Ceguera Temporal

Summary: Ella causo el accidente, ahora tiene que vivir con las consecuencias…

Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía, Y TODA ELLA ESTÁ PROTEGIDA POR DERECHOS DE AUTOR BAJO EL CÓDIGO LEGAL: 1211242729751, por favor no intenten plagiarlo porque serán demandados en caso de realizar dicho acto. Espero que lo disfruten. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, léelo bajo tu propio riesgo.

¡GRACIAS POR LOS REVIEWS! ¡LLEGAMOS A LOS 190! ¡LOS AMO! ¡LOS ADORO! ¡LOS AMO! ¡GRACIAS, ADEMÁS, POR EL APOYO QUE LE DIERON A ESTA HISTORIA! ¡Y EL APOYO HACIA MI! ¡SON GENIALES, CHICAS Y CHICOS! ¡SON LOS MEJORES LECTORES Y FANS QUE HE TENIDO! ¡GRACIAS, LOS AMO! *SE LIMPIA LAS LAGRIMAS*

Respondiendo anónimos…:

vivicullenhale s: jajaja yo no soy grosera, Bella lo es :B jajaj gracias por comentar! :D y que bueno que te guste mi historia, aunque ya esta por terminar :(
bueno vivi nos leemos pronto!
Besos y abrazos estilo Emmett!

Guest: jajajaj aaah ya vez, se tardo 4 meses el muy buenote en despertar jejejej :D
gracias por comentar! :)
nos leemos pronto!
Besos y abrazos estilo Emmett!

PD: alguien sabe de: Alejandra, Lulu, Josefina, Ash Witlock, Karen y Danitza?…

Chicas gracias por sus comentarios y su apoyo hacia mí y esta historia.

Bienvenidas a las personas que me agregaron como favoritos y alertas y espero que siempre me sigan y bueno, también les tengo noticias: como todo en la vida, esta historia ya llego a su final. Solo le queda el epilogo, pero tranquilas que ya estoy pensando en otra historia, el resumen o algo así se los subiré con el epilogo y espero que también les guste y que tenga la misma aceptación que esta.

Gracias gatitha vampirica por tu ayuda en la elección de colores jejeje.

Sin más que decir: ¡QUE COMIENCE EL ESPECTÁCULO! ¡Y QUE LO DISFRUTEN!...

Bella POV

En la entrada del hospital estaban el doctor Gerandy, Alice y la doctora Weber esperando nuestra llegada.

— ¿como despertó? ¿Desde hace cuanto? ¿Como está? — todos hablamos a la vez y a nadie se le entendía nada.

— Uno por uno por favor — pidió amablemente la doctora weber — ¿doctor Cullen?

— ¿hace cuanto que despertó?

— hace apenas unos minutos. En cuanto lo supimos le avisamos — Carlisle asistió rápidamente — ¿Bella?

— ¿como está?

— él...

— tendrás que verlo por ti misma, muchacha — la interrumpió el doctor Gerandy y emprendió la marcha hacia la habitación de Edward. Nosotros lo seguimos rápidamente.

¿que haces aquí? ¿No tú eres de pediatría? — le susurre a Alice, que iba a mi lado.

sí pero ni de loca me pierdo esto. Me siento como en una novela — torcí los ojos y las dos reímos quedamente.

— sólo uno puede pasar por ahora... ¿Carlisle? — Gerandy hablo antes de abrir la puerta. Él y Ángela estaban algo nerviosos y eso me preocupaba.

— Ve Carlisle, yo me quedaré con Alice y Carmen — él tenía que entrar primero; él era su padre, su médico y su todo.

Esperamos por un largo rato hasta que Carlisle apareció por la puerta y nos dijo que pasáramos.

Edward estaba de nuevo dormido.

— ¿que pasó? — dije viéndolo detenidamente. Ya no llevaba esa máscara para el oxígeno ni la transfusión sanguínea, sólo estaba conectado al monitor cardíaco. El ceño lo tenía marcado de tanto fruncirlo y de vez en cuando sus ojos se movían, frenéticos.

— está algo nervioso, lo tuvimos que sedar.

— ¿porque? — pregunto Carmen, robándome las palabras.

—... No quiero que te asustes Bella. Es normal en estos casos — me previno Carlisle. No quería asustarme pero ya me estaba asustando — Edward no recuerda nada.

