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Título: La Rosa de Slytherin

Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.

Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.

Advertencia: si no te gusta Hermione en esta historia, no leas este capítulo. Aparecen los planes de Granger y como comienza a llevarlos a cabo. Hará lo imposible por conseguir sus ambiciones. Hermione con varios hombres. Mala influencia para Ginny, etc…

Capítulo XXI: Los planes de Hermione.

Hermione llegó a casa de los Weasley, el lugar parecía abandonado.

—Ron, Ginny ¿dónde están? —Quiso saber la castaña.

Entró a la casa para buscar a los Weasley menores, no encontró señal de ellos.

Él que sí estaba allí era Arthur Weasley. Se veía desmoronado. Estaba tirado en el piso de su casa. Con una botella de algún licor barato. No parecía el whisky de fuego que había visto en casa de los Potter.

Se acercó a él…

—Señor Weasley…

—hmmm…

—Soy Hermione, amiga de Ginny y Ronald. ¿Se encuentra bien? —no recibió respuestas.

No se preocupó, el mago aún seguía con vida. Ebrio pero vivo.

—Le ayudaré a llegar a su cuarto, Sr. Weasley —el mago estaba despierto ahora, permitió que le ayudara a llegar a su cuarto.

Subieron las escaleras con dificultad, Hermione entró al cuarto del matrimonio Weasley para que el hombre descansara. Lo recostó en la cama para después ver como se volvía a dormir.

Ron y Ginny no estaban allí, ¿Qué haría?

Miró al hombre mal acomodado en la cama, se acercó a él y le observó detenidamente.

Sus manos fueron a desprender con cuidado cada botón de la camisa que usaba Arthur. Descubrió un cuerpo de un hombre ya maduro, algo subido de peso, lo que no le sorprendió.

Una ladina sonrisa apareció en los labios de la chica, Granger era para algunos-aquellos que no la conocían- encantadora.

Hermione desprendió el pantalón de Arthur para bajar el cierre de la cremallera. Metió su mano bajo el calzoncillo que usaba el jefe de familia Weasley, acarició el flácido miembro viril del mago, quería despertar el deseo de él… Un simple juego… ¿Qué tan dolido por la muerte de su esposa estaba ese hombre? ¿Hace cuanto tiempo no tenía sexo? El miembro de Arthur reaccionó a sus caricias como la chica esperaba. Sonrió de lado. A Charles le encantaba cuando ella hacia esto por iniciativa propia. Supuso que el Sr. Weasley no era muy diferente.

Ella conocía su cuerpo, sabía que estaba excitada. Lo sentía, sentía esa sensación de hormigueo en su piel añorando caricias prohibidas… y se sentía húmeda… necesitada. Se deshizo de sus bragas tirándolas por algún rincón del cuarto, descubrió un poco más el pene del viejo mago.

Subió a horcajadas sobre ese cuerpo; sonrió al imaginar a su más reciente nuevo amante siendo pudoroso durante el sexo, alguien anticuado que sólo descubría las partes que debía. Una pequeña risa escapó de ella. Por ahora le daría el gusto al hombre.

Levantó su falda y guio aquel erecto miembro hacía su cavidad, sonrió al poder hacerlo sin ayuda… Espero para ver si el mago se despertaba, la única reacción que obtuvo de él fue un fuerte suspiro, nada más. No se despertó. Se movió despacio al principio, disfrutando de viejas sensaciones de placer ya conocidas, suspiró; y los jadeos que intentaba contener mordiendo su labio inferior. Poco después, la bruja estaba rebotando sobre el pene de aquel hombre inconsciente. Arthur, aún borracho, era un partícipe no renuente pero tampoco consciente.

Hermione gruño cuando él eyaculo dentro de ella, no había terminado… se sentía frustrada.

Ahora sabía que harían esto de nuevo… Sólo debía encargarse de seducir al mago para que él fuera quien tomase la iniciativa la próxima vez.

H[°~°]P

Arthur Weasley despertó con un fuerte dolor de cabeza. Se sentía extrañamente satisfecho lo que era extraño. No recordaba nada de lo que había sucedido.

