Aclaración de puntos:

1. -Las acotaciones son estas

"Lo que el personaje piensa"

Hablando el personaje

(Cuando yo interfiero)

oooooooooo Cambio de escenario ooooooooooooo

2. – Ningún personaje de Beyblade ni la idea original es mío, todo es de su creador Takao Aoki solamente el personaje de Aiko es de mi invención (más o menos), al igual que la trama de este fic

3.- Este va a ser un fic clasificación R, no porque haya mucho lemon pero si un poquito, además no me gustaría alguna demanda por alguien que no aguantó, así que si lo leen es bajo su propio riesgo, y no me manden reporte, se siente bien feo que te eliminen tu fic

4.- Aquí hay yaoi así que los que son homo fóbicos ya están advertidos de antemano

5. – Aunque sea un poco de Kai/Ray, voy a tener una nueva pareja :D

REVELACIÓN

Verde, era lo primero que uno podía notar al fijar la vista en aquél campo, inmediatamente después por instinto se notaba que en medio de aquél color contrastaba en algunas partes de ese campo un color café y, más importante aún, un color gris… tono que hacía juego con el cielo de ese día en el cual parecía ser que el astro rey se negaba a salir compartiendo así el estado de ánimo de varias personas ese día.

Cualquiera pensaría que en un campo tan verde y hermoso como ese abundarían las risas y la alegría, sin embargo, ese lugar estaba más callado que un hospital y, sin duda, era más lúgubre; a lo lejos se podía ver una gran cantidad de gente pero no hacían ruido alguno o algarabía, todos estaban en un mutismo y al parecer, cada uno sumido en sus propios pensamientos.

Si uno estaba a una gran distancia no podía notar que en realidad, todas esas personas tenían algo muy peculiar – aparte de la carencia de charla entre ellos – y ésta característica era que todos vestían de color negro; bien, no era tan raro, tal vez iban a una fiesta de gala, uno viste de negro en una fiesta de gala… sin embargo, poniendo más atención aún todavía, se podía ver que además de ese color en particular, todas las personas iban siguiendo un carro negro…

Todo el color verde lleno de vida quedaba opacado por aquél carro, esas personas mudas y el color gris que hacía juego con el cielo, a pesar de que ese color tan triste tenía forma de ángeles y serafines, no dejaba de hacer sentir a uno la depresión por el hecho de recordar en dónde se encontraban realmente… nada podría hacer olvidar a uno que se encontraba dentro de un cementerio.

La procesión siguió por alrededor de cinco minutos más sin que nadie dijera nada, sin que siquiera un hipeo provocado por las lágrimas saliera… en aquél momento solamente reinaba el silencio, algo que a cualquiera hubiera vuelto loco, pero no a él, no mientras le tuviera a su lado, aquella persona que era su soporte y el amor de su vida, seguramente sin esa persona, no sabría qué hacer en esos momentos.

Hizo un esfuerzo sobrehumano para recordar quién, dónde y por qué estaba ahí – aunque era difícil olvidarlo – pero sobre todo con quién estaba ahí, sentía una calidez en su mano izquierda que no era producto de él mismo, sino de aquella persona tan maravillosa que era su sol, y en ese momento sí que lo sentía de esa forma, volteó a verle y notó aquella mirada tierna sobre su persona… sonrió de forma auténtica.

Escuchaba los pasos de todos siguiendo la peregrinación hasta dónde sería el último lugar de su último descanso, una ira increíble comenzó a invadirle eh instintivamente apretó los dientes y cerro su puño libre, odiaba aquello, odiaba a toda esa gente que iba ahí solamente por cubrir una apariencia de "la sociedad", nadie la conocía como ellos la habían conocido, no sabían quién era realmente ella.

Deseaba gritarles a todos esos "aristocráticos" y gente de la alta sociedad que se fueran, que ellos no tenían nada que hacer ahí, pero no sería "propio", realmente odiaba ser de esa clase social, llena de normas y apariencias, puras mentiras. Volteó a su derecha y vio a sus dos amigos – porque si algo había aprendido era que a ellos sí podía llamarles amigos, aunque su orgullo no le permitiera decírselos abiertamente.

Ninguna lágrima había escapado de sus ojos y tal vez nunca lo harían pero por dentro sentía que una parte de su existencia se había extinto y es que realmente así lo era, una parte de él se había ido y no pudo hacer nada para evitarlo ¿De qué servía tanto dinero y poder si no se puede salvar a una persona querida de las garras de la muerte? Él sabía la respuesta, de nada.

