Capítulo 21: Sudor y lágrimas
Viernes 10 de Junio
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TAKENORI
Whoooooaaaaaaaa
- Vaya, al parecer la cosa está bastante encendida allá afuera – comentó Ayako en alusión a los gritos del público que llegaban amortiguados hasta el camarín.
Acaba de terminar de vendarle el pie a Akagi, y estaba dando los últimos toques a las vendas cuando un nuevo clamor general emergió desde cientos de gargantas en las gradas.
- Me pregunto qué estará pasando – dijo Akagi con un tono sombrío-. ¿Será acaso que Kainan…?
Akagi no se atrevió a completar su frase y dejarse llevar por sus temores, que eran que Kainan estuviera dándole una paliza a Shohoku, aprovechándose de su ausencia.
- No creo que eso esté pasando, capitán – dijo Ayako, restándole importancia y poniéndose de pie -. Los muchachos son fuertes, le aseguro que cada uno está dando lo mejor de sí.
- Tienes razón, Ayako – asintió Akagi, mirándose el tobillo vendado. El trabajo de la asistente era impecable. Lo había dejado lo suficientemente apretado como para amortiguar el dolor, pero no tan excesivamente como para impedirle mover el pie.
- Funcionará lo que resta de partido, pero después de eso…
- Sí, iré a la enfermería para que me lo revisen como corresponde – asintió Akagi colocándose el calcetín y luego la zapatilla.
- Bien. Permítame ayudarle a ponerse en pie
Akagi aceptó la ayuda por mera cortesía, pues aún se sentía mal por haberle gritado hace unos instantes. No obstante, el apoyo de Ayako fue meramente ornamental, una formalidad. Era imposible que una muchacha menuda como ella pudiera ayudarle lo suficiente como para levantar sus 90 kilos de peso.
- ¡HERMANO! ¡AQUÍ ESTÁS!
La puerta del camarín se abrió de golpe y por ella entró Haruko Akagi, con el rostro sonrosado y la respiración agitada. Acababa de llegar corriendo hasta ese lugar.
- Haruko, ¿qué haces aquí? – preguntó Akagi, ya de pie.
- Kogure-senpai me dijo que estarías aquí – comenzó a explicar la chica, sin hacer pausa alguna en su relato -. Vine tan rápido como pude para ver cómo estabas y para contar que… quería contarte que…
Haruko se detuvo, ya sea para tomar aire o para encontrar las siguientes palabras que decir.
- ¿Qué? ¿Qué sucede Haruko? – apremió Takenori, exasperado.
- ¡Shohoku lo está haciendo de maravillas! – dijo por fin Haruko con gran alegría e ilusión.
- ¿En serio? – preguntó Ayako, entusiasmada.
Takenori quedó en silencio, sorprendido e ilusionado al mismo tiempo.
- ¡Sí! ¡Los chicos están jugando de maravilla! ¡Sakuragi está defendiendo la canasta como todo un profesional! ¡Kainan no ha logrado encestar ni una sola canasta en minutos, hermano!
La mirada de Haruko era deslumbrante, irradiaba una emoción intensa que bordeaba el fanatismo.
- Mmm con que por fin ese cabeza hueca de Sakuragi se está comportando como es debido – asintió Takenori, sin mostrar mayo signo de aprobación ni entusiasmo.
Haruko iba a decir algo en defensa del pelirrojo, pero Ayako se le adelantó.
- Sakuragi se ha empeñado mucho este último tiempo. Yo creo que él es un chico muy lindo, ¿no lo cree, capitán?
Ayako sonrió y fijó su mirada en Haruko, pese a que la pregunta no iba dirigida a ella. Su apreciación de Sakuragi no causó el menor efecto en Takenori, pero para Haruko fue distinto. La chica se sonrojó levemente y retrocedió un paso, nerviosa. ¿Cómo iba ella a saber si Sakuragi era un chico lindo o no? No pensaba en él de esa manera.
- Jah, un cabeza hueca siempre será un cabeza hueca. Vamos, hay que volver a la cancha – respondió Takenori, dando un paso adelante.
Ayako lo siguió de cerca y lo mismo hizo Haruko, ilusionada por la vuelta al juego de su hermano y el fantástico juego que estaba haciendo Sakuragi.
- "Solo espero que Sakuragi pueda mantener ese rumbo el resto del juego y no cometa ningún error, o de lo contrario nos podría costar la clasificación" – fueron los pensamientos sombríos de Takenori.
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RYOTA
El juego continuó inexorablemente pese a la falta del capitán Akagi. Cada miembro de Shohoku tuvo que redoblar sus esfuerzos para mantener el nivel y contener el incansable ataque de Kainan, que poco a poco volvía a aumentar su marcador, aunque no sin un enorme esfuerzo de por medio.
Shohoku igualmente logró ampliar su puntuación, pero la diferencia con Kainan no bajaba de los 9 puntos, y conforme el cronómetro se acercaba a su final, la desesperación iba cobrando fuerza entre ellos.
- Nuevamente faltan 9 puntos para alcanzarlos – dijo en voz baja Rukawa tras lograr encestar otra canasta de dos puntos con gran facilidad.
Miyagi pudo escucharlo a la perfección, pero prefirió no decir nada al respecto.
- Buen tiro, Rukawa. Pero podrías compartir más el balón, ya que no eres el único jugador del equipo, ¿sabes? – dijo Mitsui, acercándose al novato con cara de pocos amigos y un respirar agitado.
- Si apenas puedes moverte – fue la cortante respuesta de Rukawa, con un tono de voz carente de emociones.
- ¿Qué dices, maldito mocoso? – Mitsui encendió en cólera y se acercó otro paso más, de manera hostil.
Miyagi decidió intervenir y poner paños fríos en el asunto.
- Vamos, muchachos, no discutan. Concentrémonos en defender – apremió, palmeando la espalda de ambos al mismo tiempo.
Rukawa ignoró a su superior y se dio media vuelta para ir a ocupar su lugar en la defensa, mientras que Mitsui continuó haciendo sus descargos. Aun así, Rukawa pudo oír cada una de las palabras dichas a su espalda.
- Pero si prácticamente juega solo. Al único al que le hace caso es al otro mocoso, Himura. ¿Qué demonios se cree? – se quejó Mitsui, secando el sudor de su frente.
- No es eso, Mitsui. Es solo que Jin te está marcando muy de cerca y ellos consiguen librarse más rápido de sus adversarios – observó Miyagi, sin tomar bando alguno en la disputa.
- Bah, no los justifiques. Parecen un par de novias.
Mitsui se dio media vuelta y dejó a Miyagi plantado en su lugar, sin saber cómo reaccionar. Una disputa de ese tipo en medio del juego no era beneficiosa en nada al equipo. Por una parte lograba entender la molestia de Mitsui, pues era cierto que Rukawa se mostraba demasiado egoísta con su juego. Solo compartía con Himura y hacía caso de sus llamados, mas ignoraba al resto. Pero por otra parte, Rukawa era indispensable para el equipo. Le pesase a quien le pesase, en este encuentro era quién llevaba gran parte de la ofensiva de Shohoku.
- "Demonios, ¿qué debo hacer, Akagi?" – se preguntó con angustia Miyagi, mirando hacia la puerta por donde había desaparecido su capitán. Desvió la mirada hacia las bancas, buscando el apoyo de Ayako, pero ella tampoco estaba - "¿Qué debo hacer, Ayako?" – se preguntó, pensando en ella.
Kainan inició una nueva e incansable ofensiva, avanzando con rapidez.
- "Demonios, son capaces de cambiar de defensiva a ofensiva en tan solo unos instantes, sin dar muestra alguna de cansancio" – pensó Miyagi, siguiendo de cerca los pasos de Maki, a quien tenía justo en frente.
Con el balón en mano, Maki se dedicó a evaluar la situación desde aquella distancia, justo al centro de la cancha mientras el resto de sus compañeros se adentraba en la zona.
- "Algo me dice que Maki no está jugando al 100%. Es un monstruo" – Miyagi tragó pesadamente, tratando de detener a su rival.
Se había medido ante Shoyo y había superado el obstáculo. Pudo superar a Fujima y demostrar su valor como base. Pero con Maki la cosa era distinta, pues él era del tipo de jugador completo que era capaz de adoptar cualquier posición y desenvolverse a la perfección. Eso sin contar la enorme diferencia física entre ambos.
- ¡Oh no! – se lamentó Miyagi.
Maki decidió emplear la misma táctica de otras veces y burlar a Miyagi al lanzar un pase alto por sobre él. No podría alcanzarlo, y esa era una gran ventaja que bien valía la pena explotar.
Miyagi se giró, siguiendo la alta trayectoria del balón que iba en rumbo directo hacia el tablero. Pensaban anotar desde el centro mismo. Kiyota saltó y atrapó el balón sin problemas, y entonces enfrentó a Sakuragi.
El pelirrojo había estado cubriendo el puesto de Akagi con gran dignidad y entusiasmo, aunque no podía evitar cometer errores. Kiyota levantó el balón con ambas manos y se puso en posición para saltar y lanzar el balón, pese a la presencia de Sakuragi, que saltó de inmediato para bloquear el tiro.
- ¡Es una finta, Hanamichi! – advirtió Miyagi, pero ya era demasiado tarde.
Kiyota bajó el balón nuevamente y flanqueó a Sakuragi por la derecha, y entonces saltó hacia la canasta para depositar el balón con una bandeja. Era sencillo burlar a Sakuragi, pues la confianza y el entusiasmo no le podrían brindar la experiencia necesaria para reconocer una finta. Seguía fallando en eso.
Kiyota estuvo a punto de encestar, pero afortunadamente Himura llegó en el momento justo para golpear el balón centímetros antes de llegar a la canasta y salvar la jugada. Miyagi contuvo la respiración pues el movimiento de Himura rozó los límites de una falta. Afortunadamente y para pesar de Kiyota, dicha falta no fue declarada por lo que el balón seguía en juego.
- ¡Vamos equipo! – Mitsui consiguió atrapar el balón, y sin perder tiempo se lo lanzó a Miyagi.
Se inició una carrera hacia la zona de Kainan.
Jin salió tras Miyagi y lo mismo hizo el resto del equipo de Kainan que en un abrir y cerrar de ojos alcanzó la posición defensiva.
- ¡Marca a Mitsui, Jin! – ordenó Maki, debajo del aro y cortándole el paso a Miyagi.
- "¡Oh no, ya regresaron todos! Sí que saben correr, regresan a sus posiciones muy rápido. Demasiado rápido" – observó Miyagi con gran pesar, boteando el balón lejos de Maki para ganar tiempo y analizar mejor la situación.
A diferencia de Shohoku, Kainan optaba por hacer una defensa hombre a hombre, por lo que cada uno de sus compañeros estaba estrictamente marcado. Él mismo tenía a Maki enfrente. Mitsui estaba marcado por Jin, Sakuragi por Takasago, Himura por Mutou y Rukawa por Kiyota.
En esas condiciones las opciones eran reducidas.
- "Ahora entiendo por qué les dicen el rey de los equipo" – recordó Miyagi.
- ¡Oye! – Rukawa llamó la atención de Miyagi, corriendo de arriba abajo por el carril derecho para quitarse a Kiyota de encima, cosa que logró momentáneamente.
La mirada de Rukawa era suplicante, y Miyagi reconoció en él las ansias de conseguir el pase para encestar nuevamente. ¿Sería eso beneficioso para el equipo? Miyagi no lo tenía claro. Sabía que una vez que Rukawa consiguiera el balón intentaría forzar la jugada para encestar él mismo y se olvidaría por completo del resto de sus compañeros, lo que era lisa y llanamente una jugada individualista. Pero también sabía que era él, sin lugar a dudas, quien más oportunidades tenía de encestar.
Decidió confiar en él, una vez más, y le mandó el pase.
Rukawa recibió el balón y su mirada restalló como un fuego. Tenía a Kiyota pegado a su espalda intentando bloquearle el paso, pero no le importó. Boteó el balón, pivoteó con el pie derecho y sobrepasó a Kiyota como si nada.
- ¡Se me escapó! – se lamentó Kiyota.
Rukawa avanzó un par de pasos más y se detuvo detrás de la línea de tiro. Maki fue tras él, pero antes de que pudiera alcanzarlo Rukawa ya había saltado y lanzado el balón, encestando así una nueva canasta.
Swish
El marcador quedó en 45 puntos para Kainan contra 38 puntos para Shohoku y 1 minuto con 35 segundos restante del primer tiempo. La fanaticada de Rukawa rugió una vez más y el público aplaudió entusiasmado.
- ¡RUKAWA, RUKAWA, ERES EL MEJOR!
- ¡Bien hecho, Rukawa! – Himura corrió a felicitarlo mientras Mitsui y Sakuragi lo miraban con gran desprecio.
El juego se reinició de inmediato con posesión del balón para Kainan.
- ¡Ten! – gritó Maki, lanzando el balón a Takasago que aún continuaba libre marca a solo unos pasos de distancia.
Lo que Maki no pudo ver fue que Himura había esperado esa jugada y en un rápido movimiento dejó de marcar a Muto, giró sobre sí mismo y estiró el brazo lo suficiente como para interceptar el balón y conseguir un robo.
Los siguientes pasos del novato no se hicieron esperar: corrió velozmente hacia el carril derecho, llegó a la zona de tiro y sin preámbulos dio un pequeño salto impulsado levemente hacia tras y lanzó el balón con la ayuda de su mano derecha.
Swish
Una segunda canasta para Shohoku era encestada en solo cuestión de 5 segundos, dejando el marcador en 40 puntos contra 45 puntos para Kainan. Esta vez fueron las fanáticas de Himura quienes comenzaron a gritar como histéricas.
- ¡HIMURA, HIMURA, ERES EL MEJOR!
Rukawa y Himura chocaron ambas manos, celebrando la nueva canasta. Mitsui, Miyagi y Sakuragi observaron todo desde la distancia con cierto recelo.
- "Demonios, esos dos se están luciendo. Pero debo admitir que están jugando muy bien" – pensó Miyagi, más contento que nada.
- ¡Arggg! ¿Por qué solo los celebran a ellos? Yo también soy muy guapo y talentoso. He hecho grandes jugadas – gruñó Sakuragi de muy mala gana.
Pese a todo el griterío y porras del público, desde la cancha fue perfectamente audible el arranque inesperado de ira del entrenador Riki Takato desde la banca de Kainan.
- ¡Deténganlos! ¡Detengan a esos dos mocosos de primer año! ¡Cómo es posible que les estén permitiendo hacer ese tipo de jugadas! – gritó el entrenador Takato, señalando con su abanico a Maki, Kiyota y Mutou alternadamente.
Ryota Miyagi no pudo evitar reírse por la salida del entrenador, y terminó pensando que después de todo y pese a la salida abrupta de Akagi, las cosas estaban saliendo bastante bien.
- "Bien, muy bien… estamos a solo cinco puntos de alcanzarlos" – asintió Miyagi, guiñándole un ojo a Himura para felicitarlo por su robo.
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KAEDE
El robo de Himura había sido muy bueno, y por eso se acercó a él para felicitarlo. A su manera, claro está, lo cual significaba que no habría muchas palabras de por medio. Solo un gesto de asentimiento y un chocar de palmas.
- No permitamos que la diferencia pase de los cinco puntos – propuso Himura tras chocar palmas, sonriendo orgulloso.
- No, por ningún motivo – asintió Rukawa.
