Perdón,no pude actualizar por que eh estado enferma D: pero aquí tienen :D
ICarly no es mio
Capitulo 19
Abrí mis ojos para encontrarme con el techo de mi habitación. Los fuertes rayos del sol entraban por la gran ventana. Gire sobre la cama y estaba sola. Me senté en la cama y tome con firmeza las sabanas.
- ¿Freddie? – lo llamé.
Nadie contesto a mi llamado. Lentamente me puse de pie. Abrí la puerta de la habitación y asome mi cabeza, no había nadie en la cocina. Y tampoco en la sala y el baño. ¿Dónde está Freddie? Volví a la habitación. Me senté en la cama para pensar un poco. ¿Se habrá ido? ¿No volveré a verlo? De pronto mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas.
- Se fue – susurre y mire hacia la ventana.
Cerré los ojos y recordé la noche más maravillosa de toda mi vida. Una noche inolvidable. Sus besos, sus caricias, su respiración mezclándose con la mía. Rompí en llanto. Sentí un gran mareo y unas tremendas ganas de devolver. Me puse de pie y corrí al baño. Me tire de rodillas al inodoro, y como si hubiese comido algo que me hubiera hecho mal, comencé a devolver. Me puse de pie y me mire al espejo. Toda una vida por delante frente a mis ojos, pero ahora no puedo continuar sin él. ¿Qué ha hecho conmigo? Otra vez ese mareo. Cerré los ojos y me sostuve del lava manos. Cuando al fin se fue el mareo, me paré bien. Nada podía hacer, solo esperar a que él volviera. Al poco tiempo Carly entro a mi apartamento. Sin pensarlo corrí a su encuentro. Me tire a sus brazos en busca de un poco de consuelo.
- ¿Qué pasó? – me preguntó preocupada.
- Solo necesito que me abraces – le dije y rompí en llanto.
- Sam, dime que tienes – me rogó.
- Tengo miedo – dije angustiada.
- Tranquila amiga, no voy a dejarte sola – me dijo.
- No me sueltes Carly, no me sueltes.
Carly extrañada me abrazó con fuerza, no entendía mi estado. Y tampoco iba a entenderlo. Es que nadie sabe lo que yo siento ahora, lo que yo siento sin él.
Me deje caer en la cama. Mi vida había vuelto a ser la de antes. Bueno, no del todo. Otra vez al trabajo, a la rutina, a los problemas. Pero nada de él. No lo he vuelto a ver, no sé nada de él. Hay veces en las que creo que estoy completamente loca y todo lo que pasó fue producto de mi imaginación. Tres largas semanas han pasado desde que se fue. El señor diablo, se fue. Sentí caer una fría lágrima por mi rostro. No he dejado de llorar. Siempre que estoy sola, lloro. Mire a mi alrededor, estaba sola en casa. Carly quiso volver a vivir conmigo, pero casi se lo prohibí. Dice que teme por mi salud. Es un poco extremista. Pero desde que él se fue, no he dejado de estar enferma. Tengo nauseas, vómitos, dolores de cabeza muy fuertes, mareos, hasta un poco de fiebre. No quiero ir al médico, es solo perder el tiempo en escuchar algo que ya se. 'Señorita, lo que usted tiene es anemia, anemia emocional' Puras idioteces. Me puse de pie y salí de la habitación para buscar un vaso de agua. Un profundo escalofrío recorrió mi cuerpo, detuve mis pasos en la puerta. Era la misma sensación de…
- Lo siento… – dijo provocando que mi corazón casi se saliera de lugar.
- Rachel – dije sin poder creerlo.
- Solo necesito saber una cosa – me dijo y se acercó a mí. Colocó su fría mano sobre mi vientre. La mire extrañada.
- ¿Dónde está Freddie? – le pregunte rápidamente.
- No puedo decírtelo – me dijo y sus pálidos ojos se humedecieron.
- Por favor Rachel, necesito verlo. Necesito saber de él – dije mientras un nudo se formaba en mi
Se alejó perturbada de mí. La mire bien. ¿Qué hacía aquí? ¿Dónde estaba Freddie? Me miró fijo a los ojos, provocando más frío en mí. Dijo algo que no entendí. Creo que fue en el mismo idioma en el que me habló Freddie hace unos días.
- ¿Qué dijiste? – le pregunte.
- No tenemos mucho tiempo, Sam – me dijo.
- Mucho tiempo, ¿para qué?
- Sam… - me llamó por lo bajo.
- ¿Qué? – le dije.
- Dios quiere tu vida, por la eternidad de Freddie – dijo. La mire bien.
- ¿A qué te refieres? – le pregunte sin entender.
- Dios quiere tu vida, a cambio de la de Freddie.
- ¿Va a morir? – pregunte mientras las lágrimas comenzaban a salir de mis ojos.
- Si no hacemos lo que él quiere, creo que si – me dijo.
Esto no podía estar sucediendo. No era posible. Yo no puedo permitir que Freddie muera, no, no puedo permitirlo. Si Dios quiere mi vida por la de él, no voy a negarme. Mi vida no vale nada, sin Freddie no.
Freddie.
