Capítulo 21: La Guerra por el Tesoro. Parte 3

Liliana seguía riéndose y Golden no entendía nada. Por la cara de confusión y sorpresa de Damon, parecía que el tampoco esperaba esa reacción, aunque él intentaba mantenerse calmado a diferencia de Golden que tenía los ojos muy abiertos.

- ¿Qué? Mírate, no tienes aliado, te superamos en número. Si te vas volando a tu barco me teletrasportaré con Derevi y te mataremos ahí. No puedes escaparte.

- No necesito escaparme. Soy yo la que te supera en número.

- Entiendo que estés en shock por haber perdido, pero ¿Acaso no ves a tu alrededor? Derevi y yo…

- Eres tú el que no ve lo que está pasando. Yo quería me siguieras hasta la isla y tuviéramos esta pelea.

- ¿Qué? –Damon quedó estupefacto, no sabía cómo reaccionar ante esto.- ¿De qué estás…?

- Claro Damon… - Liliana da un paso y sigue hablando con su mejor sonrisa en el rostro.- Porque era lo que YO quería que hicieras… Te necesitaba a ti y tu magia para abrir la puerta, sola obviamente no podía. Y tú eras el indicado para hacer ese trabajo por mí. No hay muchos unicornios con tantos conocimientos sobre magia que sean piratas… Y caíste en mi trampa.

- ¿En tu trampa? Pero si tú fuiste quién cayó en la mía. Derevi te vio en el bar, te robó el camino a la isla y luego le dije que engañe al chico que te estaba buscando para ir detrás de ti y retenerte mientras me llevaba el tesoro.

- Oh… ¿Acaso creíste que dejamos que Derevi nos espíe y se lleve la ubicación de la isla? ¿Qué juuuusto nos encontró hablando sobre cómo navegar por las corrientes para entrar y salir y lo recordó todo de memoria? ¿No crees que fuimos nosotros los que arreglamos esto para que tú fueras el primero en ir, saques el tesoro de ahí y luego te lo robemos a la fuerza?

- Pues no te salió bien. Porque estás por perderlo.

- Al contrario Damon, tú estás por perderlo. Somos tres contra uno.

- ¿Tres?

- ¿Verdad, Mirko?

- Mi-Mirko…

Golden no entendía nada de lo que estaba pasando, pero de repente la punta de la espada de Derevi se alejó y ya no sintió la presión de sus cascos en sus alas.

La cebra retrocedió unos pasos y una magia verde rodeó completamente su cuerpo. Golden quedó estupefacto mirando como el brillo se retiraba y revelaba un cuerpo negro, con agujeros en sus piernas, ojos azules, melena gris, colmillos, un cuerno y alas de insecto. ¡Era un Changeling! Había oído hablar de esas criaturas cuando invadieron Canterlot hace algunos años, no podía creer lo que veía.

La criatura agita sus alas de insecto y vuela hasta ponerse cerca de Liliana, encarando a Damon que lo miraba con una cara furiosa y el potro se pone lentamente de pie sin saber que hacer o decir.

- Golden, te presento a Mirko. Él es mi mano derecha y miembro de mi tripulación.

- ¿Q-Qué? – Logra balbucear Golden. – Todo este tiempo… Él estaba a tu servicio… Pero… Yo creía… Yo caí en su trampa…

- No era real… - Dice Mirko, su voz sonaba muy diferente a la que tenía antes, ahora era áspera. – No era una trampa para ti, era para Damon… Fingía obedecerlo para que se llevara el tesoro ya que era parte del plan que lo hiciera.

- Pero… Se suponía que tenía que pelear contra ti y me ibas a matar…

- Nunca estuviste en peligro Golden. – Afirma Liliana. – Por eso te mandé contra él. Sabía que no te lastimaría. O bueno, en parte no lo hizo.

- ¿¡Y por qué no me lo dijiste!? ¿Tienes idea de cómo me sentí cuando creí haberte arruinado con respecto a lo del tesoro?¿O cuando pensé que estaba a punto de morir hace unos segundos?

- ¡Hey! Tenía que parecer real. Además ya te ibas a enterar. – Dice Liliana moviendo un casco como si ya no importara.

- Entonces… - Empieza a hablar Damon que había estado callado escuchando y tratando de asimilar todo. - ¿Dónde está el verdadero Derevi?

- Oh, no te preocupes por él. Cuando lo vimos en el bar, lo perseguimos y le pagué a unos ponies para que lo distraigan allá en Baltimare y no pudiera reencontrarse contigo, así Mirko podía reemplazarlo tranquilamente. Debe estar ahí esperándote.