No obstante los planes del par de novatos sufrirían un revés, ya que la represalia de Kainan no se hizo esperar. Con una intensa e inagotable ofensiva liderada por Maki, Kainan logró aumentar su liderazgo al anotar dos puntos extras, llevando su contador a 47 puntos con tan solo 55 segundos restante de juego.
- Será mejor que se bajen de la nube, mocosos – dijo de mala gana Mutou al pasar junto a Himura, dándole un leve empujón que no fue notado por nadie más que Rukawa.
- Imbécil - gruñó Rukawa, acercándose sigilosamente a Himura.
- No le hagas caso, Kaede – Himura la restó importancia al percance y se puso en marcha para continuar con el juego.
Era turno de Shohoku para atacar y nuevamente eran Himura y Rukawa quienes más adelantados estaban, marcados por Kiyota y Mutou respectivamente.
Sakuragi se puso al día de inmediato, pero era poco lo que podía hacer ante Takasago, cuyo juego defensivo era muy bueno. Mitsui, más rezagado que el resto, apenas si podía contener el aliento. Para él este juego estaba siendo especialmente duro, pues ni Jin ni Kainan le daban el respiro necesario para hacer alguna jugada de las suyas.
- ¡Rukawa! – Miyagi se decidió nuevamente y le mandó un pase a toda velocidad, atravesando tres cuartas partes de la cancha sin problemas.
Rukawa atrapó el balón pese a incesante marca de Kiyota, y en cuanto sostuvo el balón entre sus manos el público se vino debajo de la emoción. Nuevos gritos de anticipación emergieron por centenas
- ¡Es él! ¡Nuevamente es él!
- ¡Qué emoción estudiar en la misma secundaria de la que salió él!
- ¡Vamos a poyarlos
- ¡ÁNIMO RUKAWA-SENPAI!
- ¡Tú puedes, Rukawa!
Pese al barullo general, Rukawa pudo identificar aquellos gritos con claridad, por lo que discretamente y sin perder mucho tiempo, echó una mirada de reojo hacia el origen de aquellos particulares gritos. Se encontró con un grupo enorme de adolescentes de no más de 14 años, todos vestidos con el buzo deportivo color burdeos con letras blancas que rezaban Tomigaoka. Eran estudiantes de la secundaria de la cual se graduó, y habían acudido a brindarle apoyo exclusivamente a él.
- "Son ellos, son los de Tomigaoka" – pensó Rukawa con gran sorpresa, pero sin dejar que sus emociones interfirieran con sus movimientos – "¿Será que él… está aquí?"
Rukawa se arriesgó y echó un segundo vistazo de reojo. Al centro del grupo se destacaba una figura menuda, enjuta, vestida completamente de blanco. En su sudadera rezaba con letras burdeos la palabra Entrenador. Era viejo, tal vez de unos 65 o 70 años de edad, y pese a lo severa de su mirada, había gran bondad en sus ojos.
- "Entrenador Minami, ha venido el entrenador Minami" – Rukawa se volteó en el momento justo en que Kiyota se lanzaba sobre él para robarle el balón, pero pudo evitarlo.
Recorrido por una repentina carga eléctrica y algo de motivación extra, Rukawa pivoteó sobre su pie derecho y flanqueó a Kiyota con facilidad. Entonces corrió dribleando el balón rumbo a la canasta. Takasago decidió dejar a Sakuragi y salir a su encuentro, pero Rukawa pudo esquivarlo con gran facilidad hasta abrirse camino inmediatamente debajo del tablero, por la derecha.
Entonces, con gran elegancia, Rukawa dio un pequeño salto y lanzó el balón hacia la canasta, anotando dos puntos extras para Shohoku.
WHOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
El público enloqueció nuevamente con las proezas de Rukawa, quien nada más pisar suelo volvió a voltearse hacia el grupo de Tomigaoka hasta hacer contacto visual con el entrenador Minami. El anciano le sonrió levemente y asintió con la cabeza. Estaba aprobando su juego, y eso era todo cuanto Rukawa necesitaba saber.
El marcador quedó entonces en 47 puntos para Kainan contra 42 puntos para Shohoku.
- Eso ha sido maravilloso, Kaede. Estás dejando a Kiyota como un pelele – felicitó Himura nuevamente, dándole un nada discreto palmazo en el trasero a Rukawa.
El pelinegro se quedó de hielo medio segundo, y para cuando reaccionó Himura ya se había marchado a defender.
- Do´aho – susurró Rukawa, sacudiendo la cabeza.
Era nuevamente el turno de Kainan, y en esta ocasión Maki no perdió tiempo y corrió rápidamente con el balón hacia el tablero. Miyagi le cortó el paso y lo marcó fuertemente, por lo que Maki no tuvo más alternativa que pasar el balón.
- ¡Takasago! – avisó Maki.
Takasago comprendió la señal y, dejando a Sakuragi atrás, corrió a atrapar el balón. Sin embargo, nuevamente fue Himura quien se coló en la escena, robando el balón a medio camino de su destinatario.
- ¡OH NO! – chilló Takasago, perdiendo el equilibrio producto de la sorpresa.
Himura inició una rápida carrera hacia el tablero de Kainan con el balón entre sus manos, dribleando frenéticamente. Miyagi salió detrás él, vigilando a Maki de cerca. Rukawa fue el tercero en aparecer en escena, y corriendo frenéticamente logró superar la posición de todos, adelantándose en la zona de tiro que estaba completamente vacía.
- ¡Aquí! – urgió Rukawa.
Himura lo supo al instante y le lanzó el balón a Rukawa en el momento justo en que Maki le pisaba los talones.
- ¡No encestarás nuevamente! – dijo Kiyota, alcanzando a Rukawa y plantándose frente a él, de espalda al tablero.
Rukawa desestimó su presencia, y con gran desdén simplemente retrocedió un paso hasta quedar por fuera de la línea de tiro de tres puntos, dejando a Kiyota plantado en su posición con cara de gran sorpresa.
Entonces, emulando los movimientos de Mitsui, Rukawa flexionó sus rodillas, levantó el balón con ambas manos y saltó. Saltó suavemente pero con suficiente fuerza para elevarse lo necesario y lanzó el balón directo hacia la canasta. Éste entró con facilidad, atravesó la red produciendo un sonoro swish que añadiría 3 puntos extras a la cuenta de Shohoku.
El marcador quedó en 45 puntos para Shohoku y 47 puntos para Kainan.
Himura corrió a celebrar la nueva anotación junto a Rukawa, y lo mismo hicieron Miyagi y Mitsui. Este último había decidido dejar de lado su amargura, ya que mal que mal las cosas estaban marchando de maravillas para el equipo.
- ¡Bien hecho Rukawa! – gritó Himura, revolviéndole el cabello al pelinegro.
- Ese triple fue fenomenal, vaya bestia estás hecho hoy, ¿eh? – Miyagi le dio unos suaves codazos en las costillas a Rukawa, y con la cabeza señaló hacia las gradas, en dirección a las admiradoras – Las tienes histéricas, no paran de gritar por ti.
- Mhnnn – Rukawa emitió sonido un gutural mientras se rascaba las costillas.
- Maldito mocoso, te estás saliendo con las tuyas – dijo Mitsui, agarrando a Rukawa por el cuello y aplicándole una llave mientras le revolvía el cabello. – Eres un insolente, podrías dejar algo para tus superiores, ¿sabes?
Todos rieron, a excepción de Rukawa que de todos modos se dejó hacer. Sakuragi se mantuvo al margen de tal celebración.
Piiiii Piiiii Piiii
- ¡Tiempo fuera, pedido por Kainan! – anunció sorpresivamente el árbitro tras hacer sonar el silbato.
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KENJI
El tiempo fuera los pilló a todos por sorpresa, especialmente considerando el hecho de que restaban tan solo 39 segundos para que finalizara el primer tiempo. Pero no les importó mayormente a los jugadores de Shohoku, que de muy buena gana acudieron a la banca para refrescarse y tomar un poco de aire.
- Los tenemos contra las cuerdas – comentó Miyagi tras secarse el sudor del rostro.
- Ja, y eso que son los campeones de Kanagawa. A decir verdad, pensé que sería más difícil enfrentarlos – Mitsui se desahogó por fin luego de dar cuenta de buena gana a su botella de Pocari Sweat.
- Vamos chicos, que aún nos queda todo el segundo tiempo por delante. Lo mejor será que nos tomemos las cosas con calma – intervino Kogure.
A partir de ese punto la conversación derivó hacia otros temas de manera poco ordenada, con cometarios aleatorios y a la rápida. Himura dejó de seguir lo que decían sus compañeros y se dedicó a descansar la mente. Pese a que llevaba un par de minutos en juego, estaba realmente cansado.
Seguir el ritmo a Kainan requería de un esfuerzo desmesurado por su parte. Y sincronizar sus jugadas con las de Rukawa suponía otro esfuerzo adicional, que pese a todo resultaba muy gratificante.
- "Kaede está jugando fenomenal. Ha mejorado bastante desde el partido contra Shoyo" – pensó Himura, sonriendo en silencio y mirando de reojo a su amigo, sentado junto a él y también en silencio-. "Si sigue mejorando de ese modo, no tardará mucho en alcanzar el nivel de Sendoh"
Sendoh. No pudo evitar pensar en el jugador de Ryonan, con quien últimamente estaba compartiendo algo bastante parecido a una amistad pese a que eran miembros de distintas escuelas y distintos equipos. Instintivamente quiso buscarlo con la mirada, por lo que levantó la vista e hizo un rápido barrido de las gradas.
Sabía que estaría ahí, pues la noche anterior se habían estado hablando por medio de mensajería instantánea. Esa era otra costumbre que estaba comenzando a añorar: comunicarse con Sendoh cada vez que era posible hacerlo. ¿Cómo no? Si era un tipo agradable, a ratos muy divertido y a ratos trascendental.
No le tomó más de dos segundos encontrarse con él, sentado cerca de la baranda junto al resto de sus compañeros de Ryonan.
- "Sendoh…" – Himura repitió su nombre y sonrió al hacer contacto visual con él. Sintió incluso cómo se le iba el aire de los pulmones, pues Sendoh le devolvió la sonrisa en el acto – "¿Acaso me estabas mirando también?" – se preguntó, perturbado.
Himura estuvo a punto de levantar la mano para saludarlo, pero se contuvo a tiempo. De haberlo hecho, sabía que podría quedar como un tonto. De pronto Sendoh rompió el contacto visual con él y se volteó a saludar a un grupo de chicas que llegaban a tomar asiento dos filas detrás de él. Vestían el uniforme de Ryonan, por lo que Himura supuso que debían de ser compañeros. No le dio mayor importancia pese a que una de ellas le plantaba un beso en la mejilla a Sendoh. Los amigos cercanos suelen hacer eso, ¿no?.
Un repentino grito desde la banca de Kainan lo sacó de sus cavilaciones, y Himura junto al resto de sus compañeros desviaron la vista hacia ellos para poner más atención.
- ¡¿Ya vieron la paliza que les están dando un par de mocosos de primero?! ¡es una vergüenza! ¡Himura y Rukawa tienen poco de haberse graduado de la primaria, pero aun así los están dejando en ridículo! – gritaba le entrenador Riki Takato a plena voz, sermoneando a sus jugadores sin pudor alguno.
El capitán Maki se acercó a él para decirle algunas palabras que no se alcanzaron a escuchar desde la banca de Shohoku, y luego de eso pareció que el entrenador se calmó pues dejó de gritar y dejó también de usar su abanico para señalarlos.
- Anda, vamos
- ¿Uh?
Himura se espabiló y se encontró con Rukawa poniéndose de pie. Miró alrededor y vio que lo mismo hacía el resto de sus compañeros titulares. El juego iba a reiniciar.
- Claro, el juego… - dijo Himura, poniéndose de pie y saliendo tras Rukawa.
Antes de llegar a la cancha decidió echar otro vistazo a las gradas, específicamente a Sendoh. Lo vio conversando con la misma chica que le había besado la mejilla. Se veían muy íntimos y ella, sin pudor alguno, le acariciaba el lóbulo derecho.
Himura se volteó a la cancha con una sensación agridulce.
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KAEDE
- Al parecer las cosas van mal en Kainan – comentó Himura, dándole alcance en su camino a la cancha, dejando de lado las sensaciones extrañas que le acometieron tras ver a Sendoh con esa chica.
- Hmn, no importa. Debemos ganarles – dijo Rukawa, sin darle más atención de la necesaria al percance del equipo rival.
- ¿Estás cansado, Kaede? – preguntó Himura, poniéndose a su lado.
Rukawa lo miró fijamente a los ojos y vio preocupación en él. La respuesta era un rotundo sí, estaba cansado como pocas veces antes. Pero aun así se encontraba con la energía suficiente como para continuar este partido al mismo nivel, sino es que aumentarlo para asegurar la victoria.
- Quedan solo 39 segundos – respondió Rukawa, encogiéndose de hombros.
Con eso dio por terminado el asunto, y Himura quedó conforme al interpretar correctamente lo que quiso decir: que sí estaba cansado, pero que luego de los últimos 39 segundos del primer tiempo podrá reponer energías en el camarín.
Piiiiii
El árbitro hizo sonar el silbato. El balón era de Kainan.
- ¡Muchachos, aún quedan 39 segundos para que termine el primer tiempo! ¡Defendamos con todo! – grito Miyagi, liderando la defensiva.
- ¡Sí! –asintieron al unísono los restantes jugadores de Shohoku.
Y así, en un abrir y cerrar de ojos, en tan solo 3 segundos mientras cada jugador de Shohoku establecía su posición defensiva, Shinichi Maki hizo de las suyas. Apenas había sonado el silbato, Maki corrió velozmente hacia el tablero de Shohoku. Como una sombra pasó junto a Miyagi, que desprevino no llegó ni a percatarse de su presencia. Lo sobrepasó en apenas un segundo.
El capitán de Kainan continuó su camino y el siguiente segundo lo empleó para cortar hacia el carril derecho, pasando junto a Himura.
- "¡Deténganlo!" – fue el primer pensamiento alarmante de Rukawa, que paralizado fue incapaz de entrar en acción.
El último segundo de su movimiento, Maki lo empleó para saltar sobre Sakuragi y lanzar el balón a la canasta. Este entró limpiamente, y el pelirrojo no alcanzó ni a pestañar cuando el silbato anunciaba la canasta para Kainan.
WHOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOAAAAAA
- ¡KAINAN! ¡KAINAN!
El público gritó con júbilo.
- Vamos a cobrarnos esa canasta. Terminemos de una vez con la diferencia de puntos – Himura se acercó a Rukawa con un gesto sombrío.
- Sí – asintió Rukawa, sacudiéndose la sorpresa de encima -. Démosle su merecido a ese canalla.
El balón pasó ahora a manos de Shohoku.
- ¡ATAQUEMOS! – gritó Miyagi.
El base de Shohoku se vio rápidamente rodeado por Kiyota y Mutou, mientras Rukawa era marcado personalmente por Maki y Sakuragi por Takasago.
Miyagi no podía avanzar debido al persistente marcaje de Kiyota y Mutou, por lo que no tuvo más alternativa que lanzar el balón por lo alto, arriesgándose a perder su objetivo.
- ¡Mitsui! – llamó Miyagi tras lanzar el balón por sobre los brazos de Kiyota.
Mitsui corrió a atajar el balón, adentrándose un tanto en la zona de Kainan, pero nada más atraparlo se vio rodeado por Jin y Kiyota, que en un santiamén desmarcó a Miyagi para ir tras el balón.
