Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v… aclarado esto aquí vamos

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Hiding

Por Mimi chan

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Capitulo 20

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Es extraño, extraño y… sorprendente. Como es que puedes llegar a añorar tanto a alguien, desear tanto volverlo a ver, que se convierte en algo cercano a la necesidad. Porqué… volver a ver unos ojos conocidos, una sonrisa familiar, no significa únicamente que estas de nuevo ante una persona. Volver a ver unos ojos conocidos, significa recordar todas las veces que sus miradas se han cruzado y todos los significados infinitos que esta mirada conlleva. Volver a ver una sonrisa significa revivir todos los momentos felices.

Oh y la mirada de Inuyasha y su sonrisa llena de sol, tenían un millón de significados para ella.

Eso es lo que ella estaba sintiendo en ese momento. Jenny había entrado a su oficina para decirle que Inuyasha, llegaba a verla, le dijo a su secretaria que lo hiciera pasar y sintió una descarga de adrenalina en el cuerpo, su anticipación por verlo era casi infantil, solo se había sentido así cada vez que tenía que enviarle un mensaje por parte de Kikyou, pensando la forma en que lo haría, esperando con emoción la expresión de su rostro al recibirla, ¿Se enojaría?, ¿Sonreirá?, ¿Se sorprendería?, ¿Podría esa expresión infinitamente más hermosa de reto en su rostro?

"Oh Kagome no aprendes" pensó regañándose a su misma.

Inuyasha entró a su oficina mientras ella apilaba unas carpetas a su lado como si estuviera ocupada y distraída, si hacía contacto visual...

- Oyaho – saludó desde la puerta.

- Oyaho gozaimasu – respondió ella. Todo mundo le hablaba en ingles, pocas personas en realidad seguían usando japonés con ella, extrañaba oírlo, pero quería concentrarse en lo que llevaba a Inuyasha allí. Con un ademán lo invitó a sentarse delante de ella – ¿Lo encontraron? ¿Lo detuvieron? ¿Han descubierto algo?

- Si – le respondió el joven detective pronto – a eso he venido.

- ¿Encontraste al tal Giles Jones? – le preguntó con premura. Después de todo el tiempo que le habían dado, podía haber escapado y no resistía la ira del pensar en eso.

- Si, acudí a la dirección que me diste y lo encontré allí. Su verdadero nombre es Mattew Lane, y si, es un proxeneta que la policía tenía tiempo buscando. – Le explicó en detalle, cosa que no debería hacer pero Kagome merecía saberlo. – Una cirugía de nariz, un cambio de nombre y se les había borrado del mapa.

- Hasta que…

- Precisamente eso he venido a decirte – la interrumpió – no fue el tal Lane quien mato a Nakamura, estaba en la producción de una película pornográfica en la hora que el forense nos ha dicho que Nakamura murió, tiene un montón de actrices y gente de cámaras y demás que lo ubican en otro lugar de donde la encontramos.

- ¿No fue él? – dijo con incredulidad. La chica había estado completamente segura que había sido él.

- No, y hay más – siguió él, sin saber cómo tomaría Kagome lo que había descubierto. – La chica en realidad no se llama Yuki, sino Sachi Nakamura, buscamos sus huellas en el sistema y esta como desaparecida en Tokio.

- ¿Sachi? – preguntó Kagome.

- Si.

Kagome se sentó en su silla cuidadosamente, completamente confundida. ¿Cómo había pasado eso? Ella siempre tenía tanto cuidado con las identidades de las modelos, con tener sus antecedentes, no importaban si fueran buenos o malos, pero quería saber con las personas que estaban tratando.

- No te culpes tanto – le dijo él como si adivinara sus pensamientos – la persona que la reportó desaparecida ha sido su hermana gemela Yuki. Son casi idénticas. Por lo que nos contó por teléfono, su hermana le robó sus documentos y con ellos desapareció.

- Pero ¿Por qué?, ¿De qué estaba huyendo?

- Su hermana llega en dos días para explicarnos y recoger el cuerpo de Sachi – le respondió.

- Pobre Yuki… Sachi – dijo con un suspiro pesado – era… el tipo de chicas que podría comerse al mundo, ¿Quién podría…?

- Lo descubriremos – reiteró Inuyasha – No es tu culpa.