Damon no quería creerlo, no podía aceptarlo. Tenía todo servido en bandeja de plata. Logró engañar a Liliana y se había llevado el tesoro, estaba a punto de matarla ¿Y Todo para qué? En realidad nunca estuvo ni cerca de hacerlo, siempre Liliana tuvo el control de la situación. Era obvio que ahora era ella la que tenía la clara ventaja.

Damon podía defenderse, podría pelear, de todas formas Liliana estaba tan agotada como él. Intentaría darle un golpe muy fuerte para ganar tiempo y así quemar el Changeling con su magia, y volverían a su pelea uno contra uno, sería muy fácil matarlo. Pero había un detalle, todavía tenía a ese niño molesto. No podía quemarlo a él, es muy pequeño y tiene alas, esquivaría sus ataques con facilidad, tampoco podía quemar a Liliana, no con esas bombas atadas a su cuerpo. Si peleaba contra Liliana mano a mano, tendría que darle toda su atención y el niño esperaría a que se distraiga o enseñe algún punto débil y lo mataría. Si intentaba atacar al potro era obvio que la pegaso se aprovecharía de su distracción y sería ella quién lo mate. Se había burlado tanto de que Liliana se alió con un potro y ahora era por su culpa que tenía la pelea perdida.

Marble no podía pelear ahora, seguían en las corrientes y tenía que navegar o se hundirían, podría llamar a Armour, pero sería inútil, ellos podían llamar a Coldsteel y seguirían en desventaja de número.

Los cañones seguían disparándose y los barcos se destruían de a poco, Liliana no se podía dar el lujo de hundir el Ulamog porque era en donde se encontraba el tesoro, pero si se hundía a Emeria, los pegasos irían tranquilamente volando a su barco y lo abordarían, matarían a todos y se quedarían con su preciado Ulamog. Maldijo esas criaturas con alas. No había nada que podía hacer… Pero si iba a morir, pelearía hasta el final.

- Entonces que así sea… - Dice Damon con una voz muy fría y desenvainando su espada con magia.

- No te preocupes Damon, tengo cosas más importantes que hacer, no planeo matarte ni hacerte daño… Bueno, no mucho.

Liliana saca un fósforo escondido en su pulsera de oro, cuando lo raspa contra la suela de su bota se prende y enciende una de sus bombas, luego se la lanza a Damon. Damon la atrapa con magia pero antes de poder apartarla esta explota. Pero no en una explosión como se hubiera imaginado, era una bomba cegadora que liberó una luz muy fuerte.

Los dos pegasos y el Changeling se apartaron volando con rapidez, pero no se pudo decir lo mismo de Damon que recibió todo el impacto al estar tan cerca y quedó aturdido.

- Vamos Golden, por aquí. –Dice Liliana mientras siguen a Mirko hacia el piso inferior del barco, en donde se encontraría Armour Crusher manejando los cañones.

Mirko se adelanta y se transforma nuevamente en Derevi, Golden no entiende muy bien, pero cuando bajan, Liliana lo empuja hacia unos barriles y se esconde ella también.

- ¡Armour! El capitán ordena que subas rápido, te necesitamos.

- ¡Sí!

El unicornio, creyendo que estaba con su amigo Derevi, le hace caso y empieza a subir por las escaleras, pero cuando pasa por al lado de ellos Liliana sale de su escondite y le proporciona un fuerte golpe en la cabeza y este queda inconsciente.

La pegaso le ordena a Golden que utilice unas sogas y lo ate mientras Liliana bloquea la salida para que Damon no pueda entrar.

Mientras Golden termina de atarlo, puede ver que Mirko empuja un cofre que al parecer es pesado, había otros dos no muy lejos, atados al suelo con unas sogas para evitar que no se muevan por la marea y entonces entendió lo que estaba pasando. Aquellos cofres eran los que contenían el tesoro y se lo estaban llevando. Nunca importó matar a Damon, simplemente querían el oro y punto, esa era la prioridad.

El potro se apuró y ayudó a desatar los cofres mientras Mirko los movía al centro del lugar. Se escuchó una fuerte explosión y cuando Golden volteó preocupado vio a Liliana con un cañón. Había hecho un agujero en la pared del barco y hacía señas hacia afuera.

- ¿Y ahora? – Dice Golden.

- A subirlo al barco. Todavía tenemos tiempo antes de que las corrientes se acaben.

- ¿Cómo es que estamos tardando tanto en salir de las corrientes? Para llegar no tardamos mucho.

