Los personajes son de SM. La historia es mía.


Capítulo 21

-¡¿QUÉ CARAJOS ESTÁS HACIENDO ACÁ?!

Si me hubiesen dicho que alguien mucho más pequeño que yo me habría tumbado fácilmente no se lo habría creído, pero en cuanto Bella vio a su padre en la entrada se soltó de mi agarre y corrió hacia él, aunque en ese proceso me envió directo al suelo… de culo.

-¡Ey, nena!, tranquila… yo lo traje.

-¡Tranquila un carajo!, ¡no lo quiero acá!

Sin inmiscuirme, me puse de pie, pero el maldito de Garrett me vio y sonrió. ¡Marica!, se reía solo porque no me iba a poner a pelear con él ahora. ¡Carajo!, el culo me dolía, pero tampoco me iba a poner a quejarme como una nenita… no soy Garrett.

-Isabella…

Su fría voz cortó el ambiente por completo, incluso consiguió que mi novia se quedara callada, pero eso, por supuesto, solo fue por un momento.

-No me hables, hijo de puta.

¿Hace cuanto que conozco a Isabella? Ocho, nueve… no, creo que son diez meses y algo. Pero en todo este jodido tiempo jamás la había escuchado expresarse así y mucho menos dirigirse a alguien con ese… odio, tan poco natural en ella. Afortunadamente en este tiempo había comenzando a conocerla mejor que nadie y pude ver cuando sus manos temblaron y su labio inferior salió, ella no estaba contenta con la situación, estaba poniendo todo de su parte para mantenerse estoica.

Bien, yo sí soy un jodido cabrón mal hablado, así que no importó ayudarla.

-¡Bien!, por fin tengo el agrado de conocer al hijo de puta que puso la semilla para concebir a mi hermosa novia… solo espero que no le hayas pasado ninguno de tus genes malditos, ya sabes – me encogí de hombros solo mirando a Charlie Swan -, por todo ese tema de los genes recesivos… no quiero que mis hijos salgan cabrones como tú, conmigo ya tienen su cuota.

Sus ojos se estrecharon, ¡mierda!, se parecían tanto a los de Isabella que asustaba - ¿Y tú quién eres?

-No le…

-¡Basta!

El siempre tan jovial Emmett, habló de una forma tan seria y terrorífica, que todos nos quedamos en nuestro lugar escuchando.

- Cariño, sé que no quieres verlo, pero lo necesitamos – habló solamente con Bella -. Te prometo que se irá tan pronto como solucionemos todo con mamá.

Isabella asintió pero con su cabeza gacha, sabía que no quería mirar a su padre, así que me presenté de voluntario una vez más y me acerqué a ella para rodearla con mis brazos. Por fortuna, su encabronamiento no le impidió refugiarse en mis brazos.

- Isabella… ¿podemos hablar en privado? – la mirada que me dio ese hombre fue suficiente para entender que el ya sabía que mi rostro era el de un chico con problemas, quizás incluso hasta imaginó que traficaba drogas.

¡Jodido cabrón!

- No, si tienes algo que decir…

Miré a Emmett y supe que este era el momento de actuar como un hombre y no como un chiquillo impulsivo. Todo esto se trataba de algo mucho más grande que todos nosotros, esto era por Reneé y ella no necesitaba nuestras pendejadas, de ninguno.

Luego de asentirle a mi cuñado me volteé hacia mi novia – ¡Ey, amor! – me miró pero supe inmediatamente que estaba reteniendo las lagrimas -, no quiero dejarte sola, sabes que nunca lo haré, pero necesitas hablar con tu hermano y este hombre a solas, necesitan decirse un montón de mierda que solo ustedes entienden así que lo mejor es que ni el cabrón ni yo estemos presentes.

Luego de besar dulcemente sus labios, salí de la casa, después de todo, una ducha no me vendría mal.

-No me sigas – gruñí al pie de mi escalera.

-Tú hiciste que saliéramos así que ahora te aguantas.

Giré la llave de mi casa, creo que ya me había olvidado la última vez que vine, bueno, quizás no fue tanto tiempo, pero se sentía como una vida. No le contesté al cabrón pero tampoco cerré la puerta, por mucho que se mereciera quedarse a fuera congelándose el culo, no me sentía con ánimos para pelear.

-Voy a darme una ducha.

-¿Me estás invitando a ir contigo?, porque te digo desde ya que es con Bella con quien quiero compartir una ducha, no contigo.

Me di vuelta tan rápido que el cabrón no me vio venir, en un solo movimiento lo empotré en la pared más cercana y lo afirmé con mi brazo alrededor de su cuello.