- Cole me contrató justo para que cuidara de las chicas – dijo ella, apoyando su cabeza en sus manos. – Todas ellas. No imaginas a los peligros que estas chicas están expuestas todos los días y Sachi me lo advirtió – dijo con desesperación, ¿Cómo lo había dejado pasar?

- Pero no fue quien creía ninguna de las dos Kagome – dijo él avanzando a ella, a un par de pasos de ella, no sabía cómo acercarse a ella. – Escucha, no sé quien ha sido pero es algo que ninguna de ustedes pudo advertir – se decidió y se acercó para agacharse y verla a la cara, con una mano le alcanzó el rostro. – No eres una súper heroína después de todo, no es tu culpa.

Kagome se quedó quieta allí en ese lugar mirando los ojos dorados de Inuyasha tan cerca de los suyos, brillantes trozos de miel y oro viejo que la miraban tan de cerca, tan cálida y comprensivamente. La única vez que la había mirado así había sido…

- Gracias – dijo y alejó su mirada de él, levantándose para hacer distancia entre los dos – gracias por esforzarte tanto por ella, lo merece, era una gran chica. Solo hay 3 modelos orientales en la agencia además de Yu… Sachi, pero ella era con la que más congeniaba, era más que solo una modelo hubiéramos llegado a ser buenas amigas. Era lista y ambiciosa, pero era una chica tan sencilla… en una ocasión, cuando venía con…

Se detuvo. Había traído un par de veces a Inoue a la agencia porque la Sra. María se había resfriado y no tenía con quien dejarlo, Sachi había cuidado del bebe por un rato mientras ella estaba en junta.

- ¿La viste alguna vez con algún amigo o conocido? – dijo tratando de entender la frase que había dejado a la mitad.

- No. – Dijo ella decidida a no revelar nada. – Era yo la que venía acompañada por alguien.

- Oh, ya veo – no trataba de ocultar con quien estaba Sachi, sino con ella. – Bueno creo que es todo lo que puedo decirte por el momento. Seguimos investigando en su apartamento, con sus vecinos y las personas que la conocían, cualquier cosa que escucharan o vieran de extraño con respecto a ella en sus últimos días de vida.

- Entiendo, suerte con eso.

- Si, gracias.

Inuyasha se apartó de ella y caminó a la puerta, pero a medio camino se detuvo y la volteó a ver.

- Kagome… – la llamó

- Si – respondió ella.

- ¿Cenarías conmigo? – un "no" estaba tan bien pintado en sus ojos que dolió. Un "no" que tenía una sombra profunda de miedo – ¿Un café?

- Lo siento, no puedo – dijo ella con pesar – estoy muy ocupada y… me esperan en casa.

- ¿Jordan? – aventuró el chico.

- No – respondió ella con sinceridad – Cole y yo solo somos amigos, pero… hay alguien más.

- Piensa en ello – insistió el detective – creo que nos haría bien hablar, solo un café Kagome.

- Lo pensare.

Él quería decir algo más, tener las palabras para convencerla, pero no las poseía. Sí ella no quería hablar con él más que en un plano oficial, no podía obligarla a nada.

- Cuando tengamos nuevos descubrimientos, vendré a informarte – dijo a modo de despedida.

- Gracias – le dijo ella.

- Mattana.

- Mattane.

Y así Inuyasha salió de su oficina. Kagome se cubrió el rostro con las manos y apoyó los codos en el escritorio, miró el pliegue de su falda que era lo único que había realmente en su campo de visión ¡Dios! ojala y él nunca se enterara de quien la esperaba en casa. Casi podía enojarse con el tan Mattew Lane no fuera quien hubiera lastimado a Sachi, ¡Kami sama, ojala descubrieran a su asesino pronto!

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Inuyasha llegó a las oficinas de la policía y a su escritorio casi trinando de coraje.

"Me esperan en casa" sonó de nuevo en su cabeza, "me esperan en casa" "me esperan en casa" ¡Me esperan en casa! Sí en ese momento alguien poco astuto se le ponía enfrente, no podía asegurar tener el suficiente control para no molerlo a golpes.

Pudo haber dicho "tengo un compromiso esta noche" lo que significaba que salía con alguien, eso de algún modo era tolerable, pero le había dicho simple y llanamente que ¡la esperaban en casa!, lo que significaba que vivía con alguien, que tenía alguien en su vida con quién compartía sus risas, sus sueños, sus pensamientos, su cama.

