—Katsuki Bakugou ya ha sido comprado.


Capítulo 21: Creo que podré estar tranquila.


POV Narradora

—¿Cómo que ya ha sido comprado...? —Kyouka no parecía creerlo.

—Precisamente lo que acabo de decir —sentenció Torino—. Pero tengo una pregunta... —prosiguió analizando a Mitsuki, la cual estaba atónita al saber que otra persona tenía a su hijo—. ¿Cómo es que sabéis que Bakugou estaba en venta? Esa información era privada. ¿Quién os lo ha dicho? A menos que... —finalizó mirando a Jirou de arriba hacia abajo y sin notar nada.

Aquel vendedor era incapaz de reconocer que Kyouka había sido una schiavu y no pudo asegurarse puesto que ella tenía sus manos escondidas detrás de su espalda.

—¿Quién lo tiene? —interrumpió Mitsuki con algo de desesperación en sus ojos—. ¡¿Quién ha comprado a mi hijo?! —gritó provocando que la gente que estaba al lado se percatase de aquel problema.

Torino se quedó en silencio ante la pregunta que formuló la madre de Bakugou y pudo darse cuenta en seguida de un detalle que ambas habían pasado por alto.

—¡¿Mitsuki Bakugou?! ¡¿La mano derecha de la señora Yaoyorozu?! —pudo oírse la voz de uno de los vendedores que estaba cerca.

—¿Qué se supone que hace comprando schiavus? —inquirió una mujer que pasaba por ahí y había escuchado aquel grito.

—¡Pero ha cambiado su aspecto! —resaltaba otro ambulante provocando que, cada vez más, Jirou y Mitsuki se convirtieran en el centro de atención.

—¿Por qué está con una chica? ¿No debería de estar trabajando en eso? —se preguntaba otra persona.

Los comentarios iban en aumento y un círculo de gente comenzaba a formarse alrededor de las chicas, las cuales comprendieron en seguida que había sido un error llamar la atención y que ahora no podían hacer nada.

A lo lejos Mitsuki era irreconocible, pero de cerca y con lo "famosa" que era en todo el pueblo, las personas notaron que había algo raro en eso.

—¡¿Se habrá rebelado?! —interrogó un joven mientras la señalaba.

—¡Hay que avisar a los Yaoyorozu! —añadió otro más.

—¡Quizás nos recompensen por esto! —intervino otra mujer acercándose hacia Kyouka y Mitsuki.

[…]

Por otro lado, en el burdel principal que dirigía la señora Yaoyorozu, se hallaba dicha mujer tratando de encontrar el sentido a algo que no le cuadraba.

—¿Quién se supone que se ha llevado 500 monedas de oro...? —murmuró con frustración al darse cuenta de lo que faltaba en la caja del mostrador.

—¡S-Señora! —exclamó una de las ayudantes interrumpiendo de sus pensamientos a la dueña del local—. ¡Han pasado la voz de que han avistado a la señora Mitsuki en la plaza intentando comprar a un schiavu! —informó nada más enterarse de aquella información que rápidamente fue filtrada por la gente y llevada a todo sitio.

—Es imposible —confirmó la señora—. Mitsuki es mi más fiel, es mi mano derecha. Solo salió con la nueva para mostrarle unas tiendas y luego regresar a las pocas horas.

—Pero señora... —prosiguió aquella ayudante—. Mitsuki tenía el cabello negro y la habían visto con una joven a su lado. ¿Por qué se lo teñiría?

—No puedo creer eso —insistió la madre de Momo tratando de negar cualquier idea relacionada con la huída de Mitsuki—. No podré creerlo hasta que lo vea con mis propios ojos —finalizó preparándose para partir hacia la plaza central.

[…]

POV Bakugou Mitsuki

Definitivamente había cometido un gran error al no percatarme de las consecuencias que podrían ocurrir si la gente me reconocía. Ser la mano derecha de la señora Yaoyorozu, una de las mujeres nobles con más influencia en todo el reino, provocaba que las personas supieran de mí. Ese era el problema... quizás no fue una buena idea. ¿Comprar un schiavu? ¿Yo? Era cierto; mucha gente sospecharía en seguida, pero aún así quise intentarlo.

"Quiero ver a mi hijo..."

—¿Qué hacemos...? —preguntó Kyouka con preocupación mientras se giraba con nerviosismo al sentirse analizada por tantas personas.

