Advertencia: Los personajes de Candy Candy son propiedad de Misuki e Igarashi, usados en este fic sin fines de lucro.

Historia Ficticia. Todos los personajes nuevos son de exclusiva invención de esta autora.

Notas de la autora: Día miércoles...capítulo 21...

Capítulo XXI

En familia

Candy y sus primos, no sabían que hacer al respecto, jamás pensaron que ellas criticarían a Candy de esa manera. Es más cuando se subieron al auto, a ninguna pareció molestarle el que Candy tuviera conocidos ricos, pero al saber que la pecosa también era rica, toda la percepción que tenían de ella se fue a la basura.

-No te preocupes Candy- decía Archie- con el tiempo comprenderán que todo lo que conocen de ti, es verdad, que el dinero no te ha cambiado, y que tu vocación es real. Solo dales tiempo.

-Si- dijo tras un suspiro- ahora quiero ir a casa, tengo libre hasta mañana, y quiero disfrutar de mi descanso con mis primos preferidos

-¡Qué bien!- dijeron los muchachos, y tomaron dirección a la mansión Andrew en Chicago

Llegando a la mansión, una Candy muy segura de sí misma, que había aprendido con los meses a dirigirse como lo que era, la hija de Williams Andrew, que había superado el mal momento que pasó junto a sus compañeras de escuela, pero que seguía siendo la misma chica sencilla que todos conocemos, notó que al pie de la escalera estaban los "hermanitos del terror" esperando

-¡Stear!- se escuchó la chillona voz de Elisa, que no había visto a Candy- baja de ese automóvil, que lo ocuparemos con…

-Buenas tardes Elisa- dijo Candy, bajando del automóvil ayudada por Archie- los gritos no van con el proceder de una dama, ¿no te lo han enseñado aún?

-Claro que lo sé… ¿qué haces tú aquí?- dice Elisa

-Si no me equivoco- responde Candy mirando a su alrededor- estoy en mi casa. Y tú, ¿qué haces aquí?

-Tu casa, que te has creído huérfana de la casa de Po…

-¡Cállate Elisa!- le dice Stear

-Tu no eres nadie para callarme, además he estado acompañando a la tía abuela, no se ha sentido bien- contestó la muchacha- ahora dejen el automóvil que lo vamos a ocupar

-¿A quién se lo pediste Elisa?- cuestionó Archie

-A la tía abuela- respondió Neal

-¡Ja!, pero ahora Candy está aquí, es a ella a quien tienen que pedírselo- continuó Archie haciendo que Elisa se pusiera roja de furia

-No es necesario Archie- dijo Candy con mucha calma, pasando al lado de los hermanitos Leagan y agregó- si la tía abuela se los facilitó, yo no me opongo, sigan… no los detengo

Y Candy avanzó lo que le faltaba hasta alcanzar la puerta, sin dignarse mirar atrás. Elisa y Neal se quedaron con la boca abierta

-Cierren la boca que les entrarán las moscas… jajaja- dijo Stear, y junto a Archie de doblaban de la risa al ver sus caras

-Me las pagarás Candy, nunca vas a ser una dama- despotricaba Elisa antes de subir al vehículo- siempre serás una huérfana, recogidaaaaaa- y para hacer más patética la escena, Elisa pateaba el suelo con rabia

Cuando entraron a la mansión, fueron recibidos por el mayordomo

-Señorita Candice, sea bienvenida… señoritos- decía el hombre con propiedad, él conocía muy bien quién era Candy, George se había encargado de hacer saber a toda la servidumbre sobre la hija del señor Williams y que pronto estaría en la ciudad- van a necesitar algo los señoritos

-Candy deseas beber algún refresco o té- decía Archie siempre tan atento- porque yo quiero algo que me quite esta sed y el trago amargo que acabamos de pasar

-No, primero quiero ver como se encuentra la tía abuela… - y dirigiéndose al mayordomo- por favor, luego envíe a mi cuarto un servicio de té

-Como diga señorita- dijo el sirviente

-Yo quiero algo ahora, algo de refresco, por favor, voy a la biblioteca- pidió Stear

-Eso sería, yo acompañaré a Candy hasta el cuarto de la tía y luego te alcanzo en la biblioteca- ofreció Archie

-Bien, nos vemos después- concluyó Stear

Camino al cuarto de la tía abuela Candy y Archie reían recordando lo sucedido con los hermanos Leagan, a la vez que recorrían la mansión, el joven le explicaba sobre las habitaciones que estaban de camino al cuarto de la tía abuela

-jaja… nunca había visto a Elisa quedarse callada ante nada

-No seas malo Archie- decía Candy sin poder aguantar la risa

-Aquí es el cuarto de la tía abuela Candy, ¿estás segura que quieres entrar sola?

-No te preocupes Archie, solo le presentaré mis respetos e iré a mi habitación

-Bien, tu habitación es la puerta que sigue a la derecha

-Gracias, nos vemos en la cena

-Bien, hasta pronto

Candy golpeó la puerta del dormitorio de la tía abuela

-Toc, toc

-Adelante- oyó Candy decir, y entrando dijo

-Buenas tardes tía abuela

-Buenas tardes Candy- dijo con su típico mal humor- a que debo tu visita

-Solo pasaba a saludarla, desde hoy estaré estudiando en Chicago, y quería que lo supiera

-Todavía sigues con esa tontería de estudiar enfermería Candice

-Para mí no es ninguna tontería tía- respondió Candy con educación

-Pero eres una Andrew, y no tienes necesidad de trabajar- insistía la anciana

-Lo sé tía, pero entiéndame, yo lo elegí y lo voy a terminar, quizás y el día de mañana no ejerzo, nadie lo sabe…

-Supongo que Williams te apoya en esta locura

-Sí tía, él me apoya en todo…

-Sabes alguna noticia del regreso de Williams

-Su última carta llegó hace una semana, y dice que ya viene en camino, pero nada más, ni día, ni hora, nada de detalles…

-Lo sé, lo sé, así es él. ¡Ay!- dice la tía agarrándose la cabeza

-¿Qué le pasa tía? ¿Qué tiene?