- ¡Pasa el balón, Mitsui! ¡No te quedes con él! – urgió Miyagi, temiendo que se lo robaran.
Mitsui trató de abrirse un hueco en la defensa de sus adversarios, pero fue en vano. Estaban depositando todas sus energías en impedir que avanzara. Finalmente Mitsui desistió y optó por pasar el balón de la misma manera en que lo había hecho Miyagi, por lo que saltó tan alto como pudo y lo lanzó directo a Rukawa.
Rukawa se volteó y comenzó a correr libre hacia la canasta. Quería encestar una bandeja, pero Maki se había interpuesto en su camino. Aun así, decidió persistir con sus planes.
Ambos jugadores saltaron al mismo tiempo, Rukawa estiró el balón con su mano derecha, por lo que el bloqueo era inminente. Maki solo tenía que golpear el balón y frustraría los planes del novato sin problema.
Pero Rukawa no pensaba permitir que eso sucediera. En el momento justo en que Maki alargaba su brazo para golpear el balón, retrajo la mano, bajó el balón y lo pegó a su cuerpo, por lo que Maki soló golpeó el aire. Y entonces, con Maki fuera de su trayectoria, volvió a levantar el balón con ambas manos y lo encestó con una espectacular clavada.
Había burlado al capitán del equipo campeón.
Había conseguido una nueva canasta.
- WHOAAAAAAAAAAAAAAAA
- KYAAAAAAAAAAAAAAAAAA
- ¡RUKAWA! ¡RUKAWA! ¡RUKAWA!
El público estalló y el marcador quedó en 47 puntos para Shohoku contra 49 puntos para Kainan y apenas 6 segundos restantes de juego.
- ¡Wooooho! ¡Esa clavada fue realmente increíble! – chilló Miyagi, saltando de alegría.
El juego se reanudó de inmediato, y fue Kiyota quien recibió el balón por parte del árbitro.
- ¡AÚN QUEDAN SEIS SEGUNDOS! ¡ENCESTEN UNA CANASTA MÁS! – gritó el entrenador Riki Takato a viva voz, perdiendo nuevamente el recato.
Kiyota, aun sorprendido por la proeza de Himura, asintió a duras penas y comenzó a driblear el balón, pero al tercer bote que dio, éste no llegó a sus manos sino que a las de un extraño. Himura había decidido aprovecharse del pánico y confusión en Kainan por lo que sin perder el tiempo corrió hacia Kiyota y le robó el balón con una facilidad extraordinaria para encestarlo con aún más facilidad.
Swish
Fue un tiro sencillo y nada estrafalario, pero igualmente cautivador a ojos del público que continuó gritando.
- WHOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
- ¡HIMURA, HIMURA, ERES EL MEJOR!
Las animadoras de Himura opacaron por primea vez a las animadoras de Rukawa pues el motivo para celebrar era mayor: Shohoku acababa de empatar el marcador con Kainan, quedando ambos con 49 puntos y tan solo 2 segundos de juego.
No se podía esperar un resultado más reñido que ese.
- Ya los alcanzamos – dijo Himura tras acercarse a Rukawa, sonriendo con satisfacción.
Rukawa asintió torpemente, y por primera vez tomó la iniciativa de levantar su mano para chocarla con la del otro novato.
Y si bien quedaban apenas dos segundos de juego, era necesario que estos se hicieran valer, por lo que el árbitro hizo entrega del balón nuevamente a Kainan. Kiyota lo recibió de mala gana, y sabiendo que nada se podría hacer, decidió lanzar el balón a lo loco directo hacia la canasta de Shohoku.
No llegó a su destino, y entonces por fin sonó el silbato anunciando el fin del primer tiempo que culminaba con un inesperado empate gracias a las proezas de los novatos de Shohoku.
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TAKENORI
Takenori Akagi debía admitir que el trabajo de Ayako había sido más que notable. El dolor de su tobillo quedaba perfectamente camuflado debajo del vendaje que la mánager le había hecho, por lo que el trayecto hacia la cancha le resultó bastante sencillo, pese a que de todos modos se tomó su tiempo y caminaron a paso lento a lo largo de los interminables pasillos.
WHOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
- ¡HIMURA, HIMURA, ERES EL MEJOR!
Nuevamente el griterío del público inundó los pasillos, solo que en esta ocasión llegaron a ellos mucho más fuerte que antes. Estaban cerca, literalmente a dos pasos de la cancha. Solo la enorme puerta corrediza los separaba del espectáculo que estaba sucediendo, pues Shohoku acaba de empatar el marcador con Kainan.
- Vaya, creo que la cosa se está volviendo más intensa – comentó alegremente Ayako.
- El partido ya debe estar por finalizar, démonos prisa – asintió Takenori.
El capitán aceleró el paso lo más que pudo y se sorprendió al no sentir dolor.
- "Bien, creo que definitivamente podré volver al juego" – se complació.
- ¡Hermano, espera! – Haruko salió corriendo tras el capitán, y lo mismo hizo Ayako.
Takenori no esperó a nadie y se precipitó hacia la puerta corrediza, la cual abrió con una facilidad asombrosa. Y más asombroso aún fue lo que sus ojos vieron al dar un paso al frente y salir del pasillo: Shohoku estaba empatado con Kainan a tan solo dos segundos de que acabara el primer tiempo.
Ni el intenso griterío del público ni la desesperación de Kiyota al lanzar el balón y marcar así el fin del juego lograron sacarlo de su estado de sorpresa y perplejidad.
- "¿Cómo pudieron lograrlo? ¿Cómo consiguieron alcanzar a Kainan?" – se preguntaba Takenori.
- Vaya, así que si pudieron alcanzarlos – dijo Ayako, parándose junto a él y observando el panorama con igual sorpresa.
- ¡Ahh! – Haruko se detuvo junto a Ayako y profirió un grito de sorpresa.
Los tres se quedaron quietos, con la boca completamente abierta y digiriendo aquella gran noticia. Tanto Kainan como Shohoku comenzaron a caminar rumbo a las bancas para descansar durante aquellos 10 minutos de medio tiempo.
- ¡Gorila!
La estridente voz de Sakuragi los sacó de su ensimismamiento. El pelirrojo se acercó a ellos, corriendo junto al resto del equipo.
- ¡Akagi! ¡Qué bueno que estás aquí! - gritó también Miyagi.
- ¿Te encuentras bien, Akagi? ¿Está mejor tu tobillo? – preguntó Kogure.
- Nos tenías a todos preocupados, Akagi – dijo Mitsui, receloso, pero contento de verlo en buen estado.
- ¿Jugará en el segundo tiempo, capitán? – preguntó Yasuda.
- ¿Supo la gran noticia, capitán? ¡Hemos empatado con Kainan! – gritó Ishii, lleno de emoción.
- ¡Ay Gorila! ¡Gracias a la participación del pilar del equipo, el talentoso Hanamichi Sakuragi, ya hemos alcanzado a esos canallas! – gritó Sakuragi más fuerte que todos, riendo de muy buena gana.
- ¡Tú no eres el pilar del equipo, cabeza hueca! – replicó severamente Takenori, pero contento por tan cálido recibimiento por parte de sus compañeros.
Todos, incluido el pelirrojo, rieron de buena gana.
- Sakuragi ha hecho un muy buen juego, Akagi – Kogure salió a la defensa del pelirrojo, ganándose una mirada de admiración por parte de él.
Se produjo un pequeño debate en el grupo con opiniones divididas. Algunos bogaban por el desempeño de Rukawa, otros por el de Miyagi o Himura. Incluso Yasuda defendió el rol de Mitsui dada las circunstancias de verse fuertemente marcado por Jin. La discusión no cesó hasta que el entrenador Anzai se les unió.
- Jo jo jo jo jo, qué alegría me da verlos tan animados, muchachos – rio el profesor Anzai, acercándose a Takenori – Veo que te encuentras mejor, Akagi-kun.
- En efecto, profesor - asintió el capitán.
- Me alegra oírlo – Anzai le dio un suave golpecito en la espalda-. Muchachos, mientras converso un momento con Ayako, por favor vayan a los vestuarios. Nos reuniremos allá para repasar nuestra estrategia para el segundo tiempo.
Sin perder más tiempo, todos asintieron y obedecieron las órdenes del entrenador. Takenori aprovechó de despedirse de su hermana y le pidió que tuviera cuidado al volver a su asiento en las gradas, y entonces notó que Kainan ya no estaba en el lugar. Estaba tan enfocado en sus compañeros que no notó cuando el equipo rival abandonó la cancha por la otra puerta.
- "Me pregunto qué estará pensando Maki en estos momentos" – pensó Takenori antes de seguir su propio camino junto a sus compañeros.
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AYAKO
Apenas terminó de discutir algunos asuntos relativos a las estadísticas del primer tiempo (que Kogure había tomado en su ausencia), Ayako corrió a reunirse con sus compañeros en el camarín. Le había echado un rápido vistazo a los datos y estaba realmente sorprendida con lo que vio.
- "Ese Rukawa no deja de progresar. Himura tampoco se queda atrás, consiguió 5 robos consecutivos y una buena cantidad de puntos. ¡Hasta Sakuragi ha mejorado su estadística de rebotes!" – iba pensando la mánager mientras corría, apretando la libreta de datos contra su pecho. Está emocionada y apenas sí podía ocultarlo – "Y ahora que el capitán Akagi volverá al juego… hasta es posible que consigamos ganar"
Ayako se detuvo frente a la puerta del camarín y decidió anunciarse antes de entrar. No quería irrumpir de improviso y encontrarse con algún muchacho desnudo.
TOC TOC
- ¡Soy yo, y voy a entrar! – gritó Ayako.
Sin esperar respuesta, Ayako giró la manilla y entró de lleno en el camarín. Lo que encontró al interior fue un ambiente festivo y alegre. Los jugadores suplentes conversaban animadamente entre sí, sin dejar de alabar las grandiosas jugadas de los titulares, reviviendo una y otra vez los mejores momentos del primer tiempo.
Mitsui bromeaba con Miyagi sobre cosas de hombres, seguramente relacionado con alguna chica guapa, pensó Ayako. Akagi conversaba con Kogure y le hacía gestos hacia su tobillo, presumiblemente le hablaba de su lesión. Sakuragi estaba junto a Yasuda y Kakuta, riendo como siempre y muy probablemente presumiendo de sus jugadas.
Y por último, sentados a parte del resto en la última banca de la habitación, Himura y Rukawa permanecían muy cerca el uno del otro, tan tranquilos e imperturbables que Ayako hubiera pensado que dormían, de no ser por el sutil movimiento de labios de Himura y un esporádico asentimiento de cabeza de Rukawa.
Verlos a todos ahí, reunidos en medio de un ambiente tan alegre, le llenó el corazón. Con el buen resultado del primer tiempo todos sentían que era posible ganar a Kainan y conseguir un pase a las finales. Incluso ella lo sentía así. Pero también sabía que no era correcto confiarse, pues aún quedaban por lo menos 20 minutos de juego. Sabía que todo podía cambiar drásticamente. Nada estaba asegurado aún.
- No podemos confiarnos – dijo Ayako en voz alta, cerrando la puerta a sus espaldas.
Se hizo un extraño silencio al interior y todos volcaron su atención a la mánager. Ayako sintió que iba a sonrojar, pero se sobrepuso.
- Aún no podemos confiarnos. Lo más probable es que ahora mismo Kainan esté planeando una nueva estrategia para el segundo tiempo – Ayako dio varios pasos adelante, acercándose al capitán.
- Lo sabemos, Ayako. Pero te estábamos esperando para discutirlo – dijo Akagi, volviéndose repentinamente serio.
Ayako se conmovió por aquellas palabras, y se sintió gratificada. Se sintió útil e incluso indispensable para el equipo.
- Bien, pues aquí les traigo las estadísticas preliminares del primer tiempo – continuó la chica – todos se acercaron a la mánager para prestar atención a lo que tenía que decir.
Ayako carraspeó suavemente antes de comenzar a recitar las estadísticas de cada jugador.
- Hemos terminado este primer tiempo de manera formidable, especialmente los últimos minutos de juego. Gracias a las canastas de Rukawa y los robos de Himura, pudimos igualar el marcador con Kainan. En este primer tiempo, Rukawa ha encestado 25 puntos, conseguido 2 rebotes, 3 asistencias y 1 robo. Himura ha anotado 12 puntos, conseguido 4 asistencias y 5 robos. Miyagi ha encestado 2 puntos, conseguido 8 asistencias y 2 robos. Mitsui ha encestado 2 puntos y conseguido 1 robo. Sakuragi ha encestado 2 puntos y conseguido 12 rebotes, su segundo mejor registro. Y por último, el capitán Akagi ha encestado 2 puntos, conseguido 7 rebotes y 1 asistencia.
Cuando Ayako terminó de recitar los datos y levantó la vista hacia sus compañeros, se encontró con que todos la miraban con absoluta concentración, atentos a cada cosa que había dicho. Y esa fue otra clara muestra de cuan esencial era ella y su labor para el equipo, pues el respeto de sus compañeros era más que palpable.
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TAKENORI
Quedaban segundos para que comenzara el segundo tiempo, y los jugadores de Shohoku ya estaban listos para dejar las bancas y dirigirse a la cancha.
El profesor Anzai había tomado la decisión de retomar la formación inicial del equipo, aduciendo que Akagi era esencial para fortalecer la defensa debajo de la cancha, lo cual además daría a Sakuragi mayor libertad para servir de apoyo en otros flancos donde fuera necesario. Himura volvería a la banca, se reservaría su vuelta al juego para más adelante, cuando fuera necesario asegurar la victoria ampliando la cantidad de puntos.
De momento, lo primordial era redoblar los esfuerzos en la defensa, detener el avance de Kainan y conseguir poner a Shohoku a la delantera.
- Pongan atención – dijo Akagi, poniéndose de pie. El resto de los titulares lo imitó y se formaron alrededor de él -. Se los repetiré un millón de veces si es necesario. Supongo que nadie se ha imaginado esto, ¡pero somos muy fuertes!
- ¡Exactamente! ¡Somos fuertísimos! – secundó Sakuragi, muy animado.
- ¡UNO! – gritó Akagi, poniéndose mano al frente. El acto fue repetido por Miyagi, Mitsui, Rukawa y Sakuragi, amontonando todas sus manos en el centro del grupo.
- ¡DOS! ¡TRES! – continuó gritando Akagi.
- ¡A ganar! – gritaron finalmente todos al mismo tiempo. Cada uno levantó su mano hecha un puño, señalando al cielo.
Y así, con renovado entusiasmo, los jugadores de Shohoku se dirigieron al centro de la cancha para encontrarse con los jugadores de Kainan, cuya formación no había sufrido cambios.
- ¿Quién va a saltar? – preguntó el árbitro, sosteniendo el balón con la palma hacia arriba en medio de la cancha.
- Yo – Akagi dio un paso al frente.
Lo mismo hizo Takasago de Kainan.
- "Por favor, resiste hasta el último momento" – imploró mentalmente Akagi, mirándose el tobillo lastimado.
Sin preguntarle a nadie, Sakuragi dio un paso al frente y se paró delante de Akagi, enfrentando a Takasago.
- Lo reemplazaré, yo seré quien salte – anunció el pelirrojo con gran seriedad.
- ¿Qué estás haciendo, simio pelirrojo? – increpó Kiyota.
- ¡Cállate, maldito mono salvaje! – lo silenció Sakuragi.
- ¿Están seguros? – preguntó el árbitro, dirigiéndose más al capitán Akagi que al pelirrojo.
