Valentina y Tegan habían pasado la noche juntas. La rusa no podía dormir, y se sentía mal por no haber estado junto a sus amigos en el segundo ataque. Al amanecer, decidió visitar a Minho al hospital. El chico también estaba despierto y en una burbuja de plástico.

—Hola jefe—saludó Tegan.

Pero él ni siquiera la miró.

—¿Qué te ocurre? ¿Estás enfadado conmigo?—preguntó un poco preocupada—¿Es por lo de Thomas?—habrían pasado como 10 horas desde aquello—Minho mírame.

Él giró la cabeza lentamente, pero no le respondió.

—Sé lo que es sentir que una persona a la que quieres le haga daño a otra—Minho miró a Tegan, pero siguió sin hablar. Ella se sentó en su cama, sentándose en la burbuja y aplastándola—.Mi padre no solo me pegaba a mí, sino también a mi madre. Se suponía que debía quererle pasara lo que pasara, pero ¿Cómo querer a una persona que solo te hace daño? ¿Cómo podía quererle si pegaba a mi madre?—hizo una pausa—Pero Thomas no es como mi padre. Él lo hizo por Newt. No puedes echarle la culpa.

—Sí que puedo—susurró Minho.

—No debes—le recriminó Tegan, con una ceja alzada.

Entonces la chica acercó su mano a la del corredor y se la cogió a través del plástico. Minho suspiró cansado y miró a Tegan muy serio, tal vez pensándose una respuesta o tan solo porque no estaba con ánimos de sonreír. Ella sin embargo si le sonrió, aunque tristemente. No era de las personas que compartía sus sentimientos y esperó con toda su alma que Minho no la traicionara contando sus penas a otra persona.

Entonces, entró Pietro al hospital junto a Brenda, Harriet y Jorge. Los cuatros iban muy serios, como si fuera una marcha fúnebre. Rápidamente, Tegan apartó su mano de la de Minho.

''¿Por qué la he quitado?'' se preguntó ''Ni que estuviese haciendo nada malo...''

—Supongo que sabes que incumpliste las normas ¿cierto?—preguntó Pietro.

—Lo sé—contestó el chico.

—Te saltaste las normas y sabes lo que eso significa—dijo Brenda.

—Pero hemos decidido que no vamos a expulsarte—comunicó Pietro—.Al final serás renegado de tu puesto de administrador con efecto inmediato. No se te permitirá volver a ser administrador y estaras en un periodo de prueba en el que evaluaremos si sirves en el pueblo o es mejor que te echemos.

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Como bien dijo Pietro, Brenda asumió el puesto de Minho inmediatamente, sin ceremonias. Las dos solas fueron a explorar la región del desierto sin él, ya que estaba en cuarentena. Durante las misiones, Brenda no dejaba de hablar sobre ser madre. Al parecer, que le dijeran que era peligroso tener un hijo era lo que necesitaba para quererlo.

Bajaron por el rio que separaba la jungla de la sabana y encontraron una especie de lago, seguido por un altiplano. No siguieron más.

En sus misiones recorrieron toda la zona catalogando plantas, animales (luchando contra una especie de oso muy agresivo que le hizo otra cicatriz a Tegan), rocas y haciendo mapas del terreno. Sus misiones eran livianas, y así estuvieron hasta que una semana antes de terminar la cuarentena, llegó un visitante al pueblo.

Se quedó justo en la línea que separaba el pueblo, y parecía un hombre amable. Se trataba de Makotey, el brazo derecho de Kenya, la jefa del pueblo del desierto. Tegan le recordaba por su tatuaje en la cara.

—Quiero hablar con quien mande aquí—anunció seriamente.

De entre las personas, apareció Pietro.

—Yo soy el administrador central, ¿Quién eres tú?—preguntó decidido.

—Mi nombre es Makotey y vengo del desierto. Tres de tu grupo me conocen—dijo buscándoles con la mirada.

—Así es—dijo Tegan—¿Qué haces aquí?

Makotey suspiró y después agachó la cabeza. Parecía apenado y cansado.

—Uno de los vuestros mató a la hija de Kenya— Pietro asintió—.Ahora ella busca venganza. Está preparando un ejército para mataros a todos en nombre de Namibia.