Bajo a ver si podía hacer algo para beber, se sintió extraño al oler comida siendo preparada. Quizás sus hijos habían regresado antes de lo esperado. Se sorprendió de ver a cierta castaña haciendo el desayuno.

—¿Hermione? —aquello era tan extraño. ¿Qué hacía ella aquí?

—Bien día… No esperaba verte levantado tan temprano —¿Lo tuteaba?¿Qué estaba pasando? Aquello era tan raro.

—¿Cuándo llegaste?

—Ayer. Vine sin avisar. No sabía que Ginny ni Ron estarían aquí presentes. Y no puedo ir a casa. Mis padres fueron a un congreso de médicos en Francia —mintió para que él no le pidiera que se fuera.

—Ya veo. Puedes quedarte. Mis hijos están pasando una temporada con su tía abuela.

—Comprendo. Debe ser muy difícil para ellos.

—Así es.

—¿Quiere desayunar, Sr. Weasley? —Preguntó cambiando de tema.

—Por supuesto, hija —Le extraño la mueca de la chica.

Sentía que se le estaba olvidando algo o pasando algo por alto.

Desayunó en silencio y luego se fue de nuevo a su cuarto, observó su entorno. No sabía que más hacer. Desde ahora se encontraba sólo.

En un rincón del cuarto vio una prenda femenina tirada en el piso, era de alguien joven. ¿Trajo a alguien anoche y no lo recordaba? ¿Hermione lo habrá descubierto? Sus ojos se abrieron en reconocimiento. Quizás se había aprovechado de la pobre e inocente chica. Se sentía fatal.

Bajó de nuevo y le observó, parecía pensativa. ¿Qué pasaba por su cabeza? Ella se veía fácil. Sus padres la habían mandado confiando en que estaría segura y él se había aprovechado de la joven amiga de sus dos hijos más pequeños.

Merlín, no tenia perdón.

Comenzaba a comprender su comportamiento tan extraño hace un momento. Chicas como ella se merecían algo más. Se sentía tan terrible.

—Hermione lamento lo que sucedió

Prometo que no volverá a suceder, te doy mi palabra que…

—¿Lo recordaste? —Arthur vio esperanza en esos ojos, se quedó consternado.

—No muy bien… ¿Estuvimos juntos anoche?

—Si… Fue una primera vez como lo había imaginado —Dijo de forma soñadora y el Sr. Weasley se sintió fatal.

—¿Tú primera vez? —Genial. Había arruinado a la chica. Debía hacerse cargo.

—Lo fue.

—Disculpa por no recordar, Hermione…

Ella se acercó a él de forma sensual, una sonrisa tierna en los labios… Besó su mandíbula de forma provocativa, acercando su cuerpo al del hombre mayor.

—Dijo que… —ella se sonrojo.

—¿Qué dije?

—Que me tomaría durante el desayuno. Dijo que me judería contra la mesa, Sr. Weasley… —Dijo haciéndose la inocente.

—Y-yo… no se en qué estaba pensando cuando dije eso… lo lamento tanto —La chica se fastidió. ¿Qué le sucedía al sujeto. Prácticamente se le estaba abriendo de piernas y él no hacía lo esperado.

Se separó del mago y se acercó a la mesa para tirarse boca abajo…

—Dijo que me lo haría de esta forma —se levantó la falda para mostrar que no tenía ropa interior.

—¡Por Merlín, Hermione! —gruñó él… era ridículo sentirse excitado porque una chica se le ofrecía de esta forma. Pero, lo estaba. Se sentía duro.

Se acercó a la mesa desprendiéndose los pantalones y bajándo los bóxer hasta sus pies, su miembro muy erguido. No le importó si la chica estaba lista o no, la embistió de forma dura arrancándole un grito de dolor y placer por igual.

—¡Ah!

Hermione se encontraba fuera de control. Sentía esas duras manos sujetando sus caderas e inmovilizándole.

—¡Arthur, Dios! ¡Sí!

Él ruido de piel contra piel, la Unión de sus cuerpos, el placer sólo carnal, sin emociones ni sentimientos… era a lo que ella estaba acostumbrada.