—... ¿que tanto es nada? — no sabía sí yo era la que apretaba fuertemente la mano de Alice o era ella la que apretaba fuertemente la mía.

— Eso es lo que no sabemos — dijo molesto consigo mismo — no quiere hablar... o no puede hablar.

—... entiendo — asentí lentamente -¿que ganas con hacernos esto, eh? - pensé al aire - en la Biblia no dice que te gusté tanto el drama y el suspenso.

Carmen y yo estuvimos toda la tarde en la habitación de Edward; Carlisle se había ido para atender una emergencia y Alice se fue porque ya estaba por comenzar su turno.

— ¿que crees que diga cuando despierte y te vea? — dijo Carmen señalando mi mano entrelazada con la de él.

"hey, Bella. Tuve un rarísimo sueño" — dije imitando patéticamente la voz de Edward — "soñé que no podía hablar ni recordar nada" — Carmen se rio de mi patético intento.

Mi mano fue levemente apretada por la de él y las dos nos quedamos viéndolo. Poco a poco abrió los ojos.

Sus ojos no eran los mismos, estos no mostraban ese brillo verde coqueto y sensual sólo eran verdes. Un verde ligeramente apagado.

Él me miro por unos momentos y luego a nuestras manos entrelazadas pero no hizo nada; ni la retiró ni la apretó como reconocimiento. Miro a Carmen y también se le quedó viendo.

Volvió a mirarme y poco a poco se fue quedando dormido.

¡Dios mío! — Carmen lloro quedamente. Por alguna extraña razón ella estaba más sensible que yo, que tenía casi seis meses de embarazo.

— todo saldrá bien, Carmen. Tranquila — hacerse la fuerte nunca había sido una de mis habilidades.

— después de esto se hará una limpia, te lo juro — dijo riendo y llorando a la vez, yo sólo pude reírme quedamente.

.

De tanto esperar a que él despertara o a que Carlisle regresara, me quedé dormida encima de él. El ritmo de su corazón fue la nana que me adormeció.

Después de un tiempo, la misma presión en mi mano me despertó.

— ¿que?... — me levante de golpe y vi a mi alrededor.

No había nadie, excepto nosotros dos.

Edward estaba despierto y me sonreía de lado.

— ¡oh! ¡Hola! — dije enderezándome en mi lugar y acomodándome como podía. Quise retirar mi mano para poder peinarme pero él me la volvió a apretar, impidiéndomelo.

Volvió a sonreír.

— ¿que es gracioso? ¿Mi peinado exótico? — Dije divertida y él asistió, sonriente — ¡oh!... — dije a punto de llorar y él se preocupó — yo... no es nada, yo... ¡Edward! — me tire a su pecho y llore libremente. El monitor cardíaco empezó a sonar en esos momentos y me levante asustada — ¿que tienes? ¿Que?... — su cara estaba sonrojada y trataba de ocultarla, apenado — ¡oh! ¡Jajaja! Lo siento — el monitor dejó de sonar alarmantemente después de unos segundos — ¿te gustó, cierto? ¿Lo hago otra vez? — él frunció el ceño pero no se veía para nada enojado. El bebé me patio en ese momento como diciendo "hey, aquí estoy. Que esperas para decirle que existo."

Edward sintió mi preocupación y me acaricio ligeramente el dorso de mi mano. Levante la vista y ahí estaba otra vez su sonrisa coqueta.

— te extrañe. Todos te extrañamos — él asistió como sí entendiera de lo que estaba hablando. Levanto su otra mano y se apuntó a sí mismo — tú, ¿tú que? — Y también hizo la figuritas del igual — ¿me-me extrañaste? ¿Me recuerdas? — se tomo su tiempo y después meneo su mano de un lado para otro — ¿más o menos?... — él asistió y me apuntó — yo... — puso su mano enfrente de su boca e hizo como que hablaba — mi... ¿voz? — Asistió de nuevo — ¿no sabes quién soy pero sí recuerdas mi voz? — él volvió a asentir.

Carlisle entro en ese momento.

— La enfermera me hablo — dijo apresurado — ¿que sonó el monitor? — Yo asentí y Edward se le quedó viendo, con una ceja levantada y el ceño levemente fruncido — ¿como estas? ¿Ya puedes hablar? — Dijo acercándose a Edward, él negó rápidamente.