-Es un fuerte dolor de cabeza que no me ha dejado en días… ¡Ay!... que llamen al médico por favor Candy- dijo la anciana realmente adolorida

-Si, enseguida- Candy al momento tiró del cordón que llamaba a la servidumbre, llegando casi de inmediato Juliana, la doncella de la tía abuela- por favor Juliana, que alguien llame al médico de la tía

-Sí señorita

-Venga tía- llamó Candy- recuéstese en la cama mientras viene el médico

-Gracias Candy- dijo la tía antes de perder el conocimiento

-¡Tía!, ¡tía!... no puede ser, se ha desmallado, debe ser un muy fuerte dolor el que siente… trataré de aliviarle con un paño húmedo, mientras llega el médico

Candy se dedicó a cuidar de la tía esperando la llegada del médico. En eso Stear, Archie y sus padres entraron en la habitación

-Buena tarde Candy- saludan - ¿cómo sigue?

-Buenas tardes tío Arthur, tía Janice… ella dijo sentir dolor de cabeza, y cuando la estaba acostando se desmayó

-Hace unos días le sucedió lo mismo- aseguró Janice

-Y el médico que dice- pregunta Candy

-Dijo…- toc, toc- adelante

-Buenas tardes- dice el doctor ingresando a la habitación, era de unos 40 años, según la percepción de Candy… tez morena, ojos cafés, alto y delgado, de facciones toscas

-Buenas tardes doctor Lewis- saluda Arthur- permítame presentarle a Candice White Andrew, hija de Williams

-Mucho gusto señorita Candice- dice saludando a Candy- Dr. Malcolm Lewis, he estado a cargo de la salud de su familia por varios años

-Mucho gusto doctor, que bueno que llegó

-¿Que sucedió?- cuestionó el doctor acercándose a la cama donde dormía Elroy

-Estábamos conversando, cuando se quejó de dolor de cabeza, y al acostarla se desmayó- relató nuevamente la pecosa

-Es decir que se desmayó por la intensidad del dolor, es lo mismo de hace unos días

-¿Cómo? Esto ya le ha sucedido antes…

-No se preocupe señorita, a la señora Elroy le afectan los malos ratos, la otra vez había tenido una fuerte discusión con la señorita Leagan…

-¿Con Elisa?- cuestionaron a coro Stear, Archie y Candy

-Si hijos- dijo Janice- no supimos el porqué de la discusión, la tía no quiso contarnos, pero después de que Elisa salió de aquí, vinimos a verla y ella estaba desmayada en el suelo…

-Cuando llegué hace un rato, ella ya estaba con dolor- dijo Candy

-Y Elisa y Neal iban saliendo de la casa cuando nosotros entrábamos- agregó Stear

-Otra vez deben haber discutido, si no es Sarah, es su hija o Neal- decía Janice- Entonces doctor que hacemos

-La vez pasada extendí una receta para la señora Elroy, que consistía en tomar una aspirina al momento de sentir molestias, ¿habrá seguido ella mis instrucciones?

-Juliana- que también estaba en la habitación de su señora

-Si, ese día se compró la receta, pero la señorita Elisa se hiso cargo de ella, no sé decirles dónde está el medicamento

-Entiendo, gracias- dijo Janice- puedes retirarte

-Tenemos que esperar a que despierte, para saber si ha tomado el medicamento- dijo el doctor

-Yo podré cuidarla hasta mañana- comenzó a decir Candy

-No, no Candy, tú no vienes a trabajar- decía Arthur

-¿Pero tiene algún conocimiento del cuidado de enfermos?- preguntó el médico

-Sí doctor, estoy estudiando para enfermera. Pasado mañana, comienzo mis estudios en el Hospital Santa Juana

-¡Oh!, que loable profesión, la felicito señorita, el hospital Santa Juana es el mejor de todo Chicago- dijo el doctor

-Gracias

-Bien aquí está la receta nuevamente, por favor hagan conforme a las instrucciones

-Sí doctor, muchas gracias por haber venido, venga conmigo para ver lo de sus honorarios- dijo Arthur, y salieron

Una vez quedaron solos, estando todos en el cuarto con la tía, conversaban acerca de lo sucedido, llegando a la conclusión de no dejar a los Leagan solos con la tía por ningún motivo.

-¿Qué le estará pasando a la tía?, discute mucho con su hijastra y los hijos de esta- comentó Janice

-Candy- hablo Arthur- sabes cuando llega tu padre

-No, solo sé que viene en camino, debemos preguntarle a George

-Entiendo, él ahora está en el banco. A la hora de la cena se le ve en la mansión- dice Janice

-Tengo que hablar con él. Juliana, quédate con la tía mientras yo no estoy, cualquier cosa me avisas, estaré en mi habitación- terminó Candy

-Bien señorita

Así pasó la tarde, Candy se dirigió a su cuarto, y tuvo una muy grata sorpresa al encontrarse allí a su doncella y amiga Dorothy, que habían traído desde Lakewood al saber que Candy estaría residiendo en Chicago. La doncella le ayudó en todo, se refrescó y cambió sus ropas por algo más cómodo para bajar a cenar. También aquí habían muchos vestidos y accesorios que su padre le compró, escogió un hermoso vestido palo rosa, que le hacía ver muy bien, acomodó sus risos con una cinta, los que llevaba sueltos desde que Terry se lo pidió ese día inolvidable en el bosque.

Cuando Terry recibió la carta de Candy, donde ella le hacía partícipe de su traslado al hospital Santa Juana de Chicago, enviaba la dirección del lugar y la de su casa en la ciudad, además le explicaba los porqués del traslado… al joven casi se le sale el alma- Terry, mi amor- versaba la carta- el traslado es para que aprendamos nuevas técnicas de cirugía, para prepararnos como enfermeras militares…

-¡Enfermeras militares!, pero que… no, ¡no puede ser!- hablaba en voz alta, y escuchando Albert que estaba con él…

-¿Qué pasa Terry?, de qué hablas

-Es Candy

-¿Qué pasa con Candy?- dijo con preocupación el rubio al ver las reacciones del castaño

-Pasa que la enviaron al hospital Santa Juana de Chicago a estudiar para ser enfermera militar- respondió Terry con cara de pánico- ¿sabes lo que eso significa?