-Una sola insinuación más hacia mi novia y no respondo – hablé con los dientes apretados, tanto que me dolieron -. ¿Está claro?

La mirada que me dio, acompañada de su sonrisa, hicieron que mi sangre se helada, algo no encajaba acá - ¿De verdad crees que un traficante de drogas mal venido, es mejor para Bella que yo?

Lo solté por instinto, así mismo estiré mi puño hacia atrás y lo dejé caer sobre su rostro, no me quedé a ver cómo estaba, necesitaba respirar antes de que esto pasara a algo más.

Tomé mi chaqueta y las llaves de mi moto, no pensaba quedarme para darle la oportunidad de quedar como víctima, iba a tomar aire y relajarme para luego ir a los cálidos brazos de mi novia y olvidarme que Garrett sabía mi más oscuro secreto.

.

.

.

Había pasado una semana y aún no podía evitar que mi corazón se helara cada vez que Bella me veía, pese a que no sabía la razón por la cual Garrett no le había ido con "las buenas nuevas" a mi novia, no tenía intención de averiguarlo.

Después de una larga noche en la que los hermanos Swan se "reencontraron" con su padre, pudieron llegar a un acuerdo, Charlie pagó el tratamiento completo de Reneé, pero no el tratamiento en el hospital, ella se estaba atendiendo en casa con las medicinas chinas que Bella había encontrado, pero a eso le habían sumado un par de tratamientos alternativos extras como hongos tibetanos, unas mierda que no tenía intención en probar en mi vida. En fin, las cosas para Reneé ahora iban de maravilla y con eso mi madre y mi novia estaban felices así que por consecuencia, yo era feliz… bueno, también era feliz porque quería a Reneé de una extraña forma, ya que no sabía si era mi madrastra, padrastro o suegra… así que decidí dejarlo en que era una especie de tía a la cual le tenía un gran cariño.

Aunque Charlie desapareció de Forks, su presencia no se había esfumado por completo, la vida de los Swan había pasado de ser la de una simple familia a una un poco más acomodada, la llegada de a poco muebles nuevos y electrodomésticos hizo que los metiches del pueblo comenzaran a hablar.

-Me gusta tu plasma nuevo – no era verdad pero quería que Bella se sintiera bien.

-¿Sí?, pues te lo regalo – mientras ella seguía doblando su ropa, me acerqué hasta quedar con mi pecho pegado a su espalda.

Dejé un beso en su cuello y me acerqué para hablarle al oído – Amor, solo quiero que te sientas mejor, no me gusta verte así.

Suspiró y se alejó de mí, no me gustaba cuando hacia eso y últimamente lo estaba haciendo mucho.

La vi sentarse en su cama y cruzar sus pierdas debajo de ella, me mantuve en mi lugar hasta que levantó su vista y me vio directamente.

-Hay algo que no te dije – mi corazón latió sin motivo. El maldito de Garrett me seguía como una pesadilla -, es sobre la visita de Charlie.

-¿Qué pasó?

Con paso sigiloso, me acerqué y tomé asiento a su lado. – Charlie quería que nos fuéramos con él – maldito corazón que volvió a golpearme en el pecho, me llevé una mano por instinto pero así mismo la dejé caer.

-¿Qué… qué quieres decir con eso?

-Nada, es lo que él quiere, pero no será así – mientras ella comenzaba a negar con la cabeza se fue acercando a mí -, te amo Edward y haría cualquier cosa por nosotros, no me interesa que seamos unos inmaduros adolecentes y que la gente no crea que se puede amar a esta edad… yo sé que lo de nosotros es para siempre.

La miré a los ojos, estaban brillantes. – Bueno, solo por un tiempo más, recuerda que faltan solo unos días para mi cumpleaños número dieciocho y a ti no te queda mucho tampoco… en tres meses nos podríamos casar…

En cuanto las palabras abandonaron mi boca me di cuenta de lo que había dicho, ¿casarnos?, ¿yo quería eso?, mierda, creo que sí, pero… ¿Bella lo quería? La miré fijamente esperando por alguna respuesta pero su rostro se mantuvo igual hasta que una enorme sonrisa comenzó a formarse.

-¿Hablas en serio?

-Sí, creo que lo hago.

-¿Te quieres casar conmigo?

Sin esperar respuesta, se tiró sobre mí y ambos caímos sobre su montón de almohadones, mierda, sí, me quería casar con ella.

