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LOS DOS LEONARDOS

¡ZZZUUUUMMMM!

Algo pasa muy rápido por La Guarida.

¡ZZZUUUUMMMM!

¡Va y viene a toda velocidad!

- ¡Ujjjuuuuuuu! –

Es Miguel Ángel que está poniendo a prueba las mejoras hechas a su turbo patineta.

¡ZZZUUUUMMMM!

¡Y pasa muy cerca de Splinter!

- Miguel Ángel… –

La voz de Splinter es severa; casi se le cae la delicada taza con té que lleva.

-… deberías seguir el buen ejemplo de tu hermano Leonardo y su amigo Usagi-san. –

Miguel Ángel sigue volando pero ya no festeja.

Usagi está de visita. Está con Leonardo en el dojo, meditando.

En eso llega Donatelo.

- ¡Estabilidad idónea…! – dice entusiasta checando los cambios del juguete de su hermano.

- Donatelo… –

Dice de nuevo la voz severa (Splinter está sentado en el sofá; va a ver su telenovela favorita).

-… deberías seguir el buen ejemplo de tu hermano Leonardo y su amigo Usagi-san. -

Donatelo ya no van tan rápido tras Miguel Ángel.

Éste da una última vuelta a su casa.

- ¡Mikey! – Rafael sale furioso de su habitación – ¡Haz tu escándalo en otra parte! ¡No me dejas leer mi revista Rolling Stone! –

Es ignorado y Rafael va tras el alborotador de la paz.

- Rafael... – Splinter le habla cuando está cerca - deberías seguir el buen ejemplo de tu hermano Leonardo y su amigo Usagi-san. –

La furia de Rafael aumenta.

Donatelo se detiene cerca del dojo, Miguel Ángel aterriza junto a él y Rafael se acerca a sus bros.

Miran al dojo no muy contentos.

Siempre es lo mismo.

Splinter los regaña por no ser tan disciplinados como el hermano mayor, y cuando Usagi los visita, las llamadas de atención se duplican.

Los tres se miran un segundo y echan a andar.

Mejor van a salir a dar la vuelta para no seguir oyendo el sermón.

Y de repente…

¡KRASH!

¡KRASH!

¡KRASH!

¡Los tres reciben un bombardeo de huevos con harina!

Enojados y enharinados, voltean a todas partes buscando al culpable… pero no hay nadie que esté burlándose de ellos.

No hay nadie, excepto… en el dojo.

Leonardo y Usagi no se han movido, aparentemente.

No pueden creer lo que están pensando.

Y tan seriecitos que se ven ese par de frikis del Bushido.

- ¡AH! –

¡Rafael y Miguel Ángel se lanzan sobre ellos para vengarse…!

¡KRASH!

¡KRASH!

Son recibidos por más huevos con harina.

- ¡Cof! ¡Cof! –

Leonardo y Usagi, de pie, sonríen.

Pero la sonrisa de la victoria no les dura.

- Ejem. – oyen un carraspeo y voltean.

Es Donatelo que carga un arma de buen tamaño.

- Esperaba con ansia poner a prueba esta preciosidad. –

Sonríe esa sonrisa de genialidad que me encanta =)

Es una pistola de agua pero, obviamente, no es cualquier pistola de agua.

Leonardo y Usagi ni siquiera tienen tiempo de despedirse de este mundo.

Pagan caro su error de haber subestimado a uno.

¡SSSPLAAAAAAAASSHHHH!

¡Donatelo les rocía un chorro de agua del tamaño de las Cataratas del Niagara!

- ¡Hey! – alguien grita.

- Niños. –

Splinter parece frustrado por no poder disfrutar de su novela, sin embargo, sonríe.

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N/A:

Usagi fue tremendo cuando era un niño, y me gusta pensar que le encanta participar en las bromas que Leo le hace a sus hermanos.

Pero, te preguntaras: ¿Donatelo pudo vengarse?

Éste es un drabble, no puedo extenderme más. Lo dejo así para que divagues lo que pasó después. No quiero que las fans de Leo y Usagi me reclamen porque ellos son perfectamente capaces de esquivar el chorro de agua.

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Creo que ya había escrito algo parecido en un fic, pero quería postear algo para celebrar el Día del Niño =)

Espero que sigas siendo niño(a) de corazón.

Yo no tuve infancia, así que me estoy desquitando a pesar de tener 30 y tantos.

Y los que me faltan.

n.n