Capítulo 21: Duelos de honor.
((Jajaja, lo del capítulo Jake fue un poco un descansito. Era más bien por poner cómo ha sido la evolución amorosa de Jake y cómo al final resulta que lo de la impronta no solo era eso sino que además también era amor pero del de verdad (o algo así). Y lo del duelo que se inicia en el capítulo 20... ya veréis, al pobre Jake le dejan hecho un trapo. XD
En fin, que los capítulos que siguen son un poco... que no sé cómo continuarlo. De todas formas, ya que he introducido a algunos de la familia voy a ver si tiro un poco más del hilo en plan de que ahora comienzan a preocuparse un poco de su 'bienamada prima' o 'sobrina' o como quieran considerarla en cada uno de los casos.
Por cierto, "Feliz Navidad, Feliz Navidad, Feliz Navidad Prospero Año y Felicidad". Jajajaja.))
(Voz de Jacob)
"Vale, ya estamos fuera." Dije. "¿Y ahora qué?"
"¿Es cierto que estando casado con Isabella no solo la abandonaste?" Me dijo James aparentemente enfadado. "¿Sino que además, la partiste el corazón marcando a otra hembra como tuya ante ella cuando se supone que vuestro vínculo es eterno?"
"Supongo que…" Dije. "Sí, pero…"
"No." Dijo Alastar. "No quiero oír nada más."
De pronto, me calló una espada a los pies. Ben Al-din se la había quitado a Jacques y me la había tirado a mí a los pies.
"¿Qué es esto?" Pregunté. "¡Eh!" Me quejé cuando me llovieron 9 guantes izquierdos a la vez. "¡Vale ya!. ¡No tiene gracia andar por ahí tirando cosas a la cara de la gente!"
"Esto, querido muchacho, significa que te acabamos de desafiar." Afirmó Ben Al-din esgrimiendo la espada. "Recoge la espada y defiéndete."
"¿Estáis locos?" Les dije dudando.
"Verás, Jake." Me dijo Chad cogiendo el guante de una de las chicas y tirándomelo sin cuidado y con chulería. "Resulta que para un niñato como tú, esto no será muy conocido, pero hace tiempo, los duelos eran populares. Y una de las formas de iniciarlos es tirándote un guante."
"Chad, vale ya de palabrerías." Le dijo Lorenzo.
"Lorenzo, el niñato no está acostumbrado." Le dijo James. "Es de caballeros contarle cómo funciona."
"Está bien." Dijo él. "Lo justo."
"Verás, Jacob." Me dijo Alexander. "Las reglas son sencillas. Después de la ofensa real o imaginaria, los partidarios del ofendido demandaban 'satisfacción' del ofensor[] explicitando la demanda con un gesto insultante al que era imposible permanecer indiferente; golpear al ofensor en el rostro con un guante, o tirar el guante al piso delante de él - de aquí la frase "tirar el guante"[] - que con el tiempo se ha convertido en sinónimo de cualquier desafío. Esta costumbre se originó en la Edad media, cuando se ordenaba a un caballero, que recibía una palmada ritual en la cara simbolizando la última vez que la aceptaría sin devolver un desafío. Por tal motivo, cualquiera que fuese golpeado con un guante estaba considerado, como el caballero, obligado a aceptar el desafío, o quedar deshonrado." Me explicó Alexander.
"Al grano, Alexander." Le dijo Ben Al-din.
"Cada parte en disputa debía elegir un representante de confianza también llamado segundo, o padrino, que acordaría el sitio del "campo de honor",cuyo principal criterio de elección era que estuviera aislado para impedir interrupciones. Por la misma razón, los duelos se efectuaban tradicionalmente al amanecer. También era deber de cada parte comprobar que las armas fueran iguales y que el duelo resultara justo." Continuó Alexander.