El sexo era muy bueno para renunciar a él. Y Arthur servía para sus planes. Sabía que pasaría un tiempo para que pudiera quedar embarazada. La posición que había tomado le hacía difícil lograr su objetivo.

Estaba usurpando el lugar de Rose Yelina Potter. Debía hacerse con esa fortuna. Un bebé sólo era un medio para un fin, se quedaría con él mientras le fuese útil.

Hermione sintió el cuerpo de Arthur caer encima de ella después de terminar.

—Se siente tan bien —murmuró con la voz ronca.

Él mago se quedó en silencio. Estaban semi desnudos, cansados por las actividades recientes.

Él salió de ella, para acomodarse la ropa…

—No puedo prometerte nada, Hermione. Espero que no te hagas ilusiones con nada a futuro. Hace poco quedé viudo…

—No tienes que explicar nada.

No te exigiré que respondas de ningún modo. Sólo quiero disfrutar a tu lado mientras me lo permitas —se acercó al mago besando su mejilla.

—Serás mi amante mientras estés en mi casa. Dormirás conmigo hasta que lleguen mis hijos…

Hermione asintió. Ser la amante provisional de Arthur Weasley le serviría para no aburrirse. Ahora no tenía a Charles, tenía a Arthur…

—Claro que sí…

Hermione sonrió aparentando felicidad. Muy bien. Tendría semanas para disfrutar.

H[°~°]P

Era aburrido para Hermione que Arthur trabajará todo el día mientras que ella debía quedarse en la casa sin poder hacer nada… como una ama de casa… La castaña hizo una mueca ante tal idea. No podía salir a ningún lado.

Una semana viviendo con el hombre había sido un poco tedioso. No podía pensar con claridad acerca de sus siguientes pasos. Los Potter tampoco se habían comunicado con ella. Había decidido quedarse un tiempo determinado. Sólo ver a su supuesta familia en la estación o cuando hicieran las compras.

—Ya llegue, Hermione —Arthur se acercó a ella sonriente para depositar un beso en sus labios.

Nunca hablaban de Molly, era como si nunca existió.

—¿Cómo fue tu día?

—Bien, querida. Esta noche tendré que salir por un tema de trabajo. El Ministerio está allanando casas de posibles aliados con los Mortífagos…

—Ya veo… sólo ten cuidado—pidió de forma amable con una sonrisa.

Se podía decir que ya había logrado que el mago la apreciara aunque sea para una ronda de buen sexo.

—Los chicos vienen en una semana más…

—No te preocupes, estaré bien…

H[°~°]P

Hermione uso la chimenea para ir al caldero Chorreante. Era una suerte el poder mantener contacto con Amycus Carrow.

Fue directo a la habitación acordada. Allí se encontraba.

Sólo sonrió.

Había extrañado a Amycus.

H[°~°]P

Los días pasaron y el regreso de los chicos Weasley se acercaba cada vez más.

Él día en que regresaron, lo hicieron sólo cuatro de ellos. Bill y Charly habían regresado a sus respectivos trabajos. Percy se había mudado recientemente, había conseguido un buen trabajo en el Ministerio de Magia.

Los gemelos parecían abatidos, Ron y Ginny no parecían estar mucho mejor.

—¿Hermione? —Estaban sorprendidos de verle allí.

—Chicos, siento mucho su pérdida —Dijo con un falso tono de comprensión y angustia. No sería nada de nada. Molly sólo era un estorbo. Nunca podría realizar sus planes con ella aún viva.

—Gracias, amiga —Ginny se sonrojo.

—Lo mismo digo. ¿Qué haces aquí, Granger? —Ron cuestionó.

—¡Ronald! —le amonestó la chica pelirroja.

—Vine a verles… Por lo sucedido y por algo que debo comentarles que me dijo el profesor Dumbledore… Debe ser en privado —ellos asintieron y fueron a la habitación de Ginny.

—¿Qué es eso tan importante que quieres decirnos?

—Soy Rose Yelina Potter…

—¿Qué? —Ron gritó sorprendido.

—¡Imposible! —Ginny dijo envidiosa.

