Buenas tardes a toda/os
Muchas gracias a todos por dedicar un ratito de vuestro tiempo a leer esta historia. Y mil gracias más a Nurymisu, Alysa Cullen, Pegn, DraBswan, Lilly Black Masen, xikita, Anaidam, anamart 05, ksts, yasmin cullen, Fanny Mars, Romi de Cullen, Diyola, Isa C, Smiletome y aea7 por dejar sus comentarios y hacer que me salga una sonrisa ^_^
Se trata de un Fan fiction de crepúsculo; la invención de los personajes son de la señora Stephanie Meyer. Todo lo demás que rodea a esta historia es única y exclusivamente mía.
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CAPÍTULO 21
Tras pasar una tarde de lo más entretenida junto a Seth y Leah y haber retomado la relación paralizada tiempo atrás, Bella decidió volver junto a sus padres. Estaba convencida de que su madre ya habría dado carpetazo al asunto. De hecho, estaría junto a Carmen cotorreando.
Mientras caminaba por las calles del pueblo pensaba en todo lo que había pasado en un sólo día. Demasiado para acordarse de todo cuando fuera a contarle los detalles a Edward. Y es que hablando con Leah tomó la decisión. Mañana le llamaría sin falta; no podía aguantar un día más sin saber de él. Tampoco podía hacer que desapareciera de su vida de la noche a la mañana, y si él no estaba dispuesto a dar el paso, lo daría ella. Si no actuaban con normalidad, la próxima vez que se vieran se sentirían de lo más extraños y eso sí que lo notaría su madre. Tenía un radar para esas cosas.
Llegó a casa de su tía Carmen casi a la hora de la cena. Nada más entrar en la casa supo que algo no iba bien... El silencio. Eso no era normal cuando se juntaban sus padres y sus tíos.
— ¿Hola? ¿Hay alguien? — probó Bella.
— Estamos aquí hija, en el salón — contestó Carlisle.
— ¿¡Pero qué ha pasado!? — la escena que tenía ante sus ojos hizo que se le olvidara de golpe cualquier problema con su hermano. Esme permanecía recostada en el sofá, con una cataplasma en la frente y los ojos tan hinchados que parecían pelotas de pin pon.
— Tu madre se ha desmayado. — Le dijo Eleazar que permanecía junto a la puerta del salón, en un intento de dar espacio a su amiga.
— ¿Pero por qué? — Bella se agachó junto a su madre y tomó su mano.
— No te preocupes hija; ya se me pasa... — susurró Esme mientras intentaba abrir los ojos.
— Papá... — miró a Carlisle, que permanecía a sus pies dándole un masaje.
— Lleva desde que te has ido llorando por ese sinvergüenza.
— Mamá... — intentó regañar suavemente.
Esme cerró los ojos haciendo un nuevo puchero. Había sido un día horrible, lleno de recuerdos... De malos recuerdos. Encontrar su casa en manos de semejante pareja había abierto la caja de pandora.
Las constantes peleas con su hermano, la eterna rivalidad con Jane. No recordaba un sólo día en el que James hubiera sido amable. Bueno, sí. Los domingos al volver de misa.
Tampoco recordaba un solo momento en el que James y ella hubieran disfrutado de una compañía mutua. Ningún momento en el que hubieran compartido una tarde juntos, o hecho alguna trastada, ni siquiera tenía un claro recuerdo de haber ido juntos al colegio. Nada...
Miró a Bella, la cual estaba sentada en el suelo, a su lado, y pensó lo diferente que había sido su infancia. Pensó en lo cruel que es el destino, cómo dos hermanos de sangre han permanecido siempre tan distantes y cómo sin embargo ella y Edward, se querían tanto.
Le miró a los ojos y recordó como si fuera ayer el día que le abandonaron frente a su puerta. Se sentía feliz por haber podido volcarse en sus hijos, porque había conseguido que ellos no pasaran por lo que ella pasó.
Alargó la mano y acarició la mejilla de su hija. Estaba preocupada por ella. No sabía que es lo que le pasaba, pero su niña había cambiado; ya no tenía ese brillo en los ojos.
Ya no sonreía tanto.