"A elección de la parte ofendida, el duelo podía ser: A la primer sangre, en cuyo caso finalizaba tan pronto como uno de los duelistas resultaba herido, incluso si la herida fuera leve. Otra forma era hasta que uno de los contrincantes fuera severamente herido, de forma tal que se encontrase físicamente incapacitado para continuarlo. O también y por último, a muerte, en cuyo caso no habría satisfacción hasta que la otra parte estuviera mortalmente herida." Dijo Shawn. "Ya está, no necesitabas más explicaciones Alexander."
"Escoge a tu padrino y comencemos." Me dijo James.
"Nosotros cogemos de padrino los unos a los otros." Añadió Ben Al-din.
"¿Y a quién se supone que tengo que coger yo?" Les dije mientras Ivvan salía de la casa con pasos lentos. "¿Ivvan?"
"Lo siento." Me dijo. "Pero estoy con ellos. Por cierto, creo que deberíais concederle al menos el ser caballerosos y dejarle coger 2 padrinos y pelear uno a uno."
"Está bien." Dijo Ben Al-din tras un momento de duda. "Que sean 3 padrinos puesto que nosotros somos todos padrinos de todos."
"Jacob, si no te importa… creo que yo seré tu madrina." Dijo Leah.
"Y yo." Afirmó Embry.
"Y…" Comenzó Bella.
"Bell, déjame a mí." Le dijo Edward reteniéndola. "No me hace mucha gracia pero… al menos yo sí sé cómo funciona esto de los duelos."
"Está bien, comencemos." Le dijo James. "Me pido ser el primero."
"No, que vaya primero Jacques, luego Shawn, Alexander, Corven, Lorenzo, Alastar, tú y yo." Le dijo Ben Al-din.
"Si no os importa, yo preferiría ser el último." Dijo Ivvan. "Soy el ex-marido. Esto me atañe bastante directamente."
"Entonces yo me pido antes que Ivvan." Afirmó Chad sonriendo y mirándome como quien mira a un plato de carne.
"Tú, antes que James; e Ivvan, llevas razón." Afirmó Ben Al-din.
"Mola." Dijo Chad feliz.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Sam)
"Señores, necesitamos un árbitro." Dijo Edward.
"No lo necesitamos." Afirmó Jacques. "Todos somos caballeros."
"El joven Edward tiene razón." Afirmó James. "Pongamos un árbitro. ¿Alguien quiere ser árbitro?"
Esto se ponía difícil. Jacob la había cagado, la había cagado a base de bien; debería dejarles a la familia que cumpliesen con su cometido, Jacob se había pasado al lado oscuro y se merecía lo que le pasase; pero…
"Yo." Dijimos a la vez Jasper Cullen y yo.
"Perfecto, tendremos dos árbitros." Dijo Ben Al-din. "Comencemos."
"Primer combate." Dijo Jasper levantando un brazo. "Contendientes, elegid arma y forma de pelea."
"Me encantaría decir que a muerte pero…" Dijo Jacques. "Me temo que tendrá que ser a la primera sangre, y que sepas niñato, que no pienso tener piedad porque luego vayan a pelear otros. En cuanto al arma…" Dijo mostrando su espada.
Espada, eso se ponía feo. Jacob no sabía pelear a espada.
Sin embargo, cuando James se la pasó con un puntapié elevando la que tenían a los pies, Jacob la atrapó con cuidado.
"No soy muy bueno, pero… espero no morir al menos." Dijo Jacob.
"Jake…" Le dijo Leah. "Tú no sabes…"
"Eh, sé una buena madrina y mantén la boca cerrada." Le dijo Alastar.
Era curioso, pero estaban todos ellos un poco apartados de los dos combatientes y en silencio, cuadrados los que llevaban vestiduras medievales y rectos los otros.
"Que empiece el combate." Dijo Edward bajando el brazo.
Fue algo rápido, Jacques parecía bueno; no, era bueno. Sonriendo le hizo a Jacob un corte en la mejilla.
"Lo siento, pero yo con esto me conformo. Confío en mis primos para vengarse por mí y no sería justo dejarte lisiado para el resto." Dijo sonriendo y haciendo un gesto de espada. "Tú turno, Shawn."