- Sí – respondió Sakuragi, adelantándose – El primer tiempo fue muy pesado para ti, gorila. Pero descuida, puedes confiar en el gran saltador Hanamichi Sakuragi.
Akagi no daba crédito a lo que escuchaba. Más que sorprendido, estaba conmovido. Sakuragi se estaba preocupando por su bienestar y se ofrecía a cubrir su lugar.
- ¿Q-qué dices? – logró balbucear Akagi.
- Bien, está decidido. ¡Adelante, estoy listo para jugar! – Sakuragi respondió al árbitro, quien dado el silencio del capitán, lo tomó por cierto.
- Bien – el árbitro asintió y el resto de los jugadores (salvo Sakuragi y Takasago) comenzaron a tomar posiciones alrededor del círculo para atrapar cualquier posible pase. - ¡A JUGAR!
Y entonces el árbitro lanzó el balón hacia arriba con gran fuerza. El balón ascendió varios metros, girando sobre su propio eje, y cuando alcanzó la altura máxima y comenzó a caer, Sakuragi y Takasago saltaron para atraparlo. El pelirrojo logró llegar al balón primero, y con fuerte golpe lo dirigió hacia el tablero de Kainan en lugar de dirigir un pase a algún compañero.
- ¡Estúpido! ¡Lo arrojaste al vacío! – estalló Akagi.
Pero Sakuragi poco caso le hizo. Nada más poner los pies en la duela comenzó a correr frenéticamente tras el balón. El resto de los jugadores hizo lo mismo. Fue Rukawa quien llegó primero y consiguió atrapar el balón
- ¡El balón es para mí, maldito Rukawa! – protestó Sakuragi, corriendo tras el pelinegro.
Rukawa lo ignoró por completo y dirigió su carrera hacia la canasta de Kainan. Iba completamente solo y adelantado. Al llegar a un par de pasos del tablero, saltó impulsándose hacia adelante para depositar el balón con una bandeja, pero de improviso apareció Kiyota para bloquear su jugada con un formidable tapón.
- Eso fue rápido – murmuró Akagi, contemplando la jugada de cerca.
El balón dio contra el tablero y se produjo el primer rebote del juego. Kiyota, Maki y Takasago por Kainan, además de Akagi, Rukawa y Sakuragi saltaron para conseguir el balón. Contra todo pronóstico, quien logró hacerse con el balón fue el capitán de Shohoku.
- ¡ES MÍO! –rugió Akagi con renovado vigor.
En cuanto Akagi pisó la duela, se giró hacia el tablero y saltó nuevamente para encestar el balón con una clavada. Sus movimientos fueron tan fluidos y precisos que costaba imaginar que tuviera alguna lesión.
Y por primera vez en el juego, gracias al regreso del capitán Akagi, Shohoku tomaba la delantera al acumular 51 puntos contra 49 puntos para Kainan. Algo inédito que remeció al público, a la banca y a los propios jugadores.
- "No me importa que no pueda caminar después de estos veinte minutos, solo te pido que me soportes este tiempo, ya que no quiero dejar escapar esta gran oportunidad que tanto trabajo me ha costado conseguir. ¡Por favor, aguanta!" – se dijo Akagi mientras corría a defender, conteniendo lo mejor que podía la incipiente punzada de dolor que nuevamente comenzaba a afectarle en el tobillo.
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AYAKO
Ayako observaba el juego de sus compañeros con gran atención. Pese a las palabras optimismo compartidas en los vestuarios y hace solo unos instantes junto al entrenador Anzai, seguía preocupada por la lesión del tobillo del capitán Akagi.
- "Será imposible que pueda aguantarse en pie el resto del partido. Si hace unos momentos apenas podía caminar, no hay manera de que pueda correr y saltar de esa manera sin empeorar su situación. Esa lesión es muy grave. Además… está sudando mucho y el partido acaba de comenzar. ¿Cómo demonios piensa jugar en esa condición? Lo mejor será que lo detenga." – pensaba Ayako con gran angustia mientras sostenía el cronómetro en su mano y se mordía los labios.
No dejaba de mover los pies frenéticamente, síntoma claro de la gran ansiedad que la embargaba.
- Escúchame, Ayako – dijo el entrenador Anzai, sentado a su derecha.
- ¿Sí?
- Si la condición del tobillo de Akagi estuviera muy mal, yo me daría cuenta de inmediato y ordenaría un cambio – agregó Anzai con un tono tan calmo y sereno que parecía irreal.
Ayako asintió y se obligó a controlar su ansiedad, a dejar sus piernas quietas y dejar de morderse los labios. Pero no pudo evitar seguir preocupada.
- El gesto de Sakuragi fue muy lindo. ¿No lo crees? – preguntó Himura, sentado a su izquierda.
- ¿Cuál gesto? –preguntó Ayako, sin despegar la vista del juego.
En la cancha, Kainan estaba iniciando su ofensiva y Shohoku lo contenía lo mejor posible. Akagi no titubeaba al momento de correr o saltar, y eso era aún más preocupante que verlo cojear y quejarse. ¿Cuánto esfuerzo estaría empleando en aguantarse el dolor?
- Ofrecerse para el salto inicial en lugar del capitán Akagi – especificó Himura, también atento al juego.
- Ah, eso… Sí, puede ser. Aunque es probable que también lo haya hecho para llamar la atención – dijo Ayako con un amago de sonrisa.
Himura no dijo nada más.
En ese momento, Takasago se enfrentaba a Akagi, que le bloqueaba el paso al tablero y frustraba su intención de encestar. Era tan intensa la mirada de Akagi, tan determinada su posición defensiva, que Takasago tuvo que desistir de sus intentos y darle el balón a Maki.
Cuando Maki recibió el balón y se enfrentó a la defensa de Akagi, Ayako, Himura y el resto de la banca de Shohoku contuvo el aliento antes de comenzar con los gritos.
- ¡ÁNIMO, AKAGI! –gritó Kogure luego de reponerse. Le secundaron el resto de sus compañeros, incluida Ayako.
- ¡Usted puede, capitán!
Maki se decidió a atacar y saltó para lanzar el balón pese a la presencia de Akagi, confiando en que su lesión le haría titubear. Pero no fue así, Akagi saltó con todas sus fuerzas y bloqueó su tiro con un potente tapón.
El balón voló afuera de la cancha.
- ¡Bien hecho Akagi! – gritó Kogure, aplaudiendo con entusiasmo.
Ayako sonrió y suspiró aliviada mientras se apresuraba a anotar ese hecho en su libreta.
De vuelta en la cancha, el balón había pasado nuevamente a manos de Maki, pero esta vez se encontró con la presencia de Akagi y de Miyagi delante del tablero, defendiendo fervientemente.
- ¡VAMOS! ¡¿Qué esperas?! ¡Acércate! – rugió Akagi, provocando al capitán de Kainan.
Maki aceptó el desafío con gusto. Aceleró y embistió con contra Miyagi, pero este se mantuvo firme y lo contuvo lo mejor posible. Maki inició un rápido juego de manos, pasando el balón de derecha a izquierda y viceversa por entre sus piernas, hasta que logró su objetivo de confundir a Miyagi y sobrepasar su defensa al rodearlo por la derecha. Ahora solo Akagi se interponía en su camino a la canasta. Saltó para encestar, alzando el balón con ambas, aun cuando Akagi lo estaba bloqueando.
El capitán de Shohoku golpeó el balón con fuerza, pero Maki lo tenía firmemente agarrado entre ambas manos, por lo que no lo perdió. Luego del ataque de Akagi, Maki finalmente ejecutó su tiro y lanzó el balón con una perfección milimétrica segundos antes de aterrizar en la duela. Fue una canasta sencilla.
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
- ¡Falta! ¡Canasta cuenta! – gritó el árbitro con gran autoridad.
La banca de Shohoku se desplomó con gran desaliento.
- Oh no… - murmuró Kogure.
- Esta es la segunda falta que comete el capitán Akagi. Además, Kainan tiene derecho a un tiro libre – informó Ayako, anotando el dato.
- ¡¿QUÉEEE?! No sabía eso – Ishii abrió los ojos de par en par por el anuncio.
- Mucho que aprender aún, Kentaro-san – asintió Himura, sonriéndole a su compañero novato que se sonrojó peligrosamente -. Y ese es el temido estilo ofensivo de Maki: un avance apabullante que busca que su adversario cometa una falta mientras él se las ingenia para conseguir su canasta además del adicional por la falta. Sin dudas merece el título de ser el jugador número 2 de Kanagawa.
La banca guardó silencio y Ayako miró con sorpresa a Himura. Ni ella misma sabía tanto al respecto. Aquél estilo de Maki era sin dudas el estilo propio de un rufián. Era legítimo, desde luego, pero bastante indecoroso.
En la cancha, la celebración entre Maki y sus compañeros terminó rápidamente pues el árbitro llamaba a que se ejecutara el tiro libre.
- Si Maki es el jugador número 2, ¿quién vendría a ser el número 1? – preguntó Ayako a Himura en un leve susurró, de manera tal que solo él escuchó la pregunta.
El novato se volteó levemente y la miró con una mirada entre divertida y escéptica.
- Akira Sendoh, desde luego – respondió con una leve sonrisa.
Ayako había previsto una respuesta de ese tipo, era exactamente la que esperaba escuchar de él, pese que no estaba de acuerdo.
- Oh, ya veo… - asintió Ayako -. "Con que Sendoh, ¿eh? Vaya vaya…" – siguió mirándolo de reojo mientras por su mente pasaba un sinfín de posibles hipótesis al por qué de la respuesta de Himura, pero se interrumpió abruptamente al escuchar el grito del público.
Maki acababa de encestar su tiro libre, con lo que a tan solo 18 minutos y 32 segundos de finalizar el partido Kainan volvía a tomar la delantera con 52 puntos contra 51 para Shohoku.
- Volvemos a estar abajo… - resopló Ayako, anotando rápidamente los datos.
El juego volvió a reanudarse con posesión del balón para Shohoku.
- El capitán Akagi es muy fuerte. Tiene una manera de jugar realmente inspiradora – comentó Himura con gran orgullo y optimismo mientras veía a su capitán correr con gran determinación hacia la canasta de Kainan.
- Ni que lo digas – convino Ayako – "Aunque de todos modos sigo preocupada por su lesión..." – pensó para sus adentros, conteniendo la ansiedad.
- Por favor Himura, comienza a calentar nuevamente para entrar al juego – solicito expresamente el profesor Anzai en tono carente de emoción y sin dejar de seguir el juego de sus alumnos.
El novato asintió y de inmediato se puso de pie para irse hacia atrás de la banca y comenzar a hacer una serie de sencillos ejercicios de estiramiento, aunque eso no le impidió celebrar a Rukawa cuando el balón cayó en sus manos y se dispuso a atacar pese a la defensa de Kiyota.
- ¡Vamos Rukawa, tú puedes! – gritó Himura.
El resto de sus compañeros lo secundó de inmediato.
- ¡OFENSIVA!
- ¡RUKAWA! ¡Dales su merecido!
- ¡Vamos chicos, encesten una más!
Contra todo pronóstico y dada la incansable defensa de Kiyota, Rukawa decidió no arriesgar la jugada y terminó lanzando un pase a Akagi.
- ¡Vamos Akagi! – Kogure fue el primero en animar al capitán.
- ¡Usted puede, capitán gorila! – gritó Yasuda.
Ayako contuvo el aliento, preocupada una vez más por el bienestar del capitán y su tobillo.
- "Por favor capitán, tenga mucho cuidado" – imploró la chica, mordiendo el lápiz en el momento en que Akagi se giraba hacia el tablero para enfrentar a Takasago.
El fervor con que Akagi enfrentó a su adversario le sirvió para intimidarlo, por lo que pudo saltar y lanzar una sencilla bandeja sin problema alguno.
- ¡BIEEEEEEEEEEEEEEEN! – festejó Akagi, gritando con todo el poder de sus pulmones.
La banca lo aplaudió y mismo hizo el público y el resto de los titulares. Ayako se relajó un poco más al ver que el capitán no daba muestras de que su situación empeorara.
- Jo jo jo, el espíritu de Akagi se está haciendo más grande que su propio cuerpo – rio el profesor Anzai, comentando por primera vez el desempeño de Akagi de en este segundo tiempo.
Ayako sonrió complacida con las palabras del entrenador, sintiendo que un poco de peso abandonaba sus hombros. Hasta entonces no había notado lo tensa que estaba por la situación de Akagi.
- Es verdad, profesor. El capitán está jugando de manera formidable – dijo entonces la chica.
En la cancha el juego se reanudó de inmediato. Kainan inició la ofensiva liderada por Maki, quien al parecer continuaría usando el máximo de su capacidad para remontar la situación a favor de su equipo. Con una facilidad asombrosa logró superar la defensa de Miyagi.
A Ayako se le estrujó el corazón al ver al base tan vilipendiado por la superioridad incuestionable de Maki.
- "Ryota… has aguantado mucho el jugar contra Maki. Sin dudas eres quien más difícil lo ha tenido en este juego. Es esperable que estés al límite de tus capacidades, pero hay cosas como el tamaño, poder y liderazgo de Maki que no podrás superar. Pero aun así... debes seguir adelante" – Los pensamientos angustiosos de Ayako se detuvieron al ver cómo Miyagi no se rendía y corría tras Maki - ¡VAMOS RYOTA, TU PUEDES! – gritó para animarlo.
Maki continuó su carrera solitaria sin ser alcanzado hasta llegar a la canasta, donde Akagi lo esperaba junto a Sakuragi. Por tercera vez Maki repitió la misma operación y saltó para meter el balón a como diera lugar, y esta vez fue Sakuragi quien cometió la falta al golpearle el ante brazo en lugar del balón.
Y al igual que en la ocasión anterior, el tiro de Maki terminó entrando en la canasta como por arte de magia.
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
- ¡Falta! ¡Canasta cuenta! – gritó el árbitro.
La desazón volvió a caer sobre la banca de Shohoku como un tétrico manto helado que les arrancó el aire de los pulmones.
- Oh no, Sakuragi… - suspiró Kogure.
- Esta es su tercera falta – informó Ayako.
- ¿También corresponde tiro libre? – preguntó Ishii.
- Sí – respondió Himura desde atrás, estirando sus brazos.
Maki encestó el tiro libre como si de un mero trámite se tratase, y así volvió a aumentar la ventaja de Kainan al situar su marcador en 55 puntos contra 53 para Shohoku.
El balón pasó a Shohoku, en concreto a manos de Miyagi.
- ¡No nos daremos por vencido! ¡Hemos llegado muy lejos como para perder! ¡No señor! ¡No! – gritó Miyagi.
Ayako sonrió al oír esas palabras.
Miyagi decidió intentar atacar a través de Mitsui, por lo que le lanzó el balón a una gran distancia.
- Oh no, ¡eso fue un error! – chilló Kogure.
Y el sub capitán tuvo razón, pues apareciendo de la nada Maki logró interceptar el balón y conseguir un robo. E igual de rápido como llegó, emprendió el regreso hacia la canasta de Shohoku sin que nadie pudiera detenerlo hasta encestar.
Para Maki fue un mero trámite y demostración de su poder, ni siquiera Akagi pudo intentar bloquearlo en esta ocasión.
- Dios mío, todos están muy cansados. Ryota, el superior Mitsui y también Rukawa. Este partido está resultando más agotador de lo que hubiéramos pensado – dijo Ayako con gran angustia mientras registraba todo en su libreta.