— ¿que activo el monitor? — dijo viéndome detenidamente. Me puse rojita.

— Edward... él... se alegró de verme. — Carlisle asintió mientras se sentaba del otro lado de la cama. Cuando empezó a hablarle a Edward, sentí que ese momento era tan íntimo que no me quedó de otra que irme.

.

— ¡hey, Bella! — Alice me alcanzó mientras iba hacia la cafetería — ¿como está Eddy?

— ya despertó. Dice que me recuerda... más o menos — ella levanto una ceja, interrogante — me lo dijo con señas.

— ¡aaaaaaah!

Cuando llegamos a la cafetería le conté lo poco que había pasado y ella me escuchaba atentamente mientras jugueteaba con un panecillo.

— ¿Carlisle ya lo llevó a que le hagan estudios?

— Pues creo que está tratando de convencer a Edward de que se los haga — su localizador sonó en ese momento.

— tengo que irme. Un niño se trago una moneda... Esos niños de ahora — tomó de golpe lo que le quedaba de café y salió corriendo hacia urgencias.

Yo me quedé un rato más en la cafetería; pensando en que haré ahora.

¿y ahora que haremos peque? — dije en susurros acariciando al bebé. Él me pateo — ¿sabes que no te entiendo, verdad? Las pataditas son para saber que sigues ahí. Nada más — él volvió a patear —… ok, vamos con papá.

Al llegar, el cuarto estaba vacío. Salí corriendo del cuarto y choque con una enfermera que pasaba por ahí.

— ¡oh Dios, lo siento! — La enfermera me vio enojada — enserio, perdón. Yo... ¿usted sabe que pasó con el paciente de ese cuarto? — dije señalando el cuarto de Edward pero ella no me contesto, sino que se puso a checar la información que llevaba en las manos.

—... Uhm, sí Edward Cullen. El doctor Carlisle se lo llevó para hacerle algunos estudios. Ahora mismo están haciéndole tomografías.

— ¡gracias! — dije pasando a su lado.

— ¡hey, usted no tiene permiso para pasar! — trato de agarrarme pero la esquive a tiempo y corrí.

— ¡sí lo tengo! — dije gritando y riendo. - ¡que lindo es ser nuera de Carlisle!

Cuando llegué a donde se sacan las tomografías, Edward estaba acostado en una especie de camilla mientras le revisaban el cerebro, y Carlisle estaba supervisándolo todo.

Toque la puerta y Carlisle volteo a verme, me dijo que pasara y ahí nos quedamos parados, viendo las imágenes del cerebro de Edward en la computadora.

—… no hay hemorragia ni coágulos — le cambio la posición a la imagen varias veces y se quedo viéndolo detenidamente — tampoco hay daño. Esta recuperado casi al cien por ciento ¿Por qué no habla?...

Edward empezó a entrar en pánico en esos momentos.

Su respiración y su ritmo cardiaco aumentaron considerablemente.

— ¿Qué tiene? ¿Qué le pasa? — pregunte algo histérica.

— Nunca le ha gustado estar encerrado — apretó un botón que estaba al lado de una ventana que daba hacia donde estaba Edward; era para activar el altavoz — Edward, soy Carlisle. Estas bien hijo, tranquilo. Trata de respirar tranquilamente, controla tu respiración. No pasa nada — por mas que Carlisle trato de hablar lo mas calmado posible, Edward seguía alterado.

— Edward, tranquilo — dije acercándome a Carlisle — no pasa nada, en unos momentos te sacan de ahí. Trata de respirar despacio — Carlisle me miro asombrado cuando Edward me obedeció y empezó a respirar lentamente.

Carlisle dejo de apretar el botón y se dirigió de nuevo hacia la computadora. Los latidos de Edward ya empezaban a normalizarse.

.

Le estuvieron haciendo más estudios por dos semanas seguidas hasta que le dieron el alta. Weber dijo que Edward recuperaría el habla cuando él quisiera.

Cuando fuimos a buscarlo, él ya estaba levantado y arreglado.

— ¿listo para irnos? — él asintió sin verme. No me veía desde que un día me vio de cuerpo completo y noto mi evidente embarazo — Carlisle nos esta esperando afuera.

Al llegar a casa, Carmen lo recibió con un abrazo de oso y él se hecho a reír de alegría.

