta a los romances» Belle tocó gentilmente el rostro de la muchacha «Eres de las que creen en el amor verdadero, ¿verdad? Que cree en las almas gemelas»

«Te mentiría si no te dijera que espero algún día enamorarme perdidamente como en las historias»

«Personas como tú son raras hoy en día, ¿sabes?»

«Es porque la mayoría de las personas ha pasado por tantas cosas malas que acaba perdiendo la capacidad de creer en el amor»

«¿Y tú no has vivido cosas malas?»

«Puedes estar segura de que sí, pero escogí seguir creyendo»

«¿Puedo preguntarte una cosa?»

«Sí»

«¿Por qué te marchaste conmigo anoche? Estaba segura de que te disputaba con Graham»

«Porque él es como todo los otros que he conocido y tú…»

«¿Y yo qué?» preguntó Belle con curiosidad, su mano alcanzó la de Ruby sobre la mesa.

«Eres intrigante»

«Tú eres intrigante, nunca consigo descifrar lo que está pasando por tu mente. En un segundo creo que quieres lo mismo que yo, y al otro, tu mirada huye lejos de la mía y pienso que estoy aquí haciendo el ridículo»

Ruby no se había dado cuenta, pero aguantaba la respiración mientras Belle hablaba.

«No estás haciendo el ridículo» su voz fue apenas un susurro vacilante, pero fue suficiente para poner una sonrisa en el rostro de la mujer que tenía delante.

«Me muero por besarte ahora» Belle usó un tono calmo, mucho más calmo de lo que se sentía en aquel momento «Pero no lo voy a hacer, no hasta que tú estés lista. No hasta saber que estás segura de lo que quieres»


El lunes, cuando Regina entró en la sala para hacer su entrevista tuvo la certeza de que el destino estaba jugando con ella, o su madre era mucho más manipuladora de lo que ella pensaba, pues en el sitio donde se ponían las personas que harían la entrevista estaba Jessica, la pelirroja de la discoteca con quien casi tiene un rollo antes de arreglarlo todo con Emma.