Levantó la cabeza y vio cómo Carlisle le miraba con preocupación. Intentó sonreírle, pero le costaba horrores mover hasta el más mínimo músculo. Se sentía como si le hubieran dado una paliza y de postre le hubiera pasado un trolebús por encima.
— Yo... — sentía la boca pastosa — siento el numerito — murmuró dirigiéndose a una preocupada Carmen.
— ¡Por favor! No digas sandeces — exclamó Carmen arrodillándose al lado de Bella y cogiendo ella también la mano de Esme. — Es ese desgraciado el que tendría que pedir perdón.
— ¿Pero has vuelto a verle? — quiso saber su hija.
— Tu madre lleva toda la tarde dando vueltas a lo que había pasado con él — explicó Carlisle — y se le han agolpado demasiados recuerdos.
— Yo he querido hacerle una visita pero tus padres no me han dejado — apuntilló Eleazar mientras crujía sus nudillos.
— Mamá... No quiero verte triste. — Agachó la cabeza hasta apoyarla en el regazo de su madre.
— Ya se me pasa... — murmuró Esme mientras acariciaba la cabecita de su hija. — Ya se me va a pasar...
El primer día en Forks había sido de lo más cargadito. Esme se durmió de puro agotamiento y los demás, incluida Bella, decidieron imitarla.
Cuando se dejó caer en la cama plegable fue cuando se dio cuenta de lo agotada que estaba. Le dolía todo el cuerpo por el simple hecho de haber estado en tensión desde que habían llegado. Por un momento tenía pensado encender el portátil y cotorrear por messenger con sus amigas, pero tenía tanto sueño...
Mientras uno de sus ojos permanecía abierto, sacó el móvil del bolsillo del vaquero para poner la alarma. Había algo escrito en la pantalla; "vamos Bellita... Abre el otro ojo para poder leer... mmmm ¿Llamada de Jake? ¿Cuándo?... Ya saldré de dudas mañana... No puedo más...".
Dejó caer el brazo con el móvil sobre la cama y automáticamente cerró los ojos.
En ese mismo instante, un nuevo correo electrónico accedió a su bandeja de entrada.
— Ángela Weber y Philippe Thompson, quedan cinco minutos. — Dijo la chica que entró en los vestuarios para avisar del siguiente turno.
Ángela se quedó mirando a los ojos a su compañero de baile.
— Ya es la hora...
— ¿Nerviosa?
— Un poco la verdad.
— Vamos princesa, el no ya lo tienes. Ahora relájate, terminemos de arreglarnos y demostremos a estos abuelos cómo se baila.
Ángela tomó aire y lo soltó muy lentamente. Miró a los ojos a su pareja de baile y vio la determinación que a ella le faltaba. Si no hubiese sido por él jamás se hubiese planteado presentarse así como así al examen del conservatorio de danza.
Había conocido a Phil hacia cuatro años en la escuela de danza a la que iba ella y enseguida congeniaron tanto personal como artísticamente.
Él sabía perfectamente la actitud de sus padres con respecto a sus clases de baile, y también conocía de sobra lo que ella pensaba; lo que ella quería realmente: dedicarse profesionalmente a la danza. Por el contrario para sus padres era un hoby, un entretenimiento y pretendían que su hija estudiara Derecho o Económicas... Aburrido.
Cuando salieron las convocatorias para obtener la beca, Phil les apuntó. Así, si la obtenían, sus padres no tendrían que pagar nada, y no podrían negarse a que Ángela cumpliera su sueño.
Phil se había convertido en esas últimas semanas en algo así como su hermano mayor; el hermano mayor que nunca tuvo. Había sido su apoyo en más de una ocasión; él y su novio Ben habían sido tan pacientes con ella…
Llevaban meses ensayando todos los días uno de los actos del Lago de los Cisnes; tanto Ángela con Phil eran muy perfeccionistas en las coreografías y cuando habían quedado a ensayar en muchas ocasiones les habían dado las tantas de la madrugada.
Ben, que también era bailarín, les había ayudado a pulir algunas cosas. Pero no es lo mismo bailar que ser un mero espectador, así que podía decirse que él también había sido un apoyo para ella.
— Podemos hacerlo pequeña — dijo Phil mientras cogía sus manos — y si no es suficiente, repetiremos el año que viene y si no, el que viene y el siguiente.