—Los Potter quieren mantener esta noticia en secreto por el momento… son los primeros a los que les cuento esto, son mis amigos y quisiera que me ayudaran…

Ronald Weasley no era precisamente un sujeto cerebral, no era de pensar antes de actuar… pero Merlín obró un milagro y le dio ideas al chico.

—¡Eres la heredera de la fortuna Potter y de sus títulos! —estaba impactado.

—Afortunado será el mago con quien te unas… —Ginevra era un ser celoso por naturaleza, en eso se parecían los dos niños menores, codiciaban aquello que no podían tener.

—Algo así… sólo que ellos pusieron más reglas y características de su futuro heredero. Quien sea el próximo Lord Potter será el primer nieto varón de la familia… Jasmine, Camelia y yo debemos disputaron ese lujo...

—Pero eso no es justo… Eres la hija primogénita…

—Al abandonarme quedó en duda mi legitimidad como heredera ante la magia… es por ello que si tengo un hijo varón primero que ellas, recuperare mi lugar… —mintió.

—¡Imagina al hijo de Camelia y Longbottom siendo el heredero Potter! —Ron gruño ante las palabras de su hermana.

—Los Potter caerían en desgracia —aseguró gruñón.

—Ese compromiso no puede romperse —Hermione Dijo, tendiendo poco a poco la telaraña destinada a atrapar a su presa.

—Y Jasmine no saca la nariz de sus libros… Es más probable que se case con algún nerd o algo por el estilo —La castaña sonrió, Ginny le estaba ayudando sin darse cuenta.

—Si, bueno… —Ron dudó.

—Quizás con algún Slytherin del grupo de Rosier. Si los viste, Jasmine es muy apegada a ellos… Quizás Nott —Hermione dijo pensativa.

—Zabini o Malfoy —aportó Ginny.

— ¡Malfoy, imposible! Con todo sus perjuicios contra los estados de la sangre… O podría ser Goyle —los tres rieron divertidos.

—Es probable que Jasmine decida unirse a un troll antes que a ese Slytherin —Hermione Dijo divertida.

—Quizás quiera conseguir su propio Troll y copiar a Camelia —Se burló Ron.

—¡Aún tienes posibilidad, Ronald! —Ginny dijo con falsa emoción y un poco de sarcasmo e ironía en su voz.

—¡Son imposibles! —Ron acusó, estaba molesto y sus orejas estaban coloradas.

Segundos más tarde abandonaba el cuarto.

—¡Debes asegurarte de quedar en estado, Hermione!

—Lo se, Ginny…

—¿Y Carrow? ¿Sigue frecuentándote? —La castaña asintió.

—Lo vi hace una semana…

—Eres consciente de que no podes quedar embarazada de él, ¿Verdad? Se sospecha que son Mortífagos… —Hermione mordió su labio inferior… Había visto la marca en el brazo de Amycus muchas veces. En un principio era ignorante de su significado hasta que lo descubrió en uno de los libros que encontró investigando su significado. Era un mortífago y por alguna razón que desconocía, él respetaba a la chica Rosier.

—Tome una poción, Ginny… No podré embarazarme hasta los 17 años. No hay probabilidad de que salga embarazada de él ni de nadie de momento. Es por ello que seguiré frecuentándole.

Ginny sonrió con complicidad. Tenía muchas cosas que aprender de su amiga.

H[°~°]P

Hermione y Ginny se estaban encargando de la cena. Eran las únicas que podían hacerlo. Ronald era un caso perdido, los gemelos eran de temer, no se podía confiar en ellos ya que podrían poner algo en la comida. Arthur no estaba en la casa aún.

Hermione veía el estofado a medio preparar. Se sentía frustrada. Y ella tenía que cocinar para un ejército. No era lo que esperaba… ¡Era ella la invitada! Gruño frustrada.

—¡Ya estoy en casa, familia! —Hermione sonrió de lado. El había llegado.

Ginny corrió a saludar a su padre. La castaña se quedó solamente mirándoles desde lejos con un intento de sonrisa.

—Hija ve a decirle a Ronald que baje a poner la mesa —Arthur dijo mirando a Hermione.