— Te quiero muchacho — él con señas le dijo que también.

Al llegar a su cuarto se sorprendió de ver dos camas en vez de una y, claro, sin todas sus cosas.

— ¿recuerdas el accidente? — él negó, sin verme — tuvimos un accidente hace más de medio año. Tú resultaste gravemente herido y... bueno, yo termine cuidándote.

Él me ignoro y se acostó en su cama, puso sus brazos detrás de su cabeza y miro al techo. Yo me quedé parada como idiota por mucho tiempo hasta que me rendí y me fui a mi cama.

Hace mucho tiempo que ya no estaba ahí y era extraño.

Al dia siguiente Carmen nos subió la comida a la hora del almuerzo y trate de comer lo más calmada posible, ya que Edward no dejaba de verme inquisitivamente.

Cuando por fin me aventure a levantar la vista, él ya se estaba levantando para irse.

— ¿a donde vas? — él me sonrió por un momento y me señaló que esperará.

Al poco tiempo regreso con una hoja y un lápiz. Escribió por unos segundos y luego me tendió la hoja.

Estaba tan feliz de que al fin se dignara a hablar conmigo que deje escapar una risilla y él me vio divertido.

Tomé la hoja y leí:

"¿como te llamas? ¿Y que hacías en el hospital el día que me desperté?"

— Isabella Swan, pero me gusta que me digan Bella. Mucho gusto — él tomo mi mano y la apretó ligeramente — soy... soy... Se puede decir que soy tu... tu enfermera — - ¡cobarde! - me grito mi perver.

Edward tomo de nuevo el papel y volvió a escribir:

"eres linda, muy linda :) dime ¿estas casada?... ¿o vas a ser madre soltera?"

— gra-gracias, y-y no. Ni soy casada ni seré madre soltera — -... Espero - dije para mis adentros.

"¿puedo preguntar quién es el padre?... ¡dime que no es él mío!"

— ¿Carlisle? ¿Porque crees que... Un momento ¿me parezco a tú madre, cierto? — él asistió, enojado. - ¡oh, Dios! ¡No de nuevo!... - — Carlisle es sólo un... amigo, Edward. El verdadero padre del niño es... es mi novio.

Cada vez era más difícil explicarle las cosas.

Edward volvió a tomar la hoja y volvió a escribir:

"¿tienes novio?"

Eso me hizo reír.

— sí, se puede decir que sí — al decir eso lo mire directamente a los ojos y nos quedamos viendo por unos segundos, luego él desvío su mirada y se puso a escribir.

"¿soy yo, Bella? ¿Yo soy el padre del niño?"

Me tomo más tiempo contestar eso.

Él me tomo de la mano y me la acaricio dulcemente. Al levantar la vista, él tenía los ojos vidriosos.

— s-sí Edward. Tú eres el padre — llore, porque al fin podía decírselo.

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Esa noche dormimos juntos, después de cuatro meses, y él no dejaba de acariciarme el vientre, haciendo que el bebé se removiera inquieto y me pateara repetidas veces.

— No sabes cuanto te he extrañado — él sonrió de lado y me dio un pequeño beso en los labios. — Te amo — él soltó una lágrima antes de asentir y besarme la frente con ternura.

.

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Abrir, 12.

Lo que quedaba de marzo y las primeras semanas de abrir, prácticamente nos la pasamos viviendo en el hospital. Pues sí no era Edward; con las visitas a la doctora Weber para saber él porque no hablaba y los exámenes, era yo con mis ecografías y mis síntomas paranoicos.

En fin, el diagnóstico final de Weber y Gerandy era simple y sencillo. Edward no hablaba porque no quería.

Muchos pacientes que sufrieron daño cerebral o no hablaban o no caminaban o de plano nunca volvían a moverse, pero era porque el cerebro no se recuperaba del todo. En cambio Edward había salido sin ningún daño en el cerebro, y ya eso era un milagro inesperado.

— no se le puede hacer nada. Está vez se hicieron todos los exámenes correctamente y en ninguno hay un daño permanente — dijo Gerandy y Weber continuo.

— lo que te puedo aconsejar es que te relajes y dejes que está sexy mamacita te consienta en todo.

— Weber... — trate de sonar estricta.

— ya se, ya se. Tú también relájate — Edward me abrazo y me beso en la coronilla... Antes de echarse a reír.