Sintió algo caer sobre su cabello, al principio no le prestó atención, pero lo que fuera que caía seguía posándose sobre su cabello, levantó su cara al cielo y notó cómo pequeñas gotas cristalinas eran tiradas por las enormes nubes grises en el cielo tal vez mostrándole sus condolencias a su más propio estilo.

Como si fueran robots, un montón de personas comenzaron a abrir paraguas para que sus "amos" no se mojaran con aquél líquido vital brindado por la naturaleza, maldijo por debajo. Pudo ver cómo sus amigos imitaban aquél acto de todos esos mayordomos y también su pareja hacía lo propio con uno que había traído y le invitaba a cubrirse de la lluvia, negó con la cabeza, sentía que al menos de esa forma podía liberar la tristeza que lo embriagaba a través de aquellas lágrimas que el cielo le había mandado.

Habían llegado al lugar dónde ella descansaría desde ahora y para siempre, había tierra removida por el hoyo que se había cavado – el pensar que estaría ahí, sola y sin compañía, le hizo sentir claustrofobia, pero se obligó a recordar que ella nunca lo sabría, ya nunca volvería a abrir sus ojos – que lentamente se iba convirtiendo en lodo, ocasionando que las "damas" dieran respingos de disgusto debido a que sus costos y finos zapatos comenzaban a ensuciarse, volvió a maldecir.

La ceremonia no tardó mucho o al menos eso creía puesto que no había prestado ni la más mínima atención al sacerdote, y fue muy hermosa o suponía que así había sido puesto que su sol personal derramaba gruesas lágrimas, seguramente compensando las que él no podía derramar y, no bien apenas el hombre hubo terminado su ceremonia todos se retiraron mucho más rápido de lo que habían llegado…todos eran unos hipócritas.

Aún podía sentir la cálida mano de su pareja entre la suya y también veía a sus amigos a su costado haciéndole compañía ahora que todos se habían ido, no supo exactamente cuánto tiempo se la pasó pensando, reflexionando – porque si lo hacía – pero regresó a la realidad cuándo una gruesa mano se posó en su hombro, era aquél "tipo" con el que siempre había tenido discusiones pero que, en esos momentos y con esa palmada, le había indicado que le daba sus condolencias y que lo acompañaba en su dolor, acto seguido ellos se retiraron.

Volteó a ver a su persona amada y notó en su mirada preocupación por él, la pequeña mano se sujetó fuertemente a la suya dándole a entender que sería mejor que se retiraran pero así como había sido desde que se conocieron, con una sola mirada le dio a entender que se adelantara, que él iría enseguida y, en la misma forma muda, se retiró dejándole solo y, solamente cuando se encontró él junto a la tumba de ella, hasta entonces, se dejó caer de rodillas y descargó su dolor aunque aún sin poder llorar….


Un par de orbes de un hermoso color rubí comenzaron a abrirse lentamente, el sol le calaba fuertemente en los ojos haciéndole el trabajo aún más difícil si era posible, le costaba trabajo respirar, sentía el pecho sumamente pesado, sentía que el mundo no tenía ni pies ni cabeza, su cabeza le daba vueltas y todo, absolutamente todo, le dolía, inclusive el cuero cabelludo.

Sentía sobre su mano derecha un calor extraño que no era producido por su propio cuerpo, fue acoplándose lentamente a la cantidad de luz que iba entrando a sus ojos hasta que al fin pudo notar que alguien sostenía su mano con cariño y ternura, al ver de quién se trataba no pudo más que conmoverse ya que esa persona, se había quedado completamente dormida en espera de que se despertara.

Mientras el mundo volvía a tener un orden un ruido algo molesto comenzó a filtrarse por su oídos y, cuando pudo prestarle la suficiente atención – o más bien dicho unas cuantas neuronas fueron recuperando su agilidad – pudo comprender que lo que creía ruido sin ningún sentido, era más bien una conversación.

- Esto aburre – se quejó una voz gruesa al tiempo que una especie sonido eléctrico se escuchaba

- ¡Oye! – se quejó otra voz mucho más suave – Yo estaba viendo eso

- Estabas, del tiempo pasado, o sea ya no más

- Dame el control remoto – exigió la otra voz

- Oblígame – retó la otra

- No me retes

- Pues entonces escoge programas de televisión más interesantes

- ÉSE programa estaba interesante

- Claro que no, esto, sí es interesante – se notó que el ruido eléctrico dejó de escucharse y ambas voces se callaron

"Y ahora regresamos a la WWE con nuestra pelea estelar entre Chavo Guerrero y Evan Bourne en ésta pelea cualquiera de los dos pueden ganar, ellos…"