Los siguientes dos minutos de juego continuaron con la misma dinámica: Maki arremetía con fuerza y nadie podía detenerlo. El capitán de Kainan estaba realmente empecinado en asegurar la victoria para su equipo, y ni siquiera Akagi lograba hacerle competencia.
El marcador para Kainan continuó aumentando hasta los 60 puntos, mientras que Shohoku quedó estancado en 53 puntos.
- Es necesario detener a Maki concentrando las fuerzas en la parte central – diagnosticó Himura, tomando asiento junto a Ayako una vez más. Ya había calentado lo suficiente.
- Sí, tienes razón, pero… - asintió Ayako -. Pero se necesitaría mucho esfuerzo para defender solamente el centro y descuidar los flancos.
- Así es, y lo mejor será correr el riesgo y detener a Maki antes de que la situación se torne irreversible - opinó Kogure, sentado un par de puestos más allá.
En la cancha, el balón estaba nuevamente en manos de Maki, quien corrió hacia el la zona de Shohoku. Rápidamente Miyagi y Mitsui salieron a marcarlo, aunando sus esfuerzos para impedir que continuara avanzando. Pero poco importó, ya que Maki pudo burlarlos a ambos por igual y continuar avanzando hasta llegar a solo unos pasos de la canasta.
En esta ocasión fueron Rukawa y Sakuragi quienes, sorpresivamente, aunaron sus esfuerzos.
- ¡De aquí no pasarás viejo canalla! –gritó el pelirrojo, estirando sus brazos en posición defensiva.
- ¡Estaba esperando justamente que hicieran esto! – dijo Maki con gran alegría, saltando con el balón en las manos.
Rukawa y Sakuragi saltaron al mismo tiempo que Maki, ambos estirando sus largos brazos para bloquearle el camino hacia la canasta.
- Oh no, es un engaño... – murmuró Himura - ¡Dejaron a Jin libre! – gritó, poniéndose de pie.
En efecto, Maki no lanzó a la canasta, sino que aprovechó que Jin estaba completamente libre y sin marca y le lanzó el balón. Jin lo atrapó y con absoluta calma ejecutó su tiro a la perfección, anotando así 3 puntos extras para Kainan.
Aquel nuevo cambio de estrategia por parte de Kainan resultó lapidario. El marcador quedó en 63 puntos para ellos contra 53 puntos para Shohoku, y se planteaba ahora un nuevo paradigma que resultaba complejo de abordar.
- Por dentro atacará Maki, y por fuera atacará Jin – murmuró Himura, tomando asiento una vez más.
- ¿Qué es lo que se puede hacer para superar esa combinación tan fuerte? – preguntó Kakuta.
- Esto no me agrada. Los puntos que había anotado Rukawa para alcanzarlos se han perdido por completo. Estamos de nuevo en la misma situación de desventaja en la que no podemos adelantarlos – comentó Kogure con gran pesimismo.
Ayako guardó silencio, incapaz de formular una idea clara al respecto. Miró de reojo al profesor Anzai, buscando algún rayo de luz en él. Pero no lo encontró. El entrenador continuaba mirando el juego en absoluto silencio.
- "¿Qué pasará por su cabeza?" – se preguntó Ayako.
Los siguientes 4 minutos continuaron con la misma dinámica en la que Maki atacaba por el centro, atrayendo la atención de Shohoku sobre sí para luego lanzar el pase a Jin. El marcador fue cambiando rápidamente gracias a los triples de Jin, pero Shohoku también fue capaz de anotar un par de canasta, aunque sin llegar a alcanzar a Kainan.
A tan solo 10 minutos con 11 segundos de finalizar el segundo tiempo, el marcador ya iba en 73 puntos para Kainan contra 63 puntos para Shohoku. La situación se hallaba en un punto muerto sin dar muestras de cambiar.
Ayako estaba anotando los últimos datos cuando sintió que el profesor Anzai se movía a su lado.
- Ayako, ve a pedir tiempo fuera, por favor – solicitó el entrenador.
- S-sí…
La manager se puso de pie rápidamente y corrió a la mesa de los árbitros para pedir el tiempo fuera.
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MITSUYOSHI
Cuando los cinco titulares de Shohoku llegaron a la banca, el profesor Anzai no perdió tiempo y de inmediato comenzó a explicarles la nueva estrategia para revertir la amenaza que suponía el peligroso dúo conformado por Shinichi Maki y Soichiro Jin.
- Miyagi-kun, haremos un pequeño cambio. Himura-kun ocupará tu lugar los próximos minutos. Aprovecha de descansar, porque volverás al juego dentro de poco – informó primero el entrenador mientras el principal aludido bebía a grandes sorbos de su botella de Pocari Sweat.
- ¡Sí! – asintió Miyagi luego de apurar el sorbo.
- Bien muchachos, pongan atención – solicitó Anzai, hincándose en el piso frente a la banca y desplegando la pizarra portátil de Ayako que tenía el dibujo del tablero, la canasta, la línea de tiro, la zona de tiro de libre y la línea de tiro de 3 puntos además de la zona restringida – Al primero que debemos detener del equipo de Kainan, es sin lugar a dudas a Maki para que por ningún motivo penetre en la zona de tiro.
Anzai colocó fuera de la zona de tiro una ficha de color azul, que representaba la figura de Maki.
- Lo que necesitaremos, es establecer una defensa de zona para aislar completamente a Maki cuando penetre en la zona restringida. Es por eso que necesitaremos que Akagi-kun defensa esta posición – ahora Anzai colocó una ficha de color rojo debajo del tablero, la derecha, dentro de la zona restringida -. Aquí estará Rukawa-kun, aquí está Mitsui-kun y aquí estará Himura-kun.
El profesor continúo la operación de colocar las fichas rojas para representar a Rukawa debajo del tablero a la izquierda, a Mitsui detrás de la línea de tiro, a la derecha y Himura en la misma posición a la izquierda. Los 4 jugadores dentro de la zona restringida estableciendo una defensa de zona para proteger el tablero.
- Ustedes cuatro crearán una pequeña zona, y cuando Maki penetre dispuesto a tirar, lo marcarán todos para ejercer presión sobre él – Anzai movió la ficha azul que representaba a Maki hasta la zona restringida, dejándola frente al tablero. Luego movió las 4 fichas rojas para rodear la ficha azul -. Tratarán de impedir cualquier movimiento interno que haga Maki.
Los aludidos estaban realmente sorprendidos por lo audaz de la estrategia.
- ¿Entre los cuatro marcaremos a Maki? Si hacemos eso, la zona exterior quedará libre, profesor. Y podrían atacar a través de Jin. – dijo Mitsui, preocupado.
- Sí, tienes razón – asintió el entrenador.
La sorpresa cundió aún más en Mitsui.
- ¡¿C-cómo?! ¿No lo sabía? – chilló Mitsui.
- Entiendo, profesor. Es arriesgado, pero entiendo a dónde quiere ir – Akagi levantó la voz para acallar a Mitsui.
Sakuragi seguía en intercambio sin entender ni un ápice de lo que se estaba debatiendo, pero dado que no lo habían mencionado aún, se mantuvo al margen de comentar.
- Esta estrategia nos puede dar una gran ventaja. Debemos impedir que se mueva Shinichi Maki. Abandonar la zona exterior, como bien dice Mitsui, es un gran riesgo, pero si presionamos al capitán del equipo, es normal que los demás pierdan el ritmo y se genere una gran confusión – continuó explicando Anzai.
- ¿Está seguro, entrenador? – esta vez fue Himura quien mostró su preocupación por la estrategia, aunque no al mismo nivel de Mitsui.
- Sí, yo creo que es la única posibilidad que tenemos de recuperarnos durante los diez minutos que quedan de partido. Necesitamos desestabilizar la ofensiva de Kainan y aumentar nuestra puntuación, o de lo contrario caeremos en un punto de no retorno y perderemos el partido. – respondió Anzai, poniéndose de pie y mirando detenidamente a cada uno de los cinco titulares.
- Como usted diga, profesor. Así se hará – asintió Akagi.
- Ya, pero si llegan a quitarnos el balón con un rebote…. No tendrá sentido hacer todo ese esfuerzo – esta vez fue Rukawa quien, sorpresivamente, mostró sus reparos a la estrategia propuesta.
- Para que eso no suceda, nuestra defensa debe ser perfecta – dijo Himura, mostrando optimismo.
- ¡Claro que sí! – asintió Akagi.
- Jo jo jo… y por último, faltas tú, Sakuragi-kun – Anzai centró ahora su atención en el pelirrojo, que nervioso se puso de pie.
- M-mande, gordito - se cuadró Sakuragi entre titubeos.
- Necesitaremos de tu ayuda para proteger y vigilar la zona exterior. Deberás encajonar a Jin y aislarlo del juego. Solo así tendremos éxito con este plan – indicó Anzai.
- ¿En-encajonar? – peguntó Sakuragi, sin entender las palabras -. ¿Qué debo hacer con un cajón? ¡No tengo un cajón aquí, viejo payaso! – explotó entonces, creyendo que se burlaban de él.
- No, Sakuragi. Encajonar es tipo de jugada defensiva donde un jugador en específico, en este caso tú, se dedica a marcar a un jugador que está por la zona exterior de tiro, que en este caso sería Jin – explicó Himura de buena manera, tranquilizando al pelirrojo-. Si acaso Maki le manda un pase a Jin con la esperanza de que éste enceste tu triple, la defensa quedaría por completo en tus manos.
Sakuragi escuchó las palabras de Himura con gran atención, en especial la última parte que le pareció como una suave y reconfortante melodía para sus oídos.
- ¿La defensa dependería por completo de mí? – preguntó con timidez Sakuragi, para asegurarse de haber oído bien.
- Sí –asintieron al mismo tiempo Akagi, Himura y Mitsui.
Sakuragi quedó en silencio mientras procesaba nuevamente las palabras y su mente se iba prendiendo gradualmente conforme aceptaba la propuesta.
- ¡AHAHAHAHAHA! ¡Nyahahahaha! ¡Finalmente una estrategia que tiene sentido, gordo! ¡Ahora si te has convertido en todo un director! ¡Nyahahahaha! – finalmente el pelirrojo estalló en una sonora carcajada que resonó en todo el recinto.
- ¡No le hables así al profesor! –Mitsui saltó como un resorte y le dio un fuerte codazo en la espalda al pelirrojo, haciéndole perder el equilibrio.
Se iba a desatar una batalla campal ahí mismo entre Mitsui y Sakuragi, pero la potente voz de Akagi los detuvo en el acto.
- ¡Vamos! ¡El partido va a comenzar! – ordenó Akagi, poniéndose de pie y encaminándose hacia la cancha.
- ¡Sí! – Himura imitó a su capitán, y lo mismo hizo Rukawa (aunque en silencio)
Muy a su pesar, Mitsui y Sakuragi dejaron la disputa de lado y siguieron a sus compañeros con la mejor de las disposiciones para aplicar la nueva estrategia propuesta. Anzai los vio marchar sintiendo un gran orgullo por aquel grupo de jóvenes que tanto había llegado a apreciar, confiando en que cada uno de ellos daría lo mejor de sí para hacer funcionar la estrategia que les había propuesto.
- Profesor… - Miyagi se acercó a él.
- Dime, Miyagi-kun.
- ¿Qué pasará si el balón cae en manos de alguien más que no sea Maki o Jin? Estaría completamente libre para poder encestar – preguntó Miyagi con algo de angustia en su voz.
Anzai reconoció valor en las palabras del joven jugador y se volteó a mirarlo fijamente a través de sus gafas, y entonces le sonrío.
- Si eso llega a pasar, Miyagi-kun… solo nos quedará rezar para que fallen los tiros – respondió entonces.
Miyagi no pudo creer lo que escuchaba, pero era tan bondadosa la sonrisa del entrenador que correspondió de igual manera.
xXx
HANAMICHI
Cuando el juego inició nuevamente, la posesión pasó a manos del equipo de Shohoku y tras un rápido ataque combinado entre Himura y Rukawa este último consiguió encestar una sencilla bandeja, acortando así la diferencia de puntos.
Sakuragi no podía evitar sentirse incómodo, por no decir celoso, cada vez que Rukawa hacía de las suyas con la asistencia de los demás, en especial de Himura. Pero trataba no pensar demasiado en eso y prefería concentrarse en sus propios objetivos.
- "Debo proteger la zona exterior de tiro y vigilar que Jin no vaya a lanzar otro de sus triples. Y bueno, aún queda pendiente encestar una clavada." – se repetía así mismo el pelirrojo mientras corría concentrado y entusiasta de un lugar a otro a lo largo y ancho de la cancha.
Los siguientes 4 minutos de juego transcurrieron pesadamente mientras el equipo de Shohoku intentaba coordinar sus movimientos para llevar a cabo la estrategia del profesor Anzai. Maki siempre encontraba la forma de escabullirse, aunque cada vez con menos regularidad y sus tiros a la canasta comenzaron a ser menos asertivos. Por otra parte, Shohoku experimentó un nuevo impulso gracias a las jugadas combinadas de Himura y Rukawa, permitiéndoles mantener la diferencia de puntos en tan solo un dígito.
Aún quedaba trabajo por hacer y Maki seguía siendo la principal amenaza.
Cuando quedaban 5 minutos con 50 segundos del segundo tiempo, el marcador iba en 78 puntos para Kainan contra 70 puntos para Shohoku.
Tras la última canasta de Himura, la posesión pasó a Kainan. El juego inició y el balón cayó en manos de Maki en cuestión de segundos. Esa era la señal esperada para que cada uno de los jugadores corriera a defender en la posición indicada. Maki no encontró nada inusual en ese hecho y continuó avanzando completamente solo hasta penetrar en la zona restringida.
Inmediatamente Akagi, Himura, Mitsui y Rukawa corrieron a rodearlo, estableciendo un marcaje cuádruple que por primera vez fue perfecto y cubría cada flanco posible por el que el Maki podría intentar lanzar. Mientras tanto, Sakuragi seguía de cerca los pasos de Soichiro Jin.
- ¡No irás a ningún lado, cara de guagua! –dijo Sakuragi, marcando a Jin casi con obscenidad.
En esta ocasión Maki no tenía más alternativa, debía pasar el balón o lo perdería a causa del tiempo reglamentario de 3 segundos para estar dentro de la zona restringida. Confiando en la capacidad de su triplista y en la torpeza del pelirrojo, decidió mandarle el balón a Jin para acelerar aún más la diferencia de puntos con Shohoku.
- ¡Jin! – gritó Maki, lanzando el balón por encima de Mitsui.
De algún Jin logró esquivar a Sakuragi para coger el balón, pero nada más tomarlo entre sus manos el pelirrojo se plantó de cara a él, de una manera intimidante que le hizo titubear.
- ¡Anda, cara de guagua! ¡Atrévete a lanzar un triple! – desafió Sakuragi, agitando sus brazos.
Jin retrocedió un par de pasos, alejándose de la línea de tiro de 3 puntos. Intentó driblear hacia la derecha, pero Sakuragi lo seguía como una sombra. Lo mismo cuando iba a la izquierda. El pelirrojo era incesante.
- "Soy un genio. No dejaré que encesten otra canasta mientras esté marcando a este cara de guagua" - se iba diciendo Sakuragi.
Finalmente, y a riesgo de quemar el tiempo de posesión del balón, Jin decidió arriesgarse y presionar al a ofensiva, desbordando por fin la defensa de Sakuragi al abrirse una brecha por el costado derecho. Corrió nuevamente hacia la línea de tiro de tres puntos y al cerciorarse de no pisarla, saltó con el balón en mano para lanzar.