- Yo lo quiero mientras tú lo quieras… ya sabes, sé que todo esto del mantra principal de los hippie, es el amor libre y bla, bla, bla… pero…

- Sí – ella dijo con convicción -, me quiero casar contigo, Edward.

- ¡Mierda!, creo que debería tener un anillo para este momento – me quejé.

- A mi me basta con tenerte a ti en este momento.

No sé si fue el hecho de que estuviéramos comprometidos o qué, pero hacer el amor con Bella esta vez se sintió completamente diferente. Sus dedos recorrieron tortuosamente cada parte de mi cuerpo, tomándose el tiempo para reconocer cada parte. Y yo no me quise quedar atrás, y la besé en cada porción de piel que encontré libre, y en la que no.

Nuestras lenguas danzaban en un perfecto compas, éramos unos cabrones con suerte, dudo mucho que todo el mundo tenga la suerte de encontrar su complemento, porque mierda, en cuanto me deslicé dentro de Bella reconfirme que no había nadie que encajara tan bien conmigo… literalmente.

Cuando sentí que mi polla iba a explotar, me afirme del cabecero de la cama y miré directamente a los ojos de mi novia.

- Te amo, Bella, ahora y siempre.

- Por siempre – ella murmuró.

Y luego hizo esa mierda. Apretó sus paredes internas de tal forma que ordeñó por completo mi polla, ¡demonios!, correrme dentro de Bella era definitivamente el mejor placer del mundo.

- ¡Mierda, amor!, eres sencillamente perfecta.

- Tú también.

Sus dedos comenzaron a pasearse por mi pecho cuando mi celular comenzó a sonar. Adiós segunda vuelta.

Quise gritar cuando vi el identificador de llamadas, "trabajo", eso era una mierda y sobre todo porque había conseguido mantenerme alejado de Cayo y toda su mierda, pero supongo que hasta acá había llegado mi suerte.

-Amor, lo siento, es el trabajo.

-Está bien, tú responde mientras yo voy a preparar algo de comer.

Desde que Reneé volvió a casa, con mi madre casi no habíamos pisado la nuestra, ellas dormían juntas, y yo con Bella.

Cuando mi novia dejó la habitación descolgué.

-¿Hola?

-Te he dicho que me importa una mierda si estas rezando o follando, cuando te llamo tienes que contestar enseguida.

Rodé los ojos y respiré hondo - Lo siento, estaba en el baño.

-Necesito que estés en mi casa en media hora, tengo un trabajo grande y te quiero acá.

No dijo nada más y colgó, miré el reloj de mesa, eran las nueve y media. A regañadientes me volví a vestir y bajé. Black me recibió moviendo su cola, el perro cada día me quería más, bien por él, se ganaba galletas extras.

-Amor, lo siento, tengo que irme.

-Oh, bien, te hice un sándwich.

Recibí la bolsa de papel con gusto, y más aún cuando sus labios se juntaron con los míos.

-Gracias, eres la mejor prometida del mundo.

-¿QUÉ?

Lentamente, ambos nos giramos para encontrarnos con nuestras madres bajando por la escaleras, ambas corrieron hacia nosotros, más bien hacia Bella y de la misma forma impertinente tomaron su mano.

-¿Dónde está el anillo, hija? – preguntó Reneé.

- Nosotros acabamos de decidirlo y…

El golpe detrás de mi cabeza me hizo trastabillar un paso. –Te he enseñado mejor que esto, Edward Cullen.

-¡Ey! – me defendí -, esto es solo algo espontáneo, recién ahora vamos a hacerlo formal, además tenemos que esperar a cumplir la mayoría de edad.

-Bueno, a ti solo te faltan dos días – mi madre me abrazó y recostó en mi pecho -, recuerdo esa noche cuando comenzaste a patear mi vientre y….

-Bien, es una hermosa historia mamá, pero de verdad que tengo que irme.

-¿Vas a trabajar?

No me gustaba mentirles, pero era necesario. Por fortuna, Emmett, quien venía llegando me salvó de responder. Garrett se había ido a no sé donde así que solo éramos nosotros.

-¿Reunión familiar?

-¡Edward y Bella se van a casar!

El abrazo de Emmett me apretó de tal forma que me hizo perder un poco el aire que tenía en mis pulmones.

-Dime que tus nadadores dejaron a un sobrinito en la panza de mi hermana.

-¡No estoy embarazada! – refunfuñó Bella.

-¿No? – Emmett nos miró confundidos y se encogió de hombros para luego golpearme en el hombro -, bien, supongo que los nadadores de Edward necesitaban practicar más.