- Olvídalo – se volvió a escuchar el sonido eléctrico

- Dame el control – exigió ahora la voz gruesa

- Oblígame – retó ahora la suave, parecía que los papeles se habían cambiado

- ¿Podrían callarse? – Al fin habló – Hay algunas personas que intentamos dormir

Aquellos que peleaban por el objeto que les permitía cambiar los canales dejaron su discusión en medio de un "'Tú ves puras tonterías´ ´Y tú puras barbaridades' " para prestar toda su atención a quien les acababa de interrumpir, al mismo tiempo aquella persona que sujetaba tan delicadamente su mano comenzaba a despertar y, al notarle en aquél estado de alerta, pequeñas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos al tiempo que en la cara de las tres personas se dibujaba una enorme sonrisa - bueno de dos personas y la tercera una especie de pequeña sonrisa.

- Gracias, Dios mío – dijo la persona que estaba sosteniendo su mano tan delicadamente ya con lágrimas rodando de sus ojos sin poderlo evitar

- Hasta que al fin despiertas – espetó aquél que peleaba por ver la WWE

- No seas grosero – le contestó el otro – no fue su culpa

- ¿Será? – le dijo con una sonrisa socarrona haciendo referencia a si de verdad no había sido su culpa

- ¿Qué pasó…? – su pregunta terminó incompleta debido a que un par de brazos gruesos se posaron sobre sus hombros brindándole un cálido y cariñoso abrazo – ¡E…espera! ¡Ouch! ¡Duele!

- No sabes lo feliz que estoy de que al fin hayas despertado

- Tranquilo…- correspondió el abrazo - Tío Stanley, estoy bien

- Pues verás que eso que acabas de decir no es muy creíble tomando en cuenta el tiempo que has "dormido"

- Idiota Kutnetzov – recriminó - ¿Qué pasó? No recuerdo mucho – Ahora dirigió su atención a cierto chico con rasgos gatunos

- Estuviste inconsciente por mucho tiempo, eso pasó – contestó amablemente

La mirada color rubí se paseó en la cara de sus amigos, primero el pelilavanda que se veía bastante animado y divertido, luego en su amigo proveniente de china que irradiaba una extraña aura llena de paz, quietud y alegría – cosa que a ella también le alegraba – y por último, en la cara de aquella persona rechoncha pero con sonrisa amable llena de arrugas y, por lo que notaba, unas extrañas marcas oscuras bajo sus ojos producto del cansancio.

- Bueno, ese punto me quedó claro pero ¿por qué?

- ¡Ja! – tiró la risotada honesta el ojilavanda – Es decir que realmente ¿no te acuerdas de nada de lo que pasó?

- Si estoy preguntando es porque obviamente no me acuerdo – le reprochó

- Estabas muy herida Aiko, estuviste al borde de la muerte

- ¿Yo? – su voz denotaba que no podía creer completamente las palabras dichas, pero el ver la cara de aquél hombre mayor llena de tristeza y miedo le permitió corroborar que lo dicho por su amigo era cierto, los recuerdos fueron regresando poco a poco – Vaya – salió de su boca como un susurro

- Pero eso ya no importa ahora – exclamó el que una vez formó a los BladeBreakers – Espérame aquí, iré a llamar a alguien – dijo con una enorme sonrisa y, antes de que le impidieran lograr su objetivo, desapareció de ahí.

- Tío Stanley – llamó al hombre pero éste ya se había ido - ¿Y a dónde pretendes que me vaya en este estado? – preguntó al aire y después dejó salir un suspiro – A veces es un despiste, pero bueno

- Solamente está feliz de que estés bien – le explicó el ojiámbar

- Lo sé – respondió la chica con una Hermosa sonrisa en su boca – Y – volvió a poner su atención en aquellos dos chicos - ¿Por qué discutían? No es común que ustedes lo hagan

- Bryan le cambió a un programa que YO estaba viendo – explicó el neko-jin haciendo un puchero bastante tierno

- Exacto, ESTABAS, lo que veías era un mugrero, ¿Quién necesita más tragedias?

