Try again
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura tiene 21 años, una familia terrorífica, una mejor amiga que se va a casar, una carrera de periodismo que absorbe su vida y un nefasto historial en cuanto a hombres, ah… y algo así como un amigo que no pierde la oportunidad de burlarse de su desastrosa vida pero también de echarle una mano cuando la necesita. UA.
21.-
Me volteé hacia un costado de la cama y abracé la almohada ya un poco exasperada. Llevaba casi dos horas desvelada pese al cansancio que supuestamente me poseía, mi cabeza era como un disco eterno sin pausa, los pensamientos no podían dejar de correr, las imágenes del día no dejaban de repetirse y mis sentimientos se revolvían en una amalgama suicida. ¿Cómo había sido tan ingenua para no darme cuenta de lo que estaba empezando a sentir por él? ¿En qué minuto había cruzado la línea? Pero seguía sin poder responderme aquello y pese a las miles de vueltas volvía a lo mismo, estaba en un callejón sin salida. La guinda de la torta a mi vida en picada, para añadirle al cuadro ahora tenía el fijarme en el único sujeto fuera de mis pistas.
Tomé el celular y vi la hora, la una de la madrugada, estaba claro que no podría dormir, me levanté y fui a la cocina con la esperanza de servirme un vaso de leche o algo. El apartamento estaba en silencio total, hacía más de dos horas que nos habíamos dado las buenas noches con Syaoran, supuse que dormía profundamente ya, después de todo con el pasar de las semanas había comprobado que dormía como tronco, era cuestión de poner su cabeza, cerrar los ojos y quedarse dormido.
Encendí la luz y me senté en el pequeño comedor de la cocina. La aguja del reloj retumbaba como el único sonido en todo el lugar. De pronto se me vino una idea, ya que no estaba en plan de dormir… ¿por qué no cocinar algo? Revisé las estanterías para asegurarme que estuviese todo y me dispuse a hacer galletas de chocolate, quizás así podría llevarle a Touya cuando nos viésemos al día siguiente.
Comencé a preparar y mezclar los ingredientes tal cómo recordaba de la receta típica que usaba. Encendí el horno, acababa de llenar la primera bandeja con galletas para meter a cocinar cuando por el rabillo del ojo vi aparecer a un adormilado Syaoran, nos miramos unos segundos y percibí su sonrisa torcida dirigida hacia mi.
- Son casi las dos se la mañana y tú estás haciendo…
- Galletas…- completé su frase algo avergonzada, en parte porque así de desordenado y desprolijo me parecía más… atractivo aún. ¿Se percataba que su pantalón caía demasiado debajo de sus caderas? Oh, dios… - No podía dormir.- añadí tratando de desviar mis pensamientos.
- ¿Así que te has venido a cocinar? – preguntó acercándose y mirando la mezcla, metió el dedo y probó un poco antes de cerrar los ojos- Chocolate, mi favorito… - sonreí.
- ¿En serio?
- Amo todo lo que tenga chocolate… - respondió sentándose en una silla y observándome mientras metía la lata en el horno. Tomó el vaso de leche que me había servido para mi y bebió un sorbo sin ningún reparo.
- ¿Y qué hay de ti? Creí que dormías…
- Dormía, pero me ha despertado Kyo, llamándome al celular… estaba completamente ebrio.- me reí y negué con la cabeza mientras llenaba la segunda lata para meter al horno.
- Kyo es agradable…
- Le caes bien, también al resto…- confesó ladeando el rostro- Creen que eres de las tías buenas…
- ¿Y tú no lo crees? – pregunté a broma la forma en que se expresó. Expulsó el aire como aguantando una risa y negó con la cabeza.
- Yo también lo creo… me extraña que desconfíes, Kinomoto…- replicó en tono jocoso.- Ven acá…- dijo palmeando la silla a su lado, deseé que no lo hiciera, ¿por qué lo hacía parecer todo tan natural y perfecto cuando mi interior era de pronto un cúmulo de nervios y contradicciones? Aún así me senté a su lado y le observé. – Estuve pensando en lo que dijiste, de tener un novio y esas burradas…
- Li…- le advertí sacándole una sonrisa.