—Minho no pudo hacer nada ¡ella estaba infectada!—gritó Tegan.

Makotey negó con la cabeza mientras hablaba.

—Eso a ella no lo importa. Os quiere muertos—sentenció.

Pietro achinó los ojos y añadió:

—¿Y qué haces tú aquí? Según mis corredores, eras su brazo derecho, ¿has decidido traicionarla?

Makotey se cruzó de brazos.

—No estaba de acuerdo con sus decisiones. Y muchos de ellos tampoco, pero no han dicho nada por miedo a las represalias—dijo con voz sincera—.Me he jugado la vida para venir y advertiros.

Brenda alzó una ceja.

—Yo creo que estás infectado y quieres contagiarnos—dijo Valentina.

Tegan miró asombrada a su amiga ¡Se estaba involucrando!

Makotey miró a Pietro.

—Tengo una fórmula para saber si una persona está infectada o no. Si me dejáis hablar con vuestro jefe médico, podré dársela y hacérmela.

Pietro buscó a Shannon con la mirada.

—Yo soy la jefe médico—dijo desconfiada. Se recogió el pelo con un moño y habló con Pietro directamente—.Necesito que hagas un perímetro de seguridad y que dejes a dos guardias conmigo. Aleja a todo el mundo ¿de acuerdo?

Pietro sonrió.

—De acuerdo mi capitana—dijo sonriendo.

Los guardias alejaron a todo el mundo y Shannon empezó con sus pruebas. Mientras, Brenda cogió a Tegan y Harriet de la mano y se las llevó a un lugar apartado.

—Chicas, tengo que contaros una cosa—dijo muy emocionada.

—¿¡Estás embarazada!?—preguntó Harriet.

Brenda abrió la boca.

—¿Cómo lo sabes?—preguntó.

—Te conozco señorita, demasiado bien—suspiró la cazadora.

—¿Por eso no dejabas de hablar de eso?—preguntó Tegan.

Brenda asintió repetidas veces.

—Oh chicas ¡estoy muy emocionada!—gritó.

Tegan no estaba segura de que a ella le hiciese mucha ilusión.

—La doctora dijo que era muy peligroso para ti después del incidente con el infectado—dijo la rusa.

—¡No importa!—gritó de alegría Brenda—Lo que significa una cosa para ti, Tegan. Dentro de un tiempo, vas a ser la nueva administradora de los corredores.

Tegan abrió los ojos, muchísimo.

—¿¡Que!? ¡No Brenda!—gritó horrorizada.

—Sí, claro que lo serás. No voy a correr con la barriga, así que te tocará a ti ser la administradora ahora—se rió Brenda—.Buena suerte con lo de dirigir a Minho, es un coñazo.

Harriet frunció el ceño. No le entusiasmaba la idea de que Tegan y Mino pasaran más tiempo a solas, porque últimamente, estaban un poco raros. Pero confiaba en Tegan y en su palabra.

Tras horas de pruebas, la doctora confirmó que Makotey no estaba infectado, después, le propuso ser su mano derecha, debido a sus cualidades médicas. Él aceptó encantado.

Durante la cena, Tegan no dejó de mirar el tatuaje del nuevo Ipsilón hasta que él, se giró y le habló.

—Te gusta mi tatuaje ¿eh?—preguntó sonriente.

Tegan se sorprendió.

—Si… no sé si pedírselo pero… ¿me haría uno a mí?—preguntó con voz de niña.

Makotey frunció el ceño.

—¿En la cara?—preguntó.

—¡No!—se rió Tegan—En el brazo. Quiero tatuarme una frase y después algún tatuaje más. No tengo miedo del dolor.

Makotey sonrió, era muy simpático.

—De acuerdo, te espero en el hospital en una hora.

Aunque no quisiera aparentarlo, Tegan se puso nerviosa y le pidió a Valentina que la acompañara. Estuvo a su lado todo el rato y cuando terminó la sesión, Tegan estaba bastante satisfecha con el resultado. En la cara posterior de su brazo estaba tatuada la frase: si el sol puede levantarse yo también.