- ¡No lo tendrás tan fácil, cara de guagua! – gritó Sakuragi, reponiéndose del traspié y corriendo tras Jin.
Sin detenerse, el pelirrojo saltó en el momento justo en que Jin lanzaba el balón y logró darle un fuerte manotazo para desviarlo de su curso.
- ¡El matamoscas! – gritó Sakuragi.
Cuando el pelirrojo aterrizó en la duela, comenzó a buscar desesperadamente el balón para ir tras él.
- ¡¿El balón?! – preguntó el pelirrojo, mirando a todos lados completamente obsesionado.
Mitsui fue quien logró atrapar el balón.
- ¡Sakuragi, ten! ¡CORRE! –gritó Mitsui llamando al pelirrojo y lanzando con fuerza el balón hacia el tablero de Kainan.
Como Sakuragi era quien más energía tenía, Mitsui decidió confiar en él para emprender una rápida carrera tras el balón, conseguirlo y encestarlo de alguna manera. Era una situación crítica, y requería de movimientos osados.
El pelirrojo corrió tras el balón como un poseído, dejando rápidamente atrás al resto de los jugadores. Cuando estuvo a punto de ingresar en la zona restringida del área de Kainan, a pasos del tablero, saltó para interceptar el balón en pleno vuelo.
- ¡Bien hecho, Sakuragi! – gritó Himura, corriendo hacia la zona a varios pasos de distancia.
Cuando Sakuragi aterrizó en la duela, balón en mano y dispuesto a cubrir la distancia necesaria para encestar, Shinichi Maki se apareció en su camino como por arte de magia.
- "Te superaré, maldito viejo" – se dijo Sakuragi con obstinación, dispuesto a enfrentar a Maki como a un igual.
Sakuragi decidió enfrentar directamente a Maki y corrió hacia la canasta.
- ¡Espera! ¡No te precipites! – gritó Akagi, corriendo hacia Sakuragi.
- ¡Adelante Sakuragi, encesta! – animó Himura.
- ¡Acaba con él! – animó también Mitsui.
Sakuragi no escuchó las palabras de sus compañeros, tan concentrado como estaba en sus propios movimientos. A la distancia adecuada, saltó hacia adelante y estiró el balón hacia la canasta pese la presencia de Maki. El capitán de Kainan tardó en reaccionar, pues nunca pensó que la obstinación del pelirrojo sería tal, y cuando logró recuperarse del shock, ya era demasiado tarde para un bloqueo adecuado.
Sakuragi estaba a escasos centímetros de depositar el balón con una clavada cuando Maki decidió detenerlo de mala manera.
- ¡NO DEJARÉ QUE LO HAGAS! – gritó Maki, saltando en el instante justo para alcanzar a golpear a Sakuragi fuertemente en el antebrazo, hacerle soltar el balón y al mismo tiempo perder el equilibrio.
Fue un golpe contundente y malintencionado que derribó al pelirrojo y lo hizo caer de costado. El balón se perdió y fue a dar contra el tablero para luego caer fuera de la cancha.
Piiiiiiiiiiiiii
- ¡Falta intencional del número 4 del equipo de Kainan! – anunció el árbitro tras pitar el silbato.
El público comenzó a protestar de inmediato por tan ruin movimiento de Maki, y los jugadores de Shohoku se acercaron a él para increparlo.
- ¡Oye tú! ¡Lo hiciste a propósito! ¿Verdad? - Mitsui se acercó acusadoramente a Maki, señalándolo con el dedo.
A decir verdad, Mitsui estaba bastante enojado.
- Déjalo en paz, Mitsui – Akagi se acercó a Mitsui para tranquilizarlo.
- Por eso el árbitro lo llamó una falta intencional. ¿Eres tonto o qué? – dijo Kiyota, acudiendo en defensa de Maki.
Mitsui se enfureció aún más y estuvo a punto de abalanzarse sobre Kiyota de no ser porque Akagi lo sostuvo por la espalda.
- ¿Qué dijiste, maldito moco insolente? – preguntó Mitsui, siseando peligrosamente.
Mientras tanto, el pelirrojo continuaba tendido en el piso, sin moverse.
- ¡Sakuragi! ¿Te encuentras bien? – Himura se acercó al pelirrojo y se arrodilló a su lado, zarandeándolo suavemente para hacerlo reaccionar.
Y fue como si un interruptor se hubiera encendido en el pelirrojo, que nada más sentir el contacto y llamado de Himura despertó por completo del trance en que cayó producto de la caída. Sakuragi sintió una recarga eléctrica recorrer su cuerpo, producto de la rabia al ser truncada su gloriosa jugada. Como una liebre poseída, se incorporó de un solo salto hasta quedar de pie.
Himura se incorporó y retrocedió asustado por la reacción del pelirrojo. El árbitro también retrocedió e incluso el público se conmocionó al verlo reincorporado tan dramáticamente.
- Sa-Sakurgi... ¿Estás bien? - preguntó nuevamente Himura, aunque más asustado que preocupado.
Sakuragi lo ignoró, y comenzó a mirar en rededor, buscando al culpable de su caída. Hasta que lo encontró y decidió abalanzarse sobre él.
- ¡Oye viejo estúpido de mierda! – chilló Sakuragi, rojo de furia.
Himura corrió tras él y lo retuvo por la espalda, pero Sakuragi era más fuerte y le costó retenerlo.
- Tranquilízate, Sakuragi – pedía Himura, pero sin efecto alguno.
- ¡¿Quieres que te saque de este juego, verdad?! ¡Cómo te atreves a intervenir en mi clavada! ¡Soy el gran talentoso y guapísimo Sakuragi, y tú un pedazo de mierda! – continuó chillando Sakuragi, perdiendo todo recato.
- ¡Ya cálmate, Sakuragi! – Mitsui corrió a ayudar a Himura para detener el pelirrojo, y entre ambos lograron evitar que se lanzara sobre Maki.
- ¡Tramposo de mierda! ¡Eres un viejo cerdo! – chilló Sakuragi.
Ahora el público intercambiaba comentarios de asombro y sorpresa por la escena, mientras Maki se hacía el desentendido y desviaba la mirada hacia otro lado, como si la cosa no fuera con él.
- Te pido por favor que lo perdones, es un idiota – solicitó Akagi, acercándose a Maki.
- Descuida – Maki le restó importancia al asunto y sacudió la mano.
Akagi se alejó de Maki y se apresuró a controlar la ira pelirroja como solo él sabía hacerlo.
- ¡YA CÁLLATE! – gritó Akagi, propinando un fuerte golpe en la cabeza a Sakuragi.
El efecto fue casi inmediato, porque los gritos y alaridos del pelirrojo se silenciaron, con lo que el árbitro por fin pudo salir del estado de shock en que se hallaba.
- ¡Dos tiros libres! – anunció el árbitro.
Al oír esas palabras, Sakuragi se puso alerta. ¿Nuevamente tiros libres? ¡Demonios, cuánto odiaba los tiros libres!
- Sakuragi, ya sabes qué hacer… - dijo Akagi, muy serio.
- ¡Sí, ya lo sé! Ya no me estés repitiendo lo mismo otra vez – respondió hoscamente el pelirrojo, caminando hacia la zona de tiros libres.
El árbitro le entregó el balón a Sakuragi y este se puso en posición para ejecutar los tiros, esperando a que el resto de los jugadores tomará sus respectivas posiciones a cada lado de la zona de tiro, aguardando en caso de que se produjese un rebote.
- "Esta es una gran oportunidad para ganar puntos y demostrar mi valor como el talentoso que soy, pero… No puedo fallar. De ninguna manera puedo permitirme fallar estos tiros" – pensaba Sakuragi, boteando el balón con ambas manos a la espera de la señal, su momento de lanzar.
Sakuragi no era un tonto y sabía a la perfección que el faul de Maki había sido intencional y con el único propósito de impedir que anotara. Y es que era de conocimiento público lo malo que era para lanzar tiros libres, por lo que realmente le molestaba de sobremanera que se hayan aprovechado intencionalmente de su debilidad.
- "Mira el merecido que te voy a dar, viejo de mierda. No te reirás de mí nunca más, no dejaré que vuelvas a subestimar mis habilidades" – Sakuragi decidió probar una nueva estrategia para lanzar sus tiros libres, aceptando por fin que no tendría ningún sentido hacerlo por el medio tradicional.
El pelirrojo sostuvo el balón entre ambas manos, flexionó las piernas, bajó su centro de gravedad con el trasero hacia atrás como si estuviera haciendo una sentadilla. Llevó el balón hacia abajo, a la atura de sus rodillas entre ambas piernas que estaban bastante abiertas.
Era una posición bastante extraña y peculiar para lanzar su tiro, pero a él se le antojaba comodísima.
- "Tengo la impresión de que si arrojo el balón como lo hacen todas las personas, no entrará a la canasta. Así que lo más fácil será arrojarlo como a mí más me acomode para que así no cometa ningún error. ¡Eso haré! Ahora solo me falta concentrarme y confiar en que mi tiro entre" – se decía Sakuragi, sopesando las posibilidades de su nueva técnica para lanzar el balón a la canasta.
Su posición causó extrañeza incluso entre los jugadores y sus compañeros. Algunos reían indiscretamente, pero los ignoró. Este era su método, y confiaría en él.
Piii
El árbitro pitó el silbato para indicar que comenzaba a correr el tiempo reglamentario de cinco segundos para ejecutar el tiro y Sakuragi lo hizo de inmediato. Simplemente lanzó el balón de abajo hacia arriba con ambas manos, describiendo un arco inusualmente alto, pero corto.
Cuando el balón comenzó a descender, Sakuragi contuvo la respiración y se mordió los labios. Estaba realmente nervioso, su nuevo método podría suponer un rotundo fracaso.
El balón impactó en el aro y comenzó a rodar rápidamente por el borde hasta que finalmente cayó hacia adentro y atravesó la red con inercia.
Había funcionado. La táctica de Sakuragi le permitió encestar su tiro libre.
- ¡Si entró! ¡Lo logré! – festejó el pelirrojo.
El público festejó y aplaudió la astucia del pelirrojo y sus compañeros de equipo lo aplaudieron. Instantes después, Sakuragi repitió el mismo movimiento y con igual resultado consiguió encestar su segundo tiro libre consecutivo. Toda una hazaña.
- ¡Bien hecho, Sakuragi! Has lanzado el balón igual que Rick Barry – felicitó Himura, corriendo hacia él.
- ¿De dónde aprendiste eso? – preguntó Akagi, también acercándose al pelirrojo.
- Eso debió ser suerte. ¿A qué no? – Mitsui, más escéptico, dudó.
- ¡Nyahahahaha, la suerte no tiene nada que ver! ¡Soy un genio! – rio Sakuragi, agasajándose con los gritos del públicos y de sus compañeros en la banca.
Quedaban 5 minutos con 24 segundos de partido y el marcador se estrechó aún más. Kainan continuaba liderando con 78 puntos mientras que Shohoku llevaba 72 tantos. El ambiente comenzaba a cambiar paulatinamente, en especial luego de que la estrategia de Anzai pudo ejecutarse a la perfección, resultando tan efectiva como había previsto.
xXx
KENJI
El cambio en el ambiente del juego se vio reflejado también en los ánimos del público. Una parte importante de éste comenzaba a mostrarse más entusiasta a la hora de animar al equipo rojo, especialmente ahora que era el turno de ellos para atacar.
- ¡SHOHOKU! ¡SHOHOKU! ¡SHOHOKU!
- ¡HIMURA! ¡HIMURA! ¡HIMURA!
- ¡RUKAWA! ¡RUKAWA! ¡RUKAWA!
Como base, Himura se encargó de iniciar la ofensiva. Avanzó rápido hacia la zona de Kainan, pero al verse marcado de cerca por Mutou tuvo que aflojar el ritmo. El jugador de Kainan estaba presionando con más fuerza que nunca, y a Himura le pareció que incluso le estaba dando codazos intencionales, aunque muy discretos a ojos de los demás.
- "Maldición, es demasiado fuerte como para que pueda arrollarlo" – se lamentó Himura luego de recibir un discreto codazo en las costillas.
El novato desistió de la lucha y lanzó un pase a Mitsui, la opción más cercana a su posición.
- ¡Mitsui! – llamó Himura, lanzando el balón. Ese movimiento le valió otro discreto manotazo por parte de Mutou, pero no se quejó.
Mitsui consiguió atrapar el balón y en cuanto se giró para quedar de cara al tablero, fue marcado doblemente por Jin y Kiyota. Mitsui no perdió el tiempo en intentar abrirse un hueco en la defensa, por lo que en un abrir y cerrar de ojos mandó un pase a Sakuragi, que estaba estratégicamente posicionado debajo de la canasta.
- ¡Sakuragi!
El pelirrojo saltó tan alto como pudo para atrapar el balón, dando cátedra de su desbordante energía. A decir vedad, todos los jugadores de Shohoku a excepción de él mostraban síntomas de cansancio extremo.
- ¡Ni se te ocurra! – Maki salió a marcar a Sakuragi con la ayuda de Takasago, arrinconándolo contra la línea que demarcaba el límite de la cancha.
Sakuragi sostuvo el balón en alto, temiendo hacer un movimiento en falso y perderlo.
- ¡Aquí! – Himura se acercó a él desde el carril derecho y levantó su mano para pedirle el pase, el cual le fue enviado en el acto.
Antes de atraer la atención sobre sí, Himura saltó y ejecutó un sencillo tiro a la canasta que entró con facilidad, acortando así la distancia de puntos que quedó en 78 para Kainan y 74 para Shohoku.
- "Bien, estamos más cerca de alcanzarlos" – Himura cerró el puño para festejar discretamente su tiro.
Piiiiii
- ¡Cambio de jugador, equipo de Kainan! – anunció el árbitro.
Pese al poco tiempo restante de juego, el entrenador Riki Takato había decidido hacer un cambio de jugador: Miyamasu entraría en lugar de Mutou.
- Creo que ahora Kainan pretende reforzar la parte exterior con Miyamasu y Jin. Debemos tener cuidado – comentó Himura al acercarse a Rukawa.
El pelinegro asintió mientras vigilaba los movimientos del esmirriado de Miyamasu, que impertérrito corría a reunirse con sus compañeros en la cancha. En la banca de Shohoku, el profesor Anzai se había puesto de pie.
- Himura – Anzai llamó al novato, y cuando este se volteó hacia él, señaló hacia Miyamasu.
La señal era clara, le estaba pidiendo que marcara a Miyamasu y dejar así una defensa triangular en torno a Maki. Himura corrió a obedecer las órdenes del entrenador y marcó de inmediato a Miyamasu. Sería pan comido, pues Miyamasu no podría burlarlo ni muchos alterarlo de la manera en que había hecho con Sakuragi.
- "Solo queda poco más de cuatro minutos, aún podemos ganar" – pensó Himura mientras Kainan continuaba el ataque y él se encargaba de marcar a Miyamasu.
Himura estaba de espalda al tablero, por lo que solo pudo ver de reojo el momento en que Maki penetraba agresivamente en la zona restringida y saltaba para encestar. Akagi, Mitsui y Rukawa saltaron con él, pero todo se trató de un engaño. Maki lanzó el balón a Kiyota.
Lo siguiente que Himura pudo ver, pues los gritos se le hacían ininteligible, fue cómo Kiyota era derribado. Akagi había logrado alzarse frente a él cuando intentaba encestar y de seguro terminó por botarlo.