-Si- dice Albert muy sereno- significa que tiene que estudiar para ser mejor, y en caso que sea necesario…

-Y en caso que sea necesario- lo interrumpió Terry casi histérico- ¡enviarla a la guerra!

-No Terry, no pienses así, Estados Unidos no está en guerra…- trataba de calmarlo su amigo

-Y si la mandan aún no estando en guerra, como apoyo a los países aliados…

-Terry…cálmate, ven siéntate, piensa mejor las cosas cuando estés con la cabeza fría…

-Albert, no sé qué haría si a mi pecosa le sucede algo- dijo Terry ya más tranquilo- pero tienes razón, recién está estudiando

-Así es. Recuerda que llevarán la obra "El Rey Lear" hasta Chicago, ahí podrás verla y conversar con ella

-Sí. Tengo tantos deseos de verla…

Candy ya estaba cenando con la familia cuando…

-Todavía estás aquí recogida- dijo Elisa entrando al comedor

-¡Uff!- bufó Archie y dijo- Y a ti que se te perdió

-Nada, solo vine a dejar el automóvil

-Si eso era todo, entonces puedes irte por donde viniste…- Decía Stear cuando su padre lo interrumpió

-Espera Elisa- dijo Arthur con autoridad- te recuerdo que debes respetar a Candy… además necesitamos conversar contigo sobre un asunto

-De que se trata - dijo la altanera muchacha

-Nada muy serio, ven siéntate y cena con nosotros- agregó Janice

-Está bien- se sentó a la mesa creyendo que así molestaría a Candy - a la "dueña de casa" no le molestará, que me siente a su mesa- dijo Elisa en forma sarcástica

-No Elisa, no te preocupes, si el tío Arthur tiene invitados, ellos son mis invitados también- respondió Candy dejando callada a Elisa

-Gracias Candy- dijo Arthur

Cuando la cena terminó, Arthur se dirigió con Janice y Elisa a la biblioteca para tratar el asunto de los medicamentos de la tía Elroy, mientras Candy se dirigía al despacho de su padre para hablar con George Johnson.

En la biblioteca

-Toma asiento Elisa…

-Gracias tío

-Elisa- hablo Janice- hoy en la tarde la tía abuela se sintió muy mal

-Los dolores de cabeza otra vez- aseveró Elisa

-Sí. Como bien sabes, ella ha sufrido dolores de cabeza agudos, que según el médico se deben a posibles malos ratos- continúo Janice sin quitar la vista de Elisa

-Y eso ¿qué tiene que ver conmigo?- preguntó Elisa visiblemente nerviosa

-Es lo que queremos saber- dijo Arthur- supimos por la servidumbre, que el ataque de dolor que sufrió hace unos días vino cuando tú salías de hablar con ella

-¿Qué están queriendo decir?- se levantó realmente alterada- me están culpando…

-No, no, no Elisa. No te culpamos de nada, solo queremos saber

-Sí- agregó Janice- necesitamos saber donde quedaron los medicamentos que le fueron recetados a la tía, y si se los ha tomado como corresponde…

-Y qué tengo que ver yo con los medicamentos

-Según nos dijeron, tú te hiciste cargo de ellos- dijo Arthur- las aspirinas Elisa

-¡Las aspirinas!, esos son los medicamentos. Sí, yo le di aspirina en ese momento la semana pasada y luego los dejé en la mesita de luz y me retiré… yo no las tengo- dijo la muchacha

-Está bien. Lo otro, cada vez que la tía ha pasado un mal rato, ha tenido dolor, y resulta que las dos veces tú habías estado con ella…

-No entiendo, no sé de qué hablan… además, ya me tengo que ir… mis padres deben estar preocupados- dijo haciendo amago de salir

-Bien le diré al chofer que te lleve- dijo Arthur

-Se lo agradecería- respondió cortante y salió.

En el despacho del tío abuelo

-Señorita Candy, es así, el señor Williams salió de Europa hace ya veinticinco días

-Entonces ya debería estar aquí- dijo Candy

-Sí. Sabemos que el barco llegó al puerto de Nueva York, hace diez días, pero él no se ha comunicado con nosotros- decía George

-Pero según usted mismo me dijo, mi padre suele ser así, desaparecer de un momento a otro

-Sí señorita, es por eso que yo aún no me preocupo, en cualquier momento sabremos de él, no se impaciente, será la primera en saber si tenemos noticias…

-Está bien George. Confío en usted. Por favor, hágales saber esto mismo a mis tíos Arthur y Janice, por favor…

-Muy bien señorita

-Mañana en la tarde tengo que estar en el hospital. Cualquier cosa me buscas con Dorothy, estaré en mi habitación

-Buenas noches señorita Candy.

-Buenas noches George, y muchas gracias.

-No hay de que, señorita.

Cuando Candy salía del despacho, se encontró con Stear quién le dijo

-Candy, mañana viene Patty

-¡Patty!, que bien, tengo muchos deseos de verla- dijo alegre la rubia

-Si, yo la extraño mucho- dice Stear- desde que tuvieron que volver a Florida por el verano, sus padres no las habían dejado venir, ahora estará unos días en Chicago

-Estoy feliz por ustedes- decía Candy con un dejo de tristeza

-Lo extrañas mucho, verdad

-Mucho Stear, tanto como tú extrañas a Patty- Stear se puso coloradito

-Creo que sí- afirmó el inventor

-Buenas noches Stear, estoy muy cansada, solo deseo dormir

-Fue un largo día Candy

-Estoy de acuerdo contigo. Primero iré a ver como sigue la tía- Candy se dirigió a las habitaciones y entrando a la de la tía abuela

-Juliana, ¿cómo ha seguido la tía?- preguntó Candy

-Igual, señorita, se ha quejado toda la tarde de dolor

-Supongo que le administraste el medicamento- dijo Candy acercándose a la cama y ver como seguía la tía