- Vale, de todas esas cosas que quieres…
- Y que tú no…- le completé, porque sí, estaba claro que no las quería, siempre lo había sabido, sin embargo con la conversación que tuvimos aquella tarde me quedó más que claro. La cosa era ¿por qué?
- Las tuve… en cierta forma…- dijo mientras alzaba el rostro esperando mi reacción, por supuesto en un primer momento no entendí nada, hasta que la confusión llenó mi rostro, ¿estaba diciendo que…
- ¿Qué quieres decir? ¿Qué tuviste novia o qué?
-Estuve comprometido, Sakura…
El sonido de las manecillas del reloj se transformó en lo único audible en ese momento. Pestañeé un par de veces asimilando esas dos palabras, que si no hubiese escuchado de su propia boca no las hubiese creído. Estuve comprometido. Mi mente trajo una imagen rápida de él con una chica de la mano y… algo se estremeció en mi interior, no supe si por sorpresa o por el hecho que por primera vez mi mente pensara en él con otra mujer en algo serio.
- ¿Te ibas a casar?
- Es el plan cuando te comprometes, ¿no? – preguntó ladeando el rostro y observándome fijamente, como siempre.- Aunque no fue por decisión propia, el compromiso con Meiling estaba prácticamente pactado.
- ¿Y que pasó?
- Lo deshice- respondió secamente- Dejé todo y me vine a Japón.
- ¿Y eso cuando pasó?
- Cuando tenía 20 años…
- ¿A qué te refieres con pactado? ¿No lo pediste tú?- negó con la cabeza.
- Eran los planes de mi madre.
Me quedé muda sin saber qué decir, mi mente era un torbellino de interrogantes que no lograba ordenar. La situación me parecía bizarra y extraña. ¿Li comprometido para casarse?
-Mi familia es de esas que se toman muy en serio las tradiciones y siendo el único hijo varón tenían planes… planes que mandé a la mierda, por eso ya no me comunico con ellos…
-¿Y qué pasó con ella?
Rompí el compromiso.- dijo resuelto- Nunca quise casarme con Meiling y ella lo sabía, sólo que no hacía nada por ello, hasta que me decidí…
- Wow… es… - bufé tratando de encontrar las palabras adecuadas para toda esta nueva parte de su historia la cual me pillaba completamente por sorpresa.- Quiero decir…
- ¿Entiendes por qué ya no quiero eso en mi vida? – preguntó – Porque por veinte años creí que estaba confinado a ello y no era una idea demasiado grata…- añadió burlón- casarme, tener hijos, asumir negocios familiares que no quería…
- ¿Y no te importó dejarlo todo?
- Tomé las riendas de mi vida, Sakura… no hay nada más satisfactorio que eso… llegué a Japón con apenas unos ahorros, como tenía buenas notas no costó transferirme de universidad, conocí a la gente precisa y armé mi propio café con la ayuda de un socio… fin de la vida planeada, yo construyendo mi propio futuro… - suspiró- Y no, no te creas que tuve un pasado atormentado y sufro por ello como un marica débil traumado…- añadió burlón.- No me arrepiento de nada de lo que he vivido en toda mi vida… - se echó hacia atrás en la silla y miró el techo- la vida es como es, capeas las olas y listo…
Medité sus palabras tratando de imaginarme todo, su vida en China, su llegada a Japón, sus nuevos planes de vida, su cambio radical de estilo de vida… Jamás –y cuando lo digo es en serio- me había imaginado que Li tuviese una historia como esa detrás… era difícil imaginárselo cuando ya lo había conocido de aquel modo, desenfadado, libre, con su propio modo de vivir la vida…
- ¿Y nunca la quisiste… a…
- ¿A Meiling? La quería, después de todo nos conocíamos desde niños pero nunca me gustó de ese modo… - explicó.