Piiiiii
- ¡Falta, número 4 de Shohoku!
Himura se volteó por completo hacia el tablero y lo que vio fue a un capitán Akagi más vivo que nunca, aunque completamente cubierto en sudor.
- "De seguro el tobillo le está doliendo horrores" – pensó Himura.
Iba acercarse a él para preguntarle cómo se sentía, pero se detuvo. No quería ofenderlo. El capitán era un hombre fuerte, y si seguía en juego era porque así lo quería.
El árbitro llamó a formación para que Kiyota pudiera ejecutar sus dos tiros libres y Himura, al igual que Akagi, Rukawa y Sakuragi acudió a formarse en los laterales. Quedó junto entre Takasago y Sakuragi, frente a Rukawa. Iba a hacerle un gesto a su amigo, pero este tenía la mirada levemente perdida, más de lo normal. Y entonces Himura lo notó.
- "Kaede… No… ¡debes resistir, Kaede!" – Himura se preocupó, pues por primera vez notaba cuan cansado estaba Rukawa. No solo estaba respirando erráticamente, sino que también tenía el cuerpo bañado en sudor y en una posición de incomodidad, rígido – "Claro, has tenido que cargar con toda la ofensiva prácticamente tú solo ¡Demonios, soy un inútil! Desearía poder hacer más"
Himura paseó la mirada en el resto de sus compañeros y cayó en la cuenta de cuan desgastante estaba resultando el partido contra Kainan: Akagi se había lesionado el tobillo y era probable que se tratase de algo serio. Rukawa lucía más cansado que nunca, y lo mismo Mitsui, cuya participación se había visto drásticamente disminuida en comparación al partido anterior. Miyagi apenas si se podía tener en pie cuando fue llamado a la banca. Y Sakuragi… parecía tan bien como siempre. Estaba dando muestras de ser una fuente inagotable de energía.
Afortunadamente Kiyota erró dos los tiros libre, pero cuando se produjo el último rebote, fue Maki quien logró llegar primero y terminó encestando el balón con una clavada, aumentando así una vez más la diferencia de puntos. Kainan continuaba liderando, esta vez 80 contra 74.
- "Seis puntos, una vez más nos ganan por seis puntos" – pensó Himura con angustia mientras corría a tomar posición defensiva. En su carrera, levantó la vista hacia las gradas, hacia donde estaba el equipo de Ryonan.
No hizo falta buscarlo, lo encontró de inmediato. Akira Sendoh estaba sentado donde mismo, con los brazos cruzados sobre el pecho y mirándolo fijamente con gran seriedad.
xXx
KAEDE
El juego continuó con un ir y venir bastante exiguo para Shohoku. Kainan continuaba anotando, luchando por mantener una diferencia de seis puntos y de alguna manera, principalmente gracias a las intervenciones de Rukawa, Shohoku continuaba adelante y lograba reducir la diferencia a cuatro puntos.
Cuando ya faltaban dos minutos de juego, el marcador iba en 90 puntos para Kainan contra 84 para Shohoku, y la situación era francamente insondable.
- "Maldición, faltan 6 puntos para alcanzarlos. Aun es mucho" – pensó Rukawa mientras se secaba el sudor con la ayuda de su camiseta. La muñequera ya no le serviría, estaba completamente empapada.
Le dolían las piernas, el abdomen y cada músculo de su cuerpo. Todo le dolía mucho más que hace unos instantes, pero aún no podía rendirse. Como se acercaba el final del partido, el recinto entero se encontraba sumido en un silencio sepulcral. Cualquier cosa podía suceder aún.
Kaede Rukawa nunca antes había jugado un partido tan difícil, y nunca antes en una atmósfera tan peculiar como la que los envolvía en esos momentos.
- "Mierda, cómo me gustaría poder hacer algo para revertir esta situación. No podemos perder de ninguna manera. No puedo dejar pasar esta oportunidad… se trata de… Ah... Ahhh… ¡maldición!" – Rukawa se dobló por la mitad y apoyó ambas manos en sus rodillas. Un brusco estertor sacudió su cuerpo, estaba a pasos de la extenuación misma – "Es el sueño de mi vida, no puedo perder el tiempo, no puedo perder este partido. ¡No perderé!"
Apretó los puños con fuerza, y el silbato sonó. Pese a todo el juego continuaba, por lo que dolorosamente se incorporó para cumplir con su deber.
Cuando el juego se reanudó, inmediatamente el contador cayó en el minuto con 50 segundos restantes. Los movimientos de los jugadores a lo largo y ancho de la cancha hacían rechinar la madera de la duela, sumado al boteo del balón y las pisadas apresuradas. Todo ello era cuanto se escuchaba como un eco fantasmagórico. Tal era la tensión entre el público que ni siquiera las animadoras de Himura y Rukawa se atrevían a levantar la voz por sus ídolos.
El balón estaba en manos de Rukawa que estaba a solo pasos de la zona restringida de Kainan. De ahí a la canasta era un camino corto, pero estaba lleno de obstáculos. Kainan estaba empleando una defensa de zona estrecha y hermética, por lo que penetrar era casi imposible.
- "¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer ahora?" - se preguntaba Rukawa, boteando el balón, muy cerca además de la desesperación.
No quería perder. Realmente no debía perder.
Rukawa optó por la opción más segura para este caso, que era Mitsui. Él podría lanzar uno de sus triples desde afuera, aprovechando que todo Kainan estaba defendiendo el centro.
Mitsui recibió el pase sin problemas, pero Rukawa no había reparado efectivamente que al igual que él, su superior estaba al borde de la extenuación, lo que sin dudas le hizo fallar el tiro.
El balón rebotó fuertemente contra el aro y Akagi saltó para conseguir el rebote, pero no pudo conseguirlo. En cambio le dio con la punta del dedo y desvió su trayectoria directo hacia la banca de Kainan. Rukawa se aprestó a ir por él, y al dar un paso al frente un fuerte tirón remeció cada uno de los músculos de su cuerpo.
- Mierda… - murmuró Rukawa, apretando los dientes.
Como no pudo salir tras el balón, dio por hecho que se iba a perder. Pero no fue así gracias a cierto pelirrojo hiperactivo.
- "¡Sakuragi!" – por primera vez, Rukawa pensó en él por su apellido, y no como un simple estúpido o un Do´aho.
El pelirrojo corrió desesperadamente tras el balón y se precipitó lanzándose hacia adelante para golpearlo antes de que cayera, y logró su objetivo instantes antes de que impactar él mismo contra el duro metal de la banca. Esa era su señal.
Rukawa utilizó sus últimas reservas de energías que le quedaban y corrió hacia el balón para atraparlo. Todos los jugadores se pusieron en marcha con el mismo objetivo, pero él llegó primero. Saltó, atrapó el balón. Piso la duela con fuerza y comenzó a driblear nuevamente hacia el tablero de Kainan. Iba a abrirse un hueco a como diera lugar.
Kiyota y Jin salieron tras él y siguieron sus pasos como una sombra, pero no pudieron darle alcance. Penetró en la zona y solo Maki estaba debajo de la canasta para detenerlo. No le importó, no era momento de pensar los movimientos, era momento para actuar.
- ¡No te atrevas! – advirtió Maki.
Pero Rukawa sí que se atrevió. Ignorando el dolor de sus piernas, saltó hacia adelante, estirando el balón con su mano derecha. Maki saltó también para hacerle una pantalla, pero el arrojo de Rukawa era mayor, propio de alguien impulsado por la desesperación.
Rukawa encestó el balón con una potente clavada que se llevó a Maki por delante, sin cometer una falta. Sonrió para sí mismo con gran satisfacción, pues nuevamente la diferencia quedaba en 4 puntos, 86 para Shohoku contra 90 para Kainan.
- "Lo logré" – fue el último pensamiento de Rukawa antes de que todo se fuera a negro y sus ojos se cerraran contra su voluntad.
Se sintió liviano, ligero como una pluma hasta que su cuerpo golpeó contra la duela y el dolor del impacto lo obligó a despertar del trance.
xXx
AYAKO
Ayako detuvo su cronómetro cuando marcaba 1 minuto con 26 segundos, anotó rápidamente el dato y tras ver que Rukawa caía al suelo, tiró todo y salió corriendo a socorrerlo.
- ¡RUKAWA! – chilló la mánager, derribando la mesa auxiliar y con ello todos sus papeles y herramientas.
Miyagi corrió tras ella, y segundos después lo hizo Kogure.
- ¡Kaede! ¡¿Estás bien?! – Himura corrió también a socorrer al pelinegro, y fue el primero en llegar, seguido de la chica.
Cuando Himura se arrodilló junto a Rukawa, este ya estaba completamente despierto, aunque extremadamente cansado. Hizo el intento de incorporarse, pero su cuerpo lo traicionó.
- Ayako, está bien. Pero necesitará ayuda para llegar a la banca. No creo que pueda seguir en estas condiciones. – dijo Himura cuando la asistente se arrodilló junto a él.
Rukawa iba a decir algo, probablemente a protestar y manifestar su deseo de seguir en juego, pero solo profirió un susurro ininteligible. Ayako se puso de pie y solicitó Ayuda a Kogure para llevar a Rukawa a la banca y le indicó a Miyagi que era su turno de volver al juego.
Entre Himura y Kogure ayudaron a Rukawa para que lentamente se incorporara hasta quedar de pie. Ya se había armado un corillo de curiosos en torno a él, básicamente compuesto por sus compañeros de equipo y uno que otro jugador de Kainan, Maki entre ellos.
- Excelente juego Rukawa, ahora ve a descansar – dijo Akagi, palmeándole suavemente la espalda luego de que el pelinegro estuviera completamente de pie, solo apoyado en el hombro de Kogure.
Ayako siguió de cerca los pasos de Kogure y Rukawa, más contenta que preocupada. Rukawa se encontraba en buen estado, solamente agotado. Y su participación en el jugo había sido primordial.
- "Estuviste fenomenal, Rukawa. Has progresado de una manera sorprendente desde los tiempos de Tomigaoka" – pensó Ayako, rememorando los tiempos de la secundaria, donde alcanzó a compartir un año con él.
Kogure ayudó a Rukawa a sentarse en la banca. Le cedió su propio lugar a la derecha del profesor Anzai. El juego ya se había reanudado en la cancha y Ayako recogió con prisa todo lo que había tirado e inició nuevamente el cronómetro.
- Jugaste muy bien e hiciste un maravilloso esfuerzo. Ahora deja que tus compañeros se encarguen del resto – el profesor Anzai dedicó esas palabras al silencioso Rukawa, que ya se había puesto una toalla en la cabeza y bebía grandes sorbos de su Pocari Sweat.
Ayako sonrió enternecida, pero volvió rápidamente a la realidad. El reloj se acercaba al minuto y el balón estaba en manos de Maki. Se le formó un nudo en la garganta ante la posibilidad de que encestase otra canasta y aumentara aún más la diferencia de puntos, pero afortunadamente Akagi bloqueó su tiro.
Para Ayako, Akagi era sin dudas otro héroe. Pese a la grave lesión de su tobillo, seguía batallando por conseguir la victoria. Sus movimientos eran más lentos que antes, posiblemente a causa de la lesión, pero continuaba en pie. A Ayako se le empañaron los ojos y se le apretó el corazón.
- Capitán… - susurró.
Akagi corrió, y Maki salió a marcarlo. Capitán contra capitán, frente a frente en medio del sepulcral silencio del recinto. Silencio que se vio roto con la inesperada arenga de Jun Uozumi, capitán del equipo de Ryonan.
- ¡DERRÓTALO AKAGI! ¡ACABA CON ÉL!
Ayako desvió la vista hacia las gradas y se encontró con Uozumi de pie. Sendoh lo imitó, y le siguieron Koshino y otros jugadores más. Ryonan demostraba así su apoyo al equipo de Shohoku, pese a ser rivales.
El público comenzó a murmurar, y ese gesto hizo que Ayako se conmoviera aún más hasta el punto que un par de lágrimas cayeran de sus ojos.
56 segundos restaban de partido.
xXx
HANAMICHI
Shohoku continuó luchando desesperadamente para derrotar al equipo de Kainan. Aun cuando quedaban apenas 45 segundos de partido, la diferencia de cuatro puntos no cambiaba. Continuaron buscando fervientemente la posibilidad de encestar 3 canastas más para ponerse a la delantera.
La parte crucial del partido había comenzado, Sakuragi lo tuvo perfectamente claro luego de la salida de Rukawa. Y si alguien había estado al debe gran parte del partido, ese era Mitsui. Lucía tan cansado que era increíble que aún se sostuviera en pie. Hacia él se acercó Sakuragi.
POC
El pelirrojo le dio un golpe en la cabeza, desde atrás.
- ¡¿Qué demonios estás haciendo?! – molesto, Mitsui se volteó hacia Sakuragi, sobándose la cabeza.
- Pero… si todavía tienes energías – dijo Sakuragi, sonriendo como un bobo.
- ¿Uh?
Sakuragi borró la sonrisa de su rostro y se puso serio. Tan serio como le fue posible empleando el más graves de sus tonos de voz.
- Demuestra esas agallas, Mitsui.
Mitsui abrió los ojos de par en par, sorprendido por la interpelación de Sakuragi. Él menos que nadie tenía autoridad moral para decir algo así, pues era un novato extremadamente torpe y atolondrado. Pero aun así, estaba en lo cierto.
¿Qué sucedía con Mitsui en este partido? Apenas había encestado dos canastas (una de ellas un triple). Su condición física era deplorable y parecía estar ausente.
- Jum – Mitsui reaccionó dándole un palmetazo en la cara al pelirrojo.
- ¡Uhhhhh! – chilló Sakuragi.
- Pues, ¿quién demonios crees que soy, cabeza de chorlito? No me provoques. ¡Yo soy Hisashi Mitsui, el hombre que nunca se rinde! – replicó Mitsui sumamente aireado, dándose media vuelta y alejándose de Sakuragi con un caminar altivo.
Lejos de enojarse, Sakuragi se regocijó con la reacción del triplista. Era justamente lo que esperaba: provocarlo y encender la chispa en él.
- Jijiji tenía una cara de cansancio que parecía que estaba a punto de morir. ¡Nyahahahaha! – el pelirrojo se tapó la boca con ambas manos y rio divertido.
No se percató de que Akagi se había acercado a él.
- Pon atención, Sakuragi – dijo el capitán con su característica voz, profunda y grave.
- ¡Ah! – Sakuragi dio un saltito y se volteó a él.
- Te lo repetiré una vez más: la victoria nos la dará el rebote. Cuando consigas un rebote ofensivo, haz inmediatamente una clavada. Yo te autorizo – continuó explicando Akagi, hablando con celeridad.
- Gorila… – Sakuragi quedó de piedra, pero entendió la seriedad de sus palabras.
- Y cuando estés lejos de la canasta y no puedas encestar una clavada, yo estaré cerca. Inmediatamente pásame el balón, yo me encargaré. ¿Quedó claro? – añadió Akagi.
- Sí – Sakuragi asintió y tragó pesadamente.
La situación era tan crítica que hasta él entendió que era momento de actuar con seriedad. El plan parecía lógico para ambos, aun cuando muchas cosas podrían terminar mal.
Piiii
- ¡Balón del equipo rojo! – anunció el árbitro.
Miyagi inició la jugada y el reloj comenzó su rápido descenso. No había tiempo que perder, por lo que el base se precipitó hacia la cancha de Kainan, siendo marcado de inmediato por Kiyota y Miyamasu.