"Creo que conmigo vas a tener cierta ventaja." Le dijo el chico con gafas de pelo moreno, largo y lacio. "No soy de pelear, así que… escojo esto." Dijo sacando las manos y mostrando unas uñas largas como cuchillos que crecieron hasta ser como dagas afiladas.
"¡Oh, Shawn!" Le dijeron sus primos. "¡¿Otra vez las uñas?!"
"¿Damos por válidas las uñas?" Le dije a Edward.
"Supongo, no hay nada sobre eso, los que inventaron las reglas no eran vampiros." Me dijo Edward. "Aunque creo que Jacob no puede hacerse crecer las uñas."
"No, pero podría usar unos cuchillos, o navajas." Dije yo.
"Eh ¿alguien puede dejarle algo al chico?" Pidió Embry. "Antes que 'uñas largas' le corte la cabeza."
"Embry, cualquier día te van a cortar a ti la cabeza, tío." Le dijo Leah.
"Bueno, pero ¿alguien tiene algo que Jacob pueda usar como arma o no?" Le dijo Bella.
Al momento, tenía un cuchillo de plata y navajas y dagas como para matar a un ejército; casi todas provenientes de los asesinos y cazadores del grupo; por lo que Jacob cogió un par de ellos.
"Shawn, no le mates ¿vale?" Le dijo alguien con ironía.
"Eso déjanos un poco al resto." Afirmó Corven.
"Y tú Corven, no le mates." Le dijo Ben Al-din.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
Era algo… doloroso. Llevaba ya un montón de peleas, cada uno me hacía un corte a cual más gordo. Todos usaban como armas espadas. Hasta que llegamos a Alastar.
"Yo escojo esto." Afirmo mostrándonos las cuchillas que le salían de los guantes; como Wolverine de los X-men. "Y él puede coger el arma que quiera."
"Esto… Alastar." Le dijo Edward. "¿No se supone que las únicas armas que podéis usar son pistolas y espadas?"
"Esto son espadas." Afirmó. "Como espadas pero alguna más, cortas y bastante más manejables."
"Como mis uñas." Afirmó Shawn sonriendo.
La verdad es que no me gustaba un pelo aquello; pero comenzaba a entender que me lo merecía. Era la venganza que Alex le había pedido a Chad que se tomase cuando se enteró de que se había quedado, que nos habíamos quedado embarazados.
"Creo que comienzo a entenderlo." Afirmé. "He ofendido a vuestra prima y mi esposa así que como en teoría ella no puede pelear, es vuestro deber como familiares masculinos el encargaros de limpiar su honra y la de la familia ¿sí?"
"Veo que vas pillándolo." Me dijo Alcarín mientras me derribaba para intentar apuntar a mi garganta pero sin lograr alcanzarme porque me protegí con la espada que estaba usando como arma. "Isabella no tiene hermanos de sangre, así que como primos y protectores de la familia, nos toca a nosotros vengarla."
Como no me andase con cuidado, me iba a desgarrar la garganta, y eso ya no era un juego.
Sin embargo, cuando me hizo un zarpazo profundo en el costado fue cuando paró la pelea.
"Ya está, le he hecho sangre. Siguiente…" Dijo sonriendo.
"¿Puede descansar un segundo?" Pidió Jared entonces.
"Hombre es divertido ver cómo le intentáis cortar en trocitos pero… si no le dejáis descansar no vais a ser valorados." Afirmó Paul. "Jacob está herido hasta en las cejas."
"Está bien." Dijo Ben Al-din. "Cinco minutos."
"Genial, justo cuando me tocaba a mí." Dijo Chad entonces.
"No te preocupes, cuñado." Le dije con ironía escupiendo un poco de sangre. "Tendrás tu baño de sangre."
"¿Quién ha dicho que quiero eso?" Dijo Chad. "Me conformo con cortarte algo."
"Creo que ese en concreto no te tiene mucho aprecio." Afirmó Embry.
"Demasiado tiempo resentido." Afirmó Leah mientras me apretaba un trapo en las heridas.