Ángela volvió a tomar aire y lo expulsó esta vez más rápido. Se cuadró y se dejó llevar por su compañero de baile.
— Pues vamos allá.
Desde que Edward se había marchado, Jasper y Jacob se sentían un poco desubicados. Siempre habían sido cuatro; la ausencia de Mike no les costó en absoluto sobrellevarla pero la de Edward... Eso eran palabras mayores. Cada vez que quedaban juntos no podían evitar acordarse de su amigo. Y eso les impedía en cierto modo centrarse en su relación. Ambos necesitaban confiar en alguien para hablar de ciertas cosas y ambos se ponían barreras para confiar en el otro.
Tras haber visto a Ángela con aquel chico, Jacob intentó hablar con Bella, sin éxito; después lo intentó con Alice, pero no pudo resolverle la duda. No tenía ni idea de si Ángela tenía novio o no. Y a Rosalie... Antes era capaz de preguntar a la propia Ángela que a ella. Se le había ocurrido pedirle a Jasper que hablara con la rubia él, pero tendría que darle explicaciones. Y sinceramente, se moría de vergüenza. No era lo mismo que con Edward, con él podía hablar de todo, sin embargo con Jasper…
Giró la cabeza para echar una miradita de reojo; caminando a su lado estaba Jasper. Cabizbajo y con las manos hundidas en los bolsillos él también parecía estar perdido en sus pensamientos.
— Hey Jasper – "¿Qué narices? Se lo digo y ya"
— ¿Si?
— Verás... ¿Te puedo preguntar algo?
— Claro tío, dispara.
— ¿Tú crees que Ángela pueda tener un novio sin que lo sepamos nosotros? — lo dijo de carrerilla mientras observaba atentamente los adoquines de la acera.
— ¿Ángela?
— Ahá
— ¿Nuestra Ángela?
— Sep
— Pues que quieres que te diga... Yo te diría que no... Que no la veo capaz. — Paró en seco forzando a Jake a parar también — ¿Por?
Y aquí estaba la pregunta. ¿Por? Pensó en quitarle importancia, pero realmente necesitaba confiar en alguien, y Edward no estaba.
— Jazz… ¿Puedo contarte algo sin que salga de aquí? – Jake agachó la cabeza.
— Lo que sea colega, dime. – La expresión de Jasper cambió, otorgando veracidad a sus palabras.
— Es que llevo algún tiempo… ya sabes… bueno… como te lo digo… ¿Te acuerdas del día de la discoteca?
— Sí, claro… — una sonrisa tonta se dibujó en el rostro de Jazz.
— Pues es que ese día yo me di cuenta de algo… y ahora… no sé…
— Y ahora no sabes cómo actuar – dijo más para sí mismo.
— Si… más o menos…
— ¿Te gusta?
— Mucho
— Vaya tío… ¿Y por qué dices lo del novio?
— Por que el otro día fui a buscarla a la escuela de baile y vi como se besaba con un chico.
— Joder… no lo hubiera imaginado nunca de Ángela. No sé… no es su estilo. – Frunció el ceño mientras miraba fijamente a su amigo.— ¿Seguro que los viste besándose?
— Te lo juro macho, y él parecía mucho mayor que ella.
— Pues de verdad que no sé qué decirte… en serio… ¿Has hablado con Rose?
— Ni de coña… paso de preguntarle nada a esa harpía. – Se enfurruñó y cruzó los brazos.
— Venga tío; no digas eso. Es nuestra amiga.
— Vuestra amiga; mía ya no es nada.
— Parecéis dos críos. ¿Quieres que se lo pregunte yo? – ofreció sabiendo cual sería la respuesta.
— Por favor, pero no digas que soy yo quien quiere saberlo. – Juntó sus manos en señal de súplica.
— Pues sí que te ha dado fuerte…
Mientras Jazz sacaba su móvil, el de Jake comenzó a sonar.
— ¡Espera tío! ¡Es Bella! – descolgó como si fuera la llamada más importante de su vida. — ¿Bella?
— ¡Hola moreno! ¿Cómo estás? – preguntó Bella al otro lado del teléfono.