- Pero quería saber qué pasaba con el protagonista, y cómo iba a reaccionar su prometida ante la situación que estaban viviendo – justificó – era un programa bastante interesante – explicó a la chica – Se trataba de un joven aristocrático que había perdido a su hermana en un horrible accidente y, en medio del velorio, se pone a razonar su estatus social, siente que todo el mundo es un mentiroso hipócrita excepto su prometida y un par de amigos que, aunque siempre viven peleando, en esos momentos tan difíciles le brindaban todo su apoyo – contó de forma emocionada

- Me suena a que ya la vi – dijo la bicolor con aire descuidado

- No creo, tiene poco de haber salido del cine y acaba apenas ayer a ponerse en televisión por cable

- A mí también me suena como algo conocido – dijo el ojilavanda con monotonía – Por eso le quería cambiar a algo lleno de más acción pero TU no querías

- Pues claro que no, estaba en la parte más dramática

- Para dramas me basta y sobra con nuestras vidas – dijo algo molesto

La chica les veía divertida, era como si hubieran vuelto a la vida, no era así cómo los recordaba – aunque si se ponía a pensarle bien no sabía cuánto tiempo había estado inconsciente. Sin poder evitarlo una pequeña risa comenzó a surgir en su pecho hasta que no pudo evitarlo y la soltó, sin embargo apenas el aire escapó fuertemente de sus pulmones sintió como si algo la aguijoneara a lo largo de su tórax ocasionándole un inmenso dolor alertando a ambos chicos con un quejido.

- Hey/Aiko – dijeron al unison

- Estoy bien – dijo un tanto forzado mientras se sostenía el estómago tratando de aminorar el dolor – solamente me duele…cuando respiro

- Ah entonces todo está bien, solamente tienes que evitar respirar – dijo sarcásticamente el ruso

- Ja, ja – rió sin gracia la chica

- Bryan…- la recriminación del pelinegro quedó a medias debido a que un hombre de alrededor de treinta y cinco o cuarenta años, con bata blanca, seguido de dos mujeres jóvenes vestidas en un tono azul que se le pegaban como abejas a la miel y, al final, el hombre mayor y bigotón entraron a la habitación

- Bien, veo que has despertado – le dijo aquél hombre de tez morena con ojos y cabello negro al momento de que sacaba el estetoscopio y empezaba a revisarle la respiración, ayudándole a la chica a incorporarse lentamente

- ¿Tou…ya? – Dijo entrecortadamente la chica - ¿Qué haces aquí? – su cara se había puesto un poco roja

- Pues, aquí trabajo – fue la simple contestación

- Ah – fue la única palabra que salió de su boca – Y dime ¿Desde cuándo trabajas en éste hospital?

- ¿No deberías de saberlo tú mejor qué nadie? – aquél contraataque salió con tal naturalidad que no le dio tiempo de preparase a la chica

- Sí, bueno, yo… - momento incómodo

- Bien – terminó con la revisión básica - ¿Cómo te sientes?

- Algo atolondrada – respondió con honestidad

- ¿Sabes cuánto tiempo has estado inconsciente?

- No realmente pero… - tomó un pequeño espejo que había en un buró junto a su cama y se miró

Su tez estaba un poco más pálida de lo usual, estaba más delgada, sus ojos demostraban un estado de sopor alto y, lo más importante para ella, su cabello había vuelto a ser de dos tonalidades y había crecido bastante, aunque eso sí seguía siendo igual o más hermoso que antes, seguramente el chino se había encargado de cuidárselo; aquella imagen la asustó un poco, ¿cuánto tiempo había estado así? Dentro de sí temía la respuesta que le pudieran dar

- Has estado en coma – dejó caer el doctor alertándole que no había sido simplemente "inconsciente" sino algo más grave – Han pasado alrededor de medio año desde que viniste aquí

Lo sabía, la respuesta no era agradable, medio año eran igual a seis meses – sí, eso lo sabía todo el mundo pero necesitaba decírselo a ella misma para obligarse a caer a la realidad – y ella había estado postrada en una cama por ese lapso escapándosele el tiempo de entre sus manos como agua; el razonamiento le cayó como un balde de agua fría.

- Cuando te sacaron de aquél lugar – prosiguió con su explicación – estabas en un paro cardiaco, te lograron estabilizar pero ni bien habían subido al helicóptero entraste en otro, batallaron pero te volvieron a la vida por segunda ocasión, llegaron a un hospital pequeño cerca de dónde se encontraba en dónde se encontraban, pero no tenían todos los recursos necesarios como para salvarte la vida, hicieron lo que estuviera en sus manos, lograron estabilizarte mucho mejor que los paramédicos pero no podían operarte, tenías demasiadas heridas internas, lo único que atinaron a hacer fue drenar parte de la sangre coagulada que tenías dentro y volver a transportarte. Llamaron a éste hospital para ver si tenían algún cirujano que pudiera hacer una operación de tal calibre, por lo que supe ya habían llamado a varios y todos sus médicos se encontraban ocupados y, en cuanto supe que eras tú, yo me ofrecí – "Cosa del destino" oyó decir a la chica y sonrió levemente – Para cuando encontraron un médico la tormenta ya había amainado lo suficiente como para poder hacer el viaje de emergencia, lamentablemente cuando llegaste aquí volviste a tener otro paro y así como llegaste así te metimos a cirugía. Al abrir me llevé un gran asombro, tenías tres costillas de la derecha rota y dos en la izquierda, tu bazo estaba roto y no paraba de sangrar así que lo tuve que extirpar, una costilla perforó un pulmón y a causa de lo mismo un coágulo se formó dentro de ellos y estuviste a punto de morir en la plancha pero… siempre me has asombrado eres más fuerte de lo que siempre eh creído aunque aún así, después de la operación entraste en coma, dentro de lo que cabe se me hizo algo normal puesto que habías tenido tres paros, después del intento por rescatarte la que tenía la última palabra de si quería vivir o no eras tú misma.