Sakuragi corrió hacia el tablero, por el carril derecho y Takasago se acercó a él para marcarlo, con una mirada tan grave que le hizo pensar en el capitán Akagi. Y recién entonces se percató en el enorme parecido físico entre ambos. Los dos parecían un gorila furioso y mal genio.
Finalmente Miyagi desistió de su avance y lanzó pase largo a Himura, que desde el carril izquierdo lo recibió sin problemas. Jin se le pegó en el acto, por lo que Himura no tuvo más alternativa que saltar y lanzar hacia la canasta, sabiendo que por la distancia y la presión del momento el tiro fallaría. Confiaba así el rebote al pelirrojo.
- ¡SERÁ UN REBOTE! – avisó Himura nada más soltar el balón.
Sakuragi escuchó la palabra rebote y se puso en acción. Se volteó hacia el tablero para ocupar una mejor posición y conseguir el balón, pero Takasago se la había adelantado y quedó inmediatamente debajo del tablero. No cedía ni un centímetro de terreno. Ambos forcejearon incesantemente conforme el balón seguía su trayectoria, y Sakuragi no conseguía adelantarse.
Era una situación angustiosa, el resultado final del juego podría llegar a depender de ese rebote. Quedaban 21 segundos.
Finalmente el balón rebotó contra el aro y tanto Sakuragi como Takasago saltaron al mismo tiempo. Este último contó con la gran ventaja de una mejor posición, y terminó siendo él quien consiguió el rebote.
- "¡Oh no! ¡Oh no!" – se lamentó Sakuragi, palideciendo de golpe mientras aterrizaba en la duela junto a Takasago.
Había perdido el rebote y con ello la posibilidad de hacer una clava. Y con ello, además, la posibilidad de ganar el partido. El aire se le fue de los pulmones y se quedó congelado, sin saber qué hacer a continuación.
- ¡CUIDADO, TAKASAGO! ¡TEN CUIDADO! – gritó Jin con todas sus fuerzas.
Ni Sakuragi ni Takasago lo vieron venir, pero Himura se había acercado rápida y sigilosamente a ellos, y en cuanto el jugador de Kainan aterrizó con el balón en sus manos, lo golpeó fuertemente de abajo hacia arriba, haciéndolo volar por los aires.
- ¡Es tu momento, Sakuragi! ¡ATRÁPALO! – encomió Himura.
Sakuragi reaccionó al instante y se lanzó a por el balón, como un completo poseído. Takasago no logró espabilar, por lo que era prácticamente una carrera solitaria.
- "Te lo repetiré una vez más: la victoria nos la dará el rebote. Cuando consigas un rebote ofensivo, haz inmediatamente una clavada"
Aquellas palabras se repitieron en la mente del pelirrojo cuando cerró sus manos en torno al balón, y continuaron repitiéndose una y otra vez, a gran velocidad, mientras aterrizaba en la duela y saltaba de inmediato para llevar a cabo su cometido.
15 segundos.
Maki salió de la nada y saltó para interponerse en su camino, pero no llegó a verlo. Cuando Sakuragi finalmente encestó la clavada, Maki cayó al suelo, derribado como un simple muñeco de trapo. El pelirrojo quedó colgado del aro con una mano, tambaleándose por su propio peso.
Piiiiiiiiiiii
Sonó el silbato y Sakuragi se asustó, temiendo haber cometido una falta a tan poco tiempo del final.
- ¡Falta del número 4 de Kainan! ¡Canasta cuenta más un tiro libre!
- ¿QUÉ?
- ¡¿QUÉ DICE?!
Las protestas de los jugadores de Kainan no se hicieron esperar mientras Maki, en completo silencio, se ponía de pie. La diferencia era por fin de solo dos puntos, 88 contra 90 para Kainan.
- ¡Ahá! ¡QUÉ BIEN! – celebró Sakuragi, henchido de alegría.
- ¡Bien hecho, Sakuragi! ¡Estuviste fenomenal! – Himura saltó hacia el pelirrojo y se colgó de su cuello para revolverle el cabello con la mano libre, riendo con gusto.
Mitsui y Miyagi también acudieron a celebrar el pequeño triunfo. Incluso Akagi se mostró alegre. Tenían derecho a un tiro libre, lo cual los acercaba aún más a la victoria.
- Al parecer no juegas nada mal – Akagi aunó fuerzas con Himura y se le unió a la labor de revolverle el cabello al pelirrojo.
- ¡Hahahaha! ¡Ahahaha! ¡Al fin reconoces mis grandiosas habilidades! – Sakuragi reía sin parar, regocijándose con tanta atención y halagos.
La pequeña celebración continuó por un par de segundos más, hasta que el árbitro los volvió a la realidad para solicitar al pelirrojo que ejecutase su tiro libre. Rápidamente comenzaron a formarse los jugadores en torno a la zona de tiro y Sakuragi hizo lo propio.
Mucho dependía de sus siguientes movimientos. El sueño de toda una vida en el caso del capitán Akagi.
Sakuragi boteó el balón una vez antes de tomar la misma posición anterior para ejecutar su tiro. Era solo una oportunidad. En caso de encestar, quedarían 89 contra 90, aún por debajo de Kainan y con tan solo 15 segundos de partido.
- "Si encesto, seguiríamos estando un punto por debajo y el balón pasaría a manos de Kainan…" – meditó Sakuragi, craneándose para dilucidar la mejor alternativa a su tiro – "Lo mejor será que… provoque un rebote. ¡Claro! Si provoco un rebote, luego lo atrapo y encesto una clavada… ¡Estaríamos empatados! Aunque… si consiguiéramos anotar tres puntos, ganaríamos el partido"
La solución le pareció bastante clara y lógica.
Sakuragi se decidió por lo más arriesgado y lanzó el balón de abajo hacia arriba, aplicando más fuerza de la necesaria para provocar un rebote. Cuando este se produjo, se apresuró hacia el tablero, pero también lo hicieron Akagi, Himura, Maki y Takasago.
Fue una pelea reñida, y contra todo pronóstico y pese a su lesión, fue Akagi quien lo atrapó.
- ¡MITSUI! –gritó el capitán de Shohoku, lanzando el balón hacia la zona exterior donde ya estaba Mitsui, listo y dispuesto.
Pareció que todo estaba orquestado para ese único desenlace, pero no era el caso. Akagi, Mitsui y Sakuragi, cada uno llegó a la misma conclusión sobre cómo ganar el partido: primero se necesitaría un rebote, luego conseguirlo y finalmente anotar una canasta de tres puntos. Solo de ese modo la victoria estaría asegurada.
Con energías renovadas y echando fuego por los ojos, Mitsui cogió el balón y ejecutó la rutina que tan bien se le daba: flexionó las piernas, levantó el balón con ambas manos y saltó. Saltó sutilmente, pero lo necesario para ganar altura y lanzar el balón hacia la canasta.
- ¡NOOOOOO! – chilló Kiyota, saltando instantes después de Mitsui, estirando su mano para de algún modo desviar el tiro.
Mitsui rio divertido por el intento del novato y cerró su puño como siempre lo hacía cuando la canasta estaba asegurada. Contaba con que entraría.
8 segundos.
El balón comenzó a descender, pero no atravesó la red como estaba previsto. Rebotó contra el aro. Mitsui quedó de piedra, preguntándose cómo era posible que haya fallado su tiro.
7 segundos.
Sakuragi y Takasago saltaron al mismo tiempo para conseguir el rebote más crucial de todo el partido.
6 segundos.
- ¡Soy el rey de los rebotes! – gritó Sakuragi, atrapando el balón entre sus manos.
El público estalló en gritos, en el más puro éxtasis por lo que estaba sucediendo.
5 segundos.
Sakuragi aterrizó en la duela, pisando firmemente con ambos pies. Maki y Jin se abalanzaron sobre él para impedir que se moviera. El pánico lo invadió.
- "Y cuando estés lejos de la canasta y no puedas encestar una clavada, yo estaré cerca. Inmediatamente pásame el balón, yo me encargaré"
Las palabras de Akagi acudieron a su mente, y con ello un rayo de luz surgió ante tan complicada situación.
- ¡GORI! – gritó Sakuragi, dándose media vuelta y lanzando el balón hacia donde debería estar Akagi.
Ahora todo dependía del capitán de Shohoku.
4 segundos.
El balón llegó a manos de Kazuma Takasago, quien lo recibió con gran sorpresa.
Sakuragi sintió que el mundo se venía abajo cuando reparó en su gravísimo error. Estaba tan desesperado que confundió la figura de Takasago con la de Akagi. Abrió los ojos de par en par y profirió un sonoro ´Ohhhh´ como pocas veces antes lo había hecho.
3 segundos.
Takasago levantó el balón con ambas manos.
- ¡AHHHHHHHHHHHHHH! ¡NOOOOO! – Sakuragi comenzó a gritar, completamente desesperado, sumido en el pánico.
2 segundos.
Akagi, Himura, Mitsui y Miyagi. Todos quedaron igual de sorprendidos por tan inesperado desenlace. Nadie pudo hacer nada por revertir la situación, y tampoco hubiera tenido caso hacerlo. El tiempo se estaba agotando.
1 segundo.
PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
- ¡Termina el juego! ¡La victoria es para el equipo de Kainan!– anunció el árbitro luego de que el contador llegara a cero y tronara la alarma. El marcador quedó en 90 contra 88 puntos.
El público comenzó a aplaudir. Los fanáticos de Kainan comenzaron a gritar y celebrar el triunfo. Los jugadores de Kainan celebraron como nunca antes el desenlace de tan difícil encuentro.
- ¡GANAMOS! –gritaba Kiyota, corriendo en círculos con los brazos abiertos.
Jin y Maki se abrazaron efusivamente e incluyeron a Miyamasu en el acto mientras acudían compañeros de la banca a unírseles. En la banca de Shohoku el silencio era lapidario. Todos se habían puesto de pie, incluido el profesor Anzai cuyo semblante estaba sombrío. Ayako había comenzado a llorar silenciosamente y ya tenía el rostro anegado en lágrimas.
Luego de una maravillosa e histórica racha, Shohoku perdía su primer partido en este torneo.
Akagi estaba congelado, con los ojos bien abiertos y respirando profundamente. Se podría decir que estaba en shock, o que estaba haciendo el máximo esfuerzo por serenarse y no romper en llanto, si acaso ya no estaba llorando. Era difícil saberlo, pues su rostro parecía estar cubierto en sudor y lágrimas. Le tomó varios segundos tranquilizarse.
Solo y abatido, Miyagi se dirigió hacia la banca para reunirse con el resto de sus compañeros. Arrastraba los pies al caminar y no se atrevió a levantar la cabeza por temor a encontrarse con miradas acusadoras y recriminatorias, pero cuando llegó cerca de Ayako, reconoció sus pies. Solo entonces erguirse gradualmente mientras intentaba explicarse.
- A-A-Ayako, yo… he fallado. Perdóname… - susurró Miyagi, pero cuando terminó de alzar la vista y se encontró con los ojos de Ayako anegados en lágrimas, calló de golpe. Se sintió miserable y en parte culpable de que la chica de sus sueños estuviera llorando.
- Hiciste un gran juego, Ryota - dijo Ayako, enjugándose las lágrimas para luego acercarse a él y darle un cálido y breve abrazo.
Ese gesto de consuelo logró tranquilizar un poco el sabor amargo de la derrota.
Himura se había acercado a Mitsui para brindarle algún tipo de consuelo, pues había sido el último en intentar un tiro y había fallado.
- Mitsui-senpai… - dijo Himura, que estaba tan abatido como todos.
- No sé qué sucedió, ese tiro debió entrar – comenzó a explicar Mitsui, mirándose las manos, como si en ellas hubiera algún defecto que no alcanzaba aún a comprender.
- Toqué el balón – Kiyota, que había terminado de celebrar, se acercó a los jugadores de Shohoku – Esa estuvo cerca.
- ¿Qué? ¿Pudiste tocar el balón? – Mitsui quitó la mirada de sus manos.
- Solo con la uña – respondió Kiyota, mostrando su mano derecha. De la uña del dedo medio corría un fino hilo de sangre tenía cubierto gran parte del dedo.
No había malicia en las palabras de Kiyota, ni burla en su rostro, por lo que Himura se acercó a él para facilitarlo.
- Fue un buen partido, felicidades por la victoria – Himura extendió su mano de manera amistosa, sonriendo a medias.
Kiyota pareció dudar de sus intenciones, pero terminó por aceptar el gesto y estrechó su mano con la del otro novato.
Sakuragi continuaba de pie en la misma posición, sin pronunciar palabra alguna. Emitía gemidos angustiosos y su cuerpo temblaba convulsivamente no a causa del cansancio, sino que del llano descontrolado que amenazaba con desatarse. Tenía los ojos empañados, y aún no podía creer el grave error que había cometido. ¿Confundir a Akagi con Takasago? Por su culpa habían perdido el partido. Cerró los puños con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
- Soy un bueno para nada… - se dijo en voz baja, conteniendo las lágrimas y negándose a cerrar los ojos, tratando de controlar el desesperado llanto que le acometía con más fuerzas que antes – Soy una basura. Soy un miserable bueno para nada. No sirvo para esto… Realmente no tengo talento. Es mi culpa…los… los hice perder. Arruiné el sueño de todos. Yo… yo soy una basura.
Sakuragi continuó con su monólogo recriminatorio en un tono tan bajo que apenas se podía oír. Y hubiera continuado por mucho tiempo más de no ser por una mano grande y fuerte que se cerró sobre su cabeza.
Inevitablemente, su primer pensamiento fue que se trataba de su papá. Y es que él solía apoyar la mano en su cabeza de esa misma manera cuando se sentía triste. Era su forma de consolarlo y levantarle el ánimo. Pensar en él no tenía sentido, era imposible que fuera él. Era completamente ilógico pues llevaba mucho tiempo muerto.
- "Papá…" – pensó con angustia.
Se mordió el labio, cerró los ojos, evocó la imagen de su padre y entonces comenzó a llorar.
Comenzó a llorar por la amarga derrota.
Comenzó a llorar por cuan miserable se sentía.
Comenzó a llorar por lo inútil que había resultado cuando más lo necesitaban.
Comenzó a llorar por haber arruinado el sueño de sus compañeros, en especial el de Akagi.
Comenzó a llorar por cuánto extrañaba a su padre.
- Este no es el final, apenas está comenzando. Aún quedan partidos por delante. Nos recuperaremos de esta. – Takenori Akagi le bajó suavemente la cabeza y habló con una voz tan tranquila que resultaba imposible creer que él mismo hubiera estado al borde del llanto hace solo unos instantes.
Sakuragi continuó llorando desconsoladamente, cada vez con más fuerzas, completamente rendido.
- No llores – dijo Akagi levantando la voz, pero sin gritar.
Pero no hubo caso, las lágrimas brotaban por sí solas. El pelirrojo requirió de un gran esfuerzo para lograr articular las siguientes palabras:
- Lo… lo siento, Akagi – murmuró Sakuragi, llamándolo por su apellido por primera vez para luego seguir llorando.
Akagi sonrió amargamente.
- No es tu culpa, Sakuragi. Jugaste muy bien, y eso es todo lo que importa ahora. Mañana será otro día para seguir mejorando ¿Me escuchas? – Akagi volvió a hablarle suavemente, haciendo un gran esfuerzo por no dejarse llevar por la tristeza.
Sakuragi asintió levemente, sin dejar de llorar.
Era una tarea difícil, pero Takenori Akagi supo estar a la altura y mantenerse firme cuando más lo necesitaban.
