CAPÍTULO 21: UN OÍDO SABIO ES AQUEL QUE SABE ESCUCHAR

Se encontraba en el escuadrón trece, en la habitación en la que el capitán Ukitake pasaba la mayor parte de su tiempo. Aún seguía abrazada a él.

_Yo…lo lamento, Señor_ dijo en voz baja avergonzada por su comportamiento

Se separó lentamente del peliblanco, quien la dejó en el suelo con delicadeza.

_Ja,ja,ja. No tienes que disculparte_ dijo sonriendo despreocupado_ Yo también he sentido esta clase de temor en mi juventud_ se rascó la cabeza_ Y también he llorado luego de algunos sucesos traumáticos. Las mujeres muchas veces son más sensibles, así que es normal que te sientas así. No lo tomes como muestra de debilidad, ¿entendido?

Ella asintió esperanzada de saber que no era la única que había estado en esa situación. El capitán albino le acercó una taza de té.

_Ahora_ dijo sentándose frente a ella_ ¿Por qué no me cuentas exactamente lo que pasó?

Sabía que Ukitake era de confianza y que no andaría contando su conversación por todo el Sereitei. Así que comenzó su relato, y una vez que empezó, no pudo parar de contarle todo lo que había pasado.

Una vez terminado el relato, miró al capitán que la veía con los ojos abiertos de sorpresa y la taza de té aún en sus manos.

_Oh_ dijo el hombre_ Ya veo

Ante la escasez de palabras, ella se sintió algo triste. ¿Acaso tan terrible era lo que acababa de contarle? Pero luego escuchó que él suspiró y lo vio sonreírle cálidamente.

_De acuerdo_ dijo sonriendo_ Lo que yo creo es que aún no has superado aquella pelea que tuviste con Byakuya. Y la verdad es que no te culpo, después de todo, fuiste acusada injustamente y resultaste gravemente herida._ se puso serio unos instantes_ Deberías hablar con él y resolver las cosas. Sé que tiene mal carácter, pero estoy seguro que te ama y quiere que te quedes a su lado_ respiró hondo_ Lo conozco desde que es un niño y no ha tenido una vida fácil. Sus padres murieron cuando era pequeño y la única familia que le quedaba era su abuelo, pero él no sabía cómo cuidar de su nieto sin descuidar sus deberes como capitán del sexto escuadrón. Por eso técnicamente fue criado por las mujeres que trabajaban en la mansión. El capitán Kyoraku, Yoruichi y yo fuimos afortunados de tenerlo como alumno._ sonrió_ Cuando estaba con nosotros tenía la oportunidad de comportarse como el niño que era y relacionarse con otras personas_ tomó un sorbo de su té_ Por más que lamente decir esto, debo admitir que ni Hisana ni Rukia han sabido relacionarse por completo con Byakuya. La primera, que en paz descanse, lo trataba de "usted" estando casados y nunca logró desarrollar un lazo de confianza lo suficientemente fuerte con él. Y Rukia, lo respeta demasiado y sin juzgarlo, por lo que su relación no llega a ser distante pero tampoco es cálida como debería serlo entre hermanos._ suspiró_ Él ha cerrado su corazón desde la muerte de su padre y no permite que nadie entre o se encariñe. Tiene miedo de que las personas importantes para él le sean arrebatadas nuevamente. Por eso tiene tendencia a alejar a sus seres amados, aún sin darse cuenta._ la miró a los ojos_ Así que, pequeña Charlie, depende de ti tomar la decisión. Pero debo decirte que eres la persona que más ha llegado al corazón del capitán Kuchiki.

Cuando el capitán terminó de hablar, ella no sabía que responder. Ese hombre conocía a Byakuya como si fuera su hijo, estaba segura de que decía la verdad.

_Sólo piénsalo_ dijo amablemente el peliblanco_ Puedes quedarte el tiempo que quieras en el escuadrón trece, siéntete como en casa.

Ella le sonrió y él le devolvió el gesto.

_¡Ah!_ exclamó él_ ¡Me olvidaba de algo importante!

Vio como el hombre se ponía de pie y hablaba con uno de sus subordinados. Pronto apareció una joven con Umi en brazos.

_ Le he pedido a Byakuya que la trajera para que pudieran estar juntas_ dijo el capitán

Cuando estaban por dársela, Charlie se la ofreció a Ukitake. El shinigami se sorprendió ante el gesto y tomó delicadamente a la niña en brazos.

_Cielos_ dijo maravillado_ Hace años que no sostengo un bebé, a pesar de que los Ukitake somos una familia con más de trescientos integrantes_ le sonrió