-Si señorita, tal y como lo dijo el médico

-Está bien, cualquier cosa no dudes en llamarme…

-Así lo haré señorita. Buenas noches

-Buenas noches Juliana

Todas las noches Candy se dirigía a Dios en oración, pidiendo por sus seres queridos, quedándose con su gran amor en el pensamiento, queriendo conectarse con él en lo profundo de la noche. Esta noche se sentía especialmente sola, aunque estaba en su casa, su habitación, su familia, además, sumando el mal momento que pasó junto a sus compañeras de profesión, que no la comprendían, ni siquiera quisieron escucharla… sí, se sentía muy sola- te extraño tanto Terry- decía mirando hacia la oscura noche, manteniendo firmemente agarrada con su mano la medalla de flor de narciso que le regalara su novio- quisiera que estuvieras aquí…me haces falta, mucha falta amor…-

En otra habitación, en otra ciudad, las cosas no eran muy diferentes. Terry tocaba la armónica, mirando por la ventana de su cuarto a la oscura noche que lo llevaba a pensar en su pecosa y en cuanta falta le hacía- Candy… la melodía que ahora se escucha y mi amor son para ti esta noche y siempre… te extraño, no hay soledad más grande que tu ausencia, ni distancia más larga que no escuchar tu voz… te necesito Candy.

El día llegó con la rapidez de una noche bien dormida. En el desayunador, se encontraban las damas mayores tomando sus alimentos

-Buenos días tía abuela… tía Janice

-Buenos días Candy- dijeron las dos mujeres

-Que bueno verla restablecida tía Elroy- decía Candy con sinceridad- ¿pasó buena noche?

-Si Candy- sonó seria la señora, pero reconocía que Candy la había tratado muy bien- la medicina hiso su efecto y pude descansar, muchas gracias por tu preocupación

-No fue nada tía…

-Buenos días tía abuela, madre, Candy- dice Stear entrando a desayunar

-Buenos días Stear- respondieron las mujeres

-Estás muy animado hoy hijo

-Si madre, es que viene Patty

-¡AAhhh!, a eso se debía- rio Janice

-Es que no la he visto hace muchos meses…

-Buenos días- saludaron Archie y su padre

-Buenos días- respondieron los demás

-¿Tenemos planes para hoy?- preguntó Candy

-Con Archie pensábamos ir a nadar al lago cuando llegue Patty

-Un lago… ¿dónde hay un lago?- cuestionó Candy

-Esta propiedad tiene un lago hermoso…- dijo Arthur- ¿no lo sabías?

-No…primera noticia, ya quiero conocerlo- decía la pecosa con entusiasmo

-Toc-toc

-Adelante- dijo Arthur

-Señorito Stear- dijo el mayordomo- la señorita Patricia O'Brien, acaba de llegar

-Gracias Rupert, voy en seguida- dijo Stear levantándose de la mesa- permiso, mi novia acaba de llegar - y salió a reencontrarse con Patty

-Esa niña O'Brien, no me gusta nada- comenzó a decir la tía abuela

-¿Porqué?- preguntó Janice- es una muy buena chica, linda, y de buena familia

-No, ella pertenece a una clase social más baja, y eso no conviene a la familia - continuó la anciana

-No la entiendo tía- se atrevió a decir Candy- a Patricia O'Brien no la quiere por ser de otra clase social… a mi no me acepta por ser adoptada, pero quiere obligar a Archie a casarse con Annie que viene del mismo hogar que yo…

-No seas impertinente Candice- se alteró la tía- no tienes derecho de cuestionar lo que digo o hago

-Puede ser tía- intervino Arthur- pero Candy tiene razón, si medimos a las personas por lo que tienen y no por lo que son, la familia Britter, tampoco pertenece a nuestra clase social- Archie guardaba un silencio sepulcral mientras se hablaba del asunto

-Es diferente, este enlace trae un muy buen negocio…además, Archie ya era novio de Annabeth…

-Y Stear es novio de Patricia- dijo Janice, desde que Stear presentó a Patricia con sus padres como su novia, el matrimonio Cornwell, no tenía ningún tipo de problemas con esa relación- y seguirá siendo así mientras mi hijo sea feliz con su decisión- finalizó la madre de los Cornwell, pero para Arthur no pasó desapercibido lo del "negocio" que mencionó Elroy

-Bien, si así lo desean… me retiro, me ha comenzado a doler la cabeza…

-Recuerde tomar una aspirina tía abuela- recordó Candy

-Gracias- dijo despótica, y se fue

-Gracias Candy- se oyó la voz de Archie

-No me des la gracias Archie, creo que no debí decir lo que dije- decía Candy algo avergonzada

-No te preocupes Candy, nada de lo que dijiste era ofensivo para nadie, además tienes razón, los Britter tampoco calzan en el patrón de la tía abuela… no entiendo su imperativo deseo, lo conversaré con George- decía Arthur muy pensativo

-Tiene razón tío, si de negocios con la familia se trata, George debe conocerlos

-Iré ahora mismo a hablar con él- dice levantándose y disculpándose salió rumbo al despacho, todavía era muy temprano y George debía estar ahí

-Familia- llamó Stear entrando con Patty del brazo y la abuela Martha junto a ellos- miren a quienes les traigo- Patty en estos meses había cambiado un poco, estaba algo más crecida y obviamente desarrollada, dejó crecer su pelo y como toda jovencita tiene algo de vanidosa, también se preocupó de modernizar un poco sus anteojos

-¡Patty!- dijo Candy y levantándose la abrazó- me has hecho tanta falta amiga, las cartas no son suficientes… déjame verte… estás hermosa- dijo haciendo que su amiga se ruborizara

-Candy. ¡Qué alegría verte!, nunca esperé encontrarte aquí- decía Patty

-Abuela Martha- saludaba Janice a la dulce viejecita- sean bienvenidas a Chicago

-Gracias…

Cuando Arthur llegó al despacho para encontrar a George y ver de que se trataba el asunto de "negocios" del que hablaba la tía abuela, el secretario de Williams A. Andrew, estaba muy pensativo, a tal grado de no sentir a Arthur ingresar a la habitación