Cada día era más fácil regresar a lo que antes éramos.

Edward y yo dormíamos juntos; él acariciando mi vientre y yo disfrutando del momento, hasta que los dos caíamos rendidos.

En las mañanas bajábamos a desayunar con Carlisle y Carmen; la casa poco a poco volvía a ser el hogar de antes. Y en las tardes salíamos a pasear y a disfrutar del aire cálido, o simplemente nos quedábamos en casa leyendo y a veces recordando.

En las noches... en las noches digamos que no necesitábamos comunicarnos con palabras para saber lo que nuestros cuerpos reclamaban y, después de cuatro meses separados, ya era más que justo y necesario.

.

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Mayo, 4.

— Está sano y se desarrolla maravillosamente — la doctora Hillary nos felicito a ambos por el buen cuidado y nunca pregunto por la ausencia de Edward en los primeros meses.

— ¿quieres saber que será? — esa pregunta salió entre cortada pues las lágrimas de felicidad salieron por verlo ahí parado, junto a mi y tomándome de la mano dándome su apoyo.

Él negó, sonriendo y a punto de llorar.

Al llegar a casa comimos con Carmen y al terminar subimos al cuarto.

Mientras yo leía un libro, él se dedico a dibujar quién sabe que en una hoja.

"— ¡te pusiste rojita! — Grito EJ, reventado mi burbuja, yo suspire audiblemente — ¡wooow!

bueno, ya — él rio y su risa me contagio — ya, ya, ya ¿en dónde estaba?

en mi embarazo ¿o es tú embarazo? ¡Ya se! ¡¿Nuestro embarazo?!

¡jajaja! Mi embarazo. Bueno pues el pequeño proceso de espera de seis meses se nos hizo largo pero fue emocionante. siempre te movías mucho y me pateabas como si fueras jugador de fútbol americano; en los ultrasonidos nunca te dejabas ver y no sabíamos que comprarte; casi siempre me hacías comer porquerías que no sabían bien juntas pero eran un manjar, al menos para ti, y sí te ponía música clásica protestabas y sí ponía música indie de tú padre... Bueno creo que te ponías a bailar jajaja pero en fin aquí dentro — dije sobándome mi vientre, ahora plano — nunca te quedabas quieto — él se movió orgulloso y yo lo golpe levemente en su cabeza y reímos los dos — tú papá siempre dijo que fueses lo que fueses ibas a ser lo más hermoso que jamás hayamos visto — lo abrace con ganas y él me abrazo con más ganas — y no se equivocó.

Obvio — dijo petulante y yo lo abrace más todavía. Aquí venía la parte fea…"

Él me tomo del tobillo; sacándome de la emocionante y triste historia, y me jaló hasta dejarme casi en la orilla de la cama.

— ¡jajajaja, Edward! ¿Que?... — él no me dejó continuar. Me beso convincentemente e hizo que perdiera cualquier hilo de cordura.

Al terminar el beso me tendió una hoja, en ella estaba dibujada una casa… Edward no servía como pintor.

— ¿Qué es esto? — con sus manos señalo primero el dibujo y luego a nosotros — ¿nuestra casa? — él asintió — no entiendo…

Él volvió a besarme y luego tomo la hoja. Se señalo, me señalo y luego acaricio al bebé. - Nuestra casa, por supuesto.

— ¿una casa para nosotros tres? — Él asintió, feliz de que por fin le haya entendido — ¡una casa para los tres! — lo abrace efusivamente y el bebé se movió, feliz también.

Todo mayo nos la pasamos en busca de una casa, hasta que apareció la indicada.

Era linda, espaciosa, apartada y perfecta. Nos enamoramos apenas verla.

Carlisle, mi padre, mi madre, Emmett, Rosalie, Alice, Jasper y Carmen nos ayudaron a mudarnos a la nueva casa.

En menos de unas cuantas semanas, mi madre y las chicas me ayudaron a pintar el cuarto del bebe, de un verde aguamarina y Edward y los chicos remodelaron una habitación y la convirtieron en la sala de estar. Emmett prometió nunca salir de ahí.

.

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Junio, 19.

Estábamos relajándonos, disfrutando del día y de la compañía de nuestros amigos, cuando sucedió todo.