"No desea matarte, solo hacerte daño." Me dijo Edward. "A ver, déjame ver esas heridas."
"¿Qué dices, Edward?" Me dijo Jared.
"Pues eso, que nunca ha querido matarte." Afirmó él mientras me miraba las heridas con detenimiento. "Vaya… esto tiene mala pinta… Creo que en realidad, nunca te ha odiado propiamente dicho, aunque la verdad es que tampoco le ha gustado mucho enterarse de que tú le dijiste a tu mujer que amabas a otra mujer y que te quedabas en La Push." Afirmó apretando unas vendas con más fuerza contra mi herida.
"Ay, eso duele." Me quejé.
"Edward, esto no es normal." Le dijo Rosalie.
"Los vampiros no sangramos." Afirmó Alice apartándome a las primas de Isabella que estaban lamiéndome algunas heridas con los ojos rojos.
"Esencia de 'Basilisco'. Está hecho a base de diferentes esencias vegetales y veneno de una víbora que solo vive en Rumania." Les dijo Shawn sonriendo. "Nuestras armas suelen estar impregnadas de eso cuando luchamos contra vampiros. Es lo único que puede causar a un vampiro sangrar."
"Vaya, pues al final sí que me queríais matar." Afirmé.
"No seas tonto." Me dijo Edward. "Las batallas hasta ahora han sido a primera sangre. Eso no te matará."
"No." Me dijo Aqueron. "Solo te hace daño."
"Gracias a dios tú no participas en esto." Afirmé.
"No tientes tu suerte." Me contestó sombríamente. "Si te has librado es porque Isabella ya tiene un montón de gente dispuestos a vengarla y limpiar su honor por ella. Eso sí, como muera te aseguro que tu eternidad de vida va a ser un infierno. Nadie puede esconderse de nosotros. Si no te mata su familia te aseguro que yo te encontraré y te mataré."
Amenazas, creo que debería ir acostumbrándome a eso porque por mi cagada monumental que sin duda era con creces la más grande que había hecho en la vida, ahora iba a tener amenazas constantes.
"Bueno, ahora vamos a empezar otra vez." Dijo Ben Al-din. "Ya han pasado los 5 minutos."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Chad)
La verdad es que a mí la espada tampoco se me daba excesivamente bien, y era evidente que a Jacob le habían enseñado algo; sin embargo, lo que sí sabía usar eran las navajas.
"Yo escojo las navajas." Afirmé yo.
De nuevo, Jacob tenía unas cuantas ante él, así que cogió una de un palmo de largo y yo saqué la mía.
La verdad es que era divertido. Jacob no peleaba mal, y aunque en el fondo tampoco quería hacerle mucho daño, me apetecía vengarme por todo. Por habernos robado a Alex, por haberla metido en líos cuando le pidió que le convirtiese… pero sobre todo, cuando la hizo daño diciéndole lo que le dijo en La Push.
No sabía exactamente qué le dijo, pero lo que sí estaba seguro es que le hizo daño, y eso no se lo iba a perdonar.
La verdad es que al final, acabé haciéndole daño de verdad.
"¡Ay!" Gritó cuando le clavé la navaja en el costado.
"Mierda, he acabado demasiado pronto." Murmuré.
La verdad es que con mi navaja, lo único que le hacía eran cortes que no sangraban pero seguro que le dolían; sin embargo, si le clavaba la navaja entera eso sí que soltaba sangre.
"Bueno, ya has ganado la pelea." Me dijo James. "Me toca cuando le curen eso."
"No." Dijo Jacob. "Puedo seguir."
"Comienzo a pensar que es un poco camicace o bien masoquista." Le dije a uno de los suyos.
"No digas tonterías." Me dijo Jared. "Lo que le pasa es que el muy gilipollas sigue enamorado hasta la médula de su esposa y parece que comienza a recordarlo todo."
"¿Enamorado?" Le dije. "Si fuese así, no le hubiese hecho daño, para empezar."
"No lo hizo a propósito." Me dijo Jared. "Se equivocó y la única que podía sacarle de su error prefirió vivir la mentira."