-¿Pasa algo George?- escuchó que le decían, volviendo así al mundo de los vivos

-¡Eh!... ¡oh! Sí, no, es decir no pasa nada, discúlpeme Sr. Cornwell, es que estaba pensando en algo que está pasando frente a nuestras narices, pero debo hablar con la señorita Candy- dijo George, realmente contrariado, Arthur estaba seguro de que nunca lo había visto así

-Antes de que llame a Candy, necesito hablar con usted, es por eso que vine a buscarlo

-Usted dirá señor Cornwell- dijo George

-Bien. Usted está al tanto de que la tía abuela quiere casar a toda costa a mi hijo Archie, con la señorita Annabeth Britter- George asiente silenciosamente con su cabeza- nosotros estamos en total desacuerdo, ya que Archie no quiere ese matrimonio, está enamorado de otra señorita, yo aún no la conozco, pero creo en los sentimientos de mi hijo- George si la conocía, y era una chica estupenda, cariñosa, respetuosa y muy digna, él sabía que Claire, había dicho a Archie, que mientras no arreglara su situación no la buscara, eso, dice mucho de una mujer- la tía insiste en que ese matrimonio se realice, porque "este enlace trae un muy buen negocio", fueron las palabras de la tía. Con Candy lo hablamos y decidimos preguntarle a usted, que es quien maneja los negocios de esta familia cuando Williams no está presente. ¿Sabe usted algo de ese negocio del que habla la tía abuela?

-Justamente de eso es que tengo documentación en este momento que compartir con la señorita Candy. Si me permite la mandaré a llamar para que ella se entere de todo lo que pasa aquí, no es que no quiera compartirlo solo con usted señor Cornwell, pero ella representa a su padre en todo

-Por supuesto, yo estoy en total acuerdo con usted. Para Williams ella es muy importante, y entiendo su punto de vista

-Entonces, la mandaré llamar- por medio de un sirviente, hicieron venir a Candy hasta el despacho

-Toc-toc- se sintieron los golpes en la puerta y seguido de eso un adelante- buenos días George, me dicen que me necesita- dijo una Candy muy formal. Ella estaba aprendiendo a comportarse como lo que era, no se le hacía difícil, y eso la tenía encantada, gustaba mucho de la profesión que había escogido, pero también estaba encontrando la parte interesante de seguir los pasos de su padre en los negocios

-Si señorita Candy- responde George, y agrega- el Sr. Cornwell, viene a solicitar que averigüe algo acerca del tan marcado interés que tiene la señora Elroy en el matrimonio de los chicos Archivald y Annabeth, aún pasando por alto los deseos y sentimientos del señorito

-Estuvimos hablando de eso en el desayuno, y decidimos consultar con usted George- respondió Candy

-Es por eso que la mandé llamar señorita Candy. Le decía al señor Cornwell, que hoy en la mañana recibí unos documentos con carácter de confidenciales que me tienen algo preocupado- decía George, sacando unos documentos y colocándolos encima del escritorio, ofreciéndoselos a Candy para que los tomara y leyera

-Bien, según entiendo, usted ya los revisó- dijo Candy mirando a George

-Así es señorita

-Entonces explíquenos de que se trata- demandó Candy con seriedad

-¿No los leerá primero señorita Candy?- cuestionó George

-No es necesario George- respondió Candy con una dulce sonrisa- tengo plena confianza en usted. En todo caso después, de igual manera los leeré

-Está bien. Los documentos llegaron al correo interno del Banco de Chicago, es decir, la persona que los envió, debe pertenecer a la administración.

-Eso quiere decir ¿qué es un trabajador del mismo banco el que los envió?

-Sí señorita. El trabajador no se identifica, pero corrió un gran riesgo al enviar la documentación por interno…

-Y ¿qué es lo que dice?- preguntó Arthur

-Los Leagan están en bancarrota- dijo George

-¡En bancarrota!- exclamaron Candy y Arthur

-Sí, totalmente quebrados, perdieron todo su patrimonio y algo de dinero del Banco. En este momento Daniel Leagan, mantiene las apariencias solo con lo que percibe como remuneración al ser el presidente del Banco de Chicago

-Pero ¡eso no puede ser!- comenzó a hablar Arthur- tanto Elroy y Jeannette, la madre de Janice, recibieron como herencia de su padre el 25% del total del haber con el que contaba Williams abuelo, dejando a Williams H, el padre de nuestro Williams A. el otro 50%. Janice recibió una herencia el triple más grande que lo recibido por Jeannette, la hicieron crecer a tal grado que Janice, no tendría ningún problema financiero durante lo que le restara de vida hasta la tercera generación, es decir, nuestros nietos. El dinero de Elroy y el de Williams, crecieron de la misma manera.

-y ¿qué tiene que ver la herencia de ellos con los Leagan?- preguntó Candy realmente confundida

-Cuando la señora Elroy se casó con el abuelo de Sarah, el recibió una muy buena dote, ya que su padre aún vivía, pero con los años y los malos negocios, perdió la dote y su propio patrimonio, ahí fue que la señora Elroy tuvo que inyectar gran cantidad de su dinero para salvar la situación- comenzó a relatar George- quedando ella con muy poco para su bienestar. Cuando Sarah se casó con Daniel Leagan, ella ya no tenía progenitores, sus padres habían muerto hacía unos 10 años aproximadamente, recayendo en las manos de Elroy, el educarla y protegerla, y entregar la dote correspondiente al prometido de su nieta. El dinero de Elroy, aunque en mucho menor cantidad, ha sido resguardado, gracias a los buenos negocios que se han hecho en la familia Andrew, pero los Leagan, se separaron del consorcio, alegando que tenían mejores ofertas. El dinero fue traspasado a la nueva cuenta que Daniel Leagan nos proporcionó, y hasta ahí fue nuestra responsabilidad…

-¿Entonces?- quería saber Candy

-Daniel Leagan perdió todo- George no dejaba detalle sin contar- y ahora ofrecen un negocio que les ayudará a salir de la ruina, lo malo está en que quieren estafar a la familia Britter, quienes no conocen de la situación financiera de los Leagan, ya que estos han sabido guardar muy bien las apariencias, haciéndole creer a Elliot Britter, que ellos también invertirán con la misma cantidad de dinero

-¿Cómo así?- insistía Candy

-Como la señorita Annabeth, está encaprichada con el señorito Archivald- continuó George- Cuando el señor Leagan ofreció el negocio a los Britter, gracias a la relación que mantienen sus hijas, Elisa y Annabeth, estos aceptaron participar, siempre y cuando la señorita Britter contrajera matrimonio con el señorito Cornwell. En ese momento los Britter pondrán a disposición de los Leagan una muy fuerte suma de dinero que los ayudará a salir del problema financiero.