Cuando Ginny desapareció, Arthur se acercó a la castaña, abrazándole desde atrás…

—Esta noche cuando Ginny se duerma, ven a mi cuarto —La soltó después de besar su cuello.

Hermione sonrió divertida…

Luego bajo Ronald haciendo un escándalo por tener que poner la mesa.

H[°~°]P

Cerca de media noche, Hermione abandonaba el cuarto de Ginny para ir a ver al padre de esta.

Abrió la puerta de forma discreta, asegurando que nadie le mirara. Sabía que los hijos de Arthur dormían como rocas.

—Tardaste —Le dijo una voz ronca.

—Ginny no podía dormirse —se acercó al hombre desnudo sentado en la cama, quitándose el pequeño pijama para mostrar su cuerpo y subiendo a horcajadas sobre él.

—Debo lanzar un hechizo, espera querida…

Hermione sonrió al ver la polla erguida de Arthur…

H[°~°]P

A la mañana siguiente, Ginny se despertó y no encontró señal de su amiga. No parecía por ninguna parte. Frustrada, fue a buscar a su padre. La puerta estaba cerrada. No podía abrirla.

—¿Viste a Hermione, padre? —Preguntó desde el otro lado.

Arthur se sobresalto, como también lo hizo Hermione… estaban Enredados entre las sábanas cuando escucharon a la chica hablar…

—¡Maldición! —Gruño Arthur. Era demasiado temprano para que Ginny este de pie.

Hermione le permitió separarse de ella para que fuera a ver a la inoportuna chica.

—¿Ginny? —Dijo abriendo poco la puerta para ver a su hija.

—¿Viste a Hermione?

—No. Creo que dijo anoche que iría a dar un paseo temprano.

—Es sábado, papá… quería ver si podíamos salir ella y yo por un momento…

—Cuando regrese lo veremos... —Ginny se fue y Arthur suspiró aliviado.

—Tendré que salir con ella… lo sabes, ¿Verdad? —Hermione murmuró desde la cama.

—Podremos hacer algo para pasar tiempo juntos… —le aseguró él volviendo a la cama.

H[°~°]P

Hermione entró al cuarto de Ginny, fingiendo enojo.

—¿Dónde estabas, Hermione? —demandó.

—Sólo paseaba, no pude dormir bien… Me acostaré y mañana saldremos —Hermione sonrió.

—¿Dónde?

—Iré a ver a Amycus… dijo que llevaría a alguien si yo quería llevar una amiga y le hable de ti… Dice que llevará a uno de los Lestrange…

—¿Lestrange? —Preguntó Ginny horrorizada.

—Si…

—¿Al esposo de Bellatrix Lestrange o al cuñado? —Preguntó.

—No pregunté…

Ginny se mordió el labio pensativa…

—¿Qué haré allí?

—Puedes acostarte con Lestrange, Ginny. O puedes dejarme a mi tratar con los dos y tal vez, podrías vernos —aseguró la castaña en un tono pícaro.

—¿Lo harías con los dos? ¿Al mismo tiempo? —La castaña sonrió ante la inocencia de la otra.

—Lo hice antes, en el mundo muggle…

—Quiero que me cuentes todo —exigió la pelirroja eufórica.

H[°~°]P

Hermione abrió la carta y sonrió…

—¿Qué dice?

—Debemos salir de las barreras de tu casa para usar el traslador. Tenemos media hora…

—¿Qué diremos a mi padre?

—Que visitaremos un par de días a una tía que quiere hablar conmigo… Ya se lo dije y él aceptó —Hermione sonrió victoriosa.

—Vamos —Ginny parecía muy feliz.

Salieron con un pequeño bolso en mano, apresurándose por salir de la vista de cuatro hombres Weasley. Cuando lo lograron, Hermione sacó una fina pluma para que Ginny pudiera aferrarse a ella también.

—Tres – dos – uno… —Desaparecieron las dos.

Ambas observaron una cabaña en algún lugar indefinido, era el bosque o algo parecido. No podían decir nada con certeza.

—Wow… ¿En dónde estamos?