— ¡esta enorme! Eso será cesaría — Alice me abrazo y luego saludo a mi madre y hermana. — por cierto ¿ya te dijo Carlisle?

— ¿decirme que?

— Quien asistirá al parto — dijo como si fuese lo obvio.

— pues… él, Edward y la doctora Hilary, ¿no? — ella me miro de una forma que daba miedo… — no, no, no…

— si, si, si. Seré la asistente de la doctora — dijo sonriendo de oreja a oreja. Cuando vio mi cara su rostro se entristeció. – Lo que me faltaba - — ¿no te da gusto?

— al menos una de las tías lo podrá ver primero — dijo Rosalie, resentida — porque aquí le hermana, hum…

— No la estresen antes de tiempo — me salvo Carlisle — Alice, te dije que no era muy seguro — ella hizo su pucherito y Carlisle volteo a ver a otro lado.

Yo me reí de ella y me fui de ahí antes de que volviera a atacarme.

— ¡Hola, hermoso! — Edward sonrió de lado y me dio un beso súper rico y dulce en los labios — hum… no me voy a cansar de besarte — él se rio de eso y volvió a besarme. Tenía un dulce sabor a carne.

Hoy era domingo de parrillada y a los chicos les tocaba preparar la comida, mientras que nosotras disfrutábamos del sol, el día y de la alberca.

— ¡hey, B! ¡Te necesitamos un momento! — me llamo Emmett a gritos. Me levante como si nada y fue cuando sentí el agua correr por mis piernas. Un agua que no provenía de la piscina.

— ¡Carlisle! — trate de sonar lo menos alarmada posible pero creo que fracasé pues nueve pares de ojos voltearon a verme, preocupados.

Carlisle y Edward se acercaron corriendo.

— ¿Qué tienes? ¿Qué pasa?

— Mi hijo… ya viene — esa fue la primera vez que hablo Edward.

Hoy si que era un día de sorpresas.

— Carlisle, el niño. Acabo de romper fuente — me apoye en Edward mientras mi madre y mi hermana iban por mi equipaje.

— ¡ya viene el pequeño Cullen! — grito Emmett emocionado.

Los siguientes minutos fueron todo un caos. Todos corrieron a sus autos mientras Edward y mi padre me llevaban al hospital, y las chicas no paraban de gritar y llorar de alegría.

— Edward, hablaste ¿tu… como?

— ¿el susto? — dijo confundido. Todavía me sorprendía escucharlo hablar — ¿Cómo te sientes?

— Bi-bien — pero en ese momento una fuerte contracción me hizo doblegarme de dolor. Creo que apreté muy fuerte la mano de Edward.

Al llegar al hospital, me llevaron en silla de ruedas hasta la habitación que estaba destinada para el nacimiento.

— ¡papá! — Dijo Edward cuando Carlisle entro al cuarto, acompañado de la doctora Hilary y de Alice — el bebé… Bella.

La doctora, sin entrar en pánico, se tomo su tiempo para revisarme y checar que el niño venga sin ninguna complicación.

— todavía no esa muy dilatada — le informo a Carlisle — Bella, esto quizá te duela mucho así que…

— no, nada de drogas — la interrumpí.

— ¿Bella? — Alice, Carlisle y Edward me llamaron a la vez.

— No, el niño tiene que nacer sin drogas — al menos dos de tres apoyaron mi decisión.

A las dos horas ya me estaba arrepintiendo.

Ya no se puede hacer nada, Bella — me dijo Alice apretando los dientes. A ella también le estaba apretando fuertemente su mano.

El bebé era terco… tardo mas de diez horas en salir, pero al día siguiente él ya estaba naciendo… O mejor dicho, ella.

Renesmee Carlie Cullen Swan, nació el 20 de junio del 2011. Peso 4 kg y medio. Y fue cesaría.

Calificación: según los doctores 9.0. Para la familia Cullen Swan; un perfecto y hermoso 10.

Fin.

Bueno nenas es el cap # 20
¿les gusto? si es así… ¿Me dejan reviews?

Los quiere y los ama... Will Stewart de Pattinson.
Nos leemos la próxima semana, se cuidan mucho!

Besos y abrazos estilo Emmett para todas…

PD: sé que debería dejarles su adelanto, como prometí, pero… ya termino. Lo que queda es el epilogo. Nos vemos hasta la próxima semana.

Las quiero mucho.