Estaba completamente consciente de que esto, era una muy grande posibilidad, que después de esos cinco años ella había podido encontrar a alguien que estuviera a su lado, pero su apuesta había sido siempre por Jordan, no sabía cómo era posible que él después de conocerla la hubiera dejado ir, el chico había estado enamorado de ella, no la amaba eso también siempre había sido obvio, pero como no enamorarse de ella, eso era evidente, como era que la había dejado que viviera con alguien más, eso era inaceptable.

Su teléfono sonó en ese momento y lo levantó con ira.

- Taisho – dijo con fuerza.

- Hey chico, tranquilo con ese tono – dijo el otro lado el detective Mc Allister.

- ¿Qué pasa? – moduló su voz al reconocer la voz de su colega

- Solo quería saber sí habías conseguido algún tipo de información de la jefa de la modelo – dijo con cierta cautela – sí necesitas ayuda.

- Nada nuevo, tendremos que esperar a Yuki Nakamura- dijo sin darle detalles de su cita con Kagome, mejor que nadie supiera que se conocían podían sacarlo del caso.

- Ya.

- Iré al gimnasio un rato, sí tienes cualquier dato nuevo…

- Ve chico quema toda esa rabia – dijo su compañero - es mejor que trabajes con la mente despejada.

Inuyasha no agregó nada más, solo colgó el teléfono, tomó su chaqueta y se dirigió al gimnasio, aun tenía mucho trabajo por hacer, pero con esa rabia no lograría dar dos pasos adelante, por lo menos por 30 min. quería aporrear algo para recuperar su calma.

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Todavía no era siquiera la hora de comer cuando Kagome regresó a casa, había puesto en orden las actividades el día y había salido del lugar. Necesitaba la paz de su casa, las horas que había estado en la oficina, su mente no dejaba de dar vueltas y vueltas. Quería sostener a Inoue y recuperar su rutina y su sosiego. Al llegar el suave aroma a arroz y verduras le dio la bienvenida.

- Tadaima – saludó desde la puerta quitándose los zapatos.

- Okaeri nasai Srita. Kagome – dijo la Sr. María desde la cocina, había sido tan amable al aprender los saludos básicos para ella, además de cocina japonesa ahora mismo estaba preparando arroz con curri que olía de maravilla – y ¿Ese milagro que llegue tan temprano a casa?

- Ha sido un día tranquilo – dijo mientras se asomaba a la cocina para oler mejor – ¿Cómo se ha portado Inuoe?

- Un demonio como siempre – dijo con una sonrisa amplia – no sé de donde aprendió a esconderse y de pronto saltar de cualquier rincón gritando "nana"

- Lo has dejado ver los Teletubies quizá – dijo Kagome divertida.

- ¡No! – dijo con un escalofrió la mujer – me dan miedo, no sé ni siquiera que son, señorita, pero no son bebes y no son normales, pero si ve mucho a los backyardygans.

- Bien supongo que es cien por ciento la televisión – dijo divertida – Iré a verlo.

Kagome subió sin tardanza a la habitación de su hijo. El chico estaba en su cama brincando tratando de ¿Pegar una goma de mascar al techo? ¡Dios! lo pilla 10 segundos después y…

- ¡Inuoe! – dijo en voz alta.

Como un grito de guerra el niño la volteó a ver y se sentó derecho en su cama para levantar sus brazos a ella.

- Oka… Okasan – la animaba a levantarlo – ¡Oka san!

- Aka chan (bebe) – lo levantó de la cama para apretarlo a su pecho – ¿Qué se supone que estabas haciendo?

- No Kagome, no Aka chan – le gritó el niño en reclamo - Sukko!

- ¿Sukko?… - dijo tratando de entender lo que quería decir, aventuró – ¿Suekko? (niño grande)

- Otona –le dijo haciendo un gesto sobre su cabeza – ¡otona! (grande).

- Bien, suekko.

Kagome las había visto realmente complicadas para poder conseguir series de televisión para niños en japonés. Quería que Dai tuviera firmes raíces de quien era, así que en lugar de dejarlo ver las series de América para que aprendiera el inglés había tomado la decisión desde el año pasado de que aprendiera el japonés. Trataba de hablarle la mayor parte del tiempo en japonés aunque había introducido mucho de inglés y español a su vocabulario. Quizás la combinación de tantos diferentes dialectos fue lo que hizo que su hijo aprendiera a hablar tan rápido, con la misma habilidad que cualquier niño de su edad, pero en tres diferentes lenguas. Esperaba con impaciencia poder incluirlo en el kínder garden, su pequeño bebé sería un genio.