—Lo siento —murmuré sabiendo perfectamente lo que ocurriría a continuación—. Pude haberlo evitado, pero olvidé por completo mi situación...

"Solo necesito verle..."

—Sabes —intervino aquel vendedor que no parecía ser una mala persona—, tu hijo está en buenas manos —completó haciendo que me tranquilizase en seguida—. Pero, lo siento. No puedo ayudarte con tu conflicto de ahora —finalizó con frustración y regresó a su trabajo.

"Al menos, si está en buenas manos... creo que podré estar tranquila."

—¡Mitsuki! —pude oír la voz de la señora Yaoyorozu.

POV Jirou Kyouka

No tenía ni la más mínima idea de que esto era lo que podía suceder. Sabía que tarde o temprano iban a atraparnos, pero no me imaginé que sería tan rápido.

"Ah... qué poco ha durado todo esto."

Todas las personas se quedaron en silencio cuando se pudo escuchar un grito procedente de la madre de Momo. Ya era demasiado tarde para poder hacer algo.

—¡Mitsuki! —volvió a exclamar mientras la gente se abría para dejar pasar a aquella mujer que se veía realmente enfadada—. ¡¿Qué está ocurriendo?! —sentenció al estar al frente de nosotras dos.

Los murmullos entre las demás personas comenzaron, pero unos nobles que parecían estar vigilando todo, tranquilizaron a la población y les obligaron a ignorarnos.

—Hablaremos de esto en el palacio —comunicó la señora Yaoyorozu obligándonos a ambas, sin palabras, a subir a una de las carrozas en las que había llegado.

"¿Acaso esto puede empeorar más?"

—Kyouka, perdóname —susurró Mitsuki una vez que estábamos sentadas y a punto de llegar a nuestro destino—. Tuve que haberte...

—No —le interrumpí al notar la frustración en su rostro y el dolor en sus ojos—. Yo acepté todo esto, ya estaba preparada —suspiré fingiendo una pequeña sonrisa—. Además, aunque duró poco, fue... entretenido. Nunca pensé que ya habrían comprado a Bakugou.

Nos quedamos en silencio hasta llegar al palacio principal, el cual recién veía por primera vez.

Había una cantidad descomunal de guardias rodeando todo y era inmenso. La señora nos hizo pasar con facilidad y una vez dentro, nos llevó a una sala en la que se hallaban tres personas reunidas alrededor de una gran mesa; parecían estar ocupados escribiendo algo importante en unos documentos.

"¿Más nobles...?"

—¡Qué aburrimiento! —suspiró una de esas personas; era una joven rubia con el cabello atado en dos coletas desordenadas.

—¿Ocurre algo? —intervino otro hombre de pelo castaño y corto.

—Vengo a informar sobre una traición —comunicó la señora Yaoyorozu provocando que Mitsuki se quedase atónita ante esas palabras.

—¡Eso sí es interesante! —seguía la chica rubia.

—¿De estas dos personas? —interrogó el tercero de ellos; su aspecto era bastante desagradable puesto que tenía parte de la cara con unos extraños parches que no pude distinguir bien.

—Sí —confirmó la madre de Momo y de tan solo dirigir una mirada a una de las personas que la acompañaban, se acercaron hacia Mitsuki y a la fuerza empezaron a quitarle toda la ropa.

—¡Mitsu... —traté de decir al ver lo que iban a hacerle, pero ella misma me interrumpió.

—Kyouka —dijo cerrando los ojos y asimilando lo que harían a continuación—. Está bien.

Se deshicieron con fuerza bruta de toda su vestimenta, dejándola completamente desnuda delante de esa gente. Sacudieron su ropa y diversas pequeñas bolsas cayeron al suelo; al parecer contenían dinero.

—Conque ahí estaban las 500 monedas de oro —murmuró la madre de Momo detonando ira en sus palabras.

Mitsuki se quedó en silencio y asimilando lo que iba a suceder, confesó que todo era cierto.

—Sí —comenzó alzando la vista hacia los tres nobles que se hallaban con suma curiosidad observando aquella escena—. Estaba traicionándola.

—¡Interesante, interesante! —gritaba la rubia mientras se levantaba y acercaba hacia nosotras—. ¡¿Entonces haremos eso?! —preguntó girando su rostro para ver a uno de los otros hombres.

—Sí —confirmó aquel tipo de cabello castaño—. Vamos a ejecutarlas en público.

[…]