-Bien, familia… me tengo que ir.

Con un último beso a mi novia… prometida, me despedí de todos y salí rumbo a mi otra vida.

.

.

.

Las calles de Port Ángeles estaban desiertas, así que no me costó mucho llegar donde Cayo, en cuanto me estacioné me apresuré a la puerta, estaba atrasado y no quería tener más problemas con él, cuando fui a tocar, la puerta se abrió sin querer y lo que vi adentro, si bien no me sorprendió mucho, si me hizo revolver el estómago.

-Yo… lo siento – murmuré pero sin poder mover sus pies.

-Solo… espera un segundo.

Los ojos de Irina se trabaron en los míos mientras movía su boca con mayor fuerza. No sé porque, pero verla de rodillas chupando la polla de su hermano fue un cuadro tan malditamente enfermo pero no pude dejar de ver.

El grito de Cayo al correrse me devolvió a realidad y me hizo dar media vuelta.

-¿Ahora te vas?, ya viste lo tenías que ver – Irina sin pudor, se pasó la lengua por sus labios y se acercó a mí, sus uñas rojas se pasearon por mi pecho y lentamente bajaron, por suerte la detuve antes -, vamos, deja que te la chupe, a Cayo siempre le ha traído suerte… ya sabes que mi boca es la mejor, cariño.

-Deberías hacerle caso, nadie come pollas mejor que mi hermanita.

Luego de darle un beso, no de hermanos, Cayo salió de la casa, lo seguí como un perrito asustado. Ya suponía que entre estos dos había más que un cariño fraternal pero… ¡mierda!, ni siquiera quería pensar en eso ahora, la sola idea me revolvía el estómago.

-¿A dónde vamos?

Cayo ya estaba abriendo su auto cuando pregunté, pero él solo me miró y apuntó adentro. Lo seguí porque no tenía sentido ir en su contra, pero el silencio ya me estaba matando, necesitaba que me dijera algo, esto no era así, yo venía, buscaba la droga, la vendía y traía el dinero, Cayo nunca me había llevado con él a ninguna parte y esto no me gustaba para nada.

-Tranquilo, Edward, si te traje conmigo es porque ya estás listo para algo más.

-¿A qué te refieres? – lo miré con el ceño fruncido sin esconder mi malestar -, sabes que yo hago esto solo por un tiempo, el próximo año iré a la Universidad y…

-Vamos Edward, sé que eres mucho más inteligente que eso… por cierto, ¿Cómo está esa linda novia tuya?

Apreté los puños y me mantuve en silencio, así era mejor. Si Cayo creía que me tenía en sus manos, que lo pensara de nuevo, ya no quedaba nada para nosotros en Forks, así que si ponía en marcha mi plan, podíamos irnos todos, buscar un mejor futuro y dejar atrás todo esto.

Cuando el automóvil se detuvo, no dudé en bajarme, el ambiente me estaba ahogando y necesitaba aire fresco.

El lugar no me extrañó, bodegas y mugre, nada que un mafioso traficante como Cayo no conociera, había visto película y escuchado historias reales que parecen fantasía, sabía muy bien lo que había dentro de estos galpones, así que para esconderme un poco, metí mis manos en mis bolsillos y seguí a Cayo de cerca.

Las puertas del galpón se abrieron y nosotros entramos. – Toma esos neumáticos de allá y comienza a llenarlos y sellarlos

¡Jodida mierda!

Me imaginé prostitutas, incluso mujeres secuestras, y por supuesto droga al por montón, pero esta era una cantidad obscena de cocaína, toda blanca y, maldita sea, casi sacándome la lengua.

Me costó un poco reaccionar, pero cuando lo hice no me quedó más que seguir a los otros dos sujetos que estaban rellanando los interiores de los neumáticos, había 8 autos a los que les faltaban sus cuatro neumáticos, así que había bastante trabajo que hacer.

Traté de apurarme dentro de lo posible, no hablé y no miré a nadie, mientras antes termináramos antes nos iríamos.

-¡Ey, Edward!, ven acá.

Dejé lo que estaba haciendo y me acerqué a la mesa donde estaba Cayo con otro hombre, en la mesa había cinco líneas de cocaína ya armadas.

-Ten, te lo ganaste.

Mientras él me extendía un dólar aproveché para darle un vistazo al otro hombre, no lo conocía.

Tomé el billete y lo alcé – Gracias, pero esta vez tendré que pasar.

-¿A qué te refieres?

-A que prefiero no…

-¡MANOS ARRIBA!