— Muy bien, estoy aquí con Jazz. ¿Y tú? Cuéntame algo interesante de allí. ¿Ya te han salido hongos detrás de las orejas? — se oyó la carcajada de Jasper.
— Mírale qué graciosillo... Anda bobo, dime que querías ayer. Es que tenía el móvil sin cobertura.
— Ya me explicó tu hermano.
— Verás, es que necesitaba saber una cosa sobre Ángela y tú la conoces mejor que nadie.
— ¿Tú? ¿Sobre Ángela?
— Sí... Es que... El otro día la vi con un chico y... ¿Tú sabes si tiene novio? — la voz esperanzada de Jake no podía pasar desapercibida para nadie.
— Y si así fuera — sonrió Bella — ¿A ti qué más te da?
— ¿Pero lo tiene? — la esperanza dio paso a la desesperación.
— No Jake, no tiene novio. — Le contestó riéndose.
— ¿Entonces? – "no veo a Ángela besándose con los chicos así como así"
— A ver Jake, cuéntamelo todo.
— La vi besarse con un chico... - paró al escuchar la risa de Bella.
— ¿Rubio?
— Si
— ¿Mayor que ella?
— Si...
— Es su pareja de baile Jake. Llevan mucho tiempo bailando juntos.
— Pero...
— Es gay — Bella rió con ganas — vaya vaya morenito... Así que por fin te has fijado en ella. Lleva tanto tiempo detrás de ti...
— ¿Perdona? ¿Puedes repetir?
— ¡Que lleva coladita por tus huesos desde primaria! — hubo un silencio en la línea — Perdona Jacob tengo que colgar. Dale un beso a Jasper de mi parte. ¡Os echo de menos!
— ¡Y nosotros a ti Bells!
Cuando colgó el teléfono, se fue directa a la cocina. Su padre se había asomado un segundo a la puerta para decirle que ya estaba el desayuno.
Pasaron la mañana tranquila, hablando de todo y de nada; evitando temas de conversación que pudieran incomodar a Esme. Tenían programada una excursión al parque del Olimpic para ese día. Carmen había madrugado para preparar las tortillas; sus abuelos eran españoles y la receta de la tortilla de patatas pasó de generación en generación, haciéndose imprescindible en cualquier tipo de excursión.
— ¿Podéis esperar 10 minutos? Tengo que hacer una cosa antes de irnos. – Pidió Bella con una sonrisita en la cara.
— Claro hija, mientras vamos metiendo las cosas en el coche. — Respondió una Esme más calmada que la noche anterior.
— Pero no tardes que nos conocemos – añadió Carlisle.
Bella le sacó la lengua, entró en su cuarto como un vendaval y encendió el ordenador. Le dejaría un correo a su amiga con lo que había pasado "¡se pondrá feliz! Hay que ver lo que has tardado en fijarte tío. Mierda la conexión aquí va a pedales... Ábrete hotmail... Ábrete... No puedo llamar más por hoy... Mierda de saldo… vaaaaamos".
Cuando por fin abrió su cuenta de hotmail observó que tenía un nuevo correo electrónico. Se le nubló la vista cuando se dio cuenta de quién era.
— ¡Bella! ¡Te esperamos en el coche! – Gritó Esme.
— ¡Cinco minutos! – "un vistazo, solo por encima".
— ¡No tardes hija, por favor! – apuntilló Carlisle con voz cansina. – Al final llegamos allí a merendar en lugar de a comer…
Como si en ese momento estuviera eligiendo entre el cable rojo o el cable azul, con mano temblorosa y cierta opresión en la garganta, puso el cursor del ratón justo encima del mensaje.
"¿Qué pondrá?" inspiró fuerte.
Doble clik.
Hola Bella:
Sé que no tengo perdón. Te debía una llamada, pero... Bueno, ya sabes que soy un cobarde; no tengo remedio. Además, me había propuesto no hablar contigo hasta que nos volviéramos a ver. Pero supongo que no se puede tapar el sol con un dedo.
Te echo de menos.
Echo de menos poder contarte lo que me ha pasado al acabar el día. Echo de menos saber que estás al otro lado de la puerta. Y, sonará raro, pero echo de menos meterme en la cama contigo y abrazarte. Sabiendo que estás conmigo; sabiendo que estás bien.