- Le dimos a Damon el camino largo. Le sacamos el tesoro y luego nos desviamos por un camino más corto así nos adelantamos y no van a poder alcanzarnos.

- Lo tenías todo preparado.

- ¡Aquí estoy! – Coldsteel aparece por el agujero con unas sogas. – Están atadas del otro extremo, hay que darnos prisa, se nos acaba el tiempo.

Los cuatro atan los tres cofres y los empujan al borde del barco. Eran muy pesados, seguramente están repletos de oro y joyas, no sería nada fácil llevarlos al Emeria sin tirarlos al agua.

- ¿Y ahora? – Dice Golden.

- Ahora todo depende de Coldsteel.

El pegaso regresó volando rápidamente al otro barco, y si bien Golden no pudo ver lo que estaba haciendo, se sintió que una de las sogas comenzó a tirar con fuerza.

Mirko, Golden y Liliana sujetaron el cofre por debajo, entre los tres apenas podían mantenerlo en el aire, pero la soga tiraba y ayudó a moverlo de un barco al otro sin que este caiga al mar. Cuando estuvieron a bordo del Emeria, Golden vio cómo fue posible, las tres sogas venían de tres enrolladoras grandes de acero. Era perfecto, solo Coldsteel tenía mover la palanca y enrollarla para atraer los cofres mientras los otros tres mantenían los cofres en el aire para que no caigan al agua.

Hicieron lo mismo con los otros dos restantes y cuando estuvieron a punto de terminar de llevar el último, Golden pudo ver como Damon los miraba desde el Ulamog con un enorme desprecio. Hicieron el trabajo tan rápido que, hasta que se recuperó de la bomba, no pudo hacer nada para evitarlo, solo quedó mirando como lo perdía todo. Su barco había sido gravemente afectado al destruir una de sus paredes, aunque no entraba agua, costaría repararlo. Perdió su tesoro, la pelea y su orgullo. El potro no se sentía para nada culpable de esto, ellos habían ganado y él participó en esto.

Cuando bajaron el último, estaban a punto de chocar los cascos pero el barco dio un giro brusco, Nissa ya vio que tenían todo y desvió el barco casi chocando con varias rocas en el intento. La corriente empujó tan bruscamente el navío que apenas podían mantenerse de pie. La pegaso violeta hizo dos giros bruscos a la derecha, uno más y ya podían ver al Ulamog bastante lejos, siendo arrastrado por las corrientes hacia una dirección opuesta de la que iban ellos, ya no podrían alcanzarlos.

Todos fueron a cubierta y vieron como salían de las corrientes, como se alejaban de la isla y cómo empezaba a ponerse el sol. Lo consiguieron, realmente lo lograron. El tesoro era suyo.

Nissa dejó atado el timón para que mantenga el curso y fue a reencontrarse con sus amigos, entre todos chocaron los cascos y se pusieron a hablar sobre la batalla y las cosas que habían pasado.

Golden no podría estar más feliz, todo acabó, finalmente pudo ayudar en algo en vez de arruinarlo una y otra vez. Este último pensamiento hizo que su sonrisa se borrara del rostro. Todo este tiempo solo había sido engañado una y otra vez, realmente nunca ayudó a Liliana, ella siempre tuvo todo planeado, era igual si estuviera él o no. Golden se preguntó qué pasaría ahora, todos estos meses intentando encontrar a su hermana sin saber bien que hacer a continuación y ahora que ya la conocía, seguía sin tener idea. No quería irse, en el poco tiempo que estuvieron juntos, incluyendo a la tripulación, fue el más feliz que tuvo, incluso más que en su propia casa con sus padres. Pero era obvio que ella no lo necesitaba, ya tenía su vida hecha y era muy feliz, solo quedaba aprovechar los últimos días juntos y luego se despedirían para siempre en Baltimare, ella haría su vida de pirata y él… Bueno… Él…

"No… ¡NO! He trabajado tanto para llegar a donde estoy, no quiero irme, me gusta estar aquí, la tripulación, las increíbles peleas." Luego recordó lo que le había dicho Liliana antes de pelear contra el Ulamog, le había dicho que en la vida de un pirata, sobrevive el más fuerte, si bien estaban juntos, cada uno se mira a si mismo. "Tal vez ahora no sea muy bueno y no les llego ni a los talones, pero entrenaré, aprenderé y les demostraré lo fuerte que puedo llegar a ser" Se dijo asintiendo para sí mismo.

Liliana estaba hablando con los brazos extendidos exagerando una parte de la batalla. Era ahora o nunca y Golden finalmente se armó de valor y encaró a su hermana.