La ojirubí estaba en shock, había tenido tres paros, una cirugía mayor – que seguramente había dejado una horrible cicatriz pero ya se encargaría de eso al rato - una costilla le había perforado el pulmón y había estado en coma por seis meses….eso si era para dejar a cualquiera en su estado pero, Touya siempre había sido así de directo desde que lo conoció así que se obligó a recuperarse.

Sintió los ojos arderle en señal de que las lágrimas amenazaban en salir pero ella se los impedía, con cada descripción que daba el moreno recordaba claramente cada golpe recibido, casi podría decir en qué momento se produjo cada herida dentro de su cuerpo, sin poder evitarlo sus manos temblaron pero no dejó que nadie notara aquél estado de pavor que se había generado en ella.

- Ya veo – miró la cara de angustia de su tío tras el doctor y sonrió – Pero ya todo está bien, estoy despierta, puedo respirar, bueno más o menos, y ya estoy fuera de peligro ¿No? –Miró al responsable de haberle salvado la vida

- Sí –respondió tajante – Pero ya sabes las indicaciones

- Sí, sí, me las sé de memoria – le sonrió - ¿Cómo está Yukito?

- Bien, no creo que sea necesario responderte ¿dónde está, o sí?

- No – el color volvió a subir a las mejillas de la chica – No es necesario… Y Sakura – notó ahora la cara de molestia al tener que responder aquella pregunta

- Se casa este año con el mocoso ese

- Me alegro tanto por ella, estaba muy enamorada de ese chico proveniente de china, no sé qué tengan los chinos que los hace tan atractivos – sonrió por la referencia que había hecho hacia su amigo de misma nacionalidad

- Yo lo detesto pero mi hermana lo ama, y si ella es feliz pues no tengo nada más que resignarme

- Eres un muy buen hermano Touya – le dijo con unos ojos llenos de ternura

- Bien, si me necesitan saben dónde encontrarme. Señor Dickenson ¿Puede venir un momento? Para darle recomendaciones del procedimiento a partir de ahora

- Por supuesto – ambos emprendieron la retirada del lugar

- Touya – llamó la chica antes de que el aludido saliera por la puerta – Gracias – le dijo felizmente haciendo que el otro le regresara el gesto, aunque menos asentado

- ¿Y bien? – el primero en hablar fue el pelilavanda

- ¿Y bien, qué? – se hizo la desentendida

- ¿Quién es ese doctorcito? Ha estado revisándote a cada rato desde que llegamos

- Su nombre es Touya Kinomoto, fui compañera de él en mi época de estudiante de medicina

- ¿Tú, estudiante de medicina? No me hagas reír, y menos diciéndome que ese era compañero tuyo

- Es cierto – respondió sin siquiera alterarse – Soy doctora con especialidad en cirugía cardiovascular y ortopédica y traumatología, además de la cirugía general. Terminé mi carrera a los 16 años… ¿A poco creíste que nada más me la pasaba lanzando beyblades? Para tu mayor información Kutnetzov soy una chica genio

- Pues no lo creo que seas tan genio como dices si dejaste que te hicieran tanto daño sabiendo qué repercusiones tendría

- ¿Y qué querías que hiciera? No tenía muchas opciones realmente, como sea lo conocí a él y a Yukito en mis años de residencia y también nos topamos muchas veces en guardias en los distintos hospitales donde hacíamos prácticas, es muy apasionado en su trabajo adora ser médico, conocí a su hermana que tiene la misma edad que yo y es una adoración, es hermosísima y desde que ella tenía alrededor de los once o doce años conoció a un chico de china llamado…veamos… Xiao Lang si mal no recuerdo y se enamoraron y ahora se van a casar, quisiera ver a Sakura en su vestido de novia – sonrió con ensoñación – Bueno, como decía, me ayudó muchas veces en las que los demás doctores y profesores no me querían tomar en serio por mi edad, es amable, atleta, caballeroso, guapo, un ejemplo a seguir y…