—En una propiedad de los Lestrange o Carrow —supuso Hermione.

Entraron para encontrarse con dos hombres. Uno de ellos se acercó a la castaña para besarla y desaparecer con ella…

Ginny miró nerviosa al otro hombre, ella sabía quién era él: Rodolphus Lestrange.

—Ven conmigo —Dijo autoritario, sujetándola por un brazo.

—¿Dónde vamos? —él puso los ojos en blanco…

—Estas muy nerviosa… necesitas tomar algo o te será difícil tratar conmigo —Ginny asintió algo confundida.

Le ofreció un vaso con un contenido incoloro, parecía agua. Ella lo tomó y en efecto fue inmediato, sintió calor, la ropa le incomodaba.

—¿Qué me diste? —Exigió con voz ronca.

—Debo contarte que mi matrimonio con Bellatrix es un completo fraude… y todo por mi pequeña adicción… —Se acercó a ella de forma peligrosa.

—Hermione dijo que podría veros a ustedes tres…

—¿Y no participar? —sonrió de forma ladina.

—Si…

—Sin embargo, esa amiga tuya se olvidó por completo de ti en cuanto llegó —se burló.

Ginny sintió la excitación de aquel hombre… se restregó contra su trasero, ella gimió sin poder detenerse.

—Sólo debes disfrutarlo, niña… te tendré un par de días sólo para mí—le aseguró sombrío y Ginny ya no supo nada más luego de que él la besara…

H[°~°]P

Lestrange salió de la habitación y entonces escuchó a la no tan silenciosa acompañante de su amigo… sonrió y fue a unirse a ellos…

La pequeña sangre sucia montaba a su camarada como toda una experta, algo así como Bella en los primeros años de su matrimonio cuando aún tenían ese tipo de intimidad. Era buena en ello, pero él se sentía más atraído a ciertos cuerpos de adolescentes en crecimiento y por ello su matrimonio fracaso miserablemente.

Amycus lo vio acercarse y asintió a la implícita idea de unirse a ellos.

—La pequeña Weasley duerme ahora mismo… —informó restándole importancia.

H[°~°]P

Dos días después.

De regreso en casa de los Weasley, Ginevra tuvo que disimular su incomodidad.

—¿Te encuentras bien? —Preguntó curiosa.

—No se que me hizo pero puedo sentirlo en todas partes —Hermione se rió fuerte y claro.

—Te puedo asegurar que me pasa igual —aseguró.

—Quiero volver a verlo… —eso sorprendió a la castaña.

—¿Sí?

—Es rico, apuesto y por lo que recuerda a tu, un buen amante… Por supuesto que le quiero para mi —gruño Ginny… sólo existía ese pequeño inconveniente llamado "esposa" de ese mago.

—Bien… La próxima vez vendrás conmigo entonces —La castaña sonrió divertida.

En ese momento pensó que nunca antes había tenido un amante como Rodolphus Lestrange.

H[°~°]P

Ginny observó a Hermione dirigiendo miradas furtivas a Ronald.

—¿Te gusta Ron? —Cuestionó.

—Quizás…

—Es virgen… cuando se masturba lo hace pensando en Camelia… —Granger rió divertida.

—Pobre… ¿Debería corromper esa inocencia? —Cuestionó haciéndose la inocente.

—Esperaría a Hogwarts… Aquí hay muchos ojos —aseguró Ginny.

Y la castaña concordó con ella. Lo que Ginny desconocía es que su propio padre había citado a su amiga para pasar por su cuarto más tarde. Pero, lo que Ginny no sabía no le hacía Dalí, ¿Verdad?

Continuará.

Lo sé… Capítulo horrible. Y eso que omití escenas que podrían ser de mal gusto para el lector y sólo puse algo más explicito de Arthur y Hermione. Arthur Weasley jodiendo con Granger ¿Sorprendidos?

Y ahora Ginny con Lestrange… ¿Qué opinan de estas dos?

Gracias por sus comentarios… Lamento las faltas de ortografía. Y en el próximo capítulo dejamos a los Weasley de lado para aventurarnos en otra parte… Promesa.