La Sra. María se asomó por la puerta de la habitación, apenas la vio el niño, le gritó.

- ¡Sobo!

- Por algún motivo me gusta más un suave nani o nana – dijo la mujer, cruzando sus brazos - en español un "sobo" es una cosa muy distinta.

- No es nana, Sr. María – le explicó con una sonrisa mientras el niño trataba de bajar de sus brazos, era tan inquieto que no podía tenerlo más de cinco minutos en brazos – le está diciendo abuela.

- Abuela – dijo con un tono fingido de molestia – ya tengo 10 nietos y todos me dicen Mami.

- Si le dejas que te diga mami te pedirá dulces todo el tiempo – le dijo la chica divertida.

- ¿Dulces se dice Mami? – dijo tratando de atrapar todo lo que pudiera de japonés, era más bien un idioma divertido.

- Amamiya, Dulcería, casi – dijo levantando al niño en brazos y subiéndolo sobre su cabeza sugirió – ¿Oba chan?

- Sobo – insistió el pequeño.

- Oba chan – repitió Kagome cantarina.

- Sobo – insistió de nuevo Inuoe.

Kagome volteó a ver a la señora María con una disculpa en los ojos, la mujer fue a su lado y le pidió al niño y lo miró a los ojos.

- Nana – le ordenó.

- Sobo – dijo el niño sin cambiar de opinión.

- Nana – insistió la mujer.

- Banana – gritó el niño divertido.

Kagome soltó una carcajada limpia e Inuoe, la siguió la señora María suspiró rendida y volteó a verla a ella y luego de nuevo a su hijo.

- Bien, bien sobo, kodomo.

- Sukko.

- Me rindo – dijo por fin – Srita. Kagome, tiene una llamada por teléfono, su amiga Sango.

- Gracias.

Kagome salió de la habitación mientras escuchaba a su hijo rebatiendo con su niñera mexicana en japonés. Cogió el teléfono que estaba fuera de su base en la cocina

- Sango chan – saludó con alegría.

- Kagome chan, que alegría escucharte. – Respondió su mejor amiga – Me avisaron que llamaste buscándome.

- Si, están pasando tantas cosas aquí que realmente quería hablar con alguien – dijo con cierto pesar.

- ¿Todo está bien? – Preguntó la chica alerta – ¿Le ha pasado algo a Inuoe?

- No, gracias a Dios no tiene nada que ver con él… - suspiró – es su padre.

- ¿Inuyasha?

- Inuyasha, está aquí.

- ¿Qué?, ¿Fue a buscarte?

- No, está trabajando para la policía de Nueva York – dijo sentándose sin fuerza en la sala con el teléfono inalámbrico - fue una casualidad. ¿Tienes tiempo el día de hoy para hablar?

- Si, por supuesto – dijo sin dudar su amiga - ¿Nos vemos donde siempre?

- Gracias amiga – dijo Kagome.

- Te espero allí a las 7 ¿Está bien?

- Nos vemos en un rato entonces.

Colgó el teléfono y por egoísta que fuera, le alegraba que Sango estuviera cerca de ella.

Fin capitulo 20

16 de agosto de 2013

10:41 p.m.

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Nota de autora: hola de nuevo chicas, he de admitir que me han sorprendido mucho, que en un solo día me llegaran 13 reviews me ha hecho muy feliz.

Bueno aquí el siguiente capitulo, como ven Sango está a punto de hacer su aparición, la historia de Sango también es algo que tener en cuenta así que por favor no se la pierdan.

Mil gracias a: Fel (por lo menos ya no te metes en mi cuenta) Akane Love, Luxi, Amaterasu97 (espero tu mensaje), Yuiren3, Dal Higurashi, Javita0san, Faby Sama, Dixy Taisho, Haru10, Bruxi y Marianux por sus preciosos reviews de verdad los disfruto muchísimo.

Y oh ya pasamos los 200 reviews y solo estamos en el capítulo 20 estoy pletórica lo juro. Y esta vez el premio es para Amaterasu97, como te comente espero tu mensaje.

Solo me resta despedirme, si te ha gustado la historia me encantaría saberlo, ojala puedas dejarme un mensajito.

Tata

Mimi chan