- ¿Y ella? ¿Ella no se enamoró de ti? – se encogió de hombros y miró hacia arriba nuevamente mientras se estiraba.
- Quizás sí…
¿Cómo habría sido para la chica después de la partida de Li?
Me levanté a revisar las galletas al horno, estaban listas, las saqué de la lata tratando de no quemarme debido al nivel de desconcentración por la conversación que estaba teniendo con Syaoran. Una parte de mi –una muy grande- sentía que todo al fin tenía sentido, un lamentable sentido, Li nunca se amarraría a una chica… Dejé las galletas en un plato e inmediatamente le vi sacar una y echársela completa a la boca.
-¡Están calientes! – espeté sorprendida.
- Están deliciosas… - murmuró con la boca llena- Tú deberías dedicarte a esto… en serio… - opinó mientras masticaba toscamente.
- Te enfermarás.
- Me cuidarás…- dijo en tono jactancioso. Me reí.
- Eres imposible…
- Y tú me soportas así…- añadió levantándose y desordenándome el cabello mientras iba hacia el bowl de la mezcla y lo tomaba- ¿Qué opinas si te ayudo? A tu paso terminarás de hacer las galletas mañana por la mañana…
- ¡Hey! ¿Qué quieres decir con eso? – dije haciéndome la ofendida.
Lo cierto es que no lo estaba, no podía estarlo, menos aún cuando sabía que acababa de confiarme una parte de su vida que seguramente no muchos sabían.
OoO
La mañana siguiente pasó rápida, sobre todo porque con Syaoran nos dormimos casi a las cuatro de la mañana y como era de esperarse me quedé dormida para la primera clase del día, si no fuese porque él fue a despertarme, hubiese continuado durmiendo, el almohadón que tiró en mi cabeza me recordó las veces que Touya iba a mi habitación por lo mismo para que no llegase tarde a la escuela. Y hablando de mi hermano… había quedado de almorzar con él y el miedo a esa conversación comenzó a aumentar conforme avanzaba la mañana. Sabía que no se quedaría satisfecho hasta que le dijese toda la verdad de lo sucedido en el cumpleaños de la bruja de Sonomi, ¿qué hacer? ¿contarle todo? ¿podría hacerlo?
Aún no lograba encontrar respuesta a ninguna de esas interrogantes cuando ya me encontraba en su apartamento tocando la puerta. A los pocos segundos sentí unos pasos y Touya me miraba con el ceño fruncido como si algo estuviese muy mal.
- Te ves pésimo, monstruo.- dijo dándome el pase. Ni siquiera me esforcé en negarlo, sabía que era cierto, después de todo apenas había dormido unas cuatro horas.
- Te hice galletas… - dije sacando una bolsita de papel y dejándola en la mesa de la cocina, lo cierto es que fueron las pocas que logré salvar de las garras de Li. Las miró unos segundos y asintió con una mínima sonrisa.
- Está listo para que almorcemos… - dijo comenzando a servir los platos- Puedes pasar al baño si quieres…
Así era Touya, de pocas palabras y miradas elocuentes, estaba acostumbrado a ello, se parecía un poco a papá en ello. Miré mi reflejo en el baño y me obligué a darme ánimos para la conversación que estaba apunto de tener. Me sentía exactamente como si fuese al tribunal de la inquisición a confesar mis pecados, la cosa era que sabía que no tenía que sentirme de aquella manera, la situación con mi madre no era culpa mía en su totalidad… ¿verdad?
Comenzamos a comer en silencio, sentía la tensión en el ambiente, sabía que mi hermano esperaba que yo iniciara la conversación, claro que mi cabeza no estaba en plan demasiado cooperador, es más, mi mente repetía una y mil veces algo como "no metas a tu hermano en esto…"
- ¿Has estado durmiendo poco? Todas las últimas veces que te he visto traes esas ojeras horrendas, monstruo… - hice una mueca.
- Siempre me cuesta dormir cuando hay reuniones familiares… - replico.