- Y el chico de quién estás enamorada – le corto el chino con una sonrisa amplia

- ¿Cómo? – la afirmación la agarró desprevenida – Este – seguido de un sonrojo – Más bien es como mi amor platónico y dentro de lo que cabe mi ejemplo a seguir, su corazón ya está ocupado por alguien más

- ¿Ese tal "Yukito" que tanto mencionas? – preguntó el ruso

- Exacto, él es una persona amable y cariñosa, que casi podría competir con Ray, él también trabaja aquí y es médico, pero es ginecólogo y cirujano partero, espero tener la oportunidad de verle pronto – sonrió

Después de aquella plática todos se quedaron en silencio más que nada porque la chica lo había hecho, se había sumido en su mundo como si apenas en ese momento reflexionara todo lo acontecidos hasta ese momento. Se escucharon los pasos del ruso dirigirse hasta la ventana por dónde los intensos rayos de sol entraban, al mismo tiempo el neko-jin caminó hasta dónde la chica se encontraba reposando y con un tierno gesto de cariño acarició su cabeza dándole a entender que ahí estaba, el gesto la tomó por sorpresa así que instintivamente volteó a verle a los ojos viendo aquellos de color dorado posarse sobre su persona llenos de comprensión, lo agradeció mirándole del mismo modo y con una sonrisa.

- Bryan…- habló al fin la ojirubí y esperó por algún indicio del aludido para saber que le prestaba atención, pero éste nunca llegó – Oye Bryan tu…

La frase quedó al aire debido a que la puerta comenzó a abrirse de nueva cuenta – ya que al salir el doctor la había cerrado – y empezar a mostrar que alguien entraba, en primera instancia la bicolor pensó que sería su tío pero al notar una mano más delgada descartó esa idea y tomó otra que era que tal vez alguna enfermera venía a darle medicamento – que ahora que lo pensaba no le caería nada mal alguna pastilla para el dolor de cabeza ya que sentía que ésta estaba a punto de estallar.

Sin embargo toda alegría y relajación se esfumó al ver entrar a un chico de piel blanca, cabellos rojos y ojos color azul ártico y, siguiéndole, otro chico que se parecía demasiado a ella. Sus ojos se abrieron de par en par mostrando un horror absoluto hacia lo que se le venía, tomó lo primero que alcanzó – que fue el espejo en el que momentos antes se había mirado – y lo lanzó directamente a la cabeza del pelirrojo.

- Oye idiota – esquivó por poco el espejo y lo escuchó estrellarse detrás de él en la pared más cercana - ¿Qué crees que haces?

- Lárgate – Tomó ahora un florero que estaba a su alcance y repitió el proceso de lanzarle el objeto

- ¿Qué estás loca? – Notó cómo su compatriota bicolor atravesaba sin pena ni gloria esquivando el nuevo proyectil y llegaba hasta su destino, que era al lado del chino

- Simplemente lárgate de aquí – Sus manos encontraron una caja y se convirtió en un nuevo proyectil – Lárgate o te sacaré yo a patadas

- ¿Ah, sí? – escuchó el nuevo objeto estrellarse en la pared – Eso me encantaría verlo, por si no lo has notado estas al borde de la muerte

- Ya quisieras – Agarró su almohada y la lanzó con todas las fuerzas que sus brazos le otorgaron

Cuando lanzó el último objeto sintió una punzada atravesarle por todo el tórax, conocía muy bien aquél dolor, todavía no habían sanado bien todas las heridas y probablemente se había vuelto a lastimar, aun así no dejó de mirar retadoramente al ojiártico quien al notar que la chica se había quedado sin armamento prosiguió con su camino, sin perderla de vista claro está.

La ojirubí a pesar del dolor intenso que sentía hizo un esfuerzo sobrehumano para retirar la sábana que cubría sus piernas y comenzó a bajar una de ellas para posarla en el piso, sin embargo una sutil mano se posó en su hombro impidiéndole realizar aquél acto tan carente de sentido debido a su estado de salud, al voltear para ver de quién se trataba pudo ver a su amigo pelinegro que le sonreía ¿alegremente?