Solo alcancé a dar vuelta la cabeza antes de que tomaran mis manos por mi espalda y pegaran mi cabeza a la mesa que tenía al frente, sin quererlo, mi rostro se llenó de cocaína.

Todo pasó como un destello, la toma de mis huellas digitales, las fotografías y el encierro. No fui consciente de cuánto tiempo estuve encerrado hasta que mi madre corrió a mis brazos luego de que me dejaran realizar mi llamada.

Su llanto a penas y la dejaba hablar pero la sentí haciendo su mejor esfuerzo.

-Oh, amor, sé que esto es un error, vamos a sacarte de acá. Lo prometo.

-Gracias – retorcí mis dedos, sabía no era así, me habían detenido por tráfico, no microtráfico, esto era grande -. ¿Cómo estás?... ¿Cómo está…?

-Bella, está bien, muy preocupada pero bien. Todos sabemos que esto es un error.

-Mamá…

-Hablé con el señor Meyer, ¿lo recuerdas?, su hijo es abogado y él dijo que puede ayudarnos y…

-Mamá…

-Tú tranquilo, ¿sí?, ya verás como todo este malentendido.

-No es un malentendido.

-¿Qué?

Su rostro se desfiguró y solo hizo que esto fuera aun mas difícil – Yo… yo era un microtráficante… pero te juro que nunca había estado metido en algo tan grande y…

-Edward, ¿qué estás diciendo?

Me pasé mis manos esposadas por el rostro antes de volver a mirarla – Es verdad, este era mi trabajo, no en el supermercado, yo… quería una mejor vida para nosotros.

-Amor.

Esperé que se fuera y me dejara a mi suerte, lo esperaba, pero sabía que mi madre no era así, por lo que la recibí de abrazos abiertos cuando se me acercó y me abrazó.

-Mi bebé, lo siento tanto, yo nunca… te juro que saldremos de esto.

Miré al frente mientras mi madre lloraba en mi pecho, esto no estaba bien.

-Mamá – logré que me mirara y así tomé su rostro entre mis manos -, te amo, lo juro y necesito que le digas a Bella que también la amo.

-Hijo…

Ahora fui yo quien se escondió en su pecho y dejé que las lágrimas me embargaran. Mañana cumplía dieciocho años y mi regalo sería un traje naranja, de eso no tenía dudas.

.

.

.

-¿Edward Cullen? – me puse de pie lo más recto posible -. Revisamos tu expediente y luego de deliberar, consideramos que tu petición de libertad condicional será acogida.

Sentí como un peso enorme se liberaba de mis hombros, sabía que esta era una posibilidad, pero la verdad es que pensaba que no era real.

-Muchas gracias, prometo que no se defraudarán y…

-No tan rápido muchacho, estuviste veinticinco meses acá y pese a que demostraste un buen comportamiento, aún tienes una condena por cumplir, los dos años que estuviste en prisión no son suficientes así que quedarás con firma mensual y no puedes salir del estado. Tu caso se revisará periódicamente y si vuelves a tener cualquier contacto con drogas o asociaciones ilícitas, tu expediente se reabrirá.

-No, no será así… lo prometo.

-Bien, entonces puedes irte.

Mis pies se movieron más rápido que nunca, tomé las cosas que el guardia me entregaba y me dispuse a salir, cuando un periódico me llamó la atención, lo tomé sin permiso y así mismo pasé mis dedos sobre la tinta.

Ese rostro.

Tan familiar y a la vez tan extraño. Bella… no, Isabella, en la foto no habían flores ni colores, solo tonos sobrios y que no eran para nada como ella, como la Bella que alguna vez conocí.

Leí el encabezado y solo pude reír.

La boda de Isabella Swan y Garrett Smith se anuncia para dentro de dos meses. Con esta unión, la farmacéutica Swan y la Inmobiliaria Smith consiguen una fusión millonaria que…

Dejé el periódico, no necesitaba más de esta tortura. Con un asentimiento de cabeza me despedí de Cole, el guardia, y salí del penal.

Ya en la calle respiré el aire, era libre de nuevo y ahora… solo necesitaba una nueva razón para vivir.


Hola!

Ojo, que si están acá es porque me conocen y saben que mis historias no son nada sin mis giros.

Alguien una vez preguntó porque Edward era traficante y menor de edad, bueno, acá esta la explicación, este siempre fue el objetivo.

Ahora, el próximo capítulo será muy pronto y comienza dos años después.

Las quiero, así que no me odien.

Erica Castelo, mi beta, mil gracias como siempre, hoy aprendí algo nuevo :D

Besos, Joha!