Hoy me ha llamado Jake. Y me ha hablado de ti como si no pasara nada... Claro que... ¡Como si él supiera lo que ha pasado! XD El caso es que me he dado cuenta de que no puedo borrarte. Eres mi hermana. Llevamos juntos toda la vida. Si fueses una ex-novia, con la que quedas un rato y ya… Pero no… lo nuestro es un poco más complicado ;—)
El caso es que quiero volver a tener una hermana, joder. Quiero contarte tantas cosas… pero no sé si estarás enfadada. Y con razón… Soy un capullo integral. Lo sé, lo reconozco. Pero todo lo que he hecho, lo he hecho por… porque creo que es lo mejor.
Pero no quiero dar más vueltas a lo mismo. Este mail es para mi hermana… mi hermanita. :)
¿Sabes? Todos estos días me propuse no pensar en ti. Y casi lo había conseguido. Pero al hablar con Jacob me acordé de la Playa de la Push… Qué buenos ratos hemos pasado allí ¿eh? Ha sido mencionar tu nombre y que no tenías cobertura y listo.
He conocido a dos chicos. Bueno, un chico y una chica. María y Hugh, son muy majos. La verdad es que a Hugh le acabo de conocer, se ha instalado hoy en la habitación de al lado, pero hemos estado hablando dos horas como si nos conociéramos de toda la vida. María sin embargo está conmigo desde que llegué, me recuerda un poco a ti; es un encanto y nos hemos hecho buenos amigos. Creo que os llevaríais bien ¿sabes? Coopera con una ONG y quiere estudiar pediatría para ayudar a los niños que no tienen la vida tan fácil como nosotros…"
— ¡Bella! ¡En un minuto te quiero abajo o nos vamos sin ti!
— ¡Voy! – intentó que no se le notara la voz cortada por el llanto. Cerró de golpe la tapa del portátil, se secó las lágrimas a manotazos y entró un segundo en el baño del primer piso para lavarse la cara. "Que se parece a mí. Un encanto. Ayuda en una ONG… coño si es la madre Teresa de Calcuta. No me jodas Ed…"
Intentó poner cara de póker mientras bajaba las escaleras casi de dos en dos. En su retina todavía se reflejaban las palabras de despedida del mail.
Bueno, contéstame el mail si me has perdonado. Un abrazo.
"¿Un abrazo? ¿Qué te conteste?... lo llevas claro chaval. Que te conteste la Virgen María esa…"
— Por fin hija – Carlisle, se metió en el coche en cuanto la vio salir mientras hacía algún tipo de crítica hacia las mujeres y encima adolescentes a Eleazar.
— Lo siento, es que quería mandar un correo a una amiga… — "Mierda; y encima se me ha olvidado Ángela. Bueno, la mandaré un mensaje".
— ¿Has llorado? — Preguntó Esme cuando se fijó en la cara de su hija.
— No…
— Ya…
"Como si me acabara de caer del guindo… Apuesto mi mano derecha a que es por algún chico. ¿Pero por qué no confía en mí? Yo podría aconsejarle…"
Bella se puso a mirar por la ventanilla para que su madre no mirara sus ojos. Era como un libro abierto para ella y sabía que estaba con la mosca detrás de la oreja desde que empezó todo este lío.
Cerró los ojos con fuerza y sólo pudo ver las manos de Edward apretando su pecho, sentir el beso desesperado en el cuarto de baño, notar su dureza clavándose en ella. Pero no era ella. Era alguien que se parecía a ella la que se entregaba a su hermano.
"Estás en un coche con cuatro adultos… no llores Bellita, no llores…"
Hola holaaaa!
Parece que nuestra Bellita está pelín celosa... tranquilas que donde las dan, las toman... :D
Antes que nada quería recordaros que estos capítulos trancurren en el año 2006, por eso no hay wasup ni line, ni nada de eso. Ellos son adolescentes ahora, pero se harán adultos más adelante... sip, como en Dulce Bella XD
Y ya no os digo más... pero decidme vosotros/as ¿os gustó el capi? ¿no? ¿me lo explicáis en un review?
Hasta mañana!