- ¿Te refieres al cumpleaños de Sonomi? – Touya tenía la costumbre de tratar por sus nombres a todo el que se le plantara al frente, menos a nuestros padres, a veces deseaba ser un poco más descarado, como él… ¿qué sucedería si trataba a mi tía por su nombre, como una igual?- Desapareciste y mamá volvió con una mentira absurda, tú jamás te enfermas por comida, tú comes como un pequeño monstruo.- añadió.
- ¡Touya! – espeté sin poder evitar sonreír, pese a que sus palabras me llevaron inevitablemente a esa noche. Aún era duro recordarlo todo, esa noche, las otras noches, las tantas veces que fue a mi apartamento a destrozar mi poca autoestima…- Esa noche discutimos…
- ¿Está volviendo a joderte, Sakura? – alcé la vista sorprendida, ¿a qué se refería con "vuelve"? - ¿Crees que no sé lo que sucedía en Tomoeda cuando me vine a estudiar a Tokio? - mi mano tembló y dejé el tenedor en el plato incapaz de comer. Pestañeé un par de veces- Hablé con mamá y creí que las cosas pararían… ¿no fue así?
- ¿Cuándo hablaste con mamá?
- Cuando le dijiste que querías venirte a Tokio…
Mi mente viajó rápido entre recuerdos, hasta mis 17 años, cuando faltaban cinco meses para terminar la escuela y había decidido que estudiaría en Tokio, rememoro la noche en que le comenté a mi madre de mis planes y su reacción a ello.
- ¿Piensas que vamos a sostener a otro hijo en Tokio?
- Touya está por terminar y…
- No podemos pagar una escolaridad en Tokio y tu vivienda.
- Conseguiré una beca.
- ¿Con las notas que tienes?
Salí de mi ensoñación cuando sentí que tomaban mi mano de manera firme, alcé la vista y Touya me miraba serio, con su semblante imperturbable de siempre, sin embargo sabía que en ese pequeño gesto había mucho.
- ¿Siempre supiste que entre mamá y yo…
- Antes de partir a Tokio ya sabía cómo era contigo, Sakura… pero la retenía y te ayudaba con cosas pequeñas e insufribles para ti… como despertarte en las mañanas –expulsé el aire de mis pulmones recordando esos años-, supuse que al irme las cosas se pondrían más difíciles aunque supongo que no dimensioné hasta qué punto…- me quedé callada observando nuestras manos tomadas por sobre la mesa- ¿Hasta qué punto, Sakura?
- La odio… - expulsé en un susurro ahogado y a la vez catártico- No soporto verla ya… estoy harta de sus críticas, sus miradas, sus inspecciones… me hace sentir que todo lo hago mal… - alcé el rostro y sólo entonces, viendo borroso a mi hermano me percaté que estaba llorando- ¿Hago todo mal? ¿Soy una deshonra para ustedes? ¿Por qué me odia tanto?- Touya negó con la cabeza y apretó mi mano y dejó que llorase todo lo que tenía que llorar mientras sus dedos me daban ese pilar de apoyo que extrañaba tanto.- Siento ser tan débil… - añadí luego de muchos minutos en que logré cortar el llanto y controlar mi respiración.
- No eres débil, monstruo… - suspiró- lamento no haber estado ahí para ti… - negué con la cabeza.- Soy tu hermano… - murmuró como si eso explicase el hecho que debía confiar en él.
- Eres un buen hermano.
- Soy tu único hermano, monstruo.- replicó en tono odioso, haciendo que articulase un esboce de sonrisa.- Hablaré con ella, le diré que te deje en paz…
- Quizás sea peor.
- No dejaré que te hunda, Sakura, papá también está preocupado por ti, sabe cómo eres y dice que no te vio bien la última vez…
- Quizás si dejasen de sentarme alrededor de puras arpías yo podría sentirme más a gusto en las reuniones familiares…
- Deberías pasar de ellas, no estás obligada a ir.