-Y ¿qué gana la familia de Annie con todo esto?, aparte del dinero prometido- cuestionaba Candy

-Un puesto permanente en la sociedad- intervino Arthur- ya que estarían ligados al apellido Andrew, y por ende, recibir en un futuro la herencia Cornwell, que corresponde a Archie

-¡Oh!, que pena- decía Candy tapándose la boca con su mano- ¿realmente es tan importante para ellos, ser incluidos en la sociedad, aún a costa de la felicidad de su hija?, porque si de algo estoy segura, es de que Annie no será feliz con Archie.

Leagan, había pintado muy bien el lienzo de su "negocio", haciendo parecer que sus ganancias serían suculentas, cuando todo sería solo una transacción fantasma, quienes quedarían muy mermados en sus finanzas ahora, serían los Britter, si el matrimonio llegaba a efectuarse

-¡No!- dijo Candy poniéndose de pie- ese matrimonio no va a efectuarse. De alguna manera debemos enterar a Elliot Britter de los que sucederá si el participa en ese negocio

-No podemos hacer nada, mientras no llegue su padre, señorita Candy- dijo George

-Lo sé, George…lo sé. Lo único que nos queda por hacer, es esperar. Por lo menos, el matrimonio no se efectuará mientras no llegue mi padre.

Pasaron algunos minutos, cuando salieron del despacho, Candy se fue con sus primos y su amiga Patty, mientras los varones se fueron camino al banco.

Lo jóvenes pasaron un rato en la mañana conversando, y cuando el sol estaba calentando más fuerte, decidieron ir al lago a divertirse un poco, Patty llevaba un traje de baño de color negro con diseños blancos que le ayudaba montones a su figura, y Candy que era mucho más extrovertida, había escogido un bañador muy novedoso para esa época con colores más "vivos", un rojo italiano con diseños en blanco y negro. Stear y Archie, lucían los típicos trajes de baños masculinos, enteros y a rayas.

Los chicos no estaban solos en el lago, como corresponde a toda joven de buena familia, estaban acompañados por sus doncellas, y se habían sumado tía Janice y la abuela Martha para disfrutar de la mañana tan agradable que se les había dado.

Los cuatro chicos estaban de lo más alegres jugando y chapoteando a orillas del hermoso lago, con Janice y Martha, sentadas en lo que parecía una pérgola, cuando apareció Elisa y Neal, junto a la tía abuela, que también querían disfrutar del día.

-Mira Neal- decía Elisa- ya no podremos bañarnos, el agua está contaminada hay una hospiciana en ella… jajaja

-Jajaja… tienes razón Elisa- secundaba el hermanito, y la tía abuela escondía una risita de satisfacción al oír a sus nietos burlarse de Candy

-Que pena por ustedes- decía Candy, que nunca se puede quedar callada- el agua está exquisita- y siguieron disfrutando de su mañana, sin prestar atención a los hermanitos y sus deseos de molestar.

La hora del almuerzo llegó rápidamente, salieron del refrescante baño en el lago, para dirigirse a la mansión y recibir sus alimentos. Una vez todos listos, se reencontraron en el comedor, inclusive los hermanos Leagan

-¿Otra vez vas a pasar a llevar la autoridad de la tía abuela Candy?- comenzó a molestar Elisa

-No se a que te refieres Elisa- respondió Candy desde su puesto en la mesa

-Me refiero a que estás sentada en su lugar en la mesa- siguió

-Mira Elisa- dijo Candy con tono cansino casi rayando en el enojo- te he soportado desde ayer en la tarde…

-¡Ah sí!- la interrumpió Elisa con desfachatez

-Sí. Y si no te comportas en mi mesa, y en mi casa, me veré en la obligación de tener que pedirte… que te retires- dijo Candy muy seria, provocando la risita de su familia y amigos, y el enojo y la ofuscación de los hermanitos y la tía abuela

-¿Tú y cuantos más?...- siguió buscando Elisa

-Elisa ¡Cállate!- la reprendió la tía abuela

-Pero… tía- quiso decir la pelirroja

-Nada Elisa, entiende, estando "ella"- dijo Elroy despectivamente- yo en esta casa ya no soy nadie…

-Tía, pero qué dice- interrumpió Janice- usted es muy importante para nosotros, pero Candy es la hija de Williams, y todos sabemos y entendemos lo que eso significa

-Tía abuela, para su tranquilidad, yo volveré en la tarde al hospital. Comienzo mi preparación en cirugía, eso quiere decir que no pasaré mucho tiempo en casa- dijo Candy para ver si mejoraba el ambiente en la mesa

-No pienses así Candy- dice Stear mirando a su prima- nosotros te queremos y deseamos verte seguido

-Si Candy- agregó Janice- no es necesario que te alejes, aún así seguirás siendo Candice White Andrew, eso no cambiará nada. Esta es tu casa pequeña, Williams así lo decidió…

-Gracias tía. De igual forma tengo que irme esta tarde.

-Podríamos hacer una fiesta por la tarde, para festejar el habernos reunido- decía Archie

-Eso no será posible Archie- otra vez Elisa

-¿Por qué no?

-Es que la tía abuela, me autorizó a hacer una fiesta de despedida a un amigo en la mansión esta tarde- dijo Elisa, pero pensó en hacer una de sus travesuras o ¿maldades?- pero si quieren pueden integrarse a mi fiesta

-Esa es muy buena idea- dijo Candy

-Pero Candy- exclamaron Stear y Archie

-Si chicos, que mejor que todos estemos reunidos- dijo Candy tratando de calmar los ánimos, y no ser ella la culpable de las divisiones

-Si, tienes mucha razón Candy- dijo Janice- nosotros también participaremos- haciendo énfasis en que todos los adultos asistirían.