- Aquí tienes – escuchó la voz del taheño dirigirse hacia alguien

- ¿Por qué tardaste tanto? Me moría de sed

- ¿Y crees que me importa? Todavía de que te traigo esto tienes el descaro de reclamarme – se quejó

- ¿Pero qué…? – vio a su amigo neko-jin caminar hasta dónde se había quedado el bicolor, que era recargado en la pared con sus brazos cruzados en el pecho y sus ojos cerrados, o al menos hasta el momento que el ojiámbar llegó hasta él - ¿…está pasando aquí? – Pudo ver cómo el ruso-japonés se erguía completamente y entregaba una lata al chino - ¿Cómo?

- Algunas cosas han pasado – fue la simple contestación del chino

- Por ahí podrían haber empezado…

- Bien – se escuchó una voz desde la puerta a la vez que ésta se abría – Oh vaya – exclamó con júbilo al ver la reunión de ahí – Veo que ya regresaron, me alegro mucho – sonrió ampliamente – Bueno hija, el doctor Kinomoto me ha dado algunas indicaciones de tus cuidados y entre ellos consisten que te quedes quieta al menos por otros tres meses más sin hacer movimientos bruscos o si no tus heridas podrían volver a abrirse – no notó la cara de depresión que se mostró en casi todos los presentes puesto que esa orden ya había sido rota antes de ser puesta – Y por supuesto nada de beyblade durante un rato

- Te oxidarás – se burló el pelilavanda

- Aunque eso pase seguiré siendo mejor que tu orangután

- Ni en tus mejores sueños mocosa

- No son sueños, son realidades mono morado

- Veo que tanta paliza te afecto el cerebro

- Si llego a tener muerte cerebral no hay problema, pediré que me trasplanten el tuyo ya que a fin de cuentas ni lo has usado

- Vamos, vamos – intervino el hombre mayor – No peleen

- Él empezó/Ella empezó – dijeron al unísono y las carcajadas no se hicieron esperar

La chica veía a su tío y a Ray reir animadamente, en la cara del pelilavanda se mostraba una mueca de disgusta pero, tras de ella, se veía una ligera sonrisa de satisfacción, el taheño mostraba claras señas de no comprender por completo el cómo una pelea que seguramente terminaría en golpes terminar en algo tan absurdo y el bicolor se mantenía estoico recargado de nueva cuenta en la pared pero si alguien miraba bien, podía notar que su mano sujetaba fuertemente la del dueño de Drigger.

La bicolor sonrió también por la alegría de ellos, parecía que a fin de cuentas todo había terminado para bien a pesar de que ella hubiera estado a un paso de la muerte pero poco o nada le importaba si las personas que quería ahora estaban felices. En un momento de lucidez, recordó que además de ellos el chico pelicastaño había estado también en la cabaña y dudaba que se hubiera quedado él solo en aquél lugar.

Lo buscó insistentemente con la vista – no es que la habitación fuera muy grande – o al menos algún indicio de que él había estado ahí más sin embargo su cara mostró un semblante de decepción al notar que como siempre, aquél chico había desaparecido de su vida sin darle ninguna explicación o decirle al menos un adiós, sintió un profundo coraje pero más que nada una increíble tristeza.

- Lo bueno es que ese idiota no está aquí – dijo como si nada el pelilavanda y cambiando radicalmente el tema – me empezaba a poner enfermo el verlo aquí todo el día todos los días pero hace un mes se fue, me alegro – concluyó ante una mirada extrañada del pelirrojo que no había comprendido por qué había dicho aquello tan de pronto

- Cierto – corroboró el señor Dickenson – Kyouya estuvo contigo todo éste tiempo cuidándote, era prácticamente imposible sacarlo de tu habitación – rió un poco – Sin embargo un día dijo que tenía que ir a buscar algo con total urgencia y no ha regresado desde entonces, espero que esté bien

- Es lo más probable – sonrió la chica – él siempre ha sabido cuidarse solo…A todo esto tío Stanley, tú también te ves muy acabado, seguramente te la has pasado aquí todo el día y no has comido apropiadamente. Ya desperté y estoy mejor, ve a la cafetería y come algo apropiado y sustancioso por mí por favor, como una hamburguesa o una pizza

- No estoy seguro hija, y ¿Si te vuelves a sentir mal?

- No te preocupes, en este hospital esta Touya y él es un excelente médico, además – volteó a ver al pelilavanda – el mono morado puede cuidarme, estoy segura que eso sí puede hacer

- Yo no… - comenzó a renegar el viejo hombre

- Vamos señor Dickenson – animó el pelinegro – ella estará bien, no queremos que el siguiente en el hospital sea usted por una anemia, ¿o sí?