- Sería peor luego…- reflexioné. Le vi encogerse de hombros y en cierta forma me recordó a Syaoran y ese gesto tan común en é
l- Quizás por ahora debas preocuparte por ti y no por lo que opinarán ellas… - sus palabras me desarmaron. Era la segunda persona que me sugería empezar a velar por mi antes que por los demás.- Sé que planean algo para este fin de semana, pasa de él, no vayas, aprovecharé de aclararle algunas cosas a mamá…
Sentí una sensación de gratitud y cariño por Touya indescriptibles, sólo fui capaz de levantarme y abrazarlo muy fuerte, le sentí tensarse incómodo más no lo solté no quise y no pude, lo quería y mucho… podía ser todo lo rudo y poco elocuente, pero de pronto teníamos éstas charlas y mi mundo parecía librarse de mil toneladas de peso.
- Te quiero, hermano…
No me dijo nada, pero su mano en mi cabeza fue la forma de decirme que él también.
Para cuando salí de su casa rumbo al café me sentía más liberada y feliz que antes, había sido la mejor opción contarle todo y conversar, ¿por qué no lo había hecho antes? Tomé el metro y me bajé en la estación más cercana al Rapsodie1, caminé observando mi reflejo en las vitrinas, por suerte luego del almuerzo con Touya pasamos un rato agradable tomando café y comiendo mis galletas de chocolate y todo rastro de llanto desapareció de mi rostro.
Entré al local y vi a Li en la barra conversando con un chico sentado al otro lado en el taburete. Li me sonrió y le respondí de vuelta. El chico desconocido se volteó y me quedé de piedra al reconocerle, ¿qué hacía ahí? Le vi articular una mueca de sorpresa antes de sonreír y marcar unos pequeños hoyuelos a cada lado de sus mejillas.
- ¿Renton? – murmuré aún sin poder creer que el mismo chico inglés del cumpleaños de tía Sonomi estaba sentado ahí en el café. ¿Qué tan chico podía ser el mundo?
- Recuerdas mi nombre… - replicó levantándose de un ágil salto del taburete antes de tender mi mano. Parecía especialmente contento por ello.- No alcanzaste a decirme el tuyo esa noche…
- ¿Qué noche? – miré a Li que de pronto estaba parado al lado mío mirándonos con una clara mueca de desconcierto.- ¿Se conocen?
- Algo así… estaba en el cumpleaños de tía Sonomi- respondí nerviosa. ¿Por qué? Quizás porque Renton seguía sosteniendo mi mano y Li nos miraba arrugando el ceño.
- ¿La conoces, Syaoran? – preguntó esta vez el rubio.
- Claro que la conozco… - respondió él abrazándome por los hombros y acercándome un poco a él- Sakura vive conmigo… - vi a Renton alzar ambas cejas y mirar en mi dirección, divertido.
- Es un placer, Sakura… - ¿Qué tenían los ingleses con pronunciar los nombres cómo si los saboreasen o era sólo él? - soy Renton Reed, el socio de Li… - abrí los ojos como platos.
Me sonrojé. Mi interior no podía con dos chicos mirándome extrañamente. ¿Cómo era posible que fuesen socios?
OoOoOoOoOoOoO
1* "Rapsodie" es el nombre del café de Li (y Renton), me percaté que nunca le había llamado por su nombre.
Bien, aquí han pasado muchas cosas, al principio dudé si explicar o una de las razones de por qué Li es como es, pero quería una escena de hornear galletas y confesiones de Li así que terminé sucumbiendo… luego la escena con Touya, AMO A TOUYA CON TODA MI ALMA… quizás porque siento que se parece mucho a mi hermano y él es mi persona favorita de toda mi familia…y bueno este final… muahahahhahaha quizás el otro capítulo sea un POV de Li… quién sabe… ando inspirada con él desde ayer… hahahaha
Espero les haya gustado el capítulo.
Un abrazo gigante y muchísimas gracias por esos 600 reviews, las amo y les agradezco infinitamente que estén siguiendo esta historia y regalándome palabras tan bonitas.
Mademoiselle K.