Nadie vio la cara de satisfacción de Elisa, ya que creía poder dejar fuera de la fiestecita a Candy, sin que se notara su mano negra.

La tarde avanzaba, y los chicos Cornwell junto a Candy y Patty, disfrutaron a más no poder los momentos que la vida les estaba regalando, jugaron cartas, adivinanzas, conversaron acerca de lo que serían sus vidas de ahora en adelante

-Bien, ustedes saben que me enviaron a especializarme en cirugía, tendré que estudiar mucho…

-Candy, ¿porqué fue el cambio?, te pregunto porque nos dices que solo a cinco enfermeras les dieron el traslado- el siempre curioso Stear

-Es para prepararnos como enfermeras militares…

-¡Qué!- exclamaron los tres amigos de la pecosa

-No es que me vaya a ir a la guerra mañana chicos… no se asusten- decía Candy entre risas

-¡Ahhh!, ya me habías asustado amiga- decía Patty, con su mano a la altura del pecho- y siguiendo con la conversación- yo me decidí por estudiar para maestra

-Eso es maravilloso- dijo Stear- tu como maestra te verás preciosa

-No es para verse preciosa que va a estudiar, hermano- decía un divertido Archie, haciendo reír a las chicas con su comentario- yo voy a estudiar economía y negocios, aquí mismo en la Universidad de Chicago

-Yo quiero ver algo como ingeniería aeronáutica… estuve averiguando y se imparte en la Universidad de Michigan…

-¡Pero eso queda en Detroit!, está muy lejos de aquí hermano

-¡No está tan lejos!, y es lo que me gustaría estudiar, tú sabes Archie, mi amor por los aviones…

-¿Se acuerdan del avión del padre de Terry?- preguntó Patty

-Como olvidarlo, ¡voleeeee!- decía Stear irradiando felicidad

-Que susto nos diste cuando "aterrizaste"…jajaja- reía Candy

-¿Y Terry sabe por qué te trasladaron a Chicago, Candy?- preguntó Patty

-Le envié una carta, pero cuando pueda lo llamaré para explicarle. No creo que lo haya tomado muy bien- dijo la pecosa con cara de preocupación

-Conociéndolo, debe estar jalándose los pelos…jajaja

-Si Archie, pienso lo mismo que tú…jajaja- agregó Candy, y todos rieron.

Llegó la hora de la fiesta, y los invitados de Elisa, todos muy bien vestidos, comenzaron a llegar. Todo estaba preparado en el jardín de la mansión, era un día de verano muy agradable. Elisa había tratado por todos los medios, dejar fuera de la fiesta a Candy, pero viendo que no podía lograrlo, se conformó con una sorpresita de último momento.

-¿Crees que Candy se va a presentar en la fiesta Elisa?- preguntaba Neal

-Claro que sí, nunca he visto espíritu más invencible que el suyo, mira hermano ahí viene Annie- dijo Elisa, yendo hasta Annie que venía llegando

-Bienvenida Annabeth- saludaba Elisa muy cordialmente a la chica, justo en el momento en que Candy y los chicos se presentaban a la fiesta

-Gracias por la invitación Elisa- respondía una Annie de modos y respuestas muy bien estudiadas, nada naturales

-Mira, justo viene llegando Archie- dijo sonriendo la arpía. A Archie no le quedó más que acercarse a "su novia" ante la sociedad

-Buenas tardes Annabeth- dijo Archie besando la mano de la chica, fue un saludo protocolar, nada íntimo

-Buenas tardes Archivald, días que no me visitas

-Y para que quieres que te visite

-Somos novios, daremos que hablar y eso no es conv…

-Detente Annabeth- la interrumpe Archie- sabemos perfectamente que este noviazgo solo es de tu parte. Yo no quiero nada contigo, lo dejé muy claro la última vez que hablamos. Así es que si no quieres dar que hablar, terminemos de una vez con este falso noviazgo- decía Archie en un tono amenazante pero bajo, de tal manera que nadie pudiera escuchar

-No, yo sigo siendo tu novia ante la sociedad, y seré tu esposa, así es que anda acostumbrándote- dijo Annie, en un tono que Archie no conocía

-Annabeth- se acercó Candy, Patty y Stear- bienvenida

-Gracias Candice. No sabía que estuvieras en Chicago- quiso entablar conversación, pero…

-Nos vemos Annabeth, tengo que saludar al resto de los invitados- y se fue, quedando Stear y Patty saludando, pero también se retiraron de inmediato

-Candy- la llamó Elisa- quiero presentarte a un amigo, el es un cirujano francés. Michael ella es la estudiante de enfermería de la que te hablé- y cambiando el tono y la intención, agregó- la hospiciana recogida por el tío Williams- el joven médico se incomodó y no supo que responder a las palabras de Elisa, solo atinó a saludar

-Michael Blanc, a sus órdenes señorita, pero solo soy un futuro médico militar, como usted será una futura enfermera

-Candice White Andrew- dijo Candy dejando que el joven besara su mano en forma de saludo, y tratando de contener las lágrimas ante la presentación de Elisa

-Nuestros apellidos coinciden en el color blanco y también compartimos la medicina- dijo divertido el médico, tratando de aligerar el mal momento

-Tiene razón, una coincidencia divertida- respondió Candy con su típica sonrisa, notando que el militar la miraba con insistencia, y era que no, si estaba preciosa, con un vestido elegido para la ocasión con mucho cuidado por Patty, quién la ayudó en su arreglo. Candy lucía un vestido de muselina negra con fondo rosa pálido, muy elegante, había dejado algunos risos sueltos alrededor de un sofisticado moño alto, dejaba a cualquiera con la boca abierta

-Si Terry estuviera aquí- decía Stear a Patty- esta es la hora en que el militar tendría un ojo negro