"¿Qué dices?" Le pregunté mientras veía a James luchando del mismo modo que yo pero con espada, haciéndole varios cortes con su espada y disfrutando de poder hacerle daño.
"La primera vez que Alex huyó, Jacob comenzó a salir con una chica, se llamaba Marah y era prima de Kim." Me contó. "Como Marah es morena y con el pelo largo y liso y Jake no podía recordar quién era la mujer que aparecía constantemente en sus sueños, pensó que era ella porque se parecían vistas desde atrás a Alex cuando volvió a la reserva y se hizo pasar por médico."
"No hay nadie como Alex." Afirmé. "Tiene un olor y una presencia especial. Su sangre huele…"
"El problema es que nosotros no podemos oler la sangre dentro de la gente." Me dijo Jared suavemente. "Y lo que Jacob puede recordar era licántropo, no vampiro."
No había caído en eso. Igual era solo una mala jugada del destino, pero… no, aunque no fuese consciente, le había hecho daño. Eso no tenía perdón, aunque lo hubiese hecho sin darse cuenta.
"¡Argh!" Gritó Jacob cuando se llevó otra estocada, en el hombro.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"¡Aaaaaahhhhh!" Grité cayéndome al suelo cuando Ben Al-din, el último de los primos de Alex me clavó una espada de lado a lado en la pierna.
Aquello era muy doloroso, tenía una navaja clavada en el abdomen, la herida de la espada de James en pleno hombro derecho lo que me había hecho perder fuerza en esa mano, y ahora tenía una espada de lado a lado en la pierna izquierda.
Aquello era una agonía. Casi preferiría estar muerto.
"Supongo que ahora ya sabes cómo has dejado a Isabella." Me dijo Bel Al-din acuclillándose a mi lado y cogiéndome del pelo para tirar y levantarme la cara.
"Dios… sois unos sádicos…" Le dijo Leah mientras Bella y ella corrían a auxiliarme en el suelo.
"Jake, Jake, tranquilo." Me dijo Bella. "¡Edward!" Le llamó.
"Ya está, ya está." Le dijo él. "Tranquilo Jacob. Uff… esto pinta mal. Tienes unas heridas bastante feas."
"No importa." Le dije intentando controlar el dolor. "Ponme una venda."
"No estoy muy seguro de que vaya a funcionar." Me dijo. "Son demasiado…"
"Tápalas y ya." Le dije intentando levantarme sin éxito y sintiendo dolor de nuevo.
Sé que no le hizo mucha ilusión tener que hacer una chapuza así, pero acabó taponándome las heridas y vendándome las heridas como pudo.
"Jake, esto no te va a aguantar mucho." Me dijo atando el último nudo de las vendas del costado.
"Me da igual." Afirmé. "Tengo… tengo que aguantar…" Afirmé poniéndome en pie con ayuda de Sam y Leah.
"Jake, te vas a matar." Me dijo Bella preocupada.
"Eh, ten." Me dijo Ivvan tirándome algo. "Es mi última bolsa, pero como no te la tomes vas a acabar atacando a alguien."
Desearía haberle dicho que no necesitaba caridad, pero me rendí. Ivvan como siempre, tenía razón. Había perdido bastante sangre, comenzaba a oler la sangre de todo el mundo llamándome a beberla. SI no me alimentaba un poco acabaría por atacar a alguien.
"Animo, Jake." Me dijo Sam mientras me acababa de devorar la bolsa yo solo. "Ya solo te queda Ivvan."
(Salto espacio-temporal)
"Elijo las pistolas." Dijo Ivvan cuando le preguntaron por el arma.
¿Pistolas? No había… No, sí que había. Al momento, Electra, la cazadora humana rubia sacó dos bonitos revolveres que parecían de plata.
"Dos revólveres de duelo hechos artesanalmente como pistolas de duelo para uso del barón de Shade." Nos explicó Electra pasándonos un revolver a cada uno. "Forjadas pieza a pieza en plata de la cruz de la capilla del en el antiguo Baticano y cargada con balas rellenas de saliva de una variedad india de víbora del pantano que matará a humanos y envenenará a licántropos y vampiros."