La mire bien. Estaba algo rara. Últimamente siempre estaba rara. Estábamos sobre uno de las torres más altas de la cuidad. Mire fijo la oscura noche. El cielo estaba extraño, inusual. Recordé su admiración por la noche, le encantaba la noche. Como la extrañaba, como la necesitaba. Es increíble pensar que jamás sentí esto por nadie. Pero sabía que no podía estar con ella, que no debía estarlo. Fue un error dejar que eso pasara, pero no me arrepiento. Jamás podría arrepentirme. Todo había vuelto a ser como antes. Yo jugando con las almas del mundo, llenando de odio y maldad a las personas. Y fingiendo que nada me importa. Sonreí levemente y giré sobre mi mano el pedazo de vidrio roto con el que estaba jugando. Como era de esperar me corte. Solté el vidrio y mire mi palma. ¿Sangre? Nunca había sangrado al cortarme. Levante la otra mano y con uno de mis dedos toque la herida. Siseé ante el dolor. ¿Dolor? ¿Qué mierda está pasando? Mire a Rachel, ella me miraba fijo.
- ¿Qué es esto? – le pregunte mostrándole mi mano.
- Eso eres tú – me contestó.
- ¡No estoy para juegos, Rachel! – le grite enojado.
Ella sabe algo y no quiere decírmelo. El cielo oscuro relampagueó. Mire a mi alrededor y la volví a mirar a ella.
- ¿Qué quiere? – le pregunte. No me contestó - ¡¿QUE QUIERE?
Rápidamente me acerque a ella, pero ni siquiera parpadeó. Me miró fijo a los ojos. Trate de leer sus pensamientos. ¡Pero qué diablos! Ella no tiene pensamientos.
- Quiere la vida de Sam – me dijo. La mire bien.
- ¡Maldita sea! – dije y salí de allí.
Aparecí en su departamento. La busque con la mirada, no estaba. La llamé y nadie contestó. Golpee fuertemente la pared, provocando que quebrara.
¡Te lo juro barbón, juro que si le hiciste algo te vas a arrepentir!
Salí en busca de Rachel, tenía que encontrarla y si es necesario hasta amenazarla para que me dijera en donde diablos esta Sam. La divisé cerca de una de las camillas del hospital.
- ¿Dónde está? – le pregunte. Se giro a verme.
- Ya sabes donde esta, Freddie – me dijo sin mirarme.
- ¿Por qué la quiere? – pregunte.
- No lo sé, solo la quiere.
- ¡Tiene que tener un maldito motivo! – le grite.
- ¿Acaso no te parece que haber estado contigo no es un motivo? – me preguntó.
La mire bien. Eso es… esto es un castigo. Un maldito castigo en contra de ella, por haberme hecho sentir eso que nunca tendría que haber sentido. Pero esto no se queda así. Quiere jugar sucio, entonces vamos a jugar sucio.
- ¡¿Quieres jugar amigo, quieres? – Pregunte mirando al cielo - ¡Entonces vamos a hacerlo, de igual a igual!
Cerré los ojos y respire profundamente. Pronto a mis oídos comenzaron a llegar gritos de dolor, de miedo, de angustia. Él tocaba lo que a mí me importaba, yo iba a jugar con lo que a él le importaba. Abrí los ojos y miré a mi alrededor.
- ¡¿Es lo que quieres? – grite y reí con ganas – ¡Suelta a Sam y dejare de matar a tus hombres!
Giré y lo encontré frente a mí. Hace cuanto que no bajaba aquí, hace cuanto que no se animaba a presentarse en mi reino.
- ¿Dónde está? – le pregunte.
- ¿La quieres? – me preguntó.
- No estoy de humor – lo amenacé - ¿Escuchas a tus hombres? – pregunte y sonreí levemente - ¿Quieres verlos morir, uno por uno?
- Ellos no tienen nada que ver – dijo lleno de calma.
Como detesto que nada le provoque culpa, que nada le de miedo, que nada lo angustie. ¡Oh, todo poderoso no tiene alma!
- Quiero que dejes a Sam – dije sin dejar de mirarlo.
- ¿Qué me das a cambio de ella? – preguntó.
- Ya te dije que es lo que va a pasar si no me la das – le conteste.
Sonrió levemente y palmeó unas cuantas veces. Como siempre que hacía eso, aparecimos en ese celestial lugar. El cielo. Mire a mí alrededor. Y allí la vi a ella acostada sobre un extraño mueble.
- Sam – la llame y quise acercarme a ella, pero él se puso en mi camino.
- No puede escucharte, ella ahora es mía – me dijo. Lo miré coléricamente.
- ¿Qué es lo quieres? – le pregunte.
- Hay algo que no sabes, Freddie – dijo y caminó hacia Sam.
Se acercó más a ella y con cuidado colocó su mano sobre su vientre. Lo mire extrañado. ¿Qué diablos estaba haciendo?
- ¿Qué es lo que estás haciendo? – pregunte sin entender.
- Habíamos dicho que no podías hacerlo. Eso era un trato, un acuerdo, como quieras llamarlo.
- ¿Qué pretendes, hermano? – Le dije soltando una risa nerviosa – Soy el diablo.
- Freddie – me llamó.
- Suéltala, porque voy a destruir tu maldito mundo si no lo haces – lo amenacé.
- Sam está embarazada.
TAN TAN! Que tal? que sorpresa no? :D
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