-Y unos cuantos moretones… jajaja- le decía Patty

-Con su permiso señor Blanc…

-Solo Michael señorita- interrumpió el francés

-Si así lo prefiere, entonces llámeme Candice

-Será un placer Candice- dijo el joven encantado de haber saltado la barrera de los nombres y Candy se fue de su lado

Lo que nadie notó es que Elisa había aprovechado el momento en que Michael observaba a Candy, y los fotografió. (Si, nunca va a dejar de ser mala)

Todos comenzaron a distraerse, en conversaciones y bailes. En un momento determinado Stear bailaba con Patty, obvio que Annie estaba con Archie, a quién no dejaba ni a sol ni a sombra, y Candy junto a sus tíos y la abuela Martha. Michael se acercó a Candy con la intención de sacarla a bailar. La rubia prima de su amiga Elisa, lo había encandilado. Realmente se veía hermosa, y era encantadora - pensaba el francés-

-Me concede esta pieza Candice- Candy se sintió incómoda con la invitación, ella no quería dar pié a malas interpretaciones y con los "hermanitos terror" como anfitriones…

-¡No puede!- se escuchó la voz más bella de la noche para Candy- ella está conmigo

-¡Terry!- Candy al verlo voló a sus brazos, siempre dentro de las buenas costumbres. Elisa no podía creer su mala suerte, Terry estaba ahí y ella no pudo poner mal a Candy. Los chicos y los tíos de Candy se acercaron a saludar al recién llegado

-Buenas tardes Terry- todos saludaron muy cortésmente al joven

-Terry, mira, él es Michael Blanc, un amigo de Elisa que es médico militar

-Señor Blanc, un gusto conocerlo- dijo Terry estirando su mano para saludar, pero sosteniendo con la izquierda a Candy por la cintura, dando a conocer sin mencionarlo, que ella era de él - Terius Grandchester, novio de Candice- lo dijo muy lentito para que le quedara claro al mediquito

-Un gusto, señor Grandchester, tiene usted mucha suerte- saludó Michael, con un aire de tristeza al saber que la rubia tenía dueño

-¿A qué se refiere?- preguntó Terry, sabiendo que echaba sal en la herida. Había alcanzado a ver la actitud del joven médico cuando quiso sacar a bailar a Candy

-Me refiero a su novia

-Sí, ella es lo mejor que me ha pasado en la vida

-Lo felicito, no siempre se puede tener esa seguridad siendo tan jóvenes

-Es verdad. No es la primera vez que escucho esa aseveración

-¿Es usted inglés?... disculpe su acento lo delata

-No se preocupe… y sí, soy inglés

-Michael- llamó Elisa- ¿porque no bailas conmigo?

-Porque sabe muy bien donde están las mujeres bellas y nobles Elisa…- dijo Terry y Elisa lo miró con ojos de fuego

-Vamos Michael- insistió Elisa

-Sí…vamos- caminaron hacia la pista de baile y Michael dijo- no me dijiste que tu prima tenía novio Elisa

-No sabía que vendría… además, ¿qué importancia tiene?

-¿Porqué eres así Elisa?- preguntó en forma seria el joven

-Así… como

-Tan fría- respondió, dejando helada a la muchacha

-No se a que te refieres Michael- trató de zafarse de la situación incómoda en que estaba cayendo

-En que cuando me presentaste a tu prima, pudiste evitar decir que era huérfana, o una recogida de tu tío

-Y eso que tiene de malo, es solo la verdad

-Puede ser la verdad, pero la hiciste sentir muy incómoda y…

-Y nada Michael- dijo Elisa sintiéndose herida en su amor propio, otra vez alguien que a ella le interesa y aparece Candy llevándose toda su atención- ahora estás bailando conmigo, ella tiene novio y tú sigues hablando de cómo se debe haber sentido… mírala, es feliz junto a Terry, no te está mirando a ti- finalizó Elisa, terminando abruptamente el baile y yéndose hacia el lado de los refrescos. Michael, miró hacia donde estaba Candy, y comprendió, que ante el amor que se mostraban nuestros dos rebeldes, no tenía nada que hacer. Llegó a la fiesta y se retiró de ella siendo siempre el perdedor.

Así pasó la fiesta de Elisa, sin pena ni gloria. Lo mejor de la tarde, la llegada de Terry, lo malo, Candy tenía que irse al hospital

-¿Cómo es que llegaste hasta acá Terry?, yo no te había dado esta dirección, ni yo conocía la mansión- preguntaba Candy mientras se preparaba para salir al hospital

-George me lo dijo

-¡George!, no entiendo

-Decidí venir a Chicago antes de tiempo, después de recibir tu carta, que es otro tema pendiente contigo, mi pecosa- decía Terry acariciando las mejillas de su novia- llamé a George, para preguntar cómo llegar hasta el Hospital Santa Juana, y él me dijo que estabas en la mansión y que viniera de etiqueta porque había fiesta y…aquí me tienes

-Llegaste justo a tiempo…

-Lo noté, el soldado médico, no te quitaba los ojos de encima

-En serio… yo no lo vi- dijo la siempre despistada señorita pecas

-Pero yo sí, y cuando quiso sacarte a bailar, no aguanté mas, tenía que salvar a mi dama del terrible dragón- dramatizó nuestro actor

-¡Dragón!- dijo Candy entre risas

-Claro, uno que quería llevarte lejos de mí- dijo Terry besando las mejillas de su pecosa

-Pero yo no iba a ir con él- decía esperando ser besada

-Como sea, yo te quería rescatar…- terminando de hablar, ya no se aguantó más y se besaron, ansiosos, fueron muchos meses de separación, ocho largos e interminables meses que trataron de olvidar entregándose en un beso intenso, queriendo borrar en él la distancia y el tiempo que se mantuvieron separados.

Continuará

Más notitas: Saludos especiales a Skarllet Northman, Eli. anmoncer 1708, Vialsi, Stormaw, dianley, Monica, Pati, Astana, Denny Andley y las invitadas fantasmas que no dejan nombre, y que dejaron mensajitos en el capítulo 20.

¿Les gustó el capítulo?. Espero sus reacciones.

Hasta la próxima. Nos leemos.