Aquello no sonaba bien, para nada. Cogí la pistola al vuelo pero la verdad es que no sabía cómo usarla.
"Esto… creía que los duelos eran…" Dije. "No sé cómo funcionan estos duelos."
"En el caso de duelos a pistola, cada parte podía disparar un tiro; aunque podría continuar hasta que uno de los duelistas fuera herido o muerto, pero un intercambio de más de tres series de disparos era considerado bárbaro, además de ridículo por la falta de puntería." Afirmó Shawn.
"Para un duelo de pistolas, las partes debían ubicarse espalda contra espalda con sus armas cargadas en la mano, y caminar un número prefijado de pasos, volverse al oponente y disparar. Típicamente, cuanto más grave era el insulto, menos eran los pasos a caminar. En muchos casos los padrinos solían demarcar el suelo previamente, indicando el punto donde los duelistas debían detenerse, girar y disparar." Me explicó Edward. "A una señal, frecuentemente un silbato, los oponentes podían avanzar hasta las marcas y disparar a voluntad. Otra técnica consistía en efectuar disparos alternativamente, comenzando por la parte ofendida."
"Propongo los 5 pasos mínimos." Dijo Ivvan. "Y a la señal de los árbitros volvernos y disparar. Un tiro cada uno; y para ser más caballerosos, repetiremos dos veces."
"Eso no es justo." Se querjaron los licántropos de La Push.
"Jake ni siquiera ha usado una escopeta antes." Afirmó Leah.
"Es justo." Sentenciaron los árbitros.
Así pues nos pusimos espalda contra espalda.
"¿Tienes miedo?" Me dijo susurrando mientras nos colocábamos.
"Para nada." Afirmé. "Supongo que me lo merezco."
Los tres pasos fue lo más fácil, seguíamos de espaldas hasta que Sam silbó; entonces nos giramos de golpe y disparamos, a la vez.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Leah)
"Esto no es justo." Murmuré mientras veíamos a Jacob e Ivvan ponerse espalda contra espalda y caminar los tres pasos. "Jake ni siquiera ha usado nunca una escopeta, con que menos aún un revolver."
¡Bang!. ¡Bang!
El aire se llenó de humo y por unos segundos no pudimos ver nada, hasta que se aclaró y vimos a ambos de pie, Jacob un poco más débil por sus heridas y medio jadeando e Ivvan recto y erguido en posición noble frente a él con el arma bajada.
Jacob había fallado el tiro que se había clavado en la pared tras Ivvan, y el de Ivvan había dejado una marca a los pies de Jacob donde había parado y brillaba contra el suelo.
"¿Por qué ha fallado?" Dijo Chad. "Ivvan es un crack en las pistolas."
"¿Ha fallado?" Dije.
"A posta; es un 'deloper'." Me dijo Edward erguido y firme junto a mí en calidad de padrino con junto conmigo. "Bajo estas condiciones, una o ambas partes podían intencionalmente errar el disparo con el objetivo de cumplir las formalidades del duelo sin pérdida de vida u honor, práctica habitual de algunos duelistas que recibía el nombre de 'deloper'."
O sea, que Ivvan había fallado el tiro a propósito.
"Y aún falta otro disparon más." Afirmó Sam. "Contendientes, a sus puestos."
"Creo que esta vez, Ivvan no va a fallar." Afirmó Edward suavemente.
"¿Qué dices?" Le dije un poco asustada.
"Jacob acaba de pedirle que le mate." Me dijo Edward. "Y creo que Ivvan ha aceptado."
De nuevo hubo otro disparo, y esta vez oímos un golpe sordo contra el suelo antes de que la polvareda se dispersase un poco. []
"¡Jake no!" Grité.
Me di cuenta que no era la única que había gritado; Embry, Bella y Alice también se habían unido a mi grito, y las otras chicas de los grupos salvo por las primas de los Valerius parecían preocupadas o asustadas.