- Pues no, eso no sería bueno – admitió

- Vamos, Kai, Tala y yo lo acompañaremos

- ¿Y por qué yo…? – comenzó una queja el ojiártico

- Tráeme un sándwich cuando regreses – le sonrió socarronamente – también un refresco, una gelatina, un chocolate, unos dulces, unos chicles…

- ¡Espera! – atajó el otro - ¿Qué creíste qué soy? ¿Tu mayordomo? – dio media vuelta y comenzó a caminar rumbo a la puerta diciendo varias maldiciones en su natal idioma ruso y, entre tanta palabrería lo único que se entendió fue un "Se aprovecha porque me gusta" justo antes de que saliera de la habitación

- Vamos señor Dickenson, acompáñenos – alentó el chino al tiempo que empujaba al hombre para que saliera de la habitación – Vamos Kai – habló al ruso-japonés para que le siguiera – comeremos algo delicioso

La ojirubí notó cómo su contraparte se reincorporó y siguió al pelinegro hasta estar justo detrás de él y así poder tomar nuevamente aquella mano que se había salido de la suya para poder empujar a aquél hombre tan rejego y, al tenerla de nuevo entre sus manos sonrió, al igual que el chino – aunque éste último su sonrisa era todavía más ancha que la que el bicolor mostraba.

- Me alegra ver tan feliz a Ray – dijo la chica como para sí misma aunque sabía que su acompañante le podía oir – Y me gusta verte feliz a ti también

El silencio volvió a reinar en aquella habitación, el pelilavanda caminó lentamente hasta posarse justo entre la ventana y la televisión ya olvidada para aquellos momentos, mirando a través del cristal y dejando que su vista viajara hasta dónde pudiera alcanzar, sin importarle realmente nada, aquél momento carente de silencio duró alrededor de unos cinco minutos sin dar indicios de que alguno lo rompiera.

- Oye Bryan…. – al fin se animó a empezar la bicolor – Hay algo…- dudó – Hay algo que quiero preguntarte…. – esperó alguna reacción o sonido en señal de afirmación o algo que le indicara que pudiera continuar pero nuevamente éste no llegó – Yo quisiera saber…Hay algo que Tala mencionó que quiero…quiero corroborar contigo – dudó nuevamente y se maldijo a sí misma, nunca sabría la respuesta si no soltaba su pregunta – Bryan tu…. – tomó una bocanada de aire – Bryan ¿Tú mataste a mí familia? – al fin soltó

Esperó alguna respuesta, la duda le carcomía el alma, deseaba fervientemente que la respuesta fuera una negativa, que el taheño se hubiera burlado de su ingenuidad y que el tiro le hubiera salido por la culata al darle la respuesta que le había dado…Podía ver al pelilavanda con la mirada perdida en algún punto a lo lejos, los segundos pasaban y ella no recibía una respuesta a su duda; cuando al fin se iba a dar por vencida al resignarse que no obtendría ninguna resolución a su cuestionamiento la voz gruesa y potente del ruso resonó por toda la habitación….

- Sí….

NOTAS DE LA AUTORA

Yeay jajaja este lo terminé bastante rápido, es que cuando llega la inspiración llega :O y cuándo llega el tiempo para poder hacerlo llega el tiempo para poder hacerlo XD. Este capítulo se me hace que estuvo muy "x" ah pero lo que me encantó es el pequeño intento de "crossover" que hice, de pronto se me metió la idea en la cabeza y ya no la pude sacar, aunque eh de decir que no son el mundo de Card Captor Sakura, es solamente un mundo alterno más dónde Touya y Yukito son doctores y Sakura una simple estudiante con un prometido proveniente de china jejeje.

Bueno espero que les haya gustado este capítulo, a mí me gustó escribirlo agradezco los reviews que pudieran mandar a esta niña pobre y desamparada para poderle levantar el ánimo y la autoestima…sé que no merezco reviews porque tardo una ETERNIDAD en actualizar pero… pleaseeeeeeeeeeee (insertar aquí carita llena de lágrimas y desesperación por un review)

A todos los que aún sigan este fic, les agradezco la espera y la constancia al leer las locuras de ésta autora que, cómo método de distracción no encontró otra mejor cosa que echar a perder una serie como la que es beyblade.

Recuerden que lo que hago es por puro amor al arte, nadie me paga nada ni un quinto, por eso los reviews son tan valiosos porque es una forma de saber que mi trabajo no está tirado a la basura – que realmente sé que nunca ha sido así.

Ok ya estoy desvariando y tengo sueño. Un Review cuesta poco y vale mucho por mucho tiempo :D los quiero y gracias por leer otro